poemas

El poema 1 nos dice:

 

Así hemos llegado
En cajitas, sin gracia, sin apogeo
Uno ya no sabe cómo será el invierno 

Solo reconocemos el estertor
Y el labio frío
Un poco de agua tal vez, sobre el césped 

Un poco de agua amarga en los tulipanes 

La certeza acontece con todo su territorio 

Y los pasos son diminutos
Inalterables, acombados, efímeros
Es que el fulgor avanza
Con el impulso del aleteo
De la marea
De la tardanza 

 

Y el poema 2 continúa:

 

Detrás de la ventana hay un centro muy denso 

Y nadie puede esconderse 

Aunque se encendieran las luces 

Fue lo que nos ofrecieron 

Los primeros días de mayo 

No había luna ni verdor 

Solo huesos como una torre
Arroyos & chillidos como urdimbre
Y una puerta con una inscripción
El mirlo dijo que volvería a aparecer
Aquí abajo y con sus consonantes heridas
Eso lo escuchamos nosotros mucho antes del desborde 

Seguro el encuentro será táctil
Incluso con la ropa limpia como exige la costumbre
Y será imperceptible en cualquier dirección 

 

Se inicia así el viaje al otro mundo, donde el poeta meditará sobre la pérdida e intentará revertirla, con inesperados resultados, no menos transbarrocos que su lenguaje.

Como decía, se trata de un conjunto de 33 poemas, como la edad de Cristo, que murió para resucitar, o sea, para volver a cruzar la frontera entre los vivos y los muertos, eternizándose en el Paraíso, que no es otra cosa que la poesía.

Larga vida al poeta.

 

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Quiero compartir con ustedes un poema de Rudyard Kipling que se llama “If” (“Si” en español) escrito alrededor de 1895, que resume las enseñanzas que le deja a su hijo John.

Rudyard Kipling fue un escritor y poeta británico que nació en India en 1865. Su obra de ficción más conocida es “El Libro de la Selva”, la cual ha sido llevada al cine en más de una ocasión. En 1907 se convirtió en el primer escritor de habla inglesa en ganar el Nobel de Literatura.

A pesar del tiempo transcurrido, a la fecha este poema sigue siendo uno de los preferidos entre los británicos. Mi padre me lo leyó por primera vez siendo niño y fue un poema que leíamos juntos en reuniones familiares. Fue escrito para un hijo, pero me parece que aplica también para una hija.

Siempre me ha impresionado como este poema resume tantas lecciones importantes en un texto tan breve y con tanta emoción y claridad. Es difícil estar a la altura de lo que pide Kipling, pero creo que lo importante es hacer el esfuerzo por acercarnos.

Quiero compartir con ustedes la versión en castellano:

Si

Si puedes mantener la cabeza en su lugar cuando todos a tu alrededor

La pierden y te culpan por ello,

Si puedes seguir creyendo en ti mismo cuando todos duden de ti,

Pero puedes aceptar que lo hagan;

Si puedes esperar y no cansarte por la espera,

O siendo engañado, no respondes con engaños,

O siendo odiado, no caes en el odio,

Y aun así no te ves demasiado bien ni demasiado sabio;

 

Si puedes soñar sin dejar que los sueños te dominen;

Si puedes pensar y no hacer de tus pensamientos tu único objetivo;

Si puedes encontrarte con el Triunfo y el Fracaso

Y tratar a ambos impostores de la misma manera;

Si puedes soportar oír la verdad que dijiste

Tergiversada por villanos para engañar a ingenuos,

O ver cómo se destruyen las cosas por las que has dado la vida,

Y agacharte para reconstruirlas con herramientas gastadas;

 

Si puedes juntar todas tus ganancias

Y arriesgarlas en una sola jugada,

Y perder, y empezar de nuevo desde el principio

Y nunca decir una palabra sobre tu pérdida;

Si puedes forzar tu corazón y nervios y tendones,

A cumplir contigo mucho después de que estén perdidos,

Y así resistir aun cuando ya no te quede nada

Salvo la Voluntad que les dice: ¡Resistan!;

 

Si puedes hablar a la muchedumbre y conservar tu virtud,

O caminar con Reyes, sin perder tu sencillez;

Si ni amigos ni enemigos pueden herirte,

Si todos los hombres pueden contar contigo, pero ninguno demasiado;

Si puedes llenar el implacable minuto

Con sesenta segundos corriendo la distancia;

Tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,

Y, lo que es más, ¡Serás un Hombre, hijo mío!

Espero les haya gustado. Gracias Papá.

 

Si desean leer la versión en inglés pueden encontrarla en https://www.poetrybyheart.org.uk/poems/if/

Si tienen comentarios siempre pueden escribirme a mi twitter @rafaelletts.

Gracias por leer.

 

 

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Virginia Benavides lleva publicados varios libros de poesía; el más reciente es una reedición remozada de Ejercicios contra el Alzheimer (2021), originalmente aparecido en 2019. Uno de los aspectos centrales en la poética de este volumen es la enfermedad y, más concretamente, la pérdida de facultades como la memoria, la lucidez, los vínculos que unen al sujeto con el entorno factual. Incluir el término Alzheimer en el título no es entonces un gesto gratuito, es más bien un reclamo, una interpelación al abandono, al deterioro, a la finitud y a la indiferencia. La poeta asume su trabajo con un lenguaje que puede combinar la visceralidad y la sutileza, el tono airado y la audacia metafórica. Cito un fragmento del que es, para mi gusto, uno de los textos más logrados del conjunto:

“Mi país no es mi país. Es un rencor, un dormirse con hambre, una puerta entreabierta al vacío donde una escalera de emergencia se espera. Mi país es una piedra que hemos pintado limada por un mar calmo, pero áspera, pero sura y certera cuando la arrojamos para no olvidarnos de gritar detrás de ella. Una herida que lloramos a solas, sin consuelo; un óxido, un miedo de niño, un caramelo vencido (…)” (p.47).

002666 Lapo Tencia, poemario de Guillermo Valdizán prolijamente editado por Vallejo & Co. nos devuelve a la ironía y el sarcasmo propios de la mejor tradición coloquial peruana, especialmente la de la década del 60, donde a una observación crítica de la cotidianidad se sumaba el gesto político, se insinuaba un camino de intervención a través de las palabras. Su actualidad es indudable. Leamos, por ejemplo, el poema “Proclama”:

“A poco de celebrar las fiestas patrias / se acabó el papel higiénico // Cuando afirmábamos que todo cambiaría / se acabó el papel higiénico // No pudimos crear los poemas urgentes / se acabó el papel higiénico // Tampoco la vacuna para el universo / se acabó el papel higiénico // Seguramente es un truco publicitario / se acabó el papel higiénico // O los heraldos negros que nos manda la muerte / se acabó el papel higiénico // Senta dos como próceres // Por fin máxima suavidad / y rendimiento” (p.32).

Vanessa Martínez Rivero nos ofrece Arte-Facta, una selección de sus poemas traducidos, en la misma edición, a varias lenguas. Muchos de sus poemas están construidos bajo la premisa de una sencillez engañosa: detrás de ese orden y esos ritmos que la poeta sostiene con rigor, hay lugar para la revelación, para palabras que conscientes de su mordacidad reclaman su legítimo lugar en la enunciación. Así, tenemos, como muestra “Poema para una vaca en la plaza”:

“Si me podrías contar todas las estrellas / de esta casa universal / escogiendo desde mi norte y coleccionando las fugaces, / podríamos tirar el poncho a la grama y / yo jugaría a inventar sus nombres. // Te podría decir también / Un pecho henchido no es señal de amor, / sino de lucha. // Un toro posee a la noche y muge a las estrellas. / La vaca va parir” (p.64).

Calaveras retóricas, de Diego Lazarte, se ubica en una orilla desacralizadora, en la que las figuras del poeta y la escritura son invitadas a descender del Olimpo y sacudirse de sus más caros mitos. El autor imagina este aparato crítico a partir de ciertas categorías culturales populares de México, donde la calavera o calaca ocupa un lugar central. ¿Alguna nostalgia de los 60? Es posible, como es evidente también su autonomía. Dejo aquí este recuento y luego de decirles Feliz Año (en la medida de lo posible) entrego este botón breve y punzante de Lazarte, el poema “Calavera literaria”:

El crítico literario / Sobrínisimo de la cala / Becario de ultratumba / Monaguillo odiadísimo / Enterrador de vanidades / Ave de mal agüero. / Hay que persignarse / Tres veces / Si te lo topas. // El poeta es más bien / el espiritista. / Detrás de él se asoma / un Concilio Cadavérico. / Y hay que saber mantenerlos a raya. / El poltergeist de Adán / Prende y apaga las luces. / Los orbes de Moro / Dibujan un collage ectoplasmático. // Por eso ten mucho tacto, Sr. Crítico, / cuando escribas sobre los poetas / ¡Todos tienen un genio maligno! / No vaya a aparecerse / La calavera de Vallejo / y lo jale de las patas” (p.54). 

Virginia Benavides. Ejercicios contra el Alzheimer. Lima: La Purita Carne, colección La Trenza, 2021.

Virginia Benavides Libro

Guillermo Valdizán. 002666 Lapo Tencia. Lima: Vallejo & Co., 2021.

Guillermo Valdizán Libro

Vanessa Martínez Rivero. Arte-Facta. Selección y traducción multilingüe. Lima: Vallejo & Co., 2021.

Vanessa Martínez Libro

Diego Lazarte. Calaveras retóricas. Lima: La Strada, 2021. 

Diego Lazarte Libro

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