Tu envidia es mi progreso

Entonces, primera lección de los 90. Perú, país de emprendedores. No importan las reglas de juego si esas te llevan al progreso. Curiosa palabra esa del progreso. Que nos lleva a la segunda reflexión. Durante los 90 y durante todos estos años, la lógica de progreso ha sido desigual. Como lo ha planteado Willy Nugent en su genial La desigualdad es una bandera de papel, pero también como lo hemos vivido expresamente estos años, la búsqueda del progreso siempre ha estado desligada de una lógica común o nacional. Ha sido un progreso desordenado, impuesto y asimilado.

Las imágenes que logramos recuperar en tres décadas de buscar ese progreso siempre nos hablan del esfuerzo como motor de cambio. Pero nunca se habla -otra vez volviendo a Nugent- de bienestar. Mucho menos de comunidad. Eso siempre lo podemos ver en las mediciones que año a año hacemos de evaluación de la situación personal y del país. Somos un país que siempre está mejor a nivel individual y que siempre tiene mejores indicadores de futuro que a nivel país. Aprendimos a prescindir de los demás para buscar nuestro propio avance en la vida.

El progreso se entiende siempre en primera persona. El fracaso también. Hay pocos esfuerzos colectivos que se asimilan así. ¿No lo creen? Tratemos de pensar en lo que peor hicimos desde los años 90, competir colectivamente. Nuestro querido fútbol, siempre repleto de imágenes de blanco y negro y de Pocho Rospigliosi en los 90 y 2000 y 2010 tocó fondo una y otra y otra y otra vez. Pero preguntemos quién era el responsable. Siempre lo fue Popovic, o Pepe, o el Pacho o el Chemo o Uribe o Company o quien quiera. Siempre individual. Jamás nos preguntamos qué hizo que nuestros deportes colectivos relativamente exitosos finalmente desde los 90 se hundieron sucesivamente. Pensar en el vóley es una lágrima también.

Mientras el país iba hacia adelante imparable, con un PBI que ya lo quisieran tantos países que estuvieron por delante nuestro, nuestros emblemas de colectividad se desvanecieron. El progreso y por lo tanto el futuro nunca fue grupal, nunca fue nacional. Siempre individual. Por eso cuando pensamos en los procesos que dieron luz a los años 90 siempre tenemos en mente personas. Nunca colectivos. Jamás los construimos.

El emprendimiento y el progreso como ideas de uno marcan el derrotero del país durante tres décadas (y me temo que serán muchas más). Lo que han sido las “generaciones” artísticas y culturales en otras partes del continente y el mundo acá han sido apellidos. Tal vez el mejor esfuerzo fue la movida subte de fines de los 90, pero se quedó allí, entre botellas de Jirón Quilca. Aprendimos a destacar de entre los NN como sea y al costo que sea. Por eso el recuerdo es sobre personas y no sobre grupos. 

La herencia 

En ese contexto en el que la sociedad pasó a ser una suma de gente que iba a destacando a punta de apoyarse en la cabeza de los demás, el “progreso” económico del país nos ha acompañado durante décadas. Entendimos la modernidad no como homogeneización sino como tecnificación. Acceso se convirtió en gadget y no en igualdad. De pronto el ejercicio de la ciudadanía se transformó en cuántos gigas teníamos a disposición. Ese progreso también lo vivimos a un ritmo no natural. Las clases medias pusieron más enchufes en casa y aprendieron a conectarse. Pero tampoco con un sentido colectivo, sino como manifestación de lo privado. No en vano somos un país con tanto Facebook y con tanto Instagram. Buscamos representarnos y dejar testigos de nuestro “progreso”, y la interacción se basa en eso. Lo que se busca no es comunicación, es expresión, huella, testimonio. Yo soy quien digo que soy. No es un fenómeno peruano, pero vaya que lo asumimos bastante bien.

El último fenómeno colectivo podría haber sido el freno al gobierno de Merino y sabemos que fue un hipo. Que no se construyó nada. Ni siquiera en la memoria de Inti y Bryan pudimos generar un consenso. Porque fue una reacción emocional, visceral, que buscaba un equilibrio. Y que lo logró. Una vez que ese equilibrio se obtuvo volvimos a nuestro propio progreso y esfuerzo. En las siguientes elecciones elegimos igual. Ni media reflexión ciudadana. Ni un solo grupo quedó de aquello. Reaccionamos al cliché, a las etiquetas de auto ayuda, a los metalenguajes que nos dicen lo que está bien y lo que está mal. Somos los genios de los memes pero los más aburridos en el estadio y los conciertos.

Así las cosas, pasarán 200 años más de Perú como república y podremos volver a escribir letra por letra y palabra este artículo. Sin quitarle una sola coma. No hay OCDE, Mundial o movimiento que haya construido algo sólido. Mañana podríamos perder la palabra Perú y a nadie le importaría. Pero no es pesimismo. Es lo que nos toca vivir.

Eso genera que la política en el país, sin un espacio de competencia regulada (que podría ser a nivel de “marcas” como atajos de interpretación o de identidades claras), sea más interpersonal y por lo tanto retorica. Se deja de lado la ideología y prevalece el discurso. El problema es que ese discurso muchas veces distorsiona los criterios de la realidad “objetiva”, pero eso no importa, porque de lo que se trata es de sembrar elementos de argumentación.

Todos quieren asamblea constituyente o nadie quiere asamblea constituyente son absolutos con los que nos hemos acostumbrado a vivir en el país. Mencionar huecos en uno u otro discurso equivale a ganarse la sentencia de “vendido” al otro. Esos criterios de realidad contrapuestos son parte de un mismo escenario y conviven casi armoniosamente. Eso es curiosamente lo que mantiene en el poder al presidente Castillo: la oposición de dos discursos que neutraliza la expectativa de cambio.

A nivel de cómo este escenario funciona en el ciudadano elector, Simon Locke trabaja el tema en un compendio reciente de temas en psicología política. Para Locke, [5] la existencia de diferentes versiones de la realidad nos enfrenta a un dilema fundamental: 

¿es algo que existe en el mundo real, o simplemente una construcción humana, una invención de la persona que lo presenta? 

Este dilema está presente de manera constante. Lo que ocurre es que siempre tenemos los recursos para manejarlo, para justificarlo, para tratar una versión de una manera particular. Por ejemplo, un paradigma aceptado en la sociedad es presentar nuestra versión preferida como «científica», lo que le da una entrada importante a la discusión pública. Por ejemplo, el debate sobre la vacuna en tiempos de cuarentena COVID, se trató de llevar por ahí, recordemos la “vacuna peruana” de Chincha nomás.  

Locke también indica que “el discurso es siempre retórico, en el sentido de que todo lo que se dice o escribe es una versión presentada en relación con otras versiones competidoras potenciales o reales”. Para cada descripción del lado del objeto, hay una alternativa del lado del sujeto; y para cualquier afirmación empírica, se puede presentar una contingencia en oposición. Así es como las personas justifican y legitiman puntos de vista y deslegitiman puntos de vista opuestos. Se emplea el razonamiento argumentativo, buscando persuadir a otros (o incluso a ellos mismos) para que vean las cosas de una manera en lugar de otra

Los argumentos no existen simplemente como objetos que nos rondan por casualidad; surgen porque la gente los hace usando el lenguaje que proporciona nuestro mundo social. Como destacamos en un artículo pasado, donde citamos el trabajo de Montell sobre el lenguaje de culto: “Lo que ha hecho que la gente se adhiera a grupos de esta naturaleza es el lenguaje. Desde la astuta redefinición de palabras existentes (y la invención de nuevas) hasta eufemismos poderosos, códigos secretos, renombramientos, palabras de moda, cánticos y mantras, «hablar en lenguas», silencio forzado, incluso hashtags, el lenguaje es el medio clave por el cual todos se producen grados de influencia de culto.”[6]

El lenguaje nos permite representar la realidad de múltiples formas; es un depósito de argumentos que se expresan ​​en dichos cotidianos que resumen puntos de vista contrastantes. Estos dichos son persuasivos; estimulan nuestro pensamiento, que luego retroalimenta al mundo social del que se origina, reafirmando los argumentos a medida que se esfuerza por resolverlos. 

En resumen, parte del gran problema que estamos enfrentando es que no analizamos la oferta electoral desde el voto sino de manera previa. Así va a ser difícil entender qué pasó realmente. Una de las hipótesis que acá esbozamos es que esa oferta no está dada por marcas políticas (como atajos de promesas, planes, organización e ideología) sino por personas. Eso hace que el debate político se transforme de lo ideológico a lo personal. Lo que genera marcos de referencia que estamos recién empezando a ver y que pueden relacionarse más con elementos del lenguaje -discursivos- que con una acción política real.

 

[1] Mona Moufahim (ed.): Political Branding in Turbulent times (2022). Palgrave Macmillan.

[2] Pich & Armannsdottir (2022): Political Brand Identity and Image: Manifestations, Challenges and Tensions. En: Moufahim (2022)

[3] Un buen ejemplo de esto lo da el periodista Diego Salazar en el recomendable artículo: https://www.washingtonpost.com/es/post-opinion/2022/04/25/peru-crisis-politica-2022-iep-barometro-de-las-america-pedro-castillo-salvador-del-solar-francisco-sagasti/

[4] Lilleker, D. (2005). The impact of political marketing on internal party democracy.

[5] Locke (2018): The Politics of Psychological Language: Discourse and Rhetoric. En: Political Psychology. A Social Psychological Approach. The British Psychological Society.

[6] https://sudaca.pe/noticia/opinion/los-peligros-del-lenguaje/

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Pedro Castillo

Tratando de explicar lo inexplicable

¿Por qué? ¿Por qué nos permitimos un gobierno (o varios ya), mediocre, con un aprovechamiento delincuencial del Estado, con copamiento de los puestos clave sin sustento técnico y con clara afectación del potencial operativo y productivo del país. Nomás basta ver el CV de los ministros que nos ponen en los ministerios que más presupuesto manejan para comprender como hay una intención de levantarse en peso todo. No basta con entender que a la oposición le conviene un juego así para aprovechar estos espacios y poder jugar con el gobierno a la gallinita ciega. Hago como que me molesto pero en el fondo te dejo hacer. No basta con eso para comprender este panorama.

Creo que, sin haber revisado aún los estupendos trabajos que en estos días se han publicado sobre el país, tarea pendiente[1], la respuesta que podemos encontrar está en la publicación la semana pasada del Barómetro de las Américas 2021 y su capítulo sobre Perú, a cargo también del IEP. Allí podemos resumir por qué el gobierno y la oposición pueden subsistir en este panorama: porque los peruanos ya no creemos en nuestro sistema. Aunque suene duro mencionarlo, ya llegamos al límite de nuestro propio límite. 

En este estudio[2] se puede apreciar, de manera comparada, cómo en el Perú no tenemos confianza en las elecciones, somos tremendamente tolerantes a la posibilidad de cerrar el Congreso, somos de los que menos apoyamos a la democracia como forma de gobierno y los que menso satisfechos estamos con ella junto con Haití… Por si fuera poco, somo el país que menos confianza interpersonal puntúa y que manifiesta que sólo confía en su familia.

Desolador. Pero buen marco de referencia para entender por qué en este país podemos tener este presidente y este Congreso, y estos jueces y estos alcaldes, y estos dirigentes y lo toleramos y no pasa nada. Porque ya sabemos que es así. Que así funcionan las cosas en este país. Que así es la democracia. Por eso solo en nuestra familia. Por eso no tenemos fe en nada. Por eso ya nada nos asombra.

Lo que también abre la puerta a algo peor. A la violencia o al autoritarismo extremo. El potencial para que una figura que nos lleve de la mano hacia el orden y la confianza está ahí, esperando que llegue. Afortunadamente, nadie del establishment tiene los pergaminos, aún. Castillo debió haber entendido eso. Que era una oportunidad para recuperar la esperanza. En lugar de eso, prefirió ser más de lo mismo.

[1] Populistas, de Carlos Meléndez; y La Distinción Silenciosa, de Mauricio Rentería y Patricia Zárate son materias obligadas

[2] https://iep.org.pe/wp-content/uploads/2021/04/AB-Peru-2021.-Cultura-politica-de-la-democracia-abril-2022-1.pdf

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Encuesta, Gobierno

Los pactos de Sagasti

Desde otro punto de vista, Sagasti, en un artículo muy comentado y difundido, habla de la iniciativa popular para lograr salir de este entrampamiento:

“Un primer y menos traumático escenario para superar el entrampamiento sería que Ejecutivo, Legislativo y partidos políticos, con participación y seguimiento de la sociedad civil, asuman un mínimo de compromisos vinculantes de manera transparente, eficaz y duradera.[8]

Recomponer el Consejo de Ministros y la administración pública con personas competentes, íntegras y sin cuestionamientos éticos, y conformar un gabinete de concertación serían compromisos mínimos del Poder Ejecutivo; no efectuar cambios constitucionales ni legales que incidan en el balance entre poderes del Estado, ni aprobar leyes que debiliten a las instituciones públicas serían la contraparte del Congreso.

En caso extremo quedaría una tercera posibilidad: que la ciudadanía se organice para presentar un proyecto de ley de reforma constitucional que acorte los períodos presidencial y congresal. La Ley 26300 y sus modificaciones regulan los derechos de participación y control ciudadano.” 

¿Mesa por la Cordura?

Finalmente Vergara, en una idea a la que personalmente considero hay que darle bastantes más vueltas antes de aterrizarla sostiene su propuesta de la Mesa por la Cordura: 

“Además de la presión ciudadana, es indispensable pensar en alguna plataforma política que procure recobrar la sensatez en el Perú y acercar a sectores cansados de irracionalidad. A esa plataforma yo le llamaría la MPC: mesa por la cordura. (También podría ser la “mesa de lucha contra la locura”). Pienso que no hay forma de acabar con la desmoralización nacional si no hay un gran mea culpa nacional.

Además de esta labor de sinceramiento nacional, una MPC podría abocarse a otras tareas. Por ejemplo, ser un espacio de coordinación para contener al gobierno saico que no va a dejar de demoler. Es decir, trabajar desde el disenso, antes que soñar con algún vasto consenso. Otro ejemplo: si gracias a la presión ciudadana el Ejecutivo y Legislativo cayeran, esta MPC podría empujar un acuerdo con un paquete mínimo de reformas políticas. O, finalmente, como ha escrito Antonio Zapata ayer, el desgobierno en el que estamos probablemente se agravará y desembocará en alguna intentona golpista. La MPC debería ser también un dique contra cualquier proyecto autoritario.”

Afortunadamente, algo que no decae en el Perú son las ideas sugerentes, que nos permiten entenderlo y apreciarlo mejor. Este artículo busca solo traerlas a la mesa y que lo ayuden, como lo hacen conmigo, a entender mejor esta situación que nos agobia. 

 

[1] https://larepublica.pe/opinion/2022/03/31/el-peru-un-pais-del-casi-por-sinesio-lopez/

[2] https://larepublica.pe/politica/2022/04/10/carmen-mc-evoy-el-del-peru-es-un-problema-sistemico-que-remite-a-una-falla-de-origen-pedro-castillo-crisis-politica/

[3] https://elcomercio.pe/opinion/columnistas/el-clamor-hiere-menos-que-el-olvido-por-gonzalo-zegarra-mulanovich-noticia/

[4] https://elcomercio.pe/opinion/colaboradores/momentum-reinstituyente-por-carlos-melendez-noticia/

[5] https://elcomercio.pe/politica/video-martin-tanaka-el-presidente-castillo-no-parece-entender-el-nivel-de-desprestigio-en-el-que-esta-entrevista-pedro-castillo-paro-de-transportistas-y-agticultores-congreso-marchas-precio-del-combustible-petroleo-mtc-marchas-noticia/

[6] https://jugodecaigua.pe/cuando-la-degradacion-se-une-a-la-vileza/

[7] https://elcomercio.pe/opinion/colaboradores/una-mesa-por-la-cordura-por-alberto-vergara-noticia/

[8] https://larepublica.pe/politica/2022/03/20/francisco-sagasti-para-superar-el-entrampamiento-politico-pedro-castillo-congreso/

 

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Crísis, Pedro Castillo, sociedad

Finalmente, un temor que nos quedaba en modo de pregunta es si con esta repercusión en medios sobre lo importante que ha sido la protesta en Junín, ¿se abre la posibilidad de que la oposición pro-vacancia retome su proyecto y la impulse nuevamente?

OC: Como decía, solo mayores errores del gobierno y un muy prudente silencio de los partidos de extrema derecha podrían llevar a un escenario donde una nueva vacancia cobre vuelo. La derecha podría capitalizar si inteligentemente se mantiene prudente esperando que el gobierno cometa más errores. Mientras más intente sumarse a las protestas, más les quita su capacidad de crecer.

NCh: Actores como este Congreso, que actúan en las sombras, con un manto de oscuridad que lo cubre, van a intentar subirse al carro para ganar algo de legitimidad, pero eso no quiere decir que realmente vayan a ser un peso importante. Hemos visto que Castillo ha articulado una serie de coaliciones con el Congreso que más bien hacen difícil la vacancia. De hecho si el Congreso sigue blindado a alguien como Merino, sería bien extraño que aprovechen estas protestas contra Castillo. 

¿Van a intentar algo? Seguro. ¿Tienen escenario para lograrlo? Muy difícil. Todo actor que esté contra Castillo va a tratar de sumarse, como lo que pasó en Junín, pero eso no significa que lo legitimen o que los convierta en la cabeza del movimiento. Es bueno esperar a ver cómo este conflicto se desarrolla, cómo queda Castillo y cómo se esparce a nivel territorial, más que a nivel de Lima. Las regiones tienen el espacio hoy para posicionarse alrededor del gobierno y marcar una pauta. Es difícil que Castillo deje de lado la protesta, le guste o no, porque va a marcar la manera que tiene de comunicarse con la población.

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Huancayo, Junín, protestas

Los medios. El día del partido fue penosa la exhibición de ignorancia mayúscula que hicieron los principales referentes del periodismo deportivo de este país. Todos hablaban de reglas que no existían, de dispositivos que no estaban y de posibilidades que no se daban. Si el hincha quería sangre el periodismo desde sus parlantes se encargaban de pedirla. Bochornoso espectáculo que se les permite porque lo único que se espera de ellos es que suelten un “carajo” en la transmisión, como si fuera parte de su carrera o que lean las probabilidades de una futura apuesta, como si ellos elaboraran las cifras que leen, de las que estoy seguro no entienden su fuente. La prensa que (des) informa inescrupulosamente, lo hace desde la conveniencia del rating o desde la complacencia de la ignorancia y de una afición que solo espera arenga y no información. No saber nada de lo que pasaba los desnudó una vez más. Y con respeto por los que no están, dudo mucho que se hubieran atrevido a esa exhibición con El Veco o Peredo en la transmisión.

Esa prensa, desde otros sets, avaló y avala noticias falsas, desinformación y genera el mínimo indispensable para que la gente se mantenga. Es la prensa de criptoanalistas y de grandes operaciones Valquiria que se desarman en menos de dos días por pura intrascendencia y mentiras. Es la misma prensa que se desnuda el doble frente a la de verdad, los que no tienen micros ni reflectores y que generan real contenido en espacios que son reflexivos e informados.

La movilización. Así como el fútbol, plagado de esperanza, hace colapsar las redes para conseguir un cupo en el sorteo virtual de entradas, de la misma manera la política cada vez se queda con menos asistencia, de uno u otro bando. La llamada a la última marcha “definitiva” por la vacancia dio una pena increíble. Ahora han tenido que convocar otra con artistas, comida y solo falta algunos stands para que sea la Feria del Hogar. Quién quiere pues ir a donde no se siente representación. Si el fútbol hoy es la metáfora que nos permite darle un abrazo a un desconocido, la política se sitúa al frente, donde sabemos que cualquier desconocido nos puede atracar de la peor manera. Felices nos vamos al estadio. Pero ¿a la marcha? No gracias

Como se ve, el análisis de un partido de fútbol y de una realidad política, lejos de ser diferentes se parecen en muchos de los puntos relevantes. Depende de lo que esté en juego para evidenciar qué mecanismos se van activando y cómo los vamos decodificando.

Al medio, la gente. Como siempre. Que va a alentar a la selección que sienta cerca, que mejor la represente, que la sienta suya. Esa misma gente que siente que sus políticos hace tiempo eligieron otro uniforme y por eso no les cree ni apoya.

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Fútbol, Qatar 2022

 

La Telesociedad

El teletrabajo, entre quienes lo tienen, reta, confunde y exige. No es un estado ideal. Si al inicio de la emergencia salieron mucho los consejos de cómo afrontarlo y cómo limitarlo, lo cierto es que el teletrabajo -entre quienes no lo practicaban- ha generado una sobrecarga inmensa de actividad de la que no hay conciencia clara de cómo regular. Se percibe que hay miradas diferentes del empleador de lo que significa trabajar desde casa, con lo que realmente es hacerlo. Pero si se regula y se convierte en un espacio manejable, el teletrabajo se quedará.

Pero supone muchos retos que no se han considerado antes y que hay que pensar abiertamente. El teletrabajo usa recursos privados para la producción para terceros. Muchas veces hay que consumir recursos como el Internet de casa, la PC o laptop personal, la energía eléctrica. Y eso no estaba en el contrato. El teletrabajo asume un horario que no respeta dinámicas de alimentación o consideraciones propias de la emergencia. Pero son exigencias que aparentemente se dejan pasar al ponerse en una balanza y comparar ello con estar en casa, ver a la familia, evitar el tráfico del desplazamiento y decidir el espacio de trabajo que se quiere. Aparentemente, el teletrabajo es un escenario preferido pese a todo.

Pero el “tele” no es solo laboral, también es educativo. Niños y jóvenes han visto interrumpida su jornada educativa habitual y han tenido que refugiarse en estrategias de educación a distancia. Con todos los matices del caso: hay quienes reciben clases y tareas por WhatsApp, hay clases en línea, videoconferencias, clases por Youtube, los programas del Estado por TV. Este probablemente sea el tema en el que después de más de 50 días la adaptación tarda más en darse. Hay confusión en todos los ámbitos, en función a qué pasará después, cómo se aprende realmente, cómo se evalúa. El acompañamiento de los padres además es relevante y consume tiempo: hay que estar ahí, revisar el WhatsApp, ver que hagan la tarea, tomar fotos, enviar a profesores, etc.

Pero no hay resistencia sino más bien percepción de necesidad. La sensación de que los hijos no deben estar sin estudiar es muy evidente en todos los niveles, pero con mucho más énfasis en los bajos. La preocupación por la calidad de lo que los niños y jóvenes reciben es también más evidente en estos niveles. En los altos se da por asumida una educación de nivel y se considera más ordenada y preparada la propuesta de los centros educativos.

Pero pareciera que el aprendizaje virtual no tuviera los mismos beneficios que el presencial y el debate público sobre las pensiones se traslada a las preocupaciones de los padres de familia, que esperarían que se vean reducidas e incluso anuladas. Se piensa que la teleducación es la última alternativa y aún no se reconocen los beneficios que se pueden recibir con dicha modalidad. Por otro lado, la insuficiencia de ancho de banda adecuado en los hogares es una limitante para el aprovechamiento adecuado de la educación virtual. Es un tema en el que se debe trabajar con fuerza si es que la teleducación llegó para quedarse.

Entonces, vimos una parte de las cosas que pudimos predecir en ese momento, hace ya dos largos años, que han parecido veinte en realidad. La mayoría tuvo sustento. La pregunta que siempre quedará en el aire es: ¿habremos aprendido? ¿tendremos la capacidad de ser mejores?

 

[1] Feifer, Jason (2020): 3 Major Opportunities That Will Come From This Pandemic. En: https://www.entrepreneur.com/article/350215

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Covid-19, Cuarentena, Gobierno

4.

En un gobierno que podría ser reconocido como el que menos importancia le ha dado al trabajo de cierre de brechas de género, que retrocede cada vez más en representación de la mujer en puestos de gobierno, que ha insultado la lucha por los derechos de la mujer con funcionarios de primera línea maltratadores y misóginos, en este gobierno, una feminista reconocida y de trayectoria intachable, hasta ahora, es la ministra de la mujer.

He planteado abiertamente la pregunta de si es que el movimiento feminista también habría aceptado la cuota en un gobierno fujimorista o de derecha extrema. Aún sin respuesta alguna. Porque es lo mismo. Porque la presencia de la ministra Milaslovich, por quien tenemos el mayor respeto por su lucha directa en la conquista de los derechos de las mujeres y las minorías sexuales, es una fachada, una manita de pintura, un brochazo que solo sirve para decir mira qué bonito lo hicimos. A diferencia de la gestión Durand, que sí podía tener el respaldo de una línea de gobierno encabezada por la PCM Vasquez, ahora el tener un ministerio progresista es una falacia mayúscula.

Respetamos al movimiento feminista y entendemos que hay espacios para el trabajo que deben poder aprovecharse. Pero también consideramos que este es un sinsentido mayor. En una entrevista para la Revista Ideele, otra dirigente reconocida, Violeta Barrientos defiende la posición señalando que “No ha significado una alianza o un respaldo al Gobierno del presidente Castillo”. Este argumento me parece de terror. No hay mayor alianza política que un ministerio de Estado. Negarlo es miope o tratar al lector de estúpido. Resulta que la ministra no apoya al gobierno. Pero es ministra. Recursos discursivos sin sentido que hieren mucho.

 

Los derechos siempre se conquistan por fuera del poder. Negociar una plataforma -en este caso la presencia del feminismo en el ministerio- considerándola una oportunidad en un espacio marcado por la sospecha de corrupción y la certeza de que es un gobierno al que la paridad y el cierre de brechas le interesa un pepino, es la mejor manera de traicionar esa trayectoria. Y las principales perjudicadas a la larga serán la mujeres de este país.

 

5.

Hay más. Todos los días, solo leyendo los periódicos o escuchando las noticias nos preguntamos siempre, ¿qué hay detrás? ¿Por qué son así? ¿Por qué jamás encontramos lógica en un discurso? Las paradojas del Perú son casos de estudio.

 

 

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Comunismo, Liberalismo, sociedad

Violencia de género [1]

  • En el mundo, alrededor de 81,000 mujeres y niñas fueron asesinadas en el 2020. El 58% a manos de sus parejas o familiares. Esto equivale a una mujer o niña asesinada cada 11 minutos por personas que conocen.
  • Aproximadamente 736 millones de mujeres -alrededor de una de cada tres- ha experimentado alguna vez en su vida violencia física o sexual.
  • La mayor parte de la violencia contra las mujeres es cometida por sus maridos o parejas íntimas actuales o pasados. Más de 640 millones de mujeres de 15 años o más han sido objeto de violencia de pareja (el 26% de las mujeres de 15 años o más).
  • Aún más, una de cada siete mujeres ha experimentado violencia física y/o sexual por parte de su pareja o marido en los últimos 12 meses (el 13% de las mujeres de 15 a 49 años). Estas cifras de 2018 no reflejan el impacto de la pandemia de COVID-19, que ha aumentado los factores de riesgo de violencia contra las mujeres.
  • Los datos anteriores no incluyen el acoso sexual -en cuyo caso la proporción puede llegar al 70 por ciento de las mujeres-.
  • A nivel mundial, la violencia contra las mujeres afecta de forma desproporcionada a los países y regiones de ingresos bajos y medios-bajos. El 22% de las mujeres que viven en los «países menos desarrollados» han sido objeto de violencia de pareja intima en los últimos 12 meses, un porcentaje sustancialmente superior a la media mundial del 13%.
  • Menos del 40% de las mujeres que experimentan violencia buscan algún tipo de ayuda. Entre quienes buscan ayuda, la mayoría acude a familiares y amistades. Menos del 10 por ciento de quienes buscan ayuda acuden a la policía.
  • En EE. UU., dos de cada diez mujeres jóvenes de entre 18 y 29 años han experimentado acoso sexual en línea y una de cada dos ha recibido imágenes explícitas improcedentes.

 

En la pandemia, la situación empeoró[2]:

  • 4 de cada 10 mujeres se sienten más inseguras en lugares públicos y 1 de cada 5 se siente insegura de caminar sola durante el día. De noche esta proporción aumenta a 1 de cada 2.
  • 3 de cada 10 mujeres considera que la violencia contra la mujer se ha incrementado. 56% conoce a alguna mujer víctima de violencia desde que inició la pandemia y el 58% sienten mayor inseguridad en los hogares desde ese momento.
  • Durante la pandemia, si bien tanto las mujeres como los hombres dedicaron el doble de tiempo al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, las mujeres dedicaron unas dos horas más al día que los hombres a estas actividades.

Se ve, en cifras tan simples como desoladoras por qué la necesidad y urgencia de contar con políticas e instituciones que promuevan, regulen y se orienten a la igualdad. Hemos tocado apenas algunos números a nivel global. Se pueden revisar las fuentes y lograr entender de mejor manera esto.

En el Perú, los investigadores Josefina Miró Quesada y Hugo Ñopo han lanzado recientemente Ser mujer en el Perú. Un fascinante y valiente compendio de la situación de la mujer en el país, que debería ser bibliografía obligada en centros educativos por la trascendencia de lo que muestra. Animo a que lo adquieran por la potencia y rigurosidad de sus cifras y solo los dejo con algunas, para complementar esta mirada[3]:

  • En el país, cada mes 13 mujeres son asesinadas por ser mujeres.
  • Los estereotipos de género están muy presentes en el mundo de las creencias peruanas: más de la mitad de la población considera que las mujeres deben cumplir su rol de madres y esposas y luego sus sueños. Un tercio considera que si es infiel debe ser castigada por la pareja.
  • Hombres y mujeres ascienden en el mundo laboral de forma diferenciada.

Es muy importante acceder a esta información. Repetirla. Cansarse. De nada servirá que el 8 de marzo usemos la tarjeta de crédito en un regalo a una pareja, a una familiar, a una amiga, si ese regalo solo tiene como fin un impulso comercial y no la reflexión por una sociedad más inclusiva.  Tal vez que las brechas comiencen a cerrarse cuando entendamos la dimensión de estas. Cuando evaluamos la información que existe. Tal vez.

[1] Fuente: Naciones Unidas. Hechos y cifras: Poner fin a la violencia contra las mujeres. En: https://www.unwomen.org/es/what-we-do/ending-violence-against-women/facts-and-figures

[2] Fuente: Women Count (2021). VIOLENCE AGAINST WOMEN DURING COVID-19. En: https://data.unwomen.org/sites/default/files/documents/Publications/Measuring-shadow-pandemic.pdf

[3] Fuente: Miro Quesada, Josefina y Ñopo, Hugo (2022): Ser Mujer en el Perú. Dónde estamos y a dónde vamos. Editorial Planeta.

 

 

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Día Internacional de la Mujer, feminismo
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