Liderazgo

Son diversos los motivos por los que se genera un cambio en el líder de un área o de equipo. En algunas ocasiones sucede como resultado de la adquisición de una empresa por otra o por que la organización ve necesario cambiar el perfil de una jefatura. Puede que esto guste o no al equipo, pero lo cierto es que es necesario afrontarlo con la mejor actitud posible para no generar un mal clima o reprocesos en la cadena de trabajo.

Un informe de la revista Forbes recomienda algunas acciones a tomar durante la primera reunión con el nuevo jefe o líder, pues es también la primera evaluación que esta persona hará de nosotros:

Ubicar al jefe en el organigrama: La persona que está llegando a la organización apreciará mucho entender cómo se desempeñan los roles en el día a día. Es importante que sepa cuáles son las responsabilidades de cada posición a su cargo y ayudarlo a entender los procesos.

Explicar los puntos de conflicto: Este punto es delicado y debe tratarse con un alto grado de profesionalismo. Se trata de advertir los posibles obstáculos para anticipar problemas y ofrecer soluciones. Esta es una gran oportunidad para ser apreciado como una persona que está dispuesta a ayudar.

Escuchar lo que el jefe sabe: Cuando llega un nuevo jefe es porque los superiores encontraron en esa persona habilidades necesarias en la organización. Estar atento a su experiencia previa puede servir para entender las formas en que esto impactará los procesos del área.

Forja las bases de una buena relación: La primera reunión sirve como cimiento de lo que se construirá en el futuro. Tener en cuenta que los lazos profesionales son lazos humanos es de gran ayuda. Procura dar la bienvenida en forma empática.

Preparar una lista de preguntas: Piensa en qué información le va a ayudar a desempeñarse mejor al nuevo jefe. Se trata de diseñar una especie de manual con las preguntas más frecuentemente hechas y proporcionar las respuestas.

Pide retroalimentación: Después de tener una reunión, pregunta si ésa es la forma en la que le gustan las presentaciones y si es el tiempo adecuado para presentar la información importante.

Prepárate para el cambio: Un nuevo jefe es una nueva forma de ejercer el liderazgo y hay que estar listo para asumirlo. Quien esté mejor preparado para cambiar y se adapte a las nuevas formas tendrá mayores posibilidades de ser tomado en cuenta.

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Líder, Liderazgo, Nuevo jefe

Aprender de nuestros errores es necesario para nuestro crecimiento, y parte de ello es también afrontar momentos de derrota. El psicólogo Andrés Carrillo explica la dinámica psicológica llamada sistema de recompensa: esto nos lleva a intentar realizar las acciones que nos hacen sentir bien, y evitar las que nos hacen sentir mal. Por ello, ganar significa que destacamos positivamente en algo, lo cual nos motiva, mientras que perder es la otra cara de la moneda. Sin las experiencias de derrota, nos daría igual no aprender ni desarrollar nuestras habilidades. Por ello es tan necesario aprender a procesar la derrota.

El especialista recomienda algunas acciones concretas para afrontar la derrota:

Reformula tu idea de la derrota: No es recomendable ver la derrota como una pérdida total, ni sentir que hemos perdido nuestro tiempo y esfuerzo. Las derrotas únicamente indican que podemos hacerlo mejor, y nos muestran los aspectos a mejorar. A medida que comiences a ver las derrotas como una oportunidad de mejora, entenderás por qué no lograste el éxito como esperabas.

Gestiona tus emociones: Este proceso es indispensable para asumir las derrotas. Lo ideal es tener la capacidad para reconocer las emociones negativas que se presentan cuando hemos perdido como la frustración, impotencia, o ira. etc. Una vez que reconozcas las emociones debes aceptar que son producto de la derrota y evitar que te dominen.

Deja la derrota en el pasado: Una vez que hayas procesado la emociones y realizado un análisis de la situación, es momento de seguir adelante con el aprendizaje que esta te ha dejado. No ganarás nada positivo si mantienes en tu mente la imagen de la derrota por mucho tiempo.

Reconoce el esfuerzo realizado: Pese a no haber tenido el éxito que deseábamos, es importante que tengas la capacidad de reconocer todo el esfuerzo que realizaste al prepararte. Todo tu trabajo previo al resultado, el tiempo invertido y los conocimientos adquiridos se quedan contigo por siempre.

Aprende a manejar la crítica: Las derrotas suelen venir acompañadas de la crítica negativa, lo que puede hacer más complicado el proceso de superarlo. Debemos entender que las críticas son un efecto colateral del resultado, y que no a todas se les debe dar importancia. Es bueno ser selectivos con respecto a las persona con las que nos rodeamos y sobre todo de quienes escuchan críticas.

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Derrota, Fracaso, Líder, Liderazgo

El camino del líder no es sencillo. Es necesario que este se adapte y sea consciente de los procesos que lleva adelante para guiar a su equipo. Expertos de Forbes explican que las mentalidades y los comportamientos que los líderes deben aprender y desaprender para satisfacer las necesidades de sus organizaciones está en constante movimiento.

Muchas veces sucede que al asumir una posición de liderazgo, la persona asume que ha logrado lo necesario para mantenerse en esa posición y olvida que su trabajo personal debe ser constante. Daniel Godri, conferencista y escritor especializado en venta y liderazgo explica algunos errores comunes que pueden destruir la carrera de un líder:

No comunicarse bien: El líder debe ser capaz de comunicar las cosas buenas y malas, sin ser demasiado emocional o agresivo, para no causar temor en sus trabajadores. El líder es responsable de cerrar la brecha entre los trabajadores y los responsables de la empresa y, por lo tanto, necesitan adaptar su forma de comunicarse.

Ser desmotivado: La motivación es esencial para el liderazgo, pues asegura que los trabajadores se sientan seguros y comprometidos a dar lo mejor para la empresa. Los integrantes de un equipo absorben gran parte de la figura de su jefe, por lo que incluso en tiempos de crisis, el líder debe asumir una postura mental para motivar a sus trabajadores.

Hablar mucho y escuchar poco: Es necesario que el líder esté atento a las críticas y necesidades de su equipo. Saber escuchar mejora las relaciones y humaniza. Un líder que es capaz de escuchar lo que sus trabajadores dicen, aunque sea algo negativo, sin tomarlo como personal, genera confianza y los motiva.

Ser manipulador: El líder debe tener presente la diferencia entre la influencia y la manipulación. Muchos líderes manipulan a sus trabajadores e incluso a veces utilizan el abuso verbal o las amenazas para conseguir lo que desean. El líder debe influir en los empleados para buscar lo que es bueno para la empresa, pero no obligarlos.

Ser arrogante: Las personas arrogantes no respetan y disuaden a los demás. Estas personas suelen ser frías y abusan de su autoridad. Un líder humilde puede movilizar a su equipo para lograr el objetivo propuesto. Es necesario que adopte una postura próxima a sus trabajadores. Para controlar no es necesario faltar el respeto, menospreciar o verse más grande y mejor. La arrogancia destruye las relaciones y los negocios.

Desequilibrio emocional: Es claro que un líder tiene muchas preocupaciones, y ocupaciones, por lo que requiere ser flexible para tener diversos enfoques en frente a cualquier situación dentro y fuera de la empresa. Por lo tanto, también tiene que estar emocionalmente preparado para todo esto. Líderes demasiado emocionales o fríos, a menudo, destruyen sus equipos.

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Líder, Liderazgo, reputación

En el mundo laboral no todo es dinero. Marisa Elizundia, creadora del Barómetro de Salario Emocional explica que el salario emocional es parte de la ecuación de nuestra satisfacción en una empresa. “Son todos aquellos elementos que te ayudan a crecer personal y profesionalmente”, indica.

Parte del salario emocional es el buen ambiente de trabajo, libertad para trabajar y mantener una buena relación con el líder de equipo o área. Sin embargo, muchas veces al encontrarnos con un mal líder, nuestro salario emocional se va reduciendo a la par de nuestras ganas de seguir perteneciendo a la empresa.

Saber reconocer a un mal líder

Muchas veces un mal líder puede esconderse detrás de una sonrisa o un aparente buen trato, pero son los detalles los que los pondrán en evidencia. Un informe de la revista Forbes reúne algunas de las actitudes a las que debemos prestar atención para identificar a un mal líder. ¿Qué acciones debo tomar si me encuentro frente a uno? Para comenzar, debemos gestionar una reunión con el líder para comentarle algunas de nuestras inquietudes, o en caso de tratarse de un tema grave, comentarlo a Recursos Humanos.

Miedo al cambio

Vivimos en un mundo en constante cambio e innovación. Tener miedo al cambio puede ser algo normal, pero los líderes que no están preparados o dispuestos afrontar los cambios que se requieren, se quedarán atrás, pues evitarán que sus equipos crezcan a la par que el mercado y el mundo.

No toma decisiones

Una de las tareas fundamentales de un líder es la toma de decisiones que permitan el óptimo desarrollo de la empresa y de sus equipos. Además, los líderes deben responder ante las consecuencias de esta toma de decisiones. Titubear a la hora de tomar decisiones refleja falta de autoconfianza en el líder.

Falta de empatía

Saber conectar y entender los problemas o dificultades de los trabajadores es una de las características fundamentales de los buenos líderes. La falta de empatía puede resultar en una relación complicada entre el líder y su equipo.

Falta de equilibrio

Muchas veces tenemos la falsa idea de que quien llega primero a la jornada laboral y se va al fin del día es la más dedicada y comprometida. Un buen líder debe dar el ejemplo del equilibrio entre vida laboral y vida personal.

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Liderazgo, mal líder

A raíz de la pandemia, se ha discutido cada vez más sobre las habilidades de un líder para hacerle frente a cualquier situación inesperada que ponga en jaque a la organización. La consultora Deloitte considera que los líderes tienen al menos tres marcos temporales para actuar y que pueden aplicarse a cualquier otra crisis: responder, recuperarse y prosperar.

En función a estos escenarios debe determinarse si lo que se necesita es gestionar la continuidad (responder), evaluar la experiencia que se tuvo en la fase de respuesta (recuperarse) o prepararse para la nueva realidad (prosperar). Anticipar los modelos de negocio que podrían surgir, por ejemplo, tiene que ver con la cualidad de tener una visión a largo plazo.

“La rapidez es importante: un líder resiliente debe tomar medidas decisivas en el corto plazo. Es fundamental tomar la iniciativa siendo transparentes sobre la realidad actual y, a la vez, dibujar un escenario futuro convincente que inspire y motive a los trabajadores a perseverar”, precisan. Además, se debe ser empático, sin dejar en ningún momento de ser racional.

De igual manera, Gabriel Regalado, CEO de Mercer Perú, precisó en un webinar organizado por el PAD-Escuela de Dirección, que los líderes deben partir de identificar si lo que corresponde es responder a la crisis, regresar al trabajo o elaborar un plan de acción.

“Es crucial que elabores un plan de acción como respuesta a la crisis. (…) Asegura una buena preparación de tu equipo de trabajo para enfrentar limitaciones en la cadena de suministro y demanda. Es importante que priorices actividades comerciales y operativas que sean críticas para la compañía”, indicó.

Líderes empáticos y resilientes

Si bien al inicio se requiere de un líder muy empático y comunicativo, Regalado también hace énfasis en las competencias de resiliencia que debería tener. Por ejemplo, la estabilidad emocional para ser tolerante a la frustración, mantener la calma y enfocarse en los resultados esperados con optimismo en el equipo de trabajo.

“Todo líder debe reconocer que no tiene la respuesta para todo, y sumar una actitud de apertura para probar nuevos enfoques. En estas circunstancias, un líder escucha a su equipo para “equivocarse rápido y barato”, y así capitalizar aprendizajes”, agrega. También aconseja comunicar adecuadamente el propósito y conocer las preocupaciones de los colaboradores.

Dentro de las claves que el portal Entrepreneur ofrece la liderar en tiempos de crisis también se destaca la importancia de establecer reglas claras y planes de acción individuales con situaciones ideales y reales, que ayuden a tomar decisiones en cada nivel de la organización.

“En lugar de culpar a terceros por el difícil contexto que enfrenta, (el líder) debe asumir su responsabilidad en el diagnóstico y desarrollo de las habilidades de sus equipos, que sí controla e influencia. Su valor como líder se adquiere por lo que dice, por lo que hace, pero fundamentalmente por lo que les pide que hagan”, advierte Jack Zilberman, decano de la Facultad de Negocios en la UPC en una columna para América Economía.

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Crísis, Líder, Liderazgo

Este mes se aprobó la nueva Ley del Teletrabajo, con el fin de impulsar el uso de esta modalidad laboral durante la pandemia del COVID-19. Dado que pasaremos cierto tiempo más bajo estas medidas, es importante saber cómo destacar en el ámbito laboral incluso desde la virtualidad que el teletrabajo brinda como plataforma de comunicación.

Una encuesta realizada en más de 50 países por Cegos, firma global en servicios de consultoría, reveló algunas de las habilidades blandas más valoradas en el mercado en este contexto.

Colaboración remota

Las empresas están conectadas a través de la red y cuentan con equipos adaptables, remotos y multiculturales. Además, las comunidades virtuales y redes sociales toman el relevo de las organizaciones verticales. Colaborar y cooperar a distancia es imprescindible. Para lograrlo se requieren habilidades interpersonales, en el uso de herramientas de colaboración, y saber entender posibles diferencias culturales.

Comunicación digital

Es necesario ser un usuario competente, pero no es suficiente. La alfabetización digital implica tres habilidades complementarias:

Gestionar la información, mediante la búsqueda, acceso, clasificación, filtros y síntesis de información relevante de forma crítica y sistemática.

Producción de contenido que aporte un valor agregado real para otros.

Producción y publicación de contenidos multimedia adecuados.

Agilidad y adaptabilidad

La agilidad y capacidad de las personas para liderar el cambio es un factor clave de éxito, pues es necesario trabajar una gran tolerancia a la incertidumbre y a las nuevas ideas, mientras se adquiere conocimiento en varias disciplinas y se es capaz de asumir el cambio continuo.

Espíritu emprendedor

La libertad de empresa, tanto dentro como fuera de las organizaciones, nunca ha sido tan grande como en este contexto. La capacidad de una persona para convertir ideas en acciones requiere una gran motivación, asumiendo riesgos y administrando proyectos que busquen alcanzar objetivos concretos.

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Espíritu emprendedor, Liderazgo, Teletrabajo

En las empresas, tradicionalmente, los trabajadores empezaban en puestos “junior”, después de ganar experiencia iban por puestos “senior” y, finalmente, entraban a la plaza de un jefe. Sin embargo, con el auge de las compañías tecnológicas, no es poco común encontrarse con directores ejecutivos como Mark Zuckerberg, CEO de Facebook, que a los 24 años ya era uno de los empresarios más reconocidos del mundo.

Aunque parezca un caso aislado, las probabilidades de tener jóvenes en altos cargos son cada vez mayores, dada su participación en la fuerza laboral. Según Deloitte, en diez años, los “millennials” (nacidos entre 1980 y 1995) representarán el 75% de la fuerza laboral del mundo.

Para el portal Infojobs existen algunos rasgos comunes entre los jefes jóvenes, que pueden explicar la apuesta de las compañías por ellos. Por ejemplo, la forma práctica que tienen de trabajar, la forma en que amplían su formación continuamente, su búsqueda de una evolución constante, su apuesta por nuevos modelos de negocio, dominio de las nuevas tecnologías, sus competencias interculturales y las distintas formas que tienen de medir el éxito.

Para Augusto Cáceres Rosell, decano de la Facultad de Negocios de la Universidad Privada del Norte, un jefe joven debe transmitir que el éxito del equipo será beneficioso para todos. Aconsejó eliminar el “usted” en el trato diario. “Las estructuras horizontales son las más efectivas hoy en día. Una organización debe basarse en la confianza y cercanía”, agrega.

Estrategias de jefes jóvenes

Ian Altman, asesor en estrategia empresariales y negocios B2B, recuerda en un artículo de Forbes su propia experiencia siendo un jefe joven y recomienda no esconder la posición de autoridad que se tiene y, si es necesario, pedir ayuda.

“Las habilidades de liderazgo son las mismas independientemente de la edad relativa de los miembros de su equipo. Como líder, su trabajo es crear una visión de hacia dónde quiere ir y luego apoyar a su equipo para que lo haga. Mi trabajo no consistía en decirles cómo hacer su trabajo. Más bien, mi trabajo consistía en confirmar que teníamos una visión compartida y luego ver cómo podía ayudarlos a alcanzar nuestros objetivos comunes”, comenta.

De acuerdo a Rachel Katzman, fundadora de Cuvee Beauty y directora ejecutiva de P.volve, con 27 años, la clave es reconocer la experiencia de los demás. En declaraciones a Fast Company, dijo que sus equipos de trabajo tienen una edad promedio de 46 años y eso le permite beneficiarse del liderazgo de quienes conocen bien la industria.

“Soy muy consciente del hecho de que estoy sentada a la mesa con mujeres fuertes y muy capaces que han dirigido empresas en el pasado y que han vivido tremendos éxitos y fracasos”, dice. “Mi equipo sabe que, si bien la experiencia es esencial, la pasión y la visión son igualmente importantes. Solo quiero trabajar con personas que vean ambos lados de esa poderosa ecuación”, agrega.

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El World Happiness Report viene analizando los últimos años los niveles de felicidad en distintos aspectos de la vida de las personas a nivel global, y uno de ellos es el mundo laboral. Entre las variables que se tienen en cuenta, está el liderazgo positivo, y es una de las necesidades de las empresas de hoy, pues trae un desempeño profesional óptimo en un ambiente saludable.

El liderazgo positivo busca sembrar buenas prácticas, formas de convivencia y en general, desarrollar excelentes ambientes de trabajo.

Características del líder positivo

Este estilo de liderazgo es un conjunto de buenas prácticas arraigadas en el líder, como la toma de decisiones empresariales que consideren a las personas en todo momento. Además, el líder positivo realiza retroalimentación constructiva al equipo y de forma personal de manera constante, de modo que todos siempre puedan seguir trabajando en sí mismos.

El liderazgo positivo propicia el ser accesible en la comunicación y las relaciones, requiere de un comportamiento ético, y entrega el liderazgo y confianza a otras personas para lograr empoderarlas. El conjunto de estas y otras acciones, no suelen ser muy frecuentes en las empresas, ya sea por los ritmos de la industria, la personalidad de los gerentes, la estructura organizacional que en ocasiones es rígida u otros motivos.

Quienes pese a estos obstáculos priorizan la transparencia, la ética y el respeto en sus funciones con los demás, son vistos por los pares y superiores como personas positivas que motivan el trabajo del equipo. Esto impacta directamente en el ambiente laboral y en la felicidad de los trabajadores.

Elemento esencial del líder

El liderazgo positivo tiene un componente pedagógico importante, ya que, pues facilita el aprendizaje constante de las personas, motivándolos a preguntar y participar de los procesos, mientras se genera confianza en el grupo. Además, en la labor de liderar convergen la democracia, la espontaneidad, la participación, el profesionalismo y el respeto mutuo, acompañado de canales de comunicación entre todos los niveles de la organización.

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Uno de sus mayores retos es ser quien lidere el proceso de transformación digital en la empresa

El Chief Executive Officer, usualmente conocido como CEO o Director Ejecutivo, es el profesional que cuenta con una gran responsabilidad en una organización, pues lleva a cabo la gestión y dirección administrativa de la misma.

Expertos de Forbes explican que los roles de un CEO han ido cambiando con el tiempo, y ahora el objetivo mayor de una empresa es buscar su sustentabilidad. Algunos de los retos que los CEO en el contexto actual enfrentan son:

Buena experiencia del cliente: El CEO debe asegurar que los procesos que involucren a los clientes externos generen satisfacción y tengan una experiencia positiva al recurrir a la empresa.

Captar al mejor talento: Es necesario crear un ambiente tal dentro de la empresa que la experiencia del trabajador sea muy positiva para poder retenerlo, desarrollar a su gente y darles las herramientas para que también hagan que la experiencia al cliente sea excelente.

Digitalización de la empresa: Este es un proceso inminente que ya empezó en las empresas. El CEO debe crear entornos de innovación, y buscar innovar constantemente, ya que el mundo se mueve muy rápido en este nuevo contexto digital.

¿Cómo participa el CEO en la transformación digital?

McKinsey & Company, consultora estratégica global, realizó una encuesta a una docena de ejecutivos sobre el impacto de la transformación digital en sus empresas. Esta concluyó que la función del CEO estará influenciada por la magnitud, la urgencia y la naturaleza de la transformación, las capacidades y fallas de la compañía y el estilo personal del líder.

Son cuatro las acciones clave que el CEO debe realizar para asegurar un proceso de digitalización exitoso:

Hacer una transformación significativa: Los trabajadores se comprometen a participar de las causas en las que creen y confían. El CEO debe involucrar a todos los trabajadores en el proceso de transformación digital y lograr que lo sientan como un cambio personal.

Ser un ejemplo a seguir: Es necesario que el director ejecutivo haga su propio viaje de transformación personal para inspirar a los trabajadores de la organización. Dejar de ser ‘todista’, delegar, saber escuchar y ser horizontal en el trato servirán para inspirar a tus dirigidos.

Construir un buen equipo: El CEO debe elegir a los profesionales que tienen la capacidad y la motivación para liderar el viaje hacia la transformación digital.

Buscar el impacto: Cuando el valor financiero y simbólico de una empresa están implicados en un proceso de transformación, el CEO debe involucrarse personalmente y buscar el impacto deseado de la transformación en su compañía.

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