El poder de la palabra

Estaba en un almuerzo campestre familiar hace algunos años. Era el momento esperado, la hora de la carrera de encostalados había llegado y todos los niños que iban a participar estaban felices y más que entusiasmados por participar y divertirse. “Pepito, ve a ganar la carrera para que todos en la familia estemos felices y orgullosos de ti…”. Esta frase, que aparentemente es bastante inocente y de lo más normal, se la escuche decir a uno de los padres a su hijo de 6 a 7 años.

Probablemente en este momento puedas estar pensando: “Pero es normal, no le veo nada de malo”. Incluso tú también podrías haber dicho o escuchado frases similares. Frases que no parecen tener mayor relevancia, trascendencia o importancia.  Nada más lejos de la verdad.

Zig Ziglar, uno de los más prominentes oradores sobre liderazgo, desarrollo y crecimiento personal decía: “Las palabras crean imágenes en nuestra mente”. Te lo explico así: Imagínate que te digo “bebe”, cuando tú escuchas esta palabra, no te imaginas la palabra, es decir no te imaginas una “B” una “E” otra “B” y otra “E”. Lo que te imaginas es la “foto” de la palabra, es decir te imaginas la palabra, te imaginas un bebe. Visto de otra manera, cuando escuchamos, estamos recibiendo información que la procesamos y convertimos en imágenes. Entonces, te pido por solo un instante, imaginarte las cosas que ese niño puede pensar o creer al escuchar a su padre decir: “Pepito, ve a ganar la carrera para que todos en la familia estemos felices y orgullosos de ti…”.

¿Qué se puede imaginar cuando le dicen que si gana su familia estará feliz? ¿Qué se puede imaginar cuando le dicen que si gana su familia estará orgullosa? Y aunque no se lo dicen literalmente, ¿qué puede imaginarse que pasará con su familia o que puede pensar de él o ella si pierde?  ¿Cómo se sentirá si es que no llega a ganar? Y aquí viene lo que podría ser una de las peores consecuencias de lo que el niño o niña pueden aprender o interpretar de lo que le dijeron. ¿Qué será capaz de hacer para ganar? ¿Qué estará dispuesto o dispuesta a hacer con tal de lograr su objetivo? Por otro lado ¿Qué carga emocional soporta ese niño cuando cree que la felicidad de toda su familia depende de él o ella?

Es muy probable que crezca con la idea de que su felicidad y la de los que ama o le importan está basada en ganar siempre, a toda costa, a cualquier precio y a como dé lugar, sin importar las consecuencias o los “daños colaterales” que pueda generar.  Y si todo esto puede suceder con tan solo una frase “inocente”, piensa por unos instantes a cuantas más frases similares puede estar este niño expuesto a lo largo de su vida.  Y te aseguro, que ninguna tenía esa intención.

De la misma manera, es importante que te des cuenta de que hoy por hoy, tú de adulto, experimentas un proceso similar con las frases que cotidiana y constantemente escuchas, pero sobre todo con las que te dices a ti mismo.  “Yo soy una persona impuntual”, “Yo soy una persona explosiva”, “Yo soy…”, “Yo soy…”, “Yo soy…”. ¿Cuántas de este tipo de frases, con connotación negativa, te dices al día?, ¿Cuántas veces tú mismo estas creando una imagen de ti que no te sirve o no te funciona? Lo que más debes tener presente es que quizás muchas de estas frases, las aprendiste mientras ibas creciendo y no necesariamente tiene o debe ser así.

Lo más importante, a tomar en cuenta, es tu lenguaje. No es lo mismo decir que “tú eres – yo soy”, que decir “me comporto” o “actúo” de tal o cual manera.  La sutil pero gran diferencia es que, si “lo eres”, no hay posibilidad de cambio, porque “lo eres” – pasado – presente – futuro – no hay posibilidades. Pero si es solo un comportamiento, este lo puedes modificar y conscientemente decidir actuar de la manera que se requiera, para obtener el resultado que realmente funcione para ti.

¿Qué tipo de frases puedes decirte cuando no obtienes los resultados que deseas, de tal manera que estas creen una imagen de ti que se alinee con tus expectativas?  ¿Qué o cuales son las frases que te puedes decir constantemente que te apoyen a construir la imagen de la persona que decides ser?  Piensa por un instante lo que te puedes decir a ti mismo para crear una imagen de ti que funcione… para ti.

Recuerda: “No permitas que la opinión de otros sobre ti, sean quienes ellos sean, sea más importante que la tuya. Sobre todo, si esta opinión está en contra de lograr tus resultados, metas y sueños”.

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Coaching, El poder de la palabra