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Según el “Barómetro Edenred Perú 2021: La situación laboral a un año de la pandemia”, el 73% de los trabajadores que se encuentran realizando teletrabajo parcial o total indicó que su jornada laboral se incrementó entre 1 y 5 horas al día. Muchas veces puede tratarse por una sobrecarga laboral o una mala organización, sobre todo para quienes trabajan de forma independiente y sin un horario preestablecido.

Avance Psicólogos, centro de psicología que brinda terapia virtual a nivel global, explica por qué tener un horario fijo puede resultar beneficioso, no solo para la cantidad de horas de descanso, sino para nuestra salud mental:

Sirve como referencia para seguir nuestros progresos

Los horarios hacen mucho más sencillo que llevemos una medición de nuestros avances, estancamientos o retrocesos en los proyectos en los que estamos involucrados o en los que hemos decidido emprender. Un horario nos permite ser más conscientes de si tenemos mucho o poco trabajo acumulado y de las horas con las que contamos para realizarlo.

Nos ayuda a conciliar

Los horarios son un gran apoyo para poder organizar nuestro reparto de tareas, tomando en cuenta lo que hacen los demás en el equipo. De esta manera podemos reservarnos momentos y lugares para estar en compañía de nuestra familia, de nuestros amigos, o simplemente darnos tiempo para el propio autocuidado.

Ayuda a descansar bien

La desorganización horaria puede provocar un rápido desgaste de nuestra salud si afecta a nuestros hábitos de sueño, pues a mediano y largo plazo, se traduce en falta de horas de descanso de calidad. Seguir horarios actúa como un elemento protector que previene estos problemas, por lo que es recomendable determinar hasta qué hora trabajaremos, para permitirnos tener entre 6 y 8 horas de sueño de calidad para poder realmente descansar.

Hace posible que tengamos tiempo libre

La ley de Parkinson afirma que el trabajo se expande para ocupar todo el tiempo que podemos dedicarle. Por eso, para no perder tiempo de trabajo dejando que este ocupe todo un día, cuando en realidad podríamos haberlo hecho en un periodo mucho más corto, debemos apuntar a comprimir las horas que dedicamos a cada una de nuestras responsabilidades, y optimizar el uso que hacemos de esos minutos.

Es un elemento de motivación

Dividir nuestra jornada en pequeñas tareas u objetivos clave que nos marca el horario, aporta varias pequeñas fuentes de motivación, pues cumplir con cada una de ellas resulta tan incentivos a corto plazo que nos permite sentirnos bien con lo conseguido en cuestión de minutos o de horas. Esto, además, nos dará la sensación de haber avanzado mucho durante el día.

 

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Desde que la Generación Y o los ‘millennials’ forman parte de la fuerza laboral, el ambiente de trabajo ha absorbido algunos de los rasgos que los caracterizan, como el de tener una relación más cercana con el jefe. Según Claudia Cubillos, psicóloga laboral del área de Reclutamiento y Selección de profesionales de GrupoExpro, los millennials no le temen al jefe, pero lo respetan y esperan que los escuche, esto hace que valoren más las relaciones horizontales que las jerarquías.

“Mientras el gerente de mayor edad comúnmente tiene en su oficina una mesa rectangular y se sienta en la cabecera en una silla diferente, en los edificios corporativos ‘millennials’ tienen amplias salas de reuniones, con mesas redondas u ovaladas donde el jefe se puede sentar en cualquier lugar, como reflejo de la relación horizontal”, comentó.

Aunque dejar atrás las estructuras jerárquicas es complicado para las grandes corporaciones, existen empresas nacidas bajo el esquema de las ‘startup’ que funcionan en grupos para aprovechar al máximo la inteligencia colectiva. En algunos casos, los trabajadores tienen tanta autonomía que participan activamente de las decisiones de la empresa, lo que se conoce como “holocracia”.

¿Cómo llevarlo a cabo?

En pequeñas y medianas empresas, puede funcionar bajo un esquema netamente horizontal y en redes, donde no hay un solo líder, todos colaboran. Giancarlo Ameghino, gerente de Gestión y Desarrollo Humano del Grupo Crosland, recomienda no aplicar este proceso de transformación por completo, sino iniciar con un área o equipo y si el modelo funciona, aplicarlo a la compañía.

Esta estructura no es para todas las empresas, por lo que considera que se debería partir de las siguientes preguntas: ¿Pueden las personas autoorganizarse sin problemas? ¿Ya lo hacen? ¿Cuentan todos los individuos que componen la organización con experiencia y conocimiento profundo de su área? Una vez que están claras las posibilidades de llevarlo a cabo, recomienda seguir estos pasos:

Define las reglas. Es vital que la organización defina reglas y cómo se velará por el cumplimiento, generalmente en la holocracia la toma de decisiones ya no solo recae en una sola persona, sino que es el equipo quien será responsable de la decisión final.

Equipos. Este sistema ayuda a los colaboradores a no solo actuar bajo un cargo y una tarea determinada, sino a desarrollarse en distintas actividades, aprendiendo de diversos equipos. A pesar de la libertad generada, los colaboradores tienen que entender la responsabilidad que asumen.

Reuniones. La clave del éxito en un sistema horizontal es la comunicación. Para ello deben establecerse reuniones de gobernanza mensuales donde se decidan aspectos menores y mayores sobre la compañía. Por otro lado, los equipos deberán reunirse frecuentemente para estar alineados en cada proyecto, además de implementar sistemas que permitan un trabajo colaborativo.

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