Derecha

UNO

“La tolerancia con el fascismo, en cualquiera de sus versiones, socava los cimientos de la democracia y abre un futuro tenebroso para todos”- Pedro Luis Angosto

Sonriente con un saco gris, pañoleta multicolor y blusa nívea. Keiko aparece a la derecha del vicepresidente, del partido franquista Vox, y otros dirigentes de la mencionada agrupación. La “derecha achorada peruana” representada por “La Chica”, como suele llamarle Montesinos; se reúne con la muestra más fiel de intolerancia que tiene la Madre Patria. 

Pero ojo, no fue la única.

Sudaba frio, el abogado, con cara de intelectualoide ¿monse o cojudo? Ante las punzantes preguntas del periodista, tratando de justificar lo injustificable: La reunión, con los políticos españoles, para firmar el pacto de Madrid. ¿Y en qué consiste? Frenar el avance del comunismo. ¿O sea que el espíritu de Joseph Mc Carthy sigue vivo? 

Odría, en los años cincuenta, proscribió el comunismo y el aprismo. ¿Estamos tan mal que retrocedemos en el tiempo?

¿La derecha piensa que esa es la manera de frenar a la izquierda? O sea, ¿no aprendieron nada de las ultimas elecciones?

 ¿Y si viene a Lima Marie Le Pen? ¿También te reunirías con ella? Sin problemas, ¿no? Ellos son fascistas, racistas y misóginos, pero demócratas. 

Es así Cavero, ¿no?

 

DOS 

“¿Cómo estamos para que el PPC se convierta en un apéndice el fujimorismo?” Anuska Buenaluque retrucándole a Lourdes Flores Nano

El papel de la derecha como oposición es lamentable. Ellos perdieron las elecciones al no presentar un candidato único. Claro, que la egolatría y la insania de poder, entre los candidatos, sepultó esa posibilidad. Y ¿quién es el Líder de la oposición? o ¿la figura, respetada por todos, con apoyo ciudadano indiscutible? Indíquenme.

En los cincuenta, a Belaunde Terry se le vio como una opción, al conservador Prado. Incluso, se le acusó de comunista. Nunca perteneció a la Oligarquía. Por otro lado, la Democracia Cristiana, de donde emergió Luis Bedoya Reyes, tampoco era un partido de derechas, sino profundamente democrático y anticapitalista. Ambos fueron de clase media. Tuvieron logros y cometieron yerros cuando fueron gobierno, en los sesenta y ochenta. Es innegable. Pero jamás hubieran apoyado a Keiko Fujimori. Y menos, tratar de censurar a los comunistas. 

Y si Lourdes, el PPC ya es una anécdota.

 

TRES

“Convocamos a la empresa explotadora y comercializadora del gas de Camisea, para renegociar el reparto de utilidades a favor del Estado, caso contrario, optaremos por la recuperación o nacionalización de nuestro yacimiento” Premier Bellido

La izquierda está demostrando (lo que nosotros deducíamos) que no estaba preparada para el gobierno. Que les llegó de rebote. El silencio pertinaz de Pedro Castillo ante los dislates de Bellido y demás integrantes de Gobierno (exceptuó a Francke, Torres y otros más), no hacen sino confirmarlo.

El Premier respondón, ególatra y ahora mensajero, evidenció que el cargo de Premier le queda grande. En una actitud ramplona, tuiteó amenazadoramente con una posible nacionalización de Camisea. Cuando ese papel le corresponde al Congreso, no a él. Y que el Presidente de la Nación debe conversarlo con el Pleno del Gabinete y trazar la Política a seguir; llevando la propuesta al Congreso para su aprobación. No se puede ser tan improvisado. Estoy leyendo la carta y las faltas de sintaxis, son pues lastimeras. Me cuesta creer que este personaje (ese es el termino exacto) tenga una Maestría. Déjame de joder. 

Velasco expulsó del país al IPC (Internacional Petroleum Company) que en 1968 que explotaba La Brea y Fariña, entre otras refinerías. En 1974, el Perú fue obligado a pagar unos 76 millones de dólares (400 millones de dólares actuales) a las compañías norteamericanas (entre ellas el IPC) como indemnización. 

 

CUATRO

“La clase dominante en Chile construyó un país. La clase dominante de Perú saqueo el país”. Cesar Hildebrandt

Siento envidia sana por nuestro vecino del Sur. Aún tienen muchos problemas, pero están mucho mejor que el resto de países vecinos. Han modificado su Constitución, a exigencia del pueblo. Destinan un punto del Presupuesto y expiden un cheque para el 90% de la población. Piñeira adquirió las vacunas e inmunizó a su población, mucho más rápido que el resto de Latinoamérica. El Presidente, de Derecha (no se equivoquen), envió al Parlamento una ley para aprobar el matrimonio homosexual y la adopción por parte de ellos. Este mes se define. Increíble.

Mientras en el Perú, aún hay gente que apoya los despropósitos de la derecha recalcitrante, enarbolando la bandera de la Cruz de Borgoña. Repugnante por donde se mire. 

No tenemos un líder, sea de derecha o izquierda, que nos represente adecuadamente. Solo esperpentos, demagogos, ególatras y corruptos. 

Dícese que los políticos son productos de su sociedad.

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Derecha, Izquierda, políticos

El domingo pasado, antes de que se difundiese un audio efectista de un estudiante de postgrado de la PUCP, denostando la institución por la convocatoria de un profesor a un seminario sobre el Conflicto Armado Interno, y no sobre El Terrorismo, antes de que la PUCP respondiese dicho audio de manera acertada en las redes sociales, y antes de que se cremasen los restos de Abimael Guzmán y se decidiese que nadie supiese donde se esparcirían sus cenizas; yo había señalado, en esta misma columna, que reivindicaba mi derecho de llamarle “era del terror” a aquellos tiempos y señalé que los restos del cabecilla de Sendero Luminoso debían esparcirse por los confines más remotos del planeta.

Deslindé, no obstante, con las posturas negacionistas de cierta derecha frente a la sistemática violación de derechos humanos por parte de las FFAA y policiales (30% de las víctimas) durante aquel periodo y clamé, una vez más, por la necesaria reconciliación entre estas y los sectores de la sociedad a los que dañara en tiempos caracterizados por el ataque de las bandas terroristas a la sociedad y el Estado. 

En general, en mis últimas columnas he intentado, con poco éxito (lo que es usual en sociedades polarizadas y de debates binarios como la nuestra) reiniciar la discusión sobre la reconciliación nacional que muchos creyeron terminada el día que se inauguró el LUM o pensaron que este, por sí solo, iba a encaminar, con el tiempo, de manera casi espontánea. Por eso el pronunciamiento-respuesta de la PUCP en las redes sociales, al desatinado audio difundido días antes es importante porque señala un punto de partida sustancial para la discusión. 

De hecho, lo más relevante del pronunciamiento PUCP es que ciñe el concepto “conflicto armado” a las categorías del Derecho Internacional Humanitario establecido por la ONU y categóricamente establece que esta denominación no equipara al Estado con los grupos terroristas, ni les otorga ningún estatuto particular de prisioneros de guerra, ni beneficio alguno. 

Al contrario, cierra señalando que “quienes pertenecen a grupos terroristas en un CAI no tienen inmunidad por combatir, ni derecho a combatir, ni privilegio o característica excepcional en el derecho internacional” lo que encaja bien con la necesidad de un esfuerzo para acercar las FFAA con los sectores civiles que esta afectó, para sanar las heridas de la sociedad, sin que los grupos terroristas tengan ninguna participación de estos procesos que considero imprescindibles. Las políticas que sugiero no sirven para olvidar, pero sí para llevar el recuerdo a lugares periféricos de la memoria histórica, en donde ya no le duelan a la colectividad, ni generen las controversias que hoy le siguen generando al tiempo presente. 

Respecto de la denominación, mi posición es en realidad la misma, yo me siento más cómodo con la “era del terror”, pero en clase suelo decir “la era del terror o conflicto armado interno”. Debemos entender que el consenso en una sociedad no tiene que consistir en que todos denominemos las cosas de la misma forma. Esos fueron los viejos consensos del totalitarismo cuya herencia hoy reclaman ciertos populismos exacerbados que se han colocado, estratégicamente, en la periferia derecha de nuestra democracia. Al contrario, consenso es poder aceptar que, como sociedad, podemos llamar de dos maneras al mismo fenómeno, si ya hemos dejado claro que sus responsables son los terroristas y solo los terroristas. 

Es hora de recuperar el gran centro, entendido como el amplio espectro en el cual se desenvuelven las fuerzas democráticas, desde la derecha, bien entendida, hasta la izquierda sistémica, y solo hay centro, allí donde existen la voluntad del diálogo y de alcanzar consensos amplios y plurales. 

 

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Centro, Derecha, Izquierda, PUCP, sendero luminoso

¿Cabe la posibilidad de que las derechas peruanas se unan bajo un solo techo? Es casi imposible. A ello están abocados algunos tratando de crear una nueva agrupación partidaria. Las diferencias ideológicas no son pocas, sin embargo, y hacen difícil esa unión.

Lo que sí cabe, sin duda, es que los partidos de derecha con representación en el Congreso actúen de modo coordinado (Fuerza Popular, Avanza País y Renovación Popular), cosa que ni siquiera ocurrió a la hora de presentar una lista común a la mesa directiva del Legislativo.

Pero es demasiado prematuro tratar de conformar una suerte de Frente Democrático con tamaña anticipación y sin saber siquiera, a ciencia cierta, qué rumbo político tomará el mediocre gobierno que hoy nos rige.

Claramente, si Castillo decide no seguir el camino de la moderación programática, mantiene su alianza con Cerrón y el Movadef, y además hace cuestión de Estado el despliegue de una Asamblea Constituyente, la unidad ya no solo será imperativa sino que deberá incorporar no solo a la derecha sino también al centro. Ya estaríamos en otro escenario.

Debe quedar claro, no obstante, que el problema no es de demanda política. Según todas las encuestas, el país sigue siendo de centroderecha mayoritariamente, salvo las zonas andinas, y si Castillo está sentado en Palacio es por el voto antikeikista, antifujimorista y antiestablishment que la pandemia atizó. Aún así, si López Aliaga renunciaba a su candidatura, como sugerimos en plena segunda vuelta (debido a su gran cantidad de anticuerpos, en la definición electoral perdía de todas maneras), quien pasaba a la segunda vuelta era De Soto, no Keiko, y no sería Castillo el Presidente de la República.

Lo que se requiere es mejorar la oferta. Botar al elenco estable y plantear nuevos nombres. Desde el centro a la derecha conservadora hay rostros frescos que podrían renovar el ambiente. Dimos algunos en una reciente columna. Los reiteramos y agregamos otros: en el centro, Salvador del Solar, Flor Pablo, Marianella Ledesma, Jorge Nieto, Alberto de Belaunde, Richard Acuña, Carolina Lizárraga; en la derecha, Roque Benavides, Carlos Añaños, Enrique Ghersi, Norma Yarrow, Carla García, Úrsula Letona, Patricia Chirinos.

Cinco años de izquierda mediocre e incompetente, como parece tendremos, menguará la posibilidad de candidatos como Antauro Humala o Indira Huillca, que son los que se asoman en ese segmento ideológico. El 2026, si no antes, será ocasión de la centroderecha de recuperar el país y volverlo a enrumbar a la senda del desarrollo y la democracia plena.

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Derecha, Presidente Castillo

Todos los días, de lunes a viernes, Alexandra Ames, David Rivera y Paolo Benza discuten los temas más importantes del día por Debate. En nuestro episodio número 225: El desembarco de la FIL Guadalajara. Congresistas de derecha se reúnen con el partido ultraconservador español Vox. Y Manuel Merino, la concha de la semana.

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Lima – Perú

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Derecha, FIL Guadalajara, Manuel Merino

Los principales motivos de discriminación racial y social en el Perú son el nivel de ingresos, la forma de hablar y la vestimenta. Quienes no estamos en los estándares de almorzar cada fin de semana en restaurantes Michelin, no hablamos como a mi vecino de San Isidro le gusta, o no usamos cashmere en nuestros mestizos cuerpos, estamos condenados a seguir bajo la lupa de la discriminación de una pequeña parte de la sociedad, la cual detesta que sus representantes políticos no estén a su «altura» social.

Un estudio de la Universidad del Pacifico identificó que el Perú es el país con más altos índices de discriminación en la región. Entre peruanos nos miramos por encima del hombro. En este punto es donde exponemos la ridícula, pero muy acentuada, bandera del racismo que las derechas «todopoderosas» deciden alzar para tratar de deslegitimar a un gobierno débil y atribulado como el de Perú Libre.

Las derechas son tan poco estratégicas que caen en lo más bajo de la crítica hacia una o un grupo de personas: la forma de hablar, vestir, caminar, hasta de peinarse. No aprendieron nada de sus últimas derrotas en campañas políticas. ¿Acaso no se percatan que atacar al votante de Pedro Castillo por su origen sólo significa su derrota en la construcción de símbolos y narrativas exitosos? Definitivamente, no saben cómo hacerlo.

Tenemos que preguntarle a esos estrategas que quieren dejar en ridículo al gobierno, aunque la gestión de Cerrón y Castillo no necesita de sus adversarios para quedar mal parados (para eso tienen a Guido Bellido), ¿quiénes son su público objetivo? ¿a qué sector social pretenden llegar con sus mensajes clasistas y racistas? ¿A los mismos que gritaron “fraude”, “comunismo”, “estatismo”? ¿Para qué? Ese sector está más que convencido que Cerrón y Castillo nunca fueron una opción de gobierno.

Si pretenden llegar a otro sector de la población, ese que migró de las distintas provincias a Lima, y que hasta ahora experimenta los atropellos de la discriminación por su color o su vestimenta, están alimentando aún más la identificación de ese mismo sector con ese grupo de personas que llevó a Palacio de Gobierno sus costumbres e idiosincrasia.

Los defensores del fujimorismo en diversos medios, algunos programas de televisión y, por ahí, uno que otro partido de esa derecha fascista que no logró pasar a segunda vuelta, están pisoteando la Constitución Política del Perú (por la que inflan el pecho, por cierto), que condena la discriminación por motivo de origen, raza, sexo, idioma, condición económica o de cualquier otra índole. ¡Nadie los detiene!

Queridos amigos que perdieron las elecciones del Bicentenario. No necesitan mostrar su podredumbre humana para enfrentarse al gobierno de Cerrón y Castillo. Este gobierno está haciendo todos los méritos para socavar su propia imagen y dejar claro que son un grupo de improvisados e incapaces, y que son capaces de boicotearse a sí mismos, sea ante la prensa o en las redes sociales. ¿Ustedes serían distintos? No lo creo. La mafia, aunque se vista de democracia, mafia se queda.

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Derecha, Perú Libre, Racismo

Si alguna lección debe extraerse de la nueva realidad política que en el Perú se ha erigido luego del triunfo popular de un candidato de abajo como Pedro Castillo, es que el centro y la derecha deben renovar radicalmente sus rostros visibles en el quehacer electoral.

La izquierda se prepara para que el 2026 sean Antauro Humala e Indira Huillca quienes protagonicen sus candidaturas principales (aunque la necedad de Verónika Mendoza seguramente la va a llevar a insistir en su tercera derrota). Figuras novedosas y atractivas. ¿Y en la derecha o en el centro? No se oye, padre.

Por lo pronto, candidatos como Hernando de Soto, Keiko Fujimori, Rafael López Aliaga, Alfredo Barnechea, Raúl Diez Canseco, Lourdes Flores, Julio Guzmán, Rafael Santos, Renzo Reggiardo, Mauricio Mulder, Jorge del Castillo, Alberto Beingolea y demás, deberían asumir que su tiempo presidencial ya pasó (pueden ser, en el mejor de los casos, figuras congresales respetables).

El centro y la derecha deben renovar cuadros. Nombres como los de Richard Acuña, Patricia Chirinos, Norma Yarrow, Carlos Añaños, Roque Benavides, Carolina Lizárrraga, Marianella Ledesma, Carla García, o jóvenes como Rosangella Barbarán, Adriana Tudela, Lucas Ghersi (aunque los últimos tres no alcancen edad para protagonizar lides presidenciales el 2026), deben prepararse para las grandes ligas.

Por lo demás, la única manera de reconquistar las zonas andinas de un país disfuncional como el nuestro -requisito fundamental para ganar y gobernar con tranquilidad en el Perú de hoy-, por parte de la derecha o el centro, pasa porque logren presentar propuestas disruptivas, contestatarias y llamativas, pero, como es obvio, que se vean representadas por rostros que expresen cabalmente esa renovación ideológica.

¿Se van a presentar las mismas caras ajadas de la derecha y el centro a las elecciones del 2026 o antes (si por alguna circunstancia dramática se recorta el mandato de Castillo)? Eso supondría encaminarse a una derrota segura y a permitir que la izquierda, a pesar del desastre al que parece se encamina el actual régimen, logre entregarle la posta a alguien de su propia orilla ideológica.

Nuevas ideas, nuevos rostros. Ojalá mayores dosis de liberalismo tanto en el centro como en la derecha, por cierto, que le haría mucho bien al país una modernización ideológica de ese calibre para augurar un mejor futuro nacional y no resignarnos a los extremos autoritarios y conservadores.

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Centro, Derecha, ideológica
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