cambio climático

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cambio climático, ONU, temperatura global

El debate del modelo económico está en el tapete, pero no hay elaboraciones ni propuestas claras. Se pide el cambio por el cambio, la Asamblea Constituyente porque sí, sin reparar en el qué con atención y menos aún en el cómo. Es entendible que se pidan mejoras, se necesitan muchas. Creo que el consenso al que debemos apuntar es que necesitamos más y mejor Estado que trabaje de la mano con un sector privado más fuerte y audaz en un proceso de fortalecimiento institucional progresivo con mayor inversión en protección social y desarrollo de oportunidades

El debate sobre el modelo también se está dando a nivel global, aunque de manera más sofisticada y atendiendo problemas críticos como el cambio climático, la regulación necesaria para las nuevas tecnologías y la reducción de la desigualdad estructural creciente. Se empiezan a crear consensos para los nuevos pactos verdes para mitigar y adaptarse al cambio climático. También se destaca que es necesario regular y orientar el desarrollo tecnológico de modo que sea favorable a las personas. A nivel corporativo se está pasando de hablar de “shareholders” a “stakeholders” y a vigilar supranacionalmente o coordinadamente la evasión tributaria. Estas reformas deberán tener dientes e influenciarán todo el sistema. 

Cada revolución industrial ha generado incremento de la productividad con el consecuente incremento de bienestar, aunque también desigualdad. En el siglo XIX, Marx y Engels formulan una crítica y afirman que los Estados Nación que sirven a los propósitos de las empresas y no de la población en general o trabajadores. Si bien la crítica tiene asidero, el modelo comunista y estatista que surgió en el siglo XX no fue la única opción de ajuste. También ajustes al sistema capitalista con mayores niveles de redistribución y servicios públicos responden a esa demanda. 

El colapso de la Unión Soviética dio fin a la economía centralmente planificada estatista-comunista. China hizo reformas de mercado y tuvo una transición hacia un capitalismo de estado desde fines de los 70s. Antes de China, diversos países del Asia tuvieron una transición al desarrollo como Japón y los Tigres Asiáticos con un modelo capitalista con políticas públicas muy activas. Europa tiene un modelo capitalista, regulado y promovido por el Estado, y un sistema de protección social muy fuerte. Estados Unidos, tiene un sistema capitalista con apoyos y regulación el Estado y un sistema de protección social menor al de Europa. 

En América Latina, luego de la crisis de la deuda de los 80s vino el Consenso de Washington que aplicó programas de liberalización drásticos. Si bien un programa de liberalización puede ayudar a reactivar una economía, para que sea suficiente, requeriría que todos los agentes (empresas, trabajadores y el mismo gobierno) fueran capaces y con recursos. Al no serlos, la liberalización funciona para la burbuja con mayores capacidades que sobreviven el shock inicial. Para el resto de la población quedaba el chorreo

Al escoger un modelo, debemos ser prácticos y tener claros los objetivos. Como dijo Deng Xiaping, no importa si el gato es blanco o negro, lo importante es que cace ratones. Nosotros queremos generar crecimiento económico, oportunidades y bienestar para todos.

El nivel de desarrollo y tus condiciones son claves al evaluar el modelo o las características del modelo que sea más conveniente. La desigualdad en Perú es históricamente alta. Desde la colonia y antes, siempre ha sido una élite o burbuja pequeña que disfrutaba del crecimiento y recursos y una mayoría oprimida o ignorada en el sistema. El crecimiento de los últimos 30 años, ha permitido que la burbuja crezca. Pero la gran mayoría, a pesar de la importante mejora que ha tenido, todavía vive con ingresos bajos, con bajo acceso a servicios y también bajo acceso a oportunidades. Además, la pandemia ha deteriorado la situación pues muchas familias que mejoraron sus condiciones de vida han sufrido importantes retrocesos. 

¿Hacia el futuro, qué se necesita en el modelo? Creo que lo fundamental es entender que empresa y estado son ambos necesarios. La polarización anti-estado o anti-empresa solo dificultan y dañan nuestras oportunidades de crecimiento y desarrollo. Se necesita un estado más capaz y efectivo y también empresas más fuertes y audaces para generar crecimiento y desarrollo.

Para impulsar la modernización del Estado necesitamos como prerrequisito fortalecer sistema de partidos políticos para asegurar un mínimo de rendición de cuentas y seriedad para implementar las políticas que prometen. Además, se deben impulsar reformas claves. En la gestión del sector son claves el fortalecimiento del servicio civil, la mejora de la gestión por prioridades estratégicas y resultados, el uso de PMOs para impulsar proyectos claves mientras se construyen capacidades y la promoción del gobierno electrónico y la transparencia

Parte crítica del modelo es dar un marco adecuado para la relación Estado – Empresas. El Estado es Rector y debe dar lineamientos. También debe promover actividad empresarial, crear condiciones y dar soporte. Es clave que la regulación mejore y se centre en el ciudadano y el interés público sin que esto signifique un choque con el sector privado. Más bien se trata de un alineamiento de intereses. Que las empresas ganen utilidades es muy positivo, siempre que no lo hagan en detrimento de la sociedad o el ambiente.

El tamaño del Estado debe crecer y paralelamente deben crecer sus capacidades. Las políticas públicas y servicios públicos de calidad generan externalidades positivas. Se debe ampliar como parte del modelo la protección social para todos. El incremento de presión tributaria debe venir por impuestos a personas, rentas de primera y segunda categoría, formalización y reducción de exoneraciones tributarias, evasión y elusión. Se deben implementar incentivos tributarios para las inversiones que generen externalidades positivas al tejido productivo del país. 

Sobre las empresas públicas, dada las bajas capacidades del Estado peruano y sus instituciones deben tener un rol secundario. Empresas públicas deben promover contratos con privados a precios competitivos para incrementar eficiencia manteniendo control de los objetivos. Debe fortalecerse la gobernanza y la gestión de incentivos con los fondos públicos y otros mecanismos disponibles. Parte clave de la reforma es modernizar la gestión de FONAFE. Se puede implementar un Fondo Soberano de Riqueza con mandatos específicos.

Sobre los recursos naturales, no creo que estos deban ser gestionados directamente por el Estado con empresas estatales por la falta de capacidad de gestión y la fragilidad institucional. Es necesario tener buenos marcos regulatorios e institucionales, y cobrar impuestos y regalías de manera equilibrada que permitan que se realicen las inversiones y que brinden ingresos al Estado. Más ingresos generaría el incremento de la producción de recursos naturales que su nacionalización pues se pondría en riesgo todas las operaciones además de la credibilidad como país para recibir inversión extranjera que necesitamos en diversos sectores. 

¿Qué ajustes de los mencionados requieren una reforma constitucional? La reforma política que brinde condiciones para la modernización y fortalecimiento de la gestión pública es probablemente la más importante. En el capítulo económico de la Constitución probablemente no se requiera ninguna reforma directa en sentido estricto. En mi opinión, la discusión más profunda en el capítulo económico sería sobre el rol subsidiario del Estado que ha servido de límite a su accionar empresarial. Mientras no contemos con un sistema de partidos políticos robusto que garantice una buena gestión pública, parece un candado razonable. Hay mucho por hacer antes de que una reforma constitucional sea la restricción clave para cambiar el modelo que nos conduzca al desarrollo. 

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cambio climático, desigualdad estructural, nuevas tecnologías

“Nos han ignorado olímpicamente”, dice Jorge Chávez, director ejecutivo del Movimiento Homosexual de Lima (MHOL). Le acabamos de preguntar cómo ve el futuro de la comunidad LGTBIQ+ en los próximos cinco años, sea quien sea el ganador de las elecciones generales de mañana 6 de junio. “Vemos un futuro poco esperanzador”, añade con resignación.

“Pensamos que en los próximos cinco años podíamos avanzar un poco más [en temas de derechos hacia nuestra comunidad], pero gane quien gane, la tendremos difícil. Lucharemos para no retroceder en lo avanzado”, insiste.

La preocupación de Chávez no se basa en especulaciones. En estas elecciones, los peruanos tendremos que elegir entre dos opciones que tienen planteamientos totalmente opuestos en sus planes políticos, sociales y económicos, pero con una gran coincidencia: ambos son conservadores y se han manifestado abiertamente en contra, por ejemplo, de la unión civil y el enfoque de igualdad de género.

“Este último proceso electoral ha sido muy triste. Han salido quienes están más en contra de nosotros”, reclama Chávez al recordar los vínculos de Keiko Fujimori con grupos evangélicos y el respaldo que Pedro Castillo le dio, en el 2019, al movimiento ‘Con mis hijos no te metas’. Se trata de grupos que se han encargado de obstruir temas como la Unión Civil.

“En el siguiente gobierno, seguro, recibiremos ataques de congresistas. Tal vez querrán desaparecer la Mesa de Trabajo para promover los derechos de Gays, Transexuales, Bisexuales e Intersexuales GTBI trans en el Ministerio de la Mujer. Seguro que esto se irá diluyendo”, señala.

Recordemos que varias de bancadas tienen propuestas conservadoras y juntas harían que iniciativas que apoyen a las minorías no prosperen en el próximo Congreso. Perú Libre (37 congresistas); Fuerza Popular (24); Acción Popular (15) y Renovación Popular (13); por mencionar las más resaltantes.

Todo eso -afirma Chávez- sin contar que es muy probable que no se haga nada por crear políticas de estado que eduquen contra la discriminación que sufre la comunidad LGTBIQ+ en nuestro país. “Estas elecciones demuestran que en el Perú nos odian», dice de manera categórica Leyla Huerta, activista trans y coordinadora del proyecto Féminas.

Cuando uno revisa cifras, llega a comprender la contundencia con la que ella se expresa. Según la primera Encuesta Virtual para Personas LGBTI realizada en el año 2017 por el INEI, el 63% de los encuestados manifestó haber sido víctima de algún acto de discriminación y violencia.

Otro informe de la Universidad Peruana Cayetano Heredia del 2016 indica que un 70% de las mujeres trans en Lima se ven obligadas a ejercer el trabajo sexual por falta de oportunidades laborales.

“Muchos medios de comunicación nos quieren hacer ver como prostitutas. Otros sectores buscan hacernos creer que no tenemos los mismos derechos. Debemos aspirar a un país que nos mire por igual y no fomente los discursos de odio”, señala Huerta.

Ante un eventual gobierno de Fujimori o Castillo, la comunidad LGTBIQ+ seguirá luchando por la Ley de Identidad de Género, el reconocimiento de las parejas del mismo sexo, ya sea a través de la unión civil o el matrimonio igualitario; así como el compromiso de las instituciones de estado para hacer campañas por un país más inclusivo y menos violento.

Naturaleza en riesgo

El pasado domingo 30 de mayo, Vanesa Escobar Marcavillaca, participó en el bloque ‘Pregunta Ciudadana’ del segundo debate presidencial. La joven cusqueña lanzó una consulta sencilla a los candidatos Castillo y Fujimori: ¿Qué medidas tomarán para garantizar los derechos humanos de los defensores ambientales? Su pregunta -además- recordaba que el Perú, según la organización internacional Global Witness, es el cuarto país más peligroso del mundo para un defensor ambiental.

Fujimori respondió que respetaría el cuidado del medio ambiente y luego habló sobre la desnutrición infantil. Castillo, en tanto, recordó su lucha como rondero en la defensa de nuestra naturaleza y -de manera enfática- señaló: “Me ratifico: Tía María y Conga no van”.

Después mencionó a los extranjeros que delinquen en nuestro país. Ninguno de los dos contestó la pregunta y la incógnita se instaló. ¿Qué peso le dará -sea quien sea el ganador- a la defensa del medio ambiente y el cambio climático?

“Es evidente la orfandad del tema ambiental [en ambos candidatos]. Nos encontramos con dos opciones cortoplacistas, populistas y que expresan bastante bien la crisis de nuestra sociedad”, dice Diego Saavedra, especialista del Programa Gobernanza y Gestión Ambiental de la Asociación Civil DAR (Derecho, Ambiente y Recursos Naturales).

Saavedra recuerda cuando oyó la pregunta de Vanesa Escobar y luego cómo la consulta fue toreada por los postulantes al sillón de Pizarro. “Me generó frustración e indignación. Sensación de quienes tratamos de sumar con un grano de arena a que esto cambie. Con Keiko Fujimori la posibilidad de diálogo será limitada y Pedro Castillo, seguro, tendrá una estrategia de reacción permanente. Seguro va a meter la pata y tendremos que salir a hacer nuevas propuestas técnicas y reforzar la defensa de la gestión sostenible de los recursos naturales. Habrá muchos desafíos en la agenda”, señala el ambientalista.

Según DAR, uno de esos desafíos es el fortalecimiento del Sistema Nacional de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), con la incorporación de la opinión técnica previa del sector Salud que sea vinculante a los Estudios de Impacto Ambiental (EIA). Además, el nuevo gobierno debe responder al pedido de las organizaciones indígenas de impulsar la consulta previa de los EIA de los proyectos de inversión.

También pierden…

“Ideología de género” es el término que usan los candidatos Castillo y Fujimori para referirse con desprecio al enfoque de igualdad de género del Currículo Nacional de Educación Básica, implementado por el Ministerio de Educación desde el 2017.

Durante la campaña, la candidata de Fuerza Popular aseguró que “eliminará” la “ideología de género”; mientras que el postulante de Perú Libre dijo estar “en contra” del enfoque de género. Aunque lo avanzado todavía es incipiente, ¿se retrocederá? Le consultamos a Diana Miloslavich Túpac, vocera del Centro de la Mujer Peruana Flora Tristan.

“Nosotros seguiremos insistiendo en levantar nuestra agenda de los derechos sexuales y reproductivos, el derecho a vivir libres de violencia”, insiste Miloslavich Túpac, ante el panorama incierto. “Estaremos vigilantes a quién gane, para que los avances que hay en el Ejecutivo, donde están las políticas de igualdad de género en los ministerios de la Mujer, Salud y Educación, continúen y no haya retrocesos y más bien tengamos avances”, añade.

De algo está segura la activista: con Fuerza Popular ya tienen experiencias desagradables. En el 2018, por ejemplo, desde la sociedad civil se inició la campaña ‘Déjala decidir’, que promovía la despenalización del aborto para los casos de violaciones y malformaciones congénitas. Pero la iniciativa fue sepultada por el Congreso de ese año, cuando los naranjas tenían la mayoría parlamentaria.

En una columna publicada en la web Pata Amarilla, Miloslavic, en una reflexión más íntima escribió: “Quiero imaginar un Congreso que dialogue y un Estado cuyo centro sean las personas, las mujeres, nuestros pueblos olvidados, la comunidad LGTBI. Quiero imaginar un lugar de diferentes en diálogo permanente. Lo que hemos vivido las últimas semanas es una guerra entre peruanos y peruanas”.

Al cierre de esta edición, el candidato Pedro Castillo, que recientemente ha tenido frases misóginas y transfóbicas, se reunió con organizaciones y activistas de diversos espacios sociales, entre ellos la comunidad LGTBIQ+. Rechazó ser machista, pero no se conoce compromisos concretos hasta ahora.

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