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La crisis económica por la pandemia ha hecho que surjan muchos emprendimientos por necesidad. En el norte del país la situación ha sido muy similar con algunas características propias de regiones como Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad, Cajamarca, San Martín y Amazonas.

Según Eddie Valdiviezo, director del HUB UDEP, la incubadora de emprendimientos de la Universidad de Piura, muchas familias se ven en la necesidad de emprender y en esa necesidad de diferenciarse están tratando de innovar en sus procesos y digitalizarse.

“La virtualidad ha permitido romper el esquema de solamente vender en Piura o en el norte. Se va rompiendo ese esquema mental y se vende más ahora a nivel nacional e incluso se exporta, lo vemos más en los pequeños emprendedores. Además, por el mismo contexto, en el norte, se ven mucho los emprendimientos basados en productos agroindustriales y agrícolas”, precisa.

La capacitación como un desafío

El especialista considera que la conectividad y la implementación de los pagos digitales no solo les ha permitido evitar la pérdida de ventas entre el público bancarizado, sino que también terminan por incrementar la inclusión financiera de los propios emprendedores. De esta manera, el principal desafío para su crecimiento está en el acceso a financiamiento y en las capacidades de gestión desarrolladas por los empresarios.

“(El acceso a créditos) sigue siendo complicado por los flujos de caja pequeños que tienen y que tratan de mantener para seguir operando. Hay una necesidad de mejorar el acceso a financiamiento, pero también hay un tema de educación. Es importante tener una mayor proyección de para qué quiero el financiamiento, un plan de negocios sobre el cual apalancarse para seguir creciendo ordenadamente”, comenta.

Asegura que el nivel de formalidad también ha ido presentando mejoras, pero también requiere de un esfuerzo educativo de parte de las autoridades para explicar adecuadamente las oportunidades que se obtienen a partir de la formalización, por ejemplo, el acceso a nuevos mercados con créditos más accesibles.

A nivel nacional, el estudio “Perfil del Emprendedor Peruano del Bicentenario”, encargado por el Programa Contigo Emprendedor BCP, encontró que el 92% de los emprendedores busca capacitarse y tiene una alta disposición para adquirir conocimientos.

Otro de los resultados indica que el 56% de los empresarios de la microempresa son de provincia, y un 44% son de Lima. Asimismo, el 48% de las microempresas se dedican al rubro del comercio, principalmente a la compra y venta de bienes (al por mayor y menor).

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Emprendedores, emprender, Regiones

Emprender requiere de determinación, organización y un capital base para empezar. Aunque uno crea que se necesita juventud para hacerlo, la edad no es un factor decisivo. Según el Global Entrepreneurship Monitor, el 15.5% de los emprendimientos establecidos en el Perú son administrados por personas entre los 55 y 64 años.

Por ello, nunca es tarde para emprender. Se necesita tener una buena idea, muchas ganas de materializarla, una perspectiva de negocio, conocer las posibilidades que ofrece el mercado actual y conseguir financiación.

La historia más conocida a nivel mundial sobre emprender a la tercera edad es la del “Coronel Sanders”, que tenía 62 años cuando formó la franquicia Kentucky Fried Chicken.

En el Perú, la pandemia obligó a muchos adultos mayores a emprender, ya sea por necesidad, por ausencia de ingresos o por oportunidad, pues vieron un nicho en el mercado que podían explotar con sus negocios.

Dos ejemplos peruanos son: Gloria Ramos y Enrique Cuadros, una pareja de adultos mayores de 70 y 80 años con discapacidad auditiva que crearon Gloren, un emprendimiento surgido en pandemia que ofrece juegos de mesa hechos en madera y pintados a mano. Iniciaron su negocio de venta de juegos de ajedrez, damas y ludo como una forma de pasar las horas de encierro producto de la cuarentena. Ya han vendido más de 500 juegos.

También se encuentra Ebert Tassara, del Taller de Ebert. Un emprendimiento de un electricista de 78 años que creó trípodes para colocar los celulares y ya ha puesto en el mercado más de 1000 unidades.

Se trata de ejemplos que nos demuestran que, para emprender, no hay edad.

Claves para emprender en la tercera edad

Pablo Coloma, gerente general de Emprende, entidad del grupo de la Fundación Microfinanzas BBVA, indica que una de las claves de estos negocios es desarrollarlos en tamaños que puedan ser adecuadamente administrados. “Lo ideal es que los emprendedores comiencen sus servicios de modo pausado, primero con una pequeña actividad que puedan controlar y comercializar adecuadamente y que vayan creciendo de a poco”, señala Coloma.

Lo atractivo de las oportunidades laborales autogeneradas para los jubilados es que pueden seguir teniendo ingresos y realizar actividades a tiempo parcial desde el propio hogar. Dirigir la propia Mype puede ayudar a mantenerse motivado, feliz, saludable y activo en los próximos años, así como a complementar los ingresos.

Entre los años 2000 y 2050, la proporción de la población mundial con más de 60 años se está duplicando y llegará al 22% al final del período, pasando de 605 millones a 2.000 millones, de acuerdo a información de la OMS. En ese sentido, emprender y sostener un negocio durante la tercera edad no será un hecho extraño, más bien es parte de la nueva y antigua normalidad.

Finalmente, un emprendedor de 65 años demuestra tener experiencia en los negocios, pues ha trabajado gran parte de su vida.  Encuentra una motivación laboral pasada la jubilación y le permite mantenerse activo. Además, tiene sabiduría laboral, lo que significa que puede ser un buen mentor. Esto servirá para guiar y formar nuevos trabajadores bajo un modelo de disciplina y responsabilidad. Como ven, para emprender, no hay edad y les sobra experiencia.

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65 años, emprender, experiencia