Opinión

Mañana se verá si estamos ante un Congreso con las agallas suficientes para contener los desmanes políticos que este gobierno ha perpetrado con fruición en estos sus primeros sesenta días de mandato.

Todo comenzó con la designación del gabinete Bellido, un conjunto de impresentables, ligados algunos de ellos al Movadef, radicales cerronistas, acusados de violencia de género o abiertamente incompetentes para el cargo. Salvo contadas excepciones, un desastre por donde se le mire.

Y allí, cuando ese gabinete fue a pedir la confianza del Legislativo, éste claudicó y se la otorgó. El peor gabinete ministerial de nuestra historia republicana salió triunfante gracias a la debilidad moral de los dos principales partidos de centro a la fecha: Acción Popular y Alianza para el Progreso.

Se espera que mañana, dadas las numerosas denuncias periodísticas que vinculan al ministro de Trabajo, Iber Maraví, no solo con Sendero Luminoso sino, inclusive, con atentados terroristas, el Congreso sepa proceder, luego de la interpelación, a un pedido de censura, y al cabo del plazo previsto, lograr los 66 votos que se requieren para censurarlo y sacarlo de un gabinete en el que nunca debió estar.

Si el presidente Castillo no tiene la capacidad de liderazgo suficiente para enmendar el menjunje indigesto que ha armado de gabinete (según encuesta de Ipsos de hoy, el 61% de la ciudadanía cree con razón que Castillo carece de condiciones de líder), pues que el Congreso empiece a desplegar una de sus responsabilidades, como es fiscalizar al Ejecutivo.

Grandísima responsabilidad a cuestas será la que tendrá el Congreso en los próximos meses y lo que dure este gobierno. Ya se avecina la tercera ola y pronto también los coletazos recesivos del desplome de la inversión privada, producto de la incertidumbre que el propio gobierno se encarga de sembrar. Vendrán o se acrecentarán los conflictos sociales y tendremos nuevamente una tormenta perfecta de crisis: sanitaria, política y económica.

Con un gobierno timorato y un Presidente ausente, es de temer lo que en tales circunstancias pueda pasar si el Congreso no toma las riendas del poder que le corresponden. Nuestros legisladores deben prepararse para afrontar responsabilidades políticas mayores. El pueblo no merece pagar las consecuencias de un régimen deleznable y mediocre.

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censura, Congreso de la República, Iber Maraví

El “Día por la despenalización del aborto en América Latina y el Caribe” o el “Día de Acción Global por el Aborto Legal y Seguro”; es una fecha emblemática en el calendario feminista que convoca a la movilización de millones de mujeres por el derecho a decidir. Es un día para hablar de libertades, así como de injusticias sociales, de barreras y de exclusiones en el ámbito de la salud sexual y reproductiva. 

Ayer #28S, diversas expresiones de los feminismos se volcaron a las calles y a las redes sociales para expresar su indignación frente a estados patriarcales que limitan el derecho a decidir de las mujeres; recordando que la lucha por la autonomía sexual y reproductiva ha sido y es una de las principales batallas que ha librado el movimiento feminista global en su diversidad.

Recordemos que en el Perú solo se encuentra despenalizado el aborto terapéutico, aunque acceder a este derecho no es una tarea fácil. Según un reciente Informe de la Defensoría del Pueblo¹ existen una serie de barreras como el exceso de burocratización, la estigmatización y la falta de información en el funcionariado que limitan una adecuada atención a las mujeres y niñas.

Así mismo, en nuestro país, el Estado obliga a las víctimas de violación sexual a continuar con embarazos forzados, ya que no se ha despenalizado el aborto en casos de violación o incesto. 

Según cifras del MINSA, entre el 2019 y el 2020, se registraron 2,482 niñas menores de 14 años que fueron obligadas a tener partos producto de una violación sexual. En lo que va del 2020 ya se han registrado 796 partos en niñas, de los cuales 10 fueron menores de 10 años. Es decir, el embarazo infantil forzado es uno de los principales dramas que tiene el país. 

En varias oportunidades, diversas instancias de las Naciones Unidas como el Comité de Derechos Humanos, el Comité contra la Discriminación hacia la Mujer y el Comité contra la tortura, han recomendado al Estado Peruano despenalizar el aborto por causal violación, como una medida para evitar la extensión del sufrimiento de las víctimas de crímenes sexuales. El Estado se ha mantenido indiferente frente a estas demandas. 

Desde las organizaciones y colectivas feministas se sigue trabajando por lograr la despenalización del aborto; en años anteriores se han promovido procesos ciudadanos y propuestas legislativas para – al menos- lograr la despenalización por causal violación; la respuesta ha sido siempre la indiferencia o el insulto. Es decir, se le sigue dando la espalda a las mujeres y a las niñas, se sigue perpetuando la discriminación, la injusticia social y la doble moral. 

Si bien hablar de la despenalización del aborto es un asunto de derechos humanos, también lo es de justicia social; son las mujeres y jóvenes en condiciones de pobreza las que se ven expuestas a espacios de clandestinidad que lucran con su dolor y desesperación.  La realidad es que las mujeres abortan, sólo que aquellas que tienen recursos lo pueden hacer salvaguardando su salud y las otras no. 

La siguiente consigna feminista, voceada en marchas y con mayor fuerza este 28S, clarifica las demandas pendientes que el Estado debe atender para construir una democracia real, la cual debe incluir a las mujeres y sus luchas históricas: “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir”.  Es tiempo de avanzar. 

¹Informe sobre la supervisión de la atención integral en niñas y adolescentes embarazadas producto de violación sexual en establecimientos de salud. Defensoría del Pueblo, 2021. Disponible en: https://www.defensoria.gob.pe/wp-content/uploads/2021/07/INFORME-DE-ATENCI%C3%93N-EMBARAZO-EN-NI%C3%91AS-Y-ADOLESCENTES-DP-UNFPA-PER%C3%9A.pdf

 

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28 de setiembre, Aborto, derecho a decidir, mujeres y niñas

¿Y qué más hay que hacer para serlo? En dónde más hay que estar. En qué otro torneo hay que jugar. A qué delanteros hay que marcar. Cuántos cortes hay que hacer en un partido de visita contra el Real Madrid. Con la banda de capitán en el brazo. Qué odisea más grande hay que presenciar, desde la cancha, para ser considerado el mejor central de un país tan escaso en opciones como el Perú. 

Aunque sea para ser convocado, ¿no?

Gustavo Dulanto es el mejor defensa central peruano del momento. Hoy. No hace diez años, ni hace cinco. No tiene una carrera vistosa, ni mucho menos. Pero hoy es titular de un equipo que ha ganado diez partidos internacionales, dos en fase de grupos de la Champions, y se ha puesto primero de un grupo que incluye al Real Madrid y al Inter de Milan. 

Ayer jugó de central por izquierda ante uno de ellos, el Madrid. La misión era dividirse la marca de Benzema (nada menos) con el otro central, Arboleda, y de tapar las arremetidas de Hazard (Dios mío) cuando el ataque madrileño vaya por su lado. El partido iba a tener la cancha inclinada hacia el arco del griego Athanasiadis. En total, al final del partido, fueron 31 disparos en más de 60 jugadas de ataque claro. 

Claro, como era obvio, el Real Madrid salió con todo, a golear. Los 15 primeros minutos del partido, el Madrid  intentó ocho jugadas de ataque, todas las cuales fueron bloqueadas por Dulanto. Cortes de cabeza, bloqueos de disparo, cierre de divididas, quitadas de pelota. Por quince minutos, Dulanto era una muralla, siendo el único jugador de su equipo en cortar ataques. 

El mediocampo del Sheriff demoró en activarse. De hecho, Addo y Thill, los volantes de marca, iban duro a pegar, faltos de otros recursos para recuperar la pelota. Parecía que el equipo de Moldavia podía irse con algún expulsado temprano. Recién a los 16 minutos del primer tiempo, un jugador que no fue Dulanto cortó una arremetida merengüe. Fue el arquero, sacando con mano cambiada el primer remate a puerta del Madrid. 

Hasta el sorpresivo primer gol del Sheriff a los 24 minutos, Dulanto había bloqueado doce de catorce ataques del Madrid, casi todos de jugadas entre Hazard y Benzema. Impecable, sin errores. A partir del primer gol en contra, el Madrid dio más peso defensivo al lado izquierdo con Vinicius. Ahí apareció Arboleda, el central, y empezaron a estar más participativos los laterales, Fernando y Cristiano. 

El Sheriff Tiraspol se fue al descanso con un triunfo parcial de locos. Madrid había sido más, pero con un solo contraataque claro el equipo de Moldavia había llegado la diferencia. Al segundo tiempo, el Real volvió a salir a toda marcha, pero ya toda la defensa del Sheriff estaba alineada. La línea de cuatro era impenetrable, y el arquero tuvo al menos cinco atajadas impactantes. 

La única forma para el Madrid era estirar la posibilidad de faltas y buscar la pelota parada. Fue un penal claro contra Vinicius, que ya había buscado caerse jugadas atrás al entrar gambeteando por la izquierda. Addo le hizo la falta, única forma de pararlo. Y así llegó el gol de Benzema, que el portero griego casi ataja. Aún con ello, el Sheriff no se amilanó. Y Dulanto empezó a guapear desde el fondo. 

Diez minutos después del empate, el Sheriff se había salvado de otras tantas arremetidas merengües. Tuvo el primer contraataque del segundo tiempo a los 70, y por un pie adelantado se anuló el gol. Era el susto total a un equipo madrileño desencajado. A los 82 minutos, el Sheriff a penas había disparado dos veces al arco de Courtois en todo el segundo tiempo. 

El Madrid no podía. Había llegado más de treinta veces al arco, pero entre bloqueos y tapadas del arquero, no habían podido hacer diferencia. Y sobre los agónicos noventa minutos, en lugar de llegar el gol de Benzema que podía haber hecho honor a las casas de apuestas (donde un triunfo del Sheriff pagaba 25), fue un jugador de Luxemburgo, aquel país inexistente para la FIFA, el que decretó con un gol de otro planeta el triunfo de todo Moldavia y Transnitria y qué se yo. 

Gloria eterna a un equipo que ha logrado por primera (y quizás única vez) la mayor gesta histórica de su trayectoria futbolística.

Y en ello, Dulanto tuvo en total 23 cortes defensivos de ataque. De cabeza, con los pies, interceptando o como fuera. Fue el jugador de su equipo con mayor cantidad de ataques frustrados del rival. Tras él, su pareja central Arboleda con menos de la mitad, y los laterales brasileños con nueve cada uno. Cometió ocho errores, tres de las cuales fueron en salida, uno fue una falta (que costó una amarilla), y el resto imprecisiones defensivas. 

Pero las fortalezas de Dulanto son su personalidad, la capacidad táctica para no perder la posición en línea de cuatro, y el juego aéreo. En su estilo, sobresale jugando con pases largos desde el fondo, colocados hacia las bandas o hacia el medio, e intenta cortar alto el ataque con su tranco largo. Guapea el equipo, va a reclamar las jugadas de peligro con autoridad, y no cae en provocaciones. 

El Sheriff Tiraspol empezó la Champions League hace dos meses jugando la absoluta primera fase de clasificación. Goleó 5-0 en la llave a su primer rival, el campeón de Albania, un rival equitativo. Luego 4-1 al campeón de Armenia, otro rival equitativo. El tercer partido fue con el Estrella Roja de Belgrano, un rival superior y con historia, 2-1. 

Al cuarto partido, pasó por primera vez en su historia a la fase de grupos al Dinamo Zagreb, otro rival superior a ellos, por 3-0. En su primera participación en grupos, le ganó al Shakthar Donetsk por 2-0. Ahora al Madrid, de visita, por 2-1. Es primero de su grupo con 6 puntos. Está invicto en 10 partidos de competencia europea. Y ahí jugó todo Dulanto, de titular y capitán. 

Si con ese presente no eres convocable por Perú, donde no encontramos pareja de centrales sólida hace dos años, ¿qué más hay que hacer?

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defensa central, Gustavo Dulanto, Real Madrid

Hoy se cumplen sesenta días del gobierno de Pedro Castillo, el profesor de Chota, quien ha armado una coalición de todas las izquierdas para emprender, supuestamente, los grandes cambios estructurales que el país requería, dado el presunto agotamiento del “modelo neoliberal”.

El resultado no puede ser más desastroso. Salvo el exabrupto ideologizado del premier Bellido amenazando a Camisea, y hecho con el afán de seguirle el guión a Vladimir Cerrón, quien busca dinamitar por dentro la mencionada coalición, para entronizar a Perú Libre como gestor omnipotente del gobierno, ni siquiera puede decirse que estemos ante una gestión de izquierdas, sino simple y llanamente ante un régimen signado por la más rampante mediocridad.

Eran dos los objetivos centrales del gobierno -como los que hubiera tenido cualquier otro gobierno en las actuales circunstancias-; la reactivación de la economía y la lucha contra la pandemia.

En cuanto a lo primero, los gestos sensatos del ministro de Economía Pedro Francke chocan y se diluyen ante la arremetida recurrente del grupo cerronista para destruir la poca confianza que el titular del MEF pueda despertar en los inversionistas privados. El alza del dólar no es otra cosa que un síntoma epidérmico de un fenómeno subyacente más grave, que es la abstinencia inversora, que ya ha llevado a pronosticar para el próximo año crecimientos negativos de la inversión privada.

Respecto de la lucha contra la pandemia, el gobierno ha tenido la fortuna de que su mandato coincida con la sima de la crisis de contagios y muertes, y que, además, el gobierno anterior lo haya provisto de la suficiente cantidad de vacunas ya adquiridas. Habrá que ver, en medio de la pronta tercera ola, si el régimen dispuso lo necesario para contar con camas UCI, oxígeno y atención primaria. Si la gestión de Cevallos repite la misma línea de mediocridad del gobierno, estamos fritos.

El desconcierto campea en un gobierno que adolece del más grave de los defectos: el de falta de liderazgo presidencial. Castillo es un hombre básico y no conoce un ápice del quehacer gubernativo. Eso se entiende y puede generar algún grado de tolerancia que paulatinamente se empodere del cargo. Pero lo que no es admisible es que zafe el cuerpo a la toma de decisiones y permita que su gobierno sea un zafarrancho de combate entre todas las facciones convocadas.

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camas uci, Pedro Castillo, Vladimir Cerrón

En enero de 2009, Barack Obama asumió la presidencia en EEUU en medio de un eufórico y también ingenuo optimismo liberal, que veia en su triunfo el principio del fin del poder blanco supremacista. La ilusión duró muy poco. Michelle Obama, primera dama, quien encarnaba con orgullo ser descendiente directa de una esclava negra, fue rápidamente víctima del racismo y machismo, pilares fundacionales del imperio colonial estadounidense. “No se ve como una primera dama”, “no tiene clase”, “está subida de peso”, “es un simio en tacos” fueron algunos de los ataques de odio contra ella que inundaron las redes sociales. Estos insultos venían en su mayoría de los sectores conservadores y “trumpers», pero también de sectores considerados »liberales” y de mujeres blancas.

Uno de los casos más conocidos es el de Pamela Taylor, directora de una ONG quien fue despedida por escribir en Facebook que la primera dama tenía “cara de gorila”. Anteriormente, durante las primarias, Hillary Clinton, ícono de algunas feministas, había exigido a Obama que “esclarezca” su relación con el islam y líderes negros marxistas, sumándose a los ataques islamofobicos y anti-negros del fascismo del imperio del norte contra el entonces senador de Ilinois.

En el Perú el racismo es también utilizado como un arma política para desvalorizar a líderes que no forman parte de las élites dominantes. El menosprecio a alguien por su color y origen étnico es parte de nuestra herencia colonial. Los ataques contra la identidad cultural del presidente Castillo ridiculizando su sombrero y vestimenta desde la derecha incluyeron también a la “derecha liberal”. Rosa María Palacios, quien es además una de las firmantes de la carta feminista que demandaba cambios en el gabinete, escribió sobre el presidente Castillo que es “un autócrata que usa su vestuario por ego y como marca propia”. Negar la identidad cultural a una persona es también una forma de racismo. En la práctica RMP no se diferencia mucho de Martha Meier Miró Quesada, conocida racista peruana quien pareciera querer imitar la trumper Ana Coultier, terruqueadora, racista y anti-inmigrante comunicadora estadounidense.

El patriarcado ha excluido a mujeres con privilegios económicos y/o raciales de acceder a importantes puestos de poder o posiciones de dominación dirigidos a fortalecer un sistema capitalista de explotación racial y económica. Sin embargo, eso no ha prevenido a mujeres con cierto estatus social de utilizar y apoyar el racismo y clasismo para su propio beneficio.

El racismo está profundamente enraizado en todos los sectores que ejercen poder y eso no excluye a “feministas” o “progresistas”. En el Perú, durante la primera vuelta, un artista relativamente conocido insultó despectivamente al entonces candidato Pedro Castillo, el único candidato de origen campesino, llamándolo “Felipillo”, “Caín”, “Judas”, “mentiroso, envidioso y miserable” entre otras cosas, por no renunciar a su candidatura y apoyar a Verónica Mendoza. Ataques racistas no muy diferentes a los de la derecha fascista.

Cuando el racismo intersecta el machismo comprendemos cómo se ha formado históricamente la devaluación de la mujer “racializada” en el Perú. La discriminación contra la mujer es también una herencia colonial que ha creado un concepto elitista sobre lo que significa ser “mujer”. Durante el primer viaje oficial al exterior de la pareja presidencial, la primera dama peruana, Lilia Paredes, maestra rural cajamarquina y de origen campesino, fue víctima de ataques racistas, clasistas y machistas sobre su vestimenta e identidad cultural. “Señorita, la ropa no hace a la persona. Lo que importa son las buenas acciones que uno pueda tener con la gente más humilde” respondió la primera dama ante una pregunta racista y sexista de una periodista. Los medios de comunicación son sin duda perpetradores permanentes de la discriminación en el Perú.

El capitalismo sexista y racista ha segmentado culturalmente y económicamente a mujeres en distintos roles desde la política, la televisión, comercio a sectores obreros. Las mujeres que enfrentan discriminación sistemática son en su mayoría trabajadoras del hogar, obreras, campesinas, vendedoras ambulantes, etc. las cuales se enfrentan a niveles de explotación y trabajos físicos que otras mujeres dentro de la cultura dominante machista no serían “capaces” de hacer. Allí no funciona lo del “sexo débil” o “la fragilidad de la mujer”, atributos y valoraciones de la cultura patriarcal que ha creado un orden social donde se mezcla el racismo y el clasismo. Si una mujer es parte de esos sectores de clase trabajadora es considerada “menos mujer”, por lo tanto no merecen respeto ni tienen valor dentro de un sistema capitalista explotador.

A diferencia de EEUU donde ser racista tiene algunas consecuencias punitivas, en el Perú el racismo brota en cada acto y palabra tanto de la derecha como cierta progresía con total impunidad. Ya es hora de que el estado peruano tome medidas más efectivas para frenar el racismo y discriminación con políticas públicas sancionadoras, preventivas y de educación. Es necesario que se incorporen a las mujeres directamente impactadas en tomas de decisión dentro del gobierno. A su vez se deben fomentar discusiones nacionales y locales sobre cómo se puede incorporar en la esencia de las políticas públicas el tema de la desigualdad económica.

A nivel individual, no debemos callar cuando escuchamos o vemos una acción racista o discriminatoria. Debemos educarnos a nosotras mismas y confrontar nuestros propios prejuicios y privilegios, especialmente entre las mujeres llamadas feministas y pertenecientes a grupos progresistas. Cuando todas las mujeres comprendamos que cuando desmontemos el estatus social que mantiene a la mayoría de mujeres oprimidas racialmente y económicamente, entonces podremos hacer festejaciones juntas.

 

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patriarcado, Pedro Castillo, primera dama, Racismo

La historia de la democracia directa en Suiza es de larga data. Los ciudadanos tienen voz y voto, a través del referéndum, para aprobar (o no) los textos elaborados por las autoridades comunales, cantonales y confederales, y pueden proponer cambios constitucionales por medio de iniciativas populares. Además, toda modificación a la Constitución es sometida en automático al voto del pueblo.

El domingo pasado, los suizos votaron por dos cosas: el matrimonio igualitario, y una iniciativa de los jóvenes socialistas que proponía introducir un impuesto a las ganancias por dividendos, acciones y rentas, con el supuesto objetivo de reducir la desigualdad, buscando incrementar los impuestos en ganancias de capital en 1.5 comparado con los impuestos regulares. Los resultados fueron los soñados por cualquier liberal: 64% de aprobación para el matrimonio igualitario, y un rotundo 65% en contra de la iniciativa del partido socialista. 

Suiza ostenta el puesto #4 en términos de libertad económica en el mundo, y es un país bastante atractivo para las grandes fortunas. No en vano, muchos de los millonarios de otros países con políticas tributarias más restrictivas deciden poner su plata aquí. Es, además, uno de los países con menos pobreza en el mundo. Ante esta realidad, los suizos no consideraron que fuera necesario hacer una reforma tributaria, a pesar de que, seguro a la mayoría de los votantes les hubiera convenido en el corto pazo. 

Esta no es la primera vez que los suizos votan en contra de iniciativas que suenan muy atractivas, pero que técnicamente no son lo mejor para la economía. Casi todas las propuestas de los partidos de izquierda por modificar el sistema fiscal han fracasado en las últimas décadas. La introducción de un impuesto a las herencias, intentos de introducir impuestos a las ganancias de capital, y otras iniciativas de aumento de los impuestos a los más ricos, se vieron frustradas en el voto popular. Incluso, en el 2018, un 77% de los suizos votaron en contra de una iniciativa que planteaba que cada ciudadano adulto podría recibir una pensión de 2.250 euros solo por ser ciudadano suizo, porque la consideraron dañina para la economía. ¡Increíble!

Quienes se oponían a la llamada iniciativa “del 99%”, que no logró prosperar, sostienen que suiza ya cobra impuestos a las personas de manera escalonada, la desigualdad en suiza es una de las menores en el mundo (puesto 24 de 160 países, incluso en mejor posición que Alemania), y el sistema de seguridad social en el país europeo es suficiente para mitigar las desigualdades. Los números, tanto macroeconómicos como de la votación, terminaron dándoles la razón. 

*Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden no coincidir con las de las organizaciones a las cuales pertenece.

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derechos, impuestos, Suiza

El controvertido tuit del premier Guido Bellido amenazando con expropiar Camisea confirma, obviamente, un perfil ideológico sobre el manejo de la economía que Perú Libre ya había esbozado en su plan de gobierno. En ese sentido, Bellido no ha dicho nada nuevo.

Lo llamativo, políticamente hablando, es que ocurre en medio de una circunstancia en la que el titular del MEF, Pedro Francke, había señalado explícitamente que no se iba a expropiar Camisea y el presidente Castillo, reunido con inversionistas extranjeros en su reciente periplo norteamericano, había asegurado que la economía se iba a manejar con sensatez y respetando el Estado de Derecho (como, luego del arrebato de Bellido, ha reiterado).

Ha sido una pataleta política de Vladimir Cerrón en la búsqueda de alcanzar un mayor protagonismo al interior del gabinete. La verdad es que solo tiene tres ministros: Bellido, el de Ambiente, Rubén Ramírez, y Dina Boluarte, pero quien viene mostrando crecientemente rasgos de independencia que la apartan del sector de origen cerronista. Vladimir Cerrón solo tiene, pues, dos alfiles entre los ministros y, claramente, quiere más, y quiere incordiar a los que más incómodos le resultan. Eso explica el exabrupto de Bellido sobre Camisea.

Y en ese sentido destacan los ataques a los titulares de Justicia y el MEF, Aníbal Torres y Pedro Francke, contra quienes cargan las tintas todos los periódicos truchos inventados con dineros oscuros para apoyar al régimen y en particular a Cerrón.

No es casual que en la última encuesta de IEP, aparezca Bellido con un nivel de desaprobación de 58% y de aprobación de apenas 33%, mientras que los ministros no cerronistas lo superan: el aranista Hernando Cevallos, de Salud, es aprobado por el 67%; el mendocista Pedro Francke, de Economía, por el 54% y el castillista Aníbal Torres, de Justicia, por el 49%.

Finalmente, caben algunas precisiones económicas. Camisea ya paga casi el 65% en impuestos. No es verdad que se lleve todo el inversionista privado. El Estado recibe ingentes recursos gracias al proyecto. Expropiarlo, dicho sea de paso, costaría alrededor de 30 mil millones de dólares que el Estado peruano, por exigencia constitucional, debería pagar antes de expropiar (un despropósito por donde se le mire) y, además, el “modelo” ecuatoriano o boliviano, en el que parece inspirarse Cerrón, ha sido un fracaso absoluto (Bolivia, por ejemplo, tenía, antes de la nacionalización de Evo Morales, 24 trillones de pies cúbicos de reservas de gas, el 2018 se habían desplomado a 10 trillones).

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Camisea, Guido bellido, Vladimir Cerrón

Juan Cadillo, Ministro de Educación, en la sesión del Consejo de Ministros del último 4 de agosto, compartió algunas “cifras de espanto” sobre su sector como consecuencia de la pandemia. ¿Acaso se refería a la cobertura de la educación a distancia brindada por las instituciones educativas públicas y privadas o al acceso a la misma de los niños, niñas y adolescentes en edad escolar? ¿Acaso a los resultados de la medición del desarrollo de habilidades de los estudiantes para conducir su aprendizaje de manera autónoma o a la pérdida de aprendizajes? Difícil saberlo. 

Sin embargo, algunas cifras, contenidas en el Plan de Emergencia del Sistema Educativo Peruano, de reciente emisión, ya no son de “espanto” sino de “terror”. Aquellas bosquejan apenas un escenario complejo e incierto de la Educación Básica en el país. Así, por ejemplo, poco más de 700 mil estudiantes de Educación Básica Regular y Educación Básica Especial, entre el 2019 y el 2020, interrumpieron sus estudios o estuvieron en riesgo de hacerlo. 2,4 millones de estudiantes, que equivale al 69% del total de estudiantes en el sector público, de 4° de primaria a 5° de secundaria no tienen computadora con internet. A ello se suma, la afectación socioemocional de niños, niñas y adolescentes.  

Datos importantes pero insuficientes para tener una aproximación mucho más certera de la actual situación de la educación nacional y de los efectos de la pérdida de clases presenciales. En ese sentido, algunas estimaciones hechas por el Banco Mundial, en relación con tales efectos, son devastadoras. Así, para el caso peruano, señala que, luego del cierre de escuelas y colegios de 13 meses, “la proporción de estudiantes por debajo del nivel mínimo de rendimiento en la prueba PISA podría aumentar en por lo menos 22 puntos porcentuales”. Es más, ello implicaría que “los resultados nacionales de PISA en comprensión lectora serían inferiores a los obtenidos en PISA 2012”. O, para el caso chileno, en un escenario de cierre de escuelas y colegios durante todo un año académico, la pérdida de aprendizajes oscilaría de un 64% a un 95% dependiendo del quintil de ingresos. Es decir, los más pobres perderían más aprendizajes que aquellos que se encontrarían en mejores condiciones económicas. 

No tenemos investigaciones que permitan saber con meridiana claridad cuánto han perdido de aprendizajes los estudiantes durante el 2020 y el 2021. Tampoco conocemos, bajo las excepcionales circunstancias que les ha tocado vivir, cuánto han logrado en aprendizajes en el mismo lapso de tiempo. Ahora, que los niños, niñas y adolescentes han vuelto a clases semipresenciales, en más de 6,000 colegios públicos y privados y en varias regiones, es posible llevarlas a cabo. En las cuales, merecería una particular atención la evaluación de la  situación socioemocional de los niños, niñas y adolescentes. Los hallazgos encontrados permitirían, es lo esperable, diseñar medidas que mitiguen, en el corto plazo, los efectos de la pérdida de aprendizajes y el impacto a nivel socioemocional padecido por los estudiantes;   y saber, en buena cuenta, qué es lo que está pasando y cuáles han sido sus consecuencias. La tarea está en manos del gobierno. Hacerla o no hacerla será un indicador de la importancia que le confiere a la misma.     

 

 

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Juan Cadillo, Ministerio de educación

Vaya escandalete que se ha armado esta semana por la decisión de desembarcar a nueve de los invitados de la lista anterior de delegados a la FIL Guadalajara. Los desembarcados son los escritores Karina Pacheco, Katya Adaui, Gabriela Wiener, Jorge Eslava, Renato Cisneros y Cromwell Jara, el crítico Marcel Velásquez, la historiadora Carmen Mc Evoy y la especialista Nelly Luna, que en agosto ya había desistido de participar.

Se trata de nueve personalidades del mundo literario y cultural que han sido “desinvitadas” a la Feria de un total de sesenta. La nueva lista contiene 69 nombres. Es decir, que el ministro Gálvez logró su cometido de introducir 18 nombres nuevos, en su mayoría provenientes de provincias, según prometió al anunciar que revisaría la lista del ministro anterior, Alejandro Neyra, proclamada apresuradamente en los estertores del gobierno neoliberal de Sagasti, el 27 de julio último.

Ante el desembarco, una serie de los re-invitados decidieron declinar en solidaridad sobre todo con Karina Pacheco, Katya Adaui y Gabriela Wiener, supuestas representantes del feminismo local que incomoda al actual gobierno “machista y patriarcal”. (¿Será por eso que casi nadie puso la cara por los escritores varones bajados del avión?).

Sacando pechito, también “Renato Cisneros se solidarizó con sus compañeras [desembarcadas] y calificó la medida como como un maltrato lleno de torpeza y mezquindad por parte del ministro de cultura y el gobierno”, según dice en una entrevista el autor de Busco novia.

Por su lado, el periodista de La República Mirko Lauer apunta: “Pero la solución a la polémica no es el maltrato. Tampoco lo es introducir, o añadir, en el proceso de selección criterios que no son estrictamente literarios”, como si la lista anterior hubiera estado basada solamente en criterios literarios y no en la tradicional preferencia hacia la argolla del establishment culturoso limeño.

De este modo, y en contraste con esas lecturas, el autor disidente Rodolfo Ybarra afirma: “El caso más patético es el de escritores, hijitos de familias pudientes y/o criollos, que se han venido beneficiando todos estos años solo con el fin de apuntalar una especie de costra culturienta que clasista y racistamente invisibiliza a las provincias y le niega el paso a las nuevas generaciones”.

Asimismo, la actriz Andrea Patriau publicó en un tweet que: “Saltan todas las voces cuando tocan al establishment caserito del mincul. Pero cuando se denunciaron irregularidades en los concursos o asignaciones de dinero a dedo en las administraciones anteriores callaron en todos los idiomas. No llamen justicia a sus intereses personales”.

En efecto, “muches” de “les” renunciantes y denunciantes de la nueva lista son “les mismes” que firman comunicados contra el gobierno de Nicaragua y salen a defender al neoliberal y filogolpista Sergio Ramírez. Suelen ser Verolovers que han visto amenazada su entrada al Mincul y ahora pegan el grito en el cielo. Hasta “argolla minculera” los llama el periodista Gabriel Ruiz Ortega de Caretas, en tono coprolálico que no suscribimos. Sin embargo, una dramaturga renunciante calificó a los nuevos escritores de provincias como una sarta de “desconocidos”, en evidente expresión de clasismo y racismo limeñocéntrico, cuando en la nueva lista hay valiosos representantes de la literatura oral y escrita que simplemente no circulan en los medios de la capital. 

En suma, los testimonios de uno y otro lado abundan. Lo cierto es que el ministro Gálvez puso el dedo en la llaga, aunque quizá debió ser más radical y desembarcar a muchos otros y no solo a nueve de la primera lista, como lo propusimos en una columna pasada.

Que siga el circo. Lo cierto es que con las renuncias de algunos y no de otros que se quedaron en la segunda lista el “establishment” limeño comienza a resquebrajarse. Ya veremos hasta dónde llega la nueva política del Mincul bajo este gobierno de izquierda. Ojalá no decepcione.

 

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Ciro Gálvez, escritores peruanos, FIL Guadalajara
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