Sudaca

“El liderazgo se construye de adentro hacia afuera”, afirma Carla Olivieri, en la primera edición de su podcast Hackea tu mente, que será quincenal y se publicará en exclusiva para Sudaca.pe.

“El líder debe soñar en grande, mantener ese sueño vivo para él o ella y contagiar a los demás para que sigan motivados y sigan sus sueños”, explica quien es rectora de la Universidad de Ciencias y Artes de América Latina (UCAL), speaker internacional y consultora en organizaciones en temas de liderazgo, felicidad y empoderamiento de la mujer.

En su podcast para Sudaca, Olivieri, asegura que, para hackear nuestra mente, debemos reprogramarla. Ese entrenamiento comienza con diseñar nuestros sueños, nuestros propósitos a nivel personal y aferrarse a ellos para seguir adelante y lograr nuestras metas.

Olivieri -asegura- que para hackear nuestra mente debemos aprender a mirarnos, no desde los miedos, sino registrando nuestras fortalezas, creando un propio inventario de nuestros propios ingredientes, es decir: Practicar el autoconocimiento.

 

 

“Este proceso de autoconocimiento debe ser practicado como un deporte”, señala y sentencia: “La mente es eso que te puede hacer despegar y te lleva a hacer cosas increíbles. Pero para lograr esas cosas increíbles primero debes aprender a mirarte como algo increíble”.

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Carla Olivieri, Hackear mente, Sudaca

Toda estrategia económica se aplica dentro de un marco institucional determinado. No se hace en un vacío. Esto nos lleva a definir qué son las instituciones, porque sin ellas funcionando de manera adecuada, ningún modelo económico tendrá éxito.

Las instituciones tienen dos acepciones en economía: en primer lugar, son organizaciones, como el Congreso, las universidades, la Policía Nacional, un club de futbol, etc. En segundo lugar, son las reglas de juego, algunas formales como la Constitución Política y otras informales que responden más a costumbres y hábitos de la población. Tanto las primeras como las segundas determinan cómo funcionan las economías, pues todas las sociedades funcionan con reglas, algunas no escritas.

La corrupción puede considerarse una institución, pues se trata de una mala costumbre en nuestro país, un mal hábito, que está extendido en amplios segmentos poblacionales. Las reglas tributarias también son una institución. En el primer caso se trata de una institución informal, mientras en el segundo, formal. El punto es que dentro del marco institucional que cada sociedad tiene, funciona una economía. Por eso es que cualquier reforma que se quiera hacer en el campo económico debe ser antecedida por una mejora institucional.

¿Cómo podría fluir la inversión privada, tan importante para reactivar la economía, si no evitamos que en el camino funcionarios corruptos encarezcan el proceso buscando intereses personales a cambio de una coima? ¿O es que no se puede hacer nada y que debemos caer en la corrupción para poder funcionar? ¿Cómo aumentamos la inversión pública si los Gobiernos Locales, Regionales y Central no tienen capacidad de gestión? ¿Cómo sostenemos un país en el que la formalidad solo funciona para 30% de los trabajadores y la mitad de las empresas? ¿Cómo podemos avanzar en un país en el que nadie cree en nadie y reina la intolerancia y desconfianza?

Note, estimado lector, que se trata de factores que en apariencia no están relacionados con la economía. Sin embargo, lo están y mucho. Imagine usted, cuánto tiene que invertir una empresa en seguridad, cuántos días pierde en trámites con el gobierno, las dificultades que enfrenta cuando pretende que el poder judicial le resuelva un problema. Los funcionarios públicos parecen no seguir las reglas establecidas, sino que la mayoría favorece a unos sobre otros.

Por eso no sorprende que los países más competitivos del mundo sean aquellos con mejores instituciones y como consecuencia de ellos, resultados económicos positivos y mayor calidad de vida. La clave está en encontrar cómo cambiar las instituciones y aunque todos creen tener la receta perfecta para mejorar el marco institucional, hay una verdad universal: no sabemos cómo hacerlo.

Mientras no tengamos mejores instituciones, mientras no cambiemos las personas, resulta muy difícil que seamos un país competitivo, capaz de brindar a sus ciudadanos servicios básicos de calidad. Por eso es que las cosas no funcionan en nuestro país. El debate institucional está más allá de la izquierda y la derecha y es anterior a ellas. Miremos el mundo y veamos por qué algunos países funcionan mejor que otros. Por ahí debería estar la agenda del nuevo gobierno.

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Carlos Parodi, Economista, Instituciones, Sudaca
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