Opinión

El 26 de noviembre último, la noticia de la muerte de Oscar Catacora tomó por sorpresa a todos. El director de la afamada cinta nacional Wiñay Pacha falleció mientras rodaba lo que sería su siguiente largometraje en Puno. Una apendicitis que no pudo ser atendida fue la causa de esta trágica y temprana muerte. Las condiciones de precariedad y olvido por parte del Estado, impidieron tener una atención médica oportuna y nos quedamos sin uno de los grandes talentos del cine nacional. 

Oscar Catacora había logrado días atrás estrenar su primer largometraje Wiñay Pacha en la plataforma de Netflix. Cinta hablada completamente en idioma aymara. Siendo además el primer largometraje en ese idioma producido en nuestras tierras. Se encontraba también  filmando su segunda cinta sobre la rebelión indigena de 1780. Y como era el sello de su cine, pensaba proponer una reflexión sobre las diferentes formas de violencia que este acontecimiento implicó. 

Wiñay Pacha puso al director puneño bajo la atención de la prensa nacional y mundial, no solo por abordar un tema distinto y de manera singular. Sino porque desde la primera toma de su cinta, dejó en claro que se trataba de un director con estética propia y sobre todo con una brutal honestidad para retratar un escenario como el ande, fuera de toda frivolidad y con la intención de despertar emociones intensas que puedan llevar a una reflexión. 

Los protagonistas de esta película fueron una pareja de ancianos que superan los 80 años. Willka y Phaxsi, que en aymara significa Sol y Luna. No fue casual que denominara a esta pareja de ancianos como las deidades de la mitología aymara. Su respeto por la pachamama o naturaleza es el tema que subyace en esta realización. 

La historia narra como Phaxsi y Willka se encuentran a más de 5,000 metros de altura en la sierra peruana, acostumbrados a una vida en armonía con la naturaleza y con los recursos de esta. Pero por otro lado, desprotegidos ante cualquier adversidad y por lo tanto en completo desamparo, incluso de su propio hijo que emigró a la ciudad. 

Esta idea surgió de la experiencia del director puneño al vivir con sus abuelos. Es por eso que Vicente Catacora, actor que encarna a Willka, es el abuelo del director en la vida real. A pesar de la resistencia de su familia, la elección surgió de la necesidad de contar con actores naturales y de lengua aymara nativa. 

La cinta que fue seleccionada para representar al Perú en los premios Oscar es una historia de abandono, pero también de reivindicación hacia una cultura como la aymara. Si bien el director deja la cámara en modo contemplativo, su propuesta pretende enfrentarnos a la necesidad de reconocer las culturas que conviven en un mismo suelo. Su cosmovisión a través de Willka y Phaxsi tienen ese encargo frente al espectador. 

Wiñay Pacha no tiene música, pero si el sonido del viento, de la naturaleza. La pachamama es protagonista de esta cinta, con todos sus climas, paisajes y sabiduría. El propio Catacora contó cómo se dirigió al mismo Apu para pedirle un día nieve y otro día lluvia para poder filmar. El Apu lo escuchó. Al día siguiente tuvo nieve y el día que pidió lluvia, también la obtuvo. Decidió realizar el primer film en aymara porque si su lengua muere, decía, también morirá su cultura. En aymara Wiñay Pacha significa tiempo eterno y aunque no se realizó con muchas pretensiones está considerada como una de las mejores cintas nacionales. 

En su estreno superó la taquilla de El Capitán América, convirtiéndose en un blockbuster en Puno. Llevó a las salas de cine a más de 300,000 espectadores e incluso Tondero se interesó en distribuirlos luego de que recibieron el premio a mejor ópera prima y mejor fotografía en el Festival de Guadalajara de México. 

Oscar Catacora quiso establecer identidad, no quería ser encasillado en un género específico cinematográfico pero a la vez quería ser recordado como un buen realizador. Colocó a Puno ante la mirada mundial. Puso en valor no sólo el cine regional, sino la universalidad de los conflictos que el desarrollo capitalista ha ido imponiendo. 

Nos dejó con varios cortometrajes experimentales, un mediometraje y un largometraje para la historia, pero sobre todo para la discusión y reflexión de quienes somos y cómo pretendemos mirarnos, en una sociedad donde por siglos el desprecio a lo andino fue normalizado. Su cine fue como él, naturalista, sencillo, emocional y de compromiso social. 

Oscar Catacora ha trascendido y como su Wiñay Pacha, será también eterno. 

Oscar Catacora

Wiñaypacha

 

 

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La ciudad es un escenario crucial en muchas tradiciones literarias. Ya Sarmiento, en su Facundo (1845), la imaginó como el centro de la civilización y núcleo por excelencia de la modernidad. Se la enfrentó a lo rural, visto como el espacio de lo indómito, lo salvaje, lo bárbaro. Esta noción maniqueísta sobrevivió por muchos años, es cierto, pero hoy sería insostenible. 

Las ciudades han ha sido y son testigos de procesos vivos y cambiantes; su paisaje humano y social ha sufrido enormes transformaciones en diversas etapas históricas y Lima, nuestra maltrajeada capital, no ha sido ajena a estos vaivenes. A esto se suma el hecho de que la ficción, de varias formas, se ha encargado de representar la vida citadina en sus múltiples facetas, especialmente las más conflictivas.

Dos libros recientes invitan a pensar en Lima como escenario literario. El primero es un ensayo del poeta e investigador Alejandro Susti, titulado La ciudad sin límites. Lima en la narrativa peruana del siglo XX; el segundo una antología acometida por Carlos Villacorta Gonzales, poeta y profesor universitario en Estados Unidos: Lima escrita. Arquitectura poética de la ciudad 1970-2020

Ambos volúmenes se aproximan a diversas representaciones de la experiencia urbana y dan cuenta de un vasto campo metafórico y social. La ciudad sin límites ausculta con detalle el origen de la tradición de narrativa peruana urbana, que estaría marcado por una parte de la obra de Ricardo Palma, creador de un auténtico y vasto archivo de imágenes sobre Lima. También se interna en la escritura de Martín Adán o José Diez Canseco, autores, respectivamente de La casa de cartón (1928) y Duque (1937), novelas que ponen al espacio citadino en el centro de sus vivencias y reflexiones.

Seguidamente, Susti explora continuidades y contigüidades, a través de las obras de varias figuras de la Generación del 50, como Sebastián Salazar Bondy (especialmente sus crónicas y artículos), Enrique Congrains, Julio Ramón Ribeyro o Luis Loayza, para culminar examinando el decantamiento del tema en autores posteriores como Osvaldo Reynoso, Alfredo Bryce, José Antonio Bravo o Augusto Higa, entre otros. Adolescencias turbulentas o complacientes, vidas marginales, barreras sociales, la idea de barrio, el espacio público, encabezan una lista de varios problemas que se analizan en este significativo corpus narrativo.

Si algo destaca en la representación del entorno urbano es su inestabilidad. Dice Susti: “tanto la ciudad como el sujeto que la habita se encuentran en perpetuo movimiento, de manera tal que no existe ya un punto fijo de mira a través del cual representar el espacio” (p.15). La lectura del corpus analizado en este volumen es, sin duda, evidencia de esta dificultad crítica.

Villacorta, por su parte, condensa cincuenta años de poesía que se nutre de la experiencia urbana en un amplio espectro que va del sueño a alienación, del vagabundeo a la angustia existencial, de la contemplación a la destemplanza. La búsqueda de la plenitud, el desasosiego ante los vaivenes de la realidad, la mirada de sospecha sobre las transformaciones de la ciudad, la cruda violencia que se cierne sobre ella, son temas que van apareciendo en la escritura de los poetas reunidos en esta antología. 

Declara el antólogo con claridad rotunda: “Este libro revisa los últimos cincuenta años de poesía peruana escrita sobre la ciudad de Lima. Desde 1970 hasta 2020, la capital ha sido una inquietud para quienes la habitan, es el lugar pro el que transitan, viven, experimentan y sueñan sus ciudadanos; es el espacio que da forma a sus deseos y a sus anhelos. En la primera mitad del siglo XX, podemos ver dos procesos urbanos: uno de cancelación de la ciudad colonial, y otro de la aparición, aún incipiente, de una nueva. Ambos procesos implican la modernización de la urbe no solo desde su evolución urbana, sino, también, desde su lenguaje” (p.13). Y podríamos añadir: proceso que ha continuado disruptivamente y nos acompaña hasta hoy.  

La antología se distribuye en siete partes y, en cada una de ellas, aparecen poetas de distintas generaciones y grupos tejiendo sus visiones sobre Lima. Ese espíritu diacrónico es el que permite, seguramente, mantener una unidad temática en un campo de evidente diversidad expresiva. Como para no olvidar que la ciudad es un calidoscopio, imagen certera que ilumina la complejidad de la urbe.

La ciudad sin límites. Lima: Fondo Editorial de la Universidad de Lima, 2021.

la ciudad sin límites

Lima escrita. Arquitectura poética de la ciudad 1970-2020. Lima: Intermezzo Tropical, 2021.

Lima escrita

 


Alonso Rabí Do Carmo es profesor ordinario de la Universidad de Lima, donde imparte cursos de Lengua, Literatura y Periodismo. Estudió Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y obtuvo el Doctorado en Literatura Latinoamericana por la Universidad de Colorado. Ejerce el periodismo desde 1989.

 

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Ojalá Richard Arce, excongresista del Frente Amplio (era parte entonces de Nuevo Perú), se consolide como una opción político-electoral en el futuro. Es el único líder que, desde la izquierda, viene mostrando una actitud digna y crítica de los desmanes del gobierno de Pedro Castillo.

Es más, coherente con sus posturas de izquierda, y sin transar con ellas, alberga un sentido de modernidad al entender que no hay proyecto de izquierda viable que se despliegue contra la inversión privada (incluyendo a la inversión minera, tan satanizada por sus colegas de bando ideológico).

El resto de las izquierdas, que conforman la coalición que nos malgobierna, está inmerso en una espiral de desprestigio absoluto, no tanto por pertenecer a un gobierno mediocre -que, al final de cuentas, de ello es principal responsable el propio Presidente de la República- sino por guardar silencio sepulcral respecto de las tropelías que se cometen en diversas instancias del poder, sin alzar una voz crítica o siquiera lanzar una tímida alerta a propósito de ello.

Lo que hemos visto en estos primeros 120 días de gobierno excede los términos normales de solvencia administrativa del Estado y adquiere ribetes de escarnio gestor, sin considerar, inclusive, los visos de corrupción encubierta que muchos de los actos desplegados en ese lapso, revelan o sugieren.

Se hubiera esperado, sobre todo de la izquierda considerada moderna, y que durante la propia campaña fustigaba a Castillo acusándolo de primitivo y rupestre, una actitud vigilante -como ella misma anunció- y que ejerciese presión para enderezar el rumbo equívoco que este gobierno ha tomado desde el inicio, aparentemente sin remedio. Y eso no ha ocurrido.

Por supuesto, lo que está ocurriendo es una gran noticia para la centroderecha, o la derecha monda y lironda, ya que lo más probable es que las próximas elecciones ambas cosechen del enorme desprestigio en el que se está sumiendo casi toda la izquierda, pero no es una buena noticia para la democracia peruana que la izquierda involucione a cuenta de prebendas del poder, y se aleje de los criterios de modernidad que en otros países la izquierda muestra y que permiten una saludable rotación democrática sin que el país estalle o la sociedad se vea sumergida en el atraso, como hoy está sucediendo.

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Para mí, Benzema habría sido el número uno si realmente estuvieras buscando al mejor jugador individual del año pasado porque veo de cerca lo excepcional que es. No hay duda de que Messi está al lado de Cristiano Ronaldo como el jugador de esta década y tiene cualidades que otros nunca tendrán. Lo que falla en la elección es sobre todo el primer puesto» – Toni Kross

UNO

Por lo visto, Nedved jamás hubiera recibido el Balón de Oro en estos tiempos. Tampoco Sammers, Denis Law, Simonsen y menos Lev Yashin. En la actualidad, ganar el Balón de Oro tiene un componente intrínseco: Marketing. Nadie en estos tiempos duda del carisma de Messi y Cristiano. Han dominado los premios durante más de una década, profundizando la dicotomía en el futbol moderno.

Muchos periodistas se han hecho lo desentendidos. Varsky, encima, elogio que Messi reconociera que Lewandowsky merece ya un Balón de Oro. Y era lógico pues. La gran mayoría pensó lo mismo. Hay pocos que se salvan. Cristian Grosso, es uno de ellos, columnista de La Nación, que no obvio lo irrefutable: RL merecía el premio ahora y el año pasado. Siempre he pensado que el periodismo deportivo es el hermano bobo del periodismo político. Y este hecho me lo reconfirma, una vez más.

Pregunto, ¿el mejor de la Temporada 20/21 fue realmente Messi? No anotó más goles, tampoco ganó nada relevante con el Barza. Ah sí, la Copa del Rey y también la devaluada Copa América (¿alguien piensa que es mejor que la Eurocopa?). ¿Tuvo una actuación descollante en dicho torneo o fue el goleador del mismo? Una Argentina que venció jugando a lo Palmeiras; esto es, de contragolpe. Consulto: ¿esta versión de Messi es similar o mejor a la de 10 años atrás?

Déjame de joder.

DOS

“Estoy en contra porque se le sube a la cabeza a los jugadores y ves a muchos pensando sólo en ellos, en el Balón de Oro y no en el equipo. El futbol es un deporte en equipo y no es lógico premiar un esfuerzo individual. Es un poco contradictorio en nuestro deporte”. Arsene Wenger

Antaño solo los corresponsales de la revista France Football elegían al Balón de Oro. Había uno por país y no, en todos los países del orbe. Por ejemplo, el corresponsal español era un catalán. En la actualidad, son 180 periodistas, alrededor del mundo, que lo eligen. 

Cada representante desarrolla una aceitada campaña de marketing, por cada uno de sus jugadores top. Es innegable. La imagen impoluta es rasgo intrínseco de los ganadores. Y la facha también cuenta. Por tal motivo, Ribéry no se llevó el Balón el 2013, si bien ganó todo con el Bayern Munich. Pues eso no fue suficiente para los votantes. El ganador de ese año fue Cristiano. Cosa parecida sucedió el 2010, cuando Iniesta, Xabi y Sneijder (Campeón Italiano, Champions y Vice campeón del Mundo) fueron vencidos por LM. 

El show debe continuar y eso lo saben muy bien en la publicación francesa. Cada vez más se parece a una entrega de Oscar dicha premiación. Con parafernalia incluida. O sea, lo que menos interesa es quien anotó más goles o quien ganó la Champions o la Euro (Jorginho), o la Premier, Bundesliga, etc. ¿Si eres africano o de un equipo chico (Atalanta, por ejemplo) pues ni loco ganaras dicho premio?

Y pensar que, en 1974 Johan Cruyff recibió su balón de oro en la cancha; antes de un partido de la Liga, sin parafernalia alguna. Se lo mostró a la multitud y ésta aplaudió a rabiar.

TRES

«Honestamente, ya no entiendo nada. Con el debido respeto a Messi y a los otros grandes jugadores nombrados, ninguno lo merecía tanto como Lewandowski«

Lothar Matthäus

La culpa no es de Messi, ni de Cristiano. En absoluto. Considero que Leo es uno de los mejores jugadores de la historia. Sino el mejor. Las redes fueron el fiel testimonio, de los lamentos, ante el fin de una era: cuando dejó el equipo culٔé y fue al PSG. Los parisinos cuentan en la actualidad, cuenta con 3 jugadores de élite, pero defiende solamente con 8. En el futbol moderno eso es anatema. Es un team desequilibrado. En la Champions el Manchester City fue superior, en ambos partidos. Si bien en Francia, tiene ciertos tropezones, está arriba con comodidad. Pero el objetivo final es la Champions, el trofeo deseado. Los cuartos de final, en febrero, determinaran su suerte. Si continua con su inconsistencia defensiva, quedara eliminado. Debe subsanarlo.

Si pierde la Champions, aun le quedara el Mundial. Aquel trofeo aun inalcanzable, y tan deseado por los argentinos.  

Si lo gana, ¿algún naif piensa que no van a darle su octavo Balón de Oro? 

 

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Balón de Oro, CR7, Cristiano Ronaldo, Lionel Messi

Un fantasma recorre el gobierno, el fantasma de la vacancia. Desde antes de asumir oficialmente el cargo de presidente de la república Pedro Castillo ha estado bajo asedio. La vacancia, como la espada de Damocles, pende sobre él. Como nunca antes, el presidente Castillo no ha tenido un minuto de tregua. Su elección trató de ser desconocida con un falso fraude, se amenazó con elevar el dólar a 6 soles, las inversiones se contrajeron, la prensa dejó de informar para ir a la ofensiva militantemente, los grupos del poder fáctico nunca se resignaron a que perdieron las elecciones y ya no tenían más a los ministros a su disposición.

Sin embargo, también es cierto que el gobierno les ha hecho muy fácil el trabajo. Los nombramientos inoportunos, la vocación por la falta de transparencia, la torpeza política de no contar con operadores adecuados y el estilo sinuoso de gobernar, nos han conducido en pocos meses a la posibilidad de la vacancia y por tanto la total desestabilización del país. Por momentos, pareciera que de manera inconsciente el presidente Castillo quisiera que esto suceda. De otra manera, no se entiende esa persistencia en el error y ese ponerse cabe a sí mismo en todo momento. 

El reglaje (video-vigilancia?) al que ha sido sometido el presiente – algo que parece haber sido realizado o asesorado por profesionales capaces de evadir los controles de seguridad del Estado- sólo hace parte de un plan mucho mayor orquestado y financiado, tal vez, desde el momento mismo de su elección. Sólo en ese contexto cobra sentido lo que parecía un inoportuno y solitario pedido de una congresista, hija de un beodo adicto a las dictaduras, para el que se organizó una escuálida marcha a sueldo y que o contaba con el respaldo de la mayor parte de congresistas. Pero, todas estas acciones de pronto cobran sentido con el “reportaje” donde se revelan las citas clandestinas del presidente.

Ahora nos la vemos en el momento más crítico en lo que va del gobierno y otra vez atizado por lo que más que una explicación pareció una confesión de parte del presidente Castillo. Tal vez sea cierto que no ha habido nada irregular en esos encuentros -que, por otra parte, no son nada extraños en cualquier gobierno- pero para eso debe exigirse y realizarse la más rigurosa investigación por el bien mismo del gobierno y del país. Con la fragilidad que tiene, sumada a su total falta de reflejos políticos el gobierno no puede permitirse que el halo de la sospecha de la corrupción lo persiga. Eso sólo lo puede conjurar una investigación objetiva e imparcial.

El presidente de la República no es quien otorga la buena pro en una licitación, para eso existe un comité, que se investigue a fondo cuándo fueron nombrados, quién es el responsable, etc., que se ordene una auditoría a todas las obras que ha ganado esta empresa en los gobiernos anteriores. Lo que no se puede es no hacer nada pues eso sólo sigue alimentando el morbo y la sospecha pues aquí está en juego algo más que el gobierno y su estabilidad. Está en juego la institucionalidad y la viabilidad del país.

La mayoría de los peruanos votaron por Pedro Castillo más que por sus propuestas por lo que él representaba. La posibilidad de que los excluidos sean por primera vez representados. Fue un voto de hartazgo y de desesperanza en un sistema que no da para más, ahí el mayoritario respaldo al cambio de constitución. Su elección fue la expresión del rechazo a un sistema corrupto, ineficiente y que perpetua la desigualdad y exclusión. Por eso es tan grave si se llega a comprobar si este gobierno es más de lo mismo. Los ciudadanos ya no sólo quedarán rabiosos y desesperanzados sino también heridos por la traición y sin liderazgos a la vista el rumbo del país se hace absolutamente incierto.

La vacancia no puede ser un ejercicio caprichoso que se use cada vez que a alguien no le guste el que está gobernando. El legislador la pensó como una medida excepcional, pero cuando la excepción se vuelve la norma entonces volvemos al gobierno del más fuerte. Quienes promueven de manera irresponsable la vacancia deberían ponerse a pensar en las consecuencias que podría tener el jugar con fuego y el gobierno debería someterse a una investigación seria y empezar a gobernar con total transparencia que para eso fue elegido.

Nuestro país se encuentra a la deriva, sin rumbo. Navegamos bajo la tempestad sin capitán y con las ratas devorándose entre ellas por unas migajas de pan. Es en momentos cruciales como este en que se hace imperioso detenerse a pensar de uno y otro lado qué es lo mejor para todos “porque el enojo mata al insensato, y la ira da muerte al necio” (Job 5:2).

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Congreso de la República, Perú, vacancia presidencial

La supina irresponsabilidad política del presidente Castillo, ciego ante las amenazas de vacancia y sin reacción rápida e inteligente frente a las denuncias que lo rozan, hace que cave su propia tumba política con un esmero que ni su más acerado opositor logra desplegar.

No parece que en esta ocasión vaya a prosperar el proceso de vacancia iniciado por la congresista Patricia Chirinos. En el mejor de los casos, lograrán los votos suficientes para obligar al Presidente (sería doblemente lamentable que el propio Castillo no acuda a dar respuesta a las interrogantes legislativas) a asistir al Congreso.

Pero el próximo año, cuando se desate la tormenta perfecta de crisis: sanitaria (tercera ola), económica (con tasas de crecimiento insuficientes), política (con un gobierno que bordeará el dígito de aprobación) y social (por los conflictos desatados, muchos de ellos por sobreexpectativas respecto de un gobierno fallido), y cuando se avecinen las elecciones municipales y regionales (que harán que los partidos de centro que hoy sostienen al régimen, se alejen por conveniencia electoral), el destino político del Presidente parece escrito en piedra.

Lo más probable es que el 2022 Castillo salga de Palacio, haga lo propio Dina Boluarte (tendría que mostrar una inteligencia política superlativa para sobrevivir a la vorágine vacadora), y quien ocupe entonces la Presidencia del Congreso asumirá y convocará elecciones adelantadas.

La gran pregunta que surge entonces es si la derecha estará en capacidad de ofrecer alternativas potables de recambio, que no hagan que nuevamente surja un candidato radical disruptivo que arruine la fiesta derechista, que debió haber ocurrido, en circunstancias normales, este año, repitiendo la performance del 2016.

¿Qué nombres se perfilan? ¿Nuevamente Keiko Fujimori, Rafael López Aliaga y Hernando de Soto? ¿Se dividirá el voto derechista y le entregará en bandeja el triunfo a un izquierdista radical o moderado?  ¿O a un centro inerte como el que nos ha gobernado la mayor parte de los últimos 25 años? ¿Crecerán los nombres de Fernando Cillóniz, Roberto Chiabra, Roque Benavides o Ricardo Márquez, potenciales candidatos del sector?

Seis meses se pasan volando y si la derecha no quiere volver a ser derrotada, debe repensar una estrategia política y electoral desde ya. Si su modus operandi se agota en tratar de vacar a Castillo a como dé lugar y organizar cada cierto tiempo mítines monocromáticos en el Campo de Marte, está fregada de antemano.

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Pedro Castillo, Presidente Castillo, Presidente del Perú

Los únicos proyectos de ley que la presidenta del Congreso María del Carmen Alva ha propuesto desde agosto de este año, tuvo que retirarlos porque atentaban contra los derechos laborales peruanos. El mismo día que Alva Prieto los retiró, prometiendo una revisión consensuada con los trabajadores, la congresista fujimorista María Cordero, presentó un proyecto de modificación del código penal sobre el antejuicio político, que otorga al Congreso la potestad de decidir si Fiscalía pudiera investigar o no a funcionarios públicos de alto nivel. Un blindaje a la corrupción sin precedentes. 

La prensa peruana da poca cuenta de la temible labor del Congreso porque está direccionada hacia la vacancia del presidente de la República. La cual, al parecer, ya no es una estrategia para anular los resultados electorales y colocar a Keiko Fujimori. Como la Segunda Sala de Apelaciones Nacional del Poder Judicial declaró infundados los recursos interpuestos por su abogada en el caso Cócteles, su ausencia en la última marcha a favor de la vacancia anuncia que López Aliga o la congresista Patricia Chirinos ahora disputan su lugar, por el que están dispuestos incluso a ponerse de rodillas. 

A quien más parece convenir la vacancia del presidente es a Alva Prieto por alcanzar la presidencia de la República. Pero no parece contar con el número de congresistas necesario para lograrlo. De ahí que esta estrategia tiene que estar muy bien presentada por la prensa de tal manera que aporte las evidencias necesarias como para ganarse a los congresistas que poco a poco se han ido sumando, como los de Perú Libre tras la ruptura de Castillo con Cerrón.

En esa pesquisa, las reuniones presidenciales en la casa de Breña parecen haber dado en el blanco. El Presidente no ha presentado argumentos durante su discurso que justifiquen las detecciones y solo se ha ofrecido a ser investigado. Y sus respuestas deben estar justificadas porque Contraloría le había llamado la atención sobre la falta de transparencia al tener reuniones fuera de Palacio de Gobierno al comenzar su gestión. La prensa se ha centrado en el silencio del presidente respecto de la razón de las visitas de la asesora de una empresa del consorcio que ganó la construcción del puente Tarata sobre el río Huallaga en San Martín para Provías Descentralizado, después de una serie de reuniones registradas en Palacio de Gobierno, Provías y en la casa del Presidente Castillo. 

Mientras tanto, no sólo le resulta conveniente a Alva Prieto los escándalos que alimentan el pedido de vacancia, sino que es la totalidad de congresistas la que se beneficia enormemente, pues quedan fuera del debate público peligrosos proyectos de ley como el de María Cordero o grandes ausencias, como algún proyecto de ley sobre el enorme crecimiento del narcotráfico destinado a Bolivia y a Brasil. En su lugar, en la comisión de Defensa Nacional, Orden Interno, Desarrollo Alternativo y Lucha Contra las Drogas congresistas como Patricia Chirinos, reconocida periodista de farándula, presentan proyectos como el que “Incorpora contenidos en el currículo nacional, con la finalidad de combatir el terrorismo y promover la democracia e identidad nacional”. El proyecto se basa en denunciar la “ausencia” de este tema, porque sus autores han observado en el Plan de Estudios de la Educación Básica Regular (que tiene áreas curriculares como Ciudadanía y Cívica o Ciencias Sociales) “no existe ninguna área curricular que abarque el estudio del terrorismo” (p.18). El proyecto de ley se concentra en un par de razones por las cuáles se debe retirar la información actual: una sorprendente historia anticomunista del país y una lista de adjetivos acusatorios contra los principales investigadores sobre los años de una guerra interna que nos hirió profundamente. 

¿Cómo salir de esto? Cada vez más peruanas y peruanos, como lo muestran las encuestas, percibe que el Presidente jamás llegará tomar el control del gobierno y poner fin a este festín de proyectos de ley que atentan contra todo el pueblo peruano. Este lunes fue confirmado cuando nuevamente, como suele responder ante cualquier acusación que recibe, el presidente recurrió a la enumeración de un conjunto de promesas electorales para defenderse (!). Y si pensamos en que la prensa pueda ayudar a organizarnos con información relevante y verdadera, tomando en serio el valor de su trabajo periodístico para salir de este atolladero, la propaganda y el servilismo ante los intereses de los organizadores de la vacancia ni siquiera nos dejan avizorar el horizonte. Es tiempo de reaccionar. 

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Presidente Castillo, Presidente del Perú, vacancia presidencial

Lamentable el mensaje a la Nación dado anoche por el presidente Castillo. No absolvió ninguna de las inquietudes ciudadanas surgidas luego de un reportaje televisivo que lo mostraba reuniéndose en secreto con proveedores del Estado y se amparó, absurdamente, en que eran reuniones personales.

El Presidente no parece darse cuenta de la gravedad de su situación política y confía en que el acercamiento que su premier, Mirtha Vásquez, le ha conseguido con Alianza para el Progreso, lo mantiene indemne de los riesgos de la vacancia o de que al menos el Congreso consiga los 52 votos necesarios para hacerlo comparecer ante el Pleno (él o su abogado). Olvida que APP en anteriores ocasiones ha llegado a arreglos similares con los gobiernos de turno y al final, si las circunstancias lo exigían, votaba, inclusive, por la vacancia.

Hemos calculado que el “momento destituyente” llegará el próximo año si Castillo no da un golpe de timón radical a su gobierno, llevándolo al centro o descartando de plano la Asamblea Constituyente, pero el propio Primer Mandatario parece empeñado en adelantar ese momento y dedicarse a jugar al filo de la navaja con sus inconductas políticas.

Es grave que un Presidente se reúna en privado, fuera de los reflectores de vigilancia ciudadana que están implícitos en la sede palaciega, con empresarios que contratan con el Estado. Huele a trasiego y tráfico de influencias para conseguir beneficios públicos. Apesta a posible corrupción.

Frente a esa denuncia lo que el Presidente debió hacer es señalar enfáticamente que había cometido un error y anunciar rectificación del mismo. Pero no, salió a victimizarse tontamente, sin ningún impacto político, y abonando más bien en la tesis de la sospecha.

Pocas veces en nuestra historia republicana hemos tenido un Primer Mandatario tan básico y carente de reflejos políticos mínimos. Si ocurre la indeseada vacancia prontamente será única y exclusivamente responsabilidad de un gobernante que no sabe medir los peligros ni la temperatura política del país, que, como indican las encuestas, le va perdiendo confianza a pasos agigantados.

Es verdad que la derecha nunca le dio respiro y que desde el primer día lo ha querido sacar de Palacio, pero no puede negarse el indudable mérito personal del Presidente para facilitarle la tarea a la derecha. Solo él es responsable de haber nombrado ministros impresentables, funcionarios cuestionados, de haber dado anuncios que luego debía revertir, de no reaccionar políticamente como correspondía, de malbaratear, en suma, la investidura presidencial.

-La del estribo: gran evento cultural para quienes aman la danza moderna. A las 19 horas de hoy se presenta la obra Las que habitan, videodanza del grupo Una hebra, bajo la dirección de María Angela Talavera. Luego de la presentación, a las 20 horas, habrá una charla en vivo con la directora y la reconocida bailarina Pachi Valle Riestra. Ambos eventos se transmitirán por la página de Facebook del CCE Lima.

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Mensaje a la nación, Pedro Castillo, Presidente del Perú

Hasta un par de semanas antes de las elecciones de segunda vuelta, yo no había decidido cuál de los dos candidatos quería que gane. Descontando a López Aliaga, Fujimori y Castillo me parecían las peores opciones para el país. ¿Pero cuál era peor? A mí me costó mucho decidirme. Y a pesar de que era muy difícil encontrar un espacio para discutir este tema sin apasionamientos, pude recopilar argumentos interesantes en favor de uno u otro candidato. En ese momento decidí analizar la situación dividiéndola por temas, y clasifiqué los diferentes argumentos de acuerdo con cada tema. Aquí les cuento cuál fue mi razonamiento, y en qué medida se ha modificado a la luz de los primeros meses de gobierno. Como verán no es nada muy sofisticado, pero es lo que me ayudó a decidir. 

Economía. Respecto al tema económico, un amigo economista me explicó clarito cómo el ideario programa era un tremendo despropósito. El hambre, como señaló RMP. El plan de Fujimori implicaba más estabilidad. El asunto clave era si Castillo iba a poder aplicar el plan de Cerrón. Aquí pensé que con un congreso en contra esto iba a ser difícil. Entonces decidí que en este punto Fujimori sería mejor, pero dada la oposición que enfrentaría Castillo, esto no sería un argumento decisivo contra él. 

Corrupción. Respecto a Fujimori, darle una oportunidad para que nos gobierne, con tremendo prontuario a cuestas, me parecía que iba a favorecer la impunidad. Por otro lado, Cerrón era un tremendo ladrón (con condena y todo), y era bien probable que la intención suya y de su partido (incluyendo a Castillo) fuera entrar a robar también. Por esa razón, se trataba de una decisión difícil. (¿Es mejor dejar que el mismo ladrón te robe de nuevo, o es preferible dejar entrar a un nuevo ladrón?) El apoyo descarado de la prensa a Fujimori me hizo pensar que Castillo recibiría un escrutinio mucho mayor, así que en este punto pensé que, a pesar de todo, sería mejor si ganara él. 

Salud. En plena pandemia, y con el proceso de vacunación en marcha, era claro que del nuevo gobernante dependería la vida de muchas personas. Fujimori y su equipo tienen experiencia de gobierno, pensé. Por lo tanto, no van a perder tiempo adaptándose, y van a continuar con el proceso de vacunación de manera relativamente competente. Castillo, por otro lado, era un total improvisado, y seguramente sería incapaz de realizar esa vital tarea con éxito. Durante varias semanas pensé que obviamente la mejor opción respecto a este punto crucial sería Fujimori. Pero luego me puse a pensar en cómo el sector político al que ella representa había cometido barbaridades tales como promover la ivermectina, o rechazar la vacuna de sinopharm, tomando ventaja de la pasividad mental de sus seguidores, quienes estaban dispuestos a seguirlos con los ojos vendados al abismo. Dos o tres intercambios de terror que tuve en diferentes redes sociales me alertaron del peligro que se vendría, y tenía que sopesar ese riesgo contra una posible iluminación del equipo de Castillo. Pero la verdad es que tomé la decisión sin mucha convicción. Y a pesar de que este era tal vez el factor más importante que considerar al momento de elegir, nunca llegué a decidirme del todo. Si este hubiera sido el único factor, creo que hubiera terminado decidiéndome por Fujimori (a pesar de que yo mismo he escrito a favor de la vacuna sinopharm, y en contra de la ivermectina). 

Autoritarismo. Otra preocupación era quién sería más autoritario. En este punto claramente Fujimori era el peligro mayor. Lo de convertirnos en Venezuela o en “un país terrorista” siempre me pareció absurdo (a pesar de que, efectivamente, había personas filosenderistas en Perú Libre). Fujimori tendría el apoyo de los militares, de la prensa, de los grupos de poder económico, y de la clase política. Castillo iba a tener todo en contra. Si bien había indicios autoritarios en su partido que pronosticaban que sí buscarían perpetuarse en el poder, pensé que sería mucho más fácil deshacerse de él que de Fujimori. Desde Toledo, hemos tenido presidentes que gobernaron cinco años y luego tuvieron que enfrentar a la justicia. Fujimori no cometería ese error. Aquí habría que escoger al más débil e incompetente, es decir, a Castillo. Además, faltando una semana para la elección, mi malestar frente a la campaña descarada del grupo El Comercio contra Castillo reafirmó mi idea de que Castillo iba a tener todo en contra. El Comercio no es Willax, pero no duda en willaxearse cuando lo considera necesario. En mi círculo cercano éramos muchísimos indecisos, y pude ver claramente cómo todos razonamos de manera similar: Fujimori tiene todo a favor, por lo tanto, es el peligro mayor (si esta evidencia anecdótica fuera representativa de un porcentaje significativo de indecisos (digamos, de unos 60mil), el grupo El Comercio habría sido la causa directa del triunfo de Castillo).

¿Cómo se han dado las cosas, a cuatro meses de la elección? Respecto a economía, se cumplió que el congreso y la prensa están de alguna forma conteniendo la realización de las ideas más absurdas de Castillo, al punto de haberlo hecho tomar distancia de Cerrón. En el tema de la corrupción, no puedo decir que los fuertes indicios de corrupción del gobierno de Castillo me hayan agarrado por sorpresa, pues en el Perú la premisa de partida es que los gobernantes van a robar. Pero de todas maneras es un triste espectáculo. A pesar de que se cumplió mi pronóstico de que habría un fuerte escrutinio de la prensa, confieso que no esperaba ver algo así (las reuniones en la casa, la plata en el baño) tan pronto. En el plano de la salud el gobierno de Castillo me ha sorprendido gratamente. No digo que todo esté bien, pero mis expectativas eran muy pero muy bajas. Haber continuado con éxito el proceso de vacunación ha salvado muchísimas vidas. Respecto a lo del autoritarismo y afines, al igual que todo el mundo yo también sabía de la presencia de filosenderistas en el partido, pero no me imaginé que Castillo sería tan descarado de poner a alguien como Maraví de ministro (de quien según varios medios habría indicios de no ser simplemente filosenderista sino de haber sido un terruco hecho y derecho). Sin embargo, sí se ha cumplido, hasta ahora, mi expectativa de que la presión política y mediática lo harían deshacerse de gente así. La campaña del fraude dejó en clara evidencia que a un buen sector de la prensa no le interesa tirar su prestigio, su cerebro, y su dignidad al inodoro con tal de favorecer a Fujimori, lo cual corrobora la idea de que, de gobernar, ella tendría demasiado poder.  

Hasta ahora no ha llegado el hambre (en el sentido de la predicción de RMP), ni nos hemos vuelto Venezuela, ni somos un país comunista, ni tenemos un gobierno autoritario. Más bien tenemos un presidente tan débil y torpe que es posible que lo vaquen antes de su primer año de gobierno. Esto, de por sí, se tira abajo más de la mitad de los argumentos que en su momento fueron los más populares para no votar por él. Aquí tiene que quedar algo claro: si terminan vacando a Castillo esto le daría la razón a las personas que lo eligieron como mal menor, como el más débil. 

“Pero Manuel, si sabías todo esto ¿por qué no lo publicaste antes? ¡Qué fácil es hacerse al analítico calculador cuando escribes después de los hechos!” 

Sí pues. Pero la verdad es que aquí simplemente estoy compartiendo el proceso de razonamiento que llevé a cabo para decidir quién prefería que gané. Yo no soy ni politólogo ni sociólogo, y la verdad es que nunca pensé que mis opiniones sobre este tema fueran muy relevantes. Además, todo esto lo dijeron otras personas en su momento, y muy poco de lo dicho arriba se me ocurrió a mí. 

Quisiera terminar señalando un par de pequeños puntos filosóficamente interesantes respecto a este tipo de razonamiento. Lo primero es que, al momento de hacer una predicción, uno tiene que establecer de antemano tanto las posibles condiciones futuras que nos darían la razón, como aquellas que nos refutarían (si vacan a Castillo, ¿esto le da la razón a los que votaron por Fujimori, o por Castillo?). Lo segundo es que debemos buscar comunidades de diálogo con gente que esté dispuesta a hacer este ejercicio, y luego analizar objetivamente si las predicciones se cumplieron o no. Esto nos ayuda a tener una brújula. Sin esto, andamos sin rumbo, guiados por nuestros prejuicios y emociones, cual gallinas sin cabeza que no aprenden de sus errores. 


* Manuel Barrantes es profesor de filosofía en California State University Sacramento. Su área de especialización es la filosofía de la ciencia, y sus áreas de competencia incluyen la ética de la tecnología y la filosofía de las matemáticas. 

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Gobierno peruano, Pedro Castillo
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