Pedro Castillo

¿Es creíble la moderación de Pedro Castillo, manifestada en una comentada entrevista radial en Exitosa? ¿Estamos siendo testigos de la “ollantización” del candidato más radical que ha pasado a una segunda vuelta en la historia electoral peruana de los últimos lustros? ¿Castillo se está poniendo el polo blanco? ¿Vladimir Cerrón será dejado de lado como operador político y mentor ideológico?

Es difícil que algo así suceda. Desde un punto de vista puramente pragmático, Castillo corre riesgos con ello. Eventualmente, puede ayudar a que el antifujimorismo no ceda (hay muchos votantes de centro y derecha que ante la moderación de Castillo han reencontrado razones para no tener que taparse la nariz y votar por Keiko), pero puede perder un nicho electoral, que ya en algunas redes sociales radicales empieza a manifestar su disconformidad respecto a este giro narrativo del profesor cajamarquino. Y que no es poco. Debe ser un 7 u 8% ese electorado radical. Su desencanto de Castillo puede llevarlo a perder la segunda vuelta.

Lo dicho no nos hace soslayar, sin embargo, y preguntarnos por qué la reacción histérica de la derecha respecto de esa eventual moderación. Hay los que creen que es pura estrategia electoral y por ende increíble y hasta denunciable, pero hay a quienes les irrita porque creen que es genuina y que con ello se asegura el triunfo electoral definitivo.

Pienso, por el contrario, que ojalá Castillo, quien puede ser Presidente del país, se acerque, por ejemplo, a las posturas de Verónika Mendoza y Juntos por el Perú, y que sea esta agrupación la que le ponga los cuadros tecnocráticos en caso llegase al poder. JPP no tiene muchas armas de negociación, su votación ha sido menor y su bancada es exigua, pero tiene cuadros que Castillo no tiene.

Si eso ocurriera, en el escenario de un eventual triunfo de Castillo, al menos no veríamos desplegada la psicopatía ideológica del cerronismo, sino una postura más centrada y viable como la que prometían los Pedro Francke u Oscar Dancourt (era un delirio ultraderechista acusarlos de chavistas).

Igual, en perspectiva, sería un retroceso para el país. Un plan económico de izquierda, por más moderado que sea, no es lo que el Perú necesita en estos momentos. Lo que urge es un shock de inversiones capitalistas sumado a la reconstrucción de un Estado eficaz e inclusivo, que deje de alimentar a los antisistemas que hoy se expresan mayoritariamente por la opción radical de Castillo. Y eso solo lo puede ofrecer una derecha liberal. Pero al menos esa izquierda moderada no sería el salto al abismo que el plan original de Perú Libre implica.

Hay que seguir observando los movimientos de esta campaña. Cada pieza forma parte de un rompecabezas que se está armando y hay que mirarlo así, en perspectiva. Falta mucho trecho por recorrer.

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Elecciones, Elecciones 2021, Pedro Castillo, Perú Libre

El candidato Pedro Castillo ha empezado a moderar su discurso confrontacional. Intuye que con la persistencia radical de finales de primera vuelta y primeros tiempos de la segunda podía ir amasando un antivoto importante (ya la encuesta de Datum muestra que hay tanto anticomunismo cojo antifujimorismo).

Con ello desafía a Keiko Fujimori, quien tiene tremendo reto por delante. No le basta el terruqueo ni el antichavismo, aunque el argumento sí resuena. Ha empezado una eficaz campaña de marketing peruano/antiperuano, que es tan potente como la de Castillo pobres/ricos, pero aún así, eso no le será suficiente.

La candidata de Fuerza Popular debe asegurar la defensa del modelo -fuente primigenia de su base electoral-, pero a la vez debe reducir el enorme antivoto que sufre y, no bastando con ello, debe recuperar el espíritu auroral anti establishment del fujimorismo.

Quien mejor exprese el humor ciudadano, su malhumor para ser más preciso, podrá conquistar a los sectores populares, muchos de los cuales no han sido beneficiarios del modelo económico y otros han sido expulsados de sus logros por culpa de la recesión pandémica.

A ellos se suma el enorme bolsón poblacional de gente que no recibe nada del Estado y así identifica al modelo. Con una salud pública de país del cuarto mundo, con una educación pública que no es inclusiva ni igualitaria y con una seguridad que parece coto exclusivo de los ricos, no hay ciudadanía capaz de ser integrada al statu quo.

¿Cómo lograr que la defensa del modelo comulgue con la crítica al Estado asociado a él? Ese es el desafío de Keiko Fujimori y de la derecha peruana en general. Castillo, y la izquierda en particular, la tienen más fácil. Su discurso antisistema prende con mayor facilidad (en gran medida, el fracaso electoral de Verónika Mendoza pasa por haber rebajado ese perfil confrontacional en el tramo final de la primera vuelta).

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Elecciones, Keiko Fujimori, Pedro Castillo

Usted ha llamado a no regalar el voto, pero uno de los dos candidatos ya tiene el 40% de la intención a su favor y la otra candidata cuenta con respaldo público de ciertos personajes, como Mario Vargas Llosa. ¿Cuáles son las consecuencias que puede tener este apresuramiento?

 

Primero, lo que las encuestas miden no es la votación, es la preferencia que hay en ese momento. No se ha traducido en un acto de voto. Podemos llamarlo una protointención de voto, pero naturalmente lo preferible es poner en suspenso la decisión hasta no haber tenido de los dos contendientes declaraciones claras, rotundas, específicas, comprobables y verificables de respeto, y la decisión de respetar y defender la democracia. Y la democracia no como un concepto general, sino definida en forma muy pormenorizada en torno a algunos de los asuntos y elementos que la definen como tal.

Hay una frase que repiten algunos: “de Keiko Fujimori tenemos pruebas, pero de Castillo dudas”. Usted, sin embargo, ha escrito en una editorial que de Perú Libre conocemos lo suficiente. ¿Lo suficiente para avizorar qué tipo de gobierno?

Lo suficiente como para temer por un tipo de gobierno autoritario, vertical, que con el ropaje de izquierda y estatismo no rinda cuentas, tome como modelo a la tiranía de Maduro en Venezuela o la tiranía de Ortega en Nicaragua y que tenga como punto esencial la permanencia en el poder. Con un fortalecimiento del aparato del Estado que, antes de servir para el bien común, va a servir para el fortalecimiento del gobierno. Todo esto bajo la etiqueta del socialismo. Esto no viene de que yo tenga algunas propiedades parapsicológicas ni clarividentes, sino de, sencillamente, ver y constatar cuáles han sido y son las relaciones del ideólogo de Perú Libre, Vladimir Cerrón. Sobre todo con el gobierno de Maduro en Venezuela.

 

Habrá leído usted el ideario de puño y letra del señor Cerrón. La impresión es esa, que apuntan a un gobierno autoritario.

Lo que he leído y numerosas declaraciones de Cerrón, reportes de sus contactos, su decidido apoyo a Maduro, naturalmente me hacen pensar eso y creo que haría pensar lo mismo a cualquier persona con una capacidad esencial de razonamiento.

 

¿No ve a Castillo emancipándose de este personaje?

No puedo descartarlo, naturalmente. Si Castillo sale elegido presidente, el que va a tener el mandato para dirigir es él y no Cerrón. Cerrón va a ser el que tiene el partido, el grupo, el aparato que entraría al gobierno. Pero no es una posibilidad dominante en absoluto [que pueda emanciparse]. Ahora, ¿en qué sentido se emanciparía Castillo? ¿Cómo? ¿Con qué equipo? ¿Para hacer qué? Tampoco uno puede configurar un plan basado en ello. Lo más importante de todo es lo siguiente: había muchas posibilidades pésimas en la segunda vuelta y esta es una de las peores. Reitero lo que dije en el editorial: se trata de dos candidatos que en conjunto no llegan a la quinta parte del universo electoral del país.

 

Algunos analistas están calculando que ninguno de los dos candidatos tendrá vía libre para lograr sus intenciones a plenitud, porque no tendrían mayoría en el Congreso. ¿Eso debería tranquilizarnos o más bien preocuparnos por la estabilidad del país?

Bueno, tranquilizarnos ciertamente no. Cuando una persona que no tiene vocación democrática enfrenta una situación incierta con el Congreso, en la que no tiene mayoría y está lejos de imponer aquellas cosas que requiere, entonces lo más probable es que haya una actitud de confrontación. Un conflicto, si el Congreso no se somete. Y por una u otra vía, por ejemplo, en una Asamblea Constituyente, se le quite a este la capacidad. Lo más probable es que todo este elenco de políticos que va a entrar al gobierno y al Legislativo en el 2021 probablemente no sea el mismo que los deje en el 2026.

 

Cree que vamos a tener otros cinco años de vacancias o tentaciones por ese tipo de prácticas.

Si cualquiera que gane no lo hace con un compromiso firme en defensa de la democracia y con un programa de gobierno que, siendo racional y tratando de ser lo más eficaz posible, se dé dentro de los parámetros de la democracia, vamos a tener cinco años de inestabilidad. Y si tenemos estabilidad, va a ser una estabilidad lograda por un gobierno a la fuerza, una estabilidad falsa debajo de la cual va a estar fermentando la resistencia y la rebeldía.

 

¿Usted ve al señor Castillo con un respaldo popular y de las fuerzas del orden como para convertirse en un dictador, como temen algunos de sus críticos, o por ahí no va el temor?

Si gana Perú Libre con Castillo a la cabeza y hay un proyecto de permanencia en el poder, como entiendo que manifestó Cerrón hace pocos días al definir lo que era un acto revolucionario, entonces las acciones para lograr esa permanencia se van a dar. ¿De qué forma, con qué correlación de fuerzas, utilizando qué medios? Va a depender muchísimo de los resultados que haya en la segunda vuelta, de lo que suceda durante la campaña y de quiénes sean los que estén en las funciones fundamentales del gobierno. Y naturalmente, va a haber resistencia de otras fuerzas políticas y de la sociedad civil. Por el momento, esas son cosas que están dentro de lo posible, pero no dentro del cálculo de lo inmediato. A la vez, quiero decir que podemos pensar en un escenario en que, sobre todo Castillo, adecuadamente aconsejado, tome la decisión de tener un compromiso firme, cabal, verdadero con la democracia y decida actuar como tal.

 

De otro lado está el fujimorismo más reciente, el de la ‘mototaxi’, que ya ha demostrado su propensión a petardear la democracia y que ahora ha cambiado a una estrategia de conciliación. Piden perdón por la actuación de sus representantes en el Congreso, por ejemplo. ¿Hay que creerle a esa cara o, más bien, es una careta?

Recuerda que la Keiko de Harvard, la de la mochila pesada, fue previa a la del 2016. Luego hubo otra Keiko que no hubiera sido reconocible con la que habló en Harvard. Entonces, puras declaraciones de esas que se dan al pasar no valen mucho. Dentro de las posibilidades limitadas de una sociedad civil, una de las cosas que se puede hacer es una suerte de acta, de estatuto, de juramento, donde cada uno de estos candidatos, solemnemente y ante una serie de peruanos, luego con observadores extranjeros, firmen y juren mantener, respetar, defender la democracia en forma pormenorizada. No en términos generales. No usar ese lugar común de ‘el respeto irrestricto a los derechos humanos’. Uno escucha esa palabra y ya sabe de que algo malo va a pasar. Sino el derecho a la libertad de expresión, libertad de prensa, libertad de reunión, de asociación. En cada aspecto tiene que estar claramente determinado el equilibrio de poderes, respeto a autoridades autónomas, independencia de poderes. Si en el camino traicionan aquello, va a estar claro y patente que lo hicieron y la resistencia en la sociedad civil. Hay ejemplos muy recientes de lo que [eso] puede llegar a ser. Noviembre está cercano todavía.

 

Hace ya más de una semana el fiscal José Domingo Pérez declaró que temía por él, por su familia y por las investigaciones. ¿Qué es lo peor que puede pasar con el caso Lava Jato y con el caso de los Cuellos Blancos con Keiko Fujimori en el poder?

Lo peor… dejemos a la imaginación volar. Puede haber escenarios desastrosos: destituir, arrestar, hacer investigaciones truchas contra los fiscales, atentados. Puede pasar, en ese sentido, casi cualquier cosa. Pero la pregunta es si la gente va a permitir que pase. Recuerda cuando Chávarry quiso destituir a Rafael Vela y José Domingo Pérez, y la gente se movilizó en año nuevo. Entiendo que han pasado muchas cosas, entre ellas, la tremenda guerra sucia que se ha desatado contra los fiscales y luego el efecto aturdidor de la pandemia. Pero va a estar cada vez más claro que, dentro del desgraciado retroceso que ha tenido la lucha anticorrupción en América Latina [se refiere al desmantelamiento de equipos anticorrupción en Brasil, Guatemala y Honduras], el equipo especial en el Perú es el único que queda como baluarte. Considerando sus logros históricos, yo creo y espero que haya una firme movilización de la sociedad en defensa de ellos y también una fortísima solidaridad del extranjero. Si [Keiko Fujimori] aprovecha su posición de poder para atacarlos, va a estar muy claro que todas las promesas que dio son tan valiosas como un billete de S/13. Al margen de ello, van a ser años muy difíciles y las fuerzas democráticas deben prepararse para enfrentarlos. No estar con esa actitud pasiva, reactiva, básicamente frívola, de decir ‘yo prefiero a este o aquel por ser de izquierda o de derecha’. Yo no quiero ni tirano de derecha ni tirano de izquierda.

 

Castillo nunca se ha referido a estos temas [investigaciones anticorrupción] como cruciales. ¿Es una incógnita para usted?

Hasta el momento hay muchas más preguntas que respuestas. Por eso también he hablado de la necesidad de no regalar el voto, porque hay que conocer muchísimo más sobre el candidato. Tenemos delante a un desconocido y es indispensable conocerlo bien. Hasta el momento que eso se dé, uno no debe tomar una decisión de voto. Hay muchísima gente que está corriendo para ver dónde se ponen y obviamente [existe] el interés de poder estar en el próximo gobierno haciendo algo. Desde el punto de vista del compromiso democrático, eso es algo totalmente irresponsable. La única pregunta que me gustaría que Castillo responda es cuán amistosa, cuán profunda es la relación que tiene con Tomás Aladino Gálvez y, si la relación es estrecha, qué va a hacer con los conflictos que tiene en la Fiscalía de la Nación y las investigaciones que enfrenta en la Junta Nacional de Justicia. Eso para mí sería bastante importante de saber en el corto plazo (*)

 

Dentro de nuestro imperfecto sistema democrático, como usted lo califica, también está la prensa, ¿usted cree que peligra con ambos como presidentes?

Depende de qué prensa hablemos. Hay una prensa corrupta, una prensa lumpen. Hasta este momento, yo veo grupo lumpen de un lado y grupo lumpen del otro. Me imagino que eso van a seguir haciendo…

 

Hablemos de la prensa independiente.

La prensa independiente, la prensa que vale, la prensa que es respetable en algunos casos y respetabilísima en otros, no creo que la va a tener fácil. Depende cuán intensa sea, si se presenta, la degradación autoritaria. Puede ser una degradación en la cual se ataque directamente a los medios, se busque destruirlos económicamente. Estamos viendo lo que pasó en Nicaragua, con todos los medios importantes de investigación, que han sido desbaratados; o en Venezuela, donde o los han obligado a exiliarse o les han hecho juicios estúpidos en los que tribunales vasallos han fallado a su favor. Un ejemplo es el reciente caso de Diosdado Cabello contra El Nacional, que básicamente equivale a una confiscación, por supuestamente haber insultado el honor de Cabello al haber reproducido una noticia que estaba en toda la prensa internacional. Es ese el tipo de cosas que pueden pasar en un lado. Y en el otro lado, no tengo siquiera que hacer demasiadas suposiciones: vean la prensa basura que estos promovieron y vean lo que pasó en la última etapa de Montesinos y Fujimori como para tener una idea de lo que puede suceder. Se hizo durante el gobierno de Fujimori y se volvería a hacer ahora. Todos los periodistas que vivimos con pasión y entrega nuestra vocación, sabemos los riesgos y estamos plenamente dispuestos a enfrentarlos. Aceptamos cualquier consecuencia por llevar a cabo, con entereza, nuestra labor, ¿pero es o era necesario? Por supuesto que no. Nosotros ya habíamos logrado esta democracia y habíamos logrado avances únicos a través del periodismo de investigación en la lucha contra la corrupción. Ahora, volver a empezar, tener que afrontar todo eso.

 

Para terminar: ¿se ve usted apoyando, como lo ha hecho Vargas Llosa, al fujimorismo? Al fujimorismo que usted enfrentó y padeció.

Mi voto va a ser mi voto. De repente hay ciertas cosas que resultan difíciles de hacer. Para mí lo importante ahora es poder ayudar a determinar el compromiso, el juramento de defensa de la democracia. Si un candidato la firma y el otro no, entonces obviamente quien la ha firmado y se compromete a hacerlo, debe ser apoyado y ganar la elección. Para mí, ese es el criterio. Si eso significa que uno va a tener como mandatario o mandataria a personas que considera que no están mínimamente calificadas para eso y, si en algunos casos, significa una ironía amarga del destino, pues las realidades son las realidades y tenemos que enfrentarlas adecuadamente. He tenido varios dilemas duros que enfrentar en estos años y la verdad que haber defendido la democracia aceptando el mal menor, cuando uno esperaba cosas tanto mejores para la patria, ha significado una tragadera de sapos que te deja un mal sabor perdurable. Pero hubo que hacerlo y hasta este momento no tengo razón alguna para arrepentirme de ninguna de las decisiones anteriores.

 

(*) El fiscal Tomás Gálvez y Pedro Castillo son naturales de Cajamarca. Castillo dice haber sido rondero. Desde el Ministerio Público, Gálvez ha llevado a cabo capacitaciones y diversas actividades con las rondas. Recientemente también ha viajado a Chota. Gálvez tiene pendiente una investigación en la Junta Nacional de Justicia y ha sido vinculado a “Los Cuellos Blancos”.

(**) Foto: Knight Center.

(***) Fecha de publicación: 22 de abril del 2021

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Gustavo Gorriti, IDL, Keiko Fujimori, Pedro Castillo

No da puntada sin nudo. Con Pedro Castillo, Evo Morales ha encontrado la forma de conseguir la salida soberana de su país a las aguas del Pacífico que tanto soñó. ¿Qué mejor oportunidad?

 

En el 2010, Morales lo intentó. Creyó que convenció a Alan García de permitirle construir un anexo de la escuela naval boliviana en Ilo —hasta se colocó la primera piedra—, de autorizar la presencia de barcos de la armada boliviana en la costa peruana con derecho de navegación y acoderación en el Puerto de Ilo y de exonerar a empresas bolivianas de diversos impuestos que peruanos estamos obligados a pagar con puntualidad.

 

Todos esos privilegios quedaron redactados en un documento denominado Protocolo Complementario y Ampliatorio de los Acuerdos de Ilo, papel sin valor porque faltó algo esencial: la ratificación del Congreso, como lo manda nuestra constitución. Pero todo puede cambiar con un gobierno de Pedro Castillo, pues con él la disolución del Congreso de la República está asegurada para convocar a una Asamblea Constituyente, lo que significará nuevas reglas, dictadas ¿por quién? Hay varios interesados. El comunismo no es una sola persona, y esa no es Evo Morales nomás.

 

Detrás de Evo y su interés de salir al mar a través del Perú, están pensamientos comunistas y dictatoriales como los del finado Hugo Chavez (en la actualidad Nicolás Maduro) o como los de los hermanos Castro de Cuba, que se instalaron en el poder en la historia y que hasta hoy no dejan de controlar. Detrás de Evo Morales también se hallan las ambiciones de China que cree en su expansión geopolítica para dominar el mundo, pero que no cree que los ciudadanos deben tener libertades económicas ni políticas. Por supuesto, también detrás de Evo está el problema violento que es Irán. Detrás de ese Evo se encuentra todo un club comunista, toda una corriente intransigente que observa en el Perú la posición geográfica ideal para dominar Latinoamérica. Es así que la salida de Bolivia al Pacífico por nuestro país es la lotería que buscan China, Irán, Venezuela, etcétera.

 

Por eso, debemos ver con preocupación el entusiasmo que le pone Evo Morales a la campaña del falso jinete Pedro Castillo Castillo. Cuando él abre la boca para apoyar su candidatura, está mirando con ambición nuestro mar, la puerta dorada del comunismo para el control de la región.

 

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Evo Morales, Kevin Carbonell, Pedro Castillo

«Mario Vargas Llosa ha cometido el mismo error que están cometiendo muchos de los electores que no votaron por Pedro Castillo ni por Keiko Fujimori en primera vuelta: ‘regalarles’ el voto. Ambos son peligros reales para la democracia y es necesario asegurar que no vulnerarán el estado de derecho de ganar las elecciones. Aquí siete compromisos mínimos que deberían asumir los dos», dice David Rivera, analista del podcast Debate de Sudaca.pe.

Mira la nueva videocolumna Disonancia de David Rivera.

 

 

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David Rivera, Pedro Castillo

Era previsible, como lo señalamos ayer, que Pedro Castillo apareciese encabezando las encuestas. Venía en alza ya un par de semanas antes del día de la elección y además ha merecido una natural exposición en los medios en los últimos días por haber ocupado el primer lugar el 11 de abril.

Eso puede explicar por qué, a diferencia de las primeras encuestas que se han hecho en anteriores segundas vueltas, esta vez la distancia sea mayor (42 a 31%, según Ipsos), lo cual, por cierto, no es, de ningún modo, un predictor del resultado final.

Si algo hemos visto en esta elección es que las encuestadoras no están en capacidad de prever a dos meses de una elección cuál será el resultado final. Ni siquiera a una semana de la misma. Y no ocurre así porque sean parte de una conspiración manipulatoria sino porque nuestro país es políticamente desafecto y cambiante.

Seremeos partícipes, además, de una elección polarizada que conforme se acerque el día electoral arreciará en ataques y denuncias que irán mostrando el verdadero rostro de ambos candidatos.

En ese sentido, Keiko tiene una cierta ventaja porque ya la gente la conoce. Los que la respaldan y los que la odian. A pesar de ello, su antivoto viene disminuyendo.

En cambio, a Castillo no se le conoce. Y tiene mucho por explicar no solo en materia de delirantes propuestas económicas -a las que se va a aferrar tozudamente, ha dicho- sino por sus evidentes cercanías con grupos radicales a su vez vinculados a Sendero Luminoso. No es terruqueo, es realidad constatable. Mientras el antivoto de Keiko parece que tiende a disminuir, el de Castillo tenderá a subir.

Será una final ajustada en donde Keiko la tiene cuesta arriba porque tiene que explicar las bondades del modelo económico no solo a muchos marginados del crecimiento que dicho modelo ha traído sino también a los afectados de la pandemia que instintivamente quieren un cambio del statu quo y encuentran en Castillo la mejor expresión de ese deseo.

La encuesta refleja un Perú segmentado, sin duda, pero donde ambos candidatos comparten importantes nichos sea por nivel socioeconómico, región geográfica o cualidad centralista o provinciana (Castillo tiene 17% en el sector A!!!, y Keiko 24% en el E). Hay una estratificación diferente, pero compartida, lo cual hace más difícil el pronóstico final.

No es un Perú clara y radicalmente dividido en dos, como sí hubiera ocurrido si por ejemplo a Castillo le tocaba al frente algún otro candidato de la derecha como Rafael López Aliaga o Hernando de Soto.

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Juan Carlos Tafur, Keiko Fujimori, Pedro Castillo

Usted ha escrito, luego de la primera vuelta, que suele decirles a sus pacientes que la culpa o la ira son asesores catastróficos. ¿Cree que las dos opciones que están en segunda vuelta reflejan eso claramente?

Claramente, sí. Y no es una elección de pobres versus ricos, porque en el Perú hay demasiados pobres y muy pocos ricos. De modo que hay pobres que han votado por Keiko Fujimori también. Sí es una polarización ideológica extrema con el agravante de que ya conocemos las trapacerías del fujimorismo. Sabemos de lo que es capaz y sabemos qué es lo que va a pasar, porque no hay ninguna razón para pensar que eso va a cambiar. De otro lado tenemos un enigma, pero un enigma congelado en el tiempo. Normalmente teníamos claro cuál era el mal menor, hasta que por fin hemos llegado a una situación donde nadie sabe con certeza cuál es y eso nos pone en tensión. Me animo a decir que ya la salud mental que venía bastante deteriorada ha empeorado con esta disyuntiva. Yo escucho a mucha gente, pacientes y amigos hablar de que está durmiendo peor desde las elecciones del domingo.

Se ha hablado de la metáfora del abismo, como si este país se quisiera autoeliminar permanentemente. ¿Le parece acertada?

Digamos que, en una extrapolación un poco arriesgada a lo personal, la tentación del abismo vendría a ser la pulsión tanática, la pulsión de muerte, la tentación de la autodestrucción. Tánatos en realidad se impone y logra su cometido cuando las fuerzas que se le oponen, las fuerzas de la vida, de Eros, están debilitadas, disgregadas. Eso es lo que está ocurriendo en este momento. Nunca hemos tenido una fragmentación tan grande porque nunca hemos tenido una crisis más terrible. Entonces, sí, claro, probablemente Tánatos ahora impera: impera en las colas del oxígeno y, por ejemplo, una persona que trabaja en un hospital de provincias me contaba escenas inenarrables de los viajes que tiene que hacer y las decisiones que tienen que tomar a diario los médicos en el área Covid [de un hospital]. Ahora, cabe recordar algo que me parece que era Nietzsche el que lo decía: si miras durante suficiente tiempo al abismo te vas a reconocer. Ese abismo lo hemos creado entre todos, porque en 200 años no hemos sido capaces de cerrar la brecha.

 

El 9 de abril, en una entrevista donde hablaba de una campaña envenenada con los insultos que se lanzaban los candidatos, dijo que mucha gente llegaba al día de las elecciones asustada y se incluía a usted mismo. Finalmente, ¿se cumplieron sus temores?

Se cumplieron con creces. Me quedé corto, porque lo que yo veía, y sigo viendo, es que la cuerda del arco estaba muy tensa por las circunstancias que todos padecemos: la pandemia, la atroz crisis económica, el miedo y la desesperación. Por supuesto que todo matizado desde qué lugar uno ocupe en la sociedad. Y también [desde] la desafección brutal de la política, porque la mayoría de las personas está enfocada en la supervivencia, literalmente. Entonces, yo me pregunto cuánta gente habría acudido a votar si no fuese obligatorio y con multa. El resultado es la decisión tomada en condiciones extremas. Y, que yo recuerde, nunca hemos vivido en condiciones tan extremas como esta.

 

¿Qué dicen de nosotros, como país, el enfrentamiento de estas dos posturas totalmente antagónicas en segunda vuelta, pero que pueden tener como punto común el autoritarismo?

Sí pues, un síntoma de eso es que en algún momento el candidato más extremista de derecha y antiderechos, valga el juego de palabras, dijo que en medio de todo por lo menos ambos [Castillo y Fujimori] son personas de familia que tienen cosas en común. En otras palabras, si tú escuchas que López Aliaga encuentra algo rescatable en las personas elegidas ya sabes dónde estamos. Y sí revela un fondo muy autoritario, antiderechos, machista, homofóbico, en contra de las minorías. Un problema que corre el grave riesgo de ser invisibilizado en esta elección porque, como hay tantas cosas en juego, fácilmente esto puede ser considerado como una preocupación superficial de personas privilegiadas, pero es todo lo contrario. Eso en realidad define qué tipo de sociedad somos y qué tipo de sociedad queremos ser.

 

Hay mucha gente que no tiene en agenda los derechos de ciertas minorías y por eso también me gustaría referirme a otras libertades que atañen, por ejemplo, a la libertad de prensa. Si uno lee el plan de Vladimir Cerrón, encuentra ciertas restricciones para el ejercicio profesional. Y del fujimorismo ya sabemos.

Completamente de acuerdo. Las dos opciones que tenemos son amenazas para las libertades fundamentales como es la libertad de expresión y de prensa. He leído el plan de Vladimir Cerrón y coincido en que es una amenaza y sabemos que el fujimorismo lo es también. La sociedad civil va a tener que ser un actor fundamental en todo esto, cada quién desde su trinchera, como los jóvenes que se tumbaron a Merino en cinco días. Esa es la imagen a la que yo acudo cuando me inunda la desesperanza. Estos muchachos se bajaron al gobierno usurpador en cinco días. Eso es algo que hay que recordarles a las personas que aspiran a gobernarnos los próximos cinco años. Aspiran, repito, porque no hay ninguna seguridad de que vayan a durar cinco años.

 

Pero incluso con las marchas hemos llegado a este punto: primero, donde el elenco de candidatos era muy poco alentador y, finalmente, a una segunda vuelta que no representa a un porcentaje importante de la población. ¿No cree que la ciudadanía está fallando? Como diría Alberto Vergara, tenemos “espasmos de ciudadanía”.

No hemos construido ciudadanía en este Bicentenario. Está clarísimo que lo que tenemos son irrupciones esporádicas. Claro, la ciudadanía que tenemos es precaria, pero porque no hemos sido capaces de construir otra cosa en estos cinco años. Ese es un enorme desafío. A lo que yo estaba acudiendo no es por supuesto al grado de organización, si no a la energía y a una serie de fenómenos que no estamos entendiendo a cabalidad porque son muy recientes, como la fuerza de la tecnología, de las redes sociales, la crisis de los medios tradicionales. Estamos en una serie de cambios en el Perú y el mundo con efectos imprevisibles, seguramente también en la ciudadanía. Pero es cierto que estamos muy deficitarios en eso como en muchas otras cosas y lo que tú me estás diciendo enfría mi entusiasmo. Pero es importante no caer en opciones maniacas y tampoco depresivas porque, si no, que nos coma el tigre. Se nos vienen tiempos muy duros y eso quiere decir que son tiempos de luchar.Y vamos a tener que luchar venga quien venga en cualquiera de las dos opciones. Con luchar me refiero a exigir que se respete la ley, que se respeten los derechos.

 

Apenas se confirmó la victoria de Castillo, la frase más rápida e irreflexiva, pero no sé si por eso totalmente falsa, era “no lo vimos venir”. ¿No lo vimos venir o no quisimos verlo?

Puedo hablar por mí. Creo que lo que Perú Libre hizo con bastante habilidad fue desplazarse por terrenos que desde el centralismo limeño y desde las grandes urbes se desprecian, se desconocen, no se toman en cuenta, se marginalizan. Entonces sí, creo, salvo alguna que otra persona extremadamente sagaz, la gran mayoría de observadores no vimos la emergencia de este fenómeno. Estoy tentado a utilizar la metáfora de Lacan: la emergencia de lo real. Lo real en el sentido de aquello que no está procesado y no está simbolizado. En este caso no está procesado ni simbolizado por las élites, estas élites limeñas, urbanas y modernas que estamos acostumbrados a movernos en ciertos ámbitos que son de privilegio, de burbuja. Y esta irrupción de fuera de la burbuja produce un efecto de sorpresa muy grande.

 

Hay un sector que está yendo a las urnas con la consigna clara de que se está jugando el modelo económico, ¿pero no está empeñando otras cosas?

Bueno, eso es lo que Goethe llamó muy bien el pacto con el diablo. No importa que el fujimorismo, no el de las esterilizaciones forzadas, el de las matanzas en Barrios Altos o Pativilca, no; sino el del fujimorismo reciente, el de la mototaxi, el de la vacancia, el de la alianza con Hinostroza y con la mafia judicial, el fujimorismo que tiene como principal punto de plan de gobierno secuestrar el Poder Judicial. Claramente, con las investigaciones que tiene Keiko Fujimori, ella puede terminar en la cárcel por un largo tiempo. Entonces tiene una motivación muy poderosa para ganar la elección y, de acá al 2026, ver cómo maneja al Poder Judicial. Las personas que creen que al votar por ella están salvando al modelo, no se dan cuenta que el modelo no es sólo cálculos económicos, sino un sistema legal, una igualdad ante la ley.

 

¿Y el sector antifujimorista duro que va a refrendar a Castillo?

Pedro Castillo ha dicho que va a suprimir el Tribunal Constitucional. Como se dice de manera coloquial: ¡ahora, pues! Ahora sí que nos enfrentamos a una disyuntiva. Yo utilizaba muchas veces un término que se usa mucho en el cine: el dilema sádico. Por ejemplo, tu pareja está amarrada en las vías del tren y por otro lado tienes a tu mamá que se está ahogando en el río. ¿A quién salvas? El cine suele hacer esto. Sólo que, en el cine de Hollywood tradicional, el o la heroína suele salir airoso o airosa salvando a esas dos personas. Acá existe esa disyuntiva, vamos a tener que quedarnos con una persona. Y lamentablemente el voto blanco o viciado no nos es de utilidad. Pero tampoco se puede proscribir esa opción. En fin, aún estamos comenzando la campaña. Ninguna de estas dos personas ha hecho ofrecimientos completos ni ha dado algún tipo de garantías. De modo que a la sociedad le corresponde exigirlas y luego ver la manera de hacer que se cumplan. Por eso yo le pongo mis fichas a los jóvenes con sus banderolas y sus zapatillas en caso de que la cosa se ponga, como es muy probable, muy fea en algún momento.

 

Hablando de que la cosa se va a poner fea. Juan Carlos Tafur ha dicho que los candidatos no se van a moderar y que la campaña va a ser sangrienta. ¿Se va a trasladar eso a la opinión pública? Ya empezamos a ver reacciones feroces en redes sociales.

Si lo que dice Juan Carlos Tafur se cumple, la sociedad se va a ver desgarrada. Ya lo está, pero todavía de una manera incipiente. De aquí a la segunda vuelta esto se puede poner peor. Tienes que decidirte por alguna de las tres opciones: votar por una persona o por otra, o viciar tu voto. Y cuando tienes escenarios tan angustiosos, vamos a necesitar calmarnos, serenarnos y estar muy firmes y valientes para enfrentar esto y espero también que algún aprendizaje salga de esto. No es una casualidad lo que nos está ocurriendo, esto lo hemos engendrado entre todos.

 

Y hay aprendizajes fallidos. Empieza a manifestarse un racismo en redes sociales, que parece un tema que no tiene fin en este país a pesar de todas las políticas, de todas las campañas. ¿Piensa que este es un país irreconciliable?

Seguimos teniendo un gravísimo problema de racismo, claro que sí. Cada vez que las papas queman, mucha gente desentierra el arma racista, por supuesto. En general, como cada vez que una civilización se ve en una situación extrema, el delgado barniz se agrieta y aparecen las bajezas. El racismo es una de nuestras peores bajezas, pero también aparecen una serie de violencias. Y este es un momento violento: violencia contra las mujeres, contra las minorías, el terruqueo. También, en otro sentido, hay una rabia contenida contra sectores de las élites que no han sido capaces de construir un modelo más inclusivo, más equitativo, más considerado con las personas que menos tienen. Y por eso ahora vemos escenas medievales de personas muriendo por falta de oxígeno, falta de camas UCI y enfermeros. Tenemos una sociedad cuyas élites son expertas en levantar muros, a lo Trump, pero no en darse cuenta de que esos muros no los va a mantener a salvo eternamente.

 

La última pregunta: ¿se puede diagnosticar un país a través de una primera vuelta electoral? ¿Esta primera vuelta nos dice algo claro de lo que somos?

Claro que no, pero sí hay algunos indicadores. Creo que somos un país que está en una situación de depresión feroz, y con razón. No es una depresión endógena, sino exógena. Hay circunstancias externas que son terriblemente deprimentes. La feroz crisis económica y el otro jinete del apocalipsis que es la pandemia. En salud mental ahorita los cuadros más significativos son la depresión y el trastorno de ansiedad. Y creo que el Perú está en eso también, porque la mayoría de los peruanos está así. Entonces, es un círculo vicioso. Esa situación ha traído este resultado y eso ha traído más depresión y más ansiedad. Más angustia.

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Elecciones 2021, Keiko Fujimori, Pedro Castillo

Entre el 10 y 13 de mayo del 2018, el profesor Pedro Castillo Terrones, entonces presidente del Comité Nacional de Lucha de las Bases Regionales, elegido por las bases del Conare-Sute, estuvo en la ciudad de La Paz, Bolivia, participando del I Encuentro Internacional de Maestros de Latinoamérica. Fue un evento organizado por el Ministerio de Educación de ese país e inaugurado por el entonces presidente Evo Morales. Sin embargo, en aquella ocasión, el candidato presidencial tenía una agenda de actividades más recargada.

Después de asistir al encuentro de maestros, Castillo participó en un segundo evento que se realizó en el auditorio de la Universidad Nacional Mayor de San Andrés (UMSA). Se trató del “foro debate” internacional denominado “Crisis de la educación pública latinoamericana en el marco del capitalismo neoliberal”.  El organizador de dicho evento fue el peruano Alex Chamán Portugal, docente de dicha casa universitaria y quien, desde el 2012, según su propio testimonio, ha sido representante en ese país del Movimiento por la Amnistía y Derechos Fundamentales (Movadef). Desde el 2009, esta agrupación ha tenido como consigna la libertad del terrorista Abimael Guzmán, a quien tratan de “preso político”, y pretende incursionar en la vida política del país. Según la Policía, el Movadef es creación del propio Guzmán.

Castillo fue expositor en los dos días que duró el evento organizado por el profesor Chamán. El primer día estuvo acompañado en la mesa por el secretario general del Sute–Lima, Edgar Tello (actual congresista electo por Perú Libre), y el dirigente del Sute–Puno, César Tito Rojas. Ambos dirigentes son mencionados en un informe que elaboró el exministro del Interior, Carlos Basombrío, basado en documentación de la Dircote, y que fue presentado en agosto de 2017 al Congreso. Allí se establecen sus presuntos vínculos con el Movadef.

 

La participación de Castillo, Tello y Tito en el foro organizado por Álex Chamán ha sido registrada en videos y fotografías que han sido difundidas en la página web del Sute–Lima.

Pedro Castillo
En el auditorio de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) de La Paz, en mayo de 2018, se realizó el foro debate. La imagen de la portada del Diario 16, del 5 de noviembre de 2012, presenta una entrevista con los líderes del Movadef-Bolivia. Arriba a la derecha y en círculo, aparece el profesor Pedro Castillo junto al activista del Movadef-Bolivia, Joffre Rumi Benancio. En la foto de abajo, el candidato presidencial está junto al representante del Movadef-Bolivia, Álex Chamán.

 

La información que no aparece en la web es que el profesor Álex Chamán es miembro de la filial de Movadef en Bolivia. En una entrevista brindada a ‘diario 16’, en La Paz, en noviembre de 2012, Chamán le dijo al autor de este informe que dicha sede del movimiento se había creado el 8 de mayo de ese año.  En esa fecha, según su testimonio, tenía 24 activistas políticos reclutados en su organización (diez jóvenes universitarios bolivianos y 14 refugiados políticos peruanos). “El Movadef-Bolivia es una tribuna para realizar propaganda de las actividades que realiza el Movadef-Perú así como reclamar contra los abusos de los derechos de los presos políticos y de la persecución de los exreos políticos”, señaló aquella vez.

 

Este es el video del primer día del foro debate internacional denominado “Crisis de la Educación Pública Latinoamericana en el marco del capitalismo neoliberal”. La intervención del profesor Castillo comienza en el minuto 12. En el segundo día del evento, en el video de abajo, la ponencia del candidato de Perú Libre arranca a las 2 horas con 3 minutos. Saque usted sus propias conclusiones.

 

 

Consultado hace unos días sobre si continúa ocupando el cargo de representante, evitó responder debido “a la coyuntura electoral”.  No obstante, sus recientes vínculos con Alfredo Crespo (abogado de Abimael Guzmán) lo mantendrían ligado al movimiento, como confirma un reciente evento al que haremos mención líneas más adelante.

 

Chamán estuvo detenido en Lima, en el penal Miguel Castro Castro, entre los años 1992 y 1995, acusado de pertenecer a Sendero Luminoso.  En abril de 1995 obtuvo su  libertad y viajó a Bolivia. En el 2002, se graduó como sociólogo en la UMSA y actualmente tiene 15 años como docente en esa casa de estudios.

 

El moderador del encuentro organizado por Chamán fue el ciudadano peruano y exmiembro de la Guardia Civil, Joffre Rumi Benancio. Chamán y Rumi se conocieron en 1993, en el penal Castro Castro, cuando ambos estaban recluidos.  Rumi, en una entrevista concedida el 2012 a ‘diario 16’, aseguró que era activista político del Movadef-Bolivia. El expolicía estuvo preso en Castro Castro entre 1993 y 2005 por el delito de terrorismo. Ese 2005 salió en libertad e inmediatamente huyó a Bolivia. Allí obtuvo su refugio político. En febrero de 2009 fue detenido por ser sospechoso de robar $500.000 de un banco de El Alto, ciudad vecina de La Paz, pero fue liberado por falta de pruebas. Tras estudiar Psicología en la UMSA, se convirtió en docente de la Universidad Pública de El Alto (UPEA).

 

En comunicación telefónica con Sudaca, el profesor Chamán dio detalles del evento en el que participó Pedro Castillo y cuatro dirigentes del Conare-Sute: “En el evento que yo organicé en la UMSA, aproveché y me ‘robé’ a los expositores [que habían sido invitados al encuentro internacional organizado por el Ministerio de Educación de Bolivia] para que vengan a hablar de la situación educativa a nivel internacional. Robado es un decir. En el marco de la democracia universitaria, se organizó un evento y se invitó a mexicanos, costarricenses, argentinos, chilenos, bolivianos y, entre ellos, lógicamente, estuvieron los dirigentes de Perú”, explicó.

 

El primer día del evento, Chamán presentó al profesor Castillo con estas pomposas palabras: “Quiero agradecer enormemente la presencia de compañeros, maestros latinoamericanos. Y, por ahora, fíjense, tenemos al compañero Pedro Castillo Terrones, el máximo dirigente de las bases regionales del Sindicato Unitario de Trabajadores de la Educación Peruana (Sutep), que el año pasado [se refiere al año 2017] desenvolvió en una vigorosa y exitosa lucha contra los gobiernos mafiosos y neoliberales del Perú, en defensa de la educación fiscal, pública, gratuita, democrática y científica”.

 

Luego, el profesor Pedro Castillo -que iba vestido con una casaca de cuero negra y una camisa blanca- agradeció a los organizadores y dio unas breves palabras a los cerca de cien alumnos universitarios presentes en el auditorio. Adelantó que al día siguiente iba a profundizar un poco más su exposición. “Jóvenes, mañana vamos a tener este espacio, vamos a hacer nuestra participación y agradecerle a los organizadores de este evento y a ustedes por este espacio, con la finalidad de que tenemos que estructurar estos lazos de unidad. No solo de unidad en la mesa, sino también unidad en la calle, en la lucha, en la contienda y en la patria por la defensa de la escuela y los derechos del pueblo”.

 

Segundo encuentro

Los dirigentes del Sute-Tacna, Mery Coila, y del Conare-Sute, Efraín Ramos, participaron junto al profesor Castillo en el segundo día del foro-debate organizado por el profesor Álex Chamán.

Al inicio de su discurso, Pedro Castillo aprovechó que en el auditorio se encontraban profesores de Chile, Argentina, Bolivia, Costa Rica y México e hizo un llamado para que los estudiantes y los maestros puedan realizar “acciones conjuntas”. “Compañeros estudiantes y compañeros maestros, compañeros de la mesa, compañeros organizadores, saludar clasísticamente [sic] en nombre del país de Perú. Muchas gracias por este espacio. Nosotros, como maestros, también sentimos en carne propia esta gran necesidad de la unidad no solamente en materia educativa, sino en materia de América Latina, porque para la educación en desarrollo, a los derechos del pueblo, no existen fronteras sino tenemos que emprender acciones conjuntas, acciones de lucha, porque esto es lo que venimos haciendo justamente en el Perú [en referencia a las acciones de protesta que el Conare-Sute había llevado adelante en el 2017]”.

Al terminar las exposiciones, se dio inicio a la entrega de certificados a los participantes. En conversación con Sudaca, Chamán evitó contestar si los dirigentes del Sute firmaron algún acta de compromiso o una agenda de trabajo con los participantes del evento. Lo que sí hubo fue bastante confraternidad entre los dirigentes del Sutep con Chamán y Rumi. Hasta se tomaron fotos abrazados con el profesor Castillo.

Chamán dice que en la segunda vuelta del próximo 6 de junio votaría en blanco y que hace varios años que no participa de las elecciones. Lo cierto es que sí mantiene comunicación con algunos dirigentes de Perú Libre. Por ejemplo, el pasado sábado 17 de abril, organizó un conversatorio sobre la coyuntura electoral en el que participó el dirigente regional de Perú Libre, Jorge Spelucín. Un día antes de las elecciones, el sábado 10 de abril, también realizó otro conversatorio en el que Spelucín estuvo presente.

 

 

 

Reunión Pedro Castillo
Un poco más de información de las imágenes publicadas al inicio. El activista del Movadef-Bolivia, Joffre Rumi, el profesor Pedro Castillo y el secretario del Sute-Lima, Edgar Tello (actual congresista electo por Perú Libre), aparecen junto a otros expositores (Foto: Sute-Lima). El candidato presidencial luce sonriente, en la imagen de abajo, acompañado del representante del Movadef-Bolivia y de los dirigentes del Sute, Edgar Tello y César Tito (Foto: Sute-Lima).

 

 

¿Sigue defendiendo el Pensamiento Gonzalo?, ¿sigue pensando que Abimael Guzmán es un luchador social?, le preguntamos al profesor Chamán, pero responde con evasivas: “No hay necesidad que te responda aquello porque te estoy señalando que asumo posturas democráticas, progresistas y me afilio a todo lo que significa progreso histórico. Todos aquellos que luchan por una sociedad más justa, más digna y más humana, merecen ser respaldados; y si hay luchadores sociales en Argentina, Perú, Chile y Colombia que defienden el medio ambiente, que dicen ‘no a la explotación’, ‘no a la contaminación´, también soy partidario’”.

Desde el inicio de la pandemia, Chamán es un constante activista en redes sociales y realiza semanalmente conversatorios, vía Facebook Live, sobre temas de coyuntura de Perú y Latinoamérica. En octubre del año pasado, organizó uno con el secretario general del Movadef, Alfredo Crespo, quien se encuentra investigado en el marco de la operación ‘Olimpo’.

Sudaca envió un cuestionario al profesor Pedro Castillo sobre su participación en este evento, pero hasta el cierre de esta edición no nos respondió.

 

(*) Fotocomposición: Leyla López

Imágenes: Andina y Fotoportada de Diario 16 de noviembre de 2012.

Fecha de publicación del informe: 18-04-2021

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Conare, Movadef, Pedro Castillo, Sutep
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