[INFORME] La iglesia evangélica entra por la puerta grande a Palacio de Gobierno. En medio de nueva crisis energética, el presidente José María Balcázar se encuentra con el asesor espiritual de Pedro Castillo y Dina Boluarte en una “reunión de trabajo”.
El paso de José María Balcázar Zelada por el Congreso parecía, hasta hace unas semanas, condenado a la intrascendencia. A excepción de la cuestionable votación en la que el parlamentario de Perú Libre se abstuvo de votar en contra del matrimonio infantil, Balcázar podía ser considerado como un miembro del hemiciclo poco memorable.
Pero, a poco de terminar su periodo como congresista, la caótica y siempre sorpresiva política peruana le allanó el camino a Palacio de Gobierno. Asumir la presidencia luego de los escándalos que ensombrecieron las gestiones de sus predecesores podría invitar a creer que el abogado de ochenta y tres años intentaría evitar las polémicas.
Sin embargo, este no ha sido el caso y el despacho presidencial ha continuado abriéndole sus puertas a todo tipo de personajes. Sudaca pudo conocer las historias detrás de uno de los visitantes atendido por el presidente interino que ponen en alerta sobre las prioridades que podría tener Balcázar durante su paso por Palacio.
PALABRA DIVINA EN PALACIO
Aunque sus gobiernos tuvieron más diferencias que similitudes, entre esos pocos puntos de coincidencia que se podían encontrar entre las gestiones de Dina Boluarte y Pedro Castillo existió un nombre que fue tomando fuerza en los pasillos de Palacio de Gobierno durante la presencia de estos personajes.
Sorprendentemente, no se trataba de un congresista, tampoco era el líder de un partido y mucho menos un operador político. La persona en cuestión es Anthony Jesús Lastra Velarde, un joven pastor evangélico que apenas tenía veintitrés años cuando se conoció sobre su cercanía a Pedro Castillo y su familia.

Lastra Velarde se refería al hoy encarcelado expresidente como un «elegido de Dios», pero su influencia parecía exceder lo relacionado a las creencias religiosas de Castillo Terrones y su familia. En declaraciones para el periodista Alessandro Azurín para Sudaca en diciembre del 2021, Lastra hablaba de su interés por conversar con el entonces mandatario para sobre la vacunación.
“Voy a conversar con él sobre la vacunación. Hay muchos hermanos que me lo han pedido. No soy antivacuna, pero no la promuevo. Yo dejo que la gente decida, que sea voluntario”, detallaba el joven pastor sobre su visita al despacho de Castillo. En simultáneo, Lastra también sostenía reuniones con diversos congresistas.
En diciembre del 2022, Pedro Castillo dejaría de ser presidente tras su fallido intento de golpe de Estado. Pero la presencia de Lastra no se vería perjudicada. Dina Boluarte no sólo sería una admiradora de sus prédicas, sino que también terminó por convertirse en una importante aliada y defensora de su movimiento religioso.

Si Lastra había encontrado en Castillo a un presidente que lo escuchaba, Boluarte habría estado dispuesta a darle una ayuda mayor. En junio del año pasado, el dominical Punto Final dio a conocer que la presidenta estaba dispuesta a respaldar la creación de una capellanía evangélica en Palacio y la Iglesia Evangélica Pentecostal del Perú, a la que pertenecía Lastra, incluso había iniciado los trámites para lograr este objetivo.
REGRESO A PALACIO
La relación entre el joven evangélico y Palacio de Gobierno se vería interrumpida durante el mandato de José Jerí. El aparente desinterés de Jerí Oré por vincularse con quien se había convertido en una especia de consejero espiritual. Probablemente por esta razón, mientras que Lastra se refería a Castillo como un «elegido de Dios», a José Jerí le auguraba la censura debido a que le “dio la espalda a Dios”.

Actualmente, el joven pastor Anthony Lastra sigue cercano a la política y está haciendo campaña para convertirse en diputado por Lima de la mano de Unidad Nacional, la alianza entre el PPC, Unidad y Paz y Peruanos Unidos que lleva como candidato presidencial al congresista Roberto Chiabra.

Con la llegada de José María Balcázar al sillón presidencial, las puertas de Palacio de Gobierno se abrieron otra vez para Lastra. En medio de las urgencias que debe atender el nuevo presidente y la extenuante agenda de un candidato, Balcázar y Lastra parecen buscar la oportunidad para encontrarse en lo que queda registrado como una reunión de trabajo en el despacho presidencial.

Otro dato que ha llamado la atención sobre el regreso de Lastra a las altas esferas del gobierno nacional es que habría ocurrido junto a una persona llamada Paul Jacob Isael Jiménez Aredo, quien acorde a sus registros parece ser cercano a tres parlamentarios de Renovación Popular, Milagros Jáuregui, Alejandro Muñante y Javier Padilla, que casualmente tienen una innegable cercanía con las iglesias evangélicas.

Mientras el país sigue sin encontrar una respuesta clara a la crisis de inseguridad y se asoma una crisis energética, resulta válido preguntarse si en Palacio son estas las prioridades o le están dando mayor atención a los intereses de quienes en el pasado ya demostraron que saben cómo convertirse en personajes muy influyentes en las altas esferas políticas.





















































