Pedro Castillo

 

Allanamientos en Palacio de Gobierno por el caso Petroperú. Situación que alcanza al presidente Castillo y gestiones irregulares que se habrían hecho desde su despacho. Al respecto, una entrevista con el abogado penalista Carlos Caro.

Además, ¿continúa la crisis en el gobierno y el nuevo gabinete? y ¿qué sucede con el Congreso? Conversamos al respecto con los congresistas Edward Málaga del Partido Morado y Karol Paredes de Acción Popular.

 

En “A las 7:30 pm con Mávila”, por Sudaca Perú.

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Lima – Perú

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Pedro Castillo, Petroperú

 

La incapacidad orgánica de la oposición política, jaloneada entre una derecha golpista y un centro aguachento, con personajes muy precarios tanto en el Congreso como fuera de él, es, en gran medida, lo que le permite a un régimen tan deleznable como el de Castillo sobrevivir, terco en su mediocridad e impune en el estropicio.

Se va a necesitar de la activación de los núcleos de participación ciudadana que en las últimas décadas han aparecido en momentos determinantes y han logrado influir de manera decisiva en los acontecimientos políticos.

 

Si, como van las cosas, la oposición es incapaz de sacar a Castillo del gobierno o, lo que es peor, siquiera de reconvenirlo, pues lo tendrá que hacer la calle movilizada, la misma que hoy se halla increíblemente adormecida.

Por cierto, Castillo ha cometido un grueso error político al recostarse en el cerronismo y pelearse con el antifujimorismo de izquierda, ya que el primero no constituye ninguna fuerza de choque, más allá de la extorsiva presencia de una bancada significativa, y el segundo sí tiene la experiencia de movilización cívica suficientemente poderosa como para hacerse sentir.

Recién con la escandalosa irrupción del efímero gabinete Valer, algo se empezó a mover en estos colectivos, ya asqueados del desparpajo misógino y machista del régimen castillista, el mismo que no ha menguado con el nuevo gabinete Torres (la presencia de una feminista en el Ministerio de la Mujer solo adorna un gabinete con por lo menos tres ministros acusados de violencia familiar y sin ninguna consideración por la paridad de género).

No es relevante en estos momentos discutir si pueden marchar juntos No a Keiko con La Resistencia o caviares con portavoces de la cruz de Borgoña. Probablemente no. Lo importante, lo de fondo, es que las calles y plazas hagan sentir la voz ciudadana de protesta por la inmensa tragedia política que el Perú está sufriendo bajo el mandato de un presidente como Pedro Castillo.

 

 

Ya que más del 60% de la población desapruebe la gestión del gobierno, constituye una suficiente masa crítica para que ello se traduzca en protesta democrática, la única que -al paso que anda la oposición- podría alterar efectivamente el tablero político en el que nos estamos moviendo, sea reconduciendo a un régimen que se tropieza consigo mismo o, simplemente, ayudando a sacarlo del poder.

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Pedro Castillo, Vacancia

 

Un personaje que siempre aprovecha toda oportunidad para ensalzar los logros regionales es Hernán Condori, director de la red de Salud Chanchamayo, quien sería uno de los principales voceros de la portátil del presidente regional”. Así describían periodistas de Huancayo, hace ocho años, al ahora ministro de Salud: como un seguidor incondicional de Vladimir Cerrón.

 

Antes de que Junín se convirtiera en el bastión de Perú Libre, Hernán Condori no era muy relevante. “Él era más o menos conocido en el distrito de Perené, donde nació y vivió, pero salta a la palestra pública cuando es elegido director de la Red de Salud Chanchamayo, nombrado por Cerrón en su primer periodo”, dice Jorge Camposano, reconocido periodista de esa provincia juninense.

La gestión de Condori en Chanchamayo (2011-2014) estuvo marcada por la adquisición de un tomógrafo que resultó ser casi inútil, pero eso no importaba a la hora de resaltar la imagen de su líder. “Doctor Vladimir, ya estamos también a punto de inaugurar el tomógrafo que nos ha comprado el gobierno regional”, dijo el incondicional de Cerrón en una conferencia de prensa del 2012

Cinco años después, la Contraloría hallaría responsabilidad administrativa en Condori, como director de la Red de Salud Chanchamayo, por la compra del tomógrafo. Esto, por no presentar informes de conformidad, ni verificar la calidad del producto y el cumplimiento de las condiciones del contrato. En la auditoría se evidenció que, a pesar de no tener todos los documentos necesarios, el gobierno de Junín pagó S/1.250.000 por el aparato.

El tomógrafo, además, fue calificado como un «elefante blanco» por la consejera Janet Huari. “Como no hay médicos especialistas, los enfermos son derivados a Huancayo o Lima”, dijo al diario Correo.

Apenas un mes después de que acabó esa primera gestión, en marzo del 2014, Condori se afilió al por entonces movimiento regional Perú Libre. Y esa militancia rindió frutos cuando Cerrón regresó al gobierno regional el 2019. Condori fue nuevamente nombrado director de la Red de Salud Chanchamayo, que es un cargo de confianza del gobernador.

Vladimir-Cerron-y-Hernan-Condori
Desde que Junín se convirtió en el bastión de PL, a Hernán Condori no le ha faltado trabajo en las redes de salud.

 

ACÉRRIMO DEFENSOR

En los últimos años, Condori ha salido a defender a su líder cada que este ha sido criticado. Por ejemplo, ante los cuestionamientos por la construcción del hospital de Satipo. Cuando ya se tenían listos los estudios, el presupuesto y hasta el terreno para empezar la obra, Cerrón decidió que el hospital debía cambiar de categoría. Eso significaba empezar a buscar una nueva ubicación y volver a foja cero.

Hernán Condori, entonces, fue a sacar cara por su líder hasta las instalaciones de la radio ‘La Ruta’, en Satipo, que estaba a dos largas horas de su oficina. “Es por esa entrevista que lo conocí. Fue algo inusual su visita porque nadie lo invitó a la radio. Vino desde otra provincia a defender un capricho de Cerrón. El tema del hospital fue un tremendo problema aquí en Satipo”, cuenta Miguel Mateo, el periodista que lo entrevistó en esa oportunidad.

“Doctor Hernán Condori, ¿usted viene enviado por Vladimir Cerrón aquí a Satipo para poder informar?”, le preguntó. “[Estoy aquí] a título de director de la red de Salud Chanchamayo y en mi situación de preocupación. Para nadie es desconocimiento de que en estos momentos hay un tema controversial, […] Vengo acá a sensibilizar a las autoridades, a la población”, respondió el ahora ministro de Salud del Gabinete de ‘ancha base’.

Hasta el día de hoy, el dichoso hospital sigue sin construirse.

Luego de que Cerrón fuera suspendido como gobernador regional, el también perulibrista Fernando Orihuela lo sucedió en el cargo. Y como en el feudo de Perú Libre los militantes son la prioridad, Hernán Condori fue nombrado director de la Dirección Regional de Salud (Diresa) Junín el 2 de enero del 2020.

Pero esta nueva experiencia solo le duró seis días, pues el 8 de ese mismo mes, fue removido del cargo. ¿Qué pasó? Según dos fuentes con las que conversó Sudaca, hubo un cortocircuito entre el nuevo ministro de Salud y el círculo de confianza de quien había reemplazado a su líder.

“Luego de que condenaron a Cerrón, entró Orihuela y convocaron a Hernán para el cargo de confianza. Pero él no era muy amigo del nuevo gobernador regional [aunque ambos sean militantes de PL] y era parte de los incondicionales de Cerrón”, cuenta un amigo de Condori. “Como es incondicional de Cerrón, chocó con la gente de Orihuela. Él solo recibe órdenes de Cerrón”, confirma un periodista de la región.

Meses después de dejar el cargo, la misma Diresa descubrió extrañas designaciones durante el paso de Condori como jefe de la Red de Salud Chanchamayo. En consecuencia, anuló el nombramiento de ocho trabajadores que este había colocado entre noviembre y diciembre de 2019.

Según los documentos de esa investigación, se advirtió que no se había realizado un procedimiento regular porque “los miembros de la comisión de nombramiento han obviado esperar la recepción de los informes del MINSA y Gore Junín para la validación del informe final”. Una de las nombradas fue Ana Elizabeth Inga Fuentes, quien se convertiría en militante de Perú Libre el 2020.

Hoy Condori ya no solo enfrenta los problemas de Cerrón, sino también los suyos propios. El ministro es investigado por una fiscalía anticorrupción por los presuntos delitos de cobro indebido y negociación incompatible. Esto, a raíz de hechos ocurridos en el 2019, durante su gestión como director de la Red de Salud de Chanchamayo.

Como informó el portal Epicentro, esta entidad organizó una convocatoria para contratar personal. De acuerdo a la documentación fiscal, el ahora ministro de Salud y otros funcionarios, “abusando del cargo que ostentaban”, realizaron cobros indebidos a los postulantes bajo el concepto de “derecho de trámite documentario”. Los montos variaban entre S/10 a S/20 por cada participante, a pesar de que dicho cobro no se encontraba contemplado en ninguna norma.

Y sobre Condori Machado hay incluso más sombras y dudas. Por ejemplo, no se sabe exactamente cuál es su especialidad. Dice ser obstetra y tiene un consultorio particular donde ofrece dichos servicios, pero el decano del Colegio Médico del Perú Raúl Urquizo ya aclaró que Condori está registrado solo “como médico cirujano, médico general”.

Lo que sí queda absolutamente claro es que es un fan incondicional del secretario general de Perú Libre. “Siempre ha sido cuestionado por obedecer los caprichos de Cerrón”, concluye un periodista de Junín que se dedicó por años a investigar al exgobernador.

Nos comunicamos con el Ministerio de Salud para pedir una entrevista con Condori Machado, pero el área de prensa nos respondió: “hasta el momento no tenemos contacto con él”.

 

 

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Hernán Condori, Pedro Castillo, Vladimir

 

Mucho se comenta respecto de la inminente caída de Pedro Castillo y su salida de Palacio -desenlace labrado con empeño por el propio presidente-, pero conviene también reflexionar sobre los escenarios que se abrirían a futuro si tal cosa ocurriera (sea por la vía de la renuncia, de la vacancia o de la acusación constitucional).

La primera inquietud, por supuesto, es qué pasaría con Dina Boluarte, en los hechos la primera vicepresidenta y a quien le correspondería, de salir Castillo, ocupar el cargo. ¿Está el país político dispuesto a aceptarlo o el aluvión también se la llevaría de encuentro? Ella tendría que actuar muy aceleradamente: por ejemplo, nombrar un gabinete independiente y tecnocrático, comprometer un gobierno de ancha base o cosas por el estilo, para aquietar las aguas políticas.

Si eso no es suficiente e igual es sacada del poder, se abriría el paso a nuevas elecciones. Ya se plantea discusión jurídica respecto de si corresponderían elecciones generales o solo presidenciales, tendiendo la razón a sugerir que deberían ser generales, es decir incluir a los congresistas (hay, además, argumentos políticos de peso: si no es así, estrenaríamos un Ejecutivo sin mayoría congresal, situación que ha provocado todas las crisis políticas de los últimos tiempos).

 

 

Poniéndonos ya en el escenario de nuevas elecciones, es importante advertirle, sin embargo, a la principal promotora de la salida de Castillo, a la derecha, que no crea que las tiene todas consigo, como parece entender, dado su entusiasmo vacador.

Es verdad que el desprestigio del gobierno de Castillo arrastra grandes cuotas de afectación a la mayoría de las izquierdas (en particular a la de Verónica Mendoza y Nuevo Perú, por más que intenten ahora, desesperadamente, desmarcarse del desastre), pero siguen en pie las condiciones predisponentes para la aparición de un candidato disruptivo, apoyado en la lógica antiestablishment del mundo andino, al cual la derecha no tiene acceso, ni siquiera remoto, en términos de representación.

 

El tema se complica aún más dada la fragmentación de la centroderecha, que ha hecho mutis absoluto respecto de la sensata propuesta de Rafael López Aliaga de renunciar a candidaturas (por lo menos las de él y la de Keiko Fujimori) y construir un gran pacto que propicie no solo un triunfo electoral, sino la consecución de la suficiente mayoría parlamentaria para gobernar sin los sobresaltos que el país viene sufriendo por la fatal circunstancia, mencionada líneas arriba, de que se llega al poder sin mayoría en el Congreso.

Por más deseable, imperativa o saludable que sea, nada asegura que la salida de Castillo del poder vaya a anticipar un periodo de paz política y el final de la incertidumbre y zozobra que venimos padeciendo desde los tiempos de PPK (ya con cinco presidentes a cuestas en menos de un lustro).

 

 

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Gobierno, Pedro Castillo

 

En 1793, durante los agitados años de la revolución francesa, la activista por los derechos de la mujer, la girondina Olympe de Gouges, fue ejecutada en la guillotina ante la presencia de mujeres pobres que aplaudían sin piedad. En su libro sobre la relación entre marxismo y feminismo, Cinzia Arruzza explica que la lucha feminista de Olympe ignoró las terribles condiciones sociales y económicas que enfrentaban las mujeres trabajadoras. Su feminismo era, pues, burgués.

Siempre he creído que el feminismo debe ser revolucionario, verdaderamente democrático, respetando diversidades culturales, dirigido a eliminar jerarquías y toda opresión sexista, capitalista y racista. Pero como dice Nancy Fraser hay distintos tipos de feminismos incluso aquellos que representan los intereses de la clase dominante, como el de Olympe de Gouges. En Perú tenemos a las “Feministas por la Democracia”.

La primera vez que escuché de este grupo fue cuando sacaron un comunicado exigiendo las salidas de Guido Bellido e Iber Maravi para defender la gobernabilidad y democracia, palabritas mágicas aprendidas del manual de USAID, NED y la Fundación Soros. Estas feministas hacían su primer intento para desestabilizar el gobierno de Castillo sumándose al terruqueo de la campaña golpista. Pero el verdadero motivo era que Maraví estaba trabajando 19 puntos de la agenda propuesta por diversos gremios peruanos y que incluía un Nuevo Código Laboral. Mientras que la designación de Bellido como premier tiraba abajo “el ideal” de lo que debe ser la clase política para las élites.

Las firmantes de la demanda desestabilizadora eran feministas ligadas a ONGs como Manuela Ramos y Flora Tristán, académicas, excongresistas, funcionarias de ministerios, actrices, lideresas de derecha e izquierda “caviar”, periodistas terruqueadoras, es decir la creme de la creme del feminismo burgués. Intencionalmente ignoraron la existencia de miles de mujeres de otros grupos que defendían las políticas laborales de Maraví, como el grupo Trabajadoras Unidas y la congresista Chabelita Cortéz, representante de la clase obrera en el Congreso.

Siguiendo la agenda (y los millones) de la USAID (Oficina de Cooperación Internacional de EEUU), estas feministas que se consideran “blancas salvadoras” se han convertido en un instrumento de EEUU en su acción imperialista de “asistencia humanitaria”. Han contribuido a reducir el rol del gobierno central, controlar programas sociales y crear condiciones favorables para la inversión capitalista. Algunos ejemplos son la Ley Mordaza y el infame plan de planificación familiar, es decir las esterilizaciones forzadas donde la ONGs como Manuela Ramos recibió de USAID 25 millones de dólares, así como en proyectos similares al Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán. Estas feministas hasta ahora no han hecho ninguna mea culpa o autocrítica por su complicidad en las políticas genocidas y neoliberales de Fujimori. Más bien se tiran la pelota y siguen asumiendo que son las únicas “expertas” sobre el tema de género.

Tampoco salieron para defender el triunfo de Castillo frente al fascismo ni durmieron semanas frente al JNE durante el invierno limeño. Pero “toman las calles” (es decir Lima) contra el gobierno en nombre de “la lucha por la no violencia contra la mujer» y llueven los comunicados contra la corrupción, cuando en el pasado guardaban silencio. En lugar de movilizarse por los intereses de las mujeres más explotadas, las ONG las usan para su propio beneficio. Saben manejar la indignación pública e ignoran astutamente otros tipos de violencia como del capitalismo racista. En lugar de crear activistas radicales crean moralistas y grupos subyugados que dependen de su asistencia o recursos.

El triunfo de Castillo es un fenómeno que ha expuesto el racismo y clasismo del feminismo dominante blanco supremacista limeño. Incapaces de tejer redes de solidaridad con mujeres y hombres de la clase trabajadora, campesina e indígena quienes no tienen acceso a la salud, pero a los que se les exige que demanden el derecho al aborto cuando no tienen ni una posta médica a su alcance ni salarios justos. No consideran que en esas comunidades no se respetó el derecho a decidir sobre sus cuerpos, y fueron simples números en la lista de cientos de miles de mujeres y hombres esterilizadas.

El Perú es un país de clases, castas, argollas, jerarquías y estatus sociales que cuando se sienten amenazados, el feminismo blanco limeño sale a cumplir su rol desestabilizador. El triunfo de Castillo significó, en parte, la posibilidad de romper el status quo y sacar a feministas limeñas onegizadas enquistadas en el ministerio de la mujer desde su creación por Fujimori. Con la designación de Ugarte, toman las calles para demandar su cuota de poder. Ahora una de las marchantes es la nueva ministra de la Mujer.

 

 

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feminismo, Pedro Castillo

¿Por qué el presidente finalmente apostó por su ministro de Justicia para la PCM? ¿Lo blinda contra la vacancia darle ministerios al cerronismo? ¿Qué hacemos con Salud?

 

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Gabinete, Pedro Castillo

 

Hola amigos. Soy Pedro Guevara y esto es “En pellejo ajeno”. La tétrica introducción musical que acaban de escuchar, no es sino una manifestación de lo alucinante y dramática de la situación política que vive el Perú actualmente.

La incompetencia del presidente Castillo ha quedado más que demostrada, no sólo en las entrevistas que concedió hace unos días, sino, sobre todo, a través del caos, los serios indicios de corrupción y la destrucción institucional del Estado peruano que se ha venido generando en los seis primeros meses de su gestión. Con la designación de este nuevo gabinete de choque, que tiene a Aníbal Torres como Premier, queda recontra claro que, por el bien de los más de 32 millones de peruanos, el presidente Castillo y su Gobierno no deben seguir al mando del país, pues todo parece indicar que están como títeres del comunismo internacional, a las órdenes del G2 cubano, con sus adláteres venezolanos y bolivianos.

 

¿Qué se puede hacer entonces para que Castillo deje el poder, respetando escrupulosamente el orden constitucional?

El camino de la renuncia del presidente Castillo, sería lo más rápido y menos costoso para el país. Sin embargo, todo parece indicar que no lo va a hacer. A no ser que aparezca el destape de alguna inconducta personal que hubiera sucedido, antes de que llegara a la presidencia, y ello lo fuerce a renunciar.

Entonces, definitivamente, gran parte de la resistencia a la destrucción de la democracia en nuestro país, tiene que venir de lo que haga o deje de hacer el Congreso de la República.

Entre estas alternativas, el Congreso debe estar considerando plantear: (1) la acusación constitucional, (2) la suspensión del presidente o (3) la vacancia presidencial.

 

 

¿Qué le diríamos al presidente en estas circunstancias?

Para empezar, AMA LLULLA: No seas mentiroso. Lamentablemente en estos primeros meses de su gestión, hemos escuchado muchas mentiras y engaños de boca del presidente y sus ministros: Muchas promesas incumplidas.

En segundo lugar, AMA QUELLA: No seas ocioso. En estos primeros seis meses de gestión, no se han atendido muchos temas urgentes e importantes para la población, como la reactivación de la economía y la generación de empleo, la atención del tema de la seguridad que cada día se torna más preocupante, la atención de la salud de la población, no sólo de la pandemia, sino también de otras enfermedades que aquejan a la población, el retorno a las clases presenciales o la reconstrucción del país.

En tercer lugar, AMA SUA: No seas ladrón. En estos seis meses de gestión hemos encontrado que la corrupción ha aumentado, que los lazos con la corrupción son crecientes, y que el aparato estatal se utiliza como botín para repartir empleos del sector público a cambio de coimas.

 

 

En cuarto lugar, AMA AUQQA: No seas traidor. Y es que muchos peruanos, principalmente los más humildes, depositaron su confianza y su ilusión en el profesor y han sido traicionados.

Por nuestra parte, no dejaremos que nos arrebaten nuestro país. Y por eso, renovamos nuestro compromiso de luchar para reestablecer la libertad y la democracia plenas en el Perú.

¡Bendiciones!

 

 

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