Este fenómeno se explica porque el ser humano tiene la capacidad de  desarrollar esa característica de “antifragilidad”, que luego le permitirá tomar decisiones bajo la incertidumbre de lo desconocido.

Nuestra vida moderna es demasiada compleja para entenderla. A pesar de la tecnologia avanzada, de la inteligencia artificial  y de la gran cantidad de información que procesamos, no somos capaces de predecir la llegada de los “cisnes negros” (nombre con el que Taleb describe a los eventos inesperados). ¿Pudimos acaso predecir el Coronavirus? ¿Podremos anticiparnos al próximo ciberataque?

La antifragilidad implica decisión y acción del individuo. Ciertamente habrá más crisis, golpes, desaciertos y errores en el camino. En ese proceso el líder antifragil aprende y  se transforma para mejor.

Una vez más la sabiduría de nuestros abuelos tiene gran vigencia: “ no es más fuerte el que menos cae, sino el que se levanta una y otra vez hasta llegar a su meta”.

Podríamos concluir de acuerdo a la afirmación inicial del artículo que la clave no es ser más robusto, ni más duro,  sino convertirse en  más “antifrágil”. Esto quiere decir que debemos asumir los cambios como oportunidades de mejora, de innovación, de evolución.

En otras palabras  “si la vida te da limones, ¡haz limonada!”. 


Hania Pérez de Cuellar. Directora Consultiva del MBA Centrum

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Emprende

Automáticamente, las preguntas que surgen a partir de estas historias son: ¿Qué tienen en común estos negocios? ¿Cuáles son las condiciones de éxito?

De acuerdo a una publicación reciente de iLab, un estudio del Journal of Business Research demostró que en periodos de crisis y recesión, los negocios impulsados  por necesidad tienen menos probabilidad de despegar y crecer. Pero para los  emprendimientos que estén enfocados en innovación y en la capacidad para aplicar soluciones innovadoras a las nuevas demandas que surgen, la crisis puede resultar una gran oportunidad.

El estudio también señala lo siguiente:  “La innovación y el reconocimiento de oportunidades son más relevantes como factores de éxito durante los períodos de recesión que durante los períodos de prosperidad”.

Por otro lado, de las recomendaciones que hiciera el Foro Económico Mundial  para aquellos negocios que han sufrido durante la pandemia y que quieran seguir creciendo en un futuro, podemos destacar las siguientes:

  1. Equilibrar velocidad y estabilidad: La empresa debe ser ágil, innovadora en sus pensamientos, acciones y respuestas. Tratar de mantener una estructura sólida pero flexible.
  2. Convertir la digitalización en una ventaja: La digitalización marcará las nuevas relaciones de consumo. El desafío es asegurar la logística, mantener la productividad y escalar.
  3. Impulsar el cambio sistémico a través de la cooperación: Las empresas ya no pueden operar solas. La economía colaborativa y el fomento de los ecosistemas y alianzas permitirán a los nuevos negocios ser más sostenibles y resilientes ante las inestabilidades.

Los ejemplos que he destacado son diferentes; sin embargo tienen en común los siguientes elementos, que a mi juicio son fundamentales para triunfar.

–   Capacidad de escucha de las necesidades y demandas insatisfechas.

–   Lectura estratégica para detectar oportunidades en el mercado.

–   Diseño centrado en las personas.

–   Innovación.

–   Desarrollo de un ecosistema o alianzas estratégicas territoriales y a lo largo de la cadena de valor.

–   Agilidad y adaptabilidad en los procesos de toma de decisiones, de producción y distribución.

Es cierto que siempre será más complejo empezar un negocio en medio de una crisis. Pero no debemos olvidar que para un buen plan de negocio siempre habrá financiamiento.

Lo que falta hoy son los  buenos negocios. Dinero hay y de sobra.

Finalmente debemos tener en cuenta, que en tiempos de crisis e incertidumbre, lo importante será que las empresas ya existentes revalúen sus modelos de negocio. Para los nuevos empresarios valientes,  lo trascendental, además de lo expuesto líneas arriba, será innovar para crecer y detectar a tiempo (antes que tus competidores potenciales) los nuevos escenarios y tendencias del mercado.

Recordemos que desde los tiempos más remotos, fueron los “empresarios visionarios e innovadores”,  los que mejor lograban convertir los sueños en proyectos y los riesgos en oportunidades.

Las crisis seguirán siendo gestoras de maravillosas historias de éxito, si así nos lo proponemos y trabajamos con tesón para ello.

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finanzas

Las empresas son actores fundamentales de cambio.

Más allá de las consideraciones políticas y los debates filosóficos sobre la responsabilidad que debe asumir cada actor económico, lo cierto es que todos somos responsables.

Sin embargo, si queremos enfocar la solución de manera práctica, son las empresas las que están y serán cada vez más presionadas por los consumidores a involucrarse en el desarrollo sostenible. Lo mismo sucede y sucederá por parte de los gobiernos y Estados.

Como dijo Adam Smith, fundador  del capitalismo moderno en su famosa obra La riqueza de las Naciones: “El consumo, es el único fin y propósito  de toda producción; y el interés del productor debe ser atendido, solo tanto como sea necesario para promover el del consumidor”. Y sigue “la máxima es tan completamente evidente que resultaría absurdo intentar probarla”. Pues parece, que no lo fue tanto; ya que estamos casi dos siglos y medio después tratando de probarla. Debemos recordar también, que Smith teorizó sobre el capitalismo sobre la base de su obra anterior “Teoría de los sentimientos morales” que establece que los seres humanos tienen en su naturaleza el sentimiento de la “simpatía” es decir la genuina preocupación por el bienestar del otro, en tanto éste (el bienestar) nos genera  a su vez felicidad a nosotros mismos..

Otro gran precursor de la empresa privada fue Henry Ford que dijo: “Un negocio que solamente gana dinero es un negocio pobre”.

Pareciera que la “quiebra” del sistema, está conectando a los jóvenes con  los grandes visionarios y nos están obligando a revisitar nuestras bibliotecas, a reencontrarnos con los valores universales  y recordar las enseñanzas de nuestros maestros.

Es fundamental entonces, rediseñar las empresas no sólo como generadoras de empleo, impulsoras del PBI  y grandes contribuyentes de las arcas públicas. Las empresas pueden crear Bienestar Colectivo a través de los productos y servicios que ofrecen, contribuyen al desarrollo económico y social sostenible y pueden tener un impacto directo positivo en el planeta.

Los negocios sostenibles  son una oportunidad .-

Solo el 22% de los latinoamericanos considera que las marcas están haciendo un buen trabajo en materia ambiental, según el mismo estudio de Kantar.  Esta cifra aún baja, nos reta y demuestra que hay una gran oportunidad para las empresas.

La oportunidad reside en que existe una gran ventaja competitiva por desarrollar, a través de los negocios sostenibles. Es decir aquellos que se desarrollen de manera sustentable y aquellos que busquen resolver problemas sociales y/o ambientales.

De acuerdo a este informe, los consumidores Eco Actives + Eco Considers han crecido de 25% en el 2019 a 53% en el 2021 en América Latina.  En Perú, el mismo segmento ha crecido de 31% en el 2019 a 43% en el 2021 (2020: 55%- efecto pandemia). Este crecimiento demuestra por lo tanto que aquellos que no están preocupados por el tema ambiental han caído en 12 puntos porcentuales (de 69% en el 2019 a 57% en el 2021).

Según las predicciones del estudio, los Eco Actives representarán el 43% de los consumidores de América Latina en 2030. Ellos a su vez, han gastado 18% más entre el  2021 y el 2020 y su valor actual es de 12 mil millones de US$.

Resulta evidente dónde estará el motor de consumo en los próximos veinte años.

La escala de los problemas socio ambientales que enfrentamos y la presión que ejercen los futuros consumidores obliga a las empresas que quieren perdurar a crear nuevas formas de hacer negocios.  Sin duda, en el Perú esta tendencia es aún pequeña con respecto de nuestros vecinos Colombia, Chile y Brasil. Nuestras principales preocupaciones están en temas como la calidad de los productos, la corrupción de las empresas y la generación de empleo; pero la tendencia ya está instalada y es al alza.

Aquellas empresas que logren ser resilientes, que se adelanten a través de la innovación tecnológica y/o social, logren producir de manera más limpia o satisfagan problemas relacionados al cambio climático y de inclusión social, tendrán más consumidores, reducirán sus costos de producción y accederán a capitales  más baratos. Como resultado lograrán una mayor rentabilidad, un  mejor engagement y una mejor reputación.

No hay sostenibilidad sin rentabilidad.-

Evidentemente esta transformación es un proceso donde se necesitará del liderazgo y del compromiso del Directorio, así como de los principales gerentes de la empresa.

La transición de pensar en “trimestres” a “generaciones” no es evidente y todos preguntarán ¿cómo hacerlo?

Aquí les dejo diez recomendaciones:

1-   Se necesita el compromiso absoluto  del Directorio, ya que se trata de un rediseño de la empresa y de una estrategia de mediano y largo plazo. En los momentos complejos se deberán tomar decisiones adecuadas.

2-   El camino hacia un negocio sostenible es un proceso que se va construyendo a partir de metas reales y financiables en el corto, mediano y largo plazo.

3-   Las metas tienen que ser evaluadas en términos de rentabilidad y no solo a nivel reputacional o licencia para operar.

4-   Existe abundante capital interesado en invertir. La clave para acceder a éste, es diseñar un buen plan de negocio que busque “ aportar una solución a un problema concreto y que esta solución sea escalable”.

5- La estrategia debe involucrar a los clientes, proveedores y  distribuidores.  Es decir a toda la cadena de valor.

6-   La sostenibilidad no depende de un área. Esta debe formar parte del gobierno de la empresa, de  la cultura  y de la comunicación corporativa.

7-   Los colaboradores son promotores fundamentales y embajadores de la  estrategia empresarial.  Son ellos que apoyarán a la empresa en los momentos difíciles.

8-   Es vital generar alianzas con otras empresas e instituciones públicas o privadas  para generar sinergías y potenciar impactos.

9-   Es imprescindible innovar de manera permanente para anticiparse a los desafíos y responder asertivamente.

10-  Ser coherente entre lo que se dice y se hace. Es siempre mejor prometer sólo lo que se puede hacer. La confianza es la base de toda relación de consumo.

Finalmente, quisiera concluir este artículo, dejándoles una pregunta  que siempre hago a los empresarios que asesoro.

¿Cómo hace mi empresa que el Perú sea mejor?

El Perú que todos soñamos es una enorme responsabilidad y una maravillosa oportunidad.

 

 

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Empresas, Negocios, sostenibles

Aunque describir este panorama parece pesimista y desalentador, pienso todo lo contrario. Es una gran oportunidad. He aprendido que de toda crisis surge la evolución. Desde luego el panorama es incierto y por eso nos desafía a inventar y co-crear el futuro que queremos para nuestros hijos. Para esto, los empresarios y emprendedores debemos asegurarnos que el parabrisas esté claro y limpio, para luego tomar el pleno control del timón para transitar por la tormenta hasta llegar a destino.

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Hania Pérez de Cuellar
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