ISO 9001

De acuerdo al sector económico en el que una empresa se desarrolla, tener algún tipo de garantía de que sus procesos productivos respetan condiciones sociales y medioambientales mínimas para un desarrollo sostenible, puede ser un factor diferencial.

Por el lado económico, José Magro, gerente de Sostenibilidad de AENOR, indicó en un artículo para El País de España, que las relaciones empresariales también terminan siendo un buen medidor del compromiso con la sostenibilidad. “Aunque seas un negocio pequeño, como un taller, trabajarás para grandes empresas que te exigirán que demuestres (a través de certificados) tu política de sostenibilidad», precisa.

En términos de comunicación, resaltar las buenas prácticas que se siguen al fabricar un producto, significa convertirlas en los valores que impulsan a la organización. Para María Abajo, cofundadora de la agencia de comunicación The Dualist Agency, hay muchas marcas que están basando su imagen en su preocupación por el medioambiente o en los animales.

“Acuden a nosotros porque necesitan que les comunique alguien que entienda sus tiempos, sus procesos de producción; que entienda realmente lo que es la sostenibilidad, que no todo puede ser tan inmediato o que para ellos es mucho más importante comunicar que se gastan un dineral en intentar que sus ‘packaging’ no contaminen”, explica al portal Vogue España.

Tipos de certificaciones e indicadores

Si el foco de la empresa es medir la sostenibilidad ambiental, es importante tener mapeado el ciclo de vida del producto, la cantidad de agua y energía utilizada, contabilizar la huella de carbono, tener en cuenta los medios de transporte empleados y la cantidad de materiales que se logró reutilizar en cada proceso.

En cambio, entre los indicadores usados para medir la sostenibilidad social se encuentran los programas de apoyo a la comunidad, los puestos de trabajo creados, el nivel de satisfacción de los empleados, los beneficios sociales para empleados y las acciones de voluntariado.

En el Perú, la institución que se encarga de promover las certificaciones y la cultura de calidad es el Instituto Nacional de Calidad (INACAL) y hasta el 2019, apenas el 1% de empresas formales tenían sistemas de gestión de calidad. Según Juan Carlos Landaure Olavarría, docente del Programa de Alta Especialización en Dirección Avanzada de Proyectos de ESAN, las certificaciones más comunes son la ISO 9000, ISO 9001 e ISO 14001.

Mientras que las dos primeras se vinculan con los principios de gestión de la organización y los métodos de trabajo, la tercera se enfoca en los riesgos medioambientales, con la implementación de un sistema de gestión ambiental. Otra de las certificaciones utilizadas en materia social es la OHSA 18001, que permite mejorar la seguridad y salud laboral.

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Certificación, ISO 9000, ISO 9001, Sostenibilidad