Caballos

Entrados al derecho, Nuremberg intentó defenderse con bravura en el comando, pero lo de Gluck se avizoraba como un ataque incontrolable. Conocedor del rush final del hijo de Koko Mambo, Carlos Javier Herrera supo buscarlo y exigirlo en el momento justo. Decisiones rápidas, en cuestión de segundos, como son las de la hípica. Pero Nuremberg no se caracteriza por ser un caballo que se entrega fácilmente. El pupilo del Unicornio luchó hasta el final, pero a falta de doscientos metros, ya la carrera era de Gluck. Así fue como, reluciendo su singular avance en los metros decisivos, el entrenado por José Soyer cruzó la meta en el primer puesto.

“Pinta” bien la sociedad entre Carlos Javier Herrera y Gluck. Dada su juventud, además, este fondista tiene mucha proyección. Será cuestión de observar si sigue progresando y, carrera tras carrera, permanece por el camino trazado en este inicio de su corta pero productiva campaña defendiendo los colores del Stud Santa Rosa.

Créditos de la foto de portada: Prensa JCP.

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Caballos, hipódromo
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