Cuando las autoridades tienen afirmaciones como las expresadas por los congresistas, se convierten en cómplices de la violencia, pues reproducen la cultura de discriminación que agrede diariamente a las mujeres.
El actual Congreso de la República es expresión de aquellos sectores sociales que promueven pensamientos machistas, con débiles valores democráticos, que odia a las mujeres y sus luchas. No sé si es el peor congreso que hemos visto, pero si uno de los más degradados éticamente. Vergüenza nacional.