Cameron Crowe

UNO

Es la mejor peli de Cameron Crowe. Lejos. Trata de perdedores. Como lo dice el personaje de Lester Bang (inolvidable Philip Seymour Hoffman): “Un grupo de nivel medio, en el cruel umbral del estrellato, luchando contra sus limitaciones”. Todo desde la mirada de un quinceañero-periodista llamado William Miller. Quien se embarca en un viaje con Stillwater, el grupo en mención, y acompañado de Penny Lane y demás groupies.

Cameron recorre la columna vertebral de América. No muestra a los santones del rock en persona. Hace lo correcto. Solo lo mencionan los personajes de la peli, o suena su música de acuerdo a la acción que se desarrolla. En una única vez, muestra de soslayo a David Bowie, entrando al ascensor del hotel, rodeado de fans. 

 

DOS

Pelo ensortijado y negrísimo, de contextura delgada y alto. Conversador neto. Hablaba hasta por los codos. Le conocí en el 2012, fui su profesor, de Literatura e Informática, en un ignoto colegio; enclavado en la frontera invisible entre dos barrios mesócratas. Estaba en el 2do año de Secundaria. Se sentaba en la última fila: la de los matones. 

Antes de las clases, el que suscribe, peroraba de lo sucedido en la semana, o de futbol, cine, tv o música rock. De manera, que un rato después empezaba la materia, sin problemas. Ya había captado la atención de los revoltosos. 

Había muchos fanáticos de rock en el aula. Rodo, más que fan, era un enfermo de la música. 

Eso sí, faltaba mucho. Al poco tiempo, me enteré que tenía problemas de salud. Después supe que era cáncer.

 

TRES

Gracias a esta peli, redescubrí a Elton John, su voz de tenor y un piano de cola son suficientes: Tiny Dancer y Mona Lisas & Mad Hatters nos envuelven en un estado de ensoñación y regocijo, del cual es difícil desprenderse. 

La grandeza de Led Zeppelin se muestra, en especial, a través de sus acústicos: Tangerine, Rain Song y Bron Yr Aur.

O el redescubrir a Yes, y su himno “I’ve Seen All Good People”. Imposible no conmoverse. 

Joni Mitchell y Cat Stevens, dos cantautores, nos regalan dos joyas: River y The Wind. Dícese que la canadiense no dejaba nada en el tintero. Directo a la herida, sin anestesia. Mientras, el inglés, nos susurra al oído, con una música relajante y letra reflexiva.

 

CUATRO

Rodolfo una oportunidad se me acercó – “tal chica me gusta profe, ayúdame a saber si le gusto”– Lo miré fijamente y me di cuenta que hablaba con la candidez de la juventud. 

Cuando enseñé en colegios secundarios, traté de indicarles a los jóvenes, la preparación que deben tener para la vida a posteriori. Que el mundo no se acaba cuando terminas una relación. Muy por el contrario, deben verlo como una experiencia, de las tantas que posiblemente tendrán. Que el hecho de estar de enamorado en la secundaria, no significa que será para toda la vida. Ni que, al salir del colegio, conseguirían el trabajo soñado.

Al poco tiempo, la chica en mención, me dijo que solo ofrecía a sus compañeros de clase “una linda y bella amistad”.

“No eres el único a quien le ha pasado esto, ni serás el ultimo. Ok” le dije a Villasboa. Aun así, sentí su pesar. 

 

CINCO

Las actuaciones son legendarias: Ni los secundarios decepcionan. Stillwater al final, no alcanza la fama tan ansiada. A lo más, obtienen una portada en la revista Rolling Stone. Subirán, cada verano, a Doris (el nombre del bus) para su gira anual. Y después, posiblemente, quedarán en el mapa del olvido.

Mientras tanto, William Miller continuará escribiendo en la revista. Con más éxito, posiblemente; aunque las chicas siempre serán un problema para él.

 

SEIS

Se me ocurrió visualizar la peli “Casi Famosos” con la sección. Durante 122 minutos, los chicos la vieron hipnotizados. Se cagaron de risa en la escena del avión, a punto de caer, y la confesión del baterista. Los varones, se quedaron con la boca abierta, pero les encantó la escena de del desvirgamiento. 

Al final, debatimos animadamente. Me indicaron sus momentos preferidos. Varios concordaron que la mejor escena fue cuando Russell crispado sube al bus. Ahí sentados, y en un ambiente cargado; de repente, retumba la mágica Tiny Dancer; y, de a poco, comienzan a tararearla. La música les cambió el humor.

Como tantas veces nos ha sucedido, ¿no?

 

EPILOGO

Tuvo una larga batalla contra el cáncer. 

Se acercó a Dios, cada vez más. Y allí conoció el amor.

Se enamoró de una chica llamada Laura. Y fue correspondido. 

Cuando me enteré, recordé que muchos ni siquiera conocen, en su larga vida, lo que es el amor verdadero.

Él sí. Se lo merecía.

Quiero pensar que se fue en paz consigo mismo.

Luego de su fallecimiento, me contacté con Laura. Ella me relató que él estaba convencido, que Dios la puso en su camino. 

“Fuimos felices en ese corto periodo de tiempo”.

Rodolfo Villasboa falleció el 21 abril de 2018. 

Tenía solo 21 años.

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