Abimael Guzmán

UNO

Los monstruos no son gratuitos. Jamás. Y menos en una sociedad corrupta y desigual como la peruana. Ayacucho fue el culto de cultivo para tal efecto. Nos guste o no. Muchos tratan de encontrar en su infancia, el origen de su proceder. Ignorando que hay monstruos que nacen, justamente, desprovisto de bondad o con la maldad a flor de piel. Profesor de Filosofía lleno de visiones contrapuestas. Ególatra y vanidoso. Leyó a Mao Tse Tung y cuando pudo visitó China. Interpretó erróneamente que el Perú podría convertirse en una tierra llena de terratenientes, desterrando el capitalismo. Ridículo, por donde se le mire.

La historia siempre da respuestas. Las revoluciones, a excepción de la rusa; la del 49 y 59 se dieron en países netamente agrícolas. En los sesenta y setenta, todas las guerrillas, en Sudamérica, fracasaron rotundamente.

Si hablamos de violencia, la sombra de Pol Pot, se cernió sobre su figura. Y de ahí, las más de 70 mil víctimas de Sendero. La violencia era un medio para llegar al poder. Su ideología era la muerte y destrucción.

Mao Tse Tung se apoyó en el campesinado. Lo hizo parte de la revolución. Abimael, llegó después de la reforma agraria. Por ende, no había terratenientes. Entonces, aterrorizó a los campesinos. Usó la dicotomía malsana: Si no estás conmigo, estás contra mí.

 

DOS

Éramos adolescentes, con problemas de acné, en 1980. Uno de los hechos más relevantes fue que volvió la democracia, de la mano de Fernando Belaunde Terry. Cuya secuela directa, para nuestro regocijo, fue la aparición de revistas como Playboy y Zeta. El televisor aún era en blanco y negro, en muchos hogares. Vivía en Mangomarca, que se había construido para empleados del Seguro Social y Policías; era una urbanización mesócrata, llena de hileras de casas blancas.

Recuerdo los cerros colindantes y las torres de alta tensión. Una tarde de junio, iba a la bodega a realizar unas compras y, de repente, vi como explotó una torre. Estaba como a cinco cuadras de la explosión. Fue mi encuentro con el terrorismo. Tenía 16 años.

Así empezó en Lima: Derribando torres de alta tensión y dejándonos sin luz. A medida que pasaban los años todo se agudizo.

 

TRES

El Presidente nunca le prestó la atención debida. El retorno de la democracia, que empezó con buen pie, dio muestras de descalabro. En primer lugar, la llamada década perdida (en toda Latinoamérica) agudizó la crisis económica. No ayudó Manuel Ulloa, en absoluto, con sus desatinadas decisiones financieras. Para más inri, tenía encima la deuda contraída por los militares, la década anterior. Se llegó a destinar el 40% del presupuesto a pagarlas. El fracaso de la derecha peruana fue evidente.

El 85 salió elegido Alan García. Y llegó el acabose.

Muchas veces la literatura y el cine reflejan mejor que nadie la realidad. Siempre ha sido así. La policía y luego el ejército se vieron rebasados por el terrorismo. Cometieron actos deleznables. En 1988 se estrenó la película “La Boca del Lobo” de Pancho Lombardi. Se basaba en la masacre de Socos ocurrida en noviembre de 1983. Donde los policías mataron a una treintena de personas, que estaban en una fiesta de pedida de mano. Antes, violaron a las mujeres. En el 86 condenaron a once encausados. El réprobo de Fujimori los indultó el 95.

El 87, es un año clave, el Ejercito, cambió la estrategia, logró aliarse con el campesinado. Sin eso, nunca se hubiera ganado a las huestes de Abimael.

 

CUATRO

A finales de los ochenta, cuando se le antojaba, Sendero declaraba “Paro Armado”. Así, sin titubeos. Entonces la gente acudía con temor a trabajar. O no iba directamente. Recuerdo que donde vivíamos, había una farmacia, que estaba a 2 cuadras de la casa. Abrió en ese día. A la madrugada, los terroristas dinamitaron el negocio. Abimael y sus secuaces, ya entraban en los barrios de la periferia de Lima.

El ruido vibrante y constante de los generadores eléctricos eran un martirio en la Lima, de finales de los ochenta o inicios de los noventa. Bancos y negocios grandes compraban indiscriminadamente dichos aparatos. Mientras el hombre común, compraba velas, linternas y lámparas a kerosene. Las fiestas o cumpleaños terminaban apenas comenzaban. O se aplazaban, porque no había luz.

Todo cambia el 16 de julio de 1992. El atentado de Tarata, nos muestra que somos un país escindido. El terrorismo había ya matado decenas de miles en la serranía. Pero jamás importó demasiado o no quisimos darnos por enterado. Hasta que se dio el atentado en el centro del distrito, oligarca por excelencia.

Fue el golpe más mediático. Fue el inicio del fin.

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Abimael Guzmán, Terrorismo

Todos los días de lunes a viernes “Si el Río suena” con Patricia del Río, entrevistas exclusivas. Este es nuestro episodio número 8.  El abogado César Azabache aseguró que el gobierno peruano debe tener una respuesta sólida antes que una apresurada para definir qué pasará con los restos de Abimael Guzmán, ya que debe contemplar que este caso llegue a instancias internacionales. Además indicó que debido a que el cuerpo aún se encuentra en la morgue no es necesario pedir que la norma sea retroactiva.

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Abimael Guzmán, César Azabache, muerte de Abimael Guzmán

Todos los días, de lunes a viernes, Alexandra Ames, David Rivera y Paolo Benza discuten los temas más importantes del día por Debate. En nuestro episodio número 217: ¿Qué deberíamos hacer con el cuerpo del genocida, más allá de la discusión legal? Las últimas encuestas le son favorables a Castillo. Y Bellido vuelve a remover la acusación de Chirinos.

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Abimael Guzmán, Guido bellido, Patricia Chirinos

Todos los días de lunes a viernes “Si el Río suena” con Patricia del Río, entrevistas exclusivas. Este es nuestro episodio número 6.  Lurgio Gavilán – quien pasó de niño senderista a soldado del ejército peruano y luego monje franciscano – nos reveló cómo fueron esos años para poder entender el daño que causó Sendero Luminoso en las familias peruanas. Además, la ex ministra de justicia Marisol Pérez Tello explica las leyes que le permitirían al estado peruano definir qué hacer con el cuerpo del terrorista Abimael Guzmán.

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Abimael Guzmán, Lurgio Gavilán, Marisol Pérez Tello, sendero luminoso

Todas las semanas, la videocolumna de Alexandra Ames: Paños Fríos.

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Abimael Guzmán, Gobierno peruano

EL PODCAST DIARIO DE OPINIÓN DE JUAN CARLOS TAFUR.

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Abimael Guzmán, Gobierno peruano, Presidente Castillo, sendero luminos

¿La cercanía de Sendero Luminoso, en su versión política, al gobierno, implica el riesgo de que retornen las acciones subversivas o que la violencia terrorista reaparezca en el país? No, no va por la generación de ese temor la aprensión que genera la constatación de esa cercanía.

La preocupación democrática legítima estriba en que el pensamiento marxista leninista maoísta, matriz del senderismo y credo de muchos allegados a Castillo, simplemente considera a la democracia una “pelotudez”, como la ha calificado el congresista radical Guillermo Bermejo, con absoluta y descarnada sinceridad.

Si el sector filosenderista del gobierno sigue cerca del poder, el riesgo de que se dinamite por dentro la democracia representativa es alto, porque es ése un objetivo explícito de ese pensamiento, su no creencia en las formas de la democracia representativa, a las que considera expresiones decadentes del dominio burgués sobre una sociedad mayoritariamente proletaria que aspiraría a un régimen comunista abierto y desenmascarado.

Mientras Castillo no rompa con el filosenderismo, la democracia peruana está en riesgo. Se intentarán varios caminos para destruir la democracia y no cejarán en ese esfuerzo. Uno de ellos es el de la Asamblea Constituyente, un mecanismo pensado para construir una república comunista y respecto del cual aún no existe certeza si el régimen forzará las cuestiones de confianza para disolver el Congreso y poder convocarla.

Otro camino es el de la destrucción paulatina de las instituciones tutelares de la sociedad peruana, mediante su infiltración y control (Fuerzas Armadas, Policía Nacional, red de gobernadores regionales, autoridades municipales y regionales a través de un triunfo electoral el próximo año, sojuzgamiento del Poder Judicial y el Ministerio Público, agresión a la prensa independiente, etc.).

El gobierno de Castillo no es solo un riesgo para la sostenibilidad del modelo económico, que tantos éxitos ha tenido en las últimas décadas en cuanto la reducción de la pobreza y de las desigualdades. Por ahora Francke, y ojalá la permanencia de Velarde, garantizan un manejo responsable de la economía, pero su estabilidad es relativa y precaria y a la primera de bastos el régimen puede dar un golpe de timón hacia fórmulas más estatizantes o populistas.

No obstante, el riesgo mayor es que desde el poder se logre lo que con la dinamita y los fusiles, Abimael Guzmán no pudo hacer, como fue la destrucción del sistema democrático peruano. Mientras Castillo no deslinde con los sectores marxistas leninistas maoístas que abiertamente profesan ese credo y que pululan a su alrededor, el peligro señalado está vigente y presente.

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Abimael Guzmán, Gobierno peruano, Presidente Castillo, sendero luminoso

A las 6:40 de la mañana del 11 de septiembre del 2021, Abimael Guzmán murió. El terrorista más sangriento, el cabecilla de la organización más cruel de la historia peruana y tal vez latinoamericana, falleció solo y en prisión. Con la derrota más grande que pudo tener: el sistema lo confinó y lo transformó a la mínima expresión. La elocuencia con la que enfrentó a sus captores señalando la imposibilidad de encerrar el mundo de las ideas, estaba muda frente a su cadáver.

Sin que hayan pasado dos horas de la noticia y mientras algunos resultábamos aliviados y fortalecidos por ella, empezó la contracampaña en redes sociales y en TV por los mismos de siempre. Que no se ha muerto, que se fue a Cuba, que el helicóptero, que no hay cuerpo, que lo sacaron ya…

Como si este país no sufriera lo suficiente ya con la información oficial, nos hemos acostumbrado a la existencia de un subsistema de información falsa en la que nos gusta creer porque satisface y confirma nuestra propia visión del mundo. No se trata de un fenómeno muy antiguo, pero tampoco es tan reciente. Tal vez la crisis de la pandemia del COVID 19 es la que mejor nos ilustra este panorama. La abundancia de noticias falsas basadas en necesidades antes que en hechos, pero que motivaban acciones fueron incontables. De allí en más, su llegada a la política. Las elecciones de Trump, la política de Bolsonaro en Brasil, las elecciones peruana y ahora el Perú y sus devaneos.

La posverdad

Para entender como este tipo de conocimiento se propaga con cierta facilidad en la sociedad actual conviene revisar un poco el concepto de la posverdad y cómo esto ha generado la apertura para que el universo de noticias falsas impere.

La posverdad se define como el fenómeno por el cual los hechos objetivos son menos influyentes en las personas que los que corresponden con las creencias personales. Esto es, que aprendemos a definir el mundo de acuerdo con nuestro propio marco de referencia que con aquello que puede ser considerado objetivo.

A.C. Grayling, intelectual británico, encuentra en los picos de desigualdad económica y en la expansión de información por redes sociales los factores que la explican. En el primer caso, debido a que existe una clase media que pierde poder adquisitivo y que busca explicaciones nada “normales” a ello. En el segundo caso, los elementos virales generan tal cantidad de repetición de los mensajes -de gente influyente o cercana- que terminan ocasionando la percepción de realidad, sea esta objetiva o no. 

Wetiko

Estos mensajes logran calar porque son los que queremos recibir. Nuestra opinión vale más que los hechos. Y, Grayling mismo lo explica, es increíblemente narcisista en la medida en que todos pueden publicar su opinión. Se pierde un componente gregario, de consenso, verificador. 

Wetiko es una palabra que la tribu canadiense de los Algonquines tiene para designar al “virus del egoísmo”. Es el ansia del dominio sobre los demás, es la energía que nos hace querer apropiarnos de la voluntad de los demás¹. Es un concepto, como el artículo citado indica, que nos separa de nuestro contexto, de nuestro hábitat, y nos sumerge en una suerte de canibalismo simbólico.

Así llegamos a afirmar que los demás, los que no son yo, pueden ser capaces de las peores aberraciones, las peores locuras, las más increíbles conspiraciones. Porque nuestra estructura de personalidad se ha ido preparando para que así sea.

 

“La egofrenia maligna o wetiko, es una enfermedad de civilización. La civilización moderna sufre del dominio excesivo de la mente racional o intelectual que nos desconecta de la naturaleza, de la empatía y de nosotros mismos. Wetiko opera en múltiples dimensiones simultáneamente: entre nosotros (interpersonal), dentro de nosotros (intrapersonal) y colectivamente (como especie).”²

 

Es más fácil creer que no creer

Porque en todo este universo paralelo es más fácil dar fe de que lo que se nos está presentando como elementos de convicción realmente lo son y se deja a la objetividad más bien como áreas de fe. El mundo al revés. Cómo no creer en la teoría de un Guzmán libre si anoche se vieron un helicóptero cubano en el Callao

Todo muy lógico, ¿verdad?

Vamos a buscar militares cubanos

Mejor publicamos varias veces

Se le empieza a dar un áurea de credibilidad a cada tema, no vaya a ser que suene increíble. La mejor desestabilización es la que parte de la credibilidad del mensaje. Si es demasiado increíble, pierde sentido y pasa a ser un meme (estimado Daniel Córdova, con cariño, va para ti).

Más allá de la intención

Si somos conscientes del peligro que este tipo de informaciones y mensajes pueden conllevar y de las cosas que pueden significar dejaremos de difundirlas. Pero aún así algunas penetran las barreras que tenemos y nos dejan la duda. Tanto va la mentira a la neurona que al final la convence. Cuidado.

Una cosa es generar la duda interior y la desconfianza básica sobre un tema particular y otra es alimentar el frenesí de las negaciones con las divulgaciones de informaciones. A veces quedarnos callados es el mejor remedio a todo. 

La potencia de la ivermectina, el “ranking” de las vacunas, el “fraude” electoral, el cuerpo de Abimael, la tierra es plana. Todas son premisas que no debimos vivir. Aprendamos a salir de ellas.

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¹ https://www.kosmosjournal.org/article/seeing-wetiko-on-capitalism-mind-viruses-and-antidotes-for-a-world-in-transition/

² https://www.diariocolatino.com/egofrenia-maligna-y-su-expresion-historica/

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Abimael Guzmán, egoísmo, Perú, Wetiko
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