Francia o Inglaterra, S XII. Se señala que en algunos monasterios de clausura los monjes, para evitar el aburrimiento, tenían un juego particular que se basaba en una pelota que tenían lanzar a un contrincante que se situaba al frente y que solamente tenía permitido un bote antes de responder al adversario. Se le denominaba jeu de paume o juego de palma, ya que solo se podía usar la mano. Recién en el S XVI se permite el uso de una raqueta y a fines del S XIX se forma el primer club profesional. Evidentemente, hablamos del tenis.

Más allá de algunas referencias asiáticas (ts’uh Kúh en la China de la dinastía Han y el kemari japonés) o americanas (el pok ta pok maya o el pasuckuakohowog norteamericano), la principal referencia sobre el fútbol como lo conocemos hoy se remonta al S XII también en Inglaterra y Francia. Eran juegos de pelota grupales que iban tomando forma como entretenimiento y que después fueron tomando forma. Sin embargo, se trató de un juego asociado al lumpen y a la violencia extrema que estuvo proscrito y practicado de manera ilegal durante algunos siglos. Es recién en el XVI que en Italia se publica el primer libro de reglas. 

Si continuamos indagando por la historia de los demás deportes, tendremos relatos parecidos. Una lógica de entretenimiento que va tomando una forma específica, que normalmente personas asociadas con élites sociales deciden desarrollar y normar y que luego generan una institucionalización de su práctica: el deporte como tal, con reglas específicas.

Hace una semana, en pleno siglo XXI asistimos sin darnos cuenta al intento contemporáneo más relevante en este sentido: el primer campeonato mundial de globos, que por añadidura lo ganó un peruano y lo hizo el mismo día que la selección de fútbol, nuestro deporte más popular, caía ante Argentina. La metáfora es la misma: aprovechar una práctica popular (¿quién no ha jugado con un globo, evitando que toque el piso, en su infancia o más adelante, con sus amigos, familiares o como una forma de hacer amigos en una fiesta?) y darle forma, reglas y manejar la normativa del deporte. Como jugando.

El responsable de hacer algo así se llama Ibai Llanos. Y es un fenómeno a nivel mundial que está dando qué hablar y sobre el que vale la pena hacer ciertas reflexiones relevantes en la realidad del país.

¿Quién es este Ibai? A ver si somos precisos y que nuestros propios sesgos no nos ganen el comentario. Ibai es un streamer. Un streamer es un transmisor en vivo. El término me lo comentó Joaquín, 13 años, seguidor del comunicador. Un streamer que además sabe perfectamente qué decir y cómo decir permanentemente. Va de acierto en acierto. Muy famoso e influyente. Tanto que es portada de la edición española de la revista Forbes. Tanto que tiene más de 8 millones de seguidores en Twitch, 6 en Instagram,  7 en Youtube y 5 en Twitter. Tanto que puede darse el lujo de transmisiones con más de 600 o 700 mil espectadores en vivo, solo porque el las hace. Tanto que entre todos los periodistas deportivas de canon mundial, fue a él a quien Messi eligió para dar la primera entrevista oficial cuando pasó al PSG. Una de las preguntas que Ibai le hizo, suelto de huesos, a la estrella argentina fue: “¿crees que el otro día comí mucho en tu casa?”. Fue la primera vez que Messi hablaba en Twitch además.

Ya. Alguien que ha logrado tanto en apenas cinco años, ¿qué truco tiene? Antes de pensar en ensayos que lo expliquen decidimos preguntarle a la fuente más directa. Volvimos donde Joaquin y le consultamos qué le veía: “es entretenido, me hace reír”. Pero ni es solo entretenimiento ni es solo risa. Es cercanía, es lenguaje directo y no es dependencia a ninguna regla que no sea la de Ibai. Es honestidad en un mundo que no se considera honesto. Es capaz de despertarse un día y conversar con Messi, al día siguiente hacer de un juego de sala un deporte con Mundial y luego hacer una transmisión con un cuarto de millón promedio de espectadores viéndolo comentar sobre casi cualquier cosa.

El entretener pasa por hacer cosas diferentes cuando todos se esfuerzan en hacer lo mismo. La risa viene por el lado de la naturalidad con la que enfrenta los fenómenos. ¿Cuál es la diferencia con una entrevista en ESPN o Fox? Que Ibai habla con ellos (los entrevistados) y les pregunta las cosas como las preguntaría a amigos. No se complica. Es lo que textualmente Joaquín nos dice y le creemos. Joaquin puede quedarse viendo una entrevista que Ibai le hace a cualquiera en Twitch, pero jamás vería una de ESPN.

Más allá del medio, aunque este sea importante, creo que la principal ventaja competitiva de Ibai es esta manera de romper el canon que los medios imponen. Su forma de comunicar es distinta y eso lo hace deseable. Es un medio en sí mismo. Probablemente -es una hipótesis- si sometemos a prueba la credibilidad de algo que diga Ibai versus algo que diga un medio tradicional, las audiencias jóvenes no dudarían en creerle más al streamer que al medio. Todo está en el lenguaje.

Como el periodista Diego Salazar ha explicado con mejor arte: “Lo importante es que Ibai está siendo él mismo, o al menos eso es lo que los espectadores perciben. A diferencia de lo que ocurre con la televisión o la radio, donde la distancia con el espectador u oyente es inherente al medio, donde hay un emisor y un receptor y esos papeles no se confunden nunca, internet es el espacio donde todos acudimos a expresarnos como somos o como nos gustaría creer que somos”¹

Estando claros en lo que Ibai significa, ¿qué es lo que tiene que ver con la realidad nacional un conductor como él? Bueno, con la realidad como tal, no mucho. Pero hay tanto que aprender que a veces nos intriga saber por qué a nadie le interesa ver estos ejemplos en el mundo mundial. 

Esta semana, hubo algunos comunicados desde distintas fuerzas políticas. Uno de ellos, de los más recientes, es el de la cuenta oficial de la bancada de Perú Libre explicando los motivos por los que no se reunirán con La PCM mañana. No abundaré en razones, pero ya Eduardo Gonzales lo ha comentado en un hilo de tuiter²: ¿por qué la comunicación política tiene que ser tan distante, enrevesada, complicada y repetimos, distante? ¿Por qué no pueden decir las cosas directamente, en sencillo, sin usar un metalenguaje que nadie más quiere seguir? ¿Por qué optar por el laberinto en lugar de la línea recta? 

 Los políticos, así como los analistas e influenciadores locales, en su gran mayoría, jamás entendieron que la posibilidad de usar la expresión vía redes sociales los obliga a dialogar. Todos son mensajes unidireccionales, sin respuestas, sin intercambio. Y lo peor, sin capacidad de reflexión conjunta. Una de las principales fuentes de desconfianza interpersonal es la percepción de falsa autoridad. No es posible construir lazos si se opta por una forma de comunicación que sólo va a expresar y no a dialogar. Revisen cuentas de políticos y de autoridades. Jamás responden comentarios o preguntas. Si no quieren discutir, mejor que no posteen nada.

Cuando apreciamos las entrevistas a las autoridades, es tan evidente el armado de historias que no corresponden a la realidad que a todos se les asigna el rol de mentirosos y desconfiables. Parece que el ejercicio de honestidad estuviera penado. 

Tres ejemplos bien simples pero potentes de cómo en un universo de discursos armados y falsos, personajes como Ibai son tan bien recibidos. El contraste, pero sobre todo el uso de códigos que las audiencias valoran y esperan parece bastante claro. Desde estos parajes, ejercicios como las transmisiones casi diarias de comunicadores como Carlos León Moya (@contracultural) o el popular Man Ray (@litolobo) son ejemplos que debemos mirar. En especial este último, no solo por su parecido con Ibai, sino por la sensibilidad que muestra y porque a diferencia de otros comunicadores, no le cuesta ceder el micro y dejar que su audiencia se apodere de sus temas. Son dos grandes ejemplos que han planteado el uso de un lenguaje diferente, claramente comunitario y recíproco, que deberíamos mirar con expectativa y, por qué no, esperanza. 

Más allá de generar nuevos deportes, Ibai nos está enseñando qué grandes errores cometemos al comunicar como lo hacemos.     

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1 https://www.washingtonpost.com/es/post-opinion/2021/09/01/ibai-llanos-messi-twitch-entrevista-periodistas/

 2 https://twitter.com/elfjcgc/status/1449660108418555906?s=20

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ESPN, Fox, Ibai Llanos

En junio de este año, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) presentó el Informe Regional de Desarrollo Humano 2021 al que llamó Atrapados: Alta Desigualdad y Bajo Crecimiento en América Latina y el Caribe. Lo llama así porque considera que la región se encuentra en una “trampa que impide su avance hacia el logro de la agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible”. En estas líneas vamos a tartar de mostrarle algunos datos que se desprenden de este informe y que pueden ayudarlo a comprender la situación de la región y del país dentro de ella.

 

Los avances en la lucha contra la pobreza

Una primera constatación que venía siendo positiva en el tiempo prepandemia es que los países de América Latina y el Caribe, es que los países veníamos avanzando en la lucha contra la pobreza. De hecho los datos para el Perú daban cuenta de un estimado de 6 puntos aproximados de reducción de pobreza multidimensional entre el 2012 y el 2018, como se aprecia en la captura del informe. 

Sin embargo, se trata de condiciones prepandemia. Como el reporte señala: 

“estas cifras reflejan la situación anterior al COVID-19. Desde entonces, de acuerdo con las proyecciones, la pandemia ha anulado gran parte de ese progreso. A pesar de las medidas de asistencia social en algunos países, es probable que la proporción de personas que viven en la pobreza en ALC haya aumentado durante este tiempo”.

El otro punto central es que en la discusión no debe incorporarse solo el tema de la pobreza, sino también y de manera excluyente el tema de la desigualdad. Que es también un concepto multidimensional y que conlleva elementos sociales, políticos y culturales que pueden generar condiciones de exclusión más profundas que las meramente económicas.

En ese sentido, se conoce que en la región, en términos concretos, el 10% de los hogares con los ingresos más altos captura el 49% de los ingresos nacionales (atendiendo casos conocidos de Chile, México y Brasil); mientras que el 1% captura el 28% de los ingresos totales. Hay desigualdad extrema de redistribución sin duda que empieza por esta lógica. Esto convierte a la región en la segunda más desigual del mundo en redistribución de riqueza. En Perú, de acuerdo con los datos que el informe presenta los indicadores estarían en 53% (acumulado por el 10%)  y 24% (por el 1%). 

 

Las brechas educativas

Pero, como hemos señalado, la desigualdad no es solo económica. Si bien en educación hemos avanzado en la región en todos los indicadores de cobertura educativa, reduciendo las brechas entre los más ricos y pobres de una manera importante, esto no significa que las desigualdades educativas estén camino a desaparecer. Por el contrario, algunas se han agudizado. 

En primer lugar, en lo que es la educación terciaria o superior las brechas no se han reducido en las últimas décadas. Sigue siendo una promesa vigente para los más ricos principalmente. 

Sin embargo, el gran problema de la desigualdad en la región está en la calidad de la educación que se recibe, cuando se mide por percentiles de distribución de ingreso. Para ello, el Informe reseñado toma en cuenta los resultados de la ya famosa prueba PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos). Allí se comprueba que las calificaciones de los estudiantes más pobres son consistentemente más bajas que los alumnos menos pobres. Configurando claramente un acceso a una educación desigual. Además, generando la brecha de calidad educativa más grande a nivel mundial. Como se ve en el gráfico que se presenta en el referido informe:

Por último, una investigación de Chmielewski y Savage (2016) reporta que en la región el sistema educativo está altamente segregado y que es un indicador que ha ido aumentando con el paso del tiempo. Este es un indicador muy interesante que combina el nivel educativo del padre o madre, su ocupación y los bienes del hogar (especialmente del estudiante). El Perú ocupa un no honroso segundo lugar de la región, detrás de Chile. 

En resumen, si bien se avanza en cobertura y alcance educativo, el logro, la calidad y la segregación; es decir, los indicadores de la desigualdad educativa son elementos que en la región hacen agua. Con la pandemia encima y con el retraso en volver a las aulas, estamos seguros de que ello habrá empeorado más. Y el Perú ocupando siempre los lugares más preocupantes en la región.

 

Los servicios básicos

Otro elemento clave de desigualdad que el informe reseña es el de acceso a los servicios básicos. Ya no solo incorpora a los tradicionales agua, saneamiento y luz, donde mantenemos siempre la lógica de que quienes más tienen, mejor cobertura alcanzan. Se añade el acceso a Internet en el hogar como parte de los servicios básicos. Cuando se analiza esta problemática a la luz de los ingresos de la población e la región, se puede observar la desigualdad en el acceso, como lo vemos en el cuadro siguiente:

Impresiona cómo podemos notar una escalera que va subiendo mientras el ingreso se hace más grande. Como el mismo informe señala: “Aunque el Internet pueda ser considerado como un tipo de servicio más sofisticado, es un servicio esencial para funcionar en el mundo actual… Las marcadas disparidades en la región en cuanto al acceso a Internet y a las herramientas para utilizarlo están impidiendo a millones de personas alcanzar mayores niveles de bienestar.”

 

El género

Otro factor de desigualdad extrema que se analiza en la región es la de género. Y allí las cifras son de terror. SI las mujeres en general tienen que enfrentar situaciones de discriminación laboral, las mujeres pobres las sufren en mayor extremo. Mayores tasas de desempleo. Menor remuneración por el mismo trabajo. Menor cantidad de horas de contrato formal. Más contratación informal. Más trabajo no reconocido como trabajo doméstico y trabajo de cuidado. 

Acá se da una paradoja que duele: los hombres mantienen una similitud en la región en función a la cantidad de horas que dedican a sus hogares y al cuidado, independientemente de su ingreso, mientras que las mujeres que menos ingresos tienen soportan jornadas con más tiempo de cuidado y trabajo remunerado. Desigualdad extrema por donde se mire.

Sumado a estos aspectos, el informe recoge los aspectos de desigualdad que la población LGBT+ debe pasar a lo largo de su vida para integrarse como sujetos activos de derechos y ciudadanos plenos en sus países. Asimismo, cuál es la situación de las minorías raciales y étnicas también.

En resumen, la discusión de la situación de la región no solo se basa en aquello que definimos como económico o político. También en eso que nos hace diferentes o iguales en nuestra forma de ser parte de un colectivo. Allí podemos explicar muchos de nuestros comportamientos. Este informe sirve para esto. Lo pueden encontrar, completo, en: https://www.latinamerica.undp.org/content/rblac/es/home/library/regional-human-development-report-2021.html

 

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brechas educativas, Desigualdad, género, Pobreza, servicios básicos

Me he ausentado del país las dos últimas semanas. Vaya que se vive de una manera distinta la realidad de las cosas y la apreciación que se hace de las mismas. Pero estar fuera no ha hecho que perdamos conexión o información con lo que ocurre en este cada vez más lejano y extraño Perú, al que se quiere con todo y con nada.

Así que vamos al entendimiento de algunos sucesos que han marcado algunos días extraños y que me permito haberlos visto de costado.

Lo primero que llama la atención es esta suerte de ley matemática o acción recíproca entre los diversos elementos de la política nacional. Cómo si fuera un axioma aritmético, sin importar el lado de la ecuación que represente, lo que antes fue negro hoy es blanco y lo que hoy es blanco hoy es negro. Solo cambia el emisor, el mensaje y la interpretación, la misma.

Si se descubrieron chats del fujimorismo llamados “La Botika”, donde se daba cuenta de una estrategia de desestabilización del régimen de parte de una aplastante mayoría congresal; hoy han aparecido los chats de la bancada oficialista, haciendo lo mismo: tratando de tumbarse elementos que le dan solidez al régimen (claro, desde el oficialismo, faltaba más). 

Independientemente de lo que representan, el hecho es claramente grave. Una bancada afín al partido del gobierno que petardea a los ministros del gobierno que no son del partido de gobierno. Perdone si suena mal escrito, pero no da. Hasta la gramática es dura para tratar de entender este panorama.

Pero como si axioma -decíamos- se tratara, han salido hordas de afines al régimen a responder: que la investigación de Epicentro exagera, que no se dice nada que en chats grupales no se encuentre, que finalmente se trata de conversaciones privadas… Desde el otro lado se desliza la idea de llamar al premier al Congreso para que explique esto. Invertimos los papeles, pero el resultado es el mismo. Polarización, defensas absurdas, discursos que son memes. 

Porque en el fondo, no importa de qué se trate sino del efecto que queremos dar al hecho, para estar a favor o no. El espíritu de tribu que nos domina está haciendo que ya no exista perspectiva, sino que más bien todo el arsenal argumentativo se valore en torno apoye a una u otra posición. No me da la gana que así sea. Oh, entonces debo ser un “tibio”, esa neocategoría clasificatoria que no permite tutías.

El problema con ello es que ya parece no haber un camino devuelta en esta aventura. Si el experimento de Asch hace 50 años ya nos hablaba de que la conformidad social podía modificar nuestros propio juicio, imagínenselo ahora con redes sociales a tope donde los algoritmos de afinidad nos muestran siempre aquello que más de acuerdo está con esa percepción distorsionada.

Que haya personas que consideren que las cosas solo se pueden analizar en torno a una sola orientación hace que la discusión política pierda fundamento y se vuelva más una guerra de barras en la que quien grite más fuerte va a ganar.

Sin embargo, este fenómeno no ha pasado desapercibido para el oficialismo, o mejor dicho el total del gobierno, que prefiere la comunicación por Twitter antes que la llegada formal a los públicos. El problema con eso es que Twitter no es un ligar para comunicar ofíciela mente nada y es una hoguera donde las palabras llegan incendiadas antes de entrar.

Así las cosas, el PCM decide estar muy locuaz detrás de su cuenta tuitera. Pero parece movido más pro un afán provocador que por un intento de tener una llegada limpia de los mensajes a la población. Bellido suelta mensajes como un militar siembra minas en terrenos hostiles. Busca quien explote con ellos. Azuza a las juventudes del partido a usar la red del pajarito azul como una trinchera de combate. 

Pero es tan pobre de argumentos -y de data- que cae y cae. El ridículo (no encuentro otra palabra) sobre el uso de materia prima de parte de Qali Warma es sobresaliente. Lo interesante es que desde el mismo ministerio le respondieron al premier. Desnudar tensiones de esa manera solo tiene dos explicaciones: una falta total de impericia en el manejo de la cosa pública o mostrar a un público que no es el limeño cómo hay que luchar “contra todos”. Otra vez una narrativa victimiza desde el poder.

Mientras tanto Castillo juega ludo en palacio o esa es la impresión que causa. No toma acción ni pide protagonismo. Deja el piloto automático. Ese nivel de conflicto es adecuado para el, que viene de una vertiente asambleísta, desde donde la contradicción interna es la que permite avanzar.

Castillo exaspera. Pero estoy seguro que lo sabe mejor que nadie. Su estilo es esperar y tomar posición. Si la correlación de fuerzas se inclina hacia Bellido allí estará el. Si lo hace en contra, adiós gabinete.

Además, la idea de futuro de Castillo es un acertijo sin respuesta. Cada vez que promete algo, decide jugar a la incógnita de cuando será. Prometió cambios en el gabinete hace semanas, el gabinete sigue siendo el mismo. Prometió paridad, seguimos dando vergüenza en ello. Promete, promete, promete. Sin fecha de caducidad.

Prometió Reforma Agraria hoy. ¿Sabemos qué significa eso? Después de analizar un poco su discurso… la única respuesta posible es que no.

Pero la oposición sigue sin tomarse en serio y eso hace que proyecte una imagen más cómica que seria. Una encuesta reciente del IEP señala que hay más gente que considera que Cerrón es opositor al gobierno antes que ¡Lopez Aliaga!

Sería anécdota si no fuera el Perú. La oposición sigue devaneándose en lo mismo que la campaña. Fraude y terrorismo. Cómo si fueran argumentos que sean valiosos hoy. De bluf en bluf se avanza poco. Se pierde representación. Fuerza. Y no se articula discurso alguno.

Somos precarios. Pero no tenemos que andar demostrándolo a diario.

 

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pcm, Presidente Castillo

No se confunda. No es por espíritu festivo. Es solo porque julio es el mes que llegan al fin los circos. Se plantan las carpas y los espectáculos comienzan. Nuestro país es uno permanente. Pase y vea los últimos. Tres funciones tres.

Ha sido una semana de encuestas. Que han pasado casi clandestinas en medio de otras noticias más calientes que nos han ido llevando de la mano hacia terrenos inimaginables. Pero no dejemos de mirar los datos porque reflejan buena parte de esas sorpresas que vemos día a día.

El retroceso de Maricarmen

El Congreso cumplió 199 años y entonces qué mejor que hacer un video muy mono contando su historia y la historia de sus presidentes. ¿Qué podría salir mal? Pues todo. Todo mal. El golpe de Fujimori casi casi que era una gesta histórica. Merino presentado como un mártir sacado por una turba azuzada por medios comunistas. Oye, una cosa bien escandalosa por todos lados.

Pero cuando todos esperaban de parte de la señora Alva la única respuesta que había sabido dar hasta el momento, una soberana encogida de hombros, no lo hizo, rectificó. Paró todo. Levantó la publicación, se comunicó, habló de castigo para los responsables (asumo que los conoceremos en el año dosmilnunca). ¿Y eso?

Un día antes se conoció la encuesta de Ipsos sobre la aprobación de autoridades. Digamos que si Bellido no estuviera en el gabinete, Maricarmencita sería una de las funcionarias con mayor desaprobación. Este indicador subió, para su pesar 10 puntos en un solo un mes. ¡10 puntos! Se está haciendo conocida la presidenta del Congreso pero para mal.

El ministro Francke

No recuerdo otro ministro de economía como Pedro Francke que tenga un ratio de aprobación positiva y que además supere al presidente de la República en ese indicador. Francke tiene 41% de aprobación, 36% de desaprobación y por lo tanto una aprobación neta de +5%. Castillo tiene mayor desaprobación que aprobación.

Claro, igual los noticieros todos los días entrevistan al pan, al aceite, a los fideos y les preguntan cómo los están torturando para que confiesen los más infames vejámenes de parte del gobierno. Además buscan que el dólar suba y suba. Pese a eso, no es un ministro mal evaluado. Llama la atención como así no se evalúa la gestión del gobierno en economía. Aunque Datum y no Ipsos si pone como la principal razón de desaprobación del presidente Castillo el alza de los productos en general.

Un terrorista, dos terroristas…

Estamos frente a una paradoja bien interesante. Para Datum, el 63% de la población nacional considera que en el gabinete Bellido hay  ministros vinculados con el terrorismo, mientras que la encuesta de Ipsos muestra que la opinión pública considera que Bellido y Maraví al menos tienen algún nivel de vínculo con Sendero Luminoso.

Pero también da la sensación de que esa misma opinión pública pasa por agua tibia esa opinión y no la considera trascendente para generar la evaluación de la gestión del régimen (que de a pocos se mantiene). De hecho, solo el 4% de personas considera que es una razón para desaprobar la gestión del presidente Castillo. 4%. 

Entonces, vale la pena preguntarse una vez más como hicimos durante meses de meses si es que gritarle terrorista a todo el que se nos viniera en gana no iba a resultar en un uso absurdo del término e iba a ser relativizado por la opinión pública. Los que se pasaron semana tras semana y aún lo hacen acusando sin prueba a todos los demás de ser “terrucos” quemaron una muy relevante carta de debate político. Ya el término no parece asustar ni confundir. Simplemente perdió significado. La pregunta es, ¿quién ríe al último?

¿Quién manda a quién?

El otro dato muy relevante de las encuestas de septiembre ha sido la medición del poder entre Cerrón y Castillo. Parece que es algo que a la oposición no la deja dormir permanentemente y que al buen Vladimir no lo deja descansar tranquilo tampoco, pues necesita reforzar su ego de manera permanente.

Hasta agosto teníamos a un presidente de la República minimizado, a la sombra de la figura de un Cerrón engrandecido, que manejaba los hilos del poder a su antojo y que en la práctica gobernaba a sus anchas.

Hoy esa figura ha cambiado mucho. Hace un mes el 40% creía que Cerrón tomaba las decisiones importantes y el 21% que compartía el poder con Castillo, para Ipsos. Hoy, esos porcentajes bajan a 31% y 19% respectivamente. Para Datum, en agosto solo el 42% señalaba que Castillo es el que manda en el país; hoy es 47% el que lo piensa así. 

Esa correlación de fuerzas puede tener repercusiones en el futuro mediato del gobierno y una recomposición interesante. Figuras como las del ministro de Justicia, Aníbal Torres, han acaparado titulares y también muchos mensajes furibundos desde Perú Libre y directamente desde Cerrón. Voces como la de la vicepresidenta Boluarte o la congresista Chávez se escuchan más ahora. Eso debe llevar hacia algunas redefiniciones en la relación de Castillo con el partido de gobierno. Tal vez.

Una oposición que juega para el gobierno

En el medio, una oposición que juega para el gobierno. Cuando hay tantos flancos para generar disputas legítimas, espacios de debate y de generación de interés público, deciden ser accesorios, superficiales, banales.

Convierten -otra vez- al Congreso en eso a lo que estamos acostumbrados los peruanos. Persiguen al presidente por su atuendo y su forma de hablar y no por su forma de gobernar. Piensan solo en Lima. Son una caricatura. Una pésima además.

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anibal torres, Castillo, Congreso de la República, Perú Libre

A las 6:40 de la mañana del 11 de septiembre del 2021, Abimael Guzmán murió. El terrorista más sangriento, el cabecilla de la organización más cruel de la historia peruana y tal vez latinoamericana, falleció solo y en prisión. Con la derrota más grande que pudo tener: el sistema lo confinó y lo transformó a la mínima expresión. La elocuencia con la que enfrentó a sus captores señalando la imposibilidad de encerrar el mundo de las ideas, estaba muda frente a su cadáver.

Sin que hayan pasado dos horas de la noticia y mientras algunos resultábamos aliviados y fortalecidos por ella, empezó la contracampaña en redes sociales y en TV por los mismos de siempre. Que no se ha muerto, que se fue a Cuba, que el helicóptero, que no hay cuerpo, que lo sacaron ya…

Como si este país no sufriera lo suficiente ya con la información oficial, nos hemos acostumbrado a la existencia de un subsistema de información falsa en la que nos gusta creer porque satisface y confirma nuestra propia visión del mundo. No se trata de un fenómeno muy antiguo, pero tampoco es tan reciente. Tal vez la crisis de la pandemia del COVID 19 es la que mejor nos ilustra este panorama. La abundancia de noticias falsas basadas en necesidades antes que en hechos, pero que motivaban acciones fueron incontables. De allí en más, su llegada a la política. Las elecciones de Trump, la política de Bolsonaro en Brasil, las elecciones peruana y ahora el Perú y sus devaneos.

La posverdad

Para entender como este tipo de conocimiento se propaga con cierta facilidad en la sociedad actual conviene revisar un poco el concepto de la posverdad y cómo esto ha generado la apertura para que el universo de noticias falsas impere.

La posverdad se define como el fenómeno por el cual los hechos objetivos son menos influyentes en las personas que los que corresponden con las creencias personales. Esto es, que aprendemos a definir el mundo de acuerdo con nuestro propio marco de referencia que con aquello que puede ser considerado objetivo.

A.C. Grayling, intelectual británico, encuentra en los picos de desigualdad económica y en la expansión de información por redes sociales los factores que la explican. En el primer caso, debido a que existe una clase media que pierde poder adquisitivo y que busca explicaciones nada “normales” a ello. En el segundo caso, los elementos virales generan tal cantidad de repetición de los mensajes -de gente influyente o cercana- que terminan ocasionando la percepción de realidad, sea esta objetiva o no. 

Wetiko

Estos mensajes logran calar porque son los que queremos recibir. Nuestra opinión vale más que los hechos. Y, Grayling mismo lo explica, es increíblemente narcisista en la medida en que todos pueden publicar su opinión. Se pierde un componente gregario, de consenso, verificador. 

Wetiko es una palabra que la tribu canadiense de los Algonquines tiene para designar al “virus del egoísmo”. Es el ansia del dominio sobre los demás, es la energía que nos hace querer apropiarnos de la voluntad de los demás¹. Es un concepto, como el artículo citado indica, que nos separa de nuestro contexto, de nuestro hábitat, y nos sumerge en una suerte de canibalismo simbólico.

Así llegamos a afirmar que los demás, los que no son yo, pueden ser capaces de las peores aberraciones, las peores locuras, las más increíbles conspiraciones. Porque nuestra estructura de personalidad se ha ido preparando para que así sea.

 

“La egofrenia maligna o wetiko, es una enfermedad de civilización. La civilización moderna sufre del dominio excesivo de la mente racional o intelectual que nos desconecta de la naturaleza, de la empatía y de nosotros mismos. Wetiko opera en múltiples dimensiones simultáneamente: entre nosotros (interpersonal), dentro de nosotros (intrapersonal) y colectivamente (como especie).”²

 

Es más fácil creer que no creer

Porque en todo este universo paralelo es más fácil dar fe de que lo que se nos está presentando como elementos de convicción realmente lo son y se deja a la objetividad más bien como áreas de fe. El mundo al revés. Cómo no creer en la teoría de un Guzmán libre si anoche se vieron un helicóptero cubano en el Callao

Todo muy lógico, ¿verdad?

Vamos a buscar militares cubanos

Mejor publicamos varias veces

Se le empieza a dar un áurea de credibilidad a cada tema, no vaya a ser que suene increíble. La mejor desestabilización es la que parte de la credibilidad del mensaje. Si es demasiado increíble, pierde sentido y pasa a ser un meme (estimado Daniel Córdova, con cariño, va para ti).

Más allá de la intención

Si somos conscientes del peligro que este tipo de informaciones y mensajes pueden conllevar y de las cosas que pueden significar dejaremos de difundirlas. Pero aún así algunas penetran las barreras que tenemos y nos dejan la duda. Tanto va la mentira a la neurona que al final la convence. Cuidado.

Una cosa es generar la duda interior y la desconfianza básica sobre un tema particular y otra es alimentar el frenesí de las negaciones con las divulgaciones de informaciones. A veces quedarnos callados es el mejor remedio a todo. 

La potencia de la ivermectina, el “ranking” de las vacunas, el “fraude” electoral, el cuerpo de Abimael, la tierra es plana. Todas son premisas que no debimos vivir. Aprendamos a salir de ellas.

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¹ https://www.kosmosjournal.org/article/seeing-wetiko-on-capitalism-mind-viruses-and-antidotes-for-a-world-in-transition/

² https://www.diariocolatino.com/egofrenia-maligna-y-su-expresion-historica/

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Abimael Guzmán, egoísmo, Perú, Wetiko

Difícil definir la semana que pasó. Tal vez la mejor manera de hacerlo sería entender que los peores enemigos son los que están en casa. No se entiende como frente a una posición errática, poco orgánica, muy peleada, el oficialismo -que es más que el gobierno- decida ponerse tantas trabas y trazar una implosión desde su núcleo central. Va esta columna tratando de entender, desde lo que se conoce, qué se está cocinando hacia las próximas semanas.

El factor B

Después de haber obtenido la confianza en el Congreso, se podría prever que desde la PCM se trataría de articular algunos niveles de acercamiento político con los sectores que permitieron que se mantenga en el cargo. Ello no ocurrió, Por el contrario Bellido ha manejado un discurso que obvia esa necesidad de cercanía. Parece que realmente en sus cálculos hubiera preferido perder la confianza. El tema de género, levantado por él durante toda la semana (elegir para despacharse a sus anchas el programa de Belmont es una cerecita en un pastel bien amargo) le abrió una brecha mucho más amplia.

Con todo lo malo que ese flanco abrió, tal vez lo peor del PCM sea no entender cuál es el factor de unidad que genera en su gabinete. Decidieron sacrificar a Béjar, lo cual ha hecho que Béjar pase a ser casi un opositor y nadie quiere ello, y pusieron a Maúrtua, dos personas tan opuestas en su visión de la relación con el exterior que solo confirma que hay sectores que a Castillo le importa poco. Pero también, aparentemente, lo decidieron con Maraví, solo que éste decidió que no se va. Pasando por encima de su jefe directo además. Si Bellido salía a decir que él ministro salía, el ministro salía a decir que no gracias, que se quedaba y que Castillo sabrá hasta cuándo. Ese manejo con impericia con un gabinete que se sostiene por inercia es exactamente la antítesis de la acción de un PCM. 

Pero mejor mostrar nuestro espíritu misógino conversando con Belmont que tener un gabinete sólido y consolidado. Como Cecilia Méndez comentaba en La República el domingo llama la atención también que todo se centre en Maraví cuando tenemos ministros mucho más cuestionados o que deberían serlo como el MTC por ejemplo.

No se trata de cuántos votos sacaron en primera vuelta, que es un argumento muy comentado por analistas para empujar a Castillo y a su gabinete a ceder frente a todos, sino de que son gobierno. El serlo implica gobernar. El gobierno se hace dentro de un sistema de control político permanente. Patear el tablero descoloca a quienes desde adentro sí están apostando por un manejo lógico. Perú Libre, bajo Castillo, no tiene el espacio político para que esa suerte de soberbia genere algún nivel de consenso. Sí, es cierto que Lima no es el Perú. Para tampoco se puede decir que los ratios de aprobación del gobierno afuera de la capital sean maravillosos, apenas son aprobatorios. Entonces es indispensable un espíritu distinto.

Entonces mientras Bellido se mantenga en el gabinete, la posibilidad de tener un manejo más productivo de la PCM será cercana a cero. ¿Por qué no pensar en cambiarlo?  Ese es un misterio sin resolver aún.

El silencio de Castillo

El presidente no habla. Cuando lo hace son discursos cortos, sobre lo que le quiere, llenos de frases comunes y sin sentido de la coyuntura. Parece que su gabinete de asesores no le revisa las cosas que va a decir o no tiene ninguna idea de cómo funciona el Estado y sus instituciones. La mención a una institución de control que quiere crear, sin considerar que describía a la Contraloría, lo exponen innecesariamente y genera un vacío sobre otros temas de los que no quiere hablar.

La intermediación en este país no se basa en voceros sino más bien en discursos de fuente directa. Si Castillo no quiere hablar, pierde un flanco que será rápidamente lleno con voladas, imprecisiones e interpretaciones de los distintos analistas y opositores. Lo que este columnista no entiende es cuánto tiempo tomará para modificar esto, si es que lo hará y cómo la falta de comunicación directa minará más la percepción en la gente.

El Congreso y la oposición

Si desde el Ejecutivo se transmite un mensaje de no entender bien lo que hacen, la imagen concreta de la oposición es que saben bien lo que están haciendo. Y todos los caminos llegan a la ciudad vacancia. Aunque suene de locos siquiera pensarlo, la vacancia ya es una realidad que construir no solo desde los discursos más a la derecha del espectro, sino desde el centro moderado. Las últimas columnas de Augusto Álvarez y de Juan Carlos Tafur, por ejemplo, ya sin pudor deslizan esa posibilidad. Hay poco de base en querer vacar al presidente y es más anecdótico hoy, pero ya se está sostenidamente manteniendo un discurso complejo sobre el tema.

El problema no es la validez del argumento (particularmente pienso que no lo es), sino que en lugar de dar pelea política de frente, se busca borrar una forma no tan extraña de llevar el gobierno. Temas que antes pasaban por denuncias periodísticas en anteriores gobiernos -no por eso aceptables- hoy se flamean como banderas para sacar al gobierno. Si desde el Ejecutivo se amenaza con cuestiones de confianza, desde la oposición se retruca con la vacancia. Al medio muchos nos preguntamos por qué.

Pero además de la manera más torpe, desde la oposición se anula la posibilidad de debate. Las marchas convocadas, dos por semana, el levantamiento de temas que jamás han sido relevantes para ellos -lo del género es trágicamente cómico-, el mostrarse hipersensibles con todo lo que se haga desde el gobierno, lo que termina haciendo es evitar generar la confrontación desde la opinión pública. Sólo importa atacar todo. Poca adhesión real se va a conseguir si se cuestiona todo. Y lo relevante se va a diluir en un mar de nadas.

El confundir la crítica y el control político con la burla y la deslegitimación desde la oposición no contribuyen a ver las deficiencias en un gobierno que también se empeña en mostrarnos sus límites. Menudo escenario nos espera el futuro cercano. De pronóstico difícil. Pero también existe la certeza de que nada bueno va a salir de esto.

En resumen, nos parece difícil que con estos escenarios, la convivencia política y la estabilidad del país serán objetivamente temas con los que viviremos en los próximos meses. Estemos preparados.

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Congreso de la República, Lima, pcm, Pedro Castillo

En estos días le prestamos mucha atención a las tensiones que el Poder Ejecutivo genera con un gabinete que obtuvo la confianza en un Parlamento que podemos llamar hostil. También a los movimientos que desde el Poder Judicial y el Ministerio de Justicia se realizan con distintos actores: Montesinos fue movilizado de la Base Naval a Ancón II en un proceso que ha activado las más disparatadas reacciones y que supone que es el inicio del proceso de liberación e Abimael Guzmán (es en tono de broma, por si me lee de forma adusta); y la Fiscalía ha intervenido no solo los locales partidarios del partido de gobierno sino de su líder Vladimir Cerrón por el caso de los Dinámicos del Centro.

En este panorama hay un elemento que pasamos por alto y es que el nuevo Congreso ya empezó funciones. Mejor dicho, ya se presentaron muchos con la visita del gabinete Bellido y otros y otras decidieron hacer su propia performance: la presidenta del Legislativo Alva haciendo un desplante al presidente del Perú Castillo, después de una reunión en la que ni siquiera quiso posar junto a él en la foto protocolar; la congresista Roselli Amuruz que decidió unificar su cumpleaños con la reactivación económica del país dándole trabajo a mozos, DJs y sastres en su conocida celebración; o el congresista Guerra García señalando mediante un lapsus linguae que afirmaba que su partido no tiene moral.

Nada nuevo bajo el sol, Congreso normal, suele ser así. Pero así como hay una presentación y sustentación de planes del gabinete, debería existir lo mismo del Congreso para poder conocer cuáles serán sus principales líneas o áreas de trabajo durante los siguientes cinco años (sí, son cinco aunque un temblor de pánico haya recorrido su organismo).

Como este espacio quiere ser útil, le preguntamos a nuestros seguidores de Twitter cuáles serían las iniciativas legislativas que les gustaría ver en este período y este es el resultado. Obtuvimos más de 300 respuestas de carácter referencial. Pero las consideramos valiosas y creemos que es una forma en que los congresistas puedan tener un canal de representación basado en expectativas ciudadanas. Que no todos usan Twitter es cierto, pero el canal es lo de menos. Creo que este país ganaría más si podemos conocer qué es lo que la gente realmente quiere que su Congreso trabaje.

Dividimos las respuestas por los distintos ejes en los que los participantes de esta espontánea encuesta ubicaron sus propuestas. Así, el eje más relevante era uno que engloba los temas básicos de la situación actual: economía, salud y educación. Casi en igualdad de cantidad de respuestas, estos tres elementos llevaron una buena cantidad de respuestas. ¿Qué se pedía con exactitud?

En economía el primer pedido tenía que ver con temas tributarios. La pregunta subyacente era cómo hacer para que los que más tengan tributen más. Con “los que más tengan” nos referimos en general a la gran empresa mencionada por muchos de los seguidores. El tono general era legislar para evitar los subterfugios legales que puedan permitir que estas grandes empresas encuentren el marco normativo para no pagar impuestos. Que paguen lo justo, pero que paguen.

El otro punto sobre temas tributarios que me pareció sumamente interesante es cómo hacer que los impuestos realmente generen un impacto en el que tributa. La idea es: la clase media, media alta, no ve un impacto real en el pago de los impuestos: no usa los colegios del Estado, ni se atiende en la red de salud pública, no llega a incorporar lo publico dentro de su marco de necesidades. Pero que pasaría si con esos impuestos hay un mejor acceso para sus hijos a la educación universitaria a través de becas. Si es que lo que se paga por impuestos genera una rentabilidad adicional a su fondo de jubilación. Si su contribución impositiva es “premiada” de alguna manera. ¿No podría generarse una mejor actitud hacia los impuestos y su cumplimiento? Se puede intentar.

Además de lo tributario, los que respondieron nuestra inquietud señalaron que el otro aspecto económico central tenía que ver con la protección del dinero de las personas. Algunos radicales hacia a la izquierda mediante congelamiento de ahorros de dólares; otros hacia la derecha, buscando cero límites a las posibilidades de qué hacer con su dinero. Lo que está al medio, más allá de la forma, es cómo tener medidas que protejan nuestros capitales. Más allá del modelo.

Pero también hay una demanda que es común -en mi timeline- y es la abrumadora cantidad de menciones orientadas a la liberación de los fondos de AFP. Realmente se abrió una caja de Pandora en el Congreso anterior, que ha calado en un sector muy importante de la población que siente que el discurso de “es mi dinero y yo estoy en condiciones de hacer lo que quiera con él” es el correcto. Particularmente no estamos de acuerdo con esta posición, pero el efecto que tiene es bastante extendido.

En temas de educación, la vuelta a las clases presenciales es la idea más relevante que se presenta. Con ella, la vacunación docente urgente y prioritaria y la evaluación de la vacunación de menores en edad escolar. A nivel legislativo se espera que se pueda ayudar dando marcos normativos para que el regreso a clases sea lo más seguro posible.

Pero hay una reflexión subyacente que es muy valiosa y que se pregunta cómo hacer para recuperar estos dos años que los niños han perdido de manera presencial. No existe claridad en cuanto qué es lo que el Congreso puede ofrecer o hacer, pero sí la demanda explícita de recuperación que se hace sentir.

En cuanto a salud, se percibe que tenemos un sistema que ha colapsado y por lo tanto se propone modificarlo. ¿Cómo? No se tiene claridad tampoco. Pero algunas pistas van por: tener un solo sistema de salud público a nivel nacional; una autoridad autónoma de salud nacional encargada de la reorganización; sistemas público-privados, etc. Es decir, generar menos burocracia, más atención y de mayor calidad. A costo de impuestos, ligando el primer tema con este.

Asimismo, en temas de salud la vacunación y la prevención en pandemias se vuelven temas de suma importancia. Reglas para promover la vacunación y beneficios o castigos civiles para los no vacunados son los más pedidos.

Así como economía, salud y educación son los temas urgentes que debe tocar el Congreso, la corrupción es el cuarto en importancia.  Pero de eso hablaremos en una siguiente entrega.

Es muy importante que se entienda que este es un resumen de respuestas dadas a algunas cuentas de Twitter. Por lo tanto es un universo restringido. Pero es un ejercicio valioso por el cual hemos preguntado a las personas qué quieren que SU Congreso haga. Y la gente ha respondido. Con temas en común. ¿Por qué no hacerlo por canales más oficiosos? ¿Por qué el Congreso no toma en cuenta esos intereses reales y deja de pensar que los conocen?

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Si Lima fuera el Perú, la diferencia entre Keiko Fujimori y PPK en la primera vuelta del años 2016 habría sido de solo 10% y no de 15% como fue en la realidad. Igual PPK habría sido presidente en la segunda vuelta, aunque con una diferencia mayor. 144 mil votos lo separaban de Fujimori. Quién sabe si con una diferencia así habría podido tener un gobierno menos complicado y quien sabe si lo terminaba.

Si Lima fuera el Perú, en las elecciones congresales del 2020, Podemos habría sido la bancada más numerosa del Parlamento, alcanzando el 15.5% del total de votos válidos. El Partido Morado, el segundo con 11%; Frepap tercero con 10%; AP cuarto con 9% y FP quinto con 8%. El PPC habría salvado la valla y hubiese tenido representantes congresales. El partido de los Luna habría conseguido 32 representantes, los morados 22, los Frepap 20, AP 18 y los fujimoristas 16. Ese habría sido el Congreso que se eligió. ¿Sagasti habría sido presidente? ¿Merino habría sido elegido?

Si Lima fuera el Perú, en estas últimas elecciones generales Hernando de Soto habría pasado a la segunda vuelta junto a Rafael López Aliaga. Ambos habrían sumado 38% de votos válidos y habrían llegado al 6 de junio en paridad de fuerzas. Solo 11 mil votos los separaba. Keiko Fujimori no habría podido montar todo su berrinche de fraude porque sencillamente no habría llegado a disputar la segunda vuelta. Se habría quedado en tercer lugar con 14%, a 156 mil votos de distancia de López Aliaga. ¿Castillo? Habría quedado en séptimo lugar con solo 7% de votos, bastante lejos de los punteros.

La bancada mayoritaria habría sido la de Renovación Popular, seguida de la de Fuerza Popular, Avanza País, el Partido Morado y Somos Perú. APP habría quedado afuera del Parlamento y Victoria Nacional (Forzai) tendría representación. Existiría una representación peculiar, pues RP tendría 22 curules, Fuerza Popular 19, Avanza País 17, el Partido Morado 14, Somos Perú 12, Podemos 11, Juntos por el Perú 11, Acción Popular 9.

Además, si Lima fuera el Perú, Keiko Fujimori sería la presidenta actual con un aplastante triunfo sobre Castillo de 66% contra 34%. Casi dos millones de votos de diferencia entre ambos existiría. Seguramente no pensaría que existió fraude, ¿verdad? Por cierto, resulta impresionante cómo teniendo esos casi dos millones de distancia no haya ganado la elección general.

Eso, en cuanto a resultados electorales, pero hay más. Si Lima fuera el Perú, el 26% de su población sería de NSE AB (no el 11% como realmente es) y solo el 6% de NSE E (no el 35% de la realidad).

Si Lima fuera el Perú, el 59% de hogares ya tendría conexión a Internet y el 56% tendría TV cable. Pero además, el 47% de hogares tendría una PC o laptop, aunque el 71% de personas usa Internet. El 83% de hogares refrigeradora, 57% lavadora de ropa, 39% microondas, 19% automóvil propio. El promedio de ingresos por familia sería de S/ 4,803 y existiría casi S/ 1,000 promedio de capacidad de ahorro. La mitad tiene una cuenta de ahorro, el 46% una tarjeta de débito y el 12% una de crédito.

Qué país diferente seríamos si Lima fuera por el Perú. No lo decimos ni con orgullo ni con alegría, sí con preocupación. Pero esta mirada ayuda a entender también qué es lo que va ocurriendo con la opinión pública cuando encontramos resultados que buscan auscultar la coyuntura actual. Somos un país dividido y cada encuesta -seria- que sale lo único que hace es confirmarlo.

 

En la última encuesta del IEP publicada el domingo 22 de agosto, esto se aprecia muy claramente. Lima desaprueba significativamente más que otros departamentos la gestión del presidente Castillo (61% Lima, 37% Perú sin Lima, ¡casi el doble!). En cuanto a la imagen del presidente, todos los atributos son negativos para los limeños, mientras que en el Perú sin Lima se considera que Castillo se preocupa por los que menos tienen, es honesto, democrático e inspira confianza. En promedio, en todos esos atributos, Castillo obtiene 42% en Lima y 57% de aprobación fuera de la capital.

Desglosando uno por uno cada item de evaluación que la encuesta recoge, la sentencia es la misma. Si Lima fuera el Perú la situación del gobierno sería insostenible y muy posiblemente las voces que piden hoy vacancia ya habrían logrado imponerse. Afortunadamente no es así. No porque nos guste el gobierno sino porque creemos que hay que respetar el proceso y Castillo fue el presidente electo (y no lleva un mes en el cargo).

La pregunta de fondo es, ¿qué explica esta fractura?, ¿esta mirada tan disímil dentro de un mismo territorio que no solo IEP muestra sino también Ipsos y Datum -aunque esta última con una estrategia de sesgo que casi invalida su interpretación? ¿Cómo explicar una manera de interpretar el país?

Tal vez sea muy pronto para aventurar un análisis. Tal vez el efecto mercado se siente más en Lima y ello mueve la aguja. Tal vez la capital no logra salir de su modo negación y sigue pensando en la campaña electoral. Quizás la esperanza real y concreta se mantiene en regiones que hoy se sienten representadas y nunca antes experimentaron ello.

En todo caso, debemos esperar para entender mejor todo lo que está pasando con este gobierno y con este país. Pero sí debemos estar atentos al simplismo argumental que muchos analistas están esbozando con una mirada muy fija en la capital y con muy poco ojo fuera de ella.

Si queremos que Lima sea el Perú, que sea una representación de este, no una isla aislada que mira con desprecio lo que pasa afuera de sus fronteras. Ese es el camino de la integración, aunque hoy estemos en el de la segregación.

 

La información electoral se encontró en: www.onpe.gob.pe.

La información económica en: http://apeim.com.pe/wp-content/uploads/2020/10/APEIM-NSE-2020.pdf

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Datum, IEP, IPSOS

Durante la semana, el recientemente nombrado presidente de Essalud, Mario Carhuapoma, fue acusado de algunos medios de pedir no informar sobre el alza de alimentos en mercados porque eso atentaba contra la salud mental de la población. Esta es la imagen que además se viralizó en innumerables cuentas, con el cintillo acusador:

La cita, que solo Matheus Calderón (@andoenpando) se dio el trabajo de poner completa es:

“Ustedes como periodistas, como comunicadores, tienen gran responsabilidad. Qué cosa alimentamos a nuestra población. Por favor, yo les suplico, les pido a ustedes, que apoyen en el tema de salud mental, porque si tenemos una salud mental estresada, las cosas especulan, suben los precios, algunas cosas no están bien, no es porque el gobierno no lo quiera, sino que a veces hay ciertas especulaciones, o malas informaciones, de falsas noticias o fake news, esto a veces permite que la población alimentarse con esa información mentalmente se enferme, se preocupe, se estrese y baje el sistema inmunológico; por eso lado es importante que ustedes puedan apoyarnos y colaborar a contribuir con la salud mental de la población».

¿Se ve la diferencia? Sería necedad no hacerlo.

De esas, tenemos a diario decenas de notas que se quedan en el titular y tergiversan desde allí el sentido de una entrevista, declaración o un hecho en particular. El tema se viene acentuando desde el 28 de julio, haciendo realmente complicado separar la paja del trigo. Nos queda ir cada vez a la fuente, contrastar lo que se ha dicho -en largo- con lo que se reporta, verificar que el titular es cierto… Si pues, esa era la labor del periodista.

A fines de los años 90 se estrenó una comedia protagonizada por De Niro y Hoffman llamada Wag the Dog. Algunos la recordarán. En ella, frente a un potencial escándalo que afectaría la imagen presidencial en USA, se decide como estrategia “inventarse” una guerra con un país muy pequeño. El montaje y la ejecución de este conflicto bélico corren a cargo de un productor de Hollywood. Lo central de esto: la narrativa que lo haga creíble, no dejar cabos sueltos y tener respuestas para todo. ¿Suena conocido? No a nivel de guerra, pero claramente la instauración de narrativas con el propósito de darle sentido a un mundo parcial no es una idea que hoy suene descabellado, ¿verdad? Solo que a diferencia de los 90s es más difícil, por la cantidad de información sin control que circula por lo virtual.

Aún así, sabemos que somos un país de titulares. Que sentimos que nos informamos revisando el exhibidor de un quiosco o el principal titular de una nota. No queremos más. Aún los medios masivos no aprenden la lógica del clickbait y continúan sentenciando en un párrafo. Así evitamos lo engorroso de leer o de prestar atención.

¿Y la verdad? Tal vez lo que menos importa. Lo que nos interesa, como ya diversas investigaciones y ensayos vienen demostrando, es aquello que permita “estar en paz” con mi sistema de percepciones, actitudes y creencias. Ya la información no me sirve para formar este sistema sino para confirmarlo. Es un cambio en la cognición humana muy significativo que va a tener repercusiones en las ciencias sociales en los siguientes años. Como Sunstein señala: “la información genera agitación, terror, vergüenza e incluso desesperación. La decisión de obtener información es una apuesta” (Sunstein, 2020. Too Much Information) ¿Para qué jugar esa apuesta si más tranquilo estoy con MIS datos, MIS fuentes, MIS conceptos?

El problema es que en un país como Perú nos jugamos un riesgo mucho más grande que el de la mera discusión especulativa sobre lo adecuado o no adecuado de la verdad. Porque las fuentes no son tan diversas y porque se ha generado un espíritu de cuerpo que genera un desbalance brutal que no ayuda a generar información sino sentencias.

Muchos disponemos de espacios para discutir los temas públicos. Los grupos de WhatsApp se han convertido en los principales ejemplos de ello. Pocos habrán estado ajenos a la presencia de fanáticos que con argumentos falaces han tratado de imponer una visión hegemónica y muy parcializada de las cosas. En estas semanas he tratado de discutir con varios de ellos con resultado imposible. Se ha instaurado una nueva forma de evangelización por redes que a lo único que apela es a lo obvio de razonamientos que nada tienen de ello. Es decir, a la nueva verdad absoluta. Solo que ya no se vive y ordena desde un gobierno, sino desde el mismo tejido social. Esa nueva evangelización que ya no ejerce poder por decreto sino por meme reemplaza el pensamiento crítico por la movilización del miedo. Y la información que encuentra en medios masivos la sigue y la respalda.

Un elemento central en esta configuración de lo que es válido y no para la opinión pública son las encuestas. Porque informan, deseablemente sin sesgos y de manera objetiva, sobre cómo la población evalúa a sus autoridades y los hechos principales de la coyuntura. Durante cada campaña política se pone en entredicho la labor de las empresas que las realizan, pero suele criticarse especialmente su nivel de representatividad y cobertura, porque nos la pasamos viendo el numerito de intención de voto antes que otra cosa.

Pero hoy en día, avisados por este contexto en el que la verdad poco juega y por la percepción de inequidad y desbalance en el tratamiento informativo, podemos tener la posibilidad de discutir el otro elemento que es crítico en una encuesta: qué y cómo se pregunta, porque eso nos lleva a conclusiones relevantes. Recordemos que en el mundo de los titulares, importa solo el número y le prestamos cero atención a cómo salió dicho número.

Entonces en las últimas semanas hemos asistido a la publicación de encuestas sorprendentes por lo sesgadas. Que descuidan aspectos básicos de cómo se deben hacer preguntas para orientar al que responde. La deontología de las encuestas quedó dormida en muchos casos. Espectáculo lamentable.

Pensemos en dos preguntas del último estudio de opinión pública presentada:

  • ¿Cree usted que una persona que enfrenta investigación por apología del terrorismo como Guido Bellido, debe o no debe ocupar el cargo de Presidente del Consejo de Ministros?
  • El presidente Pedro Castillo anunció que no despachara desde Palacio de Gobierno y lo viene realizando desde lugares no institucionales que no cuenta con los registros de visitas normados por ley. ¿Cree usted que la gestión del presidente Castillo está siendo transparente o no está siendo transparente?

En ambos casos, hay un contexto que claramente orienta a los entrevistados a direccionar su respuesta a una evaluación negativa. Es sesgar, dirigir, influenciar, orientar, manipular una respuesta con el fin de que respondan lo que quiero. ¿Cuál es el objetivo de esto? Desacreditar mediante los números al gobierno y a al gabinete. ¿Por qué? Porque esa es la tarea nada divina que se están adjudicando algunos. ¿De donde viene? Es una excelente pregunta.

Solo como recordatorio, estas empresas encuestadoras están agrupadas en APEIM. En la web de la misma APEIM uno puede encontrar un documento oficial de ESOMAR (la red de agencias de investigación de mercados mundial más importante) que dice textualmente lo siguiente:

“Las dos características principales de las investigaciones científicas son:  a) que los encuestados son elegidos por la organización de investigación de acuerdo con criterios explícitos para asegurar la representatividad (…) y b) que las preguntas están redactadas de una manera equilibrada (…).  Las preguntas serán equilibradas y no dirigirán al entrevistado hacia una respuesta en particular”.

Lo curioso es que la empresa encuestadora que hace ese tipo de preguntas está afiliada a APEIM, a ESOMAR y a cuanto gremio hay.

Si la verdad entonces ya no existe, dejará de ser un valor por invocar. Por lo menos aspiremos a que seamos lo suficiente honestos desde el análisis y la crítica para aceptarlo.

Nota: el enlace al documento de ESOMAR, desde la misma web de APEIM: http://apeim.com.pe/wp-content/uploads/2019/12/Guia-ESOMAR-WAPOR-para-sondeos-de-opinion-y-encuestas-publicadas.pdf

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Dólar, Pedro Castillo, Precios
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