Por ejemplo, cuando se habla de empresas populares, el común de las personas la define como el sector informal, mafioso y desordenado, otros ni siquiera lo analizan y fomentan los emprendimientos a nivel de ganancia económica solamente y la formalización pasa a segundo plano, legitimándola de alguna forma. Inclusive existen programas de televisión que solo hablan de inversión y ganancia, mas no de formalizar dicha transacción. Visión muy economicista y ligera. Un poco para salir de esta debilidad, una de las herramientas que se podría utilizar es la etnografía que parte de la  observación, la experiencia y la interacción con las personas, el buscar obtener información directa y de primera mano, contribuye a una mejor identificación de las necesidades individuales y colectivas en una población o grupo. Y de alguna forma entender el camino a la formalidad legítima y aceptada.

Teniendo en cuenta que el principal objetivo del emprendimiento social es llevar de manera positiva la vida de otras personas y comunidades, conociendo  sus problemáticas y situaciones reales, entendiendo los significados de cada comunidad, creo yo, que es importante el conocer de manera clara la base de todo espacio humano, formas de hacer, de pensar, de actuar que se van colectivizando y que puedan fomentar innovaciones emprendedoras. Para esto la recopilación de la información permitirá recopilar narrativas que identificarán patrones culturales, mentalidades, prioridades, y motivaciones propias del día a día de las personas.

El planeamiento y la implementación de emprendimientos sociales innovadores, basados en los resultados de una etnografía  o de una investigación antropológica, permitirían mayor claridad para las deseadas soluciones integrales, causando mayor impacto en la comunidad o sociedad involucrada. Un trabajo ordenado, podría sentar las bases para una cascada de emprendimientos que motivarían una producción general y paralela. Redes Sociales, Empresas populares.

Por esta razón, es que concluyo que la antropología y su herramienta predilecta, la etnografía, es capaz de contribuir a los emprendimientos sociales. No asumir el contexto de las personas, sino, comprobar con la identificación de las semejanzas y diferencias, entender el porqué de la informalidad para revertirlo desde la base misma, encontrar toda la simbología detrás de un emprendimiento, comprender los significados de los grupos humanos y sus acciones. Toda esta evaluación y análisis permite el éxito asegurado de un emprendimiento social.

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Antropología, Emprendimiento social, Hans Behr

Es momento de comenzar a familiarizarnos con los mercados nuevos, en integrarnos desde la base con los cambios internos también, formalizando a los nuevos empresarios que por necesidad van apostando por nuevas oportunidades, mirando al emprendedor como el reflejo de una sociedad mundial cambiante, que lo convierte en el máximo representante de un cambio social, como sujeto económico que va a va a generar nuevos espacios. Nuevamente hay una oleada migratoria, ya tenemos la experiencia, asumamos el reto. Vendrá la competencia, perdón, ya está la competencia sana entre los emprendedores, fortalezcamos habilidades, trabajemos las capacidades.

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Competitividad comercial, Hans Behr, Integración migratoria

Estas dos situaciones asumidas o por asumir de parte del Estado y la Sociedad, solo para los  términos del emprendedurismo, va a traer consigo el avistamiento primero de parte de nuestros migrantes internos, emprendedores natos y por otra parte de nuestros visitantes hermanos del país del norte, una extrema competitividad que permitirá al consumidor optar, bajo las leyes generales del mercado, por lo que más se amolde a sus prioritarias necesidades. Señores se abre el mercado aún más, en lo formal, en lo informal, en lo popular, en el emprendimiento real. Este nuevo cambio social se está dando y con fuerza y repito, es el emprendedor el que se convierte en casi su máximo representante. No volteemos la mirada y consideremos la oportunidad de un cambio, nuestro cambio se va a dar como país. Hablemos nuevamente de competitividad.

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Hans Behr, Movidas del mercado, Movilidad social

Mucho rollo se dirá, muchas definiciones, que parecería que sólo los científicos sociales podrían ser buenos emprendedores, pues no, no es cierto. El verdadero fin de este articulo como el de muchos otros que me atrevo a escribir, es el de considerar y valorar el verdadero significado del emprendedurismo en el Perú. No todo es emprendimiento, ojo con eso. Para ser un buen emprendedor debemos tener real conciencia no solo de nuestro entorno inmediato y comercial sino estar informados de las características de nuestra sociedad y de términos diferenciados como los que hemos tratado. Referidos esos términos deberíamos concluir, que se puede crecer económicamente mucho pero no nos desarrollamos ni como humanos ni económicamente. Guardo que significa eso como país.

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crecimiento económico, Desarrollo Humano, Hans Behr

El nuevo cambio social se ha dado y se da constantemente con fuerza y es el emprendedor el que se convierte en casi su máximo representante. No volteemos la mirada y consideremos la oportunidad de un cambio, nuestro cambio como país. Ahí está el secreto. Mucho se aliviaría si consideramos esta coyuntura y aprovechamos nuestra realidad, las poblaciones extremas periféricas y atendidas socialmente no reclamarían, la ecología nos agradecería y más aun sin fortalecemos con sensibilizaciones y capacitaciones este cambio a construir, otro sería el tema.

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Emprendedores, Hans Behr

Un tema en donde las ciencias sociales y en especial la antropología toma especial interés y se demuestra en muchas investigaciones, es el componente etario. En muchas etnografías sobre sociedades llamadas primitivas o en sociedades campesinas, muchos investigadores antropólogos prestaron mucha atención a la estratificación por edades, pues permitía dar cuenta de cómo era el funcionamiento de las mismas. Sin embargo, identificada la importancia y la coyuntura actual, el análisis llega al mundo urbano también, pues los constructos culturales también han considerado que, si bien la mayoría de las personas o individuos desarrollan a lo largo de su existencia un desarrollo fisiológico y mental de forma natural, sin embargo, en casi todas las culturas, la edad está asociada a propiedades únicas que categorizan a las personas y pautan determinados comportamientos.

Existe mucha teoría dentro de la ciencia antropológica que busca explicar el carácter relativo de una división etaria, pues en el tratamiento del tema es condición considerar temas de espacio, de tiempo y de estructura social.

Podemos decir que la edad como condición natural no siempre es igual con la edad como condición social. Repito, es mucha teoría, sin embargo, el argumento principal pasa por plantearnos una construcción diferencial en las edades y de los sujetos a partir de las dinámicas sociales que los originan. Encontrando que existe una edad cronológica, y una edad que está condicionada por la época. Generación. En constructo social: Llegada a la luna, caída del muro de Berlín, la alta tecnología, etc. Cada una de estas etapas forman parte en cadena cual influencia al desarrollo etario de los individuos, dejando el conteo solamente cronológico sino fortaleciendo el crecimiento social y por qué no cultural.

En la actualidad y en el caso peruano en especial deberíamos considerar como alternativa de análisis lo expresado líneas arriba, pues no escapa al interés que podría tener un emprendedor o empresario popular para fortalecer su apuesta, como proveedor que satisface a sus clientes. La edad es la misma en todo sitio o lugar cronológicamente hablando, pero no es igual vista de manera social y culturalmente. Pues, como ejemplo y como ayuda comprensiva recordaré que, en un viaje a Cajamarca, pude ver a muchos jóvenes veinteañeros antes de la pandemia bailar con infinita alegría y estilo sus carnavales, en Tarapoto el bailar pandilla no es privilegio de los “viejos”, es culturalmente la sazón de las fiestas, etc., en la ciudad, creo y digo creo, sin temor a equivocarme, los jóvenes urbanos a los cuales les diré son “químicamente puros” el zapateo de un huayno no es su fuerte. (ojo es un ejemplo, no están obligados a saber). ¿Qué quiero expresar con estos recuerdos o ejemplos? Pues fortalecer el argumento, de considerar importante también el darle un espacio al análisis profundo del tema etario como construcción social. Creo que ayudaría mucho a optimizar los proyectos futuros de empresa. Con esto no estoy haciendo una división urbana rural a nivel de jóvenes, ojo, sólo estoy considerando como ejemplo, de que todos los jóvenes de la misma edad no son generación estándar y eso en términos emprendedores es una posibilidad de atención dirigida con promesa de éxito.

Pensar en poner una empresa o fortalecer un emprendimiento tiene como base fundamental el tener un estudio o análisis muy detallado del público objetivo al cual apuntar, dentro de todo eso es lógico. Pues bien, tenemos varias alternativas y separamos varias aristas: espacio en el cual ponemos nuestro negocio, ya sea en el campo o en la ciudad, edad hacia donde apuntamos el servicio, jóvenes urbanos químicamente “puros” o jóvenes con ascendencia fuerte del campo, gran alternativa, eso para comenzar. Cada generación tiene o tuvo expectativas, condicionamientos desde la cultura formada o en formación, influencias territoriales o internacionales, jóvenes globalizados, mundializados o jóvenes herméticamente territoriales, existen un sinfín de maneras de considerar con el tema de las edades.

Lo cierto es que mirar un negocio, privilegiando esta característica, tiene mucho de real, pues los públicos objetivos son identificables y la lealtad del consumista se da a prueba de balas. En todas las edades.

La otra alternativa es pensar que esta vez escribí una falacia y considerar que todo público para un negocio es bueno, y para adelante. Pero igual pienso que eso no es lo recomendable. Gracias.

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edad, grupo etario, Hans Behr

En el presente, la crisis sanitaria que ha generado la pandemia de la COVID-19 con sus consecuencias, que aún nos afectan, pone sobre la mesa del gobierno la obligación de destinar más recursos a sus programas sociales. Considerando que no solo en nuestro país, sino que en todo Latinoamérica los niveles de pobreza se han incrementado y seguirá haciéndolo.

Los recursos que el Estado destina para la lucha contra esta pobreza, o para ayudar a las poblaciones llamadas vulnerables o para desarrollar una mejor infraestructura para mejorar condiciones de vidas cotidianas, se ven reflejados en los programas sociales que existen en el Perú.

Sin embargo, un gran porcentaje de estos programas van tomando de forma constante y perenne, una marcada línea asistencialista y con rasgos paternalistas que frenan y limitan, creo yo, el verdadero sentido de lucha contra la pobreza y no se aproximan en nada a ser generadores de desarrollo y progreso en las comunidades atendidas. Y digo un alto porcentaje, al referirme a los liderados por los programas sociales estrellas y más conocidos, los otros son ensayos que para mi modesta opinión deberían ser fortalecidos. El lector sabrá sacar conclusiones de aquellos y no aquellos programas.

Lo que se busca en los programas sociales es encontrar eficiencia y eficacia al ser desarrollados y si bien, es importante la asistencia a las poblaciones que más lo necesitan, es también muy importante considerar qué tipo de asistencia se está dando en la actualidad.

En todos estos artículos que preceden y que tienen que ver con el tema del emprendedurismo, se están tocando temas que desde la perspectiva social y cultural abren caminos de análisis y consideración para conseguir un mejor desarrollo y crecimiento a niveles poblacionales y comunales. Es tratar de darnos cuenta de la importancia de involucrar a la misma población no solo en las decisiones propias de las comunidades sino de las decisiones propias para su autogestión. Y para eso, es importante anexar a todos los programas una coordinación, un programa o una oficina que se encargue de capacitar y fortalecer capacidades, habilidades, por un lado, o hurgar un poco en la historia y en la cultura de estas poblaciones, buscando potenciar sus recursos y darles la capacidad de crecimiento auto sostenido.

Es un papel importante del Estado, generar empleo y crecimiento económico, y para ello existen muchos mecanismos, y las posibilidades de lograr ese crecimiento está, aunque no lo creamos, en la sociedad misma como puntal. Una sociedad que tiene a nivel nacional muchas particularidades que deberíamos comenzar a aprovechar, y que en la mirada del desarrollo que buscan los programas sociales, seria de mucha utilidad, solo es importante generar en las personas atendidas y beneficiarias la idea de que la ayuda del estado tiene un cierre y este va a llegar en cualquier momento y para cuando se dé, existen los instrumentos necesarios para paliar esa falta dejada.

Ante programas que brindan alimentos, a los que cuidan niños, o a los que brindan asistencia a las comunidades para infraestructura, no sería interesante pensar en buscar que no solo recaigamos en esa asistencia, ¿sino en la que menciono líneas arriba? Es decir, fortalecer o brindar asesoría voluntaria para que aquellas madres que reciben atención con sus hijos puedan generar comedores propios de auto sostenimiento, generen en las necesidades propias la formación de sus propios proveedores formales, o que la infraestructura no vaya en los caprichos de cualquier alcalde entusiasta y se ponga relevancia a infraestructura que beneficie a la población misma en lo que se refiere a algún producto estrella: quesos, truchas, taras o cacao. Si el estado promueve integralmente este desarrollo, fortalecimiento de capacidades, aprovechamiento de recursos naturales, se estaría muy cerca de ver hecho realidad en principio de unos muy estructurados micro corredores económicos a través de todo nuestro país. Tema de otro artículo.

A esto me refiero con la importancia de darle una nueva mirada a los programas sociales, no solo la asistencia ortodoxa, ongista, sino una asistencia integral de un estado comunicante y coordinante, convocante. Y de esta manera podremos apuntar a seguir en una etapa de reactivación económica, es decir, camino a alcanzar mejores niveles productivos y de empleo antes de la pandemia.

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Hans Behr, Programas sociales

Ayer se conmemoró un año más de la existencia de Lima, nuestra capital, 487 años de su fundación. Pensar en la capital es hacer un recuento de historia republicana, criolla y muy urbana, pero también pensar en la capital es darse cuenta de un espacio que es crisol de culturas y manifestaciones muy particulares. Este detalle es la realidad misma de la nueva Lima.

Pensar en Lima es también darse cuenta que es el resultado de un encuentro cultural que muchos investigadores sociales lo han trabajado hasta el cansancio, y que es motivado por las conocidas migraciones internas que se dieron del campo a la ciudad el siglo pasado, aquellas que motivaron ese “desborde popular” que generó la construcción de hecho y no planeado de un singular territorio cuyas características pueden observarse y analizarse desde diversos enfoques o teorías, la economía, la sociología, la antropología y otras tantas ciencias que toman como eje singular el fenómeno de las migraciones.

Conviniendo que aquellas causas y también por qué no consecuencias de la migración “se dan por situaciones políticas, sociales, económicas o culturales que impulsan la salida del lugar de origen o la llegada al lugar de destino. Por lo general, se trata de factores que restan calidad de vida y que el migrante trata de solucionar desplazándose de su ciudad o país”. Teoría pura y que calza muy bien en el caso limeño, con una sola discrepancia, en Lima, las muchas culturas que existen, podrían marcar la pauta para construir una gran cultura y convertir la capital como piloto natural de este planteamiento.

Quizás también en algún momento esta situación generó problemas de integración, de adaptación, de aceptación, de discriminación y quizás hasta de xenofobia, y puso el marco para la discusión de los detalles de la interculturalidad. Sin embargo, lo cierto es que la Lima migrante, andina, campesina se instaló en Lima, conquistó Lima, y cambió Lima. Le dio un tinte nacional, general y de convivencia cultural, que comienza a vencer desde hace unas décadas los embates de la disociación y construye esa nueva ciudad, que ya muy poco tiene de migrante en tiempo real, sino que es de nuevos limeños o reales limeños, condensados en varias culturas que de hecho se han convertido en una sola. Las diferencias culturales se acortan en la capital, se mezclan y van generando una nueva cultura. El mundo urbano es rural y el mundo rural es urbano. Es un ida y vuelta mental y recae construyendo una nueva cultura.

Una cultura que trae nuevas particularidades, y que genera, considerando la lectura emprendedora la construcción de nuevas estrategias, el fortalecimiento de redes sociales, la optimización de una nueva interculturalidad, nuevos aires de competencia, es decir, esta nueva Lima es la fuerza de la creación y fortalecimiento de las nuevas empresas populares, emprendedoras, generadoras de empleo, el surgimiento de un sui generis mercado interno a veces llamado informal, de necesidades, fuerte y original y de innovación constante, de lucha ante la crisis, de afrenta contra la pandemia, es decir, esta es la nueva Lima.

Lima ya no es una ciudad de migrantes, Lima es una ciudad que sale adelante, una ciudad original, donde las culturas se encontraron y van construyendo sin darse cuenta esa gran cultura popular. Esa es la nueva mirada que hay que tener de Lima, como ciudad, como capital.

No es que se obvie las culturas matrices en todas sus expresiones, es importante mantenerlas vivas, norte, centro y sur, eso es innegable, sin embargo, si seguimos pensando que la capital es un lugar de llegada solamente, y de manera egoísta se piensa que es solo un espacio de salida de crisis, estamos contribuyendo a la disociación, a la falta de identidad, y como dije en artículos anteriores, estamos empezando a perder las batallas, si actuamos así, ante las culturas consolidadas que están entrando nuestro mercado.

Entonces, la intención de este artículo es iniciar una nueva lectura de Lima, quebrar la imagen egoísta de una Lima criolla o desterrar la imagen de una Lima migrante, eso ya pasó, mucho se trabajó sobre eso, ahora ya no, nuestra capital, es un territorio en el que se comienzan a construir semejanzas y se están venciendo las diferencias, aquellas diferencias culturales que alejaban y disociaban, ahora se construyen en base a las semejanzas culturales. La coyuntura ha individualizado a las poblaciones y la cultura es una base para el cambio muy fuerte. Construyamos o para los debatientes, fortalezcamos esa nueva cultura limeña. Ahí va mi homenaje a esta ciudad.

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capital del Perú, Lima, Lima multicultural
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