Mirtha Vasquez

 

Rara vez pensamos en agradecer a las personas que deciden apostar por trabajar por el país. La mayoría de los funcionarios públicos nos decepcionan tanto, que nunca reflexionamos sobre los costos que implica para una persona de buena fe aceptar un cargo público.

A los pocos días de dejar el cargo, Mirtha Vásquez se colocó como foto de perfil de Instagram la caricatura hecha por Andrés Edery, donde se la retrata como una bombera triste, cansada de intentar apagar el fuego causado por el Presidente de la República. Admite en una entrevista con la República que la situación actual del país le genera mucha preocupación, pero también tristeza. ¿Cómo no empatizar con Mirtha Vásquez? Por más que nos encontremos en orillas opuestas del espectro político, la preocupación y tristeza por el incierto futuro de nuestro país, nos une.

 

Su gestión no fue maravillosa. Duró muy poco como para realizar alguna reforma relevante. Tuvo algunas cosas positivas a mi parecer, sí, como presionar por un ministro de educación alejado del FENATE, y establecer el retorno a clases como prioridad, que era de las cosas más importantes y urgentes que se tenían que hacer. ¿Se imaginan estar hoy, 07 de febrero, sin una fecha para el retorno a las aulas?

Tuvo también un enfoque distinto en términos de conflictos sociales, que permitió resolver algunos sin violencia, sin embargo, sus lamentables declaraciones sobre el cierre de minas en Ayacucho borraron parte de lo logrado en ese sector. Logró colocar algunos ministros mejores a los que probablemente hubiera colocado el Cerronismo, y finalmente, se mostró intransigente ante la evidente corrupción que denunció Avelino Guillén en el sector interior. Su principal función, claro estaba, era ser el tapón de algo mucho peor. Y vaya que algo mucho peor llegó.

Me considero una persona de derecha, y nunca he votado por el Frente Amplio, y probablemente no votaría por Mirtha Vásquez en una elección futura, porque tenemos visiones muy distintas de cuál es el mejor camino para construir un país más próspero. Sin embargo, también creo que el Perú está entrampado entre nuestras rivalidades, y no ser capaces de dialogar entre nosotros es parte de lo que ha generado la debacle política en el que estamos. Nos hemos convertido en un país donde somos “anti- algo” antes que “pro- Perú”, incapaces de encontrar consensos mínimos y construir una visión país en común. Esto me hace reflexionar sobre la importancia de valorar lo bueno de quién está en la orilla opuesta, y poder ver la paja en el ojo propio.

Vásquez se despide con sencillez, en esta entrevista con La República. Menciona que no renunció antes porque el país no podía darse el lujo de enfrentar más inestabilidad. Reconoce que trabajar con Pedro Castillo era cercano a imposible. Que el desorden es total. Sabe que haber sido parte de este gobierno le pasará factura, pero considera que el país lo vale. Efectivamente, aceptar ser funcionario público nunca es fácil: ¿cuántos de nosotros estaríamos dispuestos a dejar la seguridad de nuestros trabajos en el sector privado, por un puesto inestable, en el cual se reciben ataques y cuestionamientos diarios de todos los sectores? Considero que Mirtha Vásquez sirvió al país con errores, pero finalmente estuvo ahí cuando se la necesito para darle una salida a un gabinete tan nefasto como el de Guido Bellido. Merece el agradecimiento del caso por los pocos meses dedicados al país, que le deben haber parecido años.

 

*Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden no coincidir con las de las organizaciones a las cuales pertenece.

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Mirtha Vasquez, Pedro Castillo

La caída de Mirtha Vásquez empezó a gestarse a mediados de diciembre. En aquel momento, los asesores del presidente Pedro Castillo le declararon la guerra y dejaron de coordinar con ella. “En esa fecha nos avisaron que los asesores habían llamado a gente ofreciendo cargos de ministros a nuestras espaldas”, dice una fuente cercana a la exprimera ministra.

En el entorno de Vásquez apuntan los dardos a Biberto Castillo, exasesor presidencial cercano a Perú Libre, que fue despedido ayer en medio del caos. Él organizó, por ejemplo, el encuentro entre el mandatario y cuatro exministros de Economía sin la presencia del actual titular de la cartera, Pedro Francke. La reunión se dió el 16 de diciembre pasado. El encuentro fue interpretado como un puñal para Francke, aliado de Vásquez en el Gabinete, y como una señal más del clima de caos y anarquía que se respira en Palacio. 

Pedro Castillo caída
30 de enero. El presidente Pedro Castillo Terrones, en la ciudad de Caballococha, en Loreto. Fuente: Presidencia.

Biberto Castillo era parte del llamado “Gabinete en la sombra” del jefe de Estado. Este grupo está formado, además, por Beder Camacho y los cajamarquinos Rodolfo Idrogo (prensa), Wilson Pretel (jefe de gabinete técnico), Eder Vitón Burga (asesor técnico),  Franco Pomalaya (prensa) y José Fernández La Torre. Este último es jefe de la Dirección Nacional de Inteligencia. Al ‘petit comité’ se ha sumado recientemente Roberto Sánchez, el ministro de Comercio Exterior y Turismo, un aliado incondicional del presidente. 

El “Gabinete en la sombra” le hizo la vida de cuadritos a Mirtha Vásquez, marginándola de las decisiones importantes y no haciendo caso a sus recomendaciones. Por ejemplo, de acuerdo a fuentes próximas a la exprimera ministra, los asesores demoraron la promulgación en El Peruano de la ley sobre el referéndum, aprobada por insistencia en el Congreso. El texto, que bloquea una consulta para una Asamblea Constituyente, fue promulgado recién el 30 de enero, cuando había sido enviada el 25 de ese mes. Vásquez había recomendado una promulgación inmediata, como manda la ley. 

Por eso no sorprende lo que pasó la tarde de ayer, cuando la expremier le entregó a Eder Vitón, asesor del gabinete técnico del Despacho Presidencial, su carta de renuncia para que la ingrese a mesa de partes. Minutos después de entregarle el documento, el presidente Castillo lanzó un tuit dando la idea de que él despidió  a Vásquez y no que ella había renunciado. 

Eder Viton
Eder Vitón Burga, asesor técnico en Presidencia, recibió la carta de renuncia de la primera ministra Mirtha Vásquez. Fuente: Facebook de Eder Vitón.

“Yo le he entregado [la carta de renuncia] a uno de sus asesores y este asesor se llevó el documento y no regresó más. Nuevamente quiero expresar mi preocupación por el entorno de asesores que tiene [el presidente], que muchas veces hacen que él cometa este tipo de errores”, dijo Vásquez en el programa “Nada está dicho”, de RPP. 

Vásquez, en su carta, dijo que renunció por la crisis desatada en el Ministerio del Interior, que terminó con la salida de Avelino Guillén. El exfiscal supremo había sido propuesto por ella como titular de esa cartera. 

Lo cierto es que Vásquez no fue capaz de lograr un Gabinete cohesionado. La ahora expremier pidió la cabeza del ministro de Energía y Minas, Eduardo González Toro, una carta de Perú Libre, y no pudo imponerse.

Además, tuvo roces con el ministro de Salud, Hernando Cevallos, por el asunto de la Asamblea Constituyente. Cevallos estaba a favor de promover el tema, ella no. “Ella se vio debilitada cuando anunció que no extendería los contratos de cuatro minas en Ayacucho y luego retrocedió rápidamente. No se le vio muñeca política. Ahí perdió fuerza al interior del gobierno”, dice una fuente palaciega.

EL CERRONISMO EN PALACIO

La guerra de los asesores presidenciales con Mirtha Vásquez coincidió con el acercamiento de Pedro Castillo y Vladimir Cerrón. El jefe de Estado llamó ayer al líder del lápiz para conversar sobre la crisis política, de acuerdo a una fuente de Perú Libre. Cerrón, al no estar en Lima por sus restricciones legales,  envió a Palacio una comitiva perulibrista encabezada por su hermano, el congresista Waldemar Cerrón. Este anunció en Twitter que sería el nuevo primer ministro y luego borró la publicación. 

“Hemos hablado de la coyuntura política, pero no de propuestas para el Gabinete. Nos preguntó cuál era la mirada que teníamos. Le hemos dado nuestro punto de vista”, dice a Sudaca el legislador de Perú Libre y exprimer ministro Guido Bellido. 

El lápiz busca retomar el protagonismo perdido en el gobierno. Y Castillo ha dado muestras de acercamiento con la llamada a Cerrón en plena escalada. Aun así, Roger Nájar, integrante del buró político, descartó en la interna asumir el premierato. 

Eso sí: los perulibristas están con la sangre en el ojo. Según una fuente del partido del lápiz, han planteado al presidente Castillo una cirugía mayor: cambiar el 70% del Consejo de Ministros. De acuerdo a un asesor de Cerrón, este le ha sugerido al presidente restarle poder a Verónika Mendoza, su eterna rival. También ha pedido sacar del juego a la vicepresidenta y ministra de Desarrollo e Inclusión Social, Dina Boluarte, recientemente expulsada de Perú Libre. 

Mendoza, en este momento, ha marcado distancia con el presidente por la renuncia de Guillén. “Lamento profundamente la renuncia de Avelino Guillén, un hombre honesto y valiente que se enfrentó siempre a la corrupción y al autoritarismo. Presidente, el país merece una explicación por lo ocurrido y acciones firmes que precisen el rumbo de su gobierno”, escribió el 30 de enero. El titular del MEF, Pedro Francke, también expresó su solidaridad con Guillén en las redes sociales, en lo que será una de sus últimas acciones como ministro.

La ministra de la Mujer, Anahí Durand, no siguió el mismo camino que sus correligionarios Francke y Mendoza. Durand, quien ha sido elegida como nueva presidenta del Nuevo Perú, estuvo en desacuerdo con los pronunciamientos que debilitan la alianza con Pedro Castillo, de acuerdo a fuentes de la organización izquierdista. 

Anahi Durand
Anahí Durand Guevara, ministra de la Mujer y nueva presidenta de Nuevo Perú. No se solidarizó en redes sociales con Avelino Guillén, como Verónika Mendoza y Pedro Francke, en un tácito desacuerdo. Fuente: Andina.

Lo cierto es que, en estas horas, los puñales están a la orden del día. El desgobierno es tal que hasta los asesores del presidente Castillo andan enfrentados entre sí. Los integrantes del llamado “Gabinete en la sombra” libran una batalla con el secretario general Carlos Jaico Carranza.

Beder Camacho, el subsecretario general, pidió a Contraloría investigar a Jaico por usar un auto Grand Cherokee Overland, que pertenece a la Dirección Nacional de Inteligencia, cuando estaba de licencia. Jaico ha contragolpeado acusando a Camacho de reunirse de manera clandestina con el jefe de la Policía, Javier Gallardo, manzana de la discordia en el conflicto con Avelino Guillén. A Biberto Castillo, Jaico lo despidió con un memorando.

Pedro Castillo se reunió esta mañana con congresistas del ala magisterial, como Edgar Tello, Óscar Zea y Katy Ugarte. El tiempo apremia y el presidente no tiene mucho por donde escoger.

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Mirtha Vasquez, pcm, Pedro Castillo

Absolutamente desmedido el endiosamiento que están recibiendo el exministro del Interior, Avelino Guillén y la expremier Mirtha Vásquez, por parte de cierto sector de nuestra izquierda, que estima sus renuncias como un acto de alta dignidad y algunos llegan a hablar, inclusive, de un parteaguas en el gobierno luego de que el presidente Castillo confirmara su salida.

Cuando una renuncia digna es tardía, deja de serlo. Guillén se prestó a shows xenófobos como el que Palacio diseñó con la fallida deportación de venezolanos y avaló la designación de Prefectos que no reunían las condiciones para el cargo y solo estaban allí, con su anuencia, por ser allegados del Fenatep -el sindicato magisterial radical del que forma parte el Primer Mandatario-, y junto con Mirtha Vásquez hicieron mutis político sobre todas las tropelías que desde la casa presidencial se han venido exhibiendo con fruición desde el inicio del régimen (incluyendo el nombramiento de pares ministeriales francamente impresentables e inaceptables).

Si Guillén y Vásquez querían hacer de la renuncia un acto principista, debieron pues hacerlo a los pocos días de haber juramentado. Es más, dado que cuando fueron designados ya se conocía buena parte de las denuncias de corrupción que rozan al Primer Mandatario, debieron haberlo pensado bien antes de aceptar el encargo.

La izquierda moderada peruana está jugando un papel lamentable respecto del régimen castillista. Le echa agua tibia a toda la mediocridad e indolencia gubernativas, al amparo de la consecución de ciertas cuotas de poder, y solo reacciona, malhumorada y digna, cuando los afectados, como en el caso de la expremier Mirtha Vásquez o el exfiscal Avelino Guillén, son de los suyos.

Vásquez y Guillén son los mejores símbolos de la obsecuencia de la izquierda presuntamente moderna del país, respecto de un gobierno que está echando por el traste no solo la reactivación económica que el contexto internacional nos debería y podría generar, sino que está deteriorando las calidades institucionales de nuestra democracia y labrando, en términos de políticas públicas, el inminente colapso del Estado.

Algunas canonjías (sueldos y puestos públicos) han bastado para devaluar ética y políticamente a la izquierda. En los hechos, han terminado por corroborar que sus ostentosas propuestas de cambios institucionales, reformas redistributivas, transformación del Estado en favor de los pobres y demás, solo eran fullerías. Fugaces y etéreas cuando al frente se les ha ofrecido el salival poder político.

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Avelino Guillén, Mirtha Vasquez

Pedro Castillo firma un decreto enunciativo sin mucha utilidad. Mirtha Vásquez anuncia que Repsol contratará a los pescadores en la limpieza: ¿es eso justo? ¡Y repensando el toque de queda!

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Lima – Perú

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conferencia presidencial, derrame de petróleo, Mirtha Vasquez, Repsol, Repsol-La Pampilla, Ventanilla

Los gabinetes ministeriales, aparte de sus funciones técnicas propiamente dichas, debieran servir de muro de protección política del Presidente de la República. Es parte de su función y, por ello, en algunos casos, fungen de fusibles, aplacando una crisis con su salida.

El actual gabinete Vásquez ya ha llegado a su fin político, no da para más. Desde la propia presidenta del Consejo de Ministros, achicharrada por un patinazo monumental con el tema de las mineras clausuradas; alguien de enorme prestigio como Avelino Guillén, avalando el sainete de la deportación de los venezolanos o prestándose al nombramiento de prefectos con clarísima intención política subalterna; un titular de Justicia como Aníbal Torres, que cree que su deber es defender judicialmente a Castillo, prodigándose en declaraciones cantinflescas al respecto; un ministro como el de Transportes, que sirve de caja de resonancia de las mafias del transporte informal; un ministro de Economía que no logra transmitirle confianza al sector empresarial y que, por ende, contribuye al desplome de la inversión privada este año; un ministro de Energía y Minas que ha destrozado la tecnocracia del sector y que ahora amenaza, según diversos indicios, con querer nombrar a alguien sin ninguna experiencia en el sector, como Daniel Salaverry, nada menos que como presidente de Perupetro; etc., etc.

La lista de gazapos ministeriales es enorme y solo hemos querido poner algunos ejemplos notables de ello. Se suponía que el gabinete Vásquez iba a ser una superación cualitativa del gabinete Bellido, pero, al parecer, la coalición de izquierdas que nos gobierna es incapaz, hasta ahora, de armar siquiera un gabinete potable.

Frente a ello, el Presidente tiene tres opciones: primero, retoma las variantes radicales de su primera fase, poniéndole mayor énfasis al cerronismo y al ala magisterial; segundo, reafirma la “predominancia caviar” vigente, como la califica el propio Vladimir Cerrón, manteniendo el actual gabinete o nombrando uno muy parecido en sus proporciones ideológicas; o, tercero, audazmente, abre la cancha y convoca personajes de centro o, inclusive, de derecha, que refresquen notoriamente al gobierno y le permitan transitar el poder con mayor gobernabilidad.

Los rumores en estas fechas corren de un lugar a otro, los llamados a potenciales ministros suceden todos los días, reuniones políticas de alto nivel se producen cotidianamente, pero Castillo aún no parece haber tomado una decisión. Por el bien del país, ojalá opte por la tercera alternativa. La sociedad, la política y la economía se lo agradecerían.

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Gobernabilidad, Mirtha Vasquez, Pedro Castillo

El gobierno baraja como opción a un primer ministro de perfil derechista. El presidente de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI), Ricardo Márquez Flores, ha sido contactado cuatro veces por emisarios del Ejecutivo para ser el próximo presidente del Consejo de Ministros y él se ha negado, según pudo confirmar Sudaca. El sondeo a Márquez se ha dado por teléfono y coincide con el anuncio del presidente Pedro Castillo de realizar cambios en el Gabinete.

Esto último lo adelantó en la reunión que tuvo con cinco periodistas en Palacio la semana pasada. Una de las asistentes a ese encuentro fue Mávila Huertas, quien conduce un programa de entrevistas en este medio. 

Márquez, actualmente de vacaciones en Alemania, declaró hoy en RPP que “nunca me ha llamado o me ha dicho nada el presidente de la República sobre entrar al Gabinete”. El empresario comentó que le informó al directorio del SNI que “no iba a participar” en el gobierno y que cumplirá su mandato como cabeza del gremio empresarial, que vence el próximo año. 

No obstante, Sudaca conoció que el empresario textil sí comunicó a los directivos de la SNI que ha sido tanteado por un emisario del Ejecutivo -no por el presidente- al que no identificó. “El 30 de noviembre pasado, en una reunión de directorio, Márquez contó que fue sondeado por alguien del gobierno pero no se mostró interesado. Después no ha dicho nada más”, declaró a Sudaca una fuente del gremio empresarial. Sudaca pudo confirmar a través de fuentes con conocimiento directo del tema que Márquez ha sido contactado cuatro veces por emisarios del Ejecutivo.

Pedro Castillo en Talara
El presidente Pedro Castillo se dirige, megáfono en mano, a un grupo de pobladores en Talara, el 27 de diciembre pasado. En estas horas evalúa cambios en el Gabinete. Foto: Presidencia.

El ingeniero industrial tiene previsto volver de Alemania en la primera semana de enero. Su nombre está en medio de una danza de opciones para liderar un eventual recambio en el Consejo de Ministros y su ascenso al premierato supondría un cambio de timón en un gobierno que presume ser de izquierda. Tendría como objetivo tranquilizar a los mercados y bajar el ruido político. 

Los anuncios de cambios se dan en medio de la pérdida de popularidad del presidente y las investigaciones fiscales que lo salpican. Por lo pronto, tiene que nombrar un nuevo ministro de Educación, y la primera ministra Mirtha Vásquez ya acusa el desgaste del gobierno. Fuentes cercanas a Vásquez aseguran, sin embargo, que la premier sigue inamovible al cierre de esta edición. 

Ricardo Márquez integró, en septiembre, la comitiva empresarial que acompañó al presidente Castillo en un viaje a Estados Unidos. Además, lo ha visitado en dos oportunidades a Palacio (el último encuentro fue el 15 de noviembre), de acuerdo al registro de visitas. 

Márquez fue primer vicepresidente en el gobierno de Alberto Fujimori que empezó en 1995 y llegó a ser segundo vicepresidente de la plancha liderada por Fujimori en la elección fraudulenta del 2000. Cuando Fujimori renunció vía fax, tras el destape de los “vladivideos”, Márquez se mostró dispuesto a sucederlo en un país sumergido en el caos institucional. El empresario se resistía a dar un paso al costado argumentando que “la  renuncia sería admitir que todos los funcionarios del Estado han estado involucrados en actos de corrupción”. La presión internacional, con Estados Unidos a la cabeza, lo obligó a dimitir, según reseña un despacho del diario “El País” de España. 

Márquez y Fujimori
Ricardo Márquez Flores ( a la izquierda) celebra con Alberto Fujimori y César Paredes Canto el triunfo de la elección presidencial de 1995. Márquez postuló como primer vicepresidente en ese año. En el 2000 también integró la plancha fujimorista. Foto: Asociated Press.

En el sector privado, Márquez es un reconocido empresario textil, fundador de la marca Kansas Jeans.

La posible llegada de un primer ministro de perfil derechista colisionaría con los aliados de izquierda del presidente Castillo. Pero el mandatario contempla esta posibilidad como un instinto de supervivencia. 

PRESIONES

En las negociaciones, sin embargo, Castillo no olvida a Perú Libre. El líder de ese partido Vladimir Cerrón escribió que el presidente debe respaldarse en su agrupación porque “esta es la fórmula que lo salvará de los intentos de una futura vacancia”. 

Cerrón, en un artículo escrito en el portal oficial de Perú Libre, dijo que a su partido le corresponde la mayor tajada del reparto de la torta del poder. “El presidente debe estar pensando cómo organiza su nuevo y tercer Gabinete que no debiera tener la nefasta composición caviar, ni la proporción ilógica para garantizar su defensa en el Parlamento, pero sobre todo optando por un equipo que le permita retomar el programa primigenio con el que despertó a los pueblos, permitiéndole a la vez reencontrarse con ellos”, dijo. 

“Lograr que el presidente se reencuentre con su pueblo pasa por un necesario sinceramiento con el Partido, invirtiéndose el orden en los círculos de confianza, donde en primera línea esté Perú Libre, seguido por los caviares y los partidos de derecha que brinden apoyo coyuntural. Apartando a los familiares, al sindicato y a los chotanos”, añadió. 

Cerrón ha tendido un ramo de olivo a Castillo en las últimas semanas para volver a tener protagonismo en el gobierno y restarle poder a Verónika Mendoza y Mirtha Vásquez, a quienes identifica como “caviares”. Hay una suerte de pacto de no agresión que quedó en evidencia cuando respondió a una declaración del periodista de RPP, Fernando Carvallo, quien dijo que el jefe de Estado no suscribe el ideario de Perú Libre. “El tiempo de Perú Libre aún no ha llegado, el pueblo está preparando el alma para ese momento”, respondió Cerrón en su cuenta de Twitter. En otras circunstancias le hubiese saltado al cuello al presidente. 

Verónika Mendoza y Vladmir Cerrón
Vladimir Cerrón, secretario general de Perú Libre, en una foto de archivo con Verónika Mendoza, lideresa de Nuevo Perú. Foto: Perú Libre.

Sudaca pudo conocer que Castillo llamó a Cerrón antes de Navidad. Lo hizo para reunirse con él en una fecha por determinar, en esta presunta apuesta por la reconciliación. En este marco, Roger Nájar, integrante del buró político de Perú Libre, funge de emisario entre ambos. Él es otro de los voceados para asumir el premierato. 

La danza de nombres está a la orden del día. El tic- tac del reloj suena cada vez más fuerte y no es por la llegada del nuevo año. 

*Fotoportada: Darlen Leonardo

 

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Se avecina, según todos los indicios, un cambio de gabinete. La premier Mirtha Vásquez no dio la talla, generó un sinnúmero de problemas con su anuncio del cierre de minas en Ayacucho, y no supo navegar en medio del mar de intrigas en que se maneja un gabinete disfuncional, como todos los que pueda dirigir un Presidente mediocre como Pedro Castillo.

Lo inquietante, sin embargo, es si el Ejecutivo va a insistir con su fórmula fallida de una coalición de izquierdas o va a abrir la cancha a opciones más centristas para integrarse al gabinete. Eso parece lo más recomendable, luego de constatar que gracias a las bancadas centristas (discúlpese el exceso verbal de atribuirle alguna ideología de ese talante a Acción Popular o Alianza para el Progreso) es que sigue sentado en Palacio y no fue vacado.

No debería escandalizar, inclusive, si en esa nueva conformación ministerial le da cabida nuevamente a cuadros cerronistas, quienes, más allá de su radicalidad -que se vería compensada por la presencia de ministros centristas-, tienen mayor formación política o administrativa que aquellos improvisados que hoy pululan en un gabinete cargado de medianía (los ministros de Educación, Transportes o Energía y Minas, por citar a los más notorios, no podrían ser ni secretarios generales en otros gobiernos).

Creer que se puede llegar a niveles de excelencia con Castillo es una quimera. A lo más que se puede aspirar es a una mediocridad moderada, que sirva, al menos, para aquietar la zozobra inversora, permita que resurja el flujo de capitales privados y se pueda sostener así una relativa recuperación económica que, de alguna manera, haga llevadera la rampante pobreza administrativa de este régimen.

Haciendo ello, además, el Presidente se blindaría contra la posibilidad futura de una “segunda ola vacadora”, que de todas maneras va a venir a la primera de bastos. Es muy burdo, Castillo. Necesita un gabinete mesurado que amaine sus despropósitos y, sobre todo, que permita recuperar la cada vez menor confianza ciudadana, según confirman todas las encuestas de opinión.

Elevando el perfil profesional de sus ministros, filtrando mejor a los delincuentes que han penetrado el Estado, apartando a su familia de lobbistas y convocando cuadros sensatos y alejados de ventiscas radicales, puede lograr un upgrade político relevante. Ojalá la razón lo ilumine.

La del estribo: si hay un evento cultural que no puede perderse en estos días es el de la exposición de Rember Yahuarcani en la galería del Británico, que agrupa sus obras de los últimos veinte años. Uno de los más connotados artistas contemporáneos y crítico cultural afilado, Yahuarcani bebe de sus raíces uitoto para tejer un imaginario visual impresionante. Curada por otro artista amazónico genial, Christian Bendayán, va hasta el 18 de diciembre. De martes a jueves de 10:00 a.m. a 11:30 a.m. y de 1:00 p.m. a 5:30 p.m. y viernes y sábados de 1:00 p.m. a 8:30 p.m.

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