Gerardo Manuel

UNO

¿Y la policía no los llevó a Uds.? Nos preguntó un joven con mirada extraviada, que salía del edificio, donde Rafael y yo entrabamos. Estábamos en un lugar llamado “Malambito” famoso por ser encuentro de peleas entre cafichos, putas y sitio de descanso de desvalijadores y demás rufianes. En la entrada el tipo greñudo nos abordó, e hizo la pregunta.  Nos miramos y le contestamos al unísono: “De que hablas compadre?”. Había sido que dicho edificio tenía un lupanar y justo la policía había hecho una redada, llevándose a las meretrices y clientes (que estaban en plena acrobacia sexual). El compadrito se había escabullido del lugar, y salió temeroso a la calle. Con Rafa nos cagamos de la risa y le dijimos que recién veníamos y no sabíamos nada del tema. Subimos al depa del tío de mi amigo, quien justo tenía una tienda de discos en planta baja. Ese era el motivo de la visita. Escuchar los vinilos de rock de su pariente. Al entrar, reconocí inmediatamente la portada del “Get The Knack”, que estaba encima de la montaña de elepés. Me pasé más de 30 minutos escuchando el álbum, mientras Rafa escudriñaba otros vinilos.

En aquellos años la radio a transistores (de color rojo) se volvió un asiduo compañero. Veíamos también por tv, mis hermanos y yo, el programa Disco Club (una especie de pre-MTV) donde Gerardo Manuel, el mejor en su ramo, nos presentaba los videos de los grupos de rock destacados, y nos daba a conocer sabrosas anécdotas de rock entre videos. Ahí conocimos a The Knack y su atemporal “My Sharona”. Fue el disco más vendido del 79 y el mejor para muchos, con lo cual coincidía. Han pasado más de 40 años y ha envejecido bien. Se ha ganado un lugar en la memoria de la gente. 

 

DOS

Cuando somos niños deseamos ser grandes y cuando crecemos, evocamos con nostalgia el tiempo de la niñez o adolescencia. Insólito. EL 79 fue el año en que empezaba la secundaria. En años anteriores escuchaba con envidia, las anécdotas de mis hermanos y primos mayores acerca de la secundaria. Deseaba fervientemente estar allí. En otras palabras, quería CRECER.

Entre tanta testosterona rockera, de aquellos años, Blondie   aparecía como el único grupo, con una mujer como vocalista, que escuchábamos. ¡Pero qué mujer! Era un minón. Recuerdo perfectamente la primera vez que vi un video clip de Blondie.  Tendría unos 12 años y me enamoré perdidamente de ella. Unos años más tarde, mis amigos y yo, si bien no le dábamos mucha bolilla a los grupos de rock liderados por mujeres; con Debora Harry no nos metíamos. Nos encandilaba. Sin duda, fue una especie de protagonista de nuestros incipientes sueños eróticos.

 

TRES

Scala era una especie de Mall, en aquellos setenta, no existían aun los shoppings. Había una tienda Scala a unas 10 cuadras de la casa. Ahí me iba, cuando podía, con mis 13 años, a husmear en la sección de vinilos. Había de todo, pero a mí me interesaba solo la sección de rock. Uno de los grupos que más me impresionaban era ELO. Era uno de los grupos ingleses de rock progresivo subvalorados. Décadas después, el tiempo me dio la razón. El álbum “Discovery” era mi favorito. Jeff Lynne era fan del álbum “Revolver”, por tal motivo, la conjunción de violonchelos, guitarras eléctricas (tocar rock con tintes clásicos e incluso barrocos) eran ingredientes intrínsecos en sus canciones. En pocas palabras, era un grupo de músicos virtuosos.

 

CUATRO

A mi vieja le encantaba Supertramp y, fue a causa de nosotros: sus hijos. Eso sucede con todas las madres, adquieren los gustos de sus vástagos, ¿no lo creen? El álbum “Breakfast in American”, fue el primer vinilo que compramos, creo. Lo eligió mi hermano Thedy. El infravalorado grupo inglés era esplendido. Al principio tocaban rock progresivo y lo que más destacaba, según mi parecer, eran las voces tan distintas de Rick Davies (barítono áspero) y Roger Hodgson (tenor y con preminencia a cantar en falsete). La influencia beatle era indudable. Cuando visualicé la peli de Paul Thomas Anderson “Magnolia” encontré dos perlas del álbum “Breakfast in American”: “Goodbye Stranger” y “Logical Song”.  Mis favoritas del álbum eran “Take long way home”, “Oh Darling”, “Casual Conversations” y “Lord is it mine”. Las tres primeras hablan de la condición humana y el desamor; la última, me hace recordar a mi vieja, por eso es que me toca en lo profundo.

 

Imposible olvidar a Supertramp, y a los grandes grupos del 79, forman parte intrínseca de mi playlist.

 

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Disco Club, Gerardo Manuel