Querida Manuela,

Te cuento que este 2022 ha empezado con la tercera ola de la pandemia del Covid 19 aquí en Perú y Lima no se salva. Sale con fuerza el sol y se extienden los contagios, felizmente es una variable del virus menos agresivo. Al menos eso dicen los expertos. ¿Tu recuerdas Lima? Viviste varios años aquí y conocías a muchos locales ilustres e influyentes, como María Micaela Villegas y Hurtado de Mendoza. He leído que disfrutabas mucho del teatro y fuiste amiga de ella. Era la directora del Coliseo de Comedias, una empresaria teatral con buena posición económica. Por cierto, ¿sabes el real origen de su apodo La Perricholi? Es gracioso cómo las mujeres de esa época pasan a la historia no por sus logros sino por sus amores. En las Tradiciones Peruanas de Ricardo Palma se popularizó la idea de que el Virrey Amat y Junyet mandó construir algunas de las obras arquitectónicas más bellas de aquella época en Lima, como la Alameda de los Descalzos y el Paseo de Aguas, en honor a la ella. Hoy estas hermosuras quedan en el distrito del Rímac y es uno de los legados de la época virreinal. ¿Tú qué piensas de eso?

Como te comenté cartas atrás, tu casa en La Magdalena es hoy un museo. Actualmente se encuentra en Pueblo Libre. Fue el libertador José de San Martín quien bautiza el distrito así en reconocimiento al patriotismo de sus moradores. Pueblo Libre es histórico y cultural, y guarda grandes secretos de la Independencia. Allí viviste con el Libertador Simón Bolívar y sus generales Sucre, Córdova, La Mar y otros cuyos nombres se leen en las calles de hoy, como homenaje. Lamentablemente no hay calles con tu nombre ni el de Rosa Campusano, mujeres que lucharon por la independencia. Somos una ciudad sin representación femenina en sus calles ni espacios públicos.

Tu conociste las murallas de Lima, creadas para proteger la capital del Virreinato de los piratas. Actualmente casi no quedan recuerdos de estas murallas, pero aun queda algo de esa época en lo que hoy es la Plazuela del Cercado que queda en Barrios Altos (en el distrito de El Cercado límite con el distrito de El Agustino). Era lo que conociste como el pueblo de indios de Santiago del Cercado zona exclusiva para alojar a la población indígena que venían a la capital. Fue creada como parte de una reducción cuyo fin era agrupar a la población indígena y separarla de la española con la finalidad de poder evangelizar y cobrar los tributos de manera más fácil. Con esta visión, la ciudad fue creciendo segregada y diferenciada.

Hoy somos 10 millones de personas las que vivimos en Lima, es gigante y es nuestro hogar. Es una ciudad con 43 distritos muy diversos entre ellos. Ahora abarca tres valles con playas y montañas. Salimos de las murallas físicas pero creamos otras invisibles. El 18 de enero es su 487 aniversario y quería compartir contigo lo importante que es tener espacios inclusivos, honrando a mujeres que crearon historia o que aportaron a la sociedad peruana o a la ciudad. Al tener parques, calles o avenidas con nombres de mujeres se nos incluye y quizá de esta manera podemos generar espacios públicos más seguros para nosotras. Visibilizarnos en las calles, avenidas, parques, playas o ríos hace que estemos en la ciudad y en la historia. 

No te asustes, tenemos colegios públicos como Maria Parado de Bellido o Clorinda Mato de Turner o museos como el de Marina Nuñez del Prado. Existen también algunos bustos y escultura esparcidos en la ciudad dedicados a mujeres. En Miraflores está la recientemente inaugurada escultura de Magdalena Terual y cerca a esta escultura tu tienes una mirando el mar  dentro de un hermoso parque. Pero no es suficiente para una ciudad tan grande. Necesitamos parques, plazas, avenidas, coliseos, calles reconociendo a las mujeres y su diversidad.  Las mujeres debemos dejar de ser invisibles en lo público. Solo así podamos vernos todos y todas en nuestra gran Lima, ciudad de reyes y reinas.

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18 de enero, Aniversario de Lima, Ciudad de reyes, Lima

Querida Manuela,

Se acabó el año, hoy es el último día de 2021. Se pasó bastante rápido. Sigue la pandemia y tuvimos elecciones presidenciales bastante violentas y radicales. Entramos al Bicentenario de la República sin mayores festejos y con mucha convulsión política. Cerramos el año con una baja representación de mujeres en el Ejecutivo: una Presidente del Consejo de Ministros y cinco ministras mujeres para 19 carteras. 

Ha sido un año de contradicciones, donde las restricciones de la pandemia limita el tocarnos, el poder estar cerca, el poder asistir a escuelas y universidades y, sin embargo, hacemos fiestas, reuniones, abren cines y restaurantes, se llenan los centros comerciales y hasta se celebran conciertos. Somos un país de extremos: se limitan los aforos de locales, pero hay colas inmensas para ingresar, es como si solo tuviéramos la capacidad de recibir órdenes, pero no de analizar o internalizar las problemática en todo lo que realizamos. El criterio ha desaperecido. Los niños, niñas y adolescentes aun no van a ir al colegio y no hay un plan concreto para el retorno en 2022 (los últimos datos según las autoridades indican que se regresaría entre marzo y abril y por cuatro horas al día).

¿Crees que estemos acostumbrados a recibir órdenes y solo acatarlas por un tema de educación y formación? Lo pienso así. ¿Cuál es el futuro de un país donde el 25% son jóvenes entre 15 a 29 años y hace dos años que no reciben educación presencial? Entramos a los 200 años de la República sin un rumbo fijo en relación a nuestros niños, niñas y adolescentes.

Nuestra juventud debe de conocer nuestra historia para no repetir los errores y mirar hacia un futuro con expectativas reales. Estuve el 29 de diciembre en una ceremonia en el Parque de la Reserva por los 100 años de la urbanización de Santa Beatriz. Conociste esta zona como la hacienda de José Bernardo de Tagle y Portocarrero, el mismo con el conversaste muchas veces y quien fue el segundo presidente del Perú. Fue 100 después, con el que el entonces presidente Augusto B Leguía, que se desarrolla esta zona de Lima con una visión urbanística estadounidense, casas con retiros y jardines externos con garajes. Fue la primera creada fuera del Cercado, con espacio para la práctica de deportes modernos de la época como el tenis, un hipódromo, el estadio de fútbol y la piscina japonesa. Además, Santa Beatriz fue el barrio de la generación de 1950, ya que en distintos momentos vivieron ahí los poetas Javier Sologuren, Leopoldo Chariarse y Carlos Germán Belli; el narrador Julio Ramón Ribeyro; el pintor José Bresciani; el educador Carlos Cueto; el filósofo Augusto Salazar Bondy; los músicos Enrique Pinilla y Enrique Iturriaga; y mujeres talentosas como Chabuca Granda y la poeta Blanca Varela. El tiempo avanza, cambia, pero debemos mantener el recuerdo y aprender de las experiencias. Hoy Santa Beatriz luce bastante diferente. ¿Cuantos niños, niñas y adolescentes limeños saben de esto?

Recordar que existen mujeres como tú en nuestra historia y mirar hacia el futuro con las mujeres organizadas (somos el 50% del electorado y en Lima el 90% de las dirigentes vecinales). Hace 200 años fuiste condecorada con el título de Caballeresa de la Orden El Sol del Perú por Don José de San Martín por tus actividades proindependentistas, luego de que tomase Lima con su Ejército de Los Andes y proclamase la Independiencia del Perú un 28 de Julio de 1821. Pocas niñas saben tu historia. 

Entramos a 2022, a los 201 años de vida republicana. Es año de elecciones regionales y provinciales y distritales. Actualmente solo 11 mujeres ocupan un sillón municipal en distritos y en provincias de un total de 1676 municipios distritales y 196 provinciales. Esperemos más representación en estas elecciones y avancemos sin olvidar la historia. Por un futuro con más participación de las mujeres, así como con niñas, niños y adolescentes educados con memoria histórica. Feliz año y todo lo mejor para 2022. Manuela, nos mantenemos en contacto.

 

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2022, elecciones regionales y distritales, mujeres

Querida Manuela,

Creo que no te he comentado que en Bogotá conseguí varios libros sobre tu vida y la del Libertador. Si bien no hay mucha literatura sobre ti, en los bicentenarios del continente tu nombre ha comenzado a sonar más. Estoy leyendo mucho sobre sus estrategias de combate y el claro su sueño bolivariano.

En mi última carta hablé sobre tu Quinta, pero se me pasó contarte sobre un espacio especial que hay en tu hermoso jardín.  Además de encontrar tu huerto, con las plantas medicinales que cultivabas para sanar y curar los dolores del Libertador, vi escondido entre los coposos árboles y arbustos típicos del Cerro Monserrate, un pequeño descanso con bancas y banderas diversas.

Me llamó la atención así que caminé hasta la zona y me senté en las bancas. Ahí estaban las banderas de Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Bolivia, Panamá y, en el centro, el busto de tu amado Simón Bolívar. Ahí se encuentra el Árbol de la Fraternidad Americana que fue sembrado en 1949 con tierras de todos los países bolivarianos y de Cuba, Brasil, Costa Rica, Haití, Estados Unidos, Nicaragua, Honduras, Chile, Santo Domingo, México y Puerto Rico. Esto me llevó al sueño de Bolívar de tener un continente libre. Creo que ni el Libertador ni tu saben la importancia de la hazaña que lograron. 

Mañana, sábado 18 de diciembre, es el Día Internacional del Migrante. Actualmente hay estudios sobre la movilidad de las poblaciones a detalle. Los movimientos van desde voluntarios a forzosos, por desastres, crisis económicas y situaciones de pobreza extrema o conflicto, esto último cada vez ocurre más en el mundo. Según data de las Naciones Unidades, en 2020 había unos 281 millones migrantes internacionales, lo que corresponde al 3.6% de la población mundial.

Cuando estudiaba en Austin tuve la oportuniad de ser voluntaria en la casa Refugio Casa Marianela, donde trabajaba ayudando a aquellas personas que cruzaban la frontera de manera irregular. Se les hacía una inducción a sus derechos en Estados Unidos, además de darles un espacio donde pudisen dormir y comer. La mayoría de era varones de Centro América y México. En este caso, cruzan la frontera y arriesgan sus vidas para ingresar a suelo estadunidense.

Tu eras de Quito, pero siendo muy joven viajaste a Panamá con tu padre, luego al casarte viniste a Lima y posteriormente fuiste a crear Bolivia y Colombia con el Libertador. Terminaste exiliada en Jamaica y asilada por el gobierno peruano en Paita, Piura. Te movías libremente por el continente. En esa época recién se formaban nuestras fronteras. Ahora, luego de 200 años, están cada vez más marcadas y generan diferencias donde debería haber unión.

La migración desde Venezuela, ocasionada por malos manejos de su gobierno, ha hecho que el Perú reciba 1.29 millones de hermanos y hermanas venezolano/as. ¿Cómo se integra esta población con la peruana? Este número ha sido identificado por el Grupo de Trabajo para Refugiados y Migrantes (GTRM), coliderado por la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), donde además encuentran que hay deficiencias, especialmente por la pandemia, de servicios sociales adecuados para esta población. Es correcto, pero este problema lo viven los nacionales, así como los extranjeros en el Perú. Las diferencias no son muy claras, en realidad las poblaciones se integran bastante bien, todos tratan de sobrevivir con lo poco que el Estado puede hacer.  Por ello es que cuando se buscan sacar políticas o mejoras para migrantes, es complicado cuando los servicios para los peruanos son pésimos. ¿Cómo podemos atender a una población migrante internacional si nuestra población migrante interna no esta atendida?

A diferencia del hemisferio norte, la población no rechaza o abusa de la migrante internacional, son los políticos que usan el discurso. Cuando me despedí de mis amigos migrantes de la Casa Marianela, había un peruano de Chiclayo (cerca a Paita, donde tu viviste), que me preguntó porqué regresaba a Perú, si tenía permiso de trabajo en Estados Unidos. Le comenté que había conseguido un buen trabajo en el Ministerio del Interior y me di cuenta la diferencia entre el y yo. Él había vendido todo los que tenía en Chiclayo para tomarse un vuelo a Guatemala para cruzar la frontera de México, pagar a los coyotes y llegar a donde estaba cruzando en la madrugada, rampeando, a Texas. Solo tenía el nombre de unos peruanos en Nueva Jersey. Regresé a Lima y me contaron que el emprendió su camino hacia el norte.

Cada vez se cierran más los países, los miedos se profundizan, pero la amistad de los pueblos perdura. La historia de América es como la del árbol que está en tu jardín en la Quinta del Libertador cumpliendo lo que tu alguna vez dijiste: “Mi país es el continente de la América, aunque nací bajo la línea del Ecuador.”

 

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Migración, venezolanos

Querida Manuela,

Hace unos días regrese luego de estar cinco días en Bogotá, Colombia, gratamente sorprendida por la ciudad y el país. No te quise comentar nada en las cartas anteriores porque fui, entre otras cosas personales, a seguir tus pasos. Pude caminar por las calles por las que tu andaste, buscar información sobre ti y, claro, conocer más sobre el Libertador Simón Bolívar. Creo que para conocer a una mujer debes también conocer sus grandes pasiones y amores. Él fue el tuyo. 

Estuve en la casa en la que viviste con el Libertador. Supe que la quinta le fue regalada por parte del gobierno independiente de Nueva Granada en 1820 en agradecimiento a los servicios prestados a la causa de la independencia. Él fue propietario por 10 años del inmueble y no vivió mucho tiempo ahí por sus constantes viajes. Fue de esa quinta que salió el 13 de diciembre de 1921 rumbo a la Campaña Libertadora del Sur, esa en la que se conocieron. 

En 1827 regresaste con el Libertador y, según dice la historia y conociéndote, convertiste la quinta en un lugar más amable para la vida y en centro de reuniones políticas de los seguidores de Bolívar.​ La cuidaste, así como te hiciste cargo con amor de la salud y vida del Libertador. Fue ahí donde se quedaron luego del atentado contra su vida. Qué terrible debió haber sido para ti esa noche. 

Caminé por el jardín mirando las flores y árboles, imaginando cuales habrías plantado tú. Pensando si caminabas por esos senderos por donde yo pasaba en las mañanas o si salías a leer tu libro bajo los árboles. En la entrada está su busto, en blanco, como guardián de la gran quinta. Existen dos elementos en el jardín que me llamaron la atención, el primero, los arcos triunfales hechos de vegetación que están desde tu época y los árboles de laurel del sector del pozo de lavapatas. Estoy segura que plantaste los laureles, ya que fue gracias a una corona de laureles que le tiraste al libertador desde tu balcón en Quito y que le cayó en el pecho que se miraron y se conocieron.

Camine por toda tu quinta, sí, porque creo que fue tuya también, ya que el periodo más largo en el que Bolívar vivió contigo fue en ella. Ahora es un museo y, conforme entraba a cada cuarto, leía con detalle cada cartel sobre la casa. Todo giraba entorno al Libertador. Como si hubiera vivido solo. Hay una sala únicamente dedicada a ti, con tu retrato. Me pregunto, has sido la única mujer que ha vivido en esa casa, ¿por qué te da tan poco espacio?. Bolívar regresó del sur en a vivir en la quinta para asumir la presidencia de la República. Tú llegaste a vivir con él cuando el libertador estaba pasando por momentos críticos políticos y de salud. 

El cuarto de Bolívar, lo observe a detalle, su cama pequeña, su uniforme y, lo más importante, su espada. Tu quinta ha sido recientemente restaurada buscando que sus salas y dependencias luzcan como en las época del Libertador. Pude visitar el gran salón donde organizabas las tertulias políticas, el comedor de las grandes cenas, el salón de juegos y su alcoba. Saliendo está la zona de la despensa, la cocina, los graneros, la alcoba de su ayudante de cámara y fiel servidor -José Palacios- y los bosques, algunos cuyos árboles, se afirma, fueron sembrados por el propio Simón. Te busqué en cada uno de esos espacio, pero no había rastro tuyo ni de tus fiel esclavas Jotanas y Nathan. Tu viviste ahí los últimos años con Bolívar como su mujer y consejera. Has sido la única mujer que estuvo al lado del Libertador, pero no figuras en la casa más que en un salón rosado muy elegante dedicado a ti. 

Saliendo de la quinta me fui a caminar hasta la Plaza Bolívar, me encontré con varios bustos suyos en el camino. El Libertador pasó a la historia por sus hazañas, pero es para nosotros, los países bolivarianos -Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia- un héroe que nos une en una sola historia en la que tí ni otras muchas mujeres aparecen ni por sus hazañas militares ni domésticas. Tú has sido no solo La Caballeresa del Sol, has sido coronel del Estado Mayor General del Libertador, Húsar, Capitana de Húsares en la Batalla de Junín, Coronel del Ejército Colombiano, Libertadora del Libertador y terminaste siendo una sala muy elegante y rosada de la quinta. Es una gran metáfora de lo que sucede con las mujeres, no solo en la historia, sino en la política y la gestión pública, incluso en la actualidad.  

En mi camino hacia la Plaza Bolívar, a unas cuantas cuadras de tu quinta, me llamó la atención el monumento a una mujer. Una pequeña plazuela dedicada a Policarpa Salavarrieta. Sé que no se conocieron, pero sabes que fue mártir de la independencia de Colombia. Los espacios públicos no solo son de héroes sino deben ser también de heroínas. Esto me subió el ánimo porque significa que puede ser que las cosas estén cambiando. Ojalá.

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La Quinta Bolívar Sáenz, Plaza Bolivar

Querida Manuela,

Tu no sabes lo que son micros, ómnibus, combis, custers; el Metropolitano y tren eléctrico; los colectivos, taxis, taxis por aplicativos, mototaxis, taximotos, bicicletas, scooters. Todos, estimada Manuela, son medios de transporte que tenemos los limeños para desplazarnos por la ciudad de Lima. La de los Reyes, como tú la conocías, que se ha expandido hasta el Callao por el oeste, al norte hasta Ancón, al sur hasta Pachacamac y al este pasando Amancaes hasta Chosica. Es una ciudad inmensa, con más de 13 millones de habitantes.

Puedes creer que no tenemos un sistema de transporte integral que nos lleve de manera cómoda por la ciudad. Somos la capital de la República y nuestros ciudadanos no pueden transitar de manera cómoda, eficiente, segura y limpia. Son grandes negocios que no quieren invertir en mejorar. El transporte es un servicio público, pero aquí lo manejan los privados y por ello vivimos secuestrados por sus gremios. Por cierto, la semana pasada, el ministro del Ministerio de Transportes y Comunicaciones, Juan Silva Villegas en una reunión con transportistas informales, ofreció la cabeza de las jefas de las instituciones reguladoras y fiscalizadoras que están llevando acabo la reforma del transporte en el país: la Superintendencia de Transporte Terrestre de Personas, Carga y Mercancías (Sutran) y la Autoridad de Transporte Urbano de Lima y Callao (ATU). En el primer caso, Patricia Cama fue retirada de su puesto sin previa notificación mediante Resolución Suprema 010-2021-MTC.

Es una practica bastante común que las resoluciones ministeriales o supremas de cese de cargo de alto nivel no sean previamente comunicadas y que uno se entere por El Peruano, que es el diario oficial del país. He sido testigo del hecho de primera mano. Es una pésima práctica, no solo por la falta de consideración hacia el o la alta funcionaria del Estado, sino porque se pierde la continuidad del trabajo y de las metas de avance. Imagínate, cada dos o tres meses cambiar de titulares del sector y sus directores. No hay gestión que pueda soportar eso y peor si se trata de la reforma de un servicio público tan importante como el transporte. Es por este tipo de maltratos y accionares que hace 20 años se trata de reformar la Policía Nacional del Perú y no se logra. El último intento fallido fue hace un años luego de las muerte de Inti Sotelo Camargo y Jack Bryan Pintado en las manifestaciones contra el golpista Manuel Merino. Parece que las prioridades de gestión del Gobierno no somos ni los ciudadanos ni su bienestar.

Estas altas funcionarias forman parte del 47% de los servidores públicos mujeres y, cabe resaltar, que solo cuatro de cada 10 funcionarios o directivos del Estado son mujeres. El Estado es una fuente de trabajo para las mujeres, como te he mencionado previamente en una de mis cartas, pero no tienen puestos de alto nivel en el escalafón público. Los trabajos en los que se desempeñan, sobre todo, son en carreras especiales, como enfermería o docencia inicial o primaria. Estos datos son de marzo de este año publicados por la Autoridad Nacional del Servicio Civil (Servir) en el documento La Mujer en el Servicio Civil Peruano 2021. 

Este estudio también resaltó que la mayoría de las mujeres que trabajan en el Estado tiene entre 45 y 65 años de edad ( 42%) y que ha hubo una reducción de la participación de servidoras menores de 44 años. Bueno, Manuela, tu conoces bien el comportamiento masculino en el poder, no es complicado deducir el porqué de esa data. 

El 25 de noviembre es el Día de la No Violencia Hacia la Mujer, falta poco y este tipo de comportamientos califica como violencia. Qué clase de Gobierno tenemos donde los y las altos funcionarios no tienen claro cuál es su rol y no conocen la realidad de la mujer. El 25 de noviembre nos debe llevar a analizar las diferencias y desventajas, así como los retos de las mujeres en la política y en la gestión pública. La Ministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, Anahí Durand, debe informarse y entender que la violencia no es solo física, sino que nace por la desigualdad latente que existe y los paradigmas de género.

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25 de noviembre, gestión pública, mujeres en la política

Continuando con tu preocupación por los niños, niñas y adolescentes peruanos en el bicentenario, quería contarte en esta carta cómo se encuentra la educación hoy en la República. Hace 600 días que los niños, niñas y adolescentes no van al colegio ni los jóvenes a las universidades. La salida fue educar a la distancia mediante el uso de la tecnología y  la conexión de internet.

Como te mencioné en la carta anterior, entiendo tus consultas o preocupaciones por los más pequeños de la República. Tú estuviste con Don José de San Martín cuando llegó a Lima, ayudaste a la causa independista y eras una mujer mestiza educada. Tú sabes lo importante que es saber leer, escribir, conocer sobre historia y filosofía.  Fuiste una mujer educada, una excepción de la época y eso te ayudó o muchísimo para tomar las decisiones políticas, estrategias de guerra y ser persona de confianza de los libertadores José de San Martín y Simón Bolívar.

En nuestra primera constitución republicana, el libertador plasmó su interés por la educación, universal y democrática – Constitución de 1823. Sé que tú tuviste algo que ver con esta iniciativa. Ahí, como bien recuerdas, el Congreso debía dar  «todo lo necesario para la instrucción pública por medio de planes fijos, e instituciones convenientes a la conservación y progreso de la fuerza intelectual y estímulo de los que se dedicaren a la carrera de las letras»; además establecía que  «la instrucción es una necesidad común, y la República la debe igualmente a todos sus individuos». A partir de ese documento, las normas educativas tomaron una clara orientación democrática al otorgarle al Estado a la responsabilidad de garantizar: «La Instrucción Primaria gratuita a todos los ciudadanos, la de los establecimientos en que se enseñan las ciencias, literatura y artes; la inviolabilidad de las propiedades intelectuales y los establecimientos de piedad y beneficiencia».

El reto de la educación viene dándose hace 200 años y aún no terminamos. La implementación de una educación de calidad para todos y todas aún está lejos de llegar. Con la pandemia y el encierro creo que se ha empeorado a pesar de los derechos de los niños reconocidos en nuestra constitución y el derecho internacional. Tenemos aún un sistema colonial, donde los colegios públicos gratuitos para todos los niños, niñas y adolescentes carecen de servicios públicos adecuados, infraestructura, con un capital docente desgastado por el tiempo y falta de claras políticas de educación. A esto se suma las brechas entre niños y niñas así como las de la zona urbana y rural. No hemos logrado una equidad en los derechos de educación por múltiples excusas como geografía, políticas laborales, género y principalmente carencia de capacidades y compromiso político. Hace más de un año que los niños, niñas y adolescentes no pueden ir a sus colegios debido a la pandemia. Lo irónico, Manuela, es que sí están abiertos los casinos, los teatros, los viajes, cines y los restaurantes. 

Todos los espacios de recreación para los adultos están abiertos., Según Our World in Data, a nivel regional, Sudamérica tiene una tasa promedio de vacunación parcial de 67,09% y el Perú 56.84% que nos deja bastante bien. Entonces, tú me preguntarás, por qué no se permite a los niños, niñas y adolescentes volver a sus clases presenciales y por qué en los primeros 100 días, el actual presidente, siendo maestro de profesión, no ha tenido un plan claro de retorno a clases. Por qué los últimos dos presidentes que hemos tenido durante la pandemia con sus respectivos ministros no han podido invertir en infraestructura, en regular los lineamientos laborales de los maestros en forma presencial ni han supervisado que las regiones y los municipios se involucren en facilitar el regreso presencial al colegio. No tengo las respuestas. Solo se deduce de esta dejadez que la infancia, niñez y adolescencia no son del interés de la sociedad peruana. 

Te comenté que los niños, niñas y adolescentes están estudiando a la distancia y a través de la tecnología. Esta modalidad a la distancia afecta la socialización y pone en especial riesgo a las adolescentes, como bien ha advertido el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables hace unas semanas,  ya que ellas junto con jóvenes mujeres de 12 a 29 años han sido las más afectadas (67%) por situaciones de acoso virtual, como ha informado el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP). Esa misma semana el Ministerio de Salud con el apoyo técnico de UNICEF publicaron el documento ‘La salud mental de niñas, niños y adolescentes en el contexto de la covid-19’ donde se establece que durante el primer año de la pandemia, 1 de cada 3 niñas, niños y adolescentes presentaron problemas conductuales o emocionales, lo que da indicios de posibles enfermedades mentales. La exposición al encierro y la tecnología no solo los lleva a riesgos de sufrir violencia sexual, cyber-delito, sino que su salud mental está en juego. Es urgente no solo que se regrese a asistir a las escuelas, sino que el Estado garantice una navegación segura en internet para los niños, niñas y adolescentes, que haya un plan de asistencia segura en las escuelas así como un plan de salud mental.

¿Por qué  no nos interesa tener una sociedad educada? Manuela, no sabría contestarte nuevamente. Solo puedo recordar a mi abuelo Alejandro Bazán Maríñez, su pasión por la enseñanza de la química y física en colegios públicos y privados, y su lucha por no mejorar el sistema. Pensar en el futuro es difícil, pero confío en los profesores(as) como mi abuelo, que dan todo por sus alumnos y más aún en estos tiempos de pandemia y que es por ellos que sobrevive la patria y la República. 

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Clases virtuales, colegiales, Colegios, escuelas, niños y niñas

Querida Manuela,

¿Cómo estás? Quería agradecerte por la respuesta a mis cartas, no esperaba que me contestaras. Entiendo tu preocupación ante la situación de las mujeres y niños en el Perú del bicentenario. Entiendo que te preocupe que seguimos con patrones y taras que arrastramos desde la colonia. Entiendo también tu preocupación por la situación política, de inestabilidad, cosa que nunca imaginó el Libertador para los 200 años de independencia.

Entiendo que este tema te toca profundamente porque a los 14 años tu padre te obligó a casarte con doctor inglés, mucho mayor de edad, que te trajo a Lima y a quien túu no amabas.

Entendamos que el rol de la mujer peruana ha ido cambiando a lo largo de la historia, como te he venido contando, pero aún hay mucho que trabajar.

¿Sabes?, justo llegó tu carta el 11 de octubre, día de la niña. Para contestar a tu pregunta, comparto algunos datos importantes.

  • En los últimos 6 años, 6402 niñas y adolescentes menores de 14 años se convirtieron en “madres”.  En promedio son 4 casos diarios. Ellas tenían derecho a acceder al Protocolo de Actuación Conjunta (Minsa 2016 -2020).
  • La tasa de embarazo adolescente en el Perú (13%) no ha disminuido en los últimos 30 años y el acceso a la salud sexual y reproductiva es la política que más interrupciones ha sufrido entre el 2006 y 2014.
  • En el 2020 se registraron 1.178 nacimientos de madres menores de 18 años de laos cuales 23 fueron en niñas de 10 años (Sistema de Registro del Certificado de Nacido Vivo (CNV)).
  • En el 2020 se triplicó el número de niñas menores de 10 años forzadas a ser madres. Datos realmente alarmantes, sobre todo si tenemos en cuenta que un 12,5 % de niñas y mujeres peruanas de 0 a 14 años no cuentan con seguro de salud (CNV).
  • Actualmente hay una deficiente política de salud reproductiva, ya que solo el 77.4 % de mujeres en edad reproductiva (de 15 a 49 años) usan métodos anticonceptivos (INEI 2021).
  • 11 601 niñas, adolescentes y mujeres, fueron reportadas desaparecidas (MIMP – marzo 2020 a febrero 2021).
  • El 14.1% de las mujeres entre 20 y 24 años se casaron o conviven con sus parejas antes de los 18, según la Encuesta Nacional Demografía y de Salud Familiar (ENDES) 2021.

El embarazo adolescente o de niñas no solo deja daños psicológicos, sino que también puede llegar a causar la muerte de la madre. Te comento, que todo embarazo de niñas menores de 14 años será siempre una violación sexual según nuestro Código Penal.

Pese a ello, sin importar la persecución del delito, que como bien sabemos el derecho penal no puede arreglar los problemas sociales, vemos en la data, que cada vez hay más niñas que son obligadas a ser madres tras sufrir violaciones sexuales  ellas son madres- un hecho calificado como tortura por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (Informe del Relator Especial desde el 5 de enero de 2016).

Actualmente, la crisis sanitaria y la indiferencia del Estado han generado que los casos de violación sexual a niñas se mantengan en el país. Por otro lado, nuestro Código Civil – tras otra gran idea de nuestros legisladores en el 2018- los adolescentes entre 14 y 18 años puedan casarse. Forzar a las niñas y/o adolescentes mujeres embrazadas a que se casen o a convivir con los padres de sus hijos es una salida social bastante común que solo lleva a las mujeres a sufrir injusticia y tortura.

El bicentenario nos encuentra en esta situación querida, las mujeres seguimos sin la posibilidad de decidir sobre nuestra sexualidad en este país y sobre nuestro destino. Tú fuiste perseguida y vetada de tus derechos por haber abandonar a un hombre con el que te obligaron a casar. Sabes por lo que pasan muchas niñas y adolescentes forzadas al matrimonios o embarazos no deseados.

Las niñas y adolescentes del bicentenario, que son el futuro de nuestra República. Tú abriste un camino como libertadora del libertador, fuiste olvidada por la historia por ser considerada “una amante”, pero luchaste por una República libre y soberana para todos (as). Nos queda claro que no lo hemos logrado aún.

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adolescentes, código penal, embarazo, violación sexual

Querida Manuela,

Te cuento que nuevamente hubo cambios ministeriales. En solo dos meses, este gobierno en dos meses, ya va por su segundo gabinete ministerial. Lo que me preocupa es que no hemos aprendido que con tanto cambio no vamos a avanzar. Estamos como el perro que se muerde la cola en círculos. 

Tu lucha estaba comprometida en dar un futuro mejor a nuestro continente. Como libertadora del libertador soñaste en un país libre y una república consolidada. Tú conoces bien la volatilidad de la política y del poder.

¿Con tanto cambio,  ¿a dónde crees que vamos como país? El bicentenario no nos llevó a reflexionar. Nosotros, los ciudadanos consideramos importante cambiar de gabinete, así como cambiar a ministros cuando sentimos que las cosas no andan bien. Nos guiamos por las emociones contra un personaje determinado. 

En base a mi experiencia, considero que la situación actual de falta de protección de derechos, de desarrollo social y de inclusión no se debe al modelo económico, se debe a las terribles gestiones por parte del Estado en estos últimos años, en especial en el último quinquenio. Que los colegios no tengan infraestructura adecuada, que los hospitales hayan colapsado y que la violencia hacia la mujer y los grupos vulnerables se incremente es porque no existe una clara propuesta de gestión y no viene por una política económica neoliberal. El Estado ha  estado cambiando tantos gabinetes y presidentes que no hay una visión de gestión, de cumplimiento de metas y de supervisión eficaz y eficiente de la gestión pública.  Como ciudadanos nos hemos enfocado en descartar jefes de Estado y ministros pero no en fiscalizar de manera correcta la ejecución de gasto, así como exigir los perfiles adecuados para los puestos de gobierno y el buen funcionamiento de los servicios públicos.  

Para sustentar lo que te comento, usaré mi experiencia en el último cargo en gestión pública en plena pandemia Covid 19 como directora ejecutiva (junio-noviembre 2020) del Programa Nacional para la Prevención y Erradicación de la violencia hacia la Mujer e Integrantes del Grupo Familiar- Aurora. En esos 6 meses estuve bajo la dirección de cuatro ministras y cinco viceministras. Cada una con una visión y entendimiento de la problemática particular sin tener en consideración necesariamente  el Plan de Gobierno que iba del 2016 al 2021. Un ejemplo es el compromiso de i implementar 225 centros de emergencia mujer (CEM) dentro de comisarías donde solo se logró tener 170  a pesar que se tenían los recursos económicos. El programa ha recibido en el año 2019 el monto de S/. 438,793,450 millones de soles; en el 2020 el monto de S/. 416,984735 millones de soles y en el 2021 tenían proyectado S//. 394,681,992 millones de soles, un 5.3% menos por la pandemia Covid 19. Hemos llegado al bicentenario con recursos, de los cuales donde se asignaron interesantes presupuestos a los programas sociales. 

¿Manuela, ¿en qué fallamos? ¿Por qué ahora en la pandemia las desigualdades e injusticias aparecen? Creo que estamos equivocándonos en la fiscalización. Debemos pedir resultados según los compromisos de gobiernos y no pedir cambios constantes, ya que, no vamos a avanzar. 

La nueva Primera Ministra ayer ante el mandatario juramentó “Por Dios, por este país de mujeres y hombres que todos los días luchan por vivir con dignidad, sin discriminación y que promueven reales cambios, sí juro”. Le deseo lo mejor, que se mantenga por años en el cargo, que ejecute los presupuestos de desarrollo y bienestar social de manera eficiente y que supervise los servicios públicos para que nuestro bicentenario marque una pauta en la Historia del Perú. 

 

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Querida Manuela,

Sabes, mis últimas cartas han sido dedicadas a contarte lo mal que vamos en relación a la violencia en contra de las mujeres y me quedé pensando: hace ocho meses que investigamos, junto con mi equipo, la violencia sexual en línea contra los niños, niñas y adolescentes. Los casos de niños y adolescentes varones son sumamente violentos y muy pocos. Desde el año pasado, cuando tuve la oportunidad de trabajar en el Programa Nacional Contra la Violencia Hacia la Mujer e Integrantes del Grupo Familiar (PN Aurora) del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, identificamos la poca data que existe sobre la violencia ejercida contra los niños y adolescentes varones. Estas categorías se pierden ante la gran cantidad de casos de niñas y mujeres adolescentes.

Hace unas semanas, el escritor peruano Mario Vargas Llosa, confesó en una entrevista en la Feria Virtual del Libro de Cajamarca que de niño fue víctima de acoso sexual. Él recuerda que a los 12 años un hermano del colegio La Salle de Arequipa quiso tocar sus genitales. Era pequeño, preadolescente; y mantuvo ese secreto por más de 60 años. Qué extraño que al compartirlo no hubo mayor reflexión al respecto.  

En la entrevista señala: “Les cuento esto porque curiosamente a partir de entonces, yo que había sido un niño muy creyente y que cumplía con comulgar cada primer viernes, me fui desinteresando de la religión. Recuerdo que estando en el colegio La Salle, antes de entrar al Leoncio Prado, haberme dicho: ‘No creo, no creo en nada de esto, no creo ni en las ceremonias religiosas, ni en las misas a las que vamos. Cuando rezo no creo nada en las palabras que digo’”.

Leí La ciudad y los perros cuando estaba en secundaria, una novela impresionante, donde mi profesora de español, la señora Raez, nos llevaba a entender la vida de jóvenes muchachos estudiantes del colegio militar. Sin querer, fue mi primera incursión en estudios de género. Al analizar a los personajes y sus relaciones entramos a lo que hoy, Luis Bonino, define como la masculinidad: “una arbitraria construcción social resultante de la organización patriarcal y de dominio masculino en las relaciones de género (…) compuesta por un conjunto de valores, definiciones, creencias y significados sobre el ser, deber ser y no ser varón, pero sobre todo, de su estatus en relación a las mujeres”. Ya que la novela te lleva a entender las dinámicas dentro de la escuela militar de varones, yo, que estudiaba en un colegio mixto, entendía algunas de las cosas que se narraban.

Actualmente, la violencia basada en género ha comenzado a poner en agenda la educación de los niños y adolescentes varones para que dejen de ser agresores. ¿Pero qué sucede cuando ellos son víctimas? No tenemos cifras claras a nivel nacional, ya que siempre se diluyen con aquellas de las niñas y mujeres adolescentes porque son muy bajos los casos reportados. Considero importante identificar políticas públicas que rompan con las masculinidades, estudiar a detalle los casos de violencia contra los niños y adolescentes varones, ya que en la realidad dudo que la casuística sea tan baja. Los niños y adolescentes varones no denuncian por miedo, ya sea por ser de la comunidad LGTBQ o porque han sido violentados y como buenos machos no deben llorar, ni quejarse, ni pedir ayuda y solos deben superar cualquier obstáculo. No tenemos servicios adecuados para niños y su diversidad para la atención como víctimas de la violencia sexual. Esto solo demuestra nuevamente que la visión patriarcal del Estado nos lleva a invisibilizar a los niños víctimas de violencia en todas sus formas. Deberíamos escandalizarnos y poner el tema en la agenda pública. La frase del “Coronel” en La ciudad y los perros, Manuela, puede hoy resumir la sociedad en la que vivimos: “Pero no olvide tampoco que lo primero que se aprende en el Ejército es a ser hombres. Los hombres fuman, se emborrachan, tiran contra, culean. Los cadetes saben que, si son descubiertos, se les expulsa. Ya han salido varios. Para hacerse hombre hay que correr riesgo, hay que ser audaz. Eso es el Ejército, Gamboa, no solo la disciplina”, Mario Vargas Llosa, libro La ciudad y los perros. Fuente: https://citas.in/obras/la-ciudad-y-los-perros-10168/

 

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Acoso sexual, Mario Vargas, violencia
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