Yuri Cutipé

El director ejecutivo de Salud Mental del Ministerio de Salud (Minsa), Yuri Cutipé, nos revela el panorama tan crítico por el que atraviesa nuestra salud mental, afectando especialmente a las mujeres, niños y adolescentes, previo al retorno de clases escolares y a dos años de la pandemia.

Señor Cutipé, a dos años del inicio de la pandemia, y en el medio, una crisis política, social, y con una escalada de violencia en las calles. ¿cómo estamos en material de salud mental? ¿Quiénes son los más afectados?

Las encuestas nacionales han dado cuenta que las poblaciones más vulnerables son las que se encuentran en los extremos de la vida: los niños, las niñas y los adulos mayores, personas de 60 o 65 años. También las encuestas nacionales han dado cuenta de un mayor malestar psicológico en personas con trabajos precarios o en aquellas que están sin trabajo; en personas de niveles socioeconómicos más bajos, pero también en mujeres. Incluso hay un estudio del Instituto Nacional de Salud Mental de fines el 2020, realizada en Lima y Callao, donde se encuentra que en comparación al 2012, la tasa de cualquier trastorno mental en la población general se ha duplicado. Pasó de un 11% de afectación a casi un 20%, pero específicamente en trastornos de ansiedad, se han triplicado de un 3% a un 10%, y en mujeres se ha cuadruplicado. En especial las mujeres han recibido el mayor peso de la carga adaptativa de esta pandemia.

¿Y esto a qué se debe?

A que la mayor cantidad de actividades de diferentes periodos se ha restringido al hogar. Y en el hogar todavía hay una dinámica de distribución de responsabilidades inequitativas por el machismo predominante. Entonces, las mujeres aún asumen más tareas que los varones. A la vez de tener que trabajar -como los varones- para proveer recursos, la sobrecarga emocional es mucho mayor en las mujeres y por lo tanto, la afectación de su salud mental será mayor, ya no en términos de malestar psicológico sino de trastornos mentales.

Usted acaba de mencionar una palabra clave: ‘machismo’. Esta semana las noticias han arrojado noticias terribles sobre agresiones a mujeres. ¿Qué reflexiones le lleva al saber -por ejemplo- que un par de comediantes se burlaron de la agresión sexual a una niña, que un trabajador de la Fiscalía del Callao, agredió brutalmente a su pareja? ¿A qué se debe a que cada vez somos menos tolerantes, más agresivos y muchas mujeres terminan siendo víctimas de ello?

La tarea como sociedad y como Estado sigue siendo enorme. La violencia todavía golpea duramente a las mujeres. La violencia de pareja, en especial. Y también en los niños y niñas de parte de los adultos. Especialmente en el espacio familiar. Según los estudios del INEI, desde el 2015 y 2020, que es la última encuesta realizada durante la pandemia, la proporción de mujeres que es afectada por la violencia que sufre ha disminuido anualmente, de un 75% al 50%. Es decir, hay una disminución importante. Pero estamos lejos del 20% de los países europeos. O sea, el 50% de las mujeres encuestadas ha dado cuenta que todavía ha sido victima de algún tipo de violencia. Esta cifra sigue siendo altísima. Hay que hacer más esfuerzos desde el ámbito educativo, desde el ámbito de la seguridad judicial, policial y de los servicios de salud que contribuyen a prevenir que la violencia genere daños permanentes. Aún es una tarea titánica que nunca debemos de perder de vista como prioridad.

Acaba de hablar del ‘ámbito educativo’. Estamos a unos cuantos días o, en otros casos, a algunas semanas del retorno presencial o semipresencial a las aulas. ¿Cómo deben ellos asumir ese retorno? Estaba leyendo unas cifras del Minsa y Unicef donde señalan lo siguiente: 3 de cada 10 niños y adolescente presentaron algún problema de salud mental.

Gran parte de la afectación tiene que ver con problemas de ansiedad altos que generan problemas de atención o problemas conductuales o irritabilidad. Especialmente en niños que proceden de familias donde se encontró que la prevalencia de depresión en cuidadores o padres era el doble, que en familias donde no hay problemas de salud mental.

El reto para el retorno a clases se hace más difícil en niños y niñas que tienen problemas en su propia emocionalidad estando en la virtualidad y que ahora tendrán que regresar al colegio cuando se supone que un niño se siente seguro al regresar al colegio en tanto sienta el respaldo o seguridad de sus cuidadores.

Lo ideal sería que los niños retornen a clases con entusiasmo, seguros de estar vacunados, de tener sus defensas corporales fortalecidas, seguros de tener padres que están seguros de poder ayudarlos a salir adelante en sus proyectos de vida; con colegios y comunidades educativas bien organizadas. Eso tendrá que irse resolviendo poco a poco.

Cómo trabajar eso en casa. Es decir, darles confianza a los niños. De hecho, existe el temor de muchos padres por el retorno al colegio por posibles contagios de Covid-19. ¿Cómo crear desde la casa un clima adecuado para que los menores retornen a clases?

Los adultos debemos preocuparnos por las necesidades emocionales que tienen nuestras hijas, hijos o los niños que tenemos a nuestro cuidado. Y para eso es importante separar momentos y espacios para estar con ellos, para jugar, dibujar, pintar o conversar sobre sus temores, miedos, y sobre sus frustraciones o cóleras. Probablemente un niño vacunado se sentirá más seguro respecto a los niños que no. En segundo lugar, si el miedo es a no rendir con el colegio, entonces, es importante ser explícitos y darle el apoyo y respaldo. Y que el niño tenga la seguridad de que pase lo que pase en el colegio, siempre tendrá un papá o una mamá o ambos que le ayudarán a superar las dificultades que se presentan en el colegio. La salud mental de los niños es una tarea compartida entre el padre, la madre y el Estado.

DATO

Si necesita ayuda puede llamar al número 113 opción 5, donde un pool de profesionales de psicología del Ministerio de Salud atenderá consultas sobre el desempeño emocional de los niños. La llamada es gratuita.

 

Foto: Agencia de noticias Andina.

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