empresas ágiles

En un escenario de cambio constante, donde cualquier negocio con tecnología disruptiva puede cambiar las condiciones de un mercado o donde la demanda de los consumidores se transforma en periodos cortos de tiempo, las empresas tienen la necesidad de tomar decisiones cada vez más rápidas.

Sin embargo, esta es solo una de las características de los llamados métodos “ágiles” que empresas y todo tipo de organizaciones vienen adoptando. Según la consultora McKinsey & Company, una organización ágil tiene una cultura centrada en las personas, funciona en ciclos rápidos de aprendizaje y la toma de decisiones es facilitada por la tecnología. El principio que los guía es el propósito de crear valor compartido entre todas las partes interesadas.

“En este modelo operativo ágil, es posible reconfigurar estrategias, estructuras, procesos, personas y tecnologías con rapidez y eficiencia para captar oportunidades de crear y preservar valor”, explica. Si bien se trata de acabar con las estructuras jerárquicas, no por ello se debe perder estabilidad, para lo cual se requieren cambios de tipo estructural.

Un artículo de Harvard Business Review también considera que las empresas necesitan ser ágiles y, a la vez, resistentes, especialmente en el contexto de la pandemia. “Una nueva investigación con la que hemos estado involucrados sugiere, paradójicamente, que, para lograr una verdadera agilidad y resiliencia, las empresas primero tienen que comprometerse con la estabilidad”, precisa.

Elementos para hacer la transformación

Para Maureen Metcalf, directora ejecutiva del Innovative Leadership Institute, existen al menos cuatro elementos que deben implementarse en una organización que quiera ser realmente ágil. Por ejemplo, considera que una organización ágil no puede llegar a serlo si tiene líderes que no comparten la metodología “ágil” y podrían impedir el proceso. En un artículo para Forbes resalta estos cuatro puntos como los principales:

Mentalidad de liderazgo estratega. Los líderes deben estar dispuestos y ser capaces de cambiar lo que hacen y cómo lo hacen. Deben ser versátiles y reflexivos. Los líderes que demuestran estos rasgos pueden inspirar a otros a seguirlos aún en tiempos de incertidumbre.

Cultura ágil. Al crear organizaciones ágiles, es imperativo que la cultura y los acuerdos subyacentes sobre cómo piensa y lo que valora se alineen con la organización que está tratando de crear.  Los acuerdos pueden incluir temas como «Ponemos a los clientes primero».

Principios “Lean”. El pensamiento Lean implica aumentar la eficiencia, reducir el desperdicio y mejorar el valor entregado a los clientes internos y externos. Esto requiere una evaluación continua para garantizar que se haga “lo suficiente” y sirvan a los objetivos y metas acordados.

Métodos ágiles. Dentro de la metodología ágil, el desarrollo de un software, por ejemplo, es un proceso que se enfoca en el valor del cliente. Requiere que equipos multifuncionales trabajen de manera comprometida. La tecnología se usa para tomar decisiones rápidas.

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