[INFORME] Antes de despedirse del hemiciclo, los congresistas gastaron más de cuarenta mil soles en una exclusiva pastelería. Además, los parlamentarios invirtieron más de treinta y nueve mil soles en una empresa de drones y hasta le dieron una orden de servicio a una empresa que fue sancionada por presentar documentos adulterados.
En pocas semanas, los nuevos inquilinos del Palacio Legislativo acudirán al hemiciclo para dar inicio a un nuevo periodo. Pero esta fecha también significará el final de un quinquenio que estuvo marcado por una desaprobación mayoritaria como pocas veces se ha visto en la historia política del Perú.
El blindaje a ciertas figuras políticas, la aprobación de proyectos que parecían responder a los intereses personales de algunos parlamentarios y diversas actitudes, como las constantes faltas, viajes con todo pagado y generosos bonos, llevaron a que la mayoría de peruanos no se sientan representados con la labor de quienes debían velar por sus intereses.
Sin embargo, pese a los contundentes datos que arrojaron diversas encuestas durante estos cinco años, en el Congreso parece no existir ningún tipo de autocrítica y hasta en sus últimas semanas han utilizado el presupuesto disponible para varios gastos controversiales en lo que se podría catalogar como el último festín de los congresistas.
DRONES Y FINA PASTELERÍA
Tras cinco años de numerosos privilegios, los padres de la patria decidieron darse un último gran festín con el mismo nivel de derroche que se ha visto durante todo su paso por el hemiciclo. Por supuesto, como en toda fiesta, algo que no puede faltar es la comida y, mucho mejor, si es de un lugar muy exclusivo.
Sudaca pudo revisar los últimos gastos de los parlamentarios y encontró que, en las últimas semanas de trabajo de los congresistas, se emitió una orden de servicio por el concepto de “servicios de alimentación de consumo humano” por un monto que supera los veinticinco mil soles.

Al revisar con más detalle esta orden de servicio se pudo encontrar que nuestros congresistas no habían elegido la opción más austera. Por el contrario, los alimentos de nuestros parlamentarios provenían de Mariáte, una exclusiva pastelería fina donde un alfajor puede llegar a costar cerca de diez soles.

Pero esta no fue la única vez que los congresistas compraron los tentadores bocaditos de Mariáte. En el mes de mayo, mientras la atención estaba puesta en las elecciones, los parlamentarios destinaban más de dieciocho mil soles de su presupuesto para degustar las delicias de la pastelería fina.

Sin embargo, este no es el único gasto llamativo en una de las últimas órdenes de servicio que emitió el Congreso de la República en las semanas recientes. Entre estos gastos destaca una adquisición de “otros equipos y bienes duraderos” por un considerable monto que supera los treinta y nueve mil soles.

Pero qué exactamente son “otros equipos y bienes duraderos”. Sudaca siguió los datos de esta orden de servicio y pudo encontrar que la nueva adquisición de los congresistas provenían de la empresa Smart Flight, la cual se dedica a la venta de modernos vehículos aéreos (drones) y sus accesorios.

UN EXTRAÑO DESCUIDO
No obstante, en esta última lista de gastos del Congreso existe una orden de servicio que va más allá de los lujos y gustos, y más parece una muestra de desprecio al manejo responsable del erario público. Otro de los descubrimientos que Sudaca hizo involucran a una empresa que fue sancionada con severidad por una infracción contra el mismo Legislativo que hoy le ofrece una orden de servicio por varios miles de soles.
El siguiente fragmento pertenece a una resolución del Tribunal de Contrataciones del Estado al que accedió este medio y en él se detalla que, en enero del año 2020, la empresa Real Service S.A. fue inhabilitada por poco más de tres años luego de incluir un documento adulterado en la oferta que dicha empresa presentó para un procedimiento de selección convocado por el Congreso.

Pese a ello, el 30 de junio de este año, mientras los parlamentarios empezaban a despedirse y felicitarse entre ellos por su trabajo, el Congreso emitió una orden de servicio por más de cuarenta mil soles en favor de la empresa que debió pasar más de tres años sin poder contratar con el Estado debido a la gravedad de su infracción.

Aunque algunos parlamentarios insisten en que las críticas a su labor son desmedidas, los lujos y descuidos que se han visto en los gastos aprobados en sus últimas semanas como congresistas sólo reafirman que el esfuerzo por salvaguardar los recursos a su disposición ha sido insuficiente o, probablemente, inexistente.
































