Juan Carlos Tafur

El único centro aceptable

“No solo se necesita un shock institucional, también -y quizás más importante por su impacto inmediato- un shock capitalista que movilice las fuerzas vivas de la producción”

Hay una importante presencia ciudadana favorable a opciones de centro. Vaya uno a saber con exactitud qué entienden por esa categoría, pero se puede deducir que posturas moderadas, democráticas, conciliadoras, plurales, institucionales, etc.

Según la encuesta del IEP de marzo -la última que midió la autodefinición ideológica-, se califican de derecha el 39% de los ciudadanos, 37% de centro y 24% de izquierda.

Ello suena bien, inclusive para alguien que, como quien escribe, más bien es un convencido de que lo que necesitamos son dos gobiernos exitosos de derecha consecutivos para salir del atolladero histórico en el que nos encontramos, con la aparición recurrente de disruptivos radicales que amenazan con dinamitar todo y poner el país de cabeza.

Es preciso, sin embargo, anteponerle algunas exigencias a quienes quieran representar ese sector centrista. Se entiende perfectamente que le pongan énfasis particular a aspectos institucionales urgentes en el país (que la derecha haría bien también en recoger), que le den prioridad a la salud y la educación públicas, a las reformas políticas y electorales, etc.

Pero lo que no puede faltar en ninguna propuesta centrista es la necesidad imperativa de completar las reformas de mercado que se iniciaron en los 90 y que, luego, la transición democrática -mayoritariamente centrista-, dejó de lado. Salvo el esfuerzo proinversión de Alan García (no su vocación reformista, que nunca la tuvo), el resto gobernó la economía en piloto automático y en algunos casos bajando la velocidad de crucero, como fue el caso de Ollanta Humala.

No solo se necesita un shock institucional, también -y quizás más importante por su impacto inmediato- un shock capitalista que movilice las fuerzas vivas de la producción, active el mercado, desamarre la inversión privada, traiga de vuelta los miles de millones de dólares que se han ido por culpa de Castillo, etc.

Si el centro gana y no hace ello, y gobierna como lo ha hecho desde el 2001 hasta la fecha -salvo el periodo del segundo García-, se reeditará la historia y en los comicios siguientes le habremos servido la mesa, esta vez indefinidamente, a un radical antimercado y antidemocracia que estrenará tiempos oscuros en el país por décadas.

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IEP, Ollanta Humala

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