Pedro Castillo

[CAJA NEGRA] Se acorta la brecha entre Castillo y Fujimori. Desafíos pendientes para ambos
 

Mira la videocolumna de Alexandra Ames 👇

Síguenos en Sudaca.pe

Facebook.com/sudacaperu.pe

Twitter.com/SudacaPeru

Linkedin.com/company/sudaca-perú

Instagram.com/sudacaperu/

Lima – Perú

#Sudaca​​​​ #LoÚltimo​​​​ #Encuentas​​​​ #Elecciones​​​​ #Elecciones2021​​​​ #Perú​​​​ #AlexandraAmes​​ #CajaNegra

Tags:

Encuestas, Keiko Fujimori, Pedro Castillo

Es un error de ingenuidad creer que Pedro Castillo es una marioneta de Vladimir Cerrón, y que éste último es el radical y Castillo un eventual moderado en quien sí se puede confiar.

Hay que recordar que Castillo fue representante del sector ultraradical, vinculado al Movadef, del magisterio nacional en la huelga del 2017, y en ese entonces no conocía a Cerrón ni en pelea de perros.

Castillo es más radical que Cerrón. Lo demuestra en su última entrevista dada a los colegas María Elena Castillo y Enrique Patriau, de La República, en donde deja en claro cuál será su estrategia de copamiento de poderes y desconocimiento del orden constitucional. Castillo piensa convocar a un referéndum sobre si cabe o no una Asamblea Constituyente y si la consulta le es favorable (algo altamente probable, considerando que bastará aplicar cuatro o cinco medidas gubernativas demagógicas para obtener altísima popularidad), convocarla, más allá del Congreso constituido y sin importar que se esté saltando a las normas vigentes olímpicamente.

Cerrón al menos se había mostrado más “legalista”. Él había sugerido presentar cuestiones de confianza sucesivas al Congreso entrante, forzar a su negativa (algo muy fácil también, si se proponen despropósitos inaceptables y además se instruye a sus propios congresistas a votar contra), y luego disolverlo, convocando a nuevas elecciones congresales con el fin de obtener la mayoría suficiente para emprender las ansiadas reformas constitucionales.

El riesgo de una destrucción desde adentro de la democracia por parte de Perú Libre y el inicio de un proyecto autoritario está más que escrito. Las pruebas están al canto en las declaraciones de los líderes del partido y el propio candidato presidencial.

Es un camino que, además, no resulta inédito. Lo han seguido Chávez, Correa, Ortega y Evo Morales. Es un software político de copamiento del poder y de todas sus instituciones, de estatización gradual de la economía y destrucción del libre mercado, de sojuzgamiento o asfixia de la prensa independiente, de perennización en el poder, etc., etc.

Si ganase Castillo -lo que, al parecer, según las encuestas al unísono, es probable que no ocurra-, entraríamos a un camino político sin retorno inmediato. Le costaría años al Perú librarse de la costra autoritaria que está detrás del proyecto político de Perú Libre, de Castillo y Cerrón, al unísono.

Tags:

Pedro Castillo, Vladimir Cerrón

La encuesta del IEP publicada hoy, la encuestadora que más generosa había sido con Castillo en su primera medición post primera vuelta (la tercera semana de abril le otorgó una ventaja de 20 puntos), hoy revela que la distancia se ha acortado a apenas 6.2 puntos; en la práctica, considerando el margen de error, casi un empate técnico.

Castillo se desploma. Cae 5.3 puntos, revelando una tendencia que coincide con otra de una encuesta privada seria. El puntero empieza a perder adeptos. En cambio, Keiko Fujimori sube nada menos que 8.5 puntos, manteniendo la tendencia que el resto de encuestadoras le asignan.

Sin duda, el parteaguas ha sido el debate de Chota. Por eso, Castillo se corre de tener otro encuentro de ese tipo porque sabe que las tendencias lo muestran como probable perdedor. Es por sus propios errores que está regalándole el triunfo a Keiko Fujimori.

La candidata de Fuerza Popular sigue un libreto muy eficaz y lo sigue al pie de la letra. Primero, se planteó la ecuación “peruanos versus el comunismo” como un modo eficaz de contrarrestar el “pobres versus ricos” propuesto inicialmente por su rival. Le ha resultado con creces. Ha recapturado el sector derechista, que es mayoritario en el país. Por más que los “genios publicitarios” aconsejen cambiar de guión, no se mueve lo que ha demostrado funcionar y falta aún cosechar en ese bolsón derechista o centroderechista indeciso.

Luego, sobre ese mantel se ha empezado a servir un buffet de ofertas, algunas de ellas populistas (canon directo, duplicación de Pensión 65, bono Covid, etc.) dirigido al aún refractario D y E. En ese esfuerzo está.

Y para conquistar el antivoto aún tiene tarea por desarrollar. Se impone un compromiso con la Patria o algo así, más extensivo e inclusivo que el promovido por la Conferencia Episcopal, que la verdad es que resulta demasiado laxo. Y si a ello le suma la convocatoria paulatina de personalidades no fujimoristas, tipo Luis Carranza, podrá atacar ese gran segmento, que es el fuerte antivoto, hoy exacerbado por la maquinaria mendocista prestada a su adversario.

Castillo no tiene estrategia. Va de tumbo en tumbo, yéndose de boca (ese desafío miserable a debatir en el penal de Santa Mónica le va a costar puntos), un día es moderado, al día siguiente lanza arengas radicales, rehúye los debates y la presentación de su equipo técnico, etc. A este paso, en Perú va a pasar como en Ecuador, donde Lasso ganó más que por sus méritos, por los errores del candidato correísta.

Tags:

Encuesta, IEP, Keiko Fujimori, Pedro Castillo

Junto a Alba Ñaupas

Óscar Zea Choquechambi es una incógnita en la debutante bancada de Perú Libre, el partido que lo llevó a conseguir una curul para los próximos cinco años. A pesar de haber hecho campaña en Puno con los colores del lápiz, no está inscrito en este partido, sino en otro. A inicios de diciembre pasado se afilió a Renacimiento Unido Nacional (RUNA), el movimiento que lidera el excandidato Ciro Gálvez.

 

Zea es un profesor y empresario de 47 años y, según el Registro de Organizaciones Políticas (ROP), es representante de Juliaca en el Comité Político de Puno del partido de Gálvez. ¿Cómo es que terminó candidateando por Perú Libre? Según la misma base de datos, al haberse afiliado después del 30 de septiembre de 2020, esto no producía “efectos respecto del Padrón de Afiliados remitido al RENIEC con vistas a las Elecciones Generales 2021”. Así, se filtró un hombre de RUNA a la bancada de Vladimir Cerrón.

Congresistas electos de Perú Libre que militan en otra agrupación política
Los congresistas electos Óscar Zea y Victor Cutipa militan, según el ROP, en RUNA y un movimiento regional, respectivamente.

Óscar Zea tiene experiencia postulando y ganando elecciones. En el 2006 fue elegido regidor provincial de Huancané por la organización política Moral y Desarrollo. Cuatro años antes había intentado ser alcalde distrital de Taraco con el Movimiento Independiente Alternativa Andina. En esta última ocasión, sin embargo, la suerte le fue esquiva.

No es la única sorpresa que hallamos en el ROP. Según esta información, seis días después de inscribirse en Perú Libre, el profesor y abogado Flavio Cruz Mamani registra haberse intentado afiliar al partido de César Acuña, Alianza para el Progreso. No pudo hacerlo porque no cumplía con un requisito, digamos, obvio: no pertenecer a otra agrupación política.

¿Adónde apuntan las lealtades de ambos congresistas electos? Nos comunicamos con el área de prensa del partido, pero al cierre de esta edición no obtuvimos respuesta.

Jales de última hora

Sudaca también encontró que 14 de los 37 virtuales congresistas se afiliaron a Perú Libre en setiembre pasado, el último mes que tuvieron como plazo para presentar sus candidaturas. De hecho, el propio Pedro Castillo se unió al partido el 30 de ese mes.

Siguiendo los pasos del ‘profesor Castillo’, Edgar Tello Montes, virtual congresista por Lima y hombre de confianza del candidato presidencial, se inscribió ese mismo día. Conocido por participar en la huelga magisterial del 2017 junto a Castillo, Tello Montes fue vinculado al Movadef, el brazo político de Sendero Luminoso, en un informe presentado por el entonces ministro del Interior Carlos Basombrío.

Cuando lo llamamos, Tello se mostró hostil y amenazó con cortar la llamada en varias oportunidades. Consultado, por ejemplo, sobre la omnipresencia de Vladimir Cerrón en Perú Libre, Tello se limitó a contestar: “quien postula a la presidencia y quien va a gobernar es el señor Pedro Castillo”.

Hamlet Echevarría Rodríguez, Luis Kamiche Morante y José Balcazar Zelada también se afiliaron a Perú Libre el 30 de septiembre. Ninguno cuenta con experiencia en política y esta es su primera vez postulando al Congreso.

Otro grupo de candidatos se inscribió en el partido del lápiz el 22 de ese mismo mes. Uno de ellos es Segundo Toribio Montalvo Cubas, quien en dos oportunidades intentó ser alcalde provincial de Utcubamba, en Amazonas, sin éxito. Aunque no tiene experiencia en cargos públicos, sí tiene un antecedente por el delito de “ejercicio arbitrario del derecho por propia mano” y una sentencia por violencia familiar, según su hoja de vida presentada al JNE.

Congresistas electos inscritos a última hora
Los 14 congresistas electos que se inscribieron en el último mes de plazo a Perú Libre.

También es nueva en política la odontóloga Silvana Robles Arauco, que se inscribió al partido del lápiz ese mismo 22 de septiembre. En febrero de este año, el director general de la Dirección Regional de Salud de Junín, Danny Quispe, reveló que Robles habría sido inoculada con la vacuna de Sinopharm a pesar de encontrarse con licencia médica por la campaña. Robles se defendió diciendo que su licencia se haría efectiva a partir del 11 de marzo, por lo que se habría encontrado trabajando cuando recibió las dosis.

Castillistas y cerronistas

Entre los electos parlamentarios, hay 13 que no están afiliados a Perú Libre ni a algún otro partido. El profesor Germán Tacuri Valdivia, congresista por Ayacucho, es uno de ellos. Como su compañero de bancada Tello Montes, Tacuri también aparece en el informe de Basombrío por sus presuntos vínculos con Movadef. En otro informe de la Dirección Nacional de Inteligencia sobre el mismo tema, publicado por El Comercio, se menciona a la profesora de Educación Física Elizabeth Medina Hermosilla, congresista electa de Huánuco, que tampoco tiene filiación a algún partido.

Todo indica que estos tres personajes, como parte del movimiento magisterial, son mucho más cercanos a Castillo que al fundador del partido, Vladmir Cerrón. Como ellos, la profesora de primaria Katy Ugarte Mamani tampoco presenta militancia en Perú Libre.

Frente al grupo mayoritario de nuevos rostros, sin embargo, en la bancada se encuentran ocho congresistas que tienen un año o más de militancia en PL y que incluso han postulado a algún cargo cuando la agrupación aún se llamaba Perú Libertario. Se trata de Bernardo Quito Sarmiento, Alex Flores Ramírez, Guido Bellido Ugarte, Abel Reyes Cam, Waldemar Cerrón Rojas, Janet Rivas Chacara y Jorge Coayla Juárez.

Con mayor tiempo como militantes, estos congresistas representan un ala más próxima a Vladimir Cerrón y tendrán la misión de dirigir a la mayoría de su bancada bajo los parámetros de su ideólogo.

Las cuotas de Toledo y Humala

Las canteras del humalismo y del toledismo también han servido para engrosar las filas de Perú Libre. Al igual que Pedro Castillo –que formó parte de Perú Posible entre los años 2005 y 2017–, Paul Gutiérrez Ticona, Segundo Quiroz Barboza y Pasión Dávila Atanacio también militaron en el partido que llevó a Alejandro Toledo a Palacio de Gobierno.

Quiroz, cajamarquino y profesor como Castillo, coincidió en el partido de la chacana con el ahora candidato presidencial. Ambos formaron parte del Comité Departamental que tenía Perú Posible en Cajamarca. El nuevo congresista también estuvo en el Congreso Nacional Ordinario durante toda su estancia en las filas toledistas: desde el 2004 hasta el 2017, fecha en la que perdieron su inscripción.

Todo indica que Quiroz es un hombre más cercano a Pedro Castillo que a Vladimir Cerrón. De hecho, fue uno de los principales dirigentes de la huelga magisterial que lideró el hoy candidato a la presidencia el 2017. En agosto de ese año, cuando congresistas de Fuerza Popular invitaron a un grupo de los huelguistas al Congreso, el ahora parlamentario electo acompañó a Castillo a la cita.

Otro de los tres congresistas electos que formaron parte del movimiento político de Toledo es el también profesor Pasión Dávila Atanacio. A diferencia de Quiroz, que no postuló a ningún cargo público con el partido de Toledo, Dávila lo intentó dos veces. La primera fue el 2002, cuando intentó ser elegido alcalde provincial de Pasco. En 2010, como parte de la Alianza Perú Posible –una coalición entre los partidos de Toledo y Acuña– se lanzó como consejero regional de la misma región. En ambas oportunidades fracasó.

Congresistas electos que no militan en Perú Libre
Los 13 congresistas de la nueva bancada de Perú Libre que no militan en el partido.

La cuota humalista dentro de la bancada la conforman cuatro parlamentarios electos. Se trata de María Agüero Gutiérrez, Elías Varas Meléndez, Jorge Marticorena Mendoza y Lucinda Vásquez Vela.

Agüero es la de mayor experiencia. La congresista electa por Arequipa militó en el Partido Nacionalista entre el 2010 y el 2015, año en el que renunció. Paralelamente a su militancia, había postulado el 2014 a regidora provincial con el movimiento Juntos por el Desarrollo de Arequipa, pero no tuvo éxito.

Ya fuera de las filas nacionalistas, el 2016 trató de alcanzar una curul con el Frente Amplio, y dos años después, el 2018, fue la candidata del partido Arequipa Mía a la alcaldía provincial de esa región. No fue electa en ningún caso. Hasta que en las elecciones del pasado 11 de abril por fin se le hizo.

El odontólogo Jorge Marticorena Mendoza, congresista electo de Ica, también formó parte del Partido Nacionalista entre el 2014 y el 2018. Si bien no ha postulado a algún cargo previamente, sí registra una sentencia por obligaciones alimentarias. Desde el 2019 Marticorena debe destinar 20% de sus ingresos a sus hijos, según resolvió el Segundo Juzgado de Paz Letrado de Ica.

Desencuentros

Esta semana ocurrió un incidente que revelaría una relación no tan estrecha entre las bases magisteriales que apoyan a Pedro Castillo y ciertos congresistas. Guillermo Bermejo Rojas -electo por Lima y quien sería cercano a Vladimir Cerrón- fue intervenido en Huánuco cuando participaba de una reunión social incumpliendo las medidas sanitarias. Lo que más sorprendió de su visita a la región andina fue que los mismos simpatizantes de Castillo lo expulsaron cuando se encontraba inaugurando un local partidario.

“Nosotros estamos trabajando directamente con el maestro Pedro Castillo Terrones y nuestro trabajo en Huánuco no ha sido por el partido. Ha sido fruto de los maestros, de la coordinadora nacional, señor Bermejo, para su conocimiento”, le reclamó Edith Ramírez, a quien varios medios presentaron como coordinadora del movimiento magisterial de Perú Libre en esa región.

Consultado por el incidente en Huánuco, el virtual congresista José Balcázar señaló a Sudaca que le parece una situación lamentable. “No conozco ese caso concreto más allá de la noticia que me da. Espero se solucione. No debe haber intromisión entre los candidatos por cada región (…) Hay que llamarle la atención al señor Bermejo para que evite entrometerse en la jurisdicción donde otros congresistas han sido electos”, apuntó.

Bermejo no es nuevo en la política nacional. En el 2002 postuló con el APRA para ser regidor distrital de Ate, pero fracasó en el intento. A pesar de ser uno de los rostros más visibles de PL, el electo congresista -que tiene un juicio pendiente por presunta filiación a Sendero Luminoso- es otro que no presenta militancia en la agrupación del lápiz.

Perú Libre será la primera mayoría en el próximo Congreso y tendrá como aliados en temas claves a los cuatro parlamentarios electos de Juntos por el Perú. Habrá que ver si logra la mentada unidad de las izquierdas o empiezan a surgir diferencias que le den un giro de tuerca al juego de poder congresal.

 

*Fotoportada: Leyla López (Fuente: Andina).

*Infografías: Alba Ñaupas

 

Tags:

Congreso, Pedro Castillo, Perú Libre, Vladimir Cerrón

Todos los días, de lunes a viernes, Alexandra Ames, David Rivera y Paolo Benza discuten los temas más importantes del día por Debate. En nuestro episodio número 126: La última encuesta de Datum marca el inicio del camino esperado: la distancia entre Castillo y Keiko se acorta. ¿Habrá final ajustada o le alcanzará al profesor el tapón del antifujimorismo?

En Soundcloud:

En Spotify:

Síguenos en Sudaca.pe
Facebook.com/sudacaperu.pe
Twitter.com/SudacaPeru
Linkedin.com/company/sudaca-perú
Instagram.com/sudacaperu/

Lima – Perú

#Sudaca​​​​​ #LoÚltimo​​​​​ #Encuentas​​​​​ #Elecciones​​​​​ #Elecciones2021​​​​​ #Perú​​​​​ #DavidRivera​​​ #Debate

 

Lima – Perú

#Sudaca​​​​​ #LoÚltimo​​​​​ #Encuentas​​​​​ #Elecciones​​​​​ #Elecciones2021​​​​​ #Perú​​​​​ #DavidRivera​​​ #Debate​

Tags:

Elecciones 2021, Encuesta, Keiko Fujimori, Pedro Castillo

Corroborando lo que venimos diciendo desde hace semanas, la diferencia inicial entre Pedro Castillo y Keiko Fujimori se ha ido reduciendo paulatinamente. De acuerdo a la última encuesta de Datum, ésta pasó de 41-26% (15 puntos) el 22 de abril, a 44-34% (10 puntos) el 30 de abril, y ahora se reduce a 5 puntos (41-36%).

El punto de quiebre claro parece haber sido, sin duda, el debate de Chota, que los keikistas consideran en la interna una “gesta” por las circunstancias adversas en las que se libró, y que ello le habría otorgado a Keiko la imagen de arrojo y valentía necesaria para proyectar un talante presidencial.

Keiko sube en casi todos los segmentos en que se divide la encuesta (hombres, mujeres, edades 18-24, 25-34, 35-44, 45-54, Norte, Centro, Sur, Oriente, A/B, C y D (solo cae un punto en el E y dos puntos en Lima). En cambio, Castillo cae en todos, menos en el Norte que crece 3 puntos.

De hecho, el parteaguas ha sido el debate. Según la propia encuesta de Datum, un 44% considera que Keiko Fujimori lo ganó y un 32% que lo hizo Castillo. Allí se puso en evidencia una prueba de carácter, pesando ello más que el contenido mismo del debate.

A sabiendas de las tendencias, Castillo ha intentado una jugada ansiosa con este pacto mostrenco con Juntos por el Perú, que no se sabe siquiera en qué consiste y nuevamente pone en evidencia la absoluta falta de tino y criterio político de Verónika Mendoza (con justicia bautizada como la “Lourdes Flores de la izquierda”).

Si se mantiene la tendencia de Datum, la próxima semana, aún a tres semanas de la elección, estaríamos hablando de un empate técnico entre ambos candidatos, con la ventaja para Keiko de la imagen proyectada de ir en ascenso frente a un Castillo estacionado o en plan descendente.

Está funcionando la estrategia keikista de conquistar primero el reducto derechista propio (de allí el mensaje “peruanos versus comunismo”) y empieza a rendirle frutos la inclusión de una narrativa disruptiva antiestablishment que la haga mejorar en los sectores populares. Lo que aún no se aprecia es la profusión de gestos necesarios para reducir el antivoto, considerando que en verdad lo que la presencia de los mendocistas en la campaña de Castillo le va a brindar es la facilitación de equipos publicitarios especializados en el antifujimorismo (por allí van a venir las balas de la izquierda en esta fase final).

Tags:

Datum, Encuestas, Keiko Fujimori, Pedro Castillo

¿Qué le ha sucedido a De Soto? ¿Puede un economista, en sus ambiciones capitalistas, ser de izquierda o, peor, comunista?

 

    Coqueteó con el comunismo. Veintiún días. No paró desde que cayó derrotado en la primera vuelta electoral, el 11 de abril. En silencio se acercó tanto a Castillo que llegó hasta su mesa «suplicando una cita» con él. Hernando de Soto, dejó de lado la vergüenza y fue tras el trebejo de Vladimir Cerrón. Lo encontró en un restaurante en la carretera hacia Tumbes, en el norte del Perú, a varias horas de Lima. Según De Soto, su viaje hasta allá era para rescatarlo de un «secuestro» —claro, él nos quiere convencer de que es un mesías—. Dijo en un programa de televisión que Pedro Castillo estaba secuestrado por la ideología marxista leninista de su partido, Perú Libre, y que él lo iba a salvar.

 

    ¿Qué le ha sucedido a De Soto? ¿Puede un economista, en sus ambiciones capitalistas, ser de izquierda o, peor, comunista? Es una contradicción hasta biológica, ¿no creen? ¿Acaso se inventó toda esa fábula mesiánica para ocultar algo más?

 

    Todavía recordamos los titulares de la prensa publicados entre el 14 y 16 de abril, cuando ya se sabía quiénes eran los candidatos de la segunda vuelta. Varios diarios imprimieron casi el mismo encabezado: «Hernando de Soto estaría pidiendo el premierato y cinco ministerios» (Correo), «Hernando de Soto estaría pidiendo ser premier a cambio de apoyar candidatura de Keiko Fujimori o Pedro Castillo» (CuscoPost), «Hernando de Soto estaría pidiendo el premierato y cinco ministerios, afirma Paredes Terry» (Perú 21). Y hace solo unas horas otra vez Paredes Terry, el excolaborador de campaña electoral de De Soto, ha declarado para el diario Expreso que el 11 de abril, durante una reunión con el equipo de Keiko Fujimori, «De Soto pidió el Ministerio de Educación para su pareja».

 

    Si ese indecoroso pedido se hizo el mismo día de la primera vuelta, y luego De Soto se fue en la búsqueda de Pedro Castillo a «suplicarle una cita» —como describió Jorge Paredes Terry—, quiere decir que su proposición indecorosa no fue bien recibida por los fujimoristas aquel 11 de abril. Y ahora que, finalmente, el excandidato de Avanza País regresa a Lima 21 días después, otra vez derrotado, con su misión incumplida de rescatar a Pedro Castillo del marxismo leninismo, supongo que el fujimorismo y quienes votaron por él ya lo están mirando feo. Keiko ni siquiera lo ha llamado luego de que él se dignara en decidir su voto por ella.

 

    Veintiún días coqueteó Hernando con el comunismo. En todo ese tiempo fastidió a sus propios electores y hoy se queda sin soga ni cabra.

Tags:

Comunismo, Hernando De Soto, Pedro Castillo

Si el mentado acuerdo entre Perú Libre y Juntos por el Perú no pasa por la exigencia de un mínimo de moderación de los postulados económicos de Castillo-Cerrón, la aceptación de los requisitos democráticos para el cambio constitucional (no forzar la disolución del Congreso, como ha sugerido el presidente de Perú Libre), y una vigorosa agenda de respeto a los derechos sociales y políticas de género, habremos asistido al suicidio de una opción de izquierda moderna en el país.

Desde esta columna nunca nos hemos sumado al terruqueo de Verónika Mendoza, ni siquiera a su chavistización (que nos ha parecido siempre absurda y reaccionaria), porque entendemos que la suya era una propuesta de izquierda más sensata y democrática (aunque igualmente equivocada en materia de orientación económica).

Por ello, debemos suponer que su acercamiento a Perú Libre pasa por el establecimiento de algunos acuerdos mínimos y no por una entrega incondicional de cuadros y votos. Si JPP se suma al proyecto radical de Castillo, que es un claro programa marxista leninista de copamiento autoritario del poder político, económico y social, esa izquierda veronikista jamás podrá volver a presentarse bajo un rostro de supuesta modernidad y moderación.

Mientras no conozcamos los resultados finales de las conversaciones entre ambas agrupaciones estaremos especulando, pero cabe hacerlo en la medida que lo único que se escucha de las canteras de Perú Libre es claramente un proyecto bolivariano, de destrucción de la democracia formal, de la economía de mercado y de los mínimos derechos liberales que tanto trabajo ha costado conquistar.

Ojalá llegase el día en que la izquierda peruana acepte el lecho rocoso de la economía de mercado y entienda que puede y debe hacer mucho en materia de redistribución y de políticas de equidad, sin que el libre mercado sea un obstáculo para ello, sino, por el contrario, su condición necesaria. Si a ello le suma un talante democrático (que pasa, sobre todo, por el respeto a la alternancia democrática y no por la perennización en el poder, a lo Chávez, Correa o Morales), el Perú habrá ganado mucho.

Si nada de ello figura en la agenda explícita del pacto que se cocina entre Perú Libre y Juntos por el Perú, habremos asistido a la autoeliminación política e ideológica de la izquierda moderna y liberal en el país.

Tags:

Pedro Castillo, Perú Libre, Vladimir Cerrón

El hombre desenfunda su machete y lo restriega contra el piso. Se ríe. Está un poco borracho. El sonido de la hoja es lo único que se escucha al borde del toque de queda. Lo levanta y dice: “Mire, pruébelo, pruébelo, se los voy a regalar, vea, para que no digan que en Chota somos terroristas”. Entrega el machete y se vuelve a reír. “Sírvanse, por favor, queso chotano y mote”, pide. 

 

Gilberto Vásquez Morales es hermano de Armando Vásquez Morales, candidato al Congreso en las últimas elecciones por la lista cajamarquina del ultraderechista Renovación Popular. Gilberto asegura ser miembro de una de las cuatro organizaciones de ronderos de Chota. Administra la cochera en la que Sudaca tuvo que ingresar su móvil para protegerla de los gases lacrimógenos de una gresca que no pasó a mayores. 

Todo el frontis de la cochera tiene pintados los colores del partido de Rafael López Aliaga. “Mi hermano postuló, con el 1”, dice Gilberto, quien además administra el local. “A la otra camioneta que ha venido desde Lima le he dado unos ponchos, para que no digan que somos terroristas aquí en Chota”, agrega. Y vuelve a insistir con el queso, el mote y el machete. 

Además de rondero y administrador, Vásquez Morales también trabaja en obra, según las fotos que proporciona empleando una estación topográfica. “Aquí en Chota, sí, nuestros ancestros han sido duros. Pero nosotros somos muy buena gente. Acá nadie roba, nada se pierde. Yo dejo la cochera abierta toda la noche”, insiste. Está muy preocupado en transmitir esa idea.  

¿Qué hacen los ronderos si agarran a un ladrón? “Ahí, pues, tú sabes”, dice. Luego prefiere explicar: primero a trabajar, después, si el caso lo amerita, vergüenza pública. La ciudad está ya casi en silencio. Se ha apagado desde la algarabía de la tarde. ¿Por quién va a votar, Gilberto? “Por Castillo, porque es paisano, le vamos a dar el voto”, dice. ¿Y el cartel de afuera? Ya no se ríe. Su hermano está gravemente enfermo de Covid-19. 

 

“Somos ronderos”

El ambiente en Chota, capital de distrito y provincia homónimas, estuvo cargado el último sábado. Idas y venidas en redes sociales, una organización improvisada pero funcional, y autoridades locales con mucha prensa a disposición. Pero no solo la prensa limeña se trasladó en cantidad inusual a la ciudad cajamarquina, junto a Sudaca, sino también la Policía: 460 efectivos cercaron los accesos a la plaza principal.

Por supuesto, a los estrategas fujimoristas, ya curtidos en estas lides, no se les hubiera ocurrido entrar sin portátil a territorio visitante. La de Keiko era pequeña, pero bulliciosa. Algunos llegaron en buses antiguos, otros en camionetas 4×4. Los naranjas, incluso, acondicionaron su local cerca a la plaza con gigantografías de la lideresa. 

Al espacio cercado por la Policía solo ingresaron algunos cientos de partidarios de ambos bandos. Eso equiparó la bulla, pero el fujimorismo siempre estuvo en minoría. A las afueras, un primer choque se registró alrededor de las 2:30 de la tarde. Los fujimoristas arengaban “¡no al terrorismo!”, mientras un convoy cargando un lápiz de casi dos metros intentaba cruzar la esquina que ellos ocupaban a una cuadra del debate. En la plaza, los gritos eran los de un partido de fútbol. Apenas había centímetros de distancia entre las personas. 

El debate fue un intercambio de pullas −algunas mejor, otras peor dirigidas− que mantuvieron arriba los gritos hasta la última intervención. Hubo una postal final de choque de puños −histórica, desde su nacimiento− y Keiko se subió a una camioneta blanca flanqueada por su equipo. Pedro Castillo salió de la plaza caminando entre el tumulto. Los K se cruzaron con los lápices a una cuadra de la plaza a diez para las tres de la tarde. El contingente policial tuvo que lanzar algunas bombas lacrimógenas. 

Tras dispersar a los ciudadanos, la Policía se movilizó en resguardo del convoy naranja. Fueron aplaudidos, arengados, con vehemencia desde uno de sus buses. Más allá de algunos objetos lanzados al aire, el altercado entre keikistas y castillistas se calmó. El profesor se resguardó en el local de su partido: un edificio de la calle Exequiel Montoya cuyo segundo piso sobresale sobre la vereda. Desde allí, su coordinador regional anunció que daría un mensaje. 

Decenas de personas volvieron a congregarse: simpatizantes, curiosos, periodistas, policías y, también, un grupo de mujeres con chicotes y chalecos amarillos con inscripciones en negro. “Seguridad de Bambamarca. Rondas campesinas”, decían. Pasaron los minutos y empezaron las arengas. La más repetida fue esta: “somos ronderos, y no terroristas”. 

 

Pintas y más pintas

Llegar a Chota por carretera no es fácil. La ciudad está cercada por una muralla de montañas verdes, hermosas, pero llenas de neblina y derrumbes activos. La propia Keiko demoró 30 minutos debido a uno de ellos. Pero, además, toda la carretera es un muestrario de la oferta política del país, pasada y presente. Abunda en el tramo cajamarquino la propaganda del candidato al Congreso de Podemos Perú, Guillermo Vásquez Chingo, que no agarró una curul, y de Elva Edith Julón, de Alianza para el Progreso, hija de un exalcalde suspendido por mandato de detención. 

Prevalece, además, la A del partido de César Acuña, uno de los dos chotanos que participó en esta elección. El otro, que le gana en presencia de paredes, es Pedro Castillo. El lápiz es −aunque por poco− lo más pintado en todo el recorrido. No solo en la llegada a Chota, sino en casi toda la carretera desde Lima. Chimbote, por ejemplo, está repleto de muros rojos.

Para ver la ‘ola roja’, más que a analistas políticos, quizás la mejor forma era consultarle a un transportista que no paró por la pandemia.

Castillo finalmente no salió a la ventana de su local de campaña. Reubicó su saludo a un lugar más simbólico: el Parque del Maestro, a las puertas del Centro Cultural Akunta, que tiene la imagen de un rondero en la fachada. Allí dio el pésame a los familiares de un dirigente local recién fallecido, dijo que empezaba su gira por “la [región] macro-oriente” y repitió sus dos eslóganes de campaña: “No más pobres en un país rico” y “palabra de maestro”. Luego partió hacia el distrito de Chugur. 

En el Parque del Maestro se volvió a escuchar la misma arenga, varias veces: “Somos ronderos, no terroristas”. Los seguidores de Castillo hacen referencia a la cobertura de la prensa limeña sobre los vínculos de Pedro Castillo con el Movadef, que reivindica el legado genocida de Abimael Guzmán. En Sudaca, publicamos hace dos semanas un artículo que mostraba sus reuniones con representantes de ese movimiento en Bolivia. El candidato no quiso contestar al respecto. 

La ciudad se tranquilizó con la noche. “La economía aquí recién está saliendo un poco. Van a ser dos años sin carnavales. Acá esto se llena, todos los precios se multiplican por cuatro, ahora solo los comerciantes vienen, y eso”, dice el Sr. Saavedra, el administrador del hotel Saamedi. ¿Votará por Pedro Castillo? “Como paisano, supongo, le daremos el voto”, dice. 

 

“Ya estamos hasta en Magdalena”

Poco antes del toque de queda, el local de Perú Libre vuelve a abrir sus puertas. Es una reunión de 20 partidarios del lápiz con sus coordinadores y dos congresistas elegidos para este periodo: Américo Gonza y Hamlet Echeverría. Nadie filtra quién entra y quién no. El ambiente está acondicionado con cuartos de triplay en el segundo piso y un espacio abierto al centro del primero. Un hombre se para de su silla, dice que tiene una agencia de turismo y ofrece colaborar con los pasajes para la campaña. Otro recuerda que también se necesitarán personeros, porque el fujimorismo ‘seguro va a tener para pagarlos’. El ambiente es el de una recta final en la que todos creen que pueden ganar. 

“Yo he venido desde Lima. Allá nos estamos organizando en distintos barrios y hasta ya tenemos un panel enorme frente al mercado de Magdalena, un distrito de renta media”, dice uno más. Asegura que el apoyo en la capital puede crecer. Hay aplausos, otros personajes toman la palabra. Finalmente, se la ceden al nuevo congresista Echeverría. 

Él se quita la mascarilla y se pone de pie. Es profesor de secundaria, ha estudiado un posgrado en la Vallejo, de Acuña. Ha reportado un sueldo en el sector público de S/2.500 mensuales. Obtuvo una curul porque a quien le correspondía por votos, Yanina Poveda Merecedes, murió de Covid-19. ¿Todos los maestros somos terroristas?, se pregunta Echevarría. Luego se queja: “Me duele porque yo he estado en Ayacucho en la época de Sendero”.

“Al chotano ni la mano”, dice el huayno ‘Cholo chotano’, de William Tapia. Es un refrán popular que acuñaron los chilenos durante su paso por territorio nacional, debido al nivel de hostilidad con el que fueron recibidos en esa zona de Cajamarca. La copla, sin embargo, inmediatamente responde: “Las apariencias engañan, el chotano es un hermano”. 

Al alba del domingo, Gilberto Vásquez Morales se despide sin un ápice de resaca, recordando lo dicho el día anterior. Sudaca tuvo que volver con prisa a Lima, cargando un machete como regalo. “¿Ustedes van a apoyar a Keiko?”, le preguntó el administrador de una tienda de combustible, a la mitad de una carretera cubierta por la neblina, al equipo de este medio. Aún no sabemos, ¿y usted, por quién va a votar? 

“Por Castillo, porque es de aquí. Ya es hora de que gobierne un cholo, un cholo chotano. Y ahí vamos a ver qué puede hacer, ¿no cierto? Si en Bolivia [Evo Morales] lo hizo bien. Están diciendo que los cajamarquinos somos terroristas. Nada de eso, acá eso no hay”, respondió. Ese fue el mensaje de Chota para Lima tras el debate. Valga transmitirlo.

 

Tags:

Elecciones 2021, Keiko Fujimori, Pedro Castillo
x