Camisea

Sinceramente pienso que Guillermo Bermejo es una persona bien intencionada que dedica su energía a intentar cambiar al Perú para beneficio de los más pobres y necesitados. Es cierto que en el Perú hay mucha pobreza, que los servicios públicos son de pésima calidad, que sufrimos una plaga de corrupción a todo nivel, que la infraestructura es deficiente y que tenemos muchas cosas por corregir. Está claro que nuestro objetivo debe ser corregir estos problemas, pero la pregunta es: ¿Cómo hacerlo? 

Sin embargo, si Bermejo quiere eliminar la corrupción en el Perú, ¿cómo puede tener de socio político a Vladimir Cerrón?, que ha sido sentenciado por corrupción y ahora aparece vinculado al caso “Los Dinámicos del Centro”. Si Bermejo es una persona correcta, como creo que es, tendría que haberse alejado de Cerrón hace rato. Sin embargo, son socios políticos cercanos. ¿Bermejo está siendo políticamente pragmático y se hace de la vista gorda porque romper con Cerrón no ayuda a sus objetivos políticos? Si este es el caso creo que Bermejo pierde mucha legitimidad al mantener esta sociedad vigente. ¿Con que cara puede uno tratar de cambiar al Perú si es aliado de alguien sentenciado por corrupción?

Si Bermejo quiere mejorar la economía peruana ¿porque no critica la política económica chavista que ha empobrecido tremendamente al pueblo venezolano? Puedo entender que Bermejo tenga simpatía por el gobierno venezolano dado que lo ayudaron cuando él lo necesitaba, sin embargo, su lealtad principal es con el Perú y esto implica ser honesto con la realidad. No criticar la economía chavista me hace dudar respecto al criterio de Bermejo.

Bermejo escribió recientemente un tweet en el que indica que en Berlín recientemente los ciudadanos votaron a favor de expropiar 240 mil departamentos para resolver sus problemas de vivienda y que este hecho no afecto a los indicadores de la economía alemana, de lo cual deduce que la subida del dólar en el Perú, despues de la amenaza de expropiación de Bellido, es producto de un boicot maquinado por especuladores locales.

¿Como explicar la lógica de Bermejo en este tweet? Para empezar Bermejo debería saber que ese referéndum fue no vinculante por ende solo registra el deseo de los participantes, no implica que la medida se vaya a tomar. 

También debería saber que esa medida le costaría a Alemania USD 40 mil millones, es decir el 1% del PBI alemán, lo cual no es mucho para la cuarta economía del mundo, mientras que si el Perú expropiase Camisea (un costo de USD 30 mil millones según algunos) implicaría alrededor del 10% del PBI peruano, un golpe durísimo para la economía peruana.

Por otro lado, si Camisea se expropia tendría que ser administrado por el Estado peruano, sabiendo que este es tremendamente ineficiente y corrupto, el resultado obvio es que esa gestión sería desastrosa. 

Finalmente, el mensaje que el gobierno envía al sector privado con una expropiación es el de un gobierno estatista que no respeta los acuerdos pactados lo cual reduce aún más la confianza de los inversionistas en el gobierno. 

Por todas estas razones se entiende fácilmente que la subida del dólar es fruto de la inepta propuesta del primer ministro y no resultado de los esfuerzos de un grupo de especuladores maquiavélicos. 

¿Bermejo en su percepción ideologizada creerá que expropiando empresas que rentabilizan los recursos del Perú se contribuye a reducir la pobreza y corregir los diversos problemas del país? ¿Puede ser posible que Bermejo tenga tal nivel de desconocimiento de cómo funciona la economía de un país?

Que maravilloso seria que toda la energía y buenas intenciones de Bermejo estuvieran acompañadas de una adecuada comprensión del funcionamiento de la economía y de las verdaderas soluciones que requieren los problemas de gestión de nuestro país.

 

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Camisea, Guillermo Bermejo, Vladimir Cerrón

En este gobierno la discusión política se ha trasladado al twitter, ese espacio de caracteres y argumentos limitados, donde la diatriba reemplaza al pensamiento. Lo trágico de esto es que esta imposibilidad de pensar se da al más alto nivel del gobierno, donde se sacan a luz las incoherencias, pugnas y falta de orientación de un gobierno que aún no termina de encontrar su rumbo. Lo cierto es que desde el twitter se puede hacer politiquería, pero no política. Gobernar con las limitaciones que nos pone esta red social es propio de un gobierno limitado y no de uno que ha ofrecido una profunda transformación social. Es momento que el gobierno encuentre el rumbo y empiece hacer política.

Respecto a la discusión abierta por la necesaria renegociación del gas de Camisea, esta era una promesa de campaña que se está empezando a cumplir y por eso mismo no debería generar ningún exabrupto sino fuera por el tono destemplado con que el premier Bellido plantea dicha renegociación. Tal vez ello responda a que en el gobierno parece haberse desatado una pelea por quien es más radical. Otro signo más de la falta de orientación política por parte de un gobierno que debería hacer de ésta su sino más claro. Ahora, hacer política supone llegar a consensos, acuerdos o negociaciones, de ninguna manera se trata de parapetarse en dogmatismos ideológicos o de clase. La intransigencia es lo opuesto a la política.

La nacionalización del gas fue una de las banderas y las plataformas con las que el presidente Castillo ganó las elecciones. Por eso, el alarido ruidoso de la derecha anunciando el apocalipsis económico no pasa de ser una estrategia para domesticar a un gobierno que representa una opción de izquierda con algunas propuestas muy claras –aquellas que lo llevaron al poder- y que ahora le toca defender. Precisamente el pésimo manejo de los recursos naturales y energéticos que tuvo la derecha cada vez que fue gobierno ha sido la causante de que ahora nos encontremos en esta situación. Deberíamos entender de una vez que si estamos en la situación en la que nos encontramos es debido a que en tres décadas de neoliberalismo no se supo cerrar las brechas de exclusión, desigualdad y pobreza.

Ahora lloran por aquello que no supieron cuidar. Nunca los beneficios del gas llegaron a los más necesitados. Teniendo los principales yacimientos del continente nuestro país no cuenta con gas natural debidamente instalado en las casas y las regiones donde este se encuentra siguen siendo de las más pobres. Es lógico y entendible que la población se subleve ante esta situación y ahora reclame la nacionalización –reapropiación- de un recurso que sienten se lo han arrebatado para beneficiar a otros países. Debemos entender que el problema no es técnico y ni siquiera económico sino político por lo que esto no se resuelve interpelando, censurando o lapidando a uno o varios ministros.

El tema del gas exige un profundo debate nacional sobre el destino de nuestros recursos, cómo los usaremos, cómo invertimos o repartimos las regalías obtenidas por su explotación etc. No se trata tampoco de pasar de un modelo fracasado por excluyente y discriminador a otro igualmente malo por ineficiente obsoleto. Debemos ser capaces como comunidad de llevar adelante una discusión sobre el destino de nuestros recursos que es también el destino de nuestro país.

La historia del Perú está llena de oportunidades perdidas y prosperidades falaces. Lo que apareció como una bendición terminó siempre como una maldición y pensando ser más ricos acabamos más pobres. No debemos perder de vista también las pésimas, y muchas veces, corruptas maneras de administrar los recursos obtenidos por la explotación de nuestros recursos. No podemos caer en la dicotomía de creer que los privados son unos saqueadores y las comunidades eternas víctimas. El problema es mucho más complejo y profundo.

Lo cierto es que ahora estamos frente a dos modelos contrapuestos e igualmente extremos. Como en todo aquello donde habita la virtud tal vez el mejor camino sea el del término medio. Una decisión tan importante como la que implica qué hacer con nuestros recursos naturales debe ser el fruto de un debate en que todos los actores intervengan. Se trata de un tema demasiado importante como para dejarlo en manos sólo de técnicos y economistas. Pero, para poder asistir a un diálogo sincero y honesto se hace imprescindible estar dispuesto a escucharnos y dejarnos afectar por el otro. Ese es el principio del diálogo político que hoy tanto necesitamos para que no nos suceda que lo barato nos salga caro, pues ya sabemos que de buenas intenciones está plagado el camino al infierno.

 

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Camisea, Gas, Presidente Castillo

Economista Juan José Marthans se suma al staff de columnistas de Sudaca y analiza los impactos de nacionalizar Camisea y renegociar contratos. Sobre premier Bellido asegura que su mensaje desautoriza al presidente Pedro Castillo, al ministro de economía, Pedro Francke y asegura que esta incertidumbre que vive el país liquida la inversión privada para el 2022. Además, señala que las acciones del jefe del gabinete demuestran ignorancia y ‘figuretismo político’.

¿Cómo analiza el mensaje del premier Guido Bellido, donde anuncia se renegociará el Gas de Camisea o -de no aceptar la empresa- se nacionalizará el yacimiento de Camisea?

Me parece, sin duda, contraproducente. Pienso que tiene una intencionalidad política marcada y refleja su desconocimiento de la cosa pública, de los criterios elementales de negociación frente a empresas de carácter internacional. Hay mucha ignorancia en ese señor. Primero, el mensaje constituye una desautorización al Presidente, incrementa la incertidumbre y constituye un elemento determinante en la pérdida de confianza del frente empresarial nacional y extranjero. Después de esto la inversión para el próximo año está liquidada. Segundo, la renegociación no tiene por qué liderarla el Primer Ministro, esto refleja una suerte de “figuretismo político”, con una dosis de demagogia. Tercero, no sabe que una posible expropiación le costaría miles de millones de dólares al país. Esto es muy serio. Esto es muy serio, no es como robarse una chacra porque soy gobernador y punto. Así no son las cosas.

¿Sería positiva una renegociación del contrato con la empresa concesionaria para obtener mayores utilidades a favor del Estado?

Recién se enteran que ya se distribuía un 65% a favor del Estado. Ahora quieren hasta un 80%. La verdad, la intencionalidad que muestran es puramente política, parece que solamente quieren manipular la opinión de ciertos sectores sociales para quedar como supuestos “héroes”. Tiene como ideal a Evo Morales, eso me libera de mayores comentarios. De otro lado, cuando las cosas se hacen de la manera apurada o no razonada, como se ha planteado, podría interpretarse hasta como un chantaje.

¿Qué es lo que hay detrás de esto?

La verdad, parece que hay una mano negra. Debemos ser cuidadosos con posibles brotes de negociación poco transparentes. El Ministro de economía ha dado una opinión correcta, él está evaluando modificaciones en las cargas impositivas de manera tal que no se desincentive nueva inversión. Eso es un camino aceptable, pero lo que viene haciendo el Primer Ministro es kafkiano y negativo por donde se le mire. No es la forma y no conocemos que hay de fondo detrás de ello. El señor Cerrón manifestó públicamente que no deberíamos perder un segundo más en negociar con las mineras o entidades similares. Desesperado este señorcito ¿no?.

¿Cuál sería el impacto económico que tendría en el país la posibilidad de futuras nacionalizaciones? ¿Qué pasará con las inversiones privadas?

Volveríamos al Perú de Velasco y al primer gobierno de Alan Garcia. Así de simple. Sería llevarnos directamente a un quinquenio perdido. El Perú retrocedió en todos sus frentes con el gobierno militar, el proceso de sustitución de importaciones fue un fracaso. El Perú decreció un 25% durante el primer gobierno del señor García, el desempleo y la inversión se licuaron. La hiperinflación fue su signo distintivo al depender de la “maquinita” del BCR. El señor Bellido parece que quiere lo mismo para los peruanos hoy. La inversión privada caerá mientras esté el señor Bellido, no se recomponga el gabinete, no dispongamos de una visión clara del Presidente sobre la importancia de la actividad productiva privada. Decrecerá. Eso es sinónimo de crisis y pobreza para todos. ¿Quién será el responsable de tanto daño? No es posible que se haga tanto daño a un país y su economía, y la Ley no prevea castigo frente a ello. Increíble.

La vicepresidenta y titular del Midis, Dina Boluarte, anunció que “es vital” cambiar el capítulo económico de la Constitución con el fin de “obtener más riqueza para traducirlos en mejor educación, salud y obras”. ¿Cuál es su opinión sobre este tema y la posibilidad de una Asamblea Constituyente?

No aciertan una. O esto es capricho ideológico o ignorancia pura. Quizás sean ambas. Para generar mercados más competitivos, descentralización, salud, educación entre otros, se requiere institucionalidad y un Estado eficiente. ¿Han dicho algo los miembros de ejecutivo sobre estos temas? No. La Constitución amerita apuntalamiento para, por ejemplo, darle autonomía y rango constitucional a Indecopi, pero de allí a una modificación integral, no tiene sentido. Parece que la intencionalidad es otra, quizás transitar por el camino venezolano. Si se sabe que Venezuela es un desastre porqué se insiste es seguir ese camino? ¿Qué intereses ocultos esconde ello? La Asamblea Constituyente, independientemente de su inviabilidad legal, lo único que generaría es la aceleración de la estampida de la inversión privada, eso es sinónimo de menor empleo y mayor pobreza. Si se sabe esto, ¿por qué se insiste? Acá hay intereses que no están en línea con los segmentos poblacionales más vulnerables. ¿Nos queremos hipotecar a Cuba o Venezuela?

¿Cómo analiza los mensajes contradictorios en materia económica del gobierno de Pedro Castillo? Por ejemplo, el ministro Francke da confianza a los empresarios invitándolos a invertir en el Perú; y por otro lado el premier Bellido amenaza con nacionalizar ¿Qué consecuencias económicas genera esa sensación de desgobierno e inestabilidad?

Los comunistas buscan generar contradicciones para avanzar. Acá no solo veo contradicciones sino irresponsabilidad. Después de destrozar la economía, culparan del desastre a quien sea, menos a ellos y eso es lo que un grupo al interior del gobierno utilizaría para consolidar posiciones totalitarias y antidemocráticas. Pienso que el señor Francke debe evaluar su renuncia. No creo que él sea parte de este “juego” donde lo desautoriza el señor Bellido cuando quiere y no pasa nada. Con ello están poniendo en tela de juicio su credibilidad. Un ministro de economía sin credibilidad, es cualquier cosa, menos un Ministro de Economía. Ojalá que el que salga sea e señor Bellido, le haría un gran bien al país. Claro, lo que dirá este señor es que lo echaron por querer cumplir con sus promesas electorales, ayudar a su pueblo y demás. Ya sabemos cómo actúa esta gente. Ojalá el Presidente reaccione pronto. Ojalá no esté comprometido con Bellido.

¿Esa incertidumbre también se genera con la segunda reforma agraria, donde -en un principio no se convocó a los privados- pero luego y ante las críticas se les llamó?

La reforma agraria anunciada parecería que es poner en valor la pequeña y medina agricultura en nuestra sierra. Se buscaría dotarla de caminos de acceso, mejorar el proceso de comercialización de sus productos, generar una mejor distribución del agua y apoyarla con mejor tecnología. Si eso es real, a buena hora. El tema es que al no haberse convocado debidamente al sector privado se está dando una señal pésima. Se sigue generando incertidumbre. Este gobierno hasta hoy es el rey del desorden e improvisación. Fíjese, quienes pueden aportar más a favor de la agricultura de nuestra sierra con su experiencia de éxito, es el sector agroexportador peruano. Ellos ya son los segundos exportadores más importantes del Perú, luego de nuestra minería. No tiene sentido generar “mesas ejecutivas” sin la participación apropiada de ellos. Cuánto podrían aportar a favor del agricultor de nuestra sierra que tiene potencial para producir arándanos, por ejemplo. Parece que la ideología y el complejo les impide hacer las cosas bien, por lo menos a un segmento amplio de los actuales gobernantes.

En medio de esta incertidumbre ¿La presencia de Julio Velarde en el BCRP es signo de confianza para la estabilidad monetaria del país?

Sin duda. Lo conozco de mucho tiempo, hemos sido directores del BCR ambos en el mismo momento, y me parece que, en la actual coyuntura, su presencia es importante. No creo en personas indispensables en ningún lado, pero el desconcierto es tan grande hoy en el mercado peruano, que serías muy costoso dejar de contar con su presencia en la presidencia del BCR. Ojalá lo apoyen con un directorio serio y técnico, aunque él ya sabe tomar decisiones cuando no siempre sus directores muestran capacidad técnica comprobada. Si el BCR pierde independencia del mandato político, la situación sería grave y vendrían más degradaciones de nuestro riesgo soberano como lo hizo recientemente Moody´s. Sería una catástrofe para el país y para los más pobres. No se ha creado mejor mecanismo para alentar la pobreza que la inflación. Que Bellido le pregunte a Maduro para que aprenda.

¿El dólar volvió el lunes a un alza histórico: ¿Será posible que baje a niveles preelectorales o la incertidumbre política y económica hacen suponer nuevas alzas?

 En el caso del dólar, la responsabilidad recae en el primer ministro y su desatino de intentar desautorizar al presidente y al ministro de economía. El mercado espera conocer quién es el que tiene realmente el poder en el ejecutivo y eso genera incertidumbre. Al no existir una hoja de ruta creíble y al tener al Presidente perdiendo autoridad y credibilidad día a día el mercado reacciona y ello se refleja en el mercado cambiario. La pregunta es hasta dónde llegará el tipo de cambio en este entorno político. Los agentes económicos hacen lo correcto frente a incertidumbre, retiran sus capitales del escenario nacional. Si a esto le agregas la pérdida de fondos de las AFP lo lógico es concluir que las posibilidades de apoyar el financiamiento de la inversión privada se recienten. Con salida de capitales es un problema serio. Todo conduce a llevarnos a pensar que la inversión no va a crecer sustancialmente los próximos cinco años e inclusive su desempeño podría mostrar retroceso. En este escenario, imposible. Todo nos lleva a pensar que el estancamiento y el desempleo serán el factor común, a menos que el Presidente reaccione. O es el país o es su entorno de ciertos amigos oscuros. Que él elija.

 

Perfil:

-Marthans ha sido miembro del directorio del Banco Central de Reserva del Perú así como Director del INDECOPI. –

-Actualmente es Presidente Ejecutivo de GKN Perú S.A.; Presidente de Directorio de ACK S.A. y Presidente de Guía Consulting S.A.

-Fue Jefe de la Superintendencia de Banca, Seguros y Administradoras Privadas de Fondos de Pensiones, entre el 2002 y 2007.

-Actualmente es Director del Área de Economía del PAD –Escuela de Negocios y Dirección de la Universidad de Piura.

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Bellido, Camisea, Economista, Juan José Marthans

Todos los días de lunes a viernes «Si el Río suena» con Patricia del Río, entrevistas exclusivas. Este es nuestro episodio número 17.

El presidente de la comisión de energía y minas del congreso, Carlos Enrique Alva, aseguró que actualmente devolvemos el 25% del gas que extraemos por falta de demanda interna y que es necesario que los beneficios de nuestra riqueza natural sean sostenibles en el tiempo.

En la misma línea el ex viceministro de energía y minas, Pedro Gamio, aseguró que ya se han tenido dos renegociaciones del gas y pueden hacerse más, pero de la forma correcta.

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Camisea, Carlos Enrique Alva, Gas, Presidente Castillo

El controvertido tuit del premier Guido Bellido amenazando con expropiar Camisea confirma, obviamente, un perfil ideológico sobre el manejo de la economía que Perú Libre ya había esbozado en su plan de gobierno. En ese sentido, Bellido no ha dicho nada nuevo.

Lo llamativo, políticamente hablando, es que ocurre en medio de una circunstancia en la que el titular del MEF, Pedro Francke, había señalado explícitamente que no se iba a expropiar Camisea y el presidente Castillo, reunido con inversionistas extranjeros en su reciente periplo norteamericano, había asegurado que la economía se iba a manejar con sensatez y respetando el Estado de Derecho (como, luego del arrebato de Bellido, ha reiterado).

Ha sido una pataleta política de Vladimir Cerrón en la búsqueda de alcanzar un mayor protagonismo al interior del gabinete. La verdad es que solo tiene tres ministros: Bellido, el de Ambiente, Rubén Ramírez, y Dina Boluarte, pero quien viene mostrando crecientemente rasgos de independencia que la apartan del sector de origen cerronista. Vladimir Cerrón solo tiene, pues, dos alfiles entre los ministros y, claramente, quiere más, y quiere incordiar a los que más incómodos le resultan. Eso explica el exabrupto de Bellido sobre Camisea.

Y en ese sentido destacan los ataques a los titulares de Justicia y el MEF, Aníbal Torres y Pedro Francke, contra quienes cargan las tintas todos los periódicos truchos inventados con dineros oscuros para apoyar al régimen y en particular a Cerrón.

No es casual que en la última encuesta de IEP, aparezca Bellido con un nivel de desaprobación de 58% y de aprobación de apenas 33%, mientras que los ministros no cerronistas lo superan: el aranista Hernando Cevallos, de Salud, es aprobado por el 67%; el mendocista Pedro Francke, de Economía, por el 54% y el castillista Aníbal Torres, de Justicia, por el 49%.

Finalmente, caben algunas precisiones económicas. Camisea ya paga casi el 65% en impuestos. No es verdad que se lleve todo el inversionista privado. El Estado recibe ingentes recursos gracias al proyecto. Expropiarlo, dicho sea de paso, costaría alrededor de 30 mil millones de dólares que el Estado peruano, por exigencia constitucional, debería pagar antes de expropiar (un despropósito por donde se le mire) y, además, el “modelo” ecuatoriano o boliviano, en el que parece inspirarse Cerrón, ha sido un fracaso absoluto (Bolivia, por ejemplo, tenía, antes de la nacionalización de Evo Morales, 24 trillones de pies cúbicos de reservas de gas, el 2018 se habían desplomado a 10 trillones).

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Camisea, Guido bellido, Vladimir Cerrón

La llegada del nuevo gobierno coincidió con un aumento inédito de los precios de los combustibles que ha llegado incluso a afectar la canasta básica familiar. Algunos no dudaron en responsabilizar directamente a Pedro Castillo del alza. Y aunque la incertidumbre política y la indecisión en materia económica juegan un papel, hay otros factores más determinantes como el precio internacional del petróleo y una reciente norma del Minem que fija la totalidad del GLP consumido en el país a precios de importación.

Empecemos por el fluctuante mercado internacional. El petróleo no la pasó bien el año pasado y hoy se recupera al alza con la “nueva normalidad”. Tras las primeras restricciones a las que nos llevó la pandemia, la demanda se redujo notoriamente. En abril del 2020 se reportó una caída histórica de 305% en el precio del barril de petróleo, de acuerdo al Intermediario del Oeste de Texas (WTI), uno de los referentes para la fijación de precios de este combustible. Y de acuerdo a BP, empresa británica que estudia el sector hidrocarburos, el consumo de energía primaria cayó 4.5% el 2020, su descenso más escandaloso desde 1945.

El dato no es menor. El petróleo es la fuente de energía más utilizada del planeta. También se emplea para elaborar desde plásticos hasta jabones y detergentes. De sus derivados, además, surgen el diésel que consumen los vehículos y el GLP de uso común en las cocinas de los peruanos. En otros casos, el GLP se produce a partir del gas natural. 

Hoy, ya sin tanto confinamiento y una demanda activa, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) –otro de los entes que influyen en el mercado petrolero– fija el valor de este hidrocarburo en $71.19 dólares el barril. Antes de la pandemia, en el 2019, su costo era de aproximadamente $66. A fines del año pasado alcanzaba los $49.

El cambio brusco de la oferta y demanda entre un año y otro es inaudito, según Aurelio Ochoa, ex presidente de Perupetro. “Se trata de una situación que no había ocurrido antes, donde factores como los precios del dólar y el valor del petróleo internacional han subido [por la demanda]”, explica.

Precisamente, según Carlos Herrera Descalzi, exministro de Energía y Minas, el tipo de cambio del dólar –que se mantiene por encima de los S/4, en parte como consecuencia de la incertidumbre política– hace al caso peruano más especial. El Perú es un país importador de este insumo, lo que hace que necesitemos más soles para adquirir los dólares que nos permiten traerlo.

“La fluctuación del precio del petróleo internacional siempre ha existido. Ahora está fuera de control. En América Latina no somos los únicos que toman medidas. En Perú, el efecto es doble. Tenemos encima la depreciación del sol. Los países que no son fuertes son muy inestables cuando hay problemas políticos”, asegura. 

Este cóctel de factores internos y externos genera un efecto dominó sobre varios otros insumos, incluidos los que componen la canasta básica familiar. Al subir los combustibles, el precio del resto de productos suele aumentar porque cuesta más transportarlos. Eso se traslada al consumidor.

El yacimiento de Camisea. El lugar donde se produce el GLP del Perú. Foto: Andina.

“La subida del combustible, en el caso del transporte de carga con diésel, afecta nuestros costos operativos. O sea, todo lo que tengo que sumar para hacer un viaje, incluyendo peajes, el pago al chofer y la planilla. El combustible hoy bordea el 49%, casi la mitad de esos gastos totales”, explica Geovani Diez, presidente del Gremio de Transporte y Logística del Perú y América (GTL). El empresario no descarta subir sus precios: “Nosotros, pensando en el país y la pandemia, no hemos regulado nuestros precios, pero vamos a tener que hacerlo porque estamos trabajando en pérdida”. 

Esta misma estrategia la podrían aplicar otros agentes de movilidad como los taxistas. Finalmente, los que pagarán los platos rotos terminan siendo los consumidores finales, últimos en la cadena de producción, que ya empiezan ajustar los bolsillos cada fin de mes.

El pasado lunes, en una nueva actualización, el Organismo Peruano de Consumidores y Usuarios (Opecu) aseguró que productos como la gasolina de 90 disminuyeron solo 14 centavos: S/14.75 por galón en Petroperú y S/14,74 en Repsol. A inicios de año costaba S/10.44. Una tendencia similar ocurrió en otros derivados del petróleo como los gasoholes, a excepción del GLP que subió S/0,224 por kilo. 

Precisamente sobre el precio del GLP hay otro factor a considerar. El pasado 30 de diciembre, el Ministerio de Energía y Minas actualizó los mecanismos para determinar los precios de los combustibles, incluyendo al petróleo, diésel y GLP de Camisea. En la norma el ministerio “recomienda el uso de las equivalencias del mercado de la Costa del Golfo de Estados Unidos de Norteamérica, y en el caso del GLP, los marcadores del mercado de Mont Belvieu en Texas, Estados Unidos”. En cristiano, el precio de referencia lo marca esta ciudad norteamericana.

Aurelio Ochoa, expresidente de Perú Petro, lo explica de la siguiente manera: “Ese es el precio de referencia internacional para el GLP y otros combustibles en la Costa del Golfo. Es como la bolsa del GLP. Así, se simula que se trae [el GLP] desde allá hasta el Callao, pasando por el Canal de Panamá. Es el precio de Mont Belvieu más todo ese transporte, los seguros, el paso del Canal de Panamá hacia el Callao. Así se forma el precio de importación”. 

Lo novedoso no es que se fije el precio de acuerdo a mercados internacionales, sino que en esta ocasión no hay una diferenciación entre el precio de importación y el que provee para uso interno. La norma anterior, del 2011, sí hacía esa precisión, considerando que la producción nacional era mayor. Es decir, la actual normativa equipara el precio del GLP de Camisea al que viene del extranjero. 

“Nosotros consumimos 63,000 barriles diarios de GLP. De ese total, el 80% es nacional a través de Camisea, el único productor. Ese es el detalle: los peruanos estamos pagando un GLP como si se trajese desde la costa del Golfo, que solo representa un 20%, como si fuera el 100%”, asegura el geólogo.

Sin embargo, para Carlos Herrera, el gobierno de Sagasti se vio obligado a hacer este cambio, porque el Perú poco a poco se vuelve más importador que exportador de GLP. “Era reconocer una realidad económica. Hemos dejado de ser exportadores hace más o menos tres años, porque Camisea va declinando y la demanda crece enormemente. Si la demanda crece y la producción declina pasamos a ser importadores”, puntualiza el ingeniero.

El último reporte de la plataforma Facilito –que presenta las actualizaciones de los precios de los combustibles– del Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin) señala que el costo de un balón de gas de 10 kilos alcanza los S/65 en distritos limeños como Lince. En otras regiones del país bordea los S/70. 

La diferencia existe por el costo del transporte que, en algunas zonas, implica cruzar ríos o caminos poco accesibles. “En el caso de las provincias es por el valor de transporte. Alrededor de Camisea puede estar a 75 soles. En la selva se ha dicho que estaría por encima de 100 debido al transporte fluvial. Son casos particulares”, sostiene Aurelio Ochoa. 

 

El plan del lápiz

Como en otros temas urgentes, el nuevo gobierno se tomó un tiempo para presentar soluciones. A finales de agosto, el presidente Castillo anunció que habría “sorpresas” respecto a los precios del gas. No fue hasta el último lunes que por fin hubo novedades. 

Pedro Castillo refrendó un decreto supremo para reincorporar el GLP al Fondo de Estabilización de los Precios de los Combustibles (FEPC). Se trata de un subsidio que busca evitar que el alza del petróleo y sus derivados afecte a los consumidores insertando dinero directamente del fisco.

Pero hay sospechas de que la medida fracasará. El GLP ya formó parte del fondo desde su creación en el 2004 hasta abril del año pasado cuando, a inicios de la pandemia, el Minem lo retiró. ¿La razón? Se había creado un mercado informal. Malos comerciantes adquirían el gas envasado al precio subsidiado, pero lo vendían a un precio mayor en una presentación a granel, generalmente a hoteles, restaurantes y grifos, distorsionando el mercado.

La medida tiene varios detractores, empezando por Osinergmin. A finales de agosto, Jaime Mendoza, presidente de la institución, sustentó frente a la Comisión de Defensa del Consumidor del Congreso que la restitución del producto al fondo no sería eficaz para reducir los precios del GLP y que además podría generar costos diarios de entre S/2 millones y S/4 millones.

Además, como respuesta a un pedido de información que solicitó Sudaca, el organismo asegura que, entre el 2016 y 2020, presentó más de 10 oficios al Minem evaluando la pertinencia de que el FEDC incluya al GLP.

“La voluntad del gobierno ha sido buscar soluciones, pero el FEDC no es la adecuada porque es una especie de subsidio ciego que no diferencia entre el que vive en San Isidro o Chumbivilcas. Eso es preocupante, porque la caja fiscal no tiene muchos recursos”, asegura Aurelio Ochoa, el expresidente de Perupetro.

A inicios de septiembre Héctor Plate, presidente de Opecu, ya había manifestado su rechazo a la inclusión del GLP al fondo. “La inclusión del GLP Envasado en el Fondo de Estabilización tuvo un costo fiscal sobre S/2.700 millones pagados a productores e importadores, así, sin ningún beneficio para los consumidores del balón de gas en el país en años, que además pagaron S/1.200 millones en exceso por este producto”, señaló el directivo en una comunicación oficial. 

Como solución, Osinergmin había recomendado al Minem la ampliación de la cobertura del Fondo de Inclusión Social Energético (FISE). Este sistema de compensación brinda un subsidio de S/20 a las familias más vulnerables del país que se ven afectadas por la volatilidad del precio del GLP. Con la extensión, este último organismo proyectaba que 1,8 millones de hogares serían beneficiados. 

 

Las propuestas para el corto y largo plazo que Osinergmin ha sugerido al Minem para mejorar la situación del sector hidrocarburos del país.

Además, la institución también ha recomendado reemplazar el uso del GLP con energía eléctrica sostenible, ya que este recurso sería más económico con un potencial de ahorro del 50% comparado al costo actual del balón de gas.

Esta propuesta forma parte de un paquete de alternativas que Osinergmin ha ofrecido al Minem para el corto y mediano plazo en gobiernos anteriores. Pero Castillo no ha escuchado por el momento. Lo concreto es que las soluciones son esperadas por el consumidor en el corto plazo. Veremos si la “sorpresa” alivia sus bolsillos.

 

**Fotoportada: Darlen Leonardo. 

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Camisea, Combustibles, Pedro Castillo, Petróleo