Opinión

Lo único que tenían en común Ricardo Gareca y Christian Cueva era el fútbol y mucho aire de improbabilidad. El deporte, en general, no es suficiente para unir a dos desconocidos. Pero Gareca, en una estrategia de marketing impecable, levantó la bandera de la habilidad innata del jugador peruano y eso tiene en Cueva a un exponente idóneo: quimboso, rebelde y atrevido. Para jugar, y para vivir.

A estas alturas ya todos sabemos lo que ha pasado entre el vínculo de Gareca y Cueva. ¿No? Esperen. Gareca apareció en el mundo del fútbol a finales de la década de los setenta en las inferiores de Boca Juniors. Era alto, flaco y potente. Dribleaba a pesar de sus piernas largas, encaraba siempre hacia el arco y pateaba de cerca y de lejos. No era un delantero centro inmóvil, era más un Ronaldo.

Ronaldo el gordo. O un Batitusta. Tenía juego, participaba con los volantes, bajaba a la marca, corría la banda. Una especie de Lapadula, pero más alto. Y quizás mucho mejor. Gareca fue durante un par de años, después del fracaso argentino en el Mundial 82, el delantero titular de la selección. De hecho un gol suyo sirvió para meter a Argentina al Mundial 86.

Pero Gareca no fue una estrella rutilante del fútbol de su país. Quedó algunos peldaños por detrás de otros delanteros de su generación, como Valdano, Burruchaga y Pasculli. Ellos fueron los campeones del 86, y Gareca no. Una de las diferencias fue que mientras Valdano era una estrella en España, Burruchaga triunfaba en Francia y Pasculli en Italia, Gareca nunca salió de Sudamérica. 

El técnico de Perú fue goleador de Boca y de Velez. Le fue pésimo en River.  También tuvo una carrera exitosa pero no tan larga en Colombia. Pero nunca dio el salto a Europa. Él dice y los periodistas recuerdan que tuvo ofertas de todos lados. Pero no emigró. Jamás pisó un torneo fuera del continente. Nunca un delantero argentino llegó a un Mundial sin haber salido antes del fútbol local. 

Quizás sea por eso que Gareca ha resaltado siempre la importancia de los jugadores peruanos que emigraron durante su proceso en la selección peruana. O que cambiaron a un mejor equipo. Aún cuando se haya tratado de ligas  poco competitivas como Estados Unidos. Hoy casi todos los convocados juegan fuera del torneo local. Todos menos Ramos, y esa ha sido una gran constante.

Y ahora despierta una nueva intervención de Gareca en la carrera de un jugador de la selección. Boca Juniors ha preguntado por el interés de Cueva en ser el nuevo diez del equipo Xeneixe. Un honor que significa más en la historia que en el papel actual: este Boca pelea en media tabla, pierde regularmente y no juega a nada. El técnico es interino. No le hacen ni sombra a River, normalmente. 

Pero ponerse la camiseta histórica de Riquelme y Maradona no puede ser menospreciado. ¿O sí? El presente de Boca Juniors es horrible. Y lo demuestran dos jugadores peruanos. Zambrano llegó hace meses y no pudo volverse titular. No juega casi nunca, la prensa argentina lo detesta y los hinchas lo insultan después de cada partido. Hasta cae en indisciplina. 

El otro es Advíncula. Aunque suele ser titular, le llueven las críticas. Si pierde una jugada, si no va a la marca, si no sabe centrar. Para la prensa, son dos jugadores nefastos. Y es que así es el mundo Boca. Te destruye o te convierte en un ídolo. Y todo depende del éxito colectivo: los trofeos. Mientras no hayan copas, todo lo que pase por ahí es menospreciado rotundamente. 

Entonces Cueva a Boca. Gareca está de acuerdo. ¿Pero cuál es el costo? Un jugador que ha encontrado regularidad en Arabia y buena forma física, aterrizaría en un equipo sin copas a ser la gran esperanza, con toda la mochila puesta desde el primer día. Y el coqueteo de una ciudad como Buenos Aires en lo disciplinario, y de un equipo con amigos en un contexto conocido y cercano a Lima. 

Cueva a Boca puede ser el peor error de Gareca o el más grande acierto. Para el propio entrenador fue todo un error por precisamente lo contrario, irse de Boca. Salir de la regularidad que tenía como Xeinexe para mudarse a River Plate en 1985 y luego a Colombia, donde perdió todo el protagonismo que tenía para Bilardo en la selección y quedó fuera del Mundial. 

Un jugador con tendencia a la indisciplina como Cueva, con poca capacidad de adaptación en todos los clubes donde ha ido, pero que tiene la gran responsabilidad de estar en el mejor nivel en las cuatro fechas de selección que quedan, no debe arriesgar un solo minuto de continuidad y tranquilidad. Ya ha encontrado un buen momento, con grandes actuaciones.

Y resulta una irresponsabilidad de Gareca llegar a Argentina, dar dos entrevistas en medios y promocionar la llegada de su mejor jugador a un entorno inestable. Solo podría explicarse si él desea dirigir Boca Juniors luego de su paso por Perú y quiere asegurarse a su estrella en ese equipo. Pero para eso falta un montón. Hoy la prioridad es Perú, para ambos. Y Boca es la elección imposible. 

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Boca Juniors, Cristhian Cueva, Ricardo Gareca, Selección peruana de fútbol

Ha sido una dura derrota política de la derecha congresal que no se haya admitido siquiera a debate la moción de vacancia presidencial presentada por la congresista Patricia Chirinos. Este sector tiene, en principio, 43 congresistas (sumando Renovación Popular, Fuerza Popular y Avanza País) y, al final, solo logró convencer a tres más para que se sumen a su pedido. Un fracaso por donde se le mire.

Hay muchas razones que explican lo sucedido. Primero, el Ejecutivo, increíblemente -dada la banal impericia del Presidente- les ganó por puesta de mano una ronda de diálogos con otras bancadas. La derecha, ensimismada en su propósito vacador, no atinó a realizar una labor de convencimiento de su causa, ni siquiera de la eventual conveniencia, ya no de vacar a Castillo, sino de obtener los votos suficientes para llevarlo al Congreso, que era un propósito loable y atendible por sí mismo.

Segundo, se precipitó en sus actos. No transitamos un “momento destituyente”. Según las encuestas del IEP y de Datum, la mayoría del país está en contra de una vacancia. Siendo como es, un proceso semejante, no solo un acto jurídico sino, sobre todo, político, la derecha debió medir mejor sus fuerzas.

Tercero, sin duda, el efecto anticlimático que produjo una inflada denuncia periodística que terminó por desvirtuar la gravedad de los hechos originalmente denunciados y que terminó dándole argumentos a quienes sostenían que estábamos ante una conspiración política y no ante una acción de control necesaria frente a un Primer Mandatario sordo a las exigencias ciudadanas de transparencia.

Se equivocaría rotundamente la derecha peruana si cree que igual habría sido un logro lo obtenido, ya que sería, según su antojadiza interpretación, la primera piedra de un proceso que se retomará en otro momento, que lo ocurrido habría debilitado al régimen, y que al poner el tema sobre el tapete habría roto el tabú que puede existir en nuestra clase política al respecto.

No solo ha fortalecido al Ejecutivo, sino que, eventualmente, puede haber logrado el efecto adverso de obligar a Castillo a recomponer una alianza con los sectores más radicales del cerronismo para sentirse a salvo. En lugar de atraerlo al centro, como era deseable, una vacancia precipitada y tontamente conducida, podría llevar al Presidente a sentir la necesidad de atrincherarse y transitar nuevamente los circuitos de la confrontación y el afán de refundación constitucional.

Eso pasa cuando niñatos en política se meten a hacer cosas de mayores. La derecha ha jugado a la vacancia como si fuera una puesta en escena teatral, sin fundamento político ni sentido estratégico. Ese error le va a costar caro al país.

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Derecha, vacancia presidencial

Son muchas las veces que se llama la atención sobre la violencia contra las mujeres, es claro que este es uno de los principales problemas que tiene el país. Un drama que a pesar de los esfuerzos no logra erosionarse y que semana tras semana nos hace horrorizarnos con nuevos casos. 

Entre enero y octubre del 2021, el Ministerio de la Mujer ha registrado 114 casos de feminicidios, más de un centenar de mujeres que fueron asesinadas, muchos niños y niñas que quedaron sin madre; y una sociedad que se daña y se deshumaniza como consecuencia de la violencia de género. 

El feminicidio como crimen no es un hecho aislado es producto de la permanencia de otras formas de violencia, de la minimización que se hace de otros hechos de agresión, de la falta de atención a las denuncias, de medidas de protección inoperantes y de la impunidad. Muchas mujeres antes de ser asesinadas sufrieron otras formas de agresión como el acoso, la violencia psicológica, física y/o sexual. Muchas expresaron sus miedos, alertaron a sus entornos, a las autoridades, muchas buscaron ayuda y encontraron la indiferencia, muchas intentaron huir.

El feminicidio es un crimen que puede evitarse, porque la violencia contra las mujeres puede y debe prevenirse. De hecho, la obligación de prevención es parte de la debida diligencia que debe cumplir el Estado en materia de violencia contra las mujeres.  

En este escenario tan doloroso y trágico, el Congreso de la República blindó a un agresor, al congresista Luis Cordero Join Tay denunciado por acoso, violencia física y sexual por parte de su expareja. 

El martes 6 de diciembre del 2021, debemos recordarlo como el día en que la Comisión de ética del Congreso de la República protegió – con argumentos absurdos- a un agresor; convirtiéndose en un canal de impunidad y enviando – a su vez – un mensaje de permisividad y tolerancia frente a la violencia hacia las mujeres. Nada más vergonzoso. 

Luego de este proceder y de las declaraciones públicas de la presidenta de la Comisión Karol Paredes (Acción Popular) quién justificó la decisión y mandó a investigar a los medios de comunicación; es claro que el espacio se conduce sin ética, en un marco de extraños y pobres valores que ningún favor le hacen al país. 

La lucha contra la violencia hacia las mujeres es un asunto de derechos humanos y por lo tanto debe ser una prioridad ética. Al parecer, en el actual Congreso, no lo entienden así. Quedó claro que este grave problema social solo se utiliza con fines políticos, pero no existe un auténtico interés por abonar a su erradicación. Lamentable. 

Gracias a la insistencia de la Congresista Ruth Luque, una de las pocas que voto a favor de la investigación en la Comisión, se han logrado los votos para que la nefasta decisión pueda ser reconsiderada en una nueva sesión a desarrollarse este jueves 9 de diciembre, esperemos que sea oportunidad para enmendar el terrible error, aunque el daño ya está hecho. 

 

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Congreso de la República, Lucha contra la violencia hacia las mujeres, mujeres, violencia

Según el Ministerio de Educación (Minedu), la tasa de deserción acumulada del período comprendido entre el 2016 y el 2019 se redujo en 1.3 puntos porcentuales. Hasta entonces, las medidas implementadas permitieron que la reducción de dicha tasa tendiera a la baja. Sin embargo, debido a las acciones ejecutadas para contrarrestar la pandemia del Covid-19 en el ámbito educativo como el cierre de escuelas y colegios, la suspensión de las clases presenciales y su sustitución por clases virtuales; hizo que dicha tendencia se revierta. 

Según estimaciones del Minedu, a mediados del 2020,  la deserción escolar tanto en educación primaria como educación secundaria pasó del 1.3% al 3.5% y de 3.5% a 4% respectivamente. Es decir, cerca de 300 mil niños y adolescentes dejaron de estudiar. En este año, según la Defensoría del Pueblo, más 83 mil estudiantes desertaron. Cifras que contrastan con lo que venía ocurriendo hasta el 2019. De igual modo, entre el 2016 y el 2019, la tasa de deserción escolar de estudiantes en situación de pobreza extrema se mantuvo alrededor del 11% mientras que la de los no pobres se redujo en 1,2 porcentuales. 

Como se sabe la deserción escolar es un fenómeno multicausal. Por eso mismo, es imperativo investigar, desde distintas campos del saber, factores como los económicos, sociales, culturales, educativos, personales y familiares que se relacionan entre sí para producirla. Así, investigadores de Grade, en el marco del estudio longitudinal Niños del Milenio: Etiopía, India, Perú y Vietnam, plantean cuatro Predictores de la deserción escolar en el Perú: 1. Mientras más temprano se ha producido el abandono escolar, mayor efecto se observa en las habilidades a los 19 años. 2. Las principales razones para abandonar la escuela que mencionaron los jóvenes fueron la necesidad de trabajar para obtener una remuneración y la falta de interés en los estudios. 3. La lengua materna indígena, el bajo rendimiento y el haber repetido de grado incrementan el riesgo de desertar del sistema educativo; y, por último, 4. Que el niño o niña tenga mayores aspiraciones educativas a los 12 años reduce su riesgo de desertar de la escuela. 

Algunas cifras corroboran lo señalado por Grade. Así, según el INEI, en su Informe Técnico Estado de la Niñez y la Adolescencia, de setiembre, al comparar los trimestres correspondientes a abril-mayo-junio de 2020 y 2021 encontró que los problemas económicos / familiares seguían siendo una de las principales razones de la no asistencia a un centro de enseñanza de niños y adolescentes entre 6 y 16 años. En porcentajes, entre uno y otro trimestre, se pasó del 53.4% al 64.7% respectivamente. Es decir, 11.3 puntos porcentuales. No cabe duda que el nivel socioeconómico de las familias es una de las causas de la deserción escolar. Por eso mismo, el riesgo de desertar de niños y adolescentes, en situación de pobreza extrema y pobreza tanto urbana como rural, es alto. 

Asimismo, otra causa a tener en cuenta es la que se relaciona con los niveles educativos de los padres o tutores de los niños y adolescentes. Según las investigaciones llevadas a cabo existe cierta correspondencia entre el nivel educativo logrado por aquellos y la deserción escolar. Así, padres o tutores con un nivel de escolaridad bajo, el riesgo de deserción escolar aumenta. En cambio, padres o tutores con un nivel de escolaridad alto, el riesgo de deserción  disminuye. Esto tiene que ver mucho con la valoración que le otorgan a la educación y al impacto que ésta lograría en la vida de sus hijos.   

Otro aspecto, que corresponde a la dimensión socioemocional de los estudiantes, es la motivación de los estudiantes y la confianza en sus capacidades para lograr los aprendizajes esperados. Mantener la motivación y desarrollar confianza supone una convivencia adecuada en el ámbito educativo. Si esta no se da entre estudiantes y entre estos con sus docentes el riesgo de deserción se incrementa. (Continuará).  

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Defensoría del Pueblo

El último domingo, Facebook, Twitter, WhatsApp, TikTok, etc. explotaban a la expectativa de posibles audios que revelarían la corrupción del presidente Pedro Castillo. Sin embargo, en su lugar, Cuarto Poder presentó la grabación de la conversación de su productor con el dueño de la casa donde el presidente suele llegar a cenar la comida de su región. 

Esta burda manipulación refleja en lo que se ha convertido el periodismo peruano: bamba, aburrido y mediocre. Nuevamente los y las televidentes fueron víctimas del fake news de la prensa peruana, dejando a la apuesta golpista con los crespos hechos.

Tras la caída del Muro de Berlín, se dio una ofensiva político-ideológica que preconizaba el fin de la historia (F. Fukuyama) que desencadenó en un impulso global para la implementación de políticas neoliberales. Esto significó el abandono del rol regulador del estado y la paulatina captura del estado por parte del sector privado y corporativo. Esa nueva realidad incluye a la prensa, que desde entonces se constituye en un instrumento del neoliberalismo, renunciando a su rol informativo e investigador. Todo se compra y vende como pudimos apreciar en los vladivideos, donde la prensa peruana (y sus dueños) se evidenciaron bastante caros.  

En esta agenda “periodística” no hay lugar para discusión alguna sobre el fracaso de las políticas neoliberales, a pesar de la precariedad del país expuesta durante la pandemia. Su labor es de manipular a la opinión pública con teorías conspirativas sobre el resurgimiento del terrorismo y acusaciones de corrupción, cebándose principalmente con los líderes de Perú Libre, para desprestigiar al partido que ganó las elecciones. De esa manera se evita discutir los problemas reales que afectan a las mayorías como la falta de acceso a educación y salud, la recuperación y ampliación de derechos laborales y/o el avance del proceso constituyente.

Pero ¿dónde se cocinan estas mentiras? Este aparato no funciona aisladamente. Se trata de una industria millonaria financiada por patrocinadores y anunciantes de los grupos económicos, que constituyen el verdadero poder en el país. Este aparato ha logrado reunir a la prensa junto a operadores políticos, opinólogos y trolls que pululan en las redes sociales. El poder político y económico suma a periodistas considerados «serios» como RMP para propalar varias de las mentiras que fabrican y darle alguna “veracidad” a sus «noticias».

La prensa peruana se alquila convirtiéndose en un aparato hostil que tiene como objetivo erradicar la confianza de la ciudadanía en el gobierno de Castillo. Se necesita mucha integridad para asumir un rol periodístico contra la agenda fascista, y mucho más para asumir una posición periodística libre del racismo y clasismo. No tenemos pues un periodismo forjado en valores, principios, mucha lectura ni pensamiento propio.

La prensa empodera la ignorancia y el miedo de nuestra sociedad. La mayor parte de la clase media fueron víctimas ingenuas del fake news sobre “la conspiración de sendero” durante la segunda vuelta electoral. Era casi conmovedor leer en las redes comentarios temerosos creyendo que Castillo les quitaría su casa, carro, y hasta mascotas porque “Sendero estaba a un paso del poder”. Sin remordimientos y orgullosos creyentes de esa “verdad” profesionales egresados de prestigiosas universidades privadas, junto a una parte de la iglesia católica, se sumaban fervorosamente al coro fascista. El “terruqueo” sin duda es el fake news más eficiente del fascismo peruano. 

Nos enfrentamos a una dictadura mediática que ha creado un cerco informativo para sostener al sistema capitalista que, en algunos países como el Perú, son casi un monopolio (Grupo El Comercio) de un representante de la clase dominante del país, la cual subordina a las otras clases, instituciones y otros poderes del estado (Congreso) para sus intereses económicos.                               

Por el bien del país debemos erradicar los fake news. El gobierno de Castillo tiene la obligación de cumplir con una de sus promesas electorales y distribuir equitativamente el presupuesto del estado en publicidad en favor de la prensa y medios fuera de Lima, y regular la acción de la prensa fascista que utiliza los recursos del estado para difamar y sabotear impunemente al gobierno. 

La ola fascista también se frenará resolviendo los problemas del país junto al pueblo, y no tratando de caerle bien a la derecha. Recuerde su slogan de campaña, presidente Castillo: “Solo el pueblo salva al pueblo».

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Fake news, manipulación, prensa peruana, vladivideos

Si se confirma el retorno de Castillo al redil de Cerrón y, por ende, el resurgimiento infeliz de la idea de plantear una Asamblea Constituyente, las cifras económicas van a ser aún peores, corroborando así que estos cinco años -si eso es lo que dura Castillo en el poder- serán años perdidos y que el país se alejará del desarrollo y del crecimiento.

El 76% de peruanos no invertiría en el país, si acaso fuera inversionista, mientras las condiciones políticas y jurídicas no estén claras, señala la última encuesta de Ipsos. El presidente Castillo se podrá desgañitar invitando al empresario a invertir, pero es tal la desconfianza que ello no ocurrirá y veremos cómo se desploma la inversión privada -principal sostén de la economía-, cae el crecimiento del PBI, disminuye el empleo formal y aumenta la pobreza.

Es un desastre, por donde se le mire. Una tragedia si se toma en cuenta que el mundo global se asomaba propicio para un boom de inversiones al estilo de lo sucedido en el segundo gobierno de Alan García, donde -hay que reconocerlo- hubo un crecimiento producto de los mayores precios de los minerales, pero también una estrategia gubernativa de impulso a los empresarios privados para que inviertan.

Las cifras de reducción de la pobreza, que con tanto éxito se habían alcanzado en los últimos años, a pesar de la corrupción y mediocridad de los gobernantes, tan solo por mantener el modelo de sensatez macroeconómica, se irán por la borda, constituyéndose un lustro dilapidado para la economía nacional.

La única manera de que un gobierno de izquierdas, como el que conforma la coalición gobernante, desande el camino del desastre es que anuncie, más temprano que tarde, el abandono de la tesis de la Constituyente y, no bastando ello, que amplíe su alianza de gobierno e incluya voces de centro o, inclusive, de derecha en su equipo ministerial.

Es audaz y requiere enérgica voluntad política, dos características que escapan al perfil de un sindicalista básico, como es el presidente Castillo, pero ello no es óbice para plantearlo, porque es lo que el Perú requeriría para, al menos, salvarnos del colapso que supondrá la marcha de este régimen.

La gestión de Castillo dejará en herencia, de no enmendar rumbos rápidamente, destrucción de la poca institucionalidad estatal que existía, colapso económico, crisis política y convulsión social.

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Pedro Castillo, Presidente Castillo, Presidente del Perú

Luego de poco más de cuatro meses del gobierno de Pedro Castillo, la vacancia, o al menos el intento de, parece ser casi inevitable. Se repite la historia de los últimos 5 años, en donde la vacancia jugó un rol predominante en nuestra inestabilidad política, incrementando tensiones, y, a mi parecer, generando una crisis mayor en el país. Por ello me pregunto, ¿vacar a Castillo resolvería el problema de fondo?

Volviendo 5 años atrás, se dio el primer intento de vacancia con PPK, que, si bien él terminó renunciando, su salida solo llevó a que se continúen incrementando las tensiones entre el Ejecutivo y el Congreso. Recordemos el Congreso obstruccionista de Fuerza Popular que llevó a que se genere esta situación. La renuncia de PPK puso a Vizcarra como presidente de la República, y justamente para poder gobernar y evitar este obstruccionismo, es que decide cerrar el Congreso y convocar a nuevas elecciones. Aún así, las tensiones continuaron y terminaron con la vacancia de Vizcarra. 

¿Los promotores de esa vacancia tenían en mente las consecuencias de lo que finalmente sucedió? Tuvimos días de protestas masivas en todo el país que desencadenaron en la muerte de dos jóvenes, muchos heridos, una caída del nuevo gobierno de Merino en solo 3 días, y la creación de una nueva mesa directiva para gobernar el país. Recuerdo escuchar días después a varios congresistas de diversos partidos pidiendo disculpas por votar a favor de la vacancia, la mayoría argumentando que no previeron las consecuencias de su decisión.

Hoy en día, Castillo ha dado muchos más motivos de los que dio Vizcarra para ser vacado. Para comenzar, es un presidente que no da la cara, que no rinde cuentas, que no demuestra transparencia. ¿Por qué, a pesar de todo, Vizcarra tenía tanta popularidad? Justamente porque siempre se dirigía a la población, dando calma y explicando las acciones que se estaban tomando dada la crisis sanitaria que estábamos viviendo. Castillo, por el contrario, ante las acusaciones en su contra, su vago mensaje fue: “Deslindo de cualquier acto de corrupción. […] Las reuniones oficiales únicamente se realizan en Palacio de Gobierno. En mi domicilio solo he recibido visitas de carácter personal”. ¿Es esto suficiente cuando existen videos que prueban lo contrario? ¿Es esto una causal para ser vacado por incapacidad moral?

Actualmente existe un gran vacío en lo que vendría a ser la definición de incapacidad moral permanente, que prácticamente se engloba en comportamientos que no son éticos. Si nos basamos en ello, entonces Castillo ha tenido varios comportamientos no éticos durante sus cortos 4 meses de mandato. Por poner un par de ejemplos, tenemos las dudosas asignaciones a cargos públicos saltándose la meritocracia, como fueron los cuestionados ascensos de las FF.AA., o los cargos otorgados a sus familiares como es el caso de su sobrino Fray Vásquez, integrante de la comisión de transferencia del Ministerio de Defensa, y cuya única experiencia laboral es la de ventas de pollos a la brasa en Chota. Es decir, se contrató a un vendedor de pollo a la brasa para que supervise información técnica de la seguridad nacional, solo por ser sobrino del presidente.

Los ejemplos mencionados, sumado a las reuniones secretas de Castillo en el local en Breña que dan pie a un posible caso de corrupción, ponen en cuestionamiento la ética del actual presidente de la República, y le da argumentos más sólidos al Congreso para poder vacarlo. Pero ¿los problemas de gobernabilidad se resolverán con un simple cambio de la cabeza del Ejecutivo? ¿El 25% de aprobación de Castillo será suficiente para que se generen protestas masivas como ocurrió con Vizcarra? ¿Dina Boluarte tendrá un mejor desempeño que Castillo? ¿Renunciará? ¿Se quedará? Lo cierto es que esta vez los congresistas deben hacerse responsables de las consecuencias de sus decisiones, no podemos tener 5 años más de crisis, y es necesario un acuerdo centroderechista en el legislativo que, en caso se dé la vacancia, evite una mayor inestabilidad política y una lucha de poderes en el Congreso.

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vacancia presidencial

La discordancia entre las expectativas generadas por el programa Cuarto Poder respecto de los megatones que supuestamente tenía el audio que fue propalado anoche, y la realidad de lo que al final fue (tarea de inflación mediática a la que contribuyó decididamente la DBA a lo largo de la semana difundiendo bulos respecto del presunto contenido de ese audio), solo ha terminado por favorecer a Castillo en el proceso de vacancia que se le sigue.

Muchos congresistas, que esperaban un audio demoledor, capaz de ahondar lo que potentemente hizo el propio Cuarto Poder hace dos domingos revelando las reuniones secretas en el pasaje Sarratea, hoy deben estar sopesando si vale la pena llegar al extremo de la vacancia dada la decepción producida, sin duda, hace pocas horas.

Más allá de la posibilidad de ejecutar una vacancia, que se asoma como precoz y contraproducente en estos momentos, sí parecía pertinente y saludable que se logren los votos para llevar al Presidente al Congreso a dar explicaciones que tozudamente se niega a dar a la prensa y a la opinión pública. Pero ese afán puede haberse ido por la borda luego del fiasco ocurrido anoche, el mismo que, sin ambages, califica de estafa periodística.

Porque que un personaje involucrado en una nota periodística, obviamente preocupado por su publicación, trate de evitarlo ofreciendo primicias o destapes de mayor envergadura, es parte del trasiego cotidiano de la prensa. Bien por Cuarto Poder de no haber aceptado ello, pésimo de querer hacernos creer que esa tratativa, grabada, justificaba los bombos y platillos con que los vendió a lo largo de la semana, a sabiendas de que generaba expectativas de otra índole.

Hoy Castillo puede salir, orondo, a ratificar que no hay pruebas de corrupción en su contra y que el pedido de vacancia es una exageración política de sus adversarios, y va a ser difícil refutarlo. La gravedad de la denuncia de hace dos domingos caerá en saco roto, en términos psicosociales, por lo sucedido hace pocas horas.

Lo cierto es que el momento destituyente parece que seguirá siendo el próximo año, no éste. Mejor, porque una vacancia apresurada solo iba a victimizar y favorecer a quien merece el desierto político por muchos años, como es la coalición de izquierdas que nos gobierna. Sacar a Castillo a trompicones del poder, sin razones jurídicas y políticas suficientes, solo le iba a hacer un favor a ese sector del espectro ideológico.

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Cuarentena, Pedro Castillo, Presidente Castillo

Desde la caída del muro de Berlín y desde el Congreso de Huampaní, si hay algo que ha caracterizado a la izquierda peruana, o mejor dicho a la izquierda limeña, es hacer política en torno a caudillos de cualquier tendencia política y no a instituciones perdurables en el tiempo. Allí tenemos el apoyo a diversos personajes polémicos como: Alejandro Toledo, Ollanta Humala, Susana Villarán, Pedro Pablo Kuczynski, Martin Vizcarra y, ahora, a Pedro Castillo y no a construir partido que sostenga un proyecto político. Algo que les ha costado, y les sigue costando.

En teoría política se afirma que el grado de institucionalidad de una organización pasa no negar la existencia de tendencias al interno. Si las tendencias se convierten en facciones pues el partido político se debilita, generándose una ruptura. ¿Cómo surge Nuevo Perú? Dicha organización surge después de la ruptura del Frente Amplio, mejor dicho, surge después de las disputas entorno a Verónika Mendoza y el padre Marco Arana, que pudieron canalizar sus diferencias pero no lo hicieron, entorno a su desempeño como bancada en el Congreso de la República el año 2016 (año en el que obtuvieron 20 congresistas). 

No los unía ideas, los unía cuotas de poder. Efectivamente, eso podemos ver también en su actual alianza con Pedro Castillo. Desde la asunción al gobierno, el entorno de Pedro Castillo no ha estado exento de denuncias públicas (léase denuncias por vínculos con Movadef, brazo político de Sendero luminoso; denuncias por vínculos con el narcotráfico y por tráfico de influencias, entre otros). A pesar de ello, los miembros de Nuevo Perú en el gabinete ministerial no han mostrado disidencia alguna; por el contrario, han mostrado un apoyo reiterado, haciéndonos notar públicamente que importa más el sueldo y el cargo que las ideas que persiguen. 

Así, Nuevo Perú y Verónika Mendoza se alejan de toda proyección que generaban hasta entonces: la de ser moderados, la de haber aprendido de sus errores estatistas y la de querer construir institucionalidad. Con el apoyo a Pedro Castillo, dada la situación en la que se encuentra producto de corruptelas a su alrededor, Nuevo Perú pierde la oportunidad de lograr una llegada a la presidencia por un buen y largo tiempo. 

La trágica historia de finales de siglo XX se vuelve a repetir, por no lograr aprender de ella y avanzar hacia una socialdemocracia como lo hicieron partidos que tuvieron su mismo origen, no han logrado y no logran proyectar una imagen de modernidad. 

 

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Congreso de Huampaní, Democracia, Nuevo Perú, S.XX, Verónika Mendoza
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