Cade 2021

Con la información que se tiene a la fecha, la economía peruana desde el mes de agosto se encuentra en el nivel prepandemia y según el presidente del Banco Central de Reserva (BCR), Julio Velarde, al cierre de este año, podría recuperarse la producción perdida en el 2020.

El empleo formal privado también alcanzó en el mes de agosto su primera tasa positiva desde el inicio de la pandemia, pero estos resultados no son uniformes en todo el país y hay factores que pueden jugar en contra como la inflación, que en octubre registró un 6.13% de incremento anual.

Sobre estos temas y su impacto en el 2022, consultamos a tres representantes del sector privado y público que se desenvuelven en las regiones de Piura, Huánuco y Arequipa. Los tres participarán de la 59 edición del CADE Ejecutivos 2021, a realizarse del 16 al 18 de noviembre.

El norte agroexportador

En el norte, Javier Bereche Álvarez, presidente de la Cámara de Comercio y Producción de Piura, sostiene que a pesar de la incertidumbre política, las empresas de la macrorregión, en especial Piura, han llegado e incluso superado los niveles de prepandemia, en términos de producción.

Sin embargo, entre las mismas regiones del norte existen diferencias. Señala que esta recuperación de la oferta es más fuerte en La Libertad y Lambayeque, pero que en Tumbes y Cajamarca todavía no se ven cifras positivas.

“El empleo del sector formal ha venido en paralelo a su contratación de personal, por lo que a nivel de macrorregión se ha superado levemente los niveles prepandemia, apoyado fundamentalmente en Piura y Lambayeque, y atenuado por el comportamiento desfavorable de Cajamarca que aún se sitúa por debajo de los niveles prepandemia”, explica.

En su opinión, para el 2022, un desafío importante será la incertidumbre de nuevas inversiones en el país y la volatilidad de los precios internacionales, ya que gran parte del sector empresarial importa insumos de capital.

En el norte, además, todavía no se ha terminado con la reconstrucción de la infraestructura dañada por el fenómeno de El Niño. “La inversión para mejorarla solo ha avanzado en un 50% del presupuesto asignado hace cuatro años”, indica.

A pesar de ello, estima que es posible aprovechar potencialidades de la macrorregión como su climatología, la alta demanda de los productos agrarios, y el acceso portuario que les ha permitido llegar a más de 80 mercados en los últimos 20 años. Recomendó también aprovechar los encadenamientos horizontales y verticales entre pequeñas y grandes empresas, y que se fomenten los incentivos tributarios para gremios consolidados.

El reto de las crisis sociales en el centro del país

Como exalcaldesa provincial de Puerto Inca, en la región Huánuco, Daisy Heidinger Zevallos, considera que en la macro región centro hay dos actividades principales, la minería y la agricultura. Ya que estas no se detuvieron durante la pandemia, podría decirse que la economía no estuvo tan afectada. Dentro de estas regiones, Huancavelica es la que ha podido recuperar más su economía con la exportación de minerales. Sin embargo, las crisis sociales pueden poner en riesgo este avance.

“En el 2022, los mayores retos que tendrá un emprendedor serán las reacciones adversas que el mercado tendrá, producto de la inestabilidad política y social, sumado a los que ya teníamos por la pandemia. Recordemos que a ellas se sumarán las crisis generadas por las elecciones regionales y locales”, comenta.

Si bien la agricultura genera oportunidades únicas para exportar productos como el café, cacao, trucha, quinua, entre otros, para ello también se necesita mejorar la productividad con infraestructura y tecnología, que permitan reducir los costos de producción y operación.

También agrega que el Estado tiene el rol de facilitar los trámites para la inversión en infraestructura productiva, tanto con recursos públicos como privados. “Esto genera mayor capacidad de exportación, desde el campo hasta la agroindustria, necesitamos convertir a nuestros agricultores en grandes emprendedores”, asegura.

La dinámica minera en el sur

Para Daniel Escalante, gerente de SAMMI Clúster Minero Andino, en las regiones del sur se ha dado una reactivación escalonada y solo en las regiones donde la minería es la actividad predominante se ha podido tener una recuperación cercana a los niveles prepandemia, debido a que otras actividades importantes como el turismo aún no logran recuperarse.

En ese sentido, resalta el caso de Arequipa y Tacna, donde operaciones como Cerro Verde y Southern ya están alcanzando los niveles de producción planificados para el último semestre y se cuenta también con precios del cobre más altos.

“El desafío más relevante es continuamente adaptarse a las necesidades de los compradores, lo hemos pasado en este año y aún con la pandemia a cuestas, surgieron cambios importantes, dadas las nuevas condiciones. En el caso de la minería, los requerimientos tuvieron y tienen una tendencia más hacia lo digital, hacia automatizar procesos”, precisa.

Destacó que los microempresarios han sido muy versátiles con estos cambios y, en esa línea, para el 2022 se prevé oportunidades importantes para que los proveedores locales generen alianzas con sus pares de otras partes del mundo, considerando su cercanía a las unidades mineras. El clúster al que representa ya viene propiciando estas alianzas mediante espacios de networking, orientadas a generar transferencias tecnológicas.

 

Fotoportada: Darlen Leonardo

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La presidenta del CADE Ejecutivo 2020 explicó en entrevista con Sudaca, cómo la desconfianza, la sobre regulación, y el trabajo poco articulado están dificultando el avance de la educación primaria y secundaria. En esta nueva edición del CADE Ejecutivo – que se realizará del 16 al 18 de noviembre- se espera poner sobre la mesa soluciones a los desafíos impostergables que enfrenta el Perú en su Bicentenario.

¿Cómo ven desde el CADE estos 100 primeros días de gobierno que va teniendo el presidente Pedro Castillo?

Con mucha preocupación, desde mi punto de vista. Tenemos mucha incertidumbre. La verdad es que no sé si no se aprecia una ruta con acciones concretas. Lo segundo es mucho temor. Creo que se ha instalado en todos nosotros mucho miedo, porque la incertidumbre de alguna manera te causa angustia de no saber qué es lo que va a pasar. Ya veníamos de una situación muy difícil que arrastramos desde hace muchos años y a esto le hemos tenido que sumar este año. Estamos realmente en un entorno complejo.

¿Cómo se está tomando esta situación de una posible nacionalización de empresas? De lo que se está hablando mucho es el tema del gas…

El Perú es un país que tiene una economía social de mercado y la tenemos por muchos años. La verdad es que ningún sistema es perfecto, pero esta economía social de mercado nos ha permitido hacer algunos grandes avances como país. Hay que mejorar este modelo de economía pero no destruirlo. Cuando uno habla de estatización, de nacionalizaciones, de cambios totales de constitución, son medidas disruptivas, porque finalmente no estás construyendo sobre lo que tenemos que es perfectible. Las prioridades están clarísimas. ¿Qué queremos los peruanos? Seguir con el plan de la pandemia, es decir, la vacunación. Queremos reactivación económica, generación de empleo. Los niveles de pobreza han aumentado horriblemente, ahora son 10 millones los peruanos empobrecidos. Eso no puede seguir.

¿Cómo cambiar esto?

A través de la generación de empleo, de dar confianza a los mercados, de reactivar la economía. Este es otro punto que los peruanos también quieren mejorar: la educación. En este momento la prioridad es el retorno a las clases, el retorno a las aulas, a la educación presencial, porque dos años de educación fuera del aula nos están costando muchísimo, y nos está pasando una factura generacional.

¿Cuál es la posibilidad de que regresemos a la presencialidad para el siguiente año?

Lo mínimo que podemos hacer es que el primer día de clases en marzo, todos los niños estén de vuelta en el colegio. La pregunta no es si tenemos que regresar a clases, sino cómo hacemos para derribar las trabas. Estoy en la comunidad de líderes IPAE, tengo muchos años en el sector educación, lo conozco bastante bien y créeme, nos estamos poniendo barreras nosotros mismos. No es la pandemia, son las barreras. La desconfianza, la sobre regulación, el trabajo poco articulado. Aquí no se ponen de acuerdo el Ministerio de Educación con el Ministerio de Salud. Cada uno habla distinto. Además, la sobre regulación es excesiva y hace que cualquier plan sea inviable. Nos hemos pegado un tiro en el pie. Si queremos realmente retornar a las aulas, tenemos que empezar a destrabar esas barreras.

Se habla mucho del regreso de la educación primaria y secundaria, ¿qué sucede en el caso de la educación superior?

El sector de la educación superior está mucho más preparado para tener modelos híbridos que la educación primaria y secundaria. El sector superior se ha preparado y está respondiendo bastante bien en su gran mayoría a la demanda de una educación semi presencial con modelos híbridos. Estamos hablando de jóvenes mayores mayor edad y que es mucho más sencillo implementar protocolos para poder hacer que esta semi presencialidad ocurra. Pero insisto en que necesitamos eliminar las barreras, estamos poniendo vallas prácticamente infranqueables en la educación y donde más se necesita: la educación inicial, primaria y secundaria.

En materia económica, el ministro Franke habla de una reforma tributaria…

Creo que en el país el tema no está en elevar impuestos, aunque es discutible, no es el problema. El problema está en que no estamos usando bien los impuestos. Entonces, ¿de qué sirve recaudar más impuestos de la de las grandes empresas o de la población que digamos que ya contribuye? Porque hablamos de aumentar impuestos a los que ya pagaron impuestos. Una mejor estrategia sería ampliar la base tributaria y no seguir incrementando impuestos a los mismos, porque en la medida que esos ingresos no están en el sector productivo, no se pueden reinvertir y así no hay crecimiento de economía. Lo peor de todo es que esos impuestos van al Estado que no está haciendo uso de esos impuestos para cerrar las brechas sociales, atender las demandas de la población, educación, salud, infraestructura, cosas básicas como agua, desagüe. En el CADE tenemos el ministro Pedro Francke en una de las sesiones, así que creo que sería interesante escuchar lo que tenga que decir.

¿Cuáles son las novedades que vamos a encontrar este año en el CADE?

Esta vez empieza con el tema de diversas voces, haciendo alusión a esta situación en la que estamos, tan polarizados, tan divididos y estamos en la necesidad de empezar a escucharnos un poco más. Vamos a tener todo un bloque completo con más de 20 panelistas del norte, centro, oriente, sur y de Lima. Hablar sobre aquellos desafíos que tenemos que poner sobre la mesa como impostergables para que sean enfrentados como país. Ya no podemos hacer frente a estos desafíos de manera desarticulada, tenemos que empezar a trabajar como un solo país.

¿Cuáles son estos desafíos impostergables, los tres retos más importantes que el Estado debe afrontar de aquí en adelante?

Yo creo que el primer desafío es remontar la pandemia. Las consecuencias de la pandemia nos ha pegado durísimo. Es terrible ver la tabla de colocaciones en respuesta a la pandemia y saber que estamos en los últimos lugares. El país con más contagiados, con más fallecidos, donde los niños han perdido el mayor número de horas de clase.

El segundo gran desafío es volver a reactivar nuestra economía. Nuestra economía quizás no resuelve todos los problemas, pero ha tenido excelentes resultados y no podemos dejar que se apague por desconfianza, incertidumbre y temor. El tercer desafío es que nos hemos dado cuenta de que nuestros cimientos como país en términos de democracia institucional, son muy frágiles. Estamos sentados sobre unos cimientos que están resquebrajados y tenemos que atacar esos problemas. Tenemos que fortalecer la institucionalidad general e inclusive la empresarial. Dialogar es llegar a consensos y no estar en esta danza de años de quién te vaca primero.

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