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Todas las semanas, la videocolumna de Alexandra Ames: Paños Fríos.

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IEP, Últimas encuestas

Si Lima fuera el Perú, la diferencia entre Keiko Fujimori y PPK en la primera vuelta del años 2016 habría sido de solo 10% y no de 15% como fue en la realidad. Igual PPK habría sido presidente en la segunda vuelta, aunque con una diferencia mayor. 144 mil votos lo separaban de Fujimori. Quién sabe si con una diferencia así habría podido tener un gobierno menos complicado y quien sabe si lo terminaba.

Si Lima fuera el Perú, en las elecciones congresales del 2020, Podemos habría sido la bancada más numerosa del Parlamento, alcanzando el 15.5% del total de votos válidos. El Partido Morado, el segundo con 11%; Frepap tercero con 10%; AP cuarto con 9% y FP quinto con 8%. El PPC habría salvado la valla y hubiese tenido representantes congresales. El partido de los Luna habría conseguido 32 representantes, los morados 22, los Frepap 20, AP 18 y los fujimoristas 16. Ese habría sido el Congreso que se eligió. ¿Sagasti habría sido presidente? ¿Merino habría sido elegido?

Si Lima fuera el Perú, en estas últimas elecciones generales Hernando de Soto habría pasado a la segunda vuelta junto a Rafael López Aliaga. Ambos habrían sumado 38% de votos válidos y habrían llegado al 6 de junio en paridad de fuerzas. Solo 11 mil votos los separaba. Keiko Fujimori no habría podido montar todo su berrinche de fraude porque sencillamente no habría llegado a disputar la segunda vuelta. Se habría quedado en tercer lugar con 14%, a 156 mil votos de distancia de López Aliaga. ¿Castillo? Habría quedado en séptimo lugar con solo 7% de votos, bastante lejos de los punteros.

La bancada mayoritaria habría sido la de Renovación Popular, seguida de la de Fuerza Popular, Avanza País, el Partido Morado y Somos Perú. APP habría quedado afuera del Parlamento y Victoria Nacional (Forzai) tendría representación. Existiría una representación peculiar, pues RP tendría 22 curules, Fuerza Popular 19, Avanza País 17, el Partido Morado 14, Somos Perú 12, Podemos 11, Juntos por el Perú 11, Acción Popular 9.

Además, si Lima fuera el Perú, Keiko Fujimori sería la presidenta actual con un aplastante triunfo sobre Castillo de 66% contra 34%. Casi dos millones de votos de diferencia entre ambos existiría. Seguramente no pensaría que existió fraude, ¿verdad? Por cierto, resulta impresionante cómo teniendo esos casi dos millones de distancia no haya ganado la elección general.

Eso, en cuanto a resultados electorales, pero hay más. Si Lima fuera el Perú, el 26% de su población sería de NSE AB (no el 11% como realmente es) y solo el 6% de NSE E (no el 35% de la realidad).

Si Lima fuera el Perú, el 59% de hogares ya tendría conexión a Internet y el 56% tendría TV cable. Pero además, el 47% de hogares tendría una PC o laptop, aunque el 71% de personas usa Internet. El 83% de hogares refrigeradora, 57% lavadora de ropa, 39% microondas, 19% automóvil propio. El promedio de ingresos por familia sería de S/ 4,803 y existiría casi S/ 1,000 promedio de capacidad de ahorro. La mitad tiene una cuenta de ahorro, el 46% una tarjeta de débito y el 12% una de crédito.

Qué país diferente seríamos si Lima fuera por el Perú. No lo decimos ni con orgullo ni con alegría, sí con preocupación. Pero esta mirada ayuda a entender también qué es lo que va ocurriendo con la opinión pública cuando encontramos resultados que buscan auscultar la coyuntura actual. Somos un país dividido y cada encuesta -seria- que sale lo único que hace es confirmarlo.

 

En la última encuesta del IEP publicada el domingo 22 de agosto, esto se aprecia muy claramente. Lima desaprueba significativamente más que otros departamentos la gestión del presidente Castillo (61% Lima, 37% Perú sin Lima, ¡casi el doble!). En cuanto a la imagen del presidente, todos los atributos son negativos para los limeños, mientras que en el Perú sin Lima se considera que Castillo se preocupa por los que menos tienen, es honesto, democrático e inspira confianza. En promedio, en todos esos atributos, Castillo obtiene 42% en Lima y 57% de aprobación fuera de la capital.

Desglosando uno por uno cada item de evaluación que la encuesta recoge, la sentencia es la misma. Si Lima fuera el Perú la situación del gobierno sería insostenible y muy posiblemente las voces que piden hoy vacancia ya habrían logrado imponerse. Afortunadamente no es así. No porque nos guste el gobierno sino porque creemos que hay que respetar el proceso y Castillo fue el presidente electo (y no lleva un mes en el cargo).

La pregunta de fondo es, ¿qué explica esta fractura?, ¿esta mirada tan disímil dentro de un mismo territorio que no solo IEP muestra sino también Ipsos y Datum -aunque esta última con una estrategia de sesgo que casi invalida su interpretación? ¿Cómo explicar una manera de interpretar el país?

Tal vez sea muy pronto para aventurar un análisis. Tal vez el efecto mercado se siente más en Lima y ello mueve la aguja. Tal vez la capital no logra salir de su modo negación y sigue pensando en la campaña electoral. Quizás la esperanza real y concreta se mantiene en regiones que hoy se sienten representadas y nunca antes experimentaron ello.

En todo caso, debemos esperar para entender mejor todo lo que está pasando con este gobierno y con este país. Pero sí debemos estar atentos al simplismo argumental que muchos analistas están esbozando con una mirada muy fija en la capital y con muy poco ojo fuera de ella.

Si queremos que Lima sea el Perú, que sea una representación de este, no una isla aislada que mira con desprecio lo que pasa afuera de sus fronteras. Ese es el camino de la integración, aunque hoy estemos en el de la segregación.

 

La información electoral se encontró en: www.onpe.gob.pe.

La información económica en: http://apeim.com.pe/wp-content/uploads/2020/10/APEIM-NSE-2020.pdf

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Datum, IEP, IPSOS

La encuesta del IEP que ha publicado La República sobre la marcha del gobierno es contundente: un 46% lo desaprueba y apenas un 38% lo aprueba. Según la medición, inclusive en el sur, su reducto político, si bien el Primer Mandatario obtiene 50% de aprobación y 32% de desaprobación, en el mes de julio, antes de jurar como jefe de Estado, tenía el 64% de respaldo, revelando una caída de 14 puntos porcentuales.

Además de ello, un 79% de peruanos considera que deben hacerse algunos cambios en el gabinete (52%) o que deben ser cambiados todos (27%). Y no hay distingo global de estrato social o región geográfica. En el centro -la región de Cerrón- el 53% considera que se debe hacer algunos cambios y el 23% que deben salir todos los ministros. En el sur -región castillista en la segunda vuelta- el 55% estima que deben salir algunos ministros y el 21% que deben irse todos.

En el sector C, el 51% señala que deben hacerse cambios parciales del gabinete y el 27% que el cambio debe ser total. Y en el D/E, un 50% solicita un cambio parcial y un 27% cambio total. En la sierra, el 55% cree que deben salir varios ministros y el 19% que deben marcharse todos sin excepción.

Y en cuanto a identificación ideológica, dentro de la propia gente que se considera de izquierda, un 49% considera que se debe cambiar a algunos ministros y el 22% cambiar a todos.

Por lo demás, un 43% de los ciudadanos cree que la situación económica nacional estará peor en los próximos 12 meses y un 44% lo mismo sobre la economía de su hogar. Solo un 29% cree que la economía peruana mejorará en el año que viene y un 24% tiene esa percepción optimista sobre su futuro económico en el hogar.

La solución está a la mano: recomposición del gabinete, apartamiento de Cerrón, descarte de la Asamblea Constituyente, y que, sin menoscabo, insista en desplegar un gobierno de izquierda para no traicionar a su electorado. Nadie le pide la humalización.

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Encuestas, IEP, IPSOS, Pedro Castillo

[CAJA NEGRA] Pedro Castillo y su equipo deben revisar bien los datos que arroja la encuesta del IEP para diseñar una estrategia que le permita tener gobernabilidad y resultados importantes para el país.

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IEP, Pedro Castillo

Según la encuesta de IEP, Castillo trepa de 36.2 a 36.5 mientras Keiko baja de 30 a 29.6, ampliándose la diferencia de 6.2 puntos a 6.9. Controvertida, sin duda, porque difiere de las otras encuestadoras, que le dan menos margen a Castillo (Ipsos le da 3, Datum 2 y CPI 1.8), pero igualmente atendible por su seriedad.

Lo relevante, sin embargo, es que esta encuesta confirma, junto con las otras, la existencia de un voto duro a favor de Castillo, que oscila entre 34.4% (CPI) y 42% (Datum). El candidato de Perú Libre se ha estacionado, habiendo llegado aparentemente a su techo, pero al mismo tiempo demuestra tener un piso duro inafecto a la contracampaña.

A un sector importante, por ahora mayoritario, de la ciudadanía le importa poco la vinculación de Castillo con sectores filosenderistas, la improvisación de su plan de gobierno, el desmadre de sus equipos técnicos, la turbamulta interna por los pactos informales firmados o la radicalidad extrema de su plan de gobierno. Igual, tienen intención de votar por Castillo.

Es un mensaje fuerte al país respecto del descontento e irritación que un sector ciudadano enorme tiene respecto del statu quo o del modelo económico, y que siente haber sido excluido de los indudables beneficios que el mismo ha generado en los últimos 25 años.

Ese sector va a merecer, en cualquier circunstancia, especial atención. Con mayor razón si gana Keiko. Rápidamente va a tener que emprender programas sociales de compensación de la recesión, además de políticas institucionales agresivas en salud, educación y seguridad interna.

Y prepararse para una eventual asonada popular por “quítame estas pajas”, a lo Chile o lo Colombia, frente a la cual va a tener que desplegar un trabajo preventivo y luego una labor de contención represiva inteligente y no a la bruta, con saldo de muertos y heridos, que podrían conducir al final abrupto de su gobierno.

Hay un 40% del país que está protestando y ha encontrado como vehículo de ella a un candidato feble, por debajo de las circunstancias críticas que vive el país, pero que simboliza ese ánimo contestatario que el país entero haría bien en escuchar, sea cual sea el resultado electoral el 6 de junio.

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Datum, Encuestas, IEP

«El puntero empieza a perder adeptos. En cambio, Keiko Fujimori sube nada menos que 8.5 puntos»

La encuesta del IEP publicada hoy, la encuestadora que más generosa había sido con Castillo en su primera medición post primera vuelta (la tercera semana de abril le otorgó una ventaja de 20 puntos), hoy revela que la distancia se ha acortado a apenas 6.2 puntos; en la práctica, considerando el margen de error, casi un empate técnico.

Castillo se desploma. Cae 5.3 puntos, revelando una tendencia que coincide con otra de una encuesta privada seria. El puntero empieza a perder adeptos. En cambio, Keiko Fujimori sube nada menos que 8.5 puntos, manteniendo la tendencia que el resto de encuestadoras le asignan.

Sin duda, el parteaguas ha sido el debate de Chota. Por eso, Castillo se corre de tener otro encuentro de ese tipo porque sabe que las tendencias lo muestran como probable perdedor. Es por sus propios errores que está regalándole el triunfo a Keiko Fujimori.

La candidata de Fuerza Popular sigue un libreto muy eficaz y lo sigue al pie de la letra. Primero, se planteó la ecuación “peruanos versus el comunismo” como un modo eficaz de contrarrestar el “pobres versus ricos” propuesto inicialmente por su rival. Le ha resultado con creces. Ha recapturado el sector derechista, que es mayoritario en el país. Por más que los “genios publicitarios” aconsejen cambiar de guión, no se mueve lo que ha demostrado funcionar y falta aún cosechar en ese bolsón derechista o centroderechista indeciso.

Luego, sobre ese mantel se ha empezado a servir un buffet de ofertas, algunas de ellas populistas (canon directo, duplicación de Pensión 65, bono Covid, etc.) dirigido al aún refractario D y E. En ese esfuerzo está.

Y para conquistar el antivoto aún tiene tarea por desarrollar. Se impone un compromiso con la Patria o algo así, más extensivo e inclusivo que el promovido por la Conferencia Episcopal, que la verdad es que resulta demasiado laxo. Y si a ello le suma la convocatoria paulatina de personalidades no fujimoristas, tipo Luis Carranza, podrá atacar ese gran segmento, que es el fuerte antivoto, hoy exacerbado por la maquinaria mendocista prestada a su adversario.

Castillo no tiene estrategia. Va de tumbo en tumbo, yéndose de boca (ese desafío miserable a debatir en el penal de Santa Mónica le va a costar puntos), un día es moderado, al día siguiente lanza arengas radicales, rehúye los debates y la presentación de su equipo técnico, etc. A este paso, en Perú va a pasar como en Ecuador, donde Lasso ganó más que por sus méritos, por los errores del candidato correísta.

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Encuesta, IEP, Keiko Fujimori, Pedro Castillo

Después de esta primera semana de campaña electoral ya tenemos el primer punto de partida. Pero consideramos que es apresurado sacar conclusiones sobre un potencial ganador o ganadora. Lo que no es apresurado sino más bien urgente es conocer cómo podemos generar la obligación de los candidatos a establecer compromisos sobre sus propias acciones. 

Ha sido una semana de encuestas, de inicios de giras, de entrevistas, de destapes sobre Cerron y Castillo (ninguno sobre Fujimori y creo que no tendremos ninguno en seis semanas más). De todo un poco. Aunque para ser sinceros, lo que no se define esta semana es la composición final del Congreso. Esperaremos lo que pasa con ello para el análisis respectivo.

Después de ver los números, incluyendo los de Idice como ejercicio lúdico, lo central es que Castillo bordea el 40% de intención de voto y Fujimori el 20%. Suben y bajan pero por ahí van.

Lo siguiente que hay que decir es que no hay grandes movimientos con respecto a la primeras vuelta. Los candidatos ganadores mantienen el 90% de su discurso. Pero la percepción de las personas para justificar su voto por uno u otra sí tiene elementos que valen la pena mirar, de acuerdo con la encuesta del IEP. Se presenta esa porque además es la única con una respuesta espontánea, sin mostrar una tarjeta que influencia su voto:

Si bien es cierto que ambos candidatos tienen una mayor explicación por el “anti” hay diferencias notables. Hay una explicación sectorial relevante del voto por Perú Libre y una explicación de “defensa del modelo” -economía y democracia- y el recuerdo del padre en el voto de Fuerza Popular. Si uno lee el cuadro, es evidente que a Castillo le adjudican un mejor plan de gobierno (¿?) en sectores clave, mientras que a Fujimori la sienten como una alternativa, pero con menor entusiasmo. Es bien claro que en el lado de lo programático, se siente un mayor peso de Castillo. Entonces, punto de partida, Castillo ya tiene una identidad y Fujimori tiene una asignación “anti”. Sacar a Castillo de esa identidad es una tarea muy difícil.

Menos cuando lo que se hace es el “terruqueo”. Observen las respuestas. Nadie hace una referencia explícita a SL. A una lógica de izquierda y comunista, sí. Pero no al terrorismo. Por más portadas que se hagan a diario, y centrar los argumentos anti Castillo hacia esa zona peligrosa, la opinión pública no está reconociendo esa relación de manera espontánea. Mucho menos el vínculo con Venezuela o Bolivia, que fue el centro del ataque de Fujimori en esta semana.

La precariedad de la representación seguirá siendo el sanbenito de las elecciones del bicentenario. El 37% hoy opta por la opción “ninguno”, ya sea viciando, votando en blanco o aún no sabiendo por quién hacerlo. Esa opción pelea el primer lugar hoy y le ha sacado una buena ventaja a la candidata Fujimori. Mantiene la proporción de las semanas previas a la primera vuelta, pero hay un giro en los indecisos relevante, se vuelven más limeños, más masculinos, aunque siguen siendo mayoritariamente de NSE muy bajos.

Frente a eso, voces sensatas señalan que la acción ciudadana debe exigir garantías a los candidatos y estos deben ofrecerlas. Desde este humilde rincón somos escépticos de lo etéreo de esa acción que no tiene hoy el espacio del ejercicio para poder hacerse realidad. Queda en la cancha de los candidatos hacerlo y no parece que estén muy dispuestos a hacerlo. Llama la atención que los “compromisos” que antes Fujimori firmaba con tanta soltura, hoy no aparezcan en ninguna parte de su discurso. Menos en el de Castillo que desde arriba de las preferencias va a esperar a ver qué necesita hacer o decir según se vaya moviendo su rival.

Por ello, en ese escenario y también en función de lo que se expresan en la diferentes mediciones, proponemos algunos puntos de compromiso que podrían generar un poco más de confianza para que los candidatos tengan candados. Van a sonar quizás ingenuos, pero que sirvan para empezar a discutirlos en serio:

  1. Gabinetes nombrados. Los candidatos se muestran seguros de lo que van a hacer desde el 29 de julio. Ya lo tienen “todo listo”. Si es así, que comprometan a su primer gabinete. Que haya “nombramientos” al menos de los ministerios clave. Que el Premier sea conocido y forme parte integral de la campaña. Que se tangibilice así el estilo de gobierno y la capacidad de convocatoria que tendrá una u otra opción. Que el futuro o futura Primer Ministro se someta también al escudriñamiento público. Porque ya tienen idea de a quiénes van a nombrar, ¿o no?
  1. Renuncias. Renunciar al protagonismo en el Congreso. A la presidencia de comisiones clave. No presidir presupuesto. No presidir fiscalización. No presidir economía. Renunciar a la privacidad de lo público. Toda la agenda presidencial y ministerial debe ser transparente, conocida y auditada. Renunciar a los secretos bancarios y de comunicaciones. Renunciar.
  1. 21 acciones concretas generales y sectoriales para los primeros 100 días. Con control del Congreso, de auditores y de la opinión pública. Que especifiquen hoy cuáles son, su presupuesto, sus responsables y su forma de ejecución. Es muy importante conocer el shock de propuestas que los candidatos tendrán para ejecutar en el inicio de sus gobiernos.
  1. Atención específica de la pandemia. Que nada distraiga de ese objetivo. Ordenada en siguientes puntos: médico, sanitario, económico y social. Con criterios de impacto y de realidad.
  1. Nombrar una comisión de seguimiento de promesas electorales. Formada desde luego por miembros de la oposición y “notables”. Pero que sea tangible que habrá explicación y detalle de lo que se hace. Que además tenga exposición mediática y un vínculo al Congreso que ayude a su función fiscalizadora. Pero que no nos hagan de nuevo el perro muerto habitual. Si los elegimos por algo, que hagan ese “algo”.
  1. Accountability. Propuesta de rendición de cuentas. Obligatoria y comunicada a la opinión pública. Con formatos claros y simples. Que se sepa y conozca lo que se está haciendo, cómo se está haciendo y para qué se está haciendo.

Estas seis medidas pueden ser un punto de partida real y concreto. Seguramente caerán en saco roto. Pero desde esta posición ciudadana las ofrecemos de buena fe.

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Encuestas, IEP

«Una final de derechas sería una gran noticia. Claramente, por encima de cualquier otra urgencia, el Perú necesita un shock de inversiones privadas».

La última encuesta del IEP, que a diferencia de la de Ipsos, ha sido hecha después de la jornada de debate, avizora una final de derechas. En primer lugar figuran empatados Keiko Fujimori y Hernando de Soto con 9.8% y en tercer lugar Rafael López Aliaga, con 8.4%.

 

Luego de ellos vienen Lescano (8.2%), Mendoza (7.3%) y Castillo (6.6%), muy apretados. Claramente, según esta encuesta, Castillo les ha quitado votos a Lescano y Mendoza y los ha hecho bajar en el escalafón general.

 

En la derecha, la cosa puede definirse aún más por la tesis del voto perdido. López Aliaga viene en caída. Creció muy prematuramente y no soportó el vendaval de ataques políticos y mediáticos, poniéndole la cereza al postre con el papelón del debate. El candidato de Renovación Popular cae de 9.7% a 8.4%. Sus votos se pueden terminar yendo donde De Soto o Fujimori.

 

Keiko Fujimori crece mucho en el Perú rural (pasa de 4.7% a 11.2%), y en el norte -bastión tradicional del fujimorismo- sube de 6.5% a 14.9%. En el caso de De Soto, crece en Lima de 10.8% a 14.5% y también en el sector rural (de 1% a 3.8%).

 

Mañana analizaremos la encuesta de Ipsos, que es simulacro, pero mal que bien algunas tendencias se comparten (aunque varíen en los resultados finales): De Soto y Fujimori crecen, López Aliaga cae, en la derecha; Lescano se cae y Castillo sube (en Ipsos, a diferencia de IEP, Mendoza pega un salto de 8.4% a 10.2%), en la izquierda.

 

Una final de derechas sería una gran noticia para el país. Claramente, por encima de cualquier otra urgencia -habiendo varias en el horizonte-, el Perú necesita un shock de inversiones privadas, acompañadas de la construcción de mercados competitivos allí donde no los haya. Y eso no lo garantizan ni Lescano ni Mendoza (por más que nos parezca un delirio paranoide atribuirle a la lideresa de Juntos por el Perú un chavismo embozado).

 

Sería factible además, armar pactos de gobernabilidad, a la espera de que se hayan aprendido las lecciones del 2016, cuando Pedro Pablo Kuczynski debió buscar y Keiko Fujimori aceptar un gran pacto derechista.

 

A pesar del entusiasmo, sin embargo, nada está dicho. Las cifras son muy ajustadas. En una semana hay margen aún para sorpresas. Las semifinales de derecha e izquierda todavía no están definidas.

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Encuestas, IEP, Juan Carlos Tafur

«Mendoza ya empezó a caer y seguramente quien le está arranchando votos es Pedro Castillo, el candidato de Perú Libre, quien es el que más crece en esta encuesta».

No sorprenden los resultados de la encuesta del IEP. Constatan las tendencias que se venían apreciando, pero a la vez confirman que falta mucho trecho por recorrer y que los candidatos están tan apretados que cualquier cosa puede suceder.

 

Si se analiza la encuesta no tanto por los porcentajes brutos que aparecen, si no por la tasa de crecimiento o decrecimiento de los candidatos uno se encuentra sorpresas. Así, yendo en el orden de aparición en la medición de marzo y comparándola con la de febrero, veamos cuánto han crecido o decrecido: Lescano (+23%), López Aliaga (+25%), Fujimori (-12.2%), Mendoza (-21.35%), Forsyth (-16.5%), De Soto (+35.71%), Urresti (-6.25%), Castillo (la sorpresa!!!: crece 45.83%), Acuña (-10.53%), Humala (+4.16%), Guzmán (-25.81%), Salaverry (-45.46%).

 

Grosso modo, se confirma el desplome del centro. No es una opción en la primera vuelta. Se pondrá en juego para la segunda cuando los dos finalistas traten de conquistar ese grueso sector del electorado. Por ahora, las propuestas polarizadas crecen. Así, caen Forsyth, Urresti, Acuña y se desploma Guzmán (el que ha hecho campaña más direccionada y explícita en favor del centrismo).

 

Por el lado izquierdo, la cosa parece ya jugada. Lescano está puntero y en franco crecimiento. Mendoza ya empezó a caer y seguramente quien le está arranchando votos es Pedro Castillo, el candidato de Perú Libre, quien es el que más crece en esta encuesta y tiene un potente 8% en el sur, la región más disputada por las izquierdas (Lescano tiene 19.3%, Mendoza 10.4% y sigue muy de cerca Castillo).

 

Por el lado derecho, la cosa aún no está definida. López Aliaga se ha despuntado y probablemente crezca un poco más, pero su conservadurismo tiene un techo. Keiko Fujimori ha caído, pero no se le puede subestimar. Hay un voto escondido en favor de ella, que no parece probable que se arredre por la reciente acusación fiscal. Y De Soto viene creciendo de modo significativo (crece más que López Aliaga), confirmándose ello en varias encuestas. El autor de El misterio del capital podría sorprender y meterse en la pelea por pasar a la segunda vuelta. Si sigue creciendo así, lo puede alcanzar al candidato de Renovación Popular.

 

A poco menos de un mes de la elección, la cosa claramente no está definida. Las piezas se seguirán moviendo y el que pestañee perderá. Quien se ponga nervioso cometerá errores. El mejor estratega saldrá adelante.

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Encuesta, IEP, Pedro Castillo
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