sorbetes ecoamigables

Como muchos jóvenes que llegan a Lima para estudiar, Anyela Gómez salió de su natal Huancayo para seguir la carrera de Comunicación e Imagen Empresarial. En la universidad le tocó plantear soluciones empresariales para reducir la contaminación ambiental y tuvo la fortuna de cruzarse con compañeros que, al igual que ella, apuntaban a que la solución sea de origen natural y, concretamente, del Valle del Mantaro, zona que todos conocían bien.

A más de 3 mil metros sobre el nivel del mar, se dieron cuenta que había plantas con tallos que podían ser fácilmente utilizados como sorbetes, pero que los agricultores solían desechar de los campos de cultivo considerándolos como “mala hierba”.

“Una práctica bastante común es que estas plantas se quemen, como un simbolismo de cierre de la actividad agrícola. Los que hemos viajado a la sierra recordaremos más esa planta quemada que viva. Ha sido todo un proceso conseguir las semillas y establecer lineamientos de siembra y cosecha para garantizar que el producto salga de la calidad que necesitamos”, explica.

Cultivar y crecer pese a las dificultades

Es así que, en el 2018, nació el proyecto Ayru, que significa “planta” en un idioma nativo de las zonas donde crece la gramínea que utilizan. El nombre también evoca al trabajo comunitario o “ayni”, que significa la colaboración de todas las personas para una meta común, que en este caso sería construir un futuro en base al desarrollo sostenible.

Esta iniciativa ha beneficiado a más de 20 familias incrementando sus ingresos hasta en 316% respecto a una campaña agrícola normal, y en el 2020 le valió el reconocimiento del premio ConectaRSE para Crecer, organizado por Movistar, en la categoría de Mujer Emprendedora, que ganó con solo 23 años.

“Como mujer que ha vivido en la sierra conozco mucho de la desigualdad de género, que se ve también en el mundo de los negocios. Me ha traído complicaciones porque a veces no me han tomado en serio, pero lo veo de la manera más resiliente, por ser una persona que representa también a las mujeres rurales y que demuestra que nada es imposible”, asegura.

Actualmente, tienen un portafolio de sorbetes orgánicos con distintos grosores, lo que permite que puedan utilizarse tanto para bebidas frías o calientes, con total salubridad.

Si bien estos cultivos tienen múltiples ventajas, también conllevan algunas dificultades. Su periodo de siembra regular va desde el mes de julio hasta setiembre, con las características de altura, viento y lluvia adecuadas. La cosecha se produce entre marzo y los meses de junio o julio. “Hacer proyecciones con esa temporalidad es un reto que estamos trabajando”, anota.

AYRU 2

La pandemia y la exportación como alternativa

A pesar de estas condiciones, durante los dos primeros años, Ayru logró tener una amplia cartera de clientes entre los restaurantes y servicios de comida más exclusivos en Lima, que veían en este producto una solución a la preferencia de sus consumidores por productos ecoamigables. Sin embargo, el cierre de todos estos locales -por la pandemia- generó que tengan que pensar en nuevos mercados.

“El 2019 fue el año de full ventas, en esos meses hemos podido poner 300 mil sorbetes en el mercado y la pandemia sí nos afectó bastante porque nuestros principales clientes son los negocios. Al cerrarse restaurantes, bares y discotecas, nos afectó un montón. El siguiente paso que teníamos en mente era la exportación. Dadas las circunstancias, estamos optando ya por enfocarnos en mercados internacionales”, señala.

Además de preparar todos los trámites respectivos, exportar los está obligando a adquirir maquinaria para la producción, que hasta ahora era un proceso casi manual. Anyela considera que haber obtenido el premio ConectaRSE para Crecer les está permitiendo industrializar sus procesos y comercializar en escala.

“La primera exportación tenemos planeado sacarla máximo en la segunda semana de agosto. No será una cantidad tan grande, pero es el primer paso para entrar a otros mercados. Las conversaciones más cerradas están con Italia, pero también desde 2019 tenemos ofertas de más de 10 países como Corea del Sur, Estados Unidos, Argentina, Centroamérica y Europa”, precisa.

A los que estén por lanzar un proyecto de negocio les recomienda perder el miedo al fracaso. “El fracaso es un gran maestro del cual aprendes mucho, aprendes las cosas que serán más importantes en tu vida. En el emprendimiento nunca se pierde, siempre se gana algo, sea dinero o aprendizaje”, refiere.

Dato:

Pueden seguir a Ayru en su cuenta de Facebook e Instagram.

Fotomontaje: Leyla López.
Imágenes: Desafío Kunan 2019/ AYRU

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Anyela Gómez, Ayru, sorbetes ecoamigables