Economista

Economista Juan José Marthans se suma al staff de columnistas de Sudaca y analiza los impactos de nacionalizar Camisea y renegociar contratos. Sobre premier Bellido asegura que su mensaje desautoriza al presidente Pedro Castillo, al ministro de economía, Pedro Francke y asegura que esta incertidumbre que vive el país liquida la inversión privada para el 2022. Además, señala que las acciones del jefe del gabinete demuestran ignorancia y ‘figuretismo político’.

¿Cómo analiza el mensaje del premier Guido Bellido, donde anuncia se renegociará el Gas de Camisea o -de no aceptar la empresa- se nacionalizará el yacimiento de Camisea?

Me parece, sin duda, contraproducente. Pienso que tiene una intencionalidad política marcada y refleja su desconocimiento de la cosa pública, de los criterios elementales de negociación frente a empresas de carácter internacional. Hay mucha ignorancia en ese señor. Primero, el mensaje constituye una desautorización al Presidente, incrementa la incertidumbre y constituye un elemento determinante en la pérdida de confianza del frente empresarial nacional y extranjero. Después de esto la inversión para el próximo año está liquidada. Segundo, la renegociación no tiene por qué liderarla el Primer Ministro, esto refleja una suerte de “figuretismo político”, con una dosis de demagogia. Tercero, no sabe que una posible expropiación le costaría miles de millones de dólares al país. Esto es muy serio. Esto es muy serio, no es como robarse una chacra porque soy gobernador y punto. Así no son las cosas.

¿Sería positiva una renegociación del contrato con la empresa concesionaria para obtener mayores utilidades a favor del Estado?

Recién se enteran que ya se distribuía un 65% a favor del Estado. Ahora quieren hasta un 80%. La verdad, la intencionalidad que muestran es puramente política, parece que solamente quieren manipular la opinión de ciertos sectores sociales para quedar como supuestos “héroes”. Tiene como ideal a Evo Morales, eso me libera de mayores comentarios. De otro lado, cuando las cosas se hacen de la manera apurada o no razonada, como se ha planteado, podría interpretarse hasta como un chantaje.

¿Qué es lo que hay detrás de esto?

La verdad, parece que hay una mano negra. Debemos ser cuidadosos con posibles brotes de negociación poco transparentes. El Ministro de economía ha dado una opinión correcta, él está evaluando modificaciones en las cargas impositivas de manera tal que no se desincentive nueva inversión. Eso es un camino aceptable, pero lo que viene haciendo el Primer Ministro es kafkiano y negativo por donde se le mire. No es la forma y no conocemos que hay de fondo detrás de ello. El señor Cerrón manifestó públicamente que no deberíamos perder un segundo más en negociar con las mineras o entidades similares. Desesperado este señorcito ¿no?.

¿Cuál sería el impacto económico que tendría en el país la posibilidad de futuras nacionalizaciones? ¿Qué pasará con las inversiones privadas?

Volveríamos al Perú de Velasco y al primer gobierno de Alan Garcia. Así de simple. Sería llevarnos directamente a un quinquenio perdido. El Perú retrocedió en todos sus frentes con el gobierno militar, el proceso de sustitución de importaciones fue un fracaso. El Perú decreció un 25% durante el primer gobierno del señor García, el desempleo y la inversión se licuaron. La hiperinflación fue su signo distintivo al depender de la “maquinita” del BCR. El señor Bellido parece que quiere lo mismo para los peruanos hoy. La inversión privada caerá mientras esté el señor Bellido, no se recomponga el gabinete, no dispongamos de una visión clara del Presidente sobre la importancia de la actividad productiva privada. Decrecerá. Eso es sinónimo de crisis y pobreza para todos. ¿Quién será el responsable de tanto daño? No es posible que se haga tanto daño a un país y su economía, y la Ley no prevea castigo frente a ello. Increíble.

La vicepresidenta y titular del Midis, Dina Boluarte, anunció que “es vital” cambiar el capítulo económico de la Constitución con el fin de “obtener más riqueza para traducirlos en mejor educación, salud y obras”. ¿Cuál es su opinión sobre este tema y la posibilidad de una Asamblea Constituyente?

No aciertan una. O esto es capricho ideológico o ignorancia pura. Quizás sean ambas. Para generar mercados más competitivos, descentralización, salud, educación entre otros, se requiere institucionalidad y un Estado eficiente. ¿Han dicho algo los miembros de ejecutivo sobre estos temas? No. La Constitución amerita apuntalamiento para, por ejemplo, darle autonomía y rango constitucional a Indecopi, pero de allí a una modificación integral, no tiene sentido. Parece que la intencionalidad es otra, quizás transitar por el camino venezolano. Si se sabe que Venezuela es un desastre porqué se insiste es seguir ese camino? ¿Qué intereses ocultos esconde ello? La Asamblea Constituyente, independientemente de su inviabilidad legal, lo único que generaría es la aceleración de la estampida de la inversión privada, eso es sinónimo de menor empleo y mayor pobreza. Si se sabe esto, ¿por qué se insiste? Acá hay intereses que no están en línea con los segmentos poblacionales más vulnerables. ¿Nos queremos hipotecar a Cuba o Venezuela?

¿Cómo analiza los mensajes contradictorios en materia económica del gobierno de Pedro Castillo? Por ejemplo, el ministro Francke da confianza a los empresarios invitándolos a invertir en el Perú; y por otro lado el premier Bellido amenaza con nacionalizar ¿Qué consecuencias económicas genera esa sensación de desgobierno e inestabilidad?

Los comunistas buscan generar contradicciones para avanzar. Acá no solo veo contradicciones sino irresponsabilidad. Después de destrozar la economía, culparan del desastre a quien sea, menos a ellos y eso es lo que un grupo al interior del gobierno utilizaría para consolidar posiciones totalitarias y antidemocráticas. Pienso que el señor Francke debe evaluar su renuncia. No creo que él sea parte de este “juego” donde lo desautoriza el señor Bellido cuando quiere y no pasa nada. Con ello están poniendo en tela de juicio su credibilidad. Un ministro de economía sin credibilidad, es cualquier cosa, menos un Ministro de Economía. Ojalá que el que salga sea e señor Bellido, le haría un gran bien al país. Claro, lo que dirá este señor es que lo echaron por querer cumplir con sus promesas electorales, ayudar a su pueblo y demás. Ya sabemos cómo actúa esta gente. Ojalá el Presidente reaccione pronto. Ojalá no esté comprometido con Bellido.

¿Esa incertidumbre también se genera con la segunda reforma agraria, donde -en un principio no se convocó a los privados- pero luego y ante las críticas se les llamó?

La reforma agraria anunciada parecería que es poner en valor la pequeña y medina agricultura en nuestra sierra. Se buscaría dotarla de caminos de acceso, mejorar el proceso de comercialización de sus productos, generar una mejor distribución del agua y apoyarla con mejor tecnología. Si eso es real, a buena hora. El tema es que al no haberse convocado debidamente al sector privado se está dando una señal pésima. Se sigue generando incertidumbre. Este gobierno hasta hoy es el rey del desorden e improvisación. Fíjese, quienes pueden aportar más a favor de la agricultura de nuestra sierra con su experiencia de éxito, es el sector agroexportador peruano. Ellos ya son los segundos exportadores más importantes del Perú, luego de nuestra minería. No tiene sentido generar “mesas ejecutivas” sin la participación apropiada de ellos. Cuánto podrían aportar a favor del agricultor de nuestra sierra que tiene potencial para producir arándanos, por ejemplo. Parece que la ideología y el complejo les impide hacer las cosas bien, por lo menos a un segmento amplio de los actuales gobernantes.

En medio de esta incertidumbre ¿La presencia de Julio Velarde en el BCRP es signo de confianza para la estabilidad monetaria del país?

Sin duda. Lo conozco de mucho tiempo, hemos sido directores del BCR ambos en el mismo momento, y me parece que, en la actual coyuntura, su presencia es importante. No creo en personas indispensables en ningún lado, pero el desconcierto es tan grande hoy en el mercado peruano, que serías muy costoso dejar de contar con su presencia en la presidencia del BCR. Ojalá lo apoyen con un directorio serio y técnico, aunque él ya sabe tomar decisiones cuando no siempre sus directores muestran capacidad técnica comprobada. Si el BCR pierde independencia del mandato político, la situación sería grave y vendrían más degradaciones de nuestro riesgo soberano como lo hizo recientemente Moody´s. Sería una catástrofe para el país y para los más pobres. No se ha creado mejor mecanismo para alentar la pobreza que la inflación. Que Bellido le pregunte a Maduro para que aprenda.

¿El dólar volvió el lunes a un alza histórico: ¿Será posible que baje a niveles preelectorales o la incertidumbre política y económica hacen suponer nuevas alzas?

 En el caso del dólar, la responsabilidad recae en el primer ministro y su desatino de intentar desautorizar al presidente y al ministro de economía. El mercado espera conocer quién es el que tiene realmente el poder en el ejecutivo y eso genera incertidumbre. Al no existir una hoja de ruta creíble y al tener al Presidente perdiendo autoridad y credibilidad día a día el mercado reacciona y ello se refleja en el mercado cambiario. La pregunta es hasta dónde llegará el tipo de cambio en este entorno político. Los agentes económicos hacen lo correcto frente a incertidumbre, retiran sus capitales del escenario nacional. Si a esto le agregas la pérdida de fondos de las AFP lo lógico es concluir que las posibilidades de apoyar el financiamiento de la inversión privada se recienten. Con salida de capitales es un problema serio. Todo conduce a llevarnos a pensar que la inversión no va a crecer sustancialmente los próximos cinco años e inclusive su desempeño podría mostrar retroceso. En este escenario, imposible. Todo nos lleva a pensar que el estancamiento y el desempleo serán el factor común, a menos que el Presidente reaccione. O es el país o es su entorno de ciertos amigos oscuros. Que él elija.

 

Perfil:

-Marthans ha sido miembro del directorio del Banco Central de Reserva del Perú así como Director del INDECOPI. –

-Actualmente es Presidente Ejecutivo de GKN Perú S.A.; Presidente de Directorio de ACK S.A. y Presidente de Guía Consulting S.A.

-Fue Jefe de la Superintendencia de Banca, Seguros y Administradoras Privadas de Fondos de Pensiones, entre el 2002 y 2007.

-Actualmente es Director del Área de Economía del PAD –Escuela de Negocios y Dirección de la Universidad de Piura.

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Bellido, Camisea, Economista, Juan José Marthans

¿Con la designación de Pedro Francke como ministro de Economía, se calmará el mercado?

Sí, ayuda. Pero ya no es lo mismo. Una cosa es el discurso que dieron durante la segunda vuelta calmando a los mercados hasta el 28 de julio. Pero la jarra se rajó el 29 con la designación de [Guido] Bellido [en la PCM] y con todo el gabinete ahí, sin Fancke. Este gabinete es de una amplia coalición de izquierda. Son mandos partidarios con poco conocimiento de la gestión pública y con Bellido a la cabeza, es una mala señal. Siendo positivo el ingreso de Francke, ya no vuelves al día anterior: Estabas en un desnivel, con el beneficio de la duda. Luego te fuiste al diablo y ahora estas volviendo. Bien difícil calmar las cosas. Ahora, más que el discurso hay que ver los hechos.

El jueves, tras la juramentación del Gabinete Bellido, el dólar se disparó (superó los cuatro soles); la bolsa se desplomó, cayeron los bonos. ¿El efecto Francke debe tener un primer impacto positivo en las siguientes horas?

El dólar, la bolsa, el riesgo país son indicadores de alta frecuencia. Se han deteriorado fuertemente el viernes. Me imagino que el lunes será mucho más leve, ese es el efecto Francke. Pero ya el martes es otra historia. Ahí veremos las políticas de más largo aliento. Mi temor es que a partir del martes se verá una tensión fuerte entre un sector de izquierda democrática, donde está Francke; y otra de izquierda más totalitaria. Entonces ese equilibrio será difícil.

Con la puesta de Bellido en la PCM y un Congreso que ya habla de vacar al presidente Castillo… ¿Vivimos a la deriva institucional?

El Perú está en una deriva institucional. El solo hecho de que ya se hable del cierre del Congreso o de una vacancia, no es lo normal. Lo normal es que los presidentes duren cinco años. En el Perú hemos tenido dos Congresos y cuatro presidentes; y una decena de premieres. Y eso no ha cambiado. Se ha normalizado estar al garete. Uno espera que haya cambiado ahora pero no está ocurriendo. Esa es una deriva institucional, que en la práctica significa un estancamiento económico. Es algo que no ocurría en el Perú hace 20 años. Perú no se estancaba, Perú mejoraba. Y eso está en juego ahora.

¿Cree que Castillo está leyendo mal al país?

Está leyendo mal al país. Piensa que está en un país como Bolivia. Está anclado en los años setenta o sesentas. Tiene un mensaje reivindicativo, pero ya Perú no está sobre ese nivel. Perú ya ha avanzado mucho en democratización, en economía de mercado. Va por muy mal camino y parte de ese diagnóstico que él tiene es haber nombrado a este premier; y eso los agentes económicos se dan cuenta.

¿Estas malas señales cómo impactan en la economía del ciudadano?

Las personas que votaron por él esperando un cambio, pues ese cambio no llegará. Porque sin crecimiento económico, sin recursos fiscales no hay manera de incrementar el gasto público per cápita en salud o educación. La otra parte del Perú que no votó por Castillo, por temor, pues sus temores se han visto justificados. Y está habiendo una caída fuerte de las expectativas. Nadie está ganando con esto, por lo tanto, todo el Perú va a perder. Eso es en la práctica lo que pasará.

La Asamblea Constituyente fue otra parte del discurso que erizó a muchos sectores…

Las reformas hay que hacerlas cuando sabes qué quieres. Qué está mal y qué quieres cambiar. No es cambiar por cambiar. Acá tienes dos partes: la parte institucional que no está funcionando bien. Hay que afinar el tema de la vacancia [presidencial] o la [cuestión de] confianza. Todo ese tema está funcionando mal y hay que cambiarlo.

En la parte económica yo creo que la Constitución peruana es de última generación. Permite el funcionamiento del sector privado, la economía de mercado produce riqueza y que el Estado cobre impuestos y gastar. Y lo hace. Bajo la Constitución vigente puedes tú gastar en educación, salud, justicia, vivienda, internet, alimentación. ¿Por qué vas a cambiar algo que está funcionando? Lo que no está funcionando es la gestión. Hay que cambiar al chofer, no al auto.

El primer trimestre del año tuvimos un crecimiento económico muy similar al del mismo periodo en el 2019. Había expectativas de crecer en el 2021, un 10%. ¿Seguimos optimistas?

Como estamos en agosto, han pasado siete meses y la economía se ha recuperado fuertemente. Ya se está por encima del año 2020 y a niveles parecidos al 2019. Pero estamos en agosto. Todavía faltan cinco meses.

Los siguientes meses serán más difíciles, más duros, más recesivos, por lo tanto, el año se complica. Está en juego el segundo semestre, particularmente el último trimestre. Ahí sí se verá el deterioro de la cosa política. La inversión privada sí podría ser negativa y con ello la creación de empleo se puede moderar.

¿Se plantea que el Banco de la Nación compita con el sistema financiera privado? ¿Eso es posible o va en contra del rol subsidiario del Estado?

Primero que el Estado peruano no está para competir con los privados y quitarle mercado. Esta para regular y que los precios sean razonables. El Estado está para cobrar impuestos y gastarlos bien en la gente: en educación, salud, justicia, sin duda. El trabajo central del Estado es igualar las oportunidades. No está para competir ¿competir con las financieras? ¿con las cajas municipales o rurales? Porque con los bancos no podrá competir, pues son más sofisticados, tienen posibilidad de apalancamiento, tienen un análisis más fino. El Banco de la Nación no está preparado para eso. Si vas a competir vas a barrer con todas las microfinancieras.

Se anunció apoyos financieros de 700 soles a familias vulnerables, ampliación de periodos de gracia y facilitar la reprogramación de deudas a las MYPES. ¿Cómo analiza esas propuestas?

Los bonos son correctos en medio de la pandemia, en medio de la cuarentena porque estás obligando a la gente a no trabajar. El Gobierno de Vizcarra dio dos bonos, mal hechos y tarde. Pero los dio. Sagasti dio otro bono, tarde también. Pero este cuarto bono que daría Castillo ya no se justifica porque no estamos en cuarentena, la gente está trabajando. Solamente en cuarentena se justifica el bono para que contrarrestes tu falta de trabajo. En este caso es un regalo para ganar popularidad.

Sobre las mypes. Las que tienen viabilidad ya están captadas por los bancos, por las financieras o las cajas municipales o rurales. Las que no son viables, las informales, justamente, son tan riesgosas que nadie les da plata. Entonces, si tú quieres meter al Estado ahí, al medio, vas a financiar, subsidiado con plata de los peruanos, a esas empresas que hoy ya acceden. No veo porque subsidiarlas por el hecho de ser mypes. El subsidio está para la familia no para la compañía. Subsidiar a la compañía es darle utilidad al dueño a costa de nosotros.

Usted es miembro del directorio del BCR, ¿continuará en el cargo al igual que Julio Velarde al frente de la Institución?

El BCR es gobernado por su directorio. Tres son nombrados por el Ejecutivo, los otros tres los nombra el Congreso. El presidente es propuesto por el Ejecutivo y ratificado por el Congreso. Entonces, vamos a ver a quién propone Castillo. Eso es lo que pasaría en los próximos días.

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Economista, Elmer Cuba, Pedro Castillo, Pedro Francke

Toda estrategia económica se aplica dentro de un marco institucional determinado. No se hace en un vacío. Esto nos lleva a definir qué son las instituciones, porque sin ellas funcionando de manera adecuada, ningún modelo económico tendrá éxito.

Las instituciones tienen dos acepciones en economía: en primer lugar, son organizaciones, como el Congreso, las universidades, la Policía Nacional, un club de futbol, etc. En segundo lugar, son las reglas de juego, algunas formales como la Constitución Política y otras informales que responden más a costumbres y hábitos de la población. Tanto las primeras como las segundas determinan cómo funcionan las economías, pues todas las sociedades funcionan con reglas, algunas no escritas.

La corrupción puede considerarse una institución, pues se trata de una mala costumbre en nuestro país, un mal hábito, que está extendido en amplios segmentos poblacionales. Las reglas tributarias también son una institución. En el primer caso se trata de una institución informal, mientras en el segundo, formal. El punto es que dentro del marco institucional que cada sociedad tiene, funciona una economía. Por eso es que cualquier reforma que se quiera hacer en el campo económico debe ser antecedida por una mejora institucional.

¿Cómo podría fluir la inversión privada, tan importante para reactivar la economía, si no evitamos que en el camino funcionarios corruptos encarezcan el proceso buscando intereses personales a cambio de una coima? ¿O es que no se puede hacer nada y que debemos caer en la corrupción para poder funcionar? ¿Cómo aumentamos la inversión pública si los Gobiernos Locales, Regionales y Central no tienen capacidad de gestión? ¿Cómo sostenemos un país en el que la formalidad solo funciona para 30% de los trabajadores y la mitad de las empresas? ¿Cómo podemos avanzar en un país en el que nadie cree en nadie y reina la intolerancia y desconfianza?

Note, estimado lector, que se trata de factores que en apariencia no están relacionados con la economía. Sin embargo, lo están y mucho. Imagine usted, cuánto tiene que invertir una empresa en seguridad, cuántos días pierde en trámites con el gobierno, las dificultades que enfrenta cuando pretende que el poder judicial le resuelva un problema. Los funcionarios públicos parecen no seguir las reglas establecidas, sino que la mayoría favorece a unos sobre otros.

Por eso no sorprende que los países más competitivos del mundo sean aquellos con mejores instituciones y como consecuencia de ellos, resultados económicos positivos y mayor calidad de vida. La clave está en encontrar cómo cambiar las instituciones y aunque todos creen tener la receta perfecta para mejorar el marco institucional, hay una verdad universal: no sabemos cómo hacerlo.

Mientras no tengamos mejores instituciones, mientras no cambiemos las personas, resulta muy difícil que seamos un país competitivo, capaz de brindar a sus ciudadanos servicios básicos de calidad. Por eso es que las cosas no funcionan en nuestro país. El debate institucional está más allá de la izquierda y la derecha y es anterior a ellas. Miremos el mundo y veamos por qué algunos países funcionan mejor que otros. Por ahí debería estar la agenda del nuevo gobierno.

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Carlos Parodi, Economista, Instituciones, Sudaca

Estamos a pocas semanas de la segunda vuelta. Los candidatos siguen planteando una serie de propuestas. Creemos poco en los políticos porque antes prometieron y luego no cumplieron. ¿Cómo se evalúa una propuesta? ¿Qué necesitamos saber?

En primer lugar, todas las propuestas cuestan. Por lo tanto, la pregunta es cuánto. Algunos podrán decir que no tienen un costo, pues solo implica una reasignación del presupuesto; aun en ese caso, quitar recursos a un objetivo para ponerlos en otro tiene un costo llamado costo de oportunidad. ¿Qué y cuánto estamos dejando de hacer al reducirle los recursos a un sector para colocarlos en otro? A veces olvidamos que nada es gratis.

En segundo lugar, y relacionada con la anterior, ¿de dónde saldrá el dinero? ¿Más impuestos? ¿Más deuda? Algunos dicen que hay que poner un impuesto a la riqueza (sin definir qué es riqueza). ¿Han calculado cuánto se puede recaudar? ¿Alcanza o solo es un deseo? ¿Qué ha pasado en países en los que se ha colocado ese impuesto? ¿Debemos endeudarnos más? No olvidemos que más deuda hoy son más impuestos mañana. Perú puede endeudarse, pero habría que estar seguros de saber cómo gastar ese dinero.

En tercer lugar, ¿se están analizando los efectos colaterales? ¿A quién voy a perjudicar? Bastiat fue un economista francés que vivió entre 1801 y 1850 y escribió un artículo llamado “El cristal roto”. La historia es simple y sirve para analizar varias de las propuestas que estamos escuchando.

Un niño arroja una piedra y rompe un vidrio. Lo que parece ser una desgracia puede, según algunos, servir para reactivar la economía. Algún familiar del niño deberá destinar dinero, para seguir el ejemplo de Bastiat, seis francos, para reponer el vidrio.

Esto creará la demanda por un vidrio nuevo, por lo que algún vidriero tendrá ahora trabajo y recibirá el pago mencionado, a cambio de construir y colocar el vidrio. Con esos seis francos, el vidriero comprará otros bienes; digamos alimentos, con lo que se moverá otro sector de la economía. De acuerdo con Bastiat, esto es lo que se ve.

Sin embargo, lo que no se ve es que esos seis francos han dejado de gastarse en otro objetivo, digamos zapatos, pues se han usado en el vidrio nuevo.

El dinero tiene un costo de oportunidad, pues puede usarse en otra cosa. Lo que no se ve es que se ha dejado de comprar zapatos y, por ende, el productor y el vendedor de zapatos no han recibido el dinero que habrían recibido si es que no se hubiera usado el dinero en reponer el vidrio. El resultado es que dejó de moverse el sector que produce zapatos.

Nótese que en caso no se hubiera roto el vidrio, la economía tendría, además del vidrio, los seis francos invertidos en zapatos. Habría vidrio más zapatos. Al romperse el vidrio, solo tendría un vidrio nuevo.

En cuarto lugar, ¿es viable políticamente la propuesta? ¿Se podrá aplicar con un Congreso fragmentado como el que tendremos? ¿Existe evidencia empírica que sustente que dicha política funciona? En economía, como en la vida, las buenas intenciones no bastan.

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Carlos Parodi, Economista, Entendiendo de Economía

En primer lugar, las personas, empresas y gobiernos toman decisiones, sean buenas o malas, acertadas o no, pero no hay duda de que deciden. Lo hacen porque tienen algún objetivo, sea este personal, grupal o de cualquier índole y al hacerlo, comparan los beneficios y los costos de cada decisión. Por ejemplo, si alguien quiere pasarse un semáforo en rojo, compara los beneficios (avanzo más rápido) con los costos (es poco probable que me ampayen o si lo hacen, lo arreglo).

En segundo lugar, todo lo anterior ocurre porque una característica central de la economía es el reconocimiento de que los recursos son escasos. No podemos hacer todo al mismo tiempo. Si tenemos una determinada cantidad de dinero, usarla en una alternativa significa dejar de hacerlo en otra. Si el gobierno decide gastar más en digamos, salud, tendrá que sacrificar dinero que iba a ser usado en seguridad ciudadana, y así sucesivamente. Lo mismo ocurre con cualquiera de nosotros.

 

En tercer lugar y como consecuencia, a lo largo de nuestras vidas, sea desde el punto de vista familiar o laboral, lo cierto es que enfrentamos disyuntivas y tenemos que escoger por alguna de ellas y en esto no hay discusión. Podemos discrepar en por qué elegir una opción sobre otra, pero no en el hecho de que tenemos que escoger.

 

En cuarto lugar, el dinero no crece en los árboles. Los gastos se financian con ingresos; lo mismo es válido para una familia, una empresa o un gobierno. Supongamos que está pensando en que el gobierno debe aumentar los sueldos de todos los funcionarios públicos. Suena bien para todos aquellos que trabajan en el Estado.  Pero, ¿de dónde saldrá el dinero? Es muy fácil decir que hay que gastar sin que se explique de dónde sale el dinero. Cualquier propuesta que no cuente con esa información es un deseo, pero no una propuesta seria. ¿A quién le están quitando el dinero para aumentar los sueldos? Si el dinero sale de deuda, entonces tengamos claro que mañana pagaremos más por concepto de impuestos para poder financiar ese gasto de hoy. El populismo, en economía, significa no entender que la economía tiene límites. No es posible gastar por encima de los ingresos de manera indefinida. No entiendo la razón por la cual muchos piensan que el dinero es infinito.

 

En quinto lugar, el costo de oportunidad es el costo de la mejor alternativa dejada de lado y está presente en toda decisión. Veamos un ejemplo. Si el gobierno decide gastar, por ejemplo, en aumentar los recursos para la seguridad ciudadana,  entonces se tendrá que reducir el gasto en otros rubros, por ejemplo, vacunas o educación.

 

En sexto lugar, las decisiones deben tomarse sobre la base de evidencia empírica. De lo contrario, son solo opiniones. Y todos podemos opinar lo que nos plazca en cualquier área. Siempre que escuchemos propuestas, debemos hacernos dos preguntas: ¿quién paga?, ¿cuáles son los efectos no visibles de cada decisión?

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Carlos Parodi, Economía, Economista

En materia económica, los candidatos que finalmente disputarán la segunda vuelta en las elecciones presidenciales, Keiko Fujimori y Pedro Castillo, se encuentran en posiciones totalmente opuestas. Mientras que la lideresa de Fuerza Popular defiende la Constitución aprobada durante el Gobierno de su padre, su rival del partido Perú Libre plantea cambiarla en una Asamblea Constituyente, que se convocaría por referéndum.

 

En conversación con sudaca.pe, Roberto Chang, profesor de Economía de la Universidad de Rutgers (New Jersey) y uno de los macroeconomistas más respetados en los círculos académicos norteamericanos, hizo un balance de las propuestas de ambos candidatos y consideró que las de Perú Libre resultan las más preocupantes para el manejo económico del país.

 

El candidato Pedro Castillo plantea un cambio de la Constitución, ¿cómo podría afectar esto a la economía?

 

Creo que considerar un cambio no es malo en general, pero el problema es qué tipo de cambio proponemos. Leyendo los planes de Gobierno, las propuestas que hace el candidato Castillo, tanto en lo económico, como en lo político y social, son propuestas sumamente preocupantes. El plan de Gobierno Perú Libre dice que veamos a los países vecinos (Ecuador y Bolivia) y ese es un ejemplo muy preocupante.

 

Cuando se habla de nacionalizar los recursos extractivos, ¿cómo les ha ido a estos países?

 

En Ecuador no se nacionalizó en el sentido de tomar el control de la propiedad, pero básicamente se expropió parte de las utilidades. Bolivia sí nacionalizó compañías de hidrocarburos. En ambos casos se puede decir que se forzó un cambio en el reparto de ganancias, pero los caminos han sido diferentes.

 

¿En qué sentido se diferencian?

 

A Bolivia le ha ido mucho mejor que a Ecuador. Ecuador usó los recursos que ganó con estas renegociaciones forzadas, el repudio de la deuda externa y el precio alto del petróleo para una expansión del gasto fiscal corriente, sin mirar al futuro. Al gobierno de Correa le fue bastante bien el 2014 y cuando el precio del petróleo se fue al hoyo, el Gobierno colapsó. En los últimos años les ha ido muy mal.

 

El otro ejemplo es Bolivia…

 

Bolivia mantuvo una posición mucho más prudente. Sí hubo una nacionalización y eso les ha costado en términos de tener poca inversión extranjera. En el manejo macroeconómico han ahorrado más recursos, de tal manera que cuando cayó el precio del gas, el Gobierno tuvo recursos para aliviar ese bajón, pero ahora se están preguntando de dónde vendrá el crecimiento de los próximos años.

 

Si un eventual Gobierno de Perú Libre hiciera cambios a las ganancias de las empresas mineras, ¿todavía serían viables sus operaciones?

 

Todo depende de qué reglas sean. Si se trata de expropiar, en el corto plazo, el país va a seguir produciendo el cobre, la plata porque son inversiones iniciadas, pero se va a notar en el mediano plazo porque las inversiones paran. El tema también sería, ¿qué se hará con el dinero recaudado? En estos momentos, el problema no es un poco acceso a recursos financieros. Ese sería un diagnóstico totalmente incorrecto. Mucho de lo que dicen de los países que nacionalizaron sus recursos naturales son versiones bastante tendenciosas. Es una narrativa falsa desde mi punto de vista.

 

¿A qué se refiere con el costo de las expropiaciones a largo plazo?

 

En el mediano plazo, el problema es que se tiene que convencer de que se hizo solo una vez, pero no se volverá a hacer, ¿quién te cree? Es el problema actual de Bolivia y Ecuador. El gran problema de las nacionalizaciones es que es cortoplacista, es una estrategia miope que durará 5 o 10 años, con suerte.

 

Por el lado de Keiko, no hay mayores cambios, ¿o sí?

 

La propuesta de ella es más en el sentido de complementar el modelo económico con temas de distribución y programas sociales. Más énfasis en distribuir más ampliamente. El problema de Keiko es más político. Creo que no hay duda de que el modelo ha contribuido mucho a la prosperidad en los últimos 20 años. Claro que hay problemas que persisten, no ha sido perfecto.

 

¿Qué cambios se pueden hacer al modelo para que responda a la población más perjudicada con la pandemia?

 

La respuesta correcta es tratar de recobrar el empleo. El empleo ha sufrido mucho. El modelo tiene sus debilidades y eso ha permitido la persistencia de un alto grado de informalidad, incluso antes de la pandemia era entre 60% y 70% de la fuerza laboral, y eso ha sido inaceptable. Creo que el Gobierno que entrase debería tener un acuerdo nacional con todos los sectores. Es posible, sí. Si es políticamente esperable, no soy tan optimista.

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Economía, Economista, Roberto Chang