“La asociatividad es una característica clave para el desarrollo”

En el Perú, un alto porcentaje realiza trabajo independiente de manera autónoma, artesanos, productores, comerciantes, en general personas que prestan un servicio diario y no están asentados mayormente en las estadísticas; por lo general a ellos se les llama informales, y como en artículos anteriores yo los califico como autoempleados por necesidad, situación que se ha visto agudizada por este nuevo orden social y económico en un contexto de crisis en el que estamos viviendo actualmente producto de la pandemia mundial COVID-19.

 

Si sumamos a los que si están registrados en las micro y pequeñas empresas se incrementa sustancialmente el número de agentes que tienen el mismo rumbo económico; afirmándose de esta manera una suerte de incertidumbre sobre los efectos socioeconómicos en los ciudadanos, en este contexto de posible recesión global y un posible devastador efecto en el empleo.

Este trabajador independiente informal (autónomo o trabajador por cuenta propia) es más vulnerable a las situaciones de pobreza, por lo que requiere recuperar sus iniciativas y reactivar su negocio, ya sea en una reinvención o en un fortalecimiento del mismo, todo esto asociado a un bagaje actitudinal y competencial que siempre va a ser más atractivo para lo que se emprende. Entonces el trasfondo nos llevaría a adentrarnos en el mundo del marketing personal o grupal y de cómo poder ser capaces de competir mejor para lograr el objetivo, no decaer y hasta no desaparecer.

En artículos precedentes he enfatizado en características que tienen que ver mucho con los condicionantes culturales, con las experiencias comunales, con los sentidos de adaptación o el enfoque de la utilización de las redes sociales como una clave muy utilizada y aprovechada. Y esto último va cobrando bastante relevancia en la actualidad.

No es difícil darse cuenta de que este fenómeno de las redes sociales, articuladas y necesarias para salir adelante en esta nueva convivencia socioeconómica, se convierten en fuertes redes económicas de intercambio y ayuda en el crecimiento y desarrollo de quienes las ponen en funcionamiento, y en el Perú esto es algo muy recurrente y de mucho valer, pero quizás desapercibido, por la mayoría. Como fenómeno social, nos acerca a un desarrollo fructífero en lo económico a mediano plazo.

La muestra de lo que expongo, se da, por ejemplo, en la mayoría de los distritos de Lima, donde estamos siendo testigos de inauguraciones de markets o tiendas bien acondicionadas que prestan el servicio que antes eran de exclusividad de grandes cadenas comerciales, y que por asociatividad se permiten entrar en franca competencia comercial y de servicios, pequeñas tiendas se juntan, cruzan capitales y crecen, “modernizan” su atención y le da otro aire al barrio, las farmacias y/o boticas se han multiplicado, y con ya experiencia anterior han encontrado en la obvia situación que vivimos, la sociedades que requieren para hacer frente a las grandes cadenas, y los cafés a modo de relax post pandémico están causando furor, existen restaurantes que van convirtiéndose en pequeñas cadenas. En un análisis rápido social, consideraríamos el cambio de rostro de los barrios y todo lo que conlleva este pequeño cambio. Tema interesante para otro análisis.

Los negocios individuales ven la necesidad de crecimiento y de ubicación, en un espacio que la gran empresa por historia siempre ha dominado, pero que, esta nueva convivencia, le permite tener estas oportunidades y no las están desaprovechando.

Existe todo un cambio perceptivo, en la población, la comodidad obligada del trabajo remoto genera oportunidades al emprendedor, a aquel individuo que ve la oportunidad mayor en la asociatividad para crecer.

La pequeña empresa también, luego de ser golpeada está surgiendo rápidamente, se va transformando, va dando oportunidades, va generando redes socioeconómicas y va brindando las condiciones necesarias para que surjan nuevas pequeñas empresas, pues se va incidiendo en los negocios grupales y por ende en el espíritu asociativo.

Este es un tema, que debe ser analizado a profundidad, al margen de ver lo informal o no, el surgimiento de estas nuevas empresas populares, con un reflejo de espíritu comunal y con un sentido competitivo con códigos distintos, están convirtiéndose en una interesante fuente de empleo, que ayuda a sobrellevar los avatares propios de una crisis tendiente a generalizarse.

He allí, nuevamente la importancia de las Ciencias Sociales en general, con ella se pueden advertir estos cambios y conllevar a que la mirada de nuestro entorno no solo se dé por investigaciones tomadas prestadas de otras sociedades, sino de nuestro mismo campo de estudio. Nuestra sociedad.

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Emprende, Hans Behr, Opinión

En una lógica de aplicación de emprendimientos sociales,
el Perú tiene una base de experiencia social sólida para aplicar.

 

En el artículo anterior puse énfasis en considerar las capacidades que tienen los hombres para adaptarse a las diferentes circunstancias originadas de forma diaria, y el componente que la historia lo sustenta también ha sido trabajado anteriormente. Estos enfoques y análisis parten de una perspectiva económica, social, cultural o en general bajo distintas perspectivas científicas, que apuestan por el desarrollo de una sociedad y sus cambios, el ya reconocido cambio social, pero que al final, como base de comprensión el tema de las adaptabilidades termina siendo igual una parte esencial en toda conclusión, por ser una particularidad muy humana.

Y estas características de adaptación explican de alguna manera, la tácita forma de cambiar una necesidad, para transformarla en oportunidad, es decir, validar un autoempleo y construir un emprendimiento, construyéndose espacios de fortalecimiento, recuperación y apuesta por un resurgimiento económico individual frente a una crisis mundial vivida, permitiendo la consolidación y sostenibilidad de estas apuestas.

Apuestas que, por un tema condicionado desde el enfoque cultural, nos permite darle un lugar importante a las redes sociales, que bien articuladas se convierten en fuertes redes económicas de intercambio y ayuda en el crecimiento y desarrollo de quienes las ponen en funcionamiento, y que como fenómeno social, nos acerca a un desarrollo fructífero en lo económico a mediano plazo. Es decir, el individuo en su interacción cotidiana y cultura viva utiliza la red social y cultural y desarrolla un nuevo enfoque para los emprendimientos futuros sirviendo como base, para una reciente lógica no estatal, que está cobrando relevancia en estos últimos años, que es el de promover Emprendimientos Sociales. Y el Perú, otra vez tiene las condiciones para que esto funcione.

El emprendimiento social tome nota, lo definen como “la habilidad de reconocer oportunidades para resolver problemas sociales”. Los emprendimientos sociales con modelos empresariales son una nueva apuesta para solucionar problemas sociales y considerar efectividades, eficiencias, sustentabilidad, persiguiendo crear valor social.

En una lógica de aplicación de emprendimientos sociales, el Perú tiene una base de experiencia social sólida para aplicar, por la experiencia que la cultura propia le otorga. Con todo esto, es claro que el emprendimiento social se utiliza para frenar las exclusiones, y desde lo privado se busca encontrar oportunidades frente a las adversidades, considerando la masa social, las redes sociales o en algunos casos el trabajo comunal, generando situaciones y facilidades, para que la población misma entre a producir en masa y valide un futuro cambio social. Estos emprendimientos sociales liderados por la red privada están considerando y poniendo en práctica, características que han estado en los hombres de nuestro territorio por años. Artículos precedentes lo dicen. Y es bueno, es bueno considerarlos como un avance en la construcción de la nueva mirada emprendedora en el Perú.

En los últimos años, muchas empresas que promueven los emprendimientos no solo buscan una rentabilidad generada para satisfacer demanda económica, sino que están en la búsqueda de proyectos que generen beneficios a las comunidades que son involucradas en su totalidad, y esta mirada se está incrementando como lógica de superación dándoles el sentido social a la economía que mueve el mercado. Pues, el desarrollo de un emprendimiento comunal permite un crecimiento económico y a la larga, sienta las bases para el comienzo de un cambio social. La comunidad cambia, y surgen las asociaciones, grupos económicos comunales, que conllevan intereses particulares y van reestructurando los conceptos comunales, con nuevas miradas, pero sin perder las esencias históricas muy reconocidas desde su concepto propio.

Entonces no es novedad que el auge de este tipo de emprendimiento social tome como base la activación de las redes de trabajo comunitario buscando solucionar problemas sociales y sobre todo en aquellos espacios donde el estado aún no ha llegado y las pautas de crecimiento son desarrolladas por la misma población involucrada, cambiando completamente esquemas urbanos y resaltando los rurales históricos.

En resumen, es importante tomar en cuenta, que esta lógica de emprendimiento con enfoque social va a ir determinando el desarrollo de algunas comunidades, o grupos sociales que verán en esta apuesta una magnífica oportunidad de cambio, repito, frente a una crisis que parece inminente o en algunos casos constantes en ciertas regiones, pero es necesario recordar que las características que harían posible el buen desarrollo de esta promoción de cambio, ya tiene una vasta experiencia en el poblador peruano. Las redes, la adaptabilidad, el enfrentar retos comunales, cuestión cotidiana, fertiliza el éxito. Ojo empresa privada, es la hora de promover y masificar los emprendimientos sociales, los resultados de seguro apuntan a los grados mas óptimos. Emprendedores comunales, apuesta valida.

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Emprendimientos sociales, empresa privada

“La experiencia de adaptarte a tu entorno geográfico
te da la fortaleza para adaptarte al mercado”

La capacidad que tienen los hombres para adaptarse a las diferentes circunstancias originadas de forma diaria es realmente sorprendente, hacer frente a las adversidades es una tarea que ya se convierte en un tema recurrente y muchas veces condiciona sus actividades y la supervivencia diaria. Esta situación vivida por las poblaciones son objeto de diferentes análisis y/o enfoques académicos, que van desde los puntos de vista de la escuela económica, social, cultural o en general bajo distintas perspectivas científicas, pero que al final, como base de comprensión el tema de las adaptabilidades forma parte esencial en toda conclusión, por ser una particularidad muy humana.

Tomando en cuenta esta reflexión inicial, siempre es interesante y necesario considerar, para la actualidad, el valioso aporte del gran sabio peruano Javier Pulgar Vidal, quien con su análisis certero sobre las ocho regiones naturales en el Perú, nuevamente abre un camino para la investigación y para el descubrimiento o fortalecimiento de oportunidades para el ansiado desarrollo autosostenido, sobre todo para nuestras comunidades andinas y amazónicas y también para las que se encuentran en el litoral peruano, desarrollo social y crecimiento económico significarían un cambio sustantivo y generaría una nueva mirada de los espacios geográficos a nivel comercial y de mercado.

La adaptación del hombre a su entorno geográfico es una característica que se ha dado a través de la historia, esta situación genera particularidades en las poblaciones, estas particularidades son definidas como la cultura misma. Y esta cultura misma, bien desarrollada es una tremenda fortaleza para la generación de emprendimientos, de empresas que toman como base la experiencia de su adaptabilidad generada por el conocimiento adquirido y ese conocimiento es un elemento para poder desarrollar empresa y diferenciarse de lo cotidiano y urbano.

Cada región en particular cuenta con una gran diversidad ecológica, la geografía es variada, los climas son muchos y todo esto genera una vasta gama de particularidades, que el hombre asume y domina, convirtiendo desde ya su supervivencia en un elemento a considerar como fortaleza para muchos sentidos y apuestas a futuro. Una de ellas el inicio de la oportunidad de generar empresa.

Si esta realidad es tomada en cuenta y aprovechada a nivel de la población involucrada y se consideran las vastas diferencias existentes a nivel de las 8 regiones naturales, los sistemas de adaptabilidad realizadas por el poblador van a lograr el fortalecimiento de un mercado nacional muy diferenciado, y los emprendimientos comunales van a cobrar relevancia.

Emprendimientos comunales que, vistos desde el punto de vista de la asociatividad histórica, marcaría el comienzo de un desarrollo conjunto y particular de las regiones. Gran tema por considerar como base para políticas de apoyo a los emprendimientos con estas características.

Características que permiten percibir también en el lado urbano, algo similar en concepción, pues son rasgos que se convierten en culturales y por la obligada experiencia a la adaptación a situaciones y entornos, (muy propias del ser humano) y en el caso peruano muy propios de nuestros hermanos andinos y amazónicos, se vean reflejadas y ya transformadas en los diversos rubros comerciales que disfrazados de temporadas describen el empuje de las empresas populares. Por esta razón es que vemos en los mercados temporadas de carnavales, de colegio, de navidad, de Halloween, etc., un mismo comerciante se adapta a las circunstancias del tiempo y de lo establecido por el mercado.

El punto esencial en estos artículos es llevar a la reflexión de cuán importante llega a ser la mirada social y el enfoque cultural al tema de los emprendimientos, existe toda una base que nos abre un camino de investigación y de planteamientos para la innovación y/o el fortalecimiento de estas empresas populares que están pugnando por salir adelante.

Los autoempleos, son necesidades que desde un enfoque de raíz cultural se pueden medir como oportunidades y luego se convierten en empresas en potencia, las redes sociales, económicas y culturales tienen un lado interesante a considerar, la versatilidad para adaptarse a los entornos son la base para buenos resultados en el mercado y así, se comienza a abrir una gama de temas, que la práctica pone sobre el tapete y la teoría se puede comenzar a construir. El Perú es un país de emprendedores, y las fortalezas que se tiene como país están por descubrirse, y ese es el aporte en esta ocasión.

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adaptación, Emprende, Hans Behr

Es casi una constante en todo Lima, ver a muchos extranjeros que se van constituyendo en una original fuerza motora, que ayuda a los comercios nacionales de distintos “mercaditos” o negocios emprendedores, a ofrecer un mejor servicio, el cual parece amable, rápido y efectivo. Son estos extranjeros los que están marcando la pauta de un nuevo modelo de atención al cliente y que no deberá sorprendernos, comienza a ser el inicio, sino ya el proceso en sí, de la construcción de una red social y económica que la categoría de extranjeros les permite, pues, generar la asociación natural de las personas y grupos humanos con las mismas identidades y la misma cultura. Esto ya pasó en el Perú y creo que no nos dimos cuenta.

Pues, una situación similar fue la que los peruanos vivimos en la década de los setenta y ochenta y quizás noventas, aproximadamente, a raíz de las fuertes y grandes migraciones internas ocurridas en el país y que significaron una original forma de entender lo bien que funcionan las redes sociales y económicas cuando la necesidad obliga y la mirada puesta en las oportunidades se hacen efectivas. Claro está que la diferencia con los mencionados extranjeros, se da en que, ante el conocido divorcio histórico de la ruralidad y la ciudad, las redes funcionaron de una mejor manera acá en el Perú y de alguna forma, consciente o inconscientemente fue aprovechado por los pobladores migrantes con una visión clara y efectiva del paso del autoempleo al emprendimiento. Muchas personas despedidas de las fabricas en crisis, vieron una oportunidad en el autoempleo por una humana necesidad, y transformaron su visión en una oportunidad para emprender, en distintos rubros, tomando como base los oficios aprendidos en la ciudad, ya sea el oficio de textiles, de metalmecánica o de zapatería, y apuntaron a ganador. Y aquí es necesario mencionar nuevamente, como en artículos anteriores, la fuerza de los condicionantes culturales y el fuerte respeto por las redes sociales, que no solo son sociales, o sea de personas, sino que son particularidades muy enraizadas y mentalizadas que es lo normal y se articulan a nivel histórico y cultural propiamente.

Por lo general y en muchos casos, un migrante autoempleado, con visión emprendedora y en pleno crecimiento en los ochenta y parte de los noventa tenía claro que su capitalización y su éxito dependía de la fuerza de trabajo y los costos de su producción, y condicionaba esa situación a un modelo social que permitía dar opciones a los familiares, paisanos de la misma región, para ser parte de un proceso de apoyo laboral, con aprendizaje técnico empírico  incluido, es decir, una inversión conjunta, “me ayudas y yo te enseño”, clave que potenciaba un ahorro en sueldos a veces y una inversión a futuro, pues al generar competencia, ampliaba mercado, pues el aprendiz, era un potencial competidor paisano o familia que podría permitir la asociación y crecimiento futuro. Dicha capitalización fue recurrente en muchos espacios socioeconómicos de nuestro país y se constituyó en una fuerza que generaría años más adelante, pequeños circuitos económicos donde la competencia comercial, iba fortaleciendo el tan deseado mercado interno necesario en el Perú. Competencia que se origina de un precepto muy propio, la ayuda mutua o el trabajo comunal, siempre presente en el imaginario campesino y su descendencia. Esta particularidad, es otro elemento que fortalece los espíritus emprendedores y ahora asociativos del poblador peruano.

Es una historia que muchos investigadores desde la sociología y la antropología y las ciencias sociales en general han recogido en diversos trabajos, identificando y entendiendo como elementos fuertes de capitalización, el espíritu de ahorro campesino, la austeridad que obliga el trabajar y vivir de la “tierra”, el ser parte de una red social de trabajo compartido,  todo ello confluye en un paquete de condicionantes que permitieron trabajar con redes sociales al momento de sentir la necesidad de fortalecer las empresas que recién comenzaban. Esto refleja un fenómeno claro y curioso, que aporta al crecimiento y desarrollo. Y cada uno de ellos por sectores económicos que ven reflejados en la actualidad fuerte presencia comercial 

Condicionantes culturales a retomar y considerar para este contexto de pandemia y post pandemia, por los emprendedores peruanos, pues no es novedad esta característica propia detallada líneas arriba y como estrategia natural y necesaria ha sido tomada por nuestros visitantes extranjeros del norte, que no es malo, pero que pone como tema a considerar por nuestra historia comercial, durante el paso campo-ciudad.

En resumen, las redes sociales, bien articuladas se convierten en fuertes redes económicas de intercambio y ayuda en el crecimiento y desarrollo de quienes las ponen en funcionamiento, y en el Perú esto es algo muy recurrente y de mucho valer pero quizás desapercibido, por la mayoría. Como fenómeno social, nos acerca a un desarrollo fructífero en lo económico a mediano plazo. 

Este tema es muy amplio a desarrollar, solo es una muestra de lo importante que es percibir la cultura como base interesante de un desarrollo comercial futuro. No es que haya pasado esta característica, al contrario, hay la tendencia de que sea un fenómeno de ida y venida.

 

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Redes sociales

“Emprender, apostar tiene una historia ancestral muy
vasta y por ende una fuerza para sacar provecho”.

Hablar de folklore en el Perú es encontrarse con uno de los más vastos y perdurables nexos de los pueblos con la cultura ancestral que no desaparece, es encontrarse con los mitos, con las tradiciones, con las leyendas o con las danzas, con los bailes o las canciones que se enraízan y van caracterizando la cultura popular urbana, que siendo nueva es propia de nuestro país.

Esta cultura, popular y tradicional, se adquiere y tiende a su difusión mediante la experiencia; se hace colectiva y logra su vigencia a través de generaciones, y escondiendo su origen tras el anonimato de sus creadores. Como dirían los expertos en el tema del folklore, éste siempre es popular y tiene vigencia en la sociedad, por lo general es empírico, localizado, anónimo y tradicional.

Por otra parte, es necesario recordar que la geografía peruana es una de las más variadas del mundo y la diversidad cultural que se origina de esta característica es grande. La forja de identidad en nuestros pueblos, se van condicionando con sus hábitats, sus economías y todo aspecto social y cultural del país.

Luego de estas reflexiones o afirmaciones, es importante recordar también, algo más, y es que los calendarios festivos en cada región dependen mucho de los climas, la tierra, o el trabajo netamente rural, o sea la producción, sin embargo, es muy difícil identificarlas por separado, puesto que muchas fiestas urbanas de vírgenes o santos, fueron consideradas en fechas de festividades netamente regionales y quizás ancestrales, dando lugar a un interesante mestizaje en lo que a ceremonias se refieren, además no debemos olvidarnos de los Raymis, que eran fiestas organizadas mensualmente en los andes, por diversos motivos o los Taki, que eran eventos integrales del arte en general, donde confluían la danza, la poesía o la representación de mitos o hechos históricos. Todo eso parecería haber desaparecido. Otra historia.

En la línea de los artículos precedentes, seguimos en la cruzada de entender el tema de emprender, no solo en la definición técnica del término, que te dice “tener la iniciativa de llevar a la práctica una idea de negocio, es decir, crear una empresa y llevar a cabo la producción del bien o prestación del servicio, sin que esto quede en una mera intención”, sino en la identificación de oportunidades, que permitan mirar a tu entorno y encontrar en estos detalles expuestos, por ejemplo la danza o la música, la fuerza para empezar una empresa, se trata de no perder de vista esa historia viva del hombre rural andino y amazónico en toda su extensión.

Y es por eso, que con este artículo trato de sumar a la definición tradicional y económica del término, otra que de manera general conlleve con importancia el aspecto social y cultural al tema de emprender, que no es más que empezar a hacer una cosa determinada, en especial cuando exige esfuerzo o trabajo o cuando tiene cierta importancia o envergadura, eso también es emprender y cuando está el esfuerzo y lo consideramos importante es que rescato la existencia de jóvenes que emprenden con la música, la danza y todo tipo de expresión artística y folklórica, conozco y admiro a muchos, porque eso también es emprender, apostar y generar un mercado que como dijimos líneas arriba tiene una historia ancestral muy vasta y por ende una fuerza para emprender y sacar provecho.

Es admirable ver jóvenes llenos de espíritu de danzas y cantos con un fuerte componente histórico y regional, es allí entonces donde se encuentra otra alternativa para poder apostar o emprender, identificando oportunidades en la historia, en la cultura o en el folklore peruano tan vasto, oportunidad que tienen, puesto que se mantiene en la población peruana, ese sentido de pertenencia telúrica que fuera de pandemia llena locales y espacios donde se generan estas representaciones del folklore. Casi casi un taki.

Dejando atrás la idea de un hermetismo cultural, es bueno también considerar las fusiones que el mundo globalizado genera en música y baile, y eso está bien, sin embargo, un mercado interno, debe fortalecerse y el componente expuesto líneas antes tiene un potencial a tomar en cuenta. Ese es tema para un siguiente aporte.

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“Las “conquistas” en general, son parte
 de la historia viva de los migrantes”

 

Los aportes académicos de análisis social, cultural y económico de la sociedad, realizados por expertos en las ciencias sociales, son muchos y cada uno de ellos de seguro tiene mucha validez, sobre todo cuando se miran las potencialidades emprendedoras. Siempre se coincide que el Perú tiene una población que, tanto urbana como rural, representan una realidad de futuros generadores de un mercado interno fuerte y no reconocido y que muchas veces raya en la informalidad y para “otros” en la “ilegalidad”; por lo general estos análisis que menciono, siempre parten de la gran premisa de considerar en las migraciones masivas internas ocurridas en el Perú a partir de la segunda mitad del siglo XX, el inicio de esta aventura emprendedora.

Este es un detalle importante pues de ahí parten muchas aristas de investigación futura aún y que no debemos perder de vista, puesto que éste fenómeno propiamente social, como bien se sabe, genera un cambio fundamental en la sociedad peruana; y es allí donde pretendo contribuir con un análisis más, que debería ser desarrollado y que tiene que ver con las percepciones y los condicionantes culturales que se van generando a partir de estos años de movilidad social fuerte y que forjan conductas y particularidades en las generaciones posteriores a estos años.

Hace unas semanas en un artículo anterior, mencioné la gran riqueza existente en las regiones de nuestro país y con un enfoque cultural de respeto ancestral y conocimiento de técnicas, se podría generar un mercado fuerte comunal y con una positiva visión al futuro rural. En el caso urbano y centralista de una Lima global y capitales de provincia, la medición pasa, creo yo, por otro tipo de enfoque, que, siendo cultural también, se acerca más a la condicionante cultural de un mundo rural que con particularidades perceptibles, ven el mundo que les rodea desde puntos de vista distintos y con historia ancestral muy fuerte de situaciones que fortalecen y generan espíritus de lucha, resaltando la característica resiliente del hombre rural.

Las “conquistas” en general, son parte de la historia viva de los migrantes y los riesgos afrontados por el hombre andino se reflejan día a día en las ciudades, y no es el logro de haber conquistado mercados o ciudades, ese es el resultado de toda una historia detrás, que muchos autores han plasmado en textos y libros que identifican los riesgos propios de las geografías andinas que obligan al poblador a afrontar al doble las cosas. Esto es el reto diario andino al cual están acostumbrados. Clima, geografía, dispersión social, espacios, etc., elementos que son muy tratados en las ciencias sociales.

El punto es entender, que muchas veces, los grandes emprendedores en el Perú, hijos y nietos de los primeros migrantes rurales, conservan en sus mentes una historia de “conquista” diaria en el mundo urbano y por ende aquellos retos comunes de la geografía que se trasladaron a las ciudades se convierten en fuertes recuerdos de infancia llena de obstáculos y esto se revierte en el ímpetu para poder sobrellevar los ya normales avatares de una crisis económica, logrando en muchos casos vencer las trabas propias del mercado. El haber sido testigos de “la conquista del agua en sus casas”, “las pistas asfaltadas” después de duras luchas o “la llegada del alumbrado público”, no se deben descartar en importancia, al contrario, es un elemento fuerte a considerar, es una fortaleza extra muchas veces no asumidas, para el crecimiento de las llamadas “empresas populares”.

El tema de emprender, es identificar oportunidades, mirar a tu entorno y encontrar en estos detalles la fuerza para empezar una empresa, y es ahí donde radica el argumento de este artículo, no perder de vista esa historia viva del hombre rural en su aventura urbana del siglo pasado.

En este contexto, lo dicho líneas arriba tiene que ver con el enfoque y comprensión que le podemos dar al emprendedor en el Perú, considerando su espíritu resiliente, porque tener un negocio o una empresa en formación significa enfrentar muchas adversidades, muchos desafíos, y aunque no lo pensemos a priori, muchas veces, el hijo de migrantes, por lo general, esta ya preparado desde su condición cultural a enfrentarlos y no decaer en su proyectos, en sus modelos de negocios y se transforma y se adapta a los cambios.

Es ahí donde cabe la resiliencia como una característica propia de los emprendedores, y más aún como una característica innata en los emprendedores peruanos, el sentido de adaptación no es una característica comercial es una aventura diaria en la historia de la población peruana.

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Emprende, Emprendedor, Hans Behr

Desde las ciencias sociales, es bueno recalcar el valioso rol que cumple la antropología, para colaborar en el análisis y en el ejercicio de pensar siempre a nivel país.

Son muchas las definiciones que se le pueden dar a esta ciencia, al tratar de descubrir su real concepto, considerando además que la base principal y fundamental de su enfoque, cual latidos de corazón para el ser humano, es el estudio de la Cultura, que además tiene muchas, muchas definiciones e interpretaciones, entre las reales y las puramente interpretativas, y unas tantas mal interpretadas.

No es el afán, definirlas en este artículo, pero es importante, considerar qué, para este caso, podríamos hablar de la cultura y por ende de la antropología, como aquellas que nos permiten palpar aquellas particularidades de los grupos humanos que habitan las regiones de nuestro país.

Y es ahí, donde se abre el debate. Estas particularidades que se transforman en características diferenciadas por región, se convierten en fortalezas que muchas veces perdemos de vista.

Y entendido desde el punto de vista cultural, es muy importante que ya sea tiempo de considerar estas fortalezas de los pueblos, comunidades y grupos culturales para beneficio de ellos mismos y que permitan abrir una ventana mas para su tan bien deseado desarrollo autosostenido y se puedan plasmar asociaciones que lleven adelante proyectos de negocios que tengan como base fundamental su particularidad cultural y por ende aquellos saberes ancestrales que muchas veces son dejados de lado y alimentan un bajo porcentaje en las estadísticas. Dándole relevancia a lo que el folklore netamente comercial descubre.

Pero es el mismo sector andino o amazónico donde la antropología puede ayudar a redescubrir y agregarle el verdadero valor no solo a los recursos naturales aprovechables de cada región sino al manejo ancestral de ellos, que van desde el aspecto gastronómico hasta el medicinal, pasando por un sin número de características aprovechables y que parten de los mismos espacios geográficos de donde se desarrollan estas poblaciones y cuya cultura debe potenciarse.

Entonces, sería más sostenida y firme la mirada al mercado que obliga a una adaptación y no a la adopción de los productos a comercializar, todo esto con miras a ubicarse, repito, en un mercado que puede dar resultados.

Se afirma que la globalización de la economía y los avances de la tecnología, son fenómenos que en los últimos años están marcando una nueva tendencia en el entorno productivo en el que los trabajadores independientes autónomos consolidan un creciente protagonismo y, a la vez, ocupan espacios hasta hace poco reservados al trabajo dependiente, si a esto se le suma el aumento de la población joven que demanda empleo cada año, se reafirma la necesidad y el hecho que darle sostenibilidad a iniciativas individuales y/o comunales que se sostengan en un fuerte componente cultural es muy importante.

No digo que no haya prácticas comerciales y hasta empresariales, que se generen de esta base ancestral de los recursos naturales, pero es importante que se masifiquen a nivel de las poblaciones y las comunidades, generando un nuevo y diferenciado mercado interno  que de una vez por todas sea un reto para cada población que aun se siente discriminada por el mercado occidental. Y además que sean los jóvenes, los que demandan empleo quienes  descubran el verdadero potencial que la cultura misma de adaptación al entorno les brinda.

Entonces, es muy importante, generar estos espacios de fortalecimiento, recuperación y apuesta que permitan el desarrollo económico de las poblaciones con un gran componente cultural, dando paso a la construcción de empresas comunales, en diversos rubros que sumen a los que ya se tienen.

Es una manera de hacer frente a una crisis que es inminente recibiendo aquellas herramientas de trabajo que van a la par de las necesidades que la coyuntura exige permitiendo su aceptación en el mercado.

Desde la experiencia, se puede afirmar que el potencial de recursos y el manejo de ellos desde el punto de vista ancestral, llámese también cultural, se convierte en un poderoso instrumento de desarrollo de aquellas poblaciones que con sus comunidades pueden encontrar el camino del gran desarrollo deseado. Y podemos comenzar a hablar de un verdadero y muy venturoso camino hacia los emprendimientos comunales.

Se abre el debate.

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Empresa Comunal, Hans Behr, Saberes ancestrales

El Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) según los resultados de la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) del año 2019, señala que el grupo etario de 18 a 29 de la Población Económicamente Activa (PEA) ocupada, es del 21.13% que son los que participan en el mercado laboral como trabajadores independientes. El 64.8 % son trabajadores asalariados (obreros, empleados y practicantes), el 10.97% son trabajadores asalariados no remunerados y el 1.45 % son empleadores o patronos, mientras 1.66 % son trabajadores del hogar. En los últimos casi 15 meses la PEA ocupada en sus diferentes categorías se ha visto afectadas cuarentenas establecidas para enfrentar la pandemia del COVID-19; y también por situaciones económicas propias de esta coyuntura. Esto pone como resultado que gran parte de los empleos de trabajadores independientes se redujo casi casi a cero.

En este contexto, observamos que se ha dado un impacto desigual en las categorías de ocupación de la (PEA) Ocupada (72,5% según el último Censo del INEI, 2017), perjudicando en mayor grado a los trabajadores independientes llamados informales, que debido a la paralización económica han reducido sus ingresos afectando su ya deteriorada calidad de vida.

Ante esta situación, el escenario se presentó y se presenta desolador para nuestro país, y se va incrementando el inicio de estrategias de subsistencia por parte de las familias y también de los jóvenes, generándose el autoempleo en todas sus manifestaciones, y sumando un alto porcentaje de trabajadores independientes informales (autónomo o trabajador por cuenta propia) y que son más vulnerables a las situaciones de pobreza, y sobre todo en este contexto de crisis que estamos viviendo producto de la pandemia mundial COVID-19.

Es necesario entonces entrar al análisis profundo y serio de esta realidad innegable y necesaria como modelo de subsistencia y buscar fortalecer o recuperar aquellas iniciativas que permitan y reactivar la situación laboral.

Pienso que no es suficiente (pero no es menos importante), capacitar o proponer políticas que apunten al trabajo dependiente como cuando capacitas para reinsertar laboralmente a la población y sobre todo aquella se encuentra el rango de las dos o tres décadas en edad, ya que la demanda siempre va estar por encima de la oferta laboral;

Es por eso, que considero muy necesario buscar las formas de construir espacios de fortalecimiento, recuperación y apuesta por un resurgimiento económico que no le dé la espalda al tema del autoempleo, que, como una necesidad, podría permitir la consolidación y sostenibilidad de las personas que buscan individualmente hacer frente a una crisis que es inminente.

El autoempleo muchas veces y casi todas, se va a dar por necesidad extrema, sin embargo, es labor de las instituciones, evaluar éstas situaciones extremas y convertirlas en oportunidades de crecimiento y desarrollo  en todos los ámbitos, ya sea rural o urbano. Muchas experiencias rurales con categorías de autoempleos pasan por la oportunidad de desarrollos autosostenidos muy importantes. Ni que decir de las experiencias urbanas, estrategias utilizadas para subsistir, creando oportunidades de desarrollo y crecimiento parejo, es por eso muy necesario el apoyo del Estado, creando los espacios para fortalecer de alguna forma el mercado interno.

Fortalecer las habilidades y capacidades del autoempleado, va a permitir, en un buen porcentaje, mirar la necesidad y convertirla en una oportunidad. La informalidad dejará de serlo si sumado a esto, se dan las condiciones de apoyo a la generación de futuros emprendimientos serios y sostenibles, dándole la categoría real a este sustantivo, tan utilizado en todos lados.

HANS BEHR LESCANO
ANTROPÓLOGO

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Autoempleo, Oportunidades