Jaime Villanueva - Sudaca.pe

Y mientras tanto… celebran los hermanitos

Lo que debió ser el caso de corrupción judicial más importante de nuestra historia se encuentra gravemente herido por una mala decisión de las fiscales encargadas de las investigaciones sobre los “Cuellos Blancos del Puerto

Y mientras tanto… celebran los hermanitos

Lo que debió ser el caso de corrupción judicial más importante de nuestra historia se encuentra gravemente herido por una mala decisión de las fiscales encargadas de las investigaciones sobre los “Cuellos Blancos del Puerto”. Que Sandra Castro y Rocío Sánchez se hayan reunido subrepticiamente con el inefable Martín Vizcarra mientras era presidente de la república, sea por el motivo que sea, daña seriamente el caso, se presta a múltiples críticas, pero, de ninguna manera borra los hechos y los delitos de los que todos hemos sido testigos por medio de los audios de la vergüenza. Ahora debemos precisar que la reunión de las fiscales con Vizcarra es algo que tendrá que investigarse, pero eso nunca nos hará olvidar cuando todos escuchamos a un juez supremo negociar la libertad de un violador de menores, las coordinaciones con la “Señora K” de la “fuerza número uno”, ni las irrepetibles tropelías de Walter Ríos, el doctor Rock, la alianza de Chávarry con la mototaxi para sacar a los fiscales Vela y Pérez, y un largo etcétera.

 

Es cierto que todo investigador y más aún un fiscal no debe ignorar que hay reglas de procedimiento y comportamiento que nunca deben romperse. Que la objetividad y la imparcialidad deben ser el sino de su conducta y que el trato con el poder político debería estar proscrito para ellos. Lamentablemente, esto no ha sucedido así y hoy salen a la luz muchos vacíos formativos y de conducta de quienes realizaban la investigación. Por eso, ha hecho muy bien la Fiscal de la Nación en removerlas de su cargo. Ellas deberán dar cuenta de lo que hicieron y dejaron de hacer ante las instancias correspondientes.

 

La mayor víctima de esta reunión es la propia investigación. Hoy “los hermanitos”, esa fraternidad inmunda que controlaba el sistema de justicia en el Perú, celebran su aparente triunfo. Parece que han logrado su primer objetivo que es desmantelar el equipo especial que, en noviembre, la Fiscal de la Nación reformuló con buen criterio para darle mayor impulso a las investigaciones. Luego es evidente que quieren ir tras la cabeza de Zoraida Ávalos y finalmente terminar de tumbarse el caso. Es decir, lograr la impunidad. Sus planes son claros y sus defensores mediáticos no tienen ningún empacho en señalarlo.

 

Es cierto que esa reunión jamás debió producirse y que tanto Sánchez como Castro deberán someterse a los procesos disciplinarios que correspondan, pero el grado de responsabilidad es distinto. Más allá de las insinuaciones y peroratas de los mafiosos, sus abogados y sus periodistas hay hechos claros que debemos tomar en cuenta. Están los chats de la fiscal Rocío Sánchez coordinando, Dios sabe qué, con el hoy asesor del presidente Sagasti y connotado dirigente del Partido Morado, Carlo Magno Salcedo, en un caso donde aparece como defendiendo de uno de los colaboradores, el abogado Fernando Ugaz Zegarra, jefe del estudio donde trabajó Salcedo, amigo de promoción de la fiscal Sánchez y, curiosamente, abogado también de Martín Vizcarra.

 

Pero, estas “coincidencias” no acaban aquí. La fiscal Sánchez súbitamente se interesa por el millón de soles que Toñito Camayo tenía congelados por una investigación por lavado de activos. Es así que solicita al fiscal superior Marco Villalta, el mismo que es mencionado por Karen Roca, la secretaria de Vizcarra, como el fiscal que los apoyaría en el caso Richard Swing. Este es el fiscal que en sólo cuatro días le da la razón a Sánchez, entregándole el caso del millón de soles congelado, seguramente, otra “coincidencia”. Ésta de inmediato logra el descongelamiento de esa millonaria suma que bien pudo quedar como garantía para la reparación civil aún impaga. Cabe preguntarse cuál puede haber sido el interés por descongelar el millón de soles de Camayo y nuevamente surge la sospecha, ¿será por la amistad de este delincuentillo con Martín Vizcarra? Hoy más que nunca esta pregunta resulta relevante, pues Sánchez, tal como revelan los audios, sabía de la relación de Vizcarra con los “cuellos blancos”.

 

Vemos entonces, con hechos, que no es lo mismo coordinar una irregular reunión con Vizcarra que haber actuado en uso de su cargo para beneficiar a un investigado con la devolución de su dinero y establecer una red de contactos que hoy sabemos llegan al más alto nivel para tratar de evitar “un show mediático” al candidato del gobierno.

 

Corresponde a la propia Fiscal de la Nación poner fin a esta situación y demostrar que es capaz de asegurar que las investigaciones continuarán, esta vez, sí con imparcialidad y objetividad. Los hechos existen, hemos escuchado a los culpables, las colaboraciones están, no puede ser tan difícil llegar a conclusiones y tener pronto una acusación. Está en manos de la Fiscal de la Nación devolverle algo de credibilidad a la institución que dirige. En lo inmediato debería reconformar ese equipo especial con fiscales capaces, honestos y valientes dirigidos por un coordinador que de verdad coordine y ejerza el liderazgo que tiene, por ejemplo, el equipo especial Lava Jato.

 

A Zoraida Ávalos ahora le toca no sólo ser la Fiscal de la Nación, sino también parecerlo. Ella ha sido formada bajo la égida de la intachable Adelaida Bolívar. Es momento en que se inspire en su fuerza, coraje y amor a la institución. No puede seguir dando signos tímidos que se presten a la sospecha y la crítica. Si nada la une y nada le debe a Vizcarra, si no tiene nada que temer respecto a su nombramiento, entonces que actúe de manera enérgica y demuestre a quienes la critican que es capaz de ser firme contra el delito venga de donde venga. Adelaida Bolívar se enfrentó hasta su último hálito contra el poder mafioso que la atacó usando a una ya olvidada y taimada fiscal para ello. Hoy, la historia se repite, Ávalos tendrá que demostrarnos si es cierto que la historia cuando sucede por primera vez es una tragedia y cuando se repite es una comedia. Señora Fiscal de la Nación, está en sus manos poner fin a la comedia y la farra que los “hermanitos” quieren montar con esto que ha sucedido.

 

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