Gas

En este gobierno la discusión política se ha trasladado al twitter, ese espacio de caracteres y argumentos limitados, donde la diatriba reemplaza al pensamiento. Lo trágico de esto es que esta imposibilidad de pensar se da al más alto nivel del gobierno, donde se sacan a luz las incoherencias, pugnas y falta de orientación de un gobierno que aún no termina de encontrar su rumbo. Lo cierto es que desde el twitter se puede hacer politiquería, pero no política. Gobernar con las limitaciones que nos pone esta red social es propio de un gobierno limitado y no de uno que ha ofrecido una profunda transformación social. Es momento que el gobierno encuentre el rumbo y empiece hacer política.

Respecto a la discusión abierta por la necesaria renegociación del gas de Camisea, esta era una promesa de campaña que se está empezando a cumplir y por eso mismo no debería generar ningún exabrupto sino fuera por el tono destemplado con que el premier Bellido plantea dicha renegociación. Tal vez ello responda a que en el gobierno parece haberse desatado una pelea por quien es más radical. Otro signo más de la falta de orientación política por parte de un gobierno que debería hacer de ésta su sino más claro. Ahora, hacer política supone llegar a consensos, acuerdos o negociaciones, de ninguna manera se trata de parapetarse en dogmatismos ideológicos o de clase. La intransigencia es lo opuesto a la política.

La nacionalización del gas fue una de las banderas y las plataformas con las que el presidente Castillo ganó las elecciones. Por eso, el alarido ruidoso de la derecha anunciando el apocalipsis económico no pasa de ser una estrategia para domesticar a un gobierno que representa una opción de izquierda con algunas propuestas muy claras –aquellas que lo llevaron al poder- y que ahora le toca defender. Precisamente el pésimo manejo de los recursos naturales y energéticos que tuvo la derecha cada vez que fue gobierno ha sido la causante de que ahora nos encontremos en esta situación. Deberíamos entender de una vez que si estamos en la situación en la que nos encontramos es debido a que en tres décadas de neoliberalismo no se supo cerrar las brechas de exclusión, desigualdad y pobreza.

Ahora lloran por aquello que no supieron cuidar. Nunca los beneficios del gas llegaron a los más necesitados. Teniendo los principales yacimientos del continente nuestro país no cuenta con gas natural debidamente instalado en las casas y las regiones donde este se encuentra siguen siendo de las más pobres. Es lógico y entendible que la población se subleve ante esta situación y ahora reclame la nacionalización –reapropiación- de un recurso que sienten se lo han arrebatado para beneficiar a otros países. Debemos entender que el problema no es técnico y ni siquiera económico sino político por lo que esto no se resuelve interpelando, censurando o lapidando a uno o varios ministros.

El tema del gas exige un profundo debate nacional sobre el destino de nuestros recursos, cómo los usaremos, cómo invertimos o repartimos las regalías obtenidas por su explotación etc. No se trata tampoco de pasar de un modelo fracasado por excluyente y discriminador a otro igualmente malo por ineficiente obsoleto. Debemos ser capaces como comunidad de llevar adelante una discusión sobre el destino de nuestros recursos que es también el destino de nuestro país.

La historia del Perú está llena de oportunidades perdidas y prosperidades falaces. Lo que apareció como una bendición terminó siempre como una maldición y pensando ser más ricos acabamos más pobres. No debemos perder de vista también las pésimas, y muchas veces, corruptas maneras de administrar los recursos obtenidos por la explotación de nuestros recursos. No podemos caer en la dicotomía de creer que los privados son unos saqueadores y las comunidades eternas víctimas. El problema es mucho más complejo y profundo.

Lo cierto es que ahora estamos frente a dos modelos contrapuestos e igualmente extremos. Como en todo aquello donde habita la virtud tal vez el mejor camino sea el del término medio. Una decisión tan importante como la que implica qué hacer con nuestros recursos naturales debe ser el fruto de un debate en que todos los actores intervengan. Se trata de un tema demasiado importante como para dejarlo en manos sólo de técnicos y economistas. Pero, para poder asistir a un diálogo sincero y honesto se hace imprescindible estar dispuesto a escucharnos y dejarnos afectar por el otro. Ese es el principio del diálogo político que hoy tanto necesitamos para que no nos suceda que lo barato nos salga caro, pues ya sabemos que de buenas intenciones está plagado el camino al infierno.

 

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Todos los días de lunes a viernes «Si el Río suena» con Patricia del Río, entrevistas exclusivas. Este es nuestro episodio número 17.

El presidente de la comisión de energía y minas del congreso, Carlos Enrique Alva, aseguró que actualmente devolvemos el 25% del gas que extraemos por falta de demanda interna y que es necesario que los beneficios de nuestra riqueza natural sean sostenibles en el tiempo.

En la misma línea el ex viceministro de energía y minas, Pedro Gamio, aseguró que ya se han tenido dos renegociaciones del gas y pueden hacerse más, pero de la forma correcta.

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Camisea, Carlos Enrique Alva, Gas, Presidente Castillo

Todos los días, de lunes a viernes, Alexandra Ames, David Rivera y Paolo Benza discuten los temas más importantes del día por Debate. En nuestro episodio número 227: La medida con mejores resultados políticos para el gobierno: la del gas. ¿Se convertirá el sur en su bastión para aguantar el vendaval? Y el sostén magisterial de Castillo.

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Lima – Perú

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Gas, Presidente Castillo

 

Cocinar en el Perú resulta cuatro veces más caro que en Bolivia. Acá, el precio del balón de gas licuado de petróleo (GLP) de uso doméstico está entre S/30 y S/45, mientras que el mismo producto en el país del sur cuesta entre S/8 y S/12.

El experto boliviano Álvaro Ríos explica que una razón central es el subsidio del estado boliviano durante los últimos 15 años, gracias a las ganancias de sus exportaciones. El equipo económico de Perú Libre, sin embargo, responsabiliza al “fracasado modelo de contratación” de Perupetro con las empresas transnacionales y que ha permitido que se priorice la exportación de gas en vez de satisfacer la demanda interna.

Para cambiar esas condiciones, el plan de un eventual gobierno de Pedro Castillo propone primero sentarse a conversar con las empresas que explotan los lotes gasíferos y petroleros del país. El objetivo no es sólo abaratar el precio del balón de gas doméstico, sino recaudar más dinero para el tesoro público. De no llegar a acuerdos satisfactorios, los contratos se renegociarán “desde posición de fuerza”, según un documento interno de su equipo económico al que accedió Sudaca

Cambio en las reglas de juego

En Perú Libre apuntan a aumentar la recaudación de las regalías y del impuesto a la renta que pagan estas compañías transnacionales. ¿A cuánto asciende ese monto actualmente? El exministro de Energía y Minas, Carlos Herrera Descalzi, nos ayuda con algunos cálculos.

Nacionalizacion Gas by Juan C Chamorro

Este es el plan del equipo económico de Perú Libre para nacionalizar el gas.

 

Herrera Descalzi apunta que en nuestro país sólo las empresas que participan en la producción de gas (Pluspetrol, Repsol y Hunt Oil, las principales a través del consorcio de Camisea; seguida de Orazul, que administra Aguaytia Energy) pagan 37,24% por regalías y 30% por impuesto a la renta, unos $328 millones anuales. Y si consideramos que estas mismas empresas también realizan la producción, el transporte y distribución del GLP (derivado del gas), diésel y gasolina, la recaudación asciende a $828 millones. 

Según fuentes del equipo económico de Perú Libre el objetivo es “recaudar hasta el doble de esa cantidad”. Esto permitiría, según dicen, incrementar los presupuestos en educación y salud, uno de los caballitos de batalla de Pedro Castillo.

¿Cómo lograrán que las empresas se sienten a conversar? Con una estrategia de año y medio cuya principal ficha será el conjunto de multas que varias de estas compañías tienen debido a pasivos ambientales. “El sistema de fiscalización ambiental [será] con colmillos. Multas se pagan y sólo después se pueden judicializar. Presuponer mala fe del administrado”, se lee en el informe.

Para Herrera Descalzi, lo que busca Perú Libre es “crear una deuda”, es decir, juntar todo lo que deben las empresas por los pasivos ambientales y que de esa forma se vean obligadas a renegociar los contratos que, en el caso del sector hidrocarburos, son mayores a los 30 años.

Pluspetrol, por ejemplo, posee una deuda medioambiental que superaría los mil millones de dólares por su explotación del lote petrolero 192, tal como publicó Sudaca en enero pasado. Esa deuda se encuentra en litigio.

NuevoModeloEconómico-JuanPari by Juan C Chamorro
El nuevo modelo económico del gobierno de Pedro Castillo se llamará «economía popular de mercado», que se dará a través de una economía mixta. Este es el plan del equipo económico.

 

De acuerdo al documento interno del equipo económico, les tomaría un año identificar los pasivos ambientales que tienen estas empresas y los costos de remediación y compensación a los afectados. Para este paso será fundamental la participación del OEFA, el Ministerio de Energía y Minas y Perupetro.

Ese mismo año se realizarían las negociaciones con las empresas para las nuevas condiciones contractuales. Pero en Perú Libre parecen prever un escenario en el que las conversaciones no lleguen a buen puerto. 

En los seis meses siguientes, calculan en el partido del lápiz, se promulgará “el nuevo marco normativo” que obligue a las empresas a renegociar “desde una posición de fuerza”, añaden. Para que esto último suceda deberá modificarse, por ejemplo, la ley de promoción para el desarrollo de la industria petroquímica, el reglamento de transporte de hidrocarburos por ductos, la ley de construcción GSP, la ley de seguridad energética de GSP y la ley de modernización de refinería de Talara.

El documento señala incluso la necesidad de una reforma en la Constitución, pero no precisan de qué artículo. Según fuentes del equipo económico de Perú Libre, en este punto plantearían también la reducción del costo del GLP.

Según el diagnóstico del equipo de Pari, nuestro país tuvo que importar 20% de GLP destinado para el uso vehicular y doméstico, cifra que consideran es demasiada. “Está dentro de lo posible que haya habido un 20% de déficit en el 2020. Lo que pasa es que se estarían agotando las reservas de GLP en los lotes petroleros 56, 57 y 88”, explica a Sudaca Herrera Descalzi. 

El exministro asegura que es posible que pueda haber una renegociación de los contratos de gas, pero el éxito dependerá de lo que ofrezca el Estado y de lo que estén dispuestos a aceptar las empresas. “Lo que temo es que el Estado pueda usar la fuerza, como en la época de [el expresidente Juan] Velasco”, comenta.

“Cuando eres gobierno puedes hacer lo que se te dé la gana porque, al final, sacas una norma legal, así sea ilegal, y das por culminado un contrato, ¿no? El hecho inmediato es que nos llevan a una demanda internacional a Washington [al tribunal internacional de arbitraje CIADI]”, cuestiona el expresidente de Petroperú, César Gutiérrez.

El exfuncionario apunta que el elevado precio del balón de gas se puede corregir no con un nuevo contrato sino con una demanda ante el Indecopi. A su criterio, existe un oligopolio de cuatro o cinco empresas, entre ellas Solgas, que están cobrando un promedio de 20% por encima de su precio original. 

¿Cuándo empezará todo el proceso de nacionalización? Juan Pari responde a Sudaca que “desde el comienzo” del gobierno de Pedro Castillo, aunque reconoce que será un proceso “un poco más complejo”. “Los tiempos sociales, políticos y de diálogo esperemos que no sean traumáticos, sino que partan desde el diálogo nacional y con los que estén involucrados”, apunta.

El informe no deja de lado el tema de la conexión de gas y propone poner en marcha el proyecto del Gasoducto Sur Peruano, pero “bajo otros términos”. No se descarta que pueda ser una empresa nacional o mixta la que lleve adelante este proyecto, priorizando el mercado interno y la industria petroquímica y energética. Esta iniciativa se encuentra dentro del Plan de los 100 primeros días de gobierno de Perú Libre.

*Fotocomposición de portada: Leyla López

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