Mauricio Saravia

Llegamos al cierre de la primera vuelta de unas elecciones complejas. Si le daban una semana más o Castillo ganaba en primera vuelta o no pasaba. Así de frágiles nuestras apuestas políticas. Tenemos tres países en uno y la tarea urgente es convertirnos en uno solo.

 

Al cierre de este artículo, la ONPE ya reportó avances a más del 55%. Pero el conteo rápido de IPSOS al 100% ya nos dijo que tendremos una segunda vuelta clara: Castillo – Fujimori. La semana pasada ya se veía venir el movimiento. Lo que no sabíamos era qué movimiento se venía. Alcanzamos nivel 10 de turbulencia en la escala el jueves. Ya el domingo nos agarró algo más prevenidos.

 

Subidas, bajadas, estacionados. El siguiente lunes tendremos un mejor y más oficial mapa. Y más tranquilos los ánimos ya que hoy todos nos preguntamos qué pasó con cierto estupor de resaca. Por ahora, algunas cosas que valen la pena ir colocando en su sana dimensión.

 

Un Perú, dos Perús, tres Perús

 

No es nuevo pero por viejo no es menos relevante. Revisando el 100% del boca de urna de IPSOS, que es lo que más podemos hacer mientras ONPE avanza (más rápido de lo planeado además) vemos con claridad el origen de los votos de Castillo y cómo se “comió” a Lescano por donde compitió. También vemos bloques conservadores de derecha muy claros.

 

Perú 1. Apurímac, Ayacucho, Cajamarca, Huancavelica, Puno (el único sitio donde Lescano le compite y aún así le gana), Castillo ha ganado arrasando, con más del 35% de votos. Es clave. El Perú más pobre y el más rural masivamente votó por Castillo y dejó de lado a quien venía ganando cierto espacio. Pero además, allí, la izquierda moderada de Mendoza dejó de prender desde el 2016. Aún muy pronto para evaluar qué pasó con la candidata y sus tropiezos de campaña.

 

Pero no solo allí. Castillo ganaría con holgura también en Amazonas, Ancash, ¡Arequipa!, Cuzco, Huánuco, Junín, Lima Provincias, Madre de Dios, Moquegua, Pasco San Martín y Tacna son departamentos donde el candidato obtendría más del 20% y el primer lugar. El lápiz pintó más de lo previsto.

 

Perú 2. Pero no solo está Castillo. La costa norte, Piura, Lambayeque,  La Libertad más Ica de la costa sur, apuesta como casi siempre por el fujimorismo y además por López Aliaga que ha entrado con fuerza en estas ciudades. Es importante ver cómo el fujimorismo cedió parte de su capital político de antaño a una opción más a la derecha de ellos como la de López Aliaga.

 

Perú3. Y nos queda Lima. Una Lima que elige a De Soto, Fujimori y López Aliaga. La mitad de limeños apuesta por una de estas tres opciones. Pero es la capital y es lo que casi termina metiendo a De Soto en la pelea. Tal vez ahí era donde Las Vegas tomaba la información para sus apuestas. Lima es una incógnita cerrada. Muy difícil también de comprender cómo su apuesta es principalmente por opciones tan de derecha.

 

 

El eje conservador

 

Una de las cosas que más me llamó la atención con la aparición de López Aliaga en la escena electoral nacional fue su discurso abiertamente conservador y a la vez tan confrontacional y agresivo. Muchos antes tal vez intentaron exponer una lógica en ese sentido, pero RLA tuvo los medios, el medio y el discurso para hacerlo.

 

Lo terrible es que no es el único. Haciendo una suma de fuerzas políticas que suman a Castillo, Fujmori, Lescano y Lopez Aliaga, estamos hablando de una fuerza de 50% del electorado. La mita del país que vota hoy por una alternativa de control de los derechos individuales. Que desea que el ejercicio del gobierno impida la ampliación del ejercicio de los derechos individuales. Si quitamos a Castillo y nos quedamos con el eje conservador de derecha, la cifra llega a la cuarta parte de la población. Uno de cada cuatro.

 

Lo peor es que es un discurso que basa su premisa en una palabra: libertad. Aunque suene paradójico, en nombre de la libertad se apuesta por un Estado menos inclusivo y más represivo. Hoy, los movimientos que consideran que el Estado “no debe imponerles una forma de vida liberal” ya tienen una cara política que se va a quedar allí.

 

El centro que no existía

 

El Partido Morado que se debate entre la valla y la desaparición. El experimento Forzai (estoy seguro de que da para una película). Buena parte de Juntos por el Perú. Representan al 18% de los electores. La alternativa ganadora decíamos. El modelo no quiere extremos decíamos. Al final fueron propuestas que se consideraron tibias y que no significaron mucho ni siquiera en Lima, que era donde debieron prender.

 

¿Por qué? Porque si de algo este columnista está seguro sin pruebas -aún- pero sin dudas también, es que los candidatos no prendieron, que sus apuestas no funcionaron y que se relacionaron muy mal con sus electores.

 

Pero tienen un fiel de balanza muy importante que es donde será importante pelear. Si logran amalgamar una bancada única van a tener peso propio y van a poder construir. Quién sabe si de allí no se vislumbra algo para las regionales y para el 2026. Gente hay. Proyecto no.

 

El Congreso del terror

 

No conocemos a los congresistas. Tampoco a sus partidos de procedencia. Qué van a proponer, cómo lo van a negociar, qué tipo de relación tendrán con el ejecutivo. Fragmentado además. No habrá mayoría de nadie. Pero parece evidente por donde vendrán las alianzas. Parece que la principal bancada no llegaría a 30 congresistas (la de Perú Libre), pero acá siempre es buena la variedad.

 

No es menor que el candidato que mayor votación ha sacado ha manifestado su intención de cerrar el Congreso si le bloquea la posibilidad de una nueva Constitución. Llevado a ese extremo, ¿el país se puede someter a otros cinco año de tensión permanente entre Ejecutivo y Legislativo? ¿Seremos capaces de aguantarlo?

 

El ajedrez

 

Fujimori salió anoche, antes de saberse -quizás sabiéndolo- ganadora otra vez del segundo lugar a lanzar el primer piropo a Hernando de Soto con quien hasta ese momento disputaba el pase al balotaje. Comienza así la temporada de ofertas y alianzas, del dame-que-te-doy político. Claro, con menos de 15% del país van a necesitar mucho de los perdedores. También salió el VP de López Aliaga, almirantazo él, a tender puentes de apoyo, pero con condiciones: no comunistas, no cambios a la constitución, que crean en la libertad (ya explicamos su significado líneas arriba). Le hablaba ¿a quién?

 

¿Quién va a convocar a Acción Popular y a cuál Acción Popular además? ¿Quién se va a sentar con Forzai papá y con la Vero a animarlos? ¿Con Urresti y Luna? ¿Será posible? ¿Castillo tiene al lado operadores políticos para hacerlo?

 

JP es la incógnita. ¿Se pegarán a la izquierda de Castillo como parecería el derrotero natural y después de que por haber endosado a PPK el 2016 Mendoza dejó de conectar con el sur? ¿Dejarán libertad a sus votantes? Lo que es claro es que no van por el fujimorismo de ninguna manera. Esa ficha va a estar interesante y no se espera una definición pronta.

 

De estas alianzas depende, en buena parte, nuestro país.

Tags:

Bicentenario, Elecciones 2021, Mauricio Saravia, ONPE

¿Qué nos deja la tormenta de números de ayer? Demasiada adrenalina tal vez. Pero debajo de todo ello, en el fondo, la constatación de que nada se mueve. Y que seguimos esperando a los indecisos, a los del extranjero y al voto rural.

 

Tuvimos encuestas, simulacros, empresas nuevas, las de siempre… Distintos criterios. Pero hay ideas centrales que tienen que permanecer así en la cabeza de los lectores. Las reseño:

 

Un tercio elige nadie

 

No se mueve, está quieto. Se tapa los ojos. Inédito. Ya hemos hecho bastante hincapié en que es una cifra difícil de mover esta de los que eligen “nadie”. Pero lo terrible es que nadie ha tratado de hacerlo. Su perfil es: mujeres, de edad media hacia arriba, de NSE bajos del interior. Cuando les hablamos nos dicen que las elecciones son un tema secundario frente a convivir con la pandemia, con las muertes por salud y por bolsillo, por educación. ¿Cómo quieren que el debate ayude si nadie les dijo nada? ¿Qué se ha hecho desde la oferta y el discurso por convencerlas? Nada. Esto es claro desde enero. Y se mantiene así. Es cierto que en el simulacro de IPSOS baja algo, pero en las encuestas IEP e IPSOS se mantiene así.

 

La pelea por el primer lugar

 

Ya no podemos hablar de que hay un candidato fijo en segunda vuelta. Eso se lo llevó el río. Lescano no está más seguro aunque sigue teniendo opciones. Pero va a la baja. Notable en Ipsos, progresiva en IEP. Las mujeres candidatas suben algo, pero el fenómeno es De Soto y es Castillo. Ambos generan un “salto cuántico” (Urresti dixit) y se ubican expectantes. De Soto con mejor posición. Pero ya venía siendo parte del pelotón que se presta y se quita votos semana a semana. El que parece perdido irremediablemente es Forsyth. Ya no logra consolidarse en los primeros lugares ni siquiera para Ipsos, que siempre lo había registrado como peleando más arriba.

 

¿Quieren ver bien las tendencias? Pues Paolo Sosa hizo un estupendo trabajo para graficar esto (desde su cuenta de twitter: @paolososa) y acá las pueden ver (tomo prestado, con la debida mención, este cuadro):

 

Evolución del voto

 

Se ve con claridad el descalabro de Forsyth, la caída de Lescano y López Aliaga, y la tendencia al alza de De Soto y Castillo. Ligero repunte de Vero y Keiko. Nos falta más de esto en el análisis.

 

El Congreso y los votos BV

 

Provoca inspirarnos y dejar nuestro voto con alguna obra de arte impresa. Pero esta vez mientras menos votos, más se incrementan las curules y el pase de la valla de las distintas agrupaciones que pueden hoy tener menos de 3% de intención de voto. ¿Por qué? Porque se descuentan los válidos y se hace un prorrateo solo con ellos. ¿73 curules te dicen algo? Fue lo que obtuvo Fuerza Popular el 2016 con menos del 30% de los votos totales. Así que aunque tengas que ponerte un gancho en la nariz, mejor vota.

 

¿Dónde nos deja todo esto? En el medio de la nada. En el cierre de la publicación de encuestas, ninguna certeza. No hagan caso a los órdenes de los candidatos. Todos están empatados como el IEP prueba al hacer cálculos de intervalos de confianza. Las tendencias mostradas arriba son las que mandan. Las que hay que mirar si queremos comprender cómo llegarán.

 

¿Predicción? Ninguna. Irresponsable sería dar alguna. Solo entender quién va para arriba y quién para abajo.

 

Hay cosas que debemos cambiar

 

Ahora bien y, ¿estás tranquilo con la forma en que las cosas se llevan en esta campaña? ¿O cierras los días con más angustia que tranquilidad por lo que se viene? ¿Crees que las cosas han sido violentas, mentirosas, poco claras?  Hemos vivido una campaña rápida y no por eso calmada. Por el contrario, es una carrera electoral que nos deja agobiados. Muy seguro que el 12 de abril vamos a seguir igual. Una sensación rara, ¿no? No hay horizonte. Entre fake news, candidatos que no despegan, que despegan a punta de violencia, un debate mediocre y mucho ataque sin sustento. Con pandemia. Con encierro, sin plata. Una campaña sin alegría, sin esperanza. Casi como una serie europea de Netflix. De las que solo te golpean y no hay final feliz.

 

¿Se pudo haber hecho mejor? En este país la respuesta no sólo siempre es sí, sino que es urgentemente sí. Por eso, algunas medidas que creo que son relevantes no desde el accionar de los políticos, sino desde acá, desde el análisis y de los medios. Vamos a tratar de exponerlas:

 

Rol educador del JNE

Ya sabemos que las encuestadoras no lo haremos. Los medios parece que tampoco quieren comprarse ese pleito. Pero estamos tan acostumbrados al hecho de que 10 es más que 9 que entender lo que es una estimación, que no es tan precisa como eso, requiere seguir trabajando.

Si las encuestas son un medio de información -quizás el más importante de todos durante la campaña- tal vez el JNE puede ayudar educando sobre cómo leerlas, interpretarlas, presentarlas. Desde las técnicas hasta la comprensión de sus resultados.

Si hay un tufillo estatista por decir esto, que lo haga Transparencia, o IDEA, no importa quién. Pero que sea eficiente. Necesitamos mayor transparencia.

 

Consejo de Ética de la Encuesta Peruana

Así rimbombante para que suene más chévere. Necesitamos ser más orgánicos en esto. Discutir más las diferencias y que sean más explícitas. Que haya un manejo más técnico. Que se deje en ficha a los que no tengan este manejo.

Ayer tuvimos encuestas y simulacros. ¡Las grandes diferencias! ¡Cómo es posible! Son mermencuestas, sin credibilidad, ¡pagadas! (todas los son, ¿no?), a cuánto el punto, etc.

Cuando era más fácil tomar lápiz y papel, armar un cuadrito y comparar encuestas con encuestas. ¿Saben cuál era el margen promedio de diferencia total entre las encuestas? Menos del 2%. Hernán Chaparro hizo el cálculo y era clarísimo.

Con un poco de discusión y buena disposición a abrir un poco aquello que está en una suerte de “caja negra” para la opinión pública podemos regular y guiar mejor. Todo depende de la buena voluntad, si eso existe.

 

La prensa peruana

O los medios. Ya hemos analizado en esta columna la relación entre la aparición de candidatos en entrevistas con la intención de voto. Deben regularse. Este ha sido el más roto de los acuerdos. Los PR son los nuevos jefes de campaña. No lo sé, no me consta, si es que se monetariza el ser invitado a una entrevista. Pero hay partidos que se juegan allí también. Y en programas no políticos que “regalan” su tiempo a candidatos. O en portadas de impresos, que descaradamente -incluso en palabras de sus directores- buscan bajarse candidaturas y subir otras.

 

Hay que repensar todo esto, ¿o no?

 

 

Tags:

Encuestas, JNE, Mauricio Saravia
x