Opinión

[CASITA DE CARTÓN] Esta casita de cartón abre sus puertas recién llegado de la celebración y del haber oído su primer discurso como presidente de Javier Milei, quien, como dije semanas atrás, estaba con mayores probabilidades de llegar al sillón de Rivadavia. Acudiendo como espectador neutral. Porque de esto se  trata el periodismo, aunque a veces es inevitable no palpar el sentimiento humano, y lo objetivo se vuelve subjetivo. Pero trataré de explicar, con mis casi 10 años de viviendo en este país, porqué ganó este outsider. O este ‘salvador’, como así lo ven muchos en nuestro continente, que es la imagen fresca de la derecha.

Años de hiperinflación, llevaran en su momento a que la extinta República de Weimar –Alemania-, considerada como el país más culto por aquellos años (y que ha sido motivo de múltiples estudios), véase las mentes brillantes que había como Benjamín o Adorno, permitieran el ascenso de Hitler. Pero de la inteligencia no se come, y Argentina ha estado en decadencia casi siete años. La década ganada, cuando Argentina tenía el sueldo en dólar más alto de la región, ha quedado en la historia. Hoy hay un 40 % de pobreza, y 10 % en la indigencia, que ha acelerado que llegara este candidato en casi dos años a la presidencia. Es que él es el candidato antisistema, alejado del podrido peronismo y radicalismo, luego macrismo (aunque se uniera en la segunda vuelta), que prometieron erradicar con este cáncer de la corrupción, y que solo ha generado un descontento y miseria incalculable, que las urnas lo han simplificado con esta frase: ‘están cansados de todos’. Es que el ‘que se vayan todos’, frase vitoreada por aquellos años del 2001, donde sacaron en un helicóptero al ex presidente, De la Rúa, ha renacido. Cantada con mucho fervor por toda esa gente que se congregaron en el hotel Libertador desde temprano, a las esperas del resultado. Y entre la política del odio, del que no queremos más kichnerismo, por eso pedían presa a Cristina Fernández de Kirchner, en cada momento. Y es que el cambio para más de la mitad de la población es él, bien o mal, el tiempo lo manifestará, la gente se muere de pobreza, no quieren oír ‘rugir’ más sus panza vacías y el mundo mejor llegará, ahora importa el hoy, el pan para poder sobrevivir un día más.

Y a pesar que hay hechos imposibles de ignorar, como el que su vicepresidenta, desmienta las cantidades de muertes que hubo en el trágico periodo dictatorial, increíblemente, hecho tan marcable en la historia reciente Argentina, como la venta de órganos, dispuesto a una idea de libre mercado que recalcó el ahora presidente o el libre uso de armas. O algo tan llamativo, como con las Malvinas, donde el candidato no mostró un férreo apoyo por el territorio que ahora tiene Inglaterra. Y pensar que hace unos meses, cuando salían campeones del mundo, lo cantaban con la famosa canción: ‘Muchachos, ahora nos volvimos a ilusionar’. Con esta frase: ‘De los pibes de Malvinas que jamás olvidaré’. Ahora el voto del asco y del hambre ganó. Y a pesar de no ser estar en ese derrotero, solo me queda decir, que el tiempo lo dirá, el tiempo que es la memoria del pasado, que inevitablemente, en este juego, siempre vuelve, recordará a esta nación si su voto fue realmente el mejor o no. La batalla cultural la ganó en esta partida este movimiento revolucionario para muchos, como se ve en Europa o hasta en USA con Trump o acá al lado, con Bolsonaro. La misma que perdió el Peronismo, que en mi llegada era un movimiento de tantos jóvenes que cantaban hasta la marcha peronista con asados y birras. Pero es que el pueblo, no es de derecha ni izquierdas, conservadurismo, privatizaciones, sino de lo que es la realidad. La justicia social es eso. Ayer acabó un ciclo, que no supo capitalizar la necesidad que su pueblo imperaba. Y que puede ser el indicio para que la ola remueva a los otros países del continente con una fuerza mayor. Y esta casita de cartón entendió, como en el entrañable libro del Gabo, ‘El coronel no tiene quien le escriba’, que a buena hambre no hay mal pan. Pero si no la hay, ¿dónde habrá que buscar? El pueblo nunca se equivoca, ellos también tienen derecho a tener un plato de comida para poder vivir un día más.

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Argentina, Crisis económica, descontento popular, Elecciones, Javier Milei


José Luis Olivera
Director de Unidad de Negocios de GRUPO PRACDA

[HACIENDO EMPRESA]
Una de las fortalezas de la región sur es su riqueza en recursos naturales, desde la minería, la pesca hasta la agricultura. La industria minera ha sido un pilar histórico, pero su estabilidad se ve influenciada por factores globales, como la fluctuación de precios de los metales y la demanda internacional. En contraste, la agricultura ha sido un motor constante, enfrentando desafíos propios, como la modernización de las prácticas para aumentar la productividad y sostenibilidad. Y la pesca artesanal e industrial que si bien a tenido una ligera mejora en los últimos años, no llega a niveles de décadas anteriores y esto básicamente a que los capitales de se han trasladado hacia el centro y norte del país, quedando como siempre, los zonales.

El surgimiento de empresas emergentes y la innovación tecnológica han brindado un impulso adicional. La región ha visto un aumento en startups y empresas de base tecnológica, aprovechando el talento local y los recursos naturales para impulsar la economía, especialmente en sectores como la agrotecnología, la energía renovable y el turismo sostenible.

No obstante, la situación empresarial en el sur del Perú también enfrenta retos significativos. La infraestructura limitada, especialmente en zonas rurales, obstaculiza el desarrollo y la conexión efectiva de los mercados locales con los nacionales e internacionales. Además, la necesidad de una mayor inversión en educación y capacitación laboral se hace evidente para potenciar la fuerza laboral y la competitividad empresarial. Muchas veces se ve que el talento local termina migrando a la capital en busca de mejoras oportunidades profesionales, económicas y hasta personales; y es aquí donde debemos reparar para analizar esto: Por qué un joven talentoso decide dejar su hogar, su entorno familiar y amical para ir a buscarse “un mejor futuro” porque no encontrar ese futuro en su localidad, en su región.

Las regiones no solo exportan recursos naturales, también exportan talento que debería pensar y querer quedarse en su región para que esta prospere pero; si este talento no encuentra oportunidades o si las encuentra, estas no son bien remuneradas y sin mayor línea de carrera… es una obviedad lo que sucederá, un potencial talento que se irá.

La sostenibilidad y la responsabilidad social empresarial son otros aspectos cruciales. Las empresas se enfrentan a una creciente presión para operar de manera sostenible, preservando el medio ambiente y contribuyendo al desarrollo social de las comunidades en las que operan. Esta conciencia ha llevado a un cambio en la mentalidad empresarial, donde la rentabilidad no es el único indicador de éxito.

El futuro de la región sur peruana depende en gran medida de cómo se aborden estos desafíos. La colaboración entre el sector público y privado, el fomento de la innovación y el fortalecimiento de la infraestructura son piezas clave para impulsar el crecimiento sostenible y equitativo en la región.

En conclusión, la situación empresarial en el sur del Perú es un complejo entramado de oportunidades y desafíos. A medida que las empresas buscan crecer y prosperar en esta región, la clave radica en la capacidad de adaptación, la inversión en innovación, apuesta por el talento local e igualar las condiciones de otras regiones en cuanto a oprtunidades, crecimiento profesional y factor económico para así lograr un compromiso con la sostenibilidad. La unión de esfuerzos para abordar estos desafíos será fundamental para garantizar un futuro próspero y equitativo para las empresas y comunidades del sur del país.

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Agrotecnología, desafíos, Minería, Sostenibilidad, Talent Management

[PIE DERECHO]  Sería una barbaridad que el Congreso, como pretende bajo la batuta de Fuerza Popular, se tire abajo las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias, PASO, dispuestas por ley, pero aún no aplicadas en el Perú.

Dicho procedimiento, lo primero que permite es destruir las designaciones a dedo de los candidatos al Congreso, que, al final del día, terminan siendo elegidos en función de los aportes económicos que efectúan, y éstos, en muchos casos, provienen de economías delictivas. Con las PASO se entrega ese poder de decisión a la ciudadanía y se rompe el círculo perverso que permite el nivel de influencia de los dineros sucios en las campañas electorales, lo que genera, a la postre, un Congreso plagado de parlamentarios que se deben más a sus “auspiciadores” que a sus electores.

Las PASO son una buena manera de evitar que el narcotráfico, la minería ilegal, los tratantes de personas, los explotadores de madera ilegal, los contrabandistas, los transportistas informales, los traficantes de terrenos, etcétera, hagan y deshagan en el recinto legislativo, como sucede ahora. La “casta” partidaria peruana, no obstante, parece querer seguir viviendo de esos dineros, abundantes, que alimentan las arcas de sus campañas electorales.

Pero tal vez lo más importante de las PASO en estos momentos en el país, es que se establecería un filtro para la enorme cantidad de candidatos que asoman en el horizonte (ya hoy nomás hay como siete de izquierda y más de veinte del centro y la derecha). Quien no obtenga al menos el 1.5% (que, inclusive, es una valla baja; debió ser más alta), saldría de la competencia electoral.

La eliminación de las PASO generará una horda de candidatos y el consecuente incremento del riesgo de que surja en el horizonte un outsider apartidario, improvisado, sin experiencia política y con una gran incógnita respecto de su solvencia gubernativa. El ánimo antiestablishment del elector peruano está al tope y seguramente algo así ocurriría si se produjera una disgregación descontrolada del número de candidatos.

Pero ese riesgo no lo ve el establishment, que malpiensa que le conviene esa disgregación, ya que estiman que como sus principales miembros (Fuerza Popular, Alianza para el Progreso y Perú Libre), tienen un voto fijo asegurado, un bolsón electoral determinado, la dispersión electoral mencionada los terminará por favorecer, cuando, en verdad, constituye un suicidio anunciado.

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Candidatos, Designaciones a dedo, Influencias ilícitas, PASO, Riesgos electorales

[TIEMPO DE MILLENNIALS] En los últimos meses los medios han estado plagados de noticias negativas sobre nuestro país, demostrando que el Perú se encuentra en uno de sus peores momentos en materia económica, política y social. Nuestras instituciones públicas funcionan de manera deficiente, nuestra clase política evidencia no solo no estar preparada para los cargos que asumen, sino que poco les interesa el país, e incluso los mismos ciudadanos peruanos parecen estar más interesados en los asuntos políticos de otras regiones de Latinoamérica que en los de su propio país.

La inseguridad ciudadana atraviesa un momento crítico, tal es así que Lima se ha convertido en la ciudad número 19 más peligrosa del mundo, solo un puesto más abajo que Tijuana; los delitos de hurto y robo agravado han aumentado en un 45% vs el 2022; y, ¿qué hace el gobierno? Desde el 2021 ha declarado 9 estados de emergencia, sin ver resultados, y sigue usando la misma herramienta como “solución” a la inseguridad. Ya hemos normalizado las noticias como “hombre es asesinado a balazos”, “mujer es violada y torturada”, “niña de 4 años es encontrada muerta luego de ser abusada sexualmente”, “extorsionadores asesinan a empresario por no pagar cupo”, entre muchas otras.

Si hablamos de economía, en setiembre de este año el PBI se contrajo 1.29%, lo que representa una caída por tres trimestres consecutivos. La economía peruana está en su peor crisis desde 1990. Esto viene de la mano con la caída en la inversión privada que decreció en un 8,3 % en el segundo trimestre del 2023. Se ha perdido la confianza empresarial en nuestro país, y esto no sorprende ya que hemos tenido un intento de golpe de estado, escándalos de corrupción durante el gobierno de Pedro Castillo que siguen saliendo a la luz hasta el día de hoy, un congreso de espaldas al país, exministros prófugos, nombramientos de autoridades no idóneas en el Estado, y conflictos sociales como las protestas, tomas de aeropuertos, etc.

¿Quién quiere vivir en un país que es tierra de nadie? Donde los políticos solo velan por sus propios intereses y prefieren poner en riesgo la democracia con un acto inconstitucional como la destitución de la JNJ. Donde nuestras autoridades no buscan soluciones a la crisis económica y de inseguridad. Donde los actos de proselitismo son cosa del día a día. Donde la corrupción viene destruyendo las instituciones públicas. Causa de ello es que en el 2022 más de 400 mil peruanos dejaron el país, cifra cuatro veces mayor a la del 2021, y muchos compatriotas más tienen planes de emigrar en los próximos años si la situación no mejora.

No Dina, el Perú no está en calma y en paz.

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Crisis económica, Desconfianza empresarial, Emigración, inseguridad ciudadana

[REFLEXIONEMOS PERÚ]  Saludos estimados lectores, es grato nuevamente escribir para compartir ideas, desde este espacio de análisis, frente los nuevos escenarios políticos. Se abren nuevas ilusiones y esperanzas, para una Argentina “karmáticamente empobrecida en su economía”, por la casta política peronista. Después de 40 años de Democracia, y lucha contra el socialismo, Milei ganó la presidencia. ¡Ganó la libertad!

El economista liberal, libertario, más conocido como el “León”, se enfrentó al elefante Massa en el debate presidencial, y dejó claro un aprendizaje: No hay que tener miedo a decir la verdad. No hay que tener miedo a liberar la verdad y hacerle frente a la mentira. Atacar la mentira es un deber democrático sin embargo se enfrenta a una batalla que podría dejarlo solo sin respaldo.

Sin libertad no hay crecimiento ni desarrollo. Terminar con la pobreza, con la indigencia y con el cáncer de la inflación fueron sus banderas en su discurso final. Al mismo tiempo, responsabiliza a la gestión de esos funcionarios públicos del Estado que no ha sabido solucionar los problemas de la gente. Se enfrentó frontalmente a Massa al decirle: ¡Deja de mentirle a la gente!

Esto no es una guerra de discurso, esto es real. Recuperar la economía del Argentina no será tarea sencilla. ¿Cómo va privatizar las acciones del Estado? Por primera vez en la historia este triunfo de la libertad y de la democracia del siglo xxi ha sido una respuesta contra el “Kishneranismo”. El enojo mató al miedo. El enojo de Milei despertó a la ciudadanía y venció al miedo, y a la mentira.

El peronismo ¿qué reformas ha hecho? – Más que miseria. ¿Qué reformas o políticas de Estado haría Massa? Si lo único que ha hecho durante su ejercicio como Ministro de Economía es reventar los bolsillos de los argentinos con la mega inflación que altera los precios y la vida, día a día. Tampoco es verdad ni justo, mejorar la economía de un país, incrementando impuestos a los que más ganan. Tampoco es cierto que las reformas de las cuales hablaba Massa hubieran sido reales. Por otro lado, Massa en aras de ensalzar la política exterior, pidió abrir los brazos a los países de Latinoamérica para que den trabajo a los argentinos. ¿Acaso eximió al Estado su responsabilidad de generar empleo y competitividad? La política exterior se entiende mejor desde el impulso del libre mercado. No desde la generación del trabajo o esa educación pública – que expresó.

¿Qué hacemos con buenos profesionales competentes si la economía de un país vive de manera inflacionaria? De vuelta, mensajes tramposos, que dejan responsabilidad al gobierno de turno y que Milei supo leer muy bien.

Sergio Massa y toda la casta política de esa generación “kishnerismo” han quedado como traidores a la patria.

Los discursos socialistas o populistas con Milei han sido desenmascarados. Tanto así que Massa ya se dio de baja como político, a pesar de no haber culminado su período como Ministro. Lo que deja esta transición es una irresponsabilidad evidente. Tan descarada es la mentira encarnada de falsos políticos que evidencian lo que nunca les importa: la economía. Si queremos cambios, tenemos que cambiar la manera de cómo miramos la política y de esa forma de políticos que roban. Porque ¡es indignante! Latinoamérica y Argentina en especial, está harta y enojada de esos políticos que mienten para robarles a la población su futuro. – ¡Y yo también! – De esos políticos que abonan miedo para pegarle al contrincante. De esos políticos que no son políticos, ni líderes verdaderos.

Nueva etapa política, nuevas formas de ser políticos se abren para Latinoamérica.

“El fin de la decadencia argentina”- Javier Milei, discurso como presidente electo. No es más que el grito liberador de una democracia que debe evolucionar y liberarse de los discursos engañosos del socialismo – de esa izquierda popular que empobrece las economías de los países de Latinoamérica. Hoy, se abre una evolución de la democracia participativa, con la corriente libertaria, donde el papito Estado, o las Instituciones públicas no pueden ser los únicos garantes absolutos del desarrollo de los países. Porque la concentración del poder genera ambición, privilegios, botines “de amigos, grupos de interés”. Hoy, se encamina una esperanza hacia un nuevo modelo económico basado en la libertad, que busca democratizar los derechos de todos, para “ser un modelo de potencia mundial”.

En definitiva, necesitamos ciudadanías con más conscientes de sus derechos y libertades; que ordenen lo que la política a veces no puede ordenar. Necesitamos nuevos líderes, con vocación pública, que tengan valentía, y compromiso real de resolver los problemas sociales del que padecen los países de Latinoamérica. No pueden ser los mismos de siempre. Necesitamos desarrollar políticas de Estado y reformas orientadas al Bien Común.

La manera de hacer política desde el “buen discurso” caducó. Con Milei se inicia una nueva era de ser políticos viscerales, que pueden venir del sector privado o de la academia, para devolverle a la democracia institucional esa credibilidad que no tiene y que desde la participación de los ciudadanos en los medios digitales se puede lograr. Pero de nuevo, hay que tener coherencia de vida, integridad e interés –real- en la humanidad y en el desarrollo económico, social político con Visión País.  Por primera vez en la historia el triunfo de la libertad encarnada en Milei es la muerte de la mentira del peronismo. Realmente hay que ser valientes y no tener miedo a la verdad para liberar a la gente de ese lado oscuro tramposo del socialismo. Argentina hoy es libre y esto, se celebra desde Lima – Perú.  ¡Ganó la Libertad y la Verdad!

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elecciones presidenciales, Javier Milei, Libertad, Nueva era política, peronismo

[EL CORAZÓN DE LAS TINIEBLAS] Apenas ayer, la reconocida intelectual Irma del Águila, a través de su columna dominical, nos dio una buena nueva:  la película peruana KINRA había ganado el Astor Piazzolla de Oro en el festival de cine de Mar de Plata, evento muy prestigioso a nivel internacional.  Para la académica, el galardón obtenido por la ópera prima del director Marco Panatonic -de guion en quechua- no solo contradice los malos augurios del congresista Alejandro Cavero, quien ha señalado que el cine peruano es de baja calidad e interés, sino que pone sobre el tapete el controversial proyecto de su colega Adriana Tudela quien viene promoviendo en el Congreso Nacional, un proyecto cuya intención es disminuir drásticamente el apoyo del Estado al cine nacional.

El trasfondo de esta circunstancia es una guerra ideológica, la misma que se viene librando en el mundo, pero en su versión nacional. Vivimos una edad centrífuga, tanto a la derecha, ultraconservadora y adversa al diálogo democrático, como a la izquierda, desde su postura progresista radical, como marxista extremista. En este caso en particular, la que se ha expresado es la derecha peruana, o ultraderecha para ser más precisos, porque por derecha sigo evocando un sector liberal en lo económico y en lo político, lo que implica también la defensa de los derechos fundamentales, si acaso esa tendencia aún es representada por alguien en el Perú.

¿Qué hay detrás de Kinra?

Detrás de la cinta Kinra se discute un modelo de sociedad, o un modelo de inclusión democrática, de acuerdo como los describe Norbert Bilbeny en su texto Modelos de Inclusión Democrática (2002). En este artículo, Bilbeny propone cuatro modelos de inclusión democrática que van desde la segregación, que felizmente casi ya no existe, la agregación, en donde una sociedad puede admitir diversas culturas, pero otorgándoles concesiones a cada una en la legislación para que, en mayor o menor medida, se mantengan separadas; la asimilación, que es monocultural, pues la cultura dominante y sus leyes deben ser acatadas e incorporadas por grupos que eventualmente proceden de otros acervos culturales y, finalmente, la integración, en la que se busca que los diferentes componentes culturales de una sociedad dialoguen entre sí y compartan sus características. Este modelo parece más adecuado, aunque es cierto que con él se pueden perder valores autóctonos sacrificados en pro de una convivencia común.

La praxis supera siempre los esquemas a los que queremos reducir la realidad. Por ello, los cuatro modelos de inclusión democrática antes descritos difícilmente se presentan en estado puro. Lo que suele ofrecer la realidad es combinaciones entre estos. Por otro lado, es preciso también señalar que cada país presenta una realidad distinta por lo que la mejor política a aplicar depende de la sociedad que es objeto de estudio.

Según datos proporcionados por el diario El Peruano en 2021, 4´380,088 de peruanos, el 16.3 % de la población, tiene como lengua materna una originaria, es decir, distinta al español. Asimismo, en el Perú se habla más de 80 lenguas originarias, todas ellas vinculadas a culturas y tradiciones ancestrales. Si le damos al tema una mirada histórica, lo que debería sorprender no es que más de 3 de cada 20 peruanos tenga como materna a una lengua originaria, sino, al contrario, que solo queden 16.3 % de peruanos en dicha condición.

Me explico, hace solo cinco o seis décadas la mayoría de los peruanos hablaba lenguas originarias, en nuestra región andina se hablaba el quechua o el aimara. Eventualmente sus ciudades más importantes eran apenas bilingües y allí pararíamos de contar. Otro tanto, las etnias rurales de la Amazonía. Entonces, a lo que realmente asistimos es a un proceso sistemático de disminución de hablantes de lenguas originarias lo que evidencia el abandono del mundo rural por parte del Estado, no solo en lo que se refiere a los servicios básicos que debe brindar, sino a políticas culturales que promuevan, en tanto que patrimonio inmemorial, la conservación de nuestras lenguas originarias.

Una política en sentido inverso de su conservación solo puede catalogarse de segregacionista, cuando no de asimilacionista. El primer caso es inaceptable per se, el segundo lo es en un país como el nuestro, cuya historia nos habla de pueblos aborígenes sometidos al dominio español en el siglo XVI y que, hasta hoy, mantienen vigentes sus lenguas originarias, prácticamente sin apoyo del Estado.

Es verdad que el proceso de migración masiva de la segunda mitad del siglo XX contribuyó, mucho, y de manera espontánea, a la expansión del español por todo el país. El migrante comprendió que, en un país en cuyas ciudades costeras predominaba la lengua española, y que lo hacía desde una abierta postura de discriminación hacia el otro, aprender la lengua local constituía un mecanismo básico de adaptación y de supervivencia. Por eso no les trasmitió a sus hijos sus lenguas originarias y por ello estas se fueron perdiendo.

Pero estamos en 2023, ya hay políticas estatales -aunque insuficientes- de conservación y difusión de las lenguas originarias, inclusive en la escuela y en algunos organismos públicos. De hecho, la constitución de 1993 establece en su título acerca de los derechos fundamentales, en su artículo 19, lo siguiente:

Toda persona tiene derecho:

A su identidad étnica y cultural. El Estado reconoce y protege la pluralidad étnica y cultural de La Nación. Todo peruano tiene derecho a usar su propio idioma ante cualquier autoridad mediante un intérprete.

Asimismo, de acuerdo con el título acerca de los derechos sociales y económicos de todo peruano, el artículo 17 sostiene que El Estado (…) fomenta la educación bilingüe e intercultural, según las características de cada zona. Preserva las diversas manifestaciones culturales y lingüísticas del país. Promueve la integración nacional.

Es una pena pues (aunque democráticamente estén en su derecho. Con perdones, pero jamás abdicaré en mi defensa de la libertad de opinión y, en general, de todos los derechos fundamentales que derechas e izquierdas están tan dados a vulnerar en estos tiempos) que, a estas alturas del Bicentenario de la Independencia, algunos congresistas parezcan desconocer no solo lo más fundamental de nuestro texto constitucional, sino lo más fundamental de aquello en lo que consiste la nacionalidad peruana, si acaso existe, pluricultural a más no poder, inclusive desde antes de que a Francisco Pizarro se le ocurriese desembarcar en estas tierras.

Bien con Kinra, bien por un triunfo que es del quechua no en oposición al español -cuidado con los maniqueísmos- sino en su lucha por obtener un lugar junto al español, tanto en el nivel del habla y de la enseñanza, como en el de culturas que hace mucho deberíamos compartir y dialogar en el espacio armónico de una nación consciente de su historia, y, por lo tanto, de sí misma.

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Inclusión democrática, KINRA, Lenguas originarias, Preservación cultural

Ganó la derecha las elecciones presidenciales en Argentina y eso es algo para celebrar. La república sudamericana ha roto con el funesto peronismo que la había postrado en la mayor crisis económica de su historia reciente y cuyo representante era justamente el candidato presentado, Sergio Massa.

Con Javier Milei volverá la racionalidad económica, la sensatez fiscal y monetaria, la apertura de los mercados, la libertad de cambios, la agenda proinversión, el fin de la barbarie económica que había llevado al 40% de argentinos a la pobreza. Votar por Massa se explica solo por la ciega lealtad peronista, porque el nivel de irracionalidad de sus seguidores era equivalente al de quienes votaron por Luis Alva Castro, en 1990, en el Perú, luego del apocalipsis económico que desplegó el primer alanismo.

Se ha votado por un loco outsider para salir de la locura económica peronista. Los millones de argentinos que han votado por Milei no son, claro está, libertarios, pero el hartazgo de la crisis que se incuba desde hace años en Argentina los ha llevado a patear el tablero y votar por un candidato excéntrico y radical que prometía incendiar la pradera.

Es menester sin embargo, estar atentos a que la ideología conservadora de Milei en asuntos sociales y morales, no termine de desmontar las indudables conquistas que al respecto ha logrado Argentina (políticas de género, derecho al aborto, salud y educación públicas: la UBA es la mejor universidad hispanoamericana del planeta).

Un liberal pleno no se puede comprar el combo completo de Milei, porque el mismo, de prosperar (cuestión difícil, porque no tiene mayoría en el Congreso), haría retroceder a Argentina en los temas referidos, que deberían ser caros a cualquiera que propugne las ideas de la libertad no solo en el ámbito económico sino también político y social.

Pero en el tema económico, que es esencial y quizás el más importante en estos momentos en Argentina, el triunfo de La Libertad Avanza, es una noticia que debe celebrarse por todo lo alto. Y hacer votos para que sirva de ejemplo continental que revierta la ola colorada que ya se ha visto en Brasil, Colombia y Chile en particular y que, de no desalinearse los astros, amenaza el futuro peruano.A

Milei asume el 10 de diciembre. Ojalá no cometa el error gradualista que llevó a Mauricio Macri al fracaso y al posterior regreso del peronismo por todo lo alto. Para romper con el populismo hay que ser radical, porque aquél es una plaga que se infiltra silenciosamente. Veamos nomás cómo en nuestro país se ha desmontado inadvertidamente gran parte del modelo de los 90 y hoy ya pagamos las consecuencias de ello. Aviso para los candidatos de la derecha peruana: nada de remilgos, las cosas claras y la toma de decisiones sin ambages.

 

 

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Argentina, elecciones presidenciales, Javier Milei, políticas sociales, Populismo

[PIE DERECHO] Es imperativo que la élite empresarial, académica y sindical reingrese a la arena política y recupere los fueros de un ámbito de acción que sido capturado por las mafias ilegales que pululan en nuestro país: el narcotráfico, la minería ilegal, la trata de personas, el tráfico de tierras, el transporte informal, el contrabando, etc.

El capitalismo delictivo ha capturado los partidos y prácticamente todos los poderes públicos (alcaldes, gobernadores, congresistas, ministros y hasta llegó a la Presidencia, bajo el mandato de Pedro Castillo), alejando de la política a los mejores cuadros técnicos y académicos. Con su capacidad de financiamiento ha logrado, además, asegurar su presencia dominante en cuanta campaña electoral se despliega.

La desafección política es un mal global, pero en el Perú alcanza ribetes mayúsculos por algunas razones particulares, y ello le abre las puertas a las mafias que aprovechan el vacío generado. La informalidad, que signa al 80% de la Población Económicamente Activa, genera ciudadanos inactivos por naturaleza, los aleja de la actividad política, porque el día a día les gana; la despolitización universitaria ha roto la cadena de transmisión generacional que antes la política tenía, recogiendo cuadros de renovación de las canteras estudiantiles; la crisis pavorosa de los medios de comunicación ha destruido una atmósfera de discusión política que de alguna manera complementaba a las calles como campo de acción de debates y polémica; la politización de la justicia ha hecho que los mejores se desanimen de ingresar a un terreno del que van a salir mal parados, con una mochila de juicios y persecuciones judiciales aplastantes.

Por eso la importancia de las reformas políticas que propendan a la ruptura de esta porosidad de la democracia respecto del capitalismo delictivo. La aprobación de la bicameralidad y la reelección es una gran noticia. Ahora toca complementar ello con otras reformas consecutivas, pero básicamente con la manutención de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias, las llamados PASO, que le otorguen a la ciudadanía poder sobre las cúpulas partidarias, que tienen incentivos perversos para permitir la influencia de dichas mafias. Las PASO le rompen el espinazo a los dineros mafiosos que se quieren perpetuar en la vida política.

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Bicameralidad, Mafias, Primarias abiertas, reformas políticas

[MÚSICA MAESTRO] Durante años se rumoreó su llegada a nuestra capital, sin concretarse. Miles de fans de The Cure organizaban grupos en Facebook, lanzaban cartas abiertas a los promotores de conciertos pero nada. Problemas de agenda, problemas en la banda, problemas. En plena época de megaconciertos, la visita de The Cure seguía siendo una deuda pendiente para el público limeño. Sin embargo, la espera por la cura a tanta ansiedad llegó la noche del miércoles 17 de abril de hace una década, y con sabor a sobredosis.

Fueron más de tres horas de concierto, quizás el más largo que se haya producido -de un solo grupo- en Lima, suficientes para que The Cure demostrara, luego de 34 años de trayectoria hasta aquel 2013, por qué siempre fue considerado el buque insignia de ese volátil combo de subgéneros que incluye new wave, post-punk, shoegazing, dark rock, gothic rock, dream pop, dance pop, del cual muchísimos grupos no resistieron la prueba del tiempo. Y ¿cuál es el secreto? Ninguno, solo el talento de su líder, factótum y único miembro original Robert Smith. Su virtuosismo, originalidad y carisma han permitido que The Cure perpetúe su estatus de grupo leyenda del rock, no solo de los ochenta sino de todos los tiempos.

En la nota de contracarátula que Perú21 publicó la mañana siguiente mencionaron que, entre los temas que interpretó The Cure, destacó “To me”. Me pareció un ejemplo contundente para graficar el desdén y la ignorancia con los que la prensa convencional trata estos importantes eventos musicales. En televisión el resumen de noticias no podía ser más aburrido: los pleitos verbales entre Ollanta Humala y Nicolás Maduro, el funeral del líder aprista Armando Villanueva, la melindrosa Nadine Heredia y sus poses amplificadas en Canal 7, “el Canal del Estado y no del Gobierno” como suelen repetir a manera de cantaleta todos, cuando saben perfectamente que es del Gobierno y no del Estado, desde siempre. Pero del concierto ni una letra, ni una imagen, ni una mención en el cintillo de titulares. Las notas «más extensas» de los demás diarios -incluyendo la portada de la sección Luces de El Comercio- abundaron en lugares comunes y adolecieron de reseñas aburridas. Incluso hubo uno que tuvo la osadía de poner una foto de Carlos Alcántara viendo el concierto. ¿Ni siquiera la nombradía de esta banda merece que se olviden de las pachotadas de la farándula local? La respuesta es, por supuesto, no.

Dicho eso, hablemos de aquel show. Hubo dos teloneros, a quienes no vi (Kinder y Resplandor) y supongo que, más allá de lo mal o peor que hayan sonado, tuvieron la noche de sus vidas. Bien por ellos. Cuando llegué a mi ubicación en tribuna norte, como a las 9pm., el Estadio Nacional ya lucía casi lleno. Para la polémica quedará decidir si las casi 40 mil personas estaban realmente seguras del grupo que habían ido a ver o, como yo creo, un gran porcentaje habrá salido de allí con rostros somnolientos preguntándose “¿por qué habrán tocado tanto si solo tienen cuatro conocidas?”

En todo caso, Robert Smith (voz, guitarra y una ocasional zampoña), Simon Gallup (bajo), Roger O’Donnell (teclados), Jason Cooper (batería) y Reeves Gabrels (guitarra) prepararon para aquella primera visita al Perú un kilométrico setlist con el que se propusieron complacer a toda su gama de seguidores: desde los más fieles conocedores de su vasta discografía hasta los advenedizos que únicamente han escuchado las mismas tres o cuatro canciones que rotan en las radios desde hace 25 años, desde que se hicieran populares a partir del LP Standing on a beach: The singles (1986) -línea inicial de Killing an arab-, la primera recopilación oficial del grupo; y los videoclips que programaba Gerardo Manuel en Disco Club.

Casi media hora después de la hora anunciada, la música ochentera -en clave new wave del más duro- que se escuchaba de fondo se apagó y comenzó a sonar una inesperada e incomprensible ranchera. Un atisbo de papelón rondó mi mente por un momento: “¿Y si la banda creía que estaba en México?” En fin, nada grave pasó y cuando saltaron al escenario el estadio simplemente estalló. Y The Cure lanzó la primera parte de su concierto, de dos horas de duración, de corrido y sin respirar, intercalando los temas con escuetos «gracias» que a veces sonaban a estornudo. Por allí pasaron temas luminosos como Just like heaven, High, In between days, Friday I’m in love, viñetas mágicas como Open (que abrió la noche), Push, Lullaby, Pictures of you, Lovesong, Fascination street y bombazos oscuros como The end of the world, Play for today, Trust, A forest y One hundred years. Distintas épocas, distintos matices de una banda que llegó a nuestro país sonando mejor que nunca.

La prensa convencional, idiotizada por las cotidianas coberturas a programas y personajes intrascendentes, se fijó principalmente en el sobrepeso de Robert Smith y sus patillas canosas. Sin embargo, nadie apuntó que el cantante, compositor y guitarrista, a cinco días de cumplir 53 años -hoy tiene ya 64 cumplidos- conservaba su voz intacta, tal y como la escuchamos en míticos álbumes como Pornography (1982), The head on the door (1985), Kiss me kiss me kiss me (1987), Disintegration (1989) o Wish (1992), algunos de los discos que más contribuyeron al repertorio que estuvieron paseando, con algunas modificaciones, en esa gira del 2013 que marcó su retorno, después de 25 años, a Latinoamérica.

Simon Gallup, convertido en su lugarteniente desde la primera deserción de Lawrence Tolhurst en 1987, lanzó sus líneas de bajo profundas y muy bien tocadas, desde la distorsión hasta los quiebres jazzeros de The lovecats y la onda disco de Let’s go to bed. Roger O’Donnell, que reemplazó a Tolhurst y es ya parte de la historia de la banda, dominó todo desde sus teclados y aportó mucha emoción durante los temas más oscuros. El baterista Jason Cooper exhibió un pulso más duro que el de su antecesor Boris Williams y Reeves Gabrels, ex guitarrista de aquella banda Tin Machine que David Bowie formara a finales de los ocenta, hizo olvidar completamente a Porl Thompson, con una técnica y filo rockero que acrecentaba la tensión en los momentos más sombríos que ofreció The Cure durante el show, complementando el trabajo guitarrístico de Smith, pletórico en tonalidades graves y punteos aparentemente simples pero capaces de generar esa carga emocional tan característica del grupo.

Luego de esa monumental primera descarga de 25 canciones, el quinteto abandonó el escenario del Estadio Nacional por primera vez. Las noticias en internet ya habían puesto en sobreaviso al público (me refiero al público seguidor de la banda): “The Cure sigue con su costumbre de realizar shows extensos, que pueden llegar a las tres horas de duración”. De manera que era obvio que iban a salir otra vez. Los demás, un tanto aturdidos por tantas canciones «desconocidas», alistaban sus celulares y cámaras digitales para captar el momento en que la banda saliera a tocar Boys don’t cry.

Pero The Cure no hizo concesiones así, tan fácilmente. Como si el concierto comenzara de nuevo, la banda hizo seis canciones más, extraídas del más tenebroso baúl de sus posibilidades sónicas: The kiss, If only tonight we could sleep y Fight del disco Kiss me kiss me kiss me (1987); y Plainsong, Prayers for rain y Disintegration del álbum del mismo nombre pusieron a volar a los conocedores, a sorprender a los nuevos con sentido de la apreciación y a dormir a los poseros, con muros de sonido -cortesía de densas guitarras y teclados – y alaridos vocales que pusieron a prueba a aquel público que esperaba más hits radiales.

Segunda desaparición del grupo. Y aun faltaban canciones. El cierre vino con una colección de temas clásicos, todos en clave más optimista: The lovecats, The caterpillar, la esperadísima Close to me (la “To me” de Perú 21 ¿se acuerdan?) y las festivas Hot hot hot y Why can’t I be you? calentaron lo suficiente a la multitud antes de lanzarle a la cara lo que tanto estaba esperando: Boys don’t cry, ese gran éxito de 1980 que da título al primer-segundo álbum del grupo -en realidad fue un single que después se convirtió en disco-, tocada a un tiempo más acompasado, que hizo saltar a todo el estadio. Para finalizar, dos clásicos más: 10:15 Saturday night y Killing an arab -basada en la novela El extranjero de Albert Camus-, interpretados con furia desatada, algo alucinante si tomamos en cuenta que ya eran más de las doce de la noche y la banda llevaba tocando tres horas y veinte minutos. Una proeza de resistencia y entrega al público.

El sonido y las luces fueron de primera, además de los impresionantes equipos de filmación que la banda trajo, pues piensa elaborar un documental de esta gira. Detrás de los músicos, una inmensa pantalla LED proyectaba imágenes que iban desde referencias a las carátulas de sus álbumes hasta dantescas escenas en blanco y negro, de una resolución sorprendente. Todo un acontecimiento musical y artístico que, a pesar de no recibir el tratamiento debido por parte de la prensa, pudo ser disfrutado por los miles de personas devotas que esperaron tanto la llegada de esta icónica banda británica. Y por los miles de infiltrados que fueron a tomarse fotos para sus Facebook.

Este 22 de noviembre, The Cure nos caerá nuevamente con la misma formación que remeció el Estadio Nacional hace diez años: Robert Smith (voz, guitarra), Reeves Gabrels (guitarra), Simon Gallup (bajo), Roger O’ Donnell (teclados), Jason Cooper (batería) y un integrante más, Perry Bamonte (guitarra, teclados), músico asociado a la historia del grupo, primero como asistente de guitarras en los ochenta y, en la década siguiente, reemplazando por un breve lapso a O’Donnell. La gira, que recorrerá varios países de Latinoamérica, se titula Shows of a lost world, una variación del nombre del que vendría a ser su décimo cuarto álbum con material original, Songs of a lost world, cuyo lanzamiento se viene anunciando desde el año 2022 pero aun no se produce formalmente, a pesar de que vienen circulando canciones en diversas plataformas digitales. A esperar.

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Conciertos en Lima, Robert Smith, The Cure
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