Ley de Productividad y Competitividad laboral

Según cifras de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), 7 de cada 10 trabajadores son contratados a plazo fijo, es decir bajo un contrato con tiempo determinado. Estos contratos se rigen bajo la ley de Productividad y Competitividad Laboral, que contiene las reglas que deben de tener en cuenta los empleadores para celebrar contratos de trabajo a plazo fijo, bajo nueve modalidades contractuales.

Víctor Zavala, gerente legal de la CCL, explica que los trabajadores contratados a plazo fijo tienen derecho a percibir los mismos beneficios que por ley, pacto o costumbre, tienen los trabajadores con contrato de duración indeterminada del respectivo centro de trabajo y a la estabilidad laboral durante el tiempo que dure el contrato.

En caso el empleador decidiera poner fin al contrato, deberá abonar al trabajador las remuneraciones dejadas de percibir hasta el vencimiento del contrato, considerando un límite de doce remuneraciones. Estas tienen carácter indemnizatorio, pero no resultan aplicables si un contrato es resuelto durante el periodo de prueba.

Aviso de renovación

Abel Elías, especialista de la Dirección de Capacitación y Difusión Laboral del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo explicó que los contratos a plazo fijo no tienen una fecha de ‘preaviso’ para la no renovación. “Se entiende que al momento que el trabajador firmó el contrato con el trabajador ya sabía hasta cuándo duraba. Entonces ahí no hay una hostilidad laboral y tampoco habría una infracción porque ya había un acuerdo de hasta cuándo habría este contrato”, precisó.

Por otro lado, si al momento de culminación del contrato, el trabajador continúa desempeñándose en sus labores en activa coordinación con el jefe directo o empleador, su contrato de trabajo a plazo fijo se convierte en un contrato indeterminado, explica Angela Culqui, abogada y co-founder del portal tuconsultalaboral.pe.

Para asegurar claridad en tu situación laboral, lo mejor es mantener una comunicación directa con tu empleador. Plantea esta conversación dos semanas previas a la culminación de tu contrato.

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La pandemia cambió por completo la estructura de la rutina laboral debido a distintas medidas que las empresas tuvieron que aplicar. “Cuando comenzó la pandemia, muchas empresas lograron en pocos días que más del 90% de su personal adoptara el teletrabajo”, recordó Marcial González, Managing Director & Partner de Boston Consulting Group.

Uno de los retos más grandes del trabajo a distancia ha sido mantener y mejorar la productividad de los equipos. Para David Laurent, economista conductual, la baja eficiencia tiene una razón clara: el exceso de tiempo reactivo y el poco tiempo productivo. “En el tiempo reactivo uno se dedica a hacer lo que alguien más le pide que haga, como soluciones de último minuto. Son actividades que no teníamos planeadas”, explica Laurent. Por otro lado, el tiempo productivo son aquellos momentos en que se realizan tareas previamente programadas. Tenemos entonces una serie de fuentes de tareas reactivas que generan la sensación de falta de control e improductividad.

Organizar los pendientes

Para empezar a generar orden con los distintos pendientes del día a día, Laurent recomienda seguir los pasos de la metodología Getting Things Done:

Recopilar las tareas: Muchas veces confundimos los proyectos de las tareas. Por ejemplo, si hablamos de la mudanza de una oficina, se trata de un proyecto que involucra tareas como organizar cosas en cajas, contratar un servicio de mudanzas, preparar el nuevo espacio, entre otros. Lo recomendable es escribir todo lo que hay que hacer en tareas detalladas para tener claro el panorama.

Divide las tareas en 3 listas: “Delegar, diferir y hacer” son conceptos que te ayudarán a avanzar rápidamente. Siguiendo el ejemplo de la mudanza, existen tareas fácilmente delegables, como conseguir el contacto del servicio de mudanza. “Ya sea porque otra persona tiene cierto expertise o una carga que le permita asumir otras tareas, delegar hace más eficiente cumplir con los objetivos”, recuerda Laurent.

En la lista de “diferir” irán los pendientes que no necesitan ser cumplidos durante la semana o que dan tiempos más prolongados para ser finalizados. Esto brinda mayor calma pues no siempre todo es urgente.

Finalmente, en la lista de “hacer” irán los pendientes que no calcen en las listas previas. Una vez que tengamos claras esas tareas, podemos programarlas en el calendario.

Acciones concretas para la productividad

En este contexto de home office, o teletrabajo, lo más recomendable es preparar la situación de productividad y no depender de la fuerza de voluntad para trabajar eficientemente. “No trates de que todo sea en base a tu voluntad, porque es muy volátil. Que sea el contexto el que te empuje a ser productivo”, recomienda el economista conductual. Aquí algunas acciones concretas a seguir:

Ten recordatorios: Colócalos en la mayor cantidad de lugares, sea en post-its en tu zona de trabajo o en alguna app del celular. Así tendrás claro qué tienes qué hacer y por qué.

Busca un espacio donde te sientas observado: Al trabajar encerrados en una habitación, nos podemos dar ciertas licencias de distracción. En cambio, si trabajamos en la sala o un lugar donde seamos observados, tendremos un control social sobre nosotros.

Establecer metas concretas y reportarlas: Seas o no el líder, es importante reportar avances. De esta forma vamos a procurar cumplir con la mayor cantidad de tareas posibles.

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