Pedro Castillo

La denuncia de Panorama, que señala que luego de una reunión entre el presidente Castillo, el gerente general de Petroperú, Hugo Chávez Arévalo, la ubicua lobista Karelim López y el empresario Samir Abudayeh, éste obtuvo un jugoso contrato de 74 millones de dólares para proveer de biodiesel a la petrolera estatal, es grave.

Ya no parece que estemos siendo testigos de reuniones accidentales o de casualidades fortuitas, sino de un patrón de conducta presidencial, que atenta contra las buenas prácticas administrativas y tiende un manto de sospecha de corrupción que involucra, sin duda, a su propia persona.

Castillo no parece entender que es ilícito y poco ético reunirse previamente con proveedores del Estado que están postulando y compitiendo con otros -que no tienen la suerte de reunirse con él en Palacio- por obtener determinados contratos. No está bien, es incorrecto, es pasible de sospecha de corrupción.

Ya la Contraloría General de la República anunció que iniciará una acción de control inmediata sobre la legalidad de la licitación, más aún cuando, según la denuncia, fueron cambiadas a último momento dos condiciones de la misma para favorecer al ganador (práctica corrupta habitual en este tipo de procesos).

Si el presidente Castillo cree que el cargo le otorga impunidad se equivoca de cabo a rabo. No se trata, pues, de que lo que aparentemente hacía en el pasaje Sarratea ahora lo haga en Palacio y asunto arreglado, sino de que no practique lo que aparentemente está haciendo, que es tráfico de influencias y corrupción de funcionarios. Sin empacho ni rubor. Aparentemente, sin consciencia plena (quisiéramos creer).

El fallido proceso de vacancia debería haber tenido el efecto virtuoso de hacerle entender al Primer Mandatario de que ese tipo de conductas son inapropiadas y punibles (la reunión que denuncia Panorama ocurrió el 18 de octubre y la votación por la vacancia fue la primera semana de diciembre), porque si no es así y siguen apareciendo denuncias de este tipo, ya estaríamos ante un caso temprano de corrupción palaciega cuyo único correctivo es la vacancia presidencial, en vista de que el Presidente no es pasible de acción penal mientras dure en el cargo. A ese juego está jugando irresponsablemente el personaje que precariamente ocupa el sillón palaciego.

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Hugo Chávez Arévalo, Karelim López, Pedro Castillo, Petroperú

El presidente Castillo tiene margen para mejorar su gestión de gobierno, sin duda. Si cumple algunos requisitos y sigue algunos pasos podría darle viabilidad a su gobierno y lograr, inclusive, cierta eficacia en algunos aspectos de su gestión pública.

Lo primero que tiene que hacer es descartar la tesis de la Asamblea Constituyente, que pende como una espada de Damocles sobre la confianza de los inversionistas. Hay dos vías para hacerlo: o la descarta explícitamente, de plano, o simplemente deja que siga su curso en el Congreso la reforma constitucional del artículo 206, espera a que sea rechazada y luego lo da por hecho y asumido y da vuelta a la página. No se imagina el Presidente, el impacto positivo que ello tendría en la reversión de la fuga de capitales, en el descenso del dólar y en la recuperación de la confianza de los inversionistas, quienes están dispuestos a tolerar un gobierno mediano, pero no uno disruptivo.

En segundo lugar, tendría que darse cuenta que es aconsejable un giro a una convocatoria de tecnócratas o funcionarios de centro o, cabe pensarlo, algunos de derecha para puestos clave (Economía, Energía y Minas, Transportes, Educación, Interior, etc.), que hoy son sus puntos flacos en términos de una correcta administración pública.

Sin necesidad de renunciar a su voluntad de cambio del país, que entendemos transita básicamente por reformar radicalmente la salud y la educación públicas, y lograr una mejor distribución del ingreso, puede albergar una coalición mucho más amplia, que además de sus alfiles de izquierda admita personalidades de otras vertientes.

Si en estos tiempos de reflexión se da cuenta que ese camino es transitable, no solo -reiteramos- le aseguraría una mejor gobernabilidad a su gestión, sino que, al basarse, esa amplitud de convocatoria, en un pacto más consolidado con los partidos de centro en el Parlamento, le daría una mayor tranquilidad respecto del escenario siempre movedizo de una eventual vacancia presidencial.

Si todo ello es acompañado por una mayor prolijidad personal (nunca más Sarrateas), Castillo podría completar su mandato con mejor pie que el que hasta hoy ha exhibido. Ojalá su curva de aprendizaje personal sea lo suficientemente rápida para no ser desbordado por la crisis.

La del estribo: notable el biopic documental The Real Charlie Chaplin, bajo la dirección de Pete Middleton y James Spinney. Estrenado este año -ya lo tiene su proveedor favorito-, muestra, con imágenes inéditas y audios desconocidos, el itinerario vital de un genio, desde la pobreza más absoluta hasta el triunfo total y, luego, su exilio autoimpuesto. Chaplin fue un protagonista de la historia y fue partícipe de los sucesos políticos de su tiempo (el inefable Hoover, mano férrea del FBI, lo tenía en su lista negra). El documental invita a revisar su filmografía y para verla no necesita de su habitual proveedor. Está toda o casi toda en Youtube.

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Pedro Castillo, Sarrateas

“Sin la unidad de la bancada de Perú Libre, no se va a llegar a un entendimiento hacia afuera con otros partidos”, le dijo Vladimir Cerrón a Pedro Castillo en la reunión que tuvieron en Palacio el 6 de diciembre, de acuerdo a una fuente del lápiz. Con esta frase, el líder de Perú Libre rompió el hielo y apostó a la reconciliación con el presidente, mientras la vacancia sobrevolaba el ambiente. 

Cerrón planteó, además, un nuevo pacto con Castillo, en el que el partido oficialista recobre protagonismo, y se sumen otras agrupaciones como aliadas. “Cerrón habló de la necesidad de impulsar un nuevo acuerdo político entre el gobierno y Perú Libre. Unirse más para que puedan coordinar mejor con los otros partidos”, asegura una fuente con conocimiento de lo que allí se habló. 

Vladimir Cerrón-Perú Libre-Presidencia
Vladimir Cerrón Rojas, líder de Perú Libre, en Palacio de Gobierno para reunirse con el presidente Pedro Castillo, el 6 de diciembre. Foto: Presidencia.

En la cita también estuvieron los parlamentarios Jaime Quito, Guido Bellido y Kelly Portalatino. Duró aproximadamente una hora. Después se sumaron otros líderes políticos, como José Luna Gálvez (Podemos), Patricia Li (Somos Perú) y Rodolfo Pérez (Partido Morado).

Cerrón y Castillo hablaron de unidad en medio de la división de la bancada de Perú Libre en el Congreso. Las diferencias han sido evidentes en la votación de hoy jueves para la moción de censura contra la presidenta del Congreso, María del Carmen Alva. Un grupo de legisladores -la mayoría afines a Cerrón, como su hermano Waldemar y Guido Bellido- marcó abstención, aunque otros del ala dura -como Silvana Robles y Jaime Quito- votaron a favor. En el ala magisterial también hubo diferencias marcadas: Edgar Tello se abstuvo, mientras que Luis Kamiche votó a favor. 

Guillermo Bellido - Mari Carmen Alva
Captura de video donde se aprecia el saludo del congresista de Perú Libre, Guido Bellido, a la presidenta del Congreso, María del Carmen Alva, tras salir airosa de una moción de censura. Bellido votó en abstención.

El respaldo de un sector del oficialismo a la accionpopulista Alva coincide con el objetivo de Perú Libre de sumar a más partidos en un nuevo Gabinete, siempre bajo el dominio del partido de Cerrón y Castillo. “Nada de un poder compartido con otros. Para coordinar mejor, Perú Libre y el presidente tienen que liderar”, dice una fuente del lápiz.

El ingreso de más partidos al Gabinete tiene como objetivo restarle poder a Verónika Mendoza, la lideresa de Nuevo Perú que hoy tiene tres ministerios (Mujer, Comercio Exterior y Turismo, y Economía y Finanzas) y es considerada una adversaria por el bloque duro del lápiz. Mendoza no se reúne con el presidente desde el 5 de noviembre pasado, según el registro de visitas de Palacio. Una fuente de Nuevo Perú asegura que la relación entre el presidente y la excandidata se ha enfriado, y que no ha habido mayor coordinación en las últimas semanas de crispación política. 

Verónika Mendoza
Verónika Mendoza Frisch, lideresa de Nuevo Perú, en la mira de Perú Libre en las conversaciones con Pedro Castillo. Foto: Facebook de Verónika Mendoza.

CIRUGÍA EN EL GABINETE

El acercamiento entre Castillo y Cerrón del 6 de diciembre tuvo preparativos. El 23 de noviembre el mandatario se reunió con Waldemar Cerrón, el vocero de la bancada. Ahí puso en bandeja de plata la cabeza de Auner Vásquez, el poderoso asesor presidencial que promovía el distanciamiento con el ala dura de Perú Libre, como reportó Sudaca. Castillo -entonces con la soga al cuello por la vacancia- ofreció la cabeza de Vásquez a los cerronistas como una rama de olivo, de acuerdo a una fuente conocedora de estas tratativas. La renuncia de Auner Vásquez se hizo efectiva el 3 de diciembre pasado.

Además de la salida de Vásquez y la caída de Bruno Pacheco, ambos asesores vilipendiados por el lápiz, Castillo recibió en Palacio a Roger Nájar. El dirigente de Perú Libre visitó al presidente el 2 de diciembre, en plena crisis política. Nájar es uno de los pocos que tiene buena comunicación con Castillo y Cerrón. Y ha sido convocado por el jefe de Estado en otros momentos de tensión política. 

Luego de esos encuentros, y ya con la cancha despejada, Cerrón no vio inconveniente en entrar por primera vez a Palacio de Gobierno. Y lo hizo por la puerta principal. Castillo, bajo la premisa de que necesitaba los votos de los cerronistas para salvar el cuello, recibió a la delegación encabezada por el secretario general del partido.

“Hablamos de cumplir el programa que se planteó en campaña y que el gobierno haga un trabajo más directo de comunicación con la población”, dice el exprimer ministro Guido Bellido.

La versión de cambios en el Gabinete ha sido alimentada por el propio Castillo días después de aquella cita. Así lo dice a Sudaca el congresista de Somos Perú, José Jerí, quien se reunió con el profesor el 14 de diciembre en Palacio, junto con otros voceros de bancadas. “El presidente dijo que va a dar una sorpresa positiva a inicios de año. Vamos a esperar que esa sorpresa positiva incluya la recomposición del Gabinete, convocando a técnicos. Eso es lo que ha dado a entender”, señala Jerí.

Perú Libre anhela la salida de Mirtha Vásquez como cabeza de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) y, desde el partido, lanzan los nombres de Waldemar Cerrón o Roger Nájar como posibles reemplazantes. Otras fuentes aseguran que la premier es blanco de ataques internos por parte de funcionarios afines a Perú Libre, pero se mantiene firme. 

La estrategia cerronista coincide con la intención de Palacio de llegar a consensos con otros partidos para hacer frente a la oposición vacadora. Se trata de Acción Popular, Alianza Para el Progreso y Somos Perú. 

El papel de César Acuña y la bancada de Alianza Para el Progreso es clave para Castillo. Y para concretar el acercamiento, Segundo Sánchez, dueño de la casa en el pasaje Sarratea, en Breña y cercano al presidente, es una figura relevante. En una entrevista con Latina, Sánchez dijo ser amigo del nuevo secretario general de Palacio, Carlos Jaico, militante de Alianza Para el Progreso. “Soy amigo de Carlos Jaico. Él es un provinciano, igual que yo. Él es de Chimbote, que también trabajó y estudió, al igual que yo. Entonces, yo me identifico muchísimo con él”, señaló.

Las buenas relaciones con Acción Popular también son consideradas importantes por Palacio y el bloque más duro del lápiz. Por esta razón la moción de censura presentada por Guillermo Bermejo contra la presidenta del Congreso, la acciopopulista María del Carmen Alva, no tuvo consenso. Al cierre de esta edición, Bermejo presentó su renuncia a la bancada.

Guillermo Bermejo
Congresista Guillermo Bermejo Rojas renunció a la bancada de Perú Libre tras no tener respaldo en la moción de censura que presentó contra la presidenta del Congreso, María del Carmen Alva. Foto: Congreso.

BIBERTO, EL ASESOR

En el desenlace de esta historia resulta clave el nuevo asesor presidencial Biberto Castillo. Él es una ficha de Perú Libre, de acuerdo a fuentes palaciegas.

Biberto Castillo llegó en octubre a Palacio como consultor y es amigo de la infancia de Josué Gutiérrez, abogado de Vladimir Cerrón y asesor en la bancada oficialista. La relación la confirmó el propio Gutiérrez en el 2019. 

No tengo ninguna relación con el partido político Perú Libre. No soy ni he sido integrante ni dirigente del mismo. Conozco a alguno de sus congresistas y dirigentes, como consecuencia de mi labor profesional, quienes me merecen el más absoluto respeto”, responde Castillo a Sudaca . 

Biberto Castillo tiene experiencia de coordinación con congresistas. Trabajó como coordinador parlamentario representando al Ministerio de Economía entre el 2014 y el 2015, en el gobierno de Ollanta Humala. Él dice que su actual labor consiste en “brindar soporte en temas de índole legal, administrativo, coordinaciones multisectoriales, entre otros propios del Gabinete”. 

Castillo y Cerrón no han vuelto a conversar en instancias oficiales desde la cumbre en Palacio del 6 de diciembre. Todo indica, sin embargo, que hay reconciliación a la vista y que esta le abriría las puertas del Ejecutivo a nuevos partidos, en desmedro de la izquierda moderada.

*Fotoportada: Darlen Leonardo

 

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Pedro Castillo, Verónika Mendoza, Vladimir Cerrón

«Recuerda que, en la Biblia, los reyes tuvieron a los profetas que los asesoraban espiritualmente y les decían qué hacer conforme a la palabra de Dios. Aparte tenían a sus asesores políticos», dice Anthony Jesús Lastra Velarde, de 23 años, para explicar su relación con la pareja presidencial y, en específico, con el presidente Pedro Castillo.

El joven pastor es el secretario de juventudes y vocero del Movimiento Nacional de Asistencia y Asesoría Espiritual Eliseo (Movinaes), una agrupación evangélica incipiente que busca mayor representación nacional en su comunidad. Dirige, como parte de este movimiento, el Centro Cristiano Vida de Dios, situado en la urbanización Mirones Bajo, en el Cercado de Lima.

Lastra se ha convertido en el enlace más visible entre la iglesia evangélica y el presidente. Su cercanía es clara: se evidencia en diversas fotos con Castillo y su esposa en mítines de campaña, y en ceremonias religiosas. Reconoce, además, que tiene una agenda para el mandatario. “Hay una agenda espiritual. Deben respetarse los valores bíblicos. Él [Castillo] es profamilia y provida. Está en contra de la ideología de género y el aborto. Lo sé porque hemos conversado estos temas”, afirma. El mensaje recuerda al movimiento Con Mis Hijos No Te Metas (CMHNTM).

El pastor Lastra se acercó al presidente luego de que este pasara a segunda vuelta. Lo hizo, dice, motivado por un llamado divino. “Yo me acerco al presidente cuando aún era candidato en segunda vuelta. Mi señora esposa tuvo un sueño donde una voz le dijo que Pedro iba a ser presidente. Esa palabra venía de nuestro Dios”, cuenta a Sudaca.

No le fue difícil que el entonces candidato presidencial acepte su presencia. La primera dama, Lilia Paredes, forma parte de la Iglesia del Nazareno, una de las congregaciones evangélicas más representativas del país. De hecho, uno de los locales de la iglesia se encuentra al frente de su casa en Chota.

El pastor dice haber hecho buenas migas con la esposa del mandatario. “Conozco a su esposa, que es evangélica. Ahí tenemos una relación porque somos hermanos en Cristo. Con sus hijos igual. Él es católico, pero respeta mucho al pueblo evangélico”, señala.

Castillo se formó en un ambiente religioso. Y, si bien no es evangélico, respeta las creencias de esta religión porque varios de sus familiares la profesan. Así lo contó uno de los sobrinos del presidente para un informe previo de Sudaca. El padre del presidente, además, fue descrito como un “devoto cristiano” por la agencia EFE en un artículo de junio pasado. En el frontis de su vivienda chotana hay una inscripción en inglés que dice: “Jehova es mi pastor”.

Lastra aprovechó sus redes sociales para hacer campaña por Castillo, a quien considera “su querido amigo y hermano” y un “elegido de Dios” para gobernar al Perú. Durante la segunda vuelta, lideró una oración por el profesor chotano en una actividad proselitista del lápiz en Mirones Bajo.

También se le vio en el cierre de campaña de Perú Libre en San Juan de Lurigancho y hasta ha visitado la Casa del Maestro para “darle cobertura espiritual” a Castillo. Afirma incluso haber llorado junto al actual presidente cuando este recibió sus credenciales. “Dios me ha permitido, ya con él como presidente, tener esa relación espiritual”, dice.

Anthony Lastra oró junto a Pedro Castillo en un mitín que realizó en San Juan de Lurigancho.

El pasado domingo 5 de diciembre, cuando aún sonaban los tambores de  vacancia, Lastra se encargó de liderar la oración para bendecir a Castillo y su esposa durante un evento en el que participaron varios movimientos evangélicos. Celebraban el Culto al Bicentenario, una ceremonia que tuvo como invitados especiales a todos los miembros de la familia presidencial. Lastra aprovechó, además, para regalarle una Biblia a Castillo y cantarle el cumpleaños a una de las hijas de este.

Para coordinar la presencia de la pareja presidencial en el evento, Lastra visitó en dos oportunidades a Irma Rojas, directora de la Oficina de Apoyo al Cónyuge del Presidente de la República (en la práctica, el despacho de la primera dama Lilia Paredes). Lo hizo el 21 de octubre y el 18 de noviembre, de acuerdo al Portal de Transparencia. El joven pastor se ha reunido en otras ocasiones con la esposa del mandatario, como deja ver una foto del 30 de noviembre pasado que subió a su Facebook oficial. 

La relación entre Lastra y la pareja presidencial es llamativa en el mundo religioso. Guillermo Flores Borda, evangélico e investigador en religión y política, dice que lo lógico era que Castillo se relacionara con la iglesia de su esposa y no con el movimiento de Lastra. “Lo natural es que ellos se acercaran a los nazarenos. Nos extrañó bastante que apareciera con Lastra. El problema es que los Castillo no tenían círculos sociales en Lima”, asegura.

También le llama la atención el interés de Castillo por un pastor de solo 23 años. “Eso no es común en denominaciones grandes como la Alianza Cristiana, Asambleas de Dios, Metodistas y Presbiterianos [que son congregaciones tradicionales]. Habría muchos peros, porque es una persona sin entrenamiento teológico formal y sin experiencia de vida para guiar a gente mayor que él”, explica Flores Borda.

Lo cierto es que Lastra ha puesto empeño en la relación con la pareja presidencial. Tanto así que dice haberle dado consejos a Castillo luego de los últimos escándalos en que se ha visto involucrado junto a su exmano derecha Bruno Pacheco. “Nosotros al presidente le hemos manifestado que siempre tiene que ir de la mano de Dios. Si es así no existirá corrupción, no habrán cosas malas. La Biblia nos enseña que, si en nuestro entorno hay una persona corrupta y no se quiere enmendar, debemos alejarnos”, asegura Lastra, sin revelar mayores detalles de dónde se llevó a cabo esa conversación.

El joven pastor junto a la pareja presidencial en el evento evangélico Culto al Bicentenario. Foto: Presidencia.

Dice, sin embargo, que Castillo ha aceptado recibirlo por estos días en el mismísimo Despacho Presidencial. “Voy a conversar con él sobre la vacunación. Hay muchos hermanos que me lo han pedido. No soy antivacuna, pero no la promuevo. Yo dejo que la gente decida, que sea voluntario”, afirma el pastor.

 

Agenda política

La influencia de Lastra no solo se extiende a Palacio de Gobierno. El joven pastor ya visitó los pasillos del Congreso de la República, donde no le ha sido difícil encontrar eco para su visión del mundo. Mucho antes de visitar el despacho de la primera dama, Lastra inició una serie de reuniones con varios parlamentarios oficialistas, asegura, para “ofrecerles la palabra de Dios”.

Donde ha tenido mayor acogida ha sido en las oficinas de los congresistas oficialistas. El asesor espiritual se ha reunido con tres parlamentarios del lápiz en octubre: Américo Gonza (Cajamarca), Lucinda Vásquez (San Martín) y Katy Ugarte (Cusco), según el portal de Transparencia del Congreso. Estas dos últimas pertenecen al denominado bloque magisterial.

Es con Vásquez que Lastra y su movimiento han logrado mayores coincidencias de agenda. Ella, por ejemplo, ha propuesto declarar de interés nacional la elaboración de un nuevo currículo nacional, descartando así el actual enfoque de género. Y es coautora, junto a la pastora evangélica de Renovación Popular, Milagros Aguayo, del proyecto de ley para reconocer los derechos del concebido. Las iniciativas legislativas se encuentran aún en manos de la Comisión de Educación del Congreso, presidida por el también evangélico y legislador celeste, Esdras Medina. 

En comunicación con Sudaca, la congresista Vásquez asegura que ella legisla de acuerdo a sus creencias religiosas. “[Con Lastra] en realidad no nos hemos detenido mucho en qué clase de consejería me estaba ofreciendo. Hemos hablado regular y coincidimos. Yo soy creyente católica y maestra, en esa línea estamos trabajando”, dice.

El pastor Lastra visitando a la congresista perulibrista, Lucinda Vásquez. Foto: Facebook.

Lastra, por su parte, anuncia que seguirá paseando por el Congreso, aunque ya no en el bando oficialista. “No solamente me van a ver visitándolos a ellos, sino a todas las bancadas, como Fuerza Popular, Renovación Popular y Juntos Por el Perú, porque mi trabajo espiritual no es solo para el presidente”, manifiesta.

Incluso dice que podría visitar a los congresistas del Partido Morado. A esta agrupación la tildó, en enero,  de “la peor vergüenza para el país” e “hijos de Satanás” por proponer la despenalización del aborto, el matrimonio civil para personas del mismo sexo y una ley de identidad de género. 

Pero dentro de su recargada agenda, Pedro Castillo tendrá un lugar especial. “El día que el presidente esté haciendo algo que vaya en contra de la Biblia y la palabra de Dios, seré el primero en manifestarlo”, advierte.

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Congreso, Evangélicos, Pedro Castillo, Perú Libre, Presidente Castillo

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Crísis, México, Nicaragua, Pedro Castillo

A propósito del último pedido de vacancia contra el presidente, surge una pregunta: ¿que podría venir después de Castillo? ¿podría venir algo incluso peor? Distintas personas de derecha que están a favor de una vacancia me comentan que Pedro Castillo es tan malo, que es imposible que, en un escenario de nuevas elecciones, venga algo peor. Parecen estar convencidos de que lo que vendría sería algún candidato de derecha o del establishment. 

¿Pero, es así realmente? Ronda por mi cabeza el miedo de un peor escenario: un candidato anti-establishment con más capacidad de liderazgo que Castillo, y que esta vez sí saque mayoría de curules en el Congreso, o una cantidad significativa como para llevar a cabo reformas (o contra reformas) dañinas para el país.

¿Es imposible este escenario? Escucho de quienes apoyan una vacancia, que Castillo logró aprovechar el momento histórico de la pandemia, pero que estas condiciones no se repetirán. Si bien esa es su apuesta, el escenario futuro no está tan claro: según la última encuesta de Ipsos, Castillo mantiene 61% de aprobación en el ámbito rural, por ahora resistentes a los escándalos que rodean al presidente. Por otro lado, el Congreso, liderado por la oposición, tiene una aprobación paupérrima (22%), dándole poca legitimidad para asumir las riendas del país en caso caiga este gobierno.

Si queremos seguir con el sueño dorado de que, al salir Castillo (ahora o en el 2026), vendrá algo mejor, necesitamos una oposición cuanto menos, decente. Intereses mercantilistas, desconexión con la población, y ausencia de leyes útiles para el ciudadano, generan los bajísimos % de popularidad del Congreso. Acciones como la reciente aprobación de dos dictámenes en contra de la ley universitaria, que afecta el derecho a la educación de miles de jóvenes, dan cuenta de esto. Partidos conservadores como Renovación Popular y Fuerza Popular, vuelven a empujar esta medida nefasta, y además altamente impopular. Es posible que se enfrenten mañana en las calles a una marcha más masiva de lo que ellos nunca pudieron convocar, y esto luego de haber impulsado un pedido de vacancia cuando las encuestas muestran que la mayor parte de la población no apoya esta medida, y que el presidente viene perdiendo popularidad, pero no lo suficiente. 

De haber nuevas elecciones, con una derecha deslegitimada, con falta de liderazgos convocantes a nivel nacional, y ciertos sectores de la población molestos por una vacancia a destiempo, la bandeja está nuevamente servida para un outsider (de cualquier tendencia) antisistema, pero esta vez, con mayor apoyo en el Congreso y menos control político. Las cosas mal hechas entonces, podrían cumplir las peores pesadillas de quienes justamente apoyan hoy una vacancia. Sin derecha decente, no hay paraíso señores. 

*Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden no coincidir con las de las organizaciones a las cuales pertenece.

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Derecha, Pedro Castillo, política peruana
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