Opinión

Dedicado a a mis profesores de guitarra Pepe Torres, Álex Torres y José Purizaca. Feliz día, maestros… 

El mundo está lleno de maestros que no son, necesariamente, profesionales de la educación. Que, sin haber memorizado las técnicas constructivistas del ruso Lev Vigotsky (1896-1934) o el suizo Jean Piaget (1896-1980) ni ser seguidores de iconos magisteriales de Latinoamérica como el brasileño Paulo Freire (1921-1997) o el peruano José Antonio Encinas (1888-1958), han formado a generaciones enteras, brindándoles herramientas que no solo les permitieron dominar una disciplina, profesión u oficio sino que, además, les ofrecieron imperecederos ejemplos de ética de trabajo, valores y vocación de servicio. Por eso hoy, que el Perú celebra el Día del Maestro, va un abrazo para los miles de anónimos maestros de música que trabajan en casas, pequeñas escuelas y conservatorios, a contracorriente de las modas y con lo mínimo indispensable. 

Una de las actividades humanas en las que más se han visto casos de maestros que no ostentan un título académico que los certifique como tales es, en general, la artística. Cada escultor, pintor, arquitecto o escritor ha tenido un maestro al lado que en cada clase le reveló secretos, técnicas, saberes que no se encuentran en ningún manual. Y, entre las artes mayores, la música ha desarrollado un rico historial asociado a la enseñanza. Esto, que también ocurre en oficios como la mecánica, la albañilería, la carpintería, la gastronomía, etc., ha evolucionado con los siglos y, como tantas otras cosas, se ha trasladado con éxito al ámbito digital.

Cada video de Rick Beato (New York, 1962) es una clase maestra que, como dice el eslogan de un concurso local, deja huella. Él es un experimentado músico y productor que ha decidido compartir sus conocimientos en el ciberespacio y las redes sociales. En su canal de YouTube, que tiene más de cuatro millones de suscriptores, analiza diversos tópicos relacionados a los géneros de su competencia: rock, blues, jazz, música clásica, con un sentido de la didáctica muy fresco y auténtico. Beato comenzó tocando cello y contrabajo por influencias familiares, además de aprender piano y composición. Posteriormente, cambió los instrumentos clásicos por los bajos y guitarras eléctricas. En algunos de sus videos demuestra sus alucinantes habilidades replicando, nota por nota, complejos solos de Kirk Hammett, Marty Friedman o Eddie Van Halen o de iconos del jazz como Joe Pass, Frank Gambale y George Benson, con absoluta precisión. 

Asimismo, descompone grabaciones para hacernos notar esos detalles que, generalmente, no se perciben a la primera escucha -armonías vocales, efectos-, aislándolos para explicar las intenciones que tuvo el compositor o el productor al incluir esos sonidos en la mezcla final. Desde que abrió su canal, en el 2016, ha publicado distintos tipos de videos. Entre los que mayores visitas tienen están los capítulos de la serie What make this song great? (¿Qué hace genial a esta canción?) en los que toma una canción muy conocida y, literalmente, la desarma pieza por pieza usando herramientas tecnológicas para que su público entienda por qué se trata de una buena composición, exitosa en su momento y recordada por décadas. Aquí un par de ejemplos, Don’t stop believin’ (1981) de Journey y Just like heaven de The Cure (1987).

La amplitud de sus recursos es sorprendente. Rick Beato pasa de deconstruir canciones multiformes a hacer un recorrido por la evolución de las técnicas de grabación con ejemplos, menciones a artistas, análisis de notas y escalas que se usan en cada estilo para hallar la relación entre sonidos y emociones. Así, podemos entender por qué nos ponemos melancólicos, tensos o alegres al escuchar determinadas secuencias de acordes o armonías. También son muy populares sus rankings. Por ejemplo, este de veinte mejores intros rockeras.

Ver sus videos de manera ordenada y sistemática equivale a seguir un curso comprimido de producción, apreciación musical, métodos para desarrollar el oído perfecto e historia del pop y la industria discográfica. En los últimos meses, está haciendo largas entrevistas con destacados personajes de las escenas del pop-rock y el jazz mundial, extrayendo información valiosísima para aquellas personas que ven y sienten la música como algo más que una forma de hacerse conocidos y ganar dinero. Por supuesto, todas estas técnicas y clases maestras también han encontrado su camino en la forma de libros, impresos y digitales, que Beato comercializa en su página web. 

Uno de sus últimos videos aborda un tema que, visto bajo los reflectores adecuados, adquiere una importancia que va más allá del análisis musical, una preocupación por la degeneración de las sociedades, la educación y la pérdida de sensibilidad que promueven las nuevas tecnologías, contraponiendo pasado y presente. “Antes -argumenta Beato- si yo quería escuchar el segundo disco de Led Zeppelin, tenía que ahorrar un par de semanas, comprar el LP y, en la intimidad de mi habitación, escuchar atentamente y cuidar el vinilo para que no se ralle, la carátula para que no se dañe, leer las letras, los créditos, decodificar el arte gráfico. Luego, lo compartía con mis amigos”. 

Se trataba de un aprendizaje múltiple y comunitario que requería una dosis de esfuerzo, de poner atención y valorar la obra de arte que se tenía entre manos. Hoy, afirma, las plataformas de streaming te dan, por veinte dólares al año, la posibilidad de escuchar todas las discografías de todos los géneros, en un solo día. Entonces, la música pasa como cuando uno abre el caño y deja caer el agua, sin detenerse, perdiendo sustancia. “Las personas ya no se relacionan con la música como lo hicimos nosotros” comenta, un poco desconsolado. Y tiene razón.

Otro caso de divulgador/educador musical moderno es el del productor y compositor panameño Rodney Clark Donalds (54), más conocido por su nombre artístico “El Chombo”, considerado uno de los creadores del reggaetón, muy exitoso a fines de los noventa con la colección Cuentos de la Cripta que en su tercer volumen incluyó canciones de alta rotación en radios populares como la absurda El gato volador o experimentos reggaetoneros más divertidos como Bien mamá o Todo el mundo ama a Mao. “El Chombo” se reinventó en los últimos años a través de su canal de YouTube, donde despliega sus amplios conocimientos sobre la evolución de la industria musical y cómo se han venido transformando los gustos del público a lo largo de las décadas. Además de eso, criticó a los ídolos masivos del reggaetón, señalando las diferencias entre lo que hacen ellos y lo que considera “la esencia original” de dicho género, enfrentándose frontalmente a vacas sagradas del vulgarísimo reggaetón a Daddy Yankee, Don Omar o Bad Bunny.

Si bien es cierto el estilo de los videos de “El Chombo”, algunos de los cuales sobrepasan las dos millones de reproducciones, está más orientado al entretenimiento socarrón -efectos de sonido, distorsiones de la voz, emoticones e imágenes alteradas con trucos de edición- también poseen buena carga didáctica, sobre todo porque dedica muchas de sus emisiones para resaltar las carreras de emblemáticos artistas latinos de las épocas doradas de la salsa, el pop-rock y la balada en español, acercándolos a un público que es definitivamente más joven, perteneciente a una generación que no fue capaz de verlos en acción. Además, aunque mayormente toca temas de géneros asociados a la salsa o latin-pop, también ha mostrado solvencia al comentar otros estilos, como este capítulo, dedicado al heavy metal. O este otro, sobre Gustavo Cerati. De esa manera, “El Chombo” educa, muy a su manera, a quienes creen que la música popular comenzó en el año 2000. 

Rick Beato y “El Chombo”, cada uno a su estilo, realizan un trabajo educativo y de difusión de inmenso valor, para una época como esta en que la música se ha convertido en un producto enlatado y homogéneo, donde ya nadie tiene, hablando del gran público, la intención de dedicar su tiempo a conocer qué hay detrás de cada canción, estilo, técnica de grabación o carrera artística. Aun cuando no pertenecen a la generación cibernética, ambos se han adaptado muy bien a los formatos tecnológicos y, sobre la base de sus particulares talentos, experiencias y estilos de comunicación -informal y académico, Beato; divertido y callejero, “El Chombo”-, son maestros porque los usan para educar, difundir información de calidad y ofrecer aspectos diferentes, que aportan reflexión y perspectivas particulares sobre cosas que las masas no suelen cuestionar y ni siquiera valoran porque no saben que existen.

En los años previos a la revolución tecnológica y las redes sociales, las Master Class y las “clínicas” llegaron como opción novedosa cuando se trataba de enseñanza musical. Estos eventos ofrecen un acercamiento vivencial a través del contacto directo con músicos profesionales, en muchos casos exitosos o conocidos, que abandonan por un momento su papel de estrellas inalcanzables y, usan sus días libres antes de un concierto para reunirse con un público más reducido, formado por sus seguidores que son, además, estudiantes de alguna escuela formal o músicos principiantes autodidactas, con demostración y todo. 

Recuerdo haber asistido a algunas de estas clínicas musicales cuando comenzaron a hacerse en Lima, en la primera década de los años dos miles. Una de ellas fue, por ejemplo, del pianista de latin jazz Michel Camilo (República Dominicana, 1954), quien ofreció una clase maestra sobre ritmos latinos, polirritmia africana y jazz, en los días previos a un inolvidable concierto que dio junto a Arturo Sandoval, Abraham Laboriel y nuestro compatriota Alex Acuña. Otra que viene a mi mente es la que brindó el guitarrista de Sting, Dominic Miller (Inglaterra/Argentina, 1960), un día antes del recital que dio el ex líder de The Police junto con la orquesta sinfónica nacional. El guitarrista argentino de rock y blues Diego Mizrahi (59) condujo, entre 2001 y 2004, un sintonizado programa de clínicas de guitarra, Music Expert, en el que interactuaba con estrellas de la escena musical de su país. Aquí, por ejemplo, lo podemos ver con Walter Giardino, guitarrista y fundador de Rata Blanca.

Si en siglos anteriores las clases de música se daban en los conservatorios, a partir de la explosión audiovisual de los años ochenta, empujada por la subcultura MTV y la comercialización masiva de videos en formato casero -el recordado Video Home System o, simplemente, VHS- surgió una alternativa nueva, los videos instructivos. Aunque, por supuesto, nunca llegaron a reemplazar a los establecimientos formales de enseñanza -Julliard o Berklee, en New York y Boston, son dos de los más conocidos hasta hoy-, los videos instructivos se convirtieron rápidamente en una opción accesible para aquellos principiantes que no podían con los altos costos de estas prestigiosas escuelas. 

Músicos reconocidos como Eric Clapton, Paul Gilbert (guitarra), Jaco Pastorius, John Patitucci (bajo), Dave Weckl o nuestro compatriota Alex Acuña (batería), solo por mencionar algunos, han lanzado uno o varios videos de instrucción, ofreciendo una herramienta educativa de calidad asegurada, por el alto nivel y prestigio de los instrumentistas. Géneros desde el jazz y el flamenco hasta el heavy metal y la música criolla pueden aprenderse hoy en YouTube, a través de canales que combinan entretenimiento con educación inspirados en los viejos VHS de instrucción, muchos de los cuales ya están disponibles también en la omnipresente plataforma de videos online.

Si alguien llevó al extremo la relación entre ser músico y maestro, fue el guitarrista y líder de King Crimson, el británico Robert Fripp (78). A mediados de los ochenta, tras disolver su banda por segunda vez, fue invitado a participar como profesor en la Sociedad Americana para la Educación Continua (ASCE, por sus siglas en inglés), donde nació su proyecto educativo Guitar Craft -que luego cambió su nombre a Guitar Circle-, a partir del cual se formaron un par de grupos, The League of Crafty Guitarists y California Guitar Trio.

Entre 1985 y 2010, cientos de estudiantes aprendieron, en Guitar Craft, todo acerca de los patrones circulares y afinaciones no convencionales creadas por Fripp. Entre sus destacados alumnos estuvieron Trey Gunn, Bill Rieflin -ambos se unieron a King Crimson en distintos momentos-, Mark Reuter (Stick Men) o Davide Rossi (Goldfrapp). Desde el año 2022, Fripp dio un paso más en su trayectoria como educador, lanzando la gira de conferencias An evening of talking junto a su amigo y colaborador David Singleton, con la que sigue encandilando a sus auditorios con profundas reflexiones, anécdotas y enseñanzas sobre ser músico. 

Actualmente, como en cualquier otro tema, las opciones son ilimitadas y de distintos niveles de calidad en YouTube, al momento de buscar maestros de música. Están desde el pianista español Jaime Altozano, que dedica su talento y conocimientos teóricos para tratar de convencer al mundo hispanohablante de que la desechable música de Rosalía es la octava maravilla, hasta el bajista norteamericano Scott Devine y su canal Scott’s Bass Lessons, exclusivo para bajistas. O la web Drumeo.com, una plataforma multicanal perfecta para todos aquellos que deseen aprender todo sobre batería y que tiene también escuelas online para tecladistas (Pianote.com), guitarristas (Guitareo.com) y cantantes (Singeo.com). 

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“El Chombo“, #Rock, Día del Maestro, Jazz, Música, Pop, Rick Beato, YouTubers

En medio de la campaña de destrucción masiva de la democracia que el Congreso viene perpetrando, se van alineando, en paralelo, los astros electorales. Y lo terrible es que se ven pocas luces de esperanza de que el statu quo vaya a ser revertido y, por el contrario, todo apunta a que la situación institucional empeorará a partir del 2026.

La centroderecha, la única que nos podría salvar del colapso, ha decidido, frívolamente, ir fragmentada. Las conversaciones que ha habido y hay no apuntan a alianzas electorales sino a una suerte de reperfilamiento identitario ideológico.

En resumen, el fujimorismo va a capturar un tercio del electorado derechista y el saldo se lo van a repartir por lo menos veinte candidatos (de entre los 30 ya inscritos y los 45 que al parecer lo lograrán). Con esa perspectiva, ninguno va a pasar a la segunda vuelta y con suerte lo logrará Fuerza Popular.

Porque al paso que van las cosas no sería improbable que, dado ese panorama, sean dos los candidatos de la izquierda radical los que pasen a la segunda vuelta. Encima, la izquierda sí está conversando seriamente para armar frentes y pactos que la aglutinen en una o dos candidaturas como máximo.

La ceguera política de la centroderecha resulta inverosímil. No parece haber conciencia del peligro que se cierne sobre la democracia y el modelo económico y los egos y ambiciones personales priman sobre ese necesario sentido patriótico de sacrificio y postergación de apetitos individuales.

La centroderecha no parece percatarse del profundo sentimiento antiestablishment que alberga la mayoría de peruanos y que este Ejecutivo y Congreso -de los cuales muchos partidos derechistas son percibidos como aliados- acentúa.

La izquierda ha reconstruido su narrativa y se ha librado del chamuscón de haber sido comparsa del nefasto, corrupto y golpista régimen de Castillo (es tal el ánimo antisistema que si Pedro Castillo volviese a postular seguramente ganaría). La centroderecha arranca perdiendo el partido y si no cambia de estrategia rápidamente, el resultado final va a ser catastrófico.

 

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Juan Carlos Tafur

En enero del año pasado, un superior del Departamento de Rescate 1 de la División de Escuadrón de Emergencia en el distrito de La Victoria en Lima llevó a uno de los suboficiales a su cargo hasta los dormitorios de dicha dependencia. Luego de retirarse y dejar al suboficial en uno de los cuartos, un grupo de aproximadamente 10 suboficiales —incluyendo un compañero de promoción del suboficial en mención— ingreso al dormitorio gritando en unisonó que lo iban a violar. Con toallas, frazadas, una tabla y mediante golpes, forcejeos y cogoteos redujeron a su compañero y procedieron a ultrajarlo. Antes de finalmente librarse y huir de aquella habitación, el suboficial pudo notar que los perpetradores habían grabado el ataque con un celular. 

Desde que se dio a conocer este abominable acto mediante un reportaje dominical, diversas autoridades políticas, del sector Interior y de la Policía Nacional del Perú han denunciado el hecho, pero solo se han referido al mismo como “un exceso más grave” o “practicas absurdas” (ver comentarios de congresista Alfredo Azurin), “una inconducta” (ver comentarios de Cluber Aliaga, exministro del Interior) y “una tradición policial” (según uno de los perpetradores en un audio que logro grabar el suboficial luego del ataque). 

En el país donde se nos hace imposible llamar las cosas por su nombre, los delitos más execrables se convierten en “excesos” e “inconductas” y, si se cometen con un uniforme, los eufemismos se vuelven más leves aún. 

Este atroz incidente no es una simple «tradición» o «inconducta», sino un crimen grave que revela problemas sistémicos profundos en la cultura institucional de la Policía Nacional del Perú. La violencia sexual, el abuso de poder y la violación de derechos humanos no pueden ser tolerados bajo ninguna circunstancia, menos aún dentro de una institución encargada de proteger a la ciudadanía. Es imperativo que las autoridades tomen medidas contundentes: una investigación exhaustiva e independiente, el procesamiento penal de todos los involucrados, protección integral para la víctima, y una reforma profunda de las prácticas y cultura policial. Solo a través de acciones decididas y transparentes se podrá comenzar a restaurar la confianza pública en una institución tan fundamental —pero también hay que decirlo también, tan venida a menos— para la sociedad. 

 

Esta Casita de Cartón abre sus puertas escribiendo, a días de un año más de su fallecimiento, al extraordinario y notable exponente de las letras norteamericanas, y la mayor fuente de influencia e inspiración de los escritores del ‘realismo mágico’, William Faulkner. Y es que si alguna vez nuestras letras fueron estrellas luminosas de la literatura mundial, fue gracias a aquel movimiento que Alejo Carpentier lo ‘revistió’ en palabras como lo ‘real maravilloso’, y al legado literario que dejó para la posteridad el maestro del ‘gótico sureño’. Es que todo lo que acontece en los rinconcitos de aquel mundo perdido en el tiempo, que respira en cada espacio nostalgia, de Yoknapatawpha, es como un multiverso de otros mundos bañados también por lo fantástico, como el recordado Macondo o Comala (aunque este último existe en lo terrenal pero no con los bríos mágicos que nos dejó otro grande como Juan Rulfo). Y es que el Premio Nobel de 1949, fue una de las mentes más maravillosas como farol resplandeciente de mucho de esos muchachitos de esta parte del globo terráqueo, cuando eran ‘tan pobres pero tan felices’ por aquel entonces, cuando ‘devoraban’ sus impresionantes libros, como las que acompaña el título de esta columna, ’El ruido y la furia’. Y es que como señalaría nuestro Nobel en más de una ocasión: ‘sin la influencia de Faulkner no hubiera existido novela moderna en Latinoamérica’.

Aquella voluminosa edición que leería (y del que por primera vez en me enamoraría de un personaje de un libro, Caddy), según contaría el mismo Faulkner, lo escribiría de 5 maneras distintas antes de ser publicada. Novela que trascendió los tiempos y que tendría por título una de las parte más famosas de los versos de ‘Macbeth’, exactamente en el acto 5.º, escena 5: ‘La vida es un cuento narrado por un idiota, lleno de ruido y de furia, que nada significa”. Al comienzo, la historia es contada por una persona con discapacidad mental, Benjamín Thompson, o ‘Benji’, dejando a más de uno lelo, como también un poco confundido, para luego cambiar a las voces de sus hermanos. Al pasar de sus hojas, uno se daría con el retrato de la decadencia de una familia tradicionalmente sureña por 30 años, que es de donde proviene el linaje del autor y donde vivió la mayor parte de su vida. Ya que el maestro nació en Ripley, Misisipi, pero vivió en las cercanías de Oxford. No llegó a terminar la escuela, ni estudiar en alguna universidad. Más sí intentó participar en la guerra pero por su baja estatura no podría ser partícipe y eso lo frustraría. Es entonces donde se dedicaría a cualquier trabajo para sobrevivir y tener algo para ‘comer, como unos cigarrillos y unos whiskys’ como a la literatura, teniendo de ‘baluarte’ a Dostoievski, del que leería y releería cada libro de él por año como el ‘Quijote’, o al que consideraba como ‘el padre de la literatura norteamericana’, Mark Twain. Y sería por el brillante cuentista, amigo de él y que sería de los mayores eslabones para los escritores de esa época, Sherwood Anderson (‘el padre de los escritores de su generación’, afirmaría), quien le incentivaría a que vaya por el sendero de la narrativa en vez de la poesía, que era donde se veía talento. Después de tres semanas sin verlo, le iría a visitar a Faulkner por primera vez a su morada, preguntando si éste andaba molesto con él, ya que a diario se veían. ‘No, estoy escribiendo una novela’, le respondería. Harían un trato: le presentaría su novela a su editor, con la única condición que no le haga leer. Y así sería.

‘El pasado nunca se muere. Ni siquiera es pasado’, esta máxima de índole casi filosófica que expresara, pareciera ser parte del latido de su obra. Tomaría de ese innovadora narrativa del ‘monólogo interior’, que James Joyce había sabido tan magistralmente exponer tiempo atrás con ‘Ulises’. En sí Faulkner era un eterno decadente del sur, que después de la guerra de la secesión cambiaba, como su tradición, su expresión. Se podría decir que escribía desde la derrota de su pueblo, del territorio donde creció, del mundo que se había perdido. Debe ser por eso que en estas latitudes tantos autores se nutrieron y escribieron concibiendo la literatura con la misma mirada, de la derrota la magia intrínseca pueblerina. También vibraba sus textos dentro del tiempo circular, como el eterno retorno de Nietzsche. Diría sobre el ejercicio literario: ‘El novelista nunca debe sentirse satisfecho con lo que hace. Lo que se hace nunca es tan bueno como podría ser. Siempre hay que soñar y apuntar más alto de lo que uno puede apuntar. No preocuparse por ser mejor que sus contemporáneos o sus predecesores. Tratar de ser mejor que uno mismo. Un artista es una criatura impulsada por demonios. No sabe por qué ellos lo escogen y generalmente está demasiado ocupado para preguntárselo’.

Mujeriego, alcohólico, como su enemigo número uno, otro ‘peso pesado’ pero desde la otra orilla en la forma de escritura, Ernest Hemingway (del que curiosamente al perecer ambos, encontrarían en sus bibliotecas todas las obras completas de cada uno, demostrando una especie de amor y odio silente). Alguna vez, el extrovertido Truman Capote lo describiría como un ‘obsesionado por las lolitas, habitualmente serio y elegante, bajo el doble de peso de una incierta gentileza y una resaca de Jack Daniel’s’. No viajaría mucho por el mundo. Harold Bloom diría que era el mejor escritor de su época, superando incluso a  Hemingway, Fitzgerald o Dos Passos. Aunque el creador de ‘Luz de agosto’, diría, a pesar de su rebosante orgulloso, que realmente el mejor fue Thomas Wolfe y él era el segundo. Moriría de alguna manera en su ley, cayéndose de un caballo para posteriormente sufrir un infarto. 

Esta Casita de Cartón cierra sus puertas ocultándose entre los follajes de los árboles y vientos de aquel mundo que sintió revivir al leer las páginas de este genio, en Yoknapatawpha, dentro de los mitos del sur asombroso y mustio, con el cual crecí con sus páginas y al volver a escribir sobre él, rememoro, en donde seguramente reposa sus restos y donde le darán una celebración como merece, con abundante whisky y cigarros. Reviviendo entre carcajadas el pasado eterno. Entre la nostalgia del tiempo y de los vientos venideros.

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casitadecarton, William Faulkner

Hace pocas semanas, y luego de una estrepitosa derrota en las elecciones del parlamento europeo, el presidiente francés, Emmanuel Macron, disolvió constitucionalmente el congreso y convocó a elecciones congresales cuya primera vuelta se realizó el pasado domingo 30 de junio.

El otrora Front National-FN (Frente Nacional), partido de extrema derecha fundado por Jean Marie Le Pen, vio cómo bajo el liderazgo de su hija, y varias veces candidata a la presidencia, Marine Le Pen, el partido, bajo el nuevo nombre de Rassemblement National-RN(Encuentro Nacional), tomaba un aire menos radical y un lenguajetambién menos agresivo, aunque siempre manteniendo su bandera nacionalista y anti inmigracionista.

Con su nueva estrella Jordan Bardella, de tan solo 28 años, el RN ganó en la primera vuelta de las elecciones congresales con poco más de 33%, seguido por la unión de las izquierdas en el Front Populaire-FP ( Frente Popular) con 28%, tercero un demacrado partido Macronista, Ensemble (Juntos) con 21% y cuarta, una unión de derecha con 10%,que para simplificar llamaremos Les Républicains-LR ( Los Republicanos).

La manera de elegir congresistas en Francia requiere de la mayoría delos votos en cada distrito electoral uninominal para ser declarado ganador. Si no es el caso, se va a segunda vuelta, una semana después, con aquellos candidatos que superaron el 12.5% de votos, por lo que,en la mayor parte de las circunscripciones, serán 2, 3 o incluso 4 candidatos a disputarse una curul. Interesante sistema para evaluarlo en el Perú, tanto para congresistas como para presidente.

Según las proyecciones, difícilmente el RN de derecha o el FP de izquierda, obtendrían la mayoría absoluta, pero es más probable que el RN, en alianza con el otro grupo de derecha, Les Républicains, puedan lograr el mágico número de 289 congresistas para que una nueva era de cohabitación se inicie en Francia. Macron se vería entonces, obligado a gobernar con un primer ministro ajeno a su partido, en este caso, el joven Jordan Bardella.

Este sistema no es extraño para los franceses, ya François Mitterrand tuvo un gobierno de cohabitación con Jacques Chirac de primer ministro, y el mismo Chirac, ya de presidente, tuvo que ceder al socialista Lionel Jospin, la formación de un nuevo gabinete.

Pero claro, la madurez de la clase política y la fortaleza de las instituciones francesas permiten que se lleve con diplomacia y concordia esta cohabitación de avanzada, moderna y casi romántica, quizá no tanto como un beso francés, pero sí como un fraterno abrazo a la francesa.

La ola nacionalista de derecha, que ya parece un tsunami que avanza por toda Europa, es consecuencia de años de imprudencia y desidia de la casta política al insistir en un supuesto estado de bienestar que fomenta la ociosidad con 2 o 3 años de subsidio al desempleo, que es indiferente ante el gasto público incontrolable por la enorme cantidad de funcionarios públicos con excelentes condiciones de empleo y que propugna una política laxa contra la inmigración ilegal.

En adición a todo lo anterior, esa casta política con careta humanista, ha permitido que se instale en territorio europeo extremistas religiosos que no solamente no se integran a la sociedad, sino que, además, al tratar de imponer su religión, reacciona y ha reaccionado con violencia terrorista inusitada matando cientos de ciudadanos inocentes en varios países de ese continente.

El sistema de bienestar europeo cumplió su objetivo hasta el siglo pasado. El no entender que las sociedades clamaban por un cambio hacia una inmigración racional y controlada, a tener gobiernos más pequeños y eficientes, a fomentar la productividad y a ser inflexibles con los enemigos de la paz, fueron los detonantes de este giro haciaesta nueva Europa.

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Bardella, cohabitación, Congreso, Derecha, Elecciones, Europa, Francia, Izquierda, Le Pen, Macron, Melenchon

Es una semana intensamente judicial para el Perú. Ante años de expectativas, se dio inicio al juicio a Keiko Fujimori y los demás implicados en el Caso Cócteles.Poco meses antes salió su padre de prisión indultado y días antes, tras haber anunciado que sí sería candidato, se internó por un accidente en la cadera, de modo que no dará comentarios durante el comienzo de un largo proceso de testimonios y presentación de pruebas.

Las pruebas son más de 3,000 documentos y tomó años a los fiscales a cargo y su equipo conseguir que fueran admitidas. Los fiscales son pieza clave en un sistema judicial más aún en un país corrupto, pues son quienes dirigen la investigación criminal y realizan el proceso penal. En el Perú, quien los designa y inhabilita es la Junta Nacional de Justicia, encargada también de nombrar y sancionar jueces, jefes de la ONPE y el RENIEC. La Junta se creó como reemplazo de la Corte Nacional de la Magistratura que fue rechazada por la población debido a sus altos niveles de corrupción. Desde entonces, la congresista Patricia Chirinos ha tomado medidas para desestabilizar la Junta, para retirar integrantes, y retirar de su cargo a la Fiscal de la Nación. Cuando se consiguió que la Primera Sala Constitucional defendiera a los integrantes de la Junta, el Congreso parece actuar en acuerdo con el Tribunal Constitucional, pues uno de sus miembros ya ha señalado que el Congreso tiene permiso para denunciar con el poco sustento utilizado a una institución que merece el mayor respeto posible.  

Será una semana donde los protagonistas se referirán a los números de artículos, a los códigos y leyes, colmando la prensa y las redes sociales con un discurso jurídico, especializado, que tan sólo dominan sus protagonistas, algunas mujeres y muchos hombres abogados, jueces y fiscales. Son casos que toman años, en los que se han jugado y jugarán destituciones, prisiones preventivas, amenazas, falsas informaciones y manipulaciones mediáticas. La corrupción es en ese sentido una suerte de violencia intraducible, portadora de lenguajes duramente enrevesados que nadie quiere escuchar, que se evaden con tan sólo apagar el dispositivo más cercano. Su violento ruido evitativo produce una rabia que jamás será escuchada, que se nos queda dentro porque no vale (ni habrá) venganza o la vuelta de alguna tortilla que nos parezca justa. Sólo queda esperar. Esperar años.

Pero por ser violenta, que le apaguen el dispositivo la molesta. La indiferencia la enfurece (pues que sería de ella sin el otro que la reciba). Así que requiere atraerrápidamente interés. Esta semana en ese sentido, es también veloz. Rápidamente la prensa encontró el ladomás entretenido. Planificado o no por la organizacióndenunciada, lo cierto es que el ex esposo de Keiko Fujimori resultó el primer protagonista. Sus historias aparecen tanto en las páginas de espectáculos como en el espacio político. Un tránsito que le resulta conveniente, dado que su trabajo consiste en ofrecer pequeños gags protagonizados histriónicamente por él. Mientras tanto, el Congreso consigue que el Tribunal Constitucional reciba su apelación, y que algunos de sus integrantes anuncien públicamente que es el poder judicial el que se entromete, omitiendo que el fallo es de la Primera Sala Constitucional de Lima.

Debate jurídico o amores de acusado, son dos maneras de distraer el tema central: los delitos, crímenes y faltas cometidas para fortalecer la corrupción en el Perú. Toda nuestra solidaridad con los jueces y fiscales dispuestos a enfrentar el ruido y la furia de tremendo enemigo de nuestra sociedad. Son el poco espacio que nos queda para esperanzar.

La violencia sexual es asunto de poder. Una forma criminal de humillar, de poseer un cuerpo que se desprecia y sobre el cual se quiere reafirmar la superioridad.

Es decir, los ataques sexuales no tienen que ver con los deseos sexuales, ni con una libido irrefrenable.  Se relaciona directamente con una conducta que refleja el odio y despojo de la humanidad de la otra persona, a quien solo se le considera como un objeto de abuso, desprovisto de derechos.

Es una cruel expresión del patriarcado feroz, que invade el cuerpo y lo subyuga, vulnerando un aspecto profundamente íntimo y privado como es la sexualidad. 

Las principales víctimas de violaciones sexuales son las mujeres, especialmente las niñas, niños y adolescentes. Cuyos cuerpos vulnerables y estigmatizados son abusados. Sin embargo, el abuso sexual es también una práctica utilizada entre varones en espacios en donde se requiere reafirmar una masculinidad hegemónica, patriarcal y abusiva. 

La violación sexual es utilizada como castigo patriarcal, como forma de reafirmar poder incluso entre hombres. El origen perverso es el mismo.

Así, hechos recientemente conocidos como la denunciada violación sexual múltiple contra un estudiante en la escuela de suboficiales de la Policía Nacional del Perú -que se ha hecho pública- es indignante y lamentablemente no es una práctica aislada. 

Según la víctima, este hecho quiso justificarse como “una tradición” de quienes conforman o pretenden conformar la institución pública. La víctima no recibió un apoyo inmediato y, por el contrario, superiores trataron de persuadirle apelando a que los agresores tenían una familia detrás que se vería perjudicada y que el caso no debería volverse un “escándalo”. Lo cual es cruel e inadmisible.

Infelizmente, aunque son pocos los hechos denunciados, sumando que para los hombres hay estigmatizaciones directamente relacionadas a la masculinidad hegemónica, se sabe que estás prácticas han existido (y al parecer persisten) como rituales de iniciación en las fuerzas armadas y la Policía Nacional del Perú. 

Estos hechos deshumanizantes vulneran derechos fundamentales, dejando graves secuelas en las víctimas que, de acuerdo a los estándares internacionales de derechos humanos, muchas veces pueden ser equiparables a la tortura.

Urge que estas denuncias se investiguen, se sancione a los responsables, se proteja a quien denuncia de manera inmediata y se implementen medidas para la no repetición de estos hechos, en los espacios de formación como las escuelas de oficiales y suboficiales. 

El Estado tiene que erradicar, efectivamente, estás prácticas en todas sus instituciones, incluyendo los espacios formativos de la Policía Nacional del Perú y de todas las escuelas vinculadas a las Fuerzas Armadas. Esta es una obligación ética y legal.  Al no hacerlo y mantenerse indiferente, las autoridades se convierten en cómplices de un crimen atroz.

La violencia sexual es un asunto que el Estado debe prevenir, centrando sus esfuerzos no solo en la sanción (que es sumamente relevante) sino además en la prevención. Esto último involucra un trabajo a nivel de todo el Estado y la transformación de aquellas masculinidades patriarcales hegemónicas, que tanto hace sufrir a las mujeres y también a los hombres. 

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NoMásAbusoSexual, NoMásViolencia

¿Cómo puede manipularse tanto la opinión publica pretendiendo bautizar como la ley del perro muerto” al proyecto de ley de viabilidad de los equipos profesionales de fútbol, si la norma precedente ha permitido que el club más popular del balompié nacional empiece a salir a flote, luego de años de malos manejos, y -lo que es más importante- empiece a pagar sus deudas?

Universitario de Deportes ha pagado 35 millones de soles de deuda corriente en tres años y está a la espera de que el Pleno del Congreso ratifique lo aprobado en la Comisión de Economía, para plantear un cronograma de pagos no solo del resto de la deuda corriente sino también de la deuda concursal.

Sorprende la alianza espúrea de Gremco y Alianza Lima para socavar este proyecto de ley, cuando uno ha sido el artífice principal del descalabro financiero y deportivo de la U y el otro, a pesar de manejarse a través del Fondo Blanquiazul hace cuatro años, no ha reducido su deuda prácticamente en nada, contrastando con lo hecho por la administración de Jean Ferrari.

Cabe preguntarse con propiedad si la intención del Fondo Blanquiazul no radicaría acaso en nunca pagar su deuda para seguir manejando el club a su antojo, a diferencia de la U que, en plazo determinado, si se aprueba, como se espera, esta ley, termine devolviéndole el club a sus verdaderos dueños, los socios.

El fútbol mueve pasiones y bien manejado constituye una amalgama social sin parangón en la realidad social peruana. El Congreso tiene la palabra en un momento clave para enrumbar el deporte estelar del país y empezar a dar los pasos para sanear lo que era, hasta no hace mucho, un dolor de cabeza que no hallaba visos de solución.

Alianza Lima deshonra su tradición deportiva, sumándose al cargamontón irracional contra un proyecto cuyo único nombre propio es el fútbol peruano en su conjunto. Su actual administración ya ha hecho gala en innumerables ocasiones de una mezquindad y de una conducta antideportiva que le hace daño al fútbol peruano. El Congreso no puede hacer eco de esa mala entraña de algunos malos dirigentes, llegados al control de un maravilloso club como el victoriano, por el azar del dinero.

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Es tan enrevesado el camino que les quedaría por delante a Keiko Fujimori y su padre Alberto, que se torna difícil imaginarlos de protagonistas de una campaña electoral normal. A ellos solo les convendría el escenario de una centroderecha hiperfragmentada y uno o dos candidatos radicales que metan miedo a la mitad del país.

Inclusive, podría uno pensar que la estrategia de Keiko es levantar la figura del padre para volver a cosechar del albertismo, como lo hizo el 2021, a sabiendas de que el panorama judicial de su progenitor es más complicado que el suyo (el caso cocteles se va a caer en primera instancia judicial, no tiene ni pies ni cabeza). En cambio, el de su padre, con el caso Pativilca y la reciente ampliación de la extradición, además de los problemas de salud propios de su edad, navega cuesta arriba.

El fujimorismo tiene un núcleo duro de 8 o 9%, que normalmente debiera colocarlo fuera de la carrera por la segunda vuelta, pero si ya el 2021, con cinco candidatos de centroderecha, le alcanzó para pasar a la jornada definitoria, en ésta, del 2026, con veinte, le sobraría para poder hacerlo.

Ello sería una desgracia política para el país. El fujimorismo es un monstruo del pasado que no dio el paso de convertirse en un movimiento liberal popular; Keiko Fujimori conservadurizó el movimiento y generó una antipatía mayor que la de su propio padre, que ya es y era bastante grande.

Lo más probable es que una segunda vuelta entre Keiko Fujimori y Antauro Humala o Guido Bellido, conduzca al triunfo de la opción radical. Con tamaño antivoto keikista, la lideresa de Fuerza Popular debería repensar su candidatura y optar, más bien, por sumarse a alguno de los esfuerzos de integración multipartidaria que se están cocinando (como parte de un frente, el antikeikismo se diluiría).

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