diversidad

Sea como fuere el tema de estabilidad en el trabajo en la actualidad no tiene la base fuerte que todo Estado debería manejar. El empleador tiene mecanismos diversos que interpretarán y permitirán ceses imprevistos. Una realidad por eso, es que ya sean los trabajadores o los empleadores, los que pondrán en agenda esta situación de miles de personas en la actualidad, y la pregunta de si existe o no existe estabilidad en los trabajos se presenta en una coyuntura tan difícil en nuestro país, que el tema generaría diversas aristas de interpretación. No es mi idea abrir polémica en este tema tan álgido, pero sí pretendo concluir en que esta situación genera estrategias nuevas que deben de considerarse para no generar brechas de desempleo y crisis intrafamiliares.

Por esta razón es que nuestra realidad laboral genera a la larga particularidades que presentan cómo no a nuestro Perú como un país emprendedor y el orgullo de serlo genera debates para aceptarlo o analizarlo. Sin embargo, hay toda una gama de situaciones que explican esto. Tema muy amplio a tratar, los despidos o términos de contrato, generan los autoempleos forzados y a la larga informalidad por doquier.

Entonces, en nuestra sociedad globalizada, joven, inmersa en el mercado de muchas maneras, se obliga a no solo apostar por la estabilidad laboral, sino la realidad te obliga también a caminar siempre con un plan alterno de supervivencia. La mentalidad del peruano deberá ser preventiva y pensar en el día siguiente, cuando no hay trabajo. La inversión fortalecerá los autoempleos por necesidad y generará una mejor apuesta para emprender. Los famosos planes alternos de recuperación, las liquidaciones bien invertidas y pensadas, toda esta gama de oportunidades planificadas es parte de una estrategia que ya debería estar inmersa en nuestro devenir diario, sino la crisis golpeará mucho más fuerte. Ustedes me entienden.

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Esta sensación es falsa e ilusoria, pero muy poderosa. Nos hace creer que somos superiores a los demás y que, por tanto, tenemos derecho a tratarlos con desprecio y desdén. Nos hace olvidar que todos somos seres humanos, con los mismos derechos y dignidad, independientemente de nuestra raza, religión o nacionalidad.

Por eso, la lucha contra la xenofobia es una lucha por la justicia y la igualdad. Es una lucha por el respeto a la diversidad y por la construcción de una sociedad más inclusiva y solidaria.

Solo cuando seamos capaces de reconocer la humanidad en los demás, de respetar su dignidad y su derecho a ser tratados con igualdad y justicia, podremos superar la desgracia de la xenofobia y construir un mundo mejor para todos.

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Según el Ranking PAR Aequales 2020, en el Perú solo el 59% de las empresas cuentan con políticas de inclusión y diversidad. Es importante revisar de manera constante estos indicadores, pues la pandemia creó nuevas oportunidades para que las empresas puedan replantear su forma de trabajar, y medir la productividad.

La diversidad laboral y la inclusión en este aspecto implica gestionar todo tipo de talento en la empresa, sin importar orientación sexual, identidad de género, edad, prácticas religiosas o culturales, discapacidades físicas u otras diferencias.

Para ayudar a las miles de empresas latinoamericanas que aún no dan el paso hacia las políticas de inclusión, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), elaboró el libro “The Future of Diversity”, en el que explica que un enfoque único para todos los trabajadores no funciona debido a la diversidad de cada uno de ellos.

Empresas diversas

Los más de 25 autores de la publicación plantean que para generar avances respecto de la diversidad, las instituciones y estructuras inclusivas deben considerar que no todos los que reciben la misma etiqueta tienen las mismas necesidades.

«The Future of Diversity» explica que la diversidad, y por ende las distintas necesidades, pueden implicar aristas como igualdad de género y transversalidad, migración y diversidad étnica, racismo, violencia contra las personas LGTBI y discriminación por edad. Al exponer una variedad de perspectivas, el estudio se propone aumentar la conciencia sobre las formas y los elementos de la “diversidad”.

El libro muestra que los prejuicios y estereotipos que llevan a la discriminación y a la violencia, son un obstáculo para la diversidad. Lo mismo sucede con lo que un “trabajador normal” debería ser. Quienes no se aproximan a esta imagen son los “otros”, quienes tendrán que superar mayores obstáculos en la búsqueda de trabajo y mantener el empleo. Estas personas están expuestas de manera desproporcionada a formas más o menos sutiles de discriminación y violencia en el lugar de trabajo. Por otra parte, los “trabajadores típicos”, con frecuencia no se dan cuenta de los privilegios que tienen en el mercado de trabajo.

Abrazar la diversidad tiene repercusiones económicas favorables, indica la publicación. El crear una cultura empresarial diversa e inclusiva aumenta la eficiencia y las ganancias al poner de manifiesto la contribución que pueden aportar los diferentes individuos a las organizaciones.

Parte de la cultura empresarial diversa no es solo contar con procesos de selección que no involucren ningún sesgo más allá del perfil profesional, sino también transparencia respecto de la igualdad salarial, así como asistencia para cualquier tipo de condición médica que puedan presentar los trabajadores.

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