Guillermo Bermejo

UNO

Gordo culón y caucásico, una alopecia lo acompaña desde tiempos pretéritos. Cuando es interpelado sufre de una incontinencia verbal. Su presencia, en el escenario político, es una secuela natural de la aparición del hombre-ridículo en la presidencia de los EE.UU.  Ante las cámaras, una pregunta incómoda y pertinaz lo acecha, la entrevistadora no ceja en su empeño. El candidato refunfuña, no se disculpa, monologa: “Soy dueño de la verdad pues, no necesito disculparme; soy millonario, carajo”.

“Darle vivienda, en un hotel 5 estrellas, a una niña violada es lo máximo que puedo darle de cariño”.

La blonda periodista lo interpela: “Hay un gran porcentaje de niñas de 9 y 12 años que son violadas, ¿piensa que es justo que den a luz?”.

“Entonces Ud. es asesina, quiere matar a dos personas”.

El Opus Dei ha parido 2 personajes en el ámbito político: Ambos célibes. Ególatras y bizarros.

Cada viernes, en su cubículo privado, con el torso desnudo, se arrodilla y empieza la flagelación. En ese momento, siente levitar, acercándose cada vez más a su Dios, a través del dolor. La mayoría, a eso, le llama sadomasoquismo.

Conservadores, católicos, protestantes, etc. se identifican con el orondo personaje. Sea por su autoritarismo, antifeminismo y homofobia. Gente que siente temblar, el piso de sus creencias, ante los cambios en la sociedad.

George W Bush era un converso también. Oró, con su gabinete, para tomar la decisión de invadir Irak. No encontró las armas de destrucción masiva; pero sí, encontró petróleo.

DOS

“Me interesa un comino esta elección, es lo que menos me importa en la vida…métanse la alcaldía al poto, a mí que me importa la alcaldía…” Lourdes Flores Nano – candidata a la Alcaldía 2010

Salida de un partido de derecha, del que solo quedan escombros. Lourdes, caderona de pelo frondoso y ya sesentona. Abogada de cierto prestigio y arropada; eso sí, con un poncho de marca. Locuaz, habla de maniobras fraudulentas en un puñado de mesas. Luego se contradice “hubo fraude”, y sentencia: “Keiko ha ganado en las mesas”. Días después, manifiesta, sin ruborizarse “hubo penetraciones en mesas”.

Queda en ridículo al denunciar fraude, porque los personeros  y jefe de mesa tenían el mismo apellido; insólito, porque es algo común en los pueblos del Perú profundo. No sorprende, es el desconocimiento inequívoco de parte de la derecha contumaz.

“Lo que me pasa hoy día es que, precisamente, no tengo ningún interés, no tengo en juego nada, pero sí tengo un sentimiento democrático”.

Conocido es el aporte financiero de Odebrecht a su campaña política. Hay pendiente un juicio. De la incólume e impoluta Lourdes, que emergió en 1985, ya no queda nada. Solo resquicios de una, impenitente fujimorista, que busca por todos los medios, desacreditar las instituciones democráticas.

TRES

“Nosotros somos socialistas y nuestro camino a una nueva Constitución es un primer paso, y si tomamos el poder, no lo vamos a dejar. Con todo el respeto que se merecen ustedes y sus pelotudeces democráticas, preferimos quedarnos para establecer un proceso revolucionario en el Perú” – Guillermo Bermejo

Piel cobriza, altisonante y con discursos cadavéricos de los años setenta. Genuflexo ante su líder Cerrón (“la sentencia es una error judicial”). Pareciera que no entiende que su discurso y posición, están a contramano con el presente.

Acusado de terrorismo, fue asilado político de la Venezuela de Maduro. Tiene pendiente un juicio.

En las antípodas de la izquierda moderna, es un conservador recalcitrante y supinamente ignaro en otros temas.

“No podemos estar en los mismos caminos que el Nuevo Perú y ellos […] No vamos a aceptar que nos vengan a imponer (…) género o aborto y tanta vaina, ahorita”.

Cuanto se dejan sentir Bedoya, Barrantes y Pease en el horizonte político.

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Guillermo Bermejo, Lourdes Flores, Rafael Lopez Aliaga

Desde su fundación en Grecia, hace más de 2500 años, la democracia ha sido el mejor sistema de gobierno posible. Sólo en él se ha podido garantizar la libertad de los ciudadanos que la integran. Por eso, es siempre abierta y perfectible, porque está sometida a la crítica racional de los ciudadanos

Por eso, son muy preocupantes las declaraciones del congresista electo Guillermo Bermejo. Nos alerta sobre las reales intenciones del partido, que hoy representa Pedro Castillo, de quedarse de manera indefinida en el poder. Parece que el señor Bermejo y sus partidarios no tienen la mínima noción de lo que implica la democracia y quieren para el Perú una tiranía que restrinja la libertad de los ciudadanos con la justificación de estar viviendo un “proceso revolucionario”. En el país ya sabemos lo que eso significa, a saber, muerte, miseria, destrucción. Las anteojeras filosenderistas por la que Bermejo y Castillo ven la realidad nacional no les permite percatarse que la gran mayoría de peruanos no estamos dispuestos a sacrificar nuestra libertad. Toda tiranía autocrática sea de derecha o de izquierda es igualmente maligna y despreciable.

La democracia implica desde siempre el imperio de la ley y no de la arbitrariedad de una persona (el tirano). Como nos enseñó Perícles: “Tenemos por norma respetar la libertad, tanto en los asuntos públicos como en las rivalidades diarias (…) Si bien en los asuntos privados somos indulgentes, en los públicos, en cambio, ante todo por un respetuoso temor, jamás obramos ilegalmente, sino que obedecemos a quienes les toca el turno de mandar, y acatamos las leyes, en particular las dictadas en favor de los que son víctimas de una injusticia”. Respeto de la ley, defensa de la libertad y alternancia en el poder son los pilares sobre los que siempre se ha sostenido la democracia.

El paso del estado de naturaleza al estado civil supone que en el primero hay una ausencia de derecho o un derecho sólo provisional, es el reino del más fuerte. El Estado civil o de derecho, en cambio, implica que las instituciones, bajo procedimientos estrictamente normados, son las que hacen valer los derechos de los ciudadanos. Por eso, es falso o de una muy pobre comprensión, sostener que la democracia es sólo la democracia burguesa o neoliberal. Si en algo deberían coincidir izquierda y derecha es en que la democracia es el único sistema de gobierno conocido que permite la libre elección de los gobernantes.

Lamentablemente, en lo que coinciden las dos candidaturas que hoy se disputan el gobierno es en su arraigada vocación antidemocrática. La de Castillo es la crónica de una dictadura anunciada y la de Fujimori entraña el peligro de que termine tomando el control de las instituciones para garantizar su impunidad y la de sus cómplices. Así lo muestran sus constantes acciones por dilatar y obstruir el proceso que se le sigue. En lugar de pedir se señale fecha y hora para el inicio del control de acusación, por ejemplo, torpemente su defensa recusa al juez de la causa, dilata, obstruye, hechos que sólo generan sospechas de lo que sería capaz de hacer de llegar al poder.

Respecto de Castillo, ya sabemos lo que piensan él, su jefe Cerrón y su congresista electo y acusado de terrorismo, Guillermo Bermejo, sobre la democracia. Los hemos escuchado decir con todo desparpajo que quieren implantar un proyecto totalitario en el Perú. Por eso, el candidato no ha sido capaz de deslindar enérgicamente de lo que él verdaderamente cree y piensa. Sin embargo, lo que sorprende es el silencio y la actitud de Verónika Mendoza y la izquierda democrática que ella representa. No es posible que por un mendrugo de poder hipoteque un proyecto democrático de izquierda y sus principios, a menos que en el fondo también crea lo mismo que pregonan Castillo y Perú Libre. Su apoyo debe ir más allá del oportunismo y exigir claridad en la defensa de la democracia y la libertad. No debemos caer en la trampa de los estados totalitarios donde la libertad es suprimida en nombre de la libertad.

El peligro al que nos enfrentamos es enorme porque la democracia no es un pelotudez como piensa Bermejo. La democracia es lo que hace posible la vida civilizada y el respeto a la libertad, por lo que se encuentra más allá de un modelo económico y político. Lo que nos toca como ciudadanos es defender la democracia y nuestra libertad de la amenaza autoritaria que como una espada de Damocles se ceñirá sobre nuestras cabezas sea quien sea el que gane en las próximas elecciones.

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Democracia, Elecciones 2021, Guillermo Bermejo