Comunicación

Relacionado a los hechos sucedidos en esta semana a nivel gubernamental, Inchicaque explica que si bien las personas representantes de un área pueden tener una opinión particular, el discurso de la entidad debe ser uno solo. “Por ejemplo: lo que diga el Ministro de Salud, de acá a una semana puede cambiar, pero lo que dice el Ministerio de Salud no puede cambiar y ese es un punto a prestar atención”, finaliza el estratega.

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Comunicación, Comunicación política, Crísis

La Secretaría de comunicación estratégica de la Presidencia de la República siempre debe fortalecer el liderazgo político del presidente porque todo país democrático comprende que gobernar es saber hacia dónde lo dirigen. Un buen ejemplo peruano fue el de Martín Vizcarra, quien, desde el primer día del estado de emergencia, proyectó dar una conferencia de prensa diaria para informar sobre las medidas del gobierno para contener la expansión del coronavirus. Sus mensajes se realizaban en vivo alrededor del mediodía a través de la mayoría de canales de señal abierta y a través de una empresa de cable y Youtube. Acompañado del gabinete, el cual era presentado como el equipo que lideraba, Vizcarra se concentraba en explicar las medidas que se estaban tomando en función de las cifras y los últimos estudios. También explicaba las razones de los cambios de ministros y de las medidas que iban redimensionado la pandemia y las restricciones sociales. La estrategia era muy funcional: no tenía por qué responder él mismo a las preguntas de los periodistas, sino que las derivaba a los ministros especialistas, utilizaba un lenguaje muy claro y directo, e incluía la traducción simultánea en lengua de señas. En un contexto de muerte continua, crisis económica y sobre todo de incertidumbre, el traductor fue celebrado, pues transmitía directamente el mensaje de cuidado y solidaridad muy necesario en el momento. Apelar a la lucha y compromiso de todos, de pronto elevó la ciudadanía en el público que se acostumbró día a día a esperar las noticias que oscilaban entre el temor y la esperanza. Los periodistas entregaban previamente sus preguntas para responderlas de manera ordenada y se recogían algunas pocas del público por las redes. El poder ejecutivo alcanzó así, un claro dominio sobre la conducta de los periodistas que debían acatar las reglas establecidas para las conferencias. 

La iniciativa no era nueva en América Latina. En México, Andrés Manuel López Obrador la desarrolló durante el tiempo que fue jefe de gobierno de la Ciudad de México, entre los años 2000 y 2005, consiguiendo muchísima popularidad. Actualmente, mediante las conferencias llamadas las «mañaneras» (7 am), el gobierno anuncia los programas sociales, responde a los periodistas y da mensajes políticos a todo el país. Esta estrategia le ha permitido construir la popularidad que lo caracteriza, pero, sobre todo, dar instrucciones que con mucho ingenio le permiten construir la agenda política, de tal manera que la opinión pública y sus rivales políticos siempre deben responderle a él y no a la manera inversa, como, lamentablemente, parece estar ocurriendo con Pedro Castillo y sus malas relaciones con la prensa peruana e internacional. 

En las tres entrevistas, Castillo ha dejado en claro que ahora sí se siente dispuesto a responderle a la prensa tras meses de silencio que él justifica diciendo que se había visto muy afectado por cómo había sido maltratado por los periodistas durante la campaña electoral. Ahora, siguiendo a López Obrador, parece que ya no teme a las preguntas incómodas, no obstante, sigue manteniendo un victimismo que lo aleja simbólicamente de la postura del líder que se le reclama. Dice él estar aprendiendo a ser presidente, pero una de sus tareas debe ser discutir con su secretario de comunicación estratégica, su paisano Rodolfo Jaime Idrago, cómo encontrar una manera de contener a la prensa y marcar la agenda política del país. Que lo sigan vinculando con el terrorismo o matengan la presión sobre el caso de Karelim López, en lugar de que Castillo ponga sobre la mesa la corrupción universitaria, el narcotráfico, la salud del país o el bienestar de la población, es la razón por la que continúa bajando en las encuestas. 

Si el señor Idrogo quiere detener las entrevistas en las que los periodistas, por más famosos que sean, sólo se dedican a acorralar al presidente, debe investigar primero cuál es el sesgo mediático del medio del que provienen, y así evitar a personajes como Fernando del Rincón, cuya única fuente citada durante toda la entrevista no fue otra que el diario El Comercio, medio decidido a convencernos hasta hoy día que debe triunfar la vacancia. 

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Comunicación, Pedro Castillo, política peruana

¿Para qué sirve el lenguaje? Muchos responderán que para comunicar. Definitivamente transmitir información es una de sus funciones. Pero todos los estudiantes de psicología saben que las abejas tienen poderosos sistemas de comunicación que no tienen nada que ver con el verbo que, como sabemos, fue el principio de todo.

Tú y yo podemos decir “caballo” para referirnos a ese cuadrúpedo que tenemos al frente, o que uno ve y el otro no, o que ninguno está viendo. Incluso podemos decir unicornio que, a menos que no hayamos consumido algún alucinógeno, ninguno está viendo en carne y hueso, ni jamás verá. Además de sonidos como esos pronombres que abren el párrafo —tú y yo—, que son más locos que cualquier quimera en la medida que cambian de referente en cuestión de segundos. 

Por ahí, creo que fue Robin Dunbar —psicólogo, antropólogo y biólogo— afirmó que el lenguaje, básicamente es un instrumento para… chismear. Y la verdad es que un porcentaje mayoritario de nuestras interacciones verbales tienen que ver con qué hace quién, con quién, si nos gusta y nos conviene. 

No deja de tener sentido si pensamos que nuestra especie se desarrolló en grupos de alrededor de 120 individuos que necesitaban llevar una suerte de contabilidad social, de balance permanente del estado de las relaciones de las que dependía todo. Pero era una chismografía que tenía sentido para las redes sociales que iban de la intimidad a la comunidad, y tenía relevancia ceñida a reglas de reciprocidad, lealtad, alianza y competencia. No había manera de engañar a todos todo el tiempo sin correr el riesgo de ser marginado o poner en peligro al grupo. 

Se acabó con Internet y sus redes. En ellas estamos hablando con todos, todo el tiempo, quedando registro de todas las chácharas, que se amplifican hasta el infinito fuera de contexto. Y contrariamente a lo que ocurría hasta hace poco, sin que haya un control por parte de editores consagrados, medios formales, gobiernos, partidos políticos, congregaciones religiosas o grandes corporaciones. 

En esas condiciones, en las que cualquiera puede llegar a uno como si fuera, al mismo tiempo, un líder consagrado y un amigo íntimo, produciendo impactos afectivos intensos y profundos, muchas vidas pueden verse arruinadas. En las actuales redes sociales virtuales —más cuando la pandemia ha reducido los contactos directos y disminuido las señales que acompañan la interacción humana y le dan sentido, la vida se ha convertido en una mezcla de fragilidad y crueldad inmediatas.

Sí, se ha perdido intermediación. 

¿Alguien puede sorprenderse que los partidos políticos, por ejemplo, para mencionar solo una de las estructuras señaladas párrafos arriba, hayan caído en descrédito y no sean más capaces de canalizar la participación de los ciudadanos en la vida colectiva y que los líderes que la conducen lleguen sin ellos o a pesar de ellos al poder?

Entonces, como muchos lo soñaron, ¿son los individuos que ahora, por fin, se encuentran en relación directa, empoderados y libres? En mi opinión la respuesta es decididamente negativa. Esa actividad que nos hizo humanos, hablar con algunos sobre algunos acerca de algo, ahora es hablar a todos sobre cualquier cosa todo el tiempo. Nos incitan a hacerlo, pero solamente porque genera pistas que son rastreadas permanentemente y categorizadas sin pausa para, luego, vender nuestra atención, nuestra mirada, a quienquiera ofrezca algo que calce con nuestros perfiles. 

Antes que ver el triunfo de la libertad, el éxito de la comunicación, la victoria del debate, estamos viendo la miserable devaluación y el terrible fracaso de esos ideales.  

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Comunicación, habla, Lenguaje

Los emprendimientos y el entorno empresarial presentan, constantemente, diversos cambios a nivel político, económico, social y tecnológico. Hoy por hoy lo que estamos viviendo a raíz del COVID-19 ha llevado a las compañías a una transformación en sus diferentes áreas. Alguna de ellas vinculadas al desarrollo de nuevos productos, demanda del mercado, entre otros. Por esta razón, las organizaciones para afrontar los desafíos necesitan de líderes que sean capaces de reconocer el contexto para tomar las mejores decisiones. Ante ello Jaime Ampuero, coordinador del área de capacitación del Centro de Innovación y Desarrollo Emprendedor de la Pontificia Universidad Católica del Perú (CIDE – PUCP), asegura que estar atento a los cambios, y saber manejar los conflictos servirán para que un líder afronte una crisis. ¿Cómo hacerlo?

Cambio en la organización: Muchas veces las compañías necesitan sumergirse en cambios, los cuales en su mayoría se dan por etapas para alcanzar el éxito; sin embargo, en ocasiones estas transformaciones se dan a raíz de una crisis que surge por factores externos o internos, que impide prever las acciones que se van a tomar para enfrentar la situación.

Manejo del conflicto: Es inevitable que algún tipo de conflicto surja en los equipos de trabajo, por ese motivo, el líder juega un papel importante para que pueda discernir dónde y en qué momento se pueda generar situaciones complejas, con el fin de poder llevar a cabo acciones de una forma eficiente y adecuada.

Establecer una estrategia de cambio: Para llevar a cabo una acción que pueda llevar al éxito a una empresa, es fundamental analizar el contexto en que se está desarrollando el conflicto para que luego se pueda decidir qué estrategias ayudarán a superar la situación que atraviesa la compañía.

Para enfrentar estos posibles conflictos y los desafíos que trae la COVID-19, hoy más que nunca se necesita potenciar la comunicación en los equipos de trabajo, pues necesitan mensajes claros y precisos frente a escenarios de incertidumbre, ya que de ésta depende el desarrollo de todas las actividades y proyectos.

De esta forma, los líderes y colaboradores deben entender que no todas las crisis son negativas y pueden convertirse en momentos de reflexión para encontrar nuevas oportunidades para la organización. Además, las crisis, son el mejor momento para motivar, inspirar y acompañar a los miembros del equipo de trabajo. El líder -asimismo- debe ser capaz de mantener unido al equipo de trabajo, ya que para superar una crisis es mejor si hay un esfuerzo de todos. La colaboración y la cooperación son los mensajes claves.

De otro lado, la comunicación es muy importante. Esta debe ser clara y concisa. Por ello, Sofía Córdoba, docente de CIDE – PUCP, ofrece claves para tener una comunicación efectiva en tiempos de crisis.

Cerrar la brecha de la confianza: Los líderes necesitan creer más en sus equipos de trabajo y delegar responsabilidades. Es importante también que renuncien al micromanagement, que ha hecho que los encargados de los equipos sigan de cerca cada uno de los movimientos de sus colaboradores. Hoy en día, esto no debe de darse más, los jefes están para tomar decisiones trascendentes. Asimismo, este contexto es una oportunidad para que los responsables de las áreas sean coherentes; es decir, que lo que piensan, dicen y ejecutan vaya en una misma dirección.

Liderar con propósito: La coyuntura actual es un gran desafío, pero también una oportunidad para redescubrir si tus metas como empresario, jefe u otro cargo, está alineado con tu propósito superior de vida; es decir, que esté en la misma dirección con los planes que tengas en tu desarrollo personal, profesional y social.

Aprovecha la diversidad: Es importante aprender del otro, aceptar a los demás, reconocer que las personas independientemente de su puesto son muy valiosas e importantes. Este es el momento que los líderes deben de prestar atención más a sus colaboradores, hacer una escucha activa de las ideas que cada uno de los miembros del equipo tienen.

Recuerda que, ante esta coyuntura, los líderes deben de mantener una buena comunicación con todos los miembros de su equipo, solo así conseguirán que los colaboradores puedan enfocarse en los objetivos y que este camino no esté lleno de obstáculos como pensamientos negativos o incertidumbre sobre qué ocurrirá de acá a unos días.

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