Pie Derecho

¿Chapa a tu venezolano?

“Solo cuando seamos capaces de reconocer la humanidad en los demás, de respetar su dignidad y su derecho a ser tratados con igualdad y justicia, podremos superar la desgracia de la xenofobia y construir un mundo mejor para todos”

La situación de migrantes venezolanos en la frontera con Chile ha servido, lamentablemente, para detonar sentimientos xenofóbicos en vastos sectores de la sociedad peruana, alentados, penosamente, por algunos medios de comunicación.

La xenofobia es una desgracia que hiere profundamente el corazón de nuestra humanidad. Es una enfermedad del alma que se arraiga en la ignorancia y el miedo, y que se manifiesta en la discriminación y el rechazo hacia aquellos que son diferentes a nosotros.

La xenofobia es como una plaga que se extiende por todas partes, contaminando los corazones y las mentes de aquellos que la padecen. Se alimenta del desconocimiento y de la falta de empatía, y se convierte en un veneno que corroe las relaciones entre los seres humanos.

Sus efectos son devastadores. Divide a las personas, las enfrenta entre sí y fomenta el odio y la violencia. Desata una espiral de intolerancia y resentimiento que acaba por destruir la convivencia pacífica y armoniosa entre los seres humanos.

Pero la xenofobia también tiene una raíz más profunda. Nace de la sensación de que hay un «nosotros» y un «ellos», de que hay grupos de personas que son diferentes y que, por tanto, no merecen el mismo respeto y consideración que los miembros de nuestra propia comunidad.

Esta sensación es falsa e ilusoria, pero muy poderosa. Nos hace creer que somos superiores a los demás y que, por tanto, tenemos derecho a tratarlos con desprecio y desdén. Nos hace olvidar que todos somos seres humanos, con los mismos derechos y dignidad, independientemente de nuestra raza, religión o nacionalidad.

Por eso, la lucha contra la xenofobia es una lucha por la justicia y la igualdad. Es una lucha por el respeto a la diversidad y por la construcción de una sociedad más inclusiva y solidaria.

Solo cuando seamos capaces de reconocer la humanidad en los demás, de respetar su dignidad y su derecho a ser tratados con igualdad y justicia, podremos superar la desgracia de la xenofobia y construir un mundo mejor para todos.

Tags:

Chile, Discriminación, diversidad, migrantes venezolanos, venezolanos, xenofobia

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