Partido morado

Gabriela Salvador Cárdenas (36), excandidata al Congreso por el Partido Morado, es la flamante coordinadora parlamentaria del Poder Judicial desde noviembre pasado. Su designación no sería discutible si no fuera por un pasado reciente lleno de acusaciones de estafa y manipulación de parte de amigos y exparejas. A las fundadas denuncias, además, se suma que Salvador no tiene su colegiatura de abogada activa, uno de los requisitos estipulados en el proceso de contratación.

A mediados de octubre, la Corte Suprema abrió la convocatoria de selección por un sueldo de S/12.500. El trabajo supone coordinar con el Congreso, participar en las comisiones parlamentarias e impulsar las iniciativas planteadas por el Poder Judicial, entre otros. El cargo depende directamente del Gabinete de Asesores del PJ.

El proceso de contratación CAS 390-2021 tuvo dos fases: una entrevista oral y una evaluación de curriculum. En la primera, Salvador sacó 50 puntos de 50, mientras que sus otros dos competidores apenas lograron 28 y 22. Esto pese a que en la evaluación de su hoja profesional fue la de menor puntaje, de acuerdo al cuadro de notas al que este medio accedió.

Resultado final del proceso CAS.
Resultado final del proceso CAS.

Una de las personas que entrevistó a Salvador fue la jefa del Gabinete de Asesores del PJ, Silvia Loli, exministra de la Mujer del gobierno que lideró Francisco Sagasti. Gabriela Salvador asegura que no conocía a Loli -quien ahora es su jefa- de su paso por el Partido Morado y que no sabía que iba a estar dentro del proceso.

Salvador, también exmilitante del Frente Amplio, dice que su alta calificación en la entrevista responde a sus conocimientos sobre temas parlamentarios y asegura que sus competidores no estaban preparados. Pero eso no es lo único que llama la atención.

Entre los requisitos para el puesto, el PJ solicitaba tener el título de la carrera de Derecho “con colegiatura y habilitación vigentes”. Sin embargo, en la base de datos del Colegio de Abogados de Lima (CAL) la colegiatura de Salvador figura como “inactiva”. Esto significa que no está habilitada para ejercer formalmente su profesión, ni tampoco cumple los requisitos para el cargo que hoy ocupa. 

Salvador responde que “muchos están bajo esa modalidad [inactiva] porque es por pago y, en pandemia, no funcionó el CAL”. Cuatro abogados consultados por Sudaca dicen, sin embargo, que no han tenido problemas para pagar en este periodo. El área de prensa de la CAL también respondió que no hay ningún problema con los pagos e, incluso, que pronto se habilitaría un descuento para el pago anual.

El PJ asegura, en comunicación enviada a Sudaca, que Salvador fue contratada “en consideración a su experiencia en el campo correspondiente”, que “demostró mayor competencia a diferencia de sus competidores que carecían de expertiz” y que no existió “impedimento legal” para su designación. 

Es preciso, ahora, revisar otros episodios de la vida de esta nueva funcionaria pública. 

MENTIRAS Y ACUSACIONES

Hace poco Gabriela Salvador fue tendencia en redes sociales luego de que el semanario “Hildebrandt en sus Trece” revelara una denuncia en su contra realizada por su expareja, Keila Chevarría. En agosto de este año, Chevarría contó que fue estafada y extorsionada emocionalmente por la flamante coordinadora parlamentaria del PJ luego de haberle depositado más de S/89.000 para tratar una supuesta leucemia que Salvador le dijo padecer.

Pero todo fue una farsa, según Chevarría, quien la acusó de haberse quedado con la plata. Incluso llevó el caso hasta el Ministerio Público. En su momento, Salvador dijo que los chats donde le manifiesta que tiene la enfermedad fueron editados. Consultada al respecto, la actual funcionaria del Poder Judicial se limita a decir que es un tema que están viendo sus abogados y evita responder si le devolvió el dinero a su expareja.

Pero Sudaca pudo conocer otros episodios similares que versan sobre engaños y manipulación. Algunos pasajes revelan asuntos personales que este medio solo reproduce porque hablan sobre el comportamiento sistemático de una funcionaria pública que parece tener problemas para decir la verdad. 

Luego de las últimas elecciones, como invitada del Partido Morado al Congreso, Gabriela Salvador contactó a Juan Luis del Carpio, un excompañero de la maestría a quien, de un momento a otro, le fue con el cuento de una supuesta enfermedad. En los pantallazos que Del Carpio nos muestra, del pasado 17 de abril, Salvador le pide dinero para costear el tratamiento.

«Perdona que te escriba para esto, sabes que no me gusta pedir ayuda. Soy muy orgullosa. Pero tengo un problema de salud. Tengo Covid desde el 9 de abril. Ahora estoy con oxígeno y concentrador. No tengo apoyo de mi familia, vivo sola hace mucho. Ya pagué S/5.500, aún me faltan S/13.500 por el oxígeno y el concentrador. No soy de pedir y me da vergüenza. Saturo 88, pero por la leucemia no pueden aún hospitalizarme por riesgo a una bacteria hospitalaria. ¿Crees que puedas prestarme algo, lo que puedas, y yo saliendo de esto, te pago? ¿Puedo darte mi número de cuenta? Debo pagar al proveedor de a pocos», dice el pedido. Del Carpio no accedió a su petición.

La actual funcionaria del Poder Judicial, pese a las evidencias, niega la solicitud de dinero. Señala que hay una incongruencia en los mensajes ya que “si hubiese tenido Covid, lo habría dicho” y que no hubiera hecho campaña en campo.

Pero los testimonios abundan. Carolina Soto Sayán, exmilitante del Frente Amplio, asegura que mantuvo una relación con Salvador entre finales de 2019 y febrero de 2020. Si bien no le solicitó dinero, sí le aseguró que su salud estaba en un estado deplorable. Era una forma de manipularla.

“Cuando decidí que no saldríamos más por la personalidad que tiene, fue que se inventó que se estaba muriendo y las amenazas de que se haría algo. No puedo catalogar si tiene o no alguna condición», cuenta a Sudaca Soto Sayán.

Como parte de la manipulación que habría ejercido sobre su expareja, Salvador le envió por correo electrónico un documento del Instituto Nacional del Cáncer de Uruguay donde se dice que tiene leucemia. El archivo es similar al que le envió a su también expareja Keila Chavarría. Sobre este, en agosto pasado, el centro de salud le dijo a “Hildebrandt en sus Trece” que era fraguado.

Salvador intenta defenderse señalando que aquel email no lo envió ella, que alguien se metió a sus cuentas. “Yo no envío esos correos y siempre se lo dije a Carolina. Le pedí que me enviara estos, pero nunca lo hizo. Ella tenía las contraseñas de mis redes y mi correo. Lo tenía también Erick Palus [su community manager]”, dice Salvador. Tanto Soto como Palus niegan haber tenido acceso a su correo personal.

Soto enseña también pantallazos de una delirante conversación del 5 de febrero de 2020. En estos, Salvador le cuenta que le urge llamarle, ya que cuenta con expedientes confidenciales que “involucran a Mujica en crímenes [no sabemos a quién se refiere]», que habían intentado abrir la puerta de su casa, que “mancharon la puerta de sangre” y que había “un seguridad de embajada que me sigue en camioneta”.

Un caso similar habría ocurrido cuando estaba postulando al Congreso por el Frente Amplio. En aquel entonces, en febrero del 2020, Salvador denunció en la comisaría de Magdalena que le habían dejado un arreglo floral en la puerta de su edificio con un mensaje que decía: “Descansa en paz, Gabrielita”. El conserje del edificio corroboró el hecho. Pero lo que cuentan dos fuentes que trabajaban en ese momento en el despacho de Marco Arana, junto a Salvador, es que ella utilizó el hecho para sus manipulaciones.

“Ella dijo: ‘yo creo que es Yanacocha porque he hecho un informe en OEFA’”, recuerda una de las personas consultadas, que pide mantener su identidad en reserva. “Todo había sido simulado. Al final usaba ese tipo de argumentos para hacer que su expareja volviera con ella. Para eso estaba dispuesta a inventar cualquier cosa”, cuenta la otra fuente.

Salvador niega los hechos, aunque reconoce el episodio de la corona de flores. “Nunca mencioné a Yanacocha en campaña. La corona lo interpreté como alguien que quería molestar. Nunca dije que había sido enviada por alguien en específico, ni tuve sospechas”, dice a Sudaca.

Así las cosas, Gabriela Salvador pareciera ser, pues, más que una persona que engaña y manipula, una heroína en tiempos modernos.

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En las internas para elegir la nueva dirigencia del Partido Morado (PM) -que resurge de las cenizas después de salvar su inscripción- se vive un clima de guerra. La mediación de un expresidente no ha bastado para alinear los intereses de las dos facciones que se pelean el control de la agrupación tras el fracaso electoral de abril.

En medio de unas elecciones convocadas sobre la hora, Francisco Sagasti tomó la iniciativa de reunirse con líderes morados e intentó convencerlos de que lo mejor era presentar una lista única y de consenso. Su objetivo era dar un mensaje de unidad a la opinión pública, pero la propuesta no tuvo eco.

Lejos de conciliar, hoy las acusaciones están a la orden del día. Tanto por los anticuerpos de los candidatos como por las reglas de juego con las que se van a llevar a cabo los comicios. Un sector del partido, incluso, pide que estos se anulen por la supuesta falta de imparcialidad del personero legal del partido, al que vinculan con uno de los candidatos. Sin embargo, un comunicado firmado por personeros regionales ha descartado que esto sea así. Y las puyas siguen.

 

SAGASTI, EL CONCILIADOR

A inicios de diciembre, Sagasti se comunicó con Luis Durán Rojo, abogado tributarista y cabeza de una de las listas que aspira a la presidencia del partido. Le pidió que convenciera a Narescka Culqui, excandidata al Congreso y su ahora rival, de formar una sola lista. Durán le delegó la tarea a Vlado Castañeda, encargado de armar su lista, y este llamó a Culqui el 3 de este mes. Así lo cuenta a Sudaca el mismo Castañeda. 

“Nosotros estábamos dispuestos a tratar de que se configure una sola lista, pero no se pudo. Sé que Sagasti conversó con Luis y producto de eso es que yo llamé a Narescka. Me encargaron a mí porque conozco a ambos. La llamé para ver si había la posibilidad de armar una lista, pero me dijo que ya tenía sus compromisos. Le deseé lo mejor y le sigo deseando lo mejor públicamente”, cuenta Castañeda.

Culqui confirma la llamada, pero tiene otra interpretación. “El ‘profe’ Vlado me hizo una llamada. Me convocó a su lista por encargo de Luis Durán, según lo que él me mencionó. Pero me llamó el mismo día en que iban a hacer el lanzamiento de su lista, faltando unas horas para el evento. No vi una invitación seria”, dice Culqui, que oficializó su candidatura al día siguiente.

Luego añade: “Estaba en mi derecho de aceptar o no. Y además, me parecía enriquecedor que hubiera más de una lista. Le comenté que yo ya estaba impulsando una lista con Flor [Pablo], entonces ya no podía formar parte de otra lista”.

Esta fue la última vez que el expresidente Sagasti intentó que hubiera una lista única. Ya lo había hecho en octubre, según tres fuentes confiables consultadas por Sudaca. En ese momento, Culqui no estaba en el mapa. La que tenía intenciones de liderar la segunda lista era la actual congresista Flor Pablo.

En una reunión con unos pocos militantes, Sagasti planteó que Luis Durán, miembro fundador del PM, sea el que encabece la lista que se presentaría en las internas. La idea del expresidente era que Flor Pablo sea Secretaria de Talento, un órgano que se encarga de la formación política y dispone del presupuesto público para usarlo en planes de capacitación. Anteriormente, este puesto lo ocupó Maria Teresa Guzmán, hermana de Julio Guzmán.

Una fuente enterada de estas conversaciones asegura que antes Pablo ya había aceptado integrar una única lista sin encabezarla. Pero en la reunión de octubre la exministra de Educación, de pronto, rechazó la oferta. En cambio, propuso que debía ser ella quien se postulara para ser la presidenta del Partido Morado. Flor Pablo no quiso responder las consultas de Sudaca.

La congresista, dicen varios militantes a Sudaca, quería tomar ella misma las riendas del partido que la llevó a ocupar una curul. De hecho, su compañera de bancada Susel Paredes declaró públicamente que esperaba que eso sea así. Por eso, Pablo no estaba satisfecha con la propuesta de Sagasti. 

Pero la decisión de formar su propia lista no fue bien tomada por un sector del PM, donde la exministra tiene varios anticuerpos. Y es que, cuando el fantasma de la pérdida de inscripción asomó, a Pablo no se le vio en la lucha. De hecho, agrupaciones políticas vinculadas a ella y a Susel Paredes establecieron alianzas con otra naciente organización de centro. Así lo reportó Sudaca en setiembre pasado.

Por ello, hubo militantes que vieron en la decisión de Pablo un claro caso de conveniencia política: mientras el partido estaba en el limbo, no lo apoyó; ahora que estaban de nuevo en la cancha, trataba de adueñarse de la organización tentando su presidencia. Esa es, al menos, la lectura que hacen cuatro morados consultados para este informe.

“¿Cómo se va a hacer unidad con quienes ya estaban en conversaciones con otro partido? En todo caso, no deberíamos dejarlos fuera, pero no puede ser posible que quieran encabezar la lista”, cuestiona uno de ellos, que, además, tuvo conocimiento de las convocatorias de Sagasti.

Luis Durán también tiene sus detractores. Lo señalan, por ejemplo, de ser un desconocido para la opinión pública y de representar el “continuismo” de Julio Guzmán, por haber sido parte del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) desde que nació el partido. Además, le han recordado su defensa del excandidato presidencial en los momentos de crisis. Consultamos con Durán, pero prefirió no dar declaraciones al respecto.

“Pretenden decir que Luis es la continuación de Guzmán porque era cercano a él, pero en realidad no es así. Lo que Luis hacía, y yo también, era defender al líder del partido porque eso es institucional”, lo defiende Lisseth Meléndez, actual miembro del CEN.

RETROCESO

Flor Pablo finalmente decidió no encabezar la lista y cedió el protagonismo a Narescka Culqui, quien terminó oficializando su postulación a la presidencia el 4 de este mes, en una reunión de militantes por Zoom.

¿Qué había detenido a Pablo en sus ambiciones iniciales? Según la lectura de algunos partidarios, la congresista se dio cuenta de que no tenía fuerza suficiente en las regiones para ganar. Algunos apuntan que su real intención es ser presidenta de la República, por lo que un golpe en las internas hubiese dañado su imagen. “Si Flor quiere ser presidenta del Perú, sería un golpe duro que no pueda ganar la presidencia en su propio partido”, comenta un militante a Sudaca.

Las fuentes consultadas por este medio reconocen que Culqui es una candidata joven y “una figura que quiere hacer bien las cosas”. Su aspiración para las próximas elecciones municipales es ser alcaldesa de Magdalena y postular a la presidencia del PM la hará más conocida, apuntan. Su juventud, sin embargo, es vista como un punto débil, además de no ser representativa en el partido.

Culqui, aludida en estas líneas, responde. “He sido pieza clave para la elaboración del plan de gobierno que presentamos en las últimas elecciones. También fui miembro de la Secretaría Nacional de Doctrina […] Además que tengo la experiencia de haber pasado en unas elecciones como candidata al Congreso. Soy de esos morados que se han sacrificado por la organización. Entonces, experiencia creería que no me falta”, dice a Sudaca.

Culqui y Pablo tienen el respaldo del excongresista Daniel Olivares. Algunos militantes esperaban que este integre la lista y sea la ficha para la alcaldía de Lima. Olivares se excusó señalando que iba a asumir el liderazgo de una organización civil y que este era incompatible con la política electoral, de acuerdo a una carta enviada a la militancia que Sudaca revisó.

“Daniel hace unas semanas comentó que por cuestiones profesionales no iba a lanzarse para la alcaldía de Lima y que no iba a estar activo en el partido, básicamente por temas de desarrollo profesional. Pero nos ha manifestado a Flor y a mí su apoyo. Nos ha acompañado en el lanzamiento inclusive”, comenta Culqui.

 

FUEGO CRUZADO

Así terminaron los intentos de Sagasti por unir a los morados. Y él ya había adelantado que, de fallar en el intento, se mantendría al margen de las elecciones. Los líos internos, sin embargo, no acabaron ahí.

La convocatoria a elecciones fue lanzada recién el 30 de noviembre por Julio Guzmán, a pesar de que la noticia de que el partido no perdería su inscripción le llegó mucho antes, el 2 de octubre. Los militantes, por lo tanto, tienen apenas un mes para ajustar las listas y presentar las propuestas.

No es lo único que ha causado molestias. El 1 de diciembre, el secretario general del partido, Rodolfo Pérez emitió un comunicado en donde culpa a “dirigentes del partido” de bloquear la iniciativa de implementar un nuevo mecanismo de votación al estilo de la clientelista Acción Popular: “un militante, un voto”.

Asegura que estos dirigentes malinformaron a la militancia y dilataron el proceso “con el único propósito de favorecerse”. Pérez prefirió no hablar con Sudaca al respecto. Según las fuentes consultadas, se habría referido en su carta a Jarek Tello, el personero legal del partido, a quien se le vincula con el candidato Luis Durán.

Tello fue quien defendió con éxito la inscripción del PM cuando medio partido ya había perdido las esperanzas. En la batalla lo acompañó, precisamente, Durán. Por eso, en la lista de este veían a Tello con buenos ojos para que postule a algún cargo. “En lo personal, veía a Jarek con buen perfil. Pero como es el personero legal, y a la luz de que se han servido sobre esa base ciertos cuestionamientos negativos de gente que apoya a la otra lista, creo que él inteligentemente ha decidido no postular”, comenta Vlado Castañeda.

Jean Pierre Lozano, secretario de juventudes de Lima Metropolitana, explica que el motivo por el que no se pudo implementar “un militante, un voto” tiene que ver con el ajustado tiempo que tienen para llevar a cabo los comicios. Además, una de las fuentes consultadas por este medio comenta que, a la fecha en la que se convocaron elecciones, el padrón electoral todavía no estaba actualizado.

Con las actuales reglas de juego, en estas elecciones solo votarán 48 dirigentes acreditados, entre congresistas, miembros del CEN y miembros del órgano electoral del partido. La novedad en este proceso es que los personeros legales de las regiones también emitirán su voto. Esta fue una propuesta, precisamente, de Jarek Tello. Este dice que, como los secretarios nacionales, regionales y distritales no fueron acreditados a tiempo para votar, él acreditó a los personeros regionales.

“El partido iba a entrar en un problema de legitimidad porque las únicas personas que iban a votar eran menos de 20. Es ahí donde hago la coordinación con ellos, y les digo que, aunque su voto es libre e independiente, sería mejor, como gesto político, que asuman un compromiso político con las regiones, interactúen con ellos y lleven sus votos”, comenta.

Esto molesta a una parte de la militancia por la influencia que Tello -a quien vinculan con Durán- podría tener sobre los regionales y han pedido que este “se aparte” de ellos mientras dure el periodo electoral. Una resolución del Órgano Electoral Nacional de ayer (16 de diciembre) recomendó que sea así. Los personeros de regiones, sin embargo, publicaron un comunicado esta mañana rechazando “la insinuación vertida por el Órgano Electoral Nacional” sobre una posible influencia de Tello.

Los personeros regionales publicaron un comunicado rechazando la resolución del Órgano Electoral del partido, que recomendaba que el personero nacional, Jarek Tello, se apartara de ellos.

Clúber Jesús Aramburú, personero regional de Áncash, comenta que “no tiene sentido apartar a alguien que tiene que orientarnos y capacitarnos, no solo respecto al tema electoral de las elecciones internas, sino por temas puntuales a las elecciones regionales y municipales venideras”. Agrega, además, que la resolución del Órgano Electoral “ha causado malestar y extrañeza en todas las bases”.

Algunos son más drásticos y piden que todas las elecciones se anulen debido a la cercanía entre Durán y Tello. Tello adelanta que, como el encargado de la parte legal del partido, pedirá que la ONPE intervenga para garantizar elecciones transparentes y que no haya cuestionamientos. De no realizar las elecciones antes de fin de año, las autoridades actuales -cuyos mandatos ya vencieron, incluido el de Julio Guzmán- se quedarían en el cargo por un año más. 

Las acusaciones se encuentran en su punto más álgido, a la espera del 30 de diciembre, el día escogido para saber quién será el elegido por la militancia morada para presidir su golpeado partido.

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Todos los días de lunes a viernes «Si el Río suena» con Patricia del Río, entrevistas exclusivas. Este es nuestro episodio número 34.

Mientras la Presidenta del Consejo de Ministros Mirtha Vásquez espera conseguir el voto de confianza, las bancadas no terminan de ponerse de acuerdo.

Desde Perú Libre, el congresista Víctor Cutipa aseguró que aún no se define si votarán en bloque a favor de la confianza, pero que se respetará la postura de cada miembro de la bancada.

En Somos Perú el parlamentario por Piura, Wilmar Elera, señaló que votarán de forma independiente buscando mantener la gobernabilidad. Además descartó que se haya coordinado con el Partido Morado si votarían en el mismo sentido.

En la bancada de Juntos Por el Perú, la congresista Isabel Cortez indicó que apoyarán al gabinete de Mirtha Vásquez y esperarán a que haya una sentencia del Poder Judicial en el caso del ministro Barranzuela para emitir un juicio al respecto.

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Mientras que los últimos morados se preparan para apelar su reciente pérdida de inscripción, la interna partidaria está movida por las alianzas que se vienen formando entre los desertores y algunas de las actuales congresistas. Hay quienes no se guardan nada y califican el hecho como una traición.

En la mira está Carlo Magno Salcedo, que no solo fue pieza clave en la formación de la doctrina republicana, sino también asesor del expresidente Francisco Sagasti. Como ya contó este medio, Salcedo y un grupo de militantes -varios de ellos con cargos a nivel nacional y regional- renunciaron el 18 de mayo al Partido Morado, pues consideraban que la dirección partidaria y Julio Guzmán eran los responsables de los terribles resultados electorales. La carta de renuncia terminaba con la siguiente frase: “Cada uno de nosotros […] habrá de construir su propio camino hacia adelante”.

Y eso es, precisamente, lo que hizo el exasesor presidencial. El 7 de septiembre, un día antes de que el PM fuera dado de baja por el Registro de Organizaciones Políticas (ROP), Salcedo anunció en su perfil de Facebook el inicio de inscripción de Confluencia Perú, “un partido-frente que tiene el propósito de articular a diversas organizaciones y liderazgos”.

Lo que más llamó la atención fueron dos de sus aliados: Fuerza Ciudadana-Confluencia, organización de la que es parte la congresista Susel Paredes, y Dignidad Magisterial, un colectivo de profesores que apoyó la campaña política de Flor Pablo, otra parlamentaria morada. Esta última no quiso confirmar a Sudaca si es parte de este movimiento.

Lo que generó molestias en la interna morada es que Salcedo anunció la inscripción de su nuevo partido cuando el PM perdía, a su vez, la suya. “En política no hay casualidades. No es casual que, una noche antes de que salga la resolución, se anuncie esta alianza. No lo tomamos como normal”, dice Jean Pierre Lozano, exsecretario de Jóvenes de Lima Metropolitana. 

“Nosotros conocemos las malas mañas de algunos políticos, pero no de gente que nos ha acompañado en el proceso político del Partido Morado y que por diferentes razones se alejaron”, critica Jarek Tello Godoy, personero legal de los morados, en clara alusión a Salcedo. “Ahora anuncian que estaban haciendo alianzas con gente que es del Congreso o que están vinculadas a movimientos cercanos al partido”, agrega, sobre integrantes de la bancada morada. 

Aunque hay un grupo de morados que parece no tener mayores problemas con el asunto, a Tello lo respaldan en sus declaraciones hasta cinco militantes con los que conversó Sudaca para esta nota. Los ánimos están caldeados a pesar de que el partido parece destinado a desaparecer.

 

CONFIRMACIONES Y SILENCIOS

En septiembre del 2020, Fuerza Ciudadana -el movimiento del cual Susel Paredes era parte- suscribió un acuerdo político con el PM para participar juntos en las elecciones del 2021. Como resultado de esa alianza, Paredes se afilió ese mismo mes al partido entonces liderado por Julio Guzmán y obtuvo una curul.

A raíz de la polarización que causó la segunda vuelta, sin embargo, el ya pequeño Fuerza Ciudadana se dividió en dos grupos. Una de sus facciones tomó el nombre de Fuerza Ciudadana-Confluencia, aunque prefieren llamarse únicamente Confluencia Ciudadana para diferenciarse de su antiguo nombre. Esta es la facción que se unió al proyecto político de Carlo Magno Salcedo. Agrupa a aquellos cuadros que alguna vez postularon por el PM: además de Paredes, también se unieron Susana Chávez Alvarado y Segundo Flores Farfán.

Sudaca se comunicó con Susel Paredes, quien nos derivó con una tercera persona que confirmó su participación en esta alianza. “Susel definitivamente vino como parte de nuestro grupo y es parte de esta alianza aunque está como militante del Partido Morado”, dice a Sudaca uno de los integrantes del movimiento. Las conversaciones para concretar la unión comenzaron, de acuerdo a la misma fuente, en julio pasado.

Dentro de Confluencia Ciudadana ven este acuerdo como una oportunidad para formar una propuesta de centro “alejada de los extremos más radicales”, como explica Richard Arce, miembro de la agrupación. Agrega que le parece un abuso la decisión del ROP sobre los morados y dice que, de perder su inscripción, podrían unirse a ellos: “El Partido Morado está pasando por una situación delicada en la que su énfasis es salvar su inscripción, una batalla que es necesaria. Si no le dan la razón, va a ser motivo para que podamos convocarlos”.

Otro personaje criticado a la interna es la congresista Flor Pablo. De acuerdo a una fuente del Comité Ejecutivo Nacional morado, el colectivo Dignidad Magisterial (DM) fue el que sostuvo la campaña política de Pablo, quien se afilió como militante solo para participar en las elecciones. Uno de los integrantes de este movimiento, Cesar Alvarado Laveriano, también postuló al Parlamento Andino con el N°2.

La congresista morada Flor Pablo dictó talleres organizados por el Colectivo Dignidad Magisterial durante la última campaña electoral.

Ambos, en febrero y marzo de este año, participaron como ponentes en capacitaciones para docentes organizadas por este colectivo, donde Pablo aprovechó para promocionar su candidatura. La parlamentaria no quiso confirmar a este medio si pertenece a Dignidad Magisterial ni quiso hablar de la alianza con el partido de Carlomagno Salcedo. Tampoco lo ha querido hacer con sus colegas.

Uno de los militantes que habló con Sudaca señala que, cuando le consultó a la congresista sobre su participación en esta alianza, Pablo solo atinó a responderle que “Dignidad Magisterial es un colectivo que está buscando dónde hacer militancia política”.

Sudaca también se comunicó con Carlo Magno Salcedo, quien dijo que no opinará sobre estás alianzas para no “alimentar ninguna polémica que no aporta”.

Para el personero legal del PM, Jarek Tello, en cambio, esta silenciosa coalición representa una traición: “Ahí es donde se genera en mí la sensación de que hubiese intereses de personas que, en teoría, son cercanas al partido o que han sido militantes. Intereses en esperar la muerte rápida del Partido Morado para, sobre sus restos, formar un nuevo partido político, un nuevo movimiento. Esto me parece un acto de felonía, de traición”.

 

NAUFRAGIO

Pero en el PM se resisten a morir. Desde los resultados de la primera vuelta, el partido sabía que tendría que luchar para no desaparecer. El director del ROP, Fernando Rodriguez Patrón, ya lo había adelantado cuando publicó en un artículo que “un partido político conservará su inscripción, si alcanza cinco representantes al Congreso y si adicionalmente obtiene el cinco por ciento de los votos válidos del Congreso, es decir, debe cumplir ambas condiciones”. 

La agrupación fundada por Guzmán solo cumple lo último. Sin embargo, los últimos morados sostienen un argumento clave: que la ley establece, textualmente, que se cancela la inscripción en caso de no lograr los dos requisitos.

El 8 de junio se llevó a cabo la “Conexión Morada”, un encuentro virtual donde Julio Guzmán informó que se despediría del partido y expuso la estrategia que usarían para seguir con vida y poder participar de las Elecciones Regionales y Municipales 2022. El plan contemplaba apelar en caso el ROP decidiera cancelar la inscripción de la agrupación, tal como lo hizo. 

Por todo ello, los morados ya estaban advertidos cuando a las 3 p.m. del 8 de septiembre aparecían en la lista de las organizaciones políticas con inscripción cancelada en el sitio web del ROP. Militantes aseguran que se estuvo cambiando el estado del PM en el sistema antes de que el personero legal Jarek Tello fuese notificado sobre la resolución que dispuso la cancelación del partido.

El 8 de septiembre el estado del Partido Morado cambió en la web del ROP antes, siquiera, de que se haya notificado al personero legal de la agrupación sobre la pérdida de inscripción.

“Le quita muchísima seriedad el hecho de que se quite, se ingrese y se vuelva a quitar al PM [de las agrupaciones con inscripción activa]. Y que sea con anterioridad a la resolución del ROP también es sospechoso. Los militantes lo toman como si se estuviera jugando con su derecho y sus expectativas de pertenecer a una organización por la que han trabajado tanto”, dice Narescka Culqui, excandidata al Congreso y miembro de la Secretaría Nacional de Plan de Gobierno.

Mientras los demás partidos ya piensan en los próximos comicios, el PM debe enfocarse en salvar su inscripción. Ante la incertidumbre de no saber qué pasará, hay militantes que han optado por retirarse. Tienen miedo de no poder participar de las elecciones del 2022. En los próximos días, los últimos morados se alistan para preparar una denuncia penal contra el director del ROP por abuso de autoridad. El barco, sin embargo, parece destinado a naufragar.

Fotoportada: Darlen Leonardo

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Todos los días de lunes a viernes «Si el Río suena» con Patricia del Río, entrevistas exclusivas. Este es nuestro episodio número 4. La congresista del Partido Morado, Susel Paredes, explicó los motivos de la apelación que presentarán luego que el Registro de Organizaciones Políticas resolviera – en primera instancia – cancelar la inscripción del partido por no cumplir los requisitos. Además la congresista, aseguró que vivimos un gobierno machista y que desde el congreso no permitirán que ataquen a las mujeres.

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Luego de semanas de tensión con el Legislativo, Guido Bellido obtuvo luz verde para su Gabinete. Fueron 10 horas de exposiciones y supuesto debate en el Pleno, en el que algunos congresistas tomaron decisiones sobre la hora. El resultado: 73 votos a favor, 50 en contra y 0 abstenciones.

Hasta hace diez días, la posición de Acción Popular, la bancada que preside la Mesa Directiva, era incierta. Pero según una fuente con conocimiento del tema, un asesor de la lampa se reunió con Guido Bellido al final de la semana pasada. En el encuentro, el primer ministro se habría asegurado que por lo menos 12 de los 16 congresistas accionpopulistas le otorgarían la confianza.

La fuente apunta que aquel emisario fue Yonhy Lescano, excandidato presidencial y ahora asesor del parlamentario Carlos Zeballos (Puno). Consultado por Sudaca, Lescano confirma que, días antes de la presentación del Gabinete ministerial en el Parlamento, visitó a Guido Bellido, pero asegura que no hablaron “específicamente” de la cuestión de confianza y que no hubo “coordinación” al respecto.

Lo concreto es que, terminado el primer día de debate, los parlamentarios de la lampa ya tenían claro que la intención de la mayoría de la bancada era votar en bloque a favor de la confianza y, según el legislador Elvis Vergara, “dar tranquilidad y estabilidad al país”. 

Muy al contrario de lo que nos tiene acostumbrados, los 12 congresistas de AP presentes en el hemiciclo votaron en bloque a favor de la confianza. No hubo disidentes, aunque sí una clara omisión. La presidenta de la Mesa Directiva del Congreso, Maricarmen Alva, quien ha sido una de las más críticas del gobierno de Castillo, fue la única que no emitió su voto.

La única congresista presente en el hemiciclo que no votó fue la presidenta del Congreso Maricarmen Alva.

Consultada por el motivo de esa actitud, Alva respondió que “la presidenta del Congreso no vota, solo cuando hay empate y debe dirimir… Merino nunca votó, ni el día de la vacancia”. Sin embargo, de acuerdo al Reglamento del Congreso, ella no contaba con ningún impedimento para hacerlo. José Cevasco, exoficial mayor del Congreso por varios años, es enfático al señalar que Alva sí podía y debía votar. 

Otra bancada cuya postura fue definitiva para inclinar la balanza fue la del partido de César Acuña. A pesar de ser parte de la oposición, la manera en la que sus congresistas votarían dejaba dudas. Hasta ayer en la mañana, cuando se alcanzó la certeza absoluta: 13 parlamentarios le darían su confianza a Bellido y dos se la negarían.

Para llegar a este apoyo casi total al Gabinete, Lady Camones, vicepresidenta del Congreso, cuenta que su bancada participó de varias reuniones partidarias en las que se conversó sobre el tema. En algunas de ellas estuvo presente su líder César Acuña, quien -según Camones- manifestó estar a favor de darle la confianza a Bellido. Pero no fueron las únicas reuniones que tuvieron los de Alianza para el Progreso (APP).

Dos semanas antes de la presentación del Gabinete, los voceros de la bancada se reunieron con Guido Bellido. También visitaron los Ministerios de Economía y Transportes. ¿De qué se habló? Según Camones, su bancada pidió, por ejemplo, que se reevalúe la designación de los ministros cuestionados. Bellido -asegura- respondió que “esperen hasta escucharlo y que más adelante tal vez se tomaba la decisión”. Esto habría sido una de las razones para no tomar una postura con anticipación.

La versión de algunos congresistas es que la decisión de dar la confianza se tomó el mismo jueves, después de escuchar el discurso del premier. “Durante el receso parlamentario [del primer día], estuvimos almorzando y comentando el tono conciliador de Guido Bellido y la omisión del tema de la Asamblea Constituyente”, dice el parlamentario Eduardo Salhuana.

Camones asegura que la decisión de APP no significa, ni de lejos, un cheque en blanco, y que tendrán bajo lupa las carteras de Salud, Educación y Economía. Además, afirma: “Esperamos que se den los cambios en el Gabinete luego de haberles dado la confianza”.

 

OBEDIENCIA Y DESACATO

Si el jueves APP y AP ya habían decidido sumarse a los votos a favor del Gabinete de Bellido, dentro de la bancada conformada por Somos Perú y el Partido Morado no había certeza de qué decisión tomarían estos últimos en la votación de ayer. 

Fuentes de Somos Perú aseguran que estaban convencidos de que sus pares morados votarían por la abstención o se sumarían a su decisión en bloque de dar la confianza. Esto último, siempre y cuando Bellido los convenciera con su última intervención del viernes.

Para su sorpresa, sin embargo, Flor Pablo, Susel Paredes y Edward Málaga-Trillo votaron en contra, al igual que las bancadas de la oposición más radical como Renovación Popular, Avanza País y Fuerza Popular.

Pero esta decisión de la bancada no fue de última hora. Al interior del partido se había expresado la voluntad de que no se le otorgue la confianza al Gabinete desde el 29 de julio, el día que juramentó Bellido. “El equipo de gobierno del Presidente Pedro Castillo no puede estar liderado por una persona que no cree en la democracia, los derechos humanos y la lucha contra la corrupción y el terrorismo”, se lee en un comunicado del Comité Político.

 

Días después, desde el partido también cuestionaron las decisiones de sus tres congresistas de unirse a Somos Perú. Este tipo de decisiones, se lee en otro documento, “deben ser coordinadas con el Comité Político”. 

Y finalmente la presión funcionó. Fuentes del Partido Morado apuntan, además, que esta decisión podría responder a una estrategia de alguno de los congresistas, quienes tendrían intención de participar de las próximas elecciones internas del partido -si es que este mantiene su inscripción-, por lo que lo más conveniente era alinearse con la postura ideológica de este.

Del lado de Somos Perú, el apoyo al Gabinete Bellido se saldó con una disidencia. El jueves, al terminar el debate, Héctor Valer contó a Sudaca que en su bancada había un preacuerdo mayoritario para que den el voto de confianza, pero que no estaba decidido completamente. “Yo sí pienso votar a favor, pero soy disciplinado, y si la bancada dice que no, haré caso”, aseguró.

Aunque el viernes en la mañana se mantenía el convenio para que los seis parlamentarios de SP votarían a favor, inesperadamente la congresista Kira Alcarraz, decidió hacerlo en contra. Rompió, así, el bloque.

Según una fuente del mismo partido, el motivo del voto de la congresista Alcarraz fue “un desencuentro con el primer ministro”. Y es que el martes Guido Bellido habría citado a Alcarraz para conversar sobre algunos temas de interés de la congresista. Sin embargo, no fue atendida, lo que generó su incomodidad.

Valer dice también que desde la bancada de la ultraconservadora Renovación Popular se acercaron a conversar con ellos para convencerlos de votar en contra, pero que finalmente decidieron apostar por la gobernabilidad. Esta vez, la oposición más radical no ganó. Pero la victoria del Gabinete sigue siendo muy frágil.

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Acción Popular, Cuestión de confianza, Guido bellido, Partido morado

La Coordinadora Republica y allegados, o Erasmo Wong y sus mítines no pueden ser ni la única ni la principal barrera de contención contra la eventualidad de un arresto radical y autoritario del gobierno de Pedro Castillo.

Se necesita una gran movilización nacional, que incluya no solo a la derecha sino también, en principal medida, al centro político del país. Se requiere, además, de la presencia de organizaciones sociales o gremiales, sobrando decir que el trabajo político destinado a brindarle legitimidad a la causa democrática debe pasar por un trabajo intenso en todas las zonas altoandinas donde Castillo arrasó en la segunda vuelta.

Ya el partido Morado ha anunciado que no le dará la confianza al gabinete Bellido. Ya la Federación Departamental de Trabajadores de Arequipa ha dicho que se movilizará si Castillo no rectifica la designación de su Premier. Ya el poderoso Sutep ha advertido del intento oficialista de quebrar el magisterio dándole rápido reconocimiento legal al segmento radical apadrinado por un ministro de Trabajo que ha sido vinculado al Movadef.

No puede arredrar a los activistas de esta causa la votación en las regiones andinas pro Castillo. En Ayacucho, donde Castillo obtuvo más del 82% de los votos válidos en la segunda vuelta, en verdad, si se toma en cuenta los electores hábiles totales, el excandidato de Perú Libre logró convencer al 56.37% del electorado ayacuchano. En Cotabamba, el distrito del que proviene el Presidente, éste obtuvo el 95.21% de los votos válidos en segunda vuelta, pero si se considera a todos los electores hábiles, es decir a la ciudadanía plena del lugar, en verdad alcanzó a seducir al 58.72% de la población local.

Hay, pues, posibilidad y necesidad de convocar a la mayor cantidad de actores políticos y sociales, de Lima y el resto de regiones del Perú, para asentar una base de legitimidad a los pasos políticos que corresponderá dar si Castillo insiste en el despropósito de este gabinete radical.

Desde una eventual interpelación al Premier, hasta el uso extremo de la vacancia como munición defensiva si el Ejecutivo quiere disolver el Congreso e imponer de facto una Asamblea Constituyente, pasando por la negatoria de la confianza al gabinete Bellido en el Parlamento, las fuerzas de contención de un proyecto que pinta como radical y autoritario van a precisar de apoyo social y no solo partidario o congresal, en un esfuerzo donde todas las voces suman y ninguna resta.

 

EL PODCAST DIARIO DE OPINIÓN DE JUAN CARLOS TAFUR.

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Erasmo Wong, Federación Departamental de Trabajadores de Arequipa, Partido morado

Un rol decisivo en esta crisis de régimen a la que nos ha conducido el presidente Castillo, lo tendrá que jugar el centro parlamentario. El Premier Bellido es inaceptable, debe negársele la confianza, y si el Ejecutivo lo que busca es confrontar con el Legislativo para provocar su disolución, pues a la negatoria de confianza debe sumarse ya la munición de la vacancia.

Ya la derecha se ha pronunciado en ese sentido. Los morados ya anticiparon que no le darán la confianza al gabinete nombrado. Corresponde a Acción Popular, Alianza para el Progreso, Somos Perú y Podemos sumarse a este frente cívico democrático e impedir los despropósitos de Castillo y de Vladimir Cerrón.

El centro no puede permitir que el monopolio de la firmeza y la energía opositora lo capitalice la derecha. Ser de centro no significa ser aguachento, indefinido o malaguoso. Es hora de zanjar con las inconductas políticas y morales de un gobernante que ha demostrado ser incapaz de encaramarse en el cargo y empoderarse, y que ha decidido pervertir su mandato subordinándolo a una agenda radical y desestabilizadora.

Es momento de que los 87 u 88 votos que estas agrupaciones suman (¿el congresista Valer seguirá en plan de albacea de Perú Libre o habrá recapacitado ante el desmadre?) se hagan sentir.

Las calles, las organizaciones sociales, las autoridades locales, los partidos políticos y la opinión pública en general se han manifestado en contra de la decisión presidencial de nombrar un gabinete de tamaña incompetencia y de un signo ideológico por el que las mayorías no votaron. El centro no puede hacerse de oídos sordos frente a ello.

Es más, ante la eventualidad de un recorte del mandato fallido de Castillo, es probable que la opinión pública esta vez recapacite, no vote por los extremos y se incline por opciones más moderadas, dado el rápido descrédito de la izquierda y el papelón que hizo la extrema derecha después de la segunda vuelta alegando un fraude inexistente. Eso no ocurrirá si el centro defecciona.

Lo peor que le podría pasar al país en estos momentos es que la angurria menuda guíe los pasos de nuestra clase política en el Parlamento y el temor a una confrontación que podría llegar a costarle su permanencia, si pierde la batalla, los inhiba de actuar con la energía y sensatez que las circunstancias críticas por las que pasa el país demandan.

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Partido morado, Pedro Castillo, Vladimir Cerrón

El Partido Morado (PM) se desmorona. De la plataforma que hace seis meses colocó a Francisco Sagasti en la presidencia, tras una audaz negociación parlamentaria, hoy queda un páramo arrasado por riñas intestinas y un grupo de dirigentes tratando de recoger los escombros para volver a construir. Los sueños electorales se apagaron con el fracaso de abril, y el cariño entre el gobierno y el aparato partidario está roto.  

 

Los dirigentes que aún quedan junto a Julio Guzmán culpan de su derrota en las urnas a Sagasti. Ello pese a que, en lugar de servirle como pararrayos natural ante los embates de sus adversarios, eligieron un discurso de distanciamiento retórico. “¿De dónde sale esa absurda separación?”, reclamó ayer por la noche Carlo Magno Salcedo, en una reunión virtual con otros 375 militantes a la que Sudaca pudo infiltrarse.

Salcedo es asesor presidencial desde noviembre. Pidió licencia a sus cargos partidarios, pero ha sido un personaje clave en la construcción de la doctrina republicana que ha adoptado el PM. Como tal, es el nombre más pesado entre los 14 dirigentes −nacionales y regionales− que ayer renunciaron públicamente a un proyecto político en naufragio. A solo dos años de conseguir su inscripción, el Partido Morado está a poco de perderla. Y en las bases se cocinan más dimisiones.

Para entender por qué los que se van acusan a los que se quedan de ‘argolleros’ e incapaces, mientras que al revés son condenados como desleales y revanchistas, queda por contar la historia de los últimos seis meses. Y no es este apenas un lío de blancos, sino el ocaso de una organización a la que todavía está afiliado el presidente de la República.

 

Sentimiento centralista

“Si el ciudadano Sagasti es presidente, es porque hubo un morado en cada región del país recolectando firmas”, dijo uno de los que participaron en el Zoom disidente de anoche, al que se llamó ‘Conexión Republicana’. Tal como los apristas se llaman “compañero” y los accionpopulistas “correligionario”, los morados han agregado un “ciudadano” antes de referirse los unos a los otros. 

Esta no es la única costumbre que el partido ha copiado de la política tradicional. La otra es el manejo centralista de las decisiones clave, en desmedro del poder de las bases regionales. Así lo indican hasta cinco fuentes con las que conversó Sudaca para esta nota. Y lo acepta como error de esta última campaña el propio secretario general del partido, Rodolfo Pérez. “Sí, esta fue una campaña que no tuvo un mensaje para las regiones”, dice.  

Wilder Mamani, secretario de plan de gobierno de Arequipa y otro de los renunciantes, asegura que el malestar de sus bases tiene varios meses. Se queja de las decisiones de su bancada y, luego, de la democracia interna. En octubre del año pasado, un mes antes de las elecciones internas que dieron como vencedor a Guzmán, militantes arequipeños enviaron un oficio al actual congresista José Antonio Núñez pidiendo que se investigue la inscripción irregular de “aproximadamente 400” nuevos militantes y advirtiendo la intención del guzmanismo de, con ello, “asegurar una elección interna”. 

El 19 de diciembre del año pasado, en una reunión con las bases de esa región, el ya electo Julio Guzmán le dejó claro a Mamani lo siguiente, de acuerdo a un audio al que pudo acceder Sudaca: “El comando de campaña va a tomar decisiones sobre la gente que confíe, y que confíe no solo en el jefe de campaña, sino que confíe y crea en el candidato presidencial. Todos aquellos que lamentablemente tengan dudas o no crean o están confundidos o lo que sea, no van a ser parte del equipo. Porque para esto […] hay que estar convencidos de que la fórmula presidencial Guzmán-Pablo va a ganar”.

Después de Lima, Arequipa es el segundo bastión de los morados. En estas elecciones, fue la única circunscripción además de la capital donde pelearon una curul. La perdieron contra el partido de su acérrimo enemigo Rafael López Aliaga. Fue la región que quedó más molesta tras el último 11 de abril. 

“Los candidatos al Congreso [de Arequipa] tuvieron que cargar una mochila muy pesada en función a los errores de campaña del partido […] El efecto arrastre de la candidatura presidencial fue más un ancla”, se queja Mamani. Señala dos ejemplos ya clásicos: el spot del bus morado y la conversación sobre marihuana. Agrega que se trató el tema agrícola “como si fuera solo semillas, vacas y créditos agropecuarios, demasiado simplón para un partido con un reto nacional”.  

Desde el 13 de abril, Sudaca adelantó que las bases regionales se preparaban para pedir la cabeza de Guzmán y, de no tener éxito, dimitir. El comunicado publicado ayer combina −a partes iguales− firmas de militantes vinculados a la Secretaría de Doctrina con dirigentes regionales de Arequipa, Lambayeque, Junín, Huancavelica y Áncash. Decenas de militantes de las bases departamentales discuten sumarse al pronunciamiento de sus cabezas. 

El documento de los renunciantes detalla los errores de Guzmán y su círculo: “su profunda incapacidad para generar espacios de decisión colegiada y de diálogo que empoderen a la militancia, su opción por las argollas, y la acomodada y falsa lealtad personal (o subordinación acrítica) al líder”. 

En las internas, la congresista Carolina Lizárraga ya había llevado la bandera de la representación de las regiones en contra del centralismo de Guzmán. Perdió rotundamente, aunque sus seguidores acusaron irregularidades en el proceso. Pedro Gamio, exintegrante de la plancha de Lizárraga y otro de los renunciantes, asegura que ella no renunciará al partido hasta que acabe su mandato como congresista, pese a que desde hace mucho no hace vida institucional. 

Todas las fuentes que hablan sobre centralismo político acompañan su afirmación con un nombre: Jonathan Reynaga. Huancaíno radicado en Nueva York, ha hecho su carrera y su vida en Estados Unidos. Está tan afianzado en la cultura norteameriana que incluso hoy habla el español con la sintaxis del inglés y un ligero acento gringo. 

Reynaga, exasesor del británico de Tony Blair, fue uno de los socios fundadores de la productora de contenido de entretenimiento Tiny Horse, que se vendió por US$30 millones hace un año, según la revista Variety. Es amigo de Daniel Olivares y de Guzmán, y también dirigió su campaña ‘contra los dinosaurios’ en el 2016. Asegura creer en el proyecto morado, pese a la cantidad de anticuerpos que este medio ha podido comprobar que tiene en la interna.

Mamani, por ejemplo, dice haberse sentido “ninguneado” por el jefe de campaña. Otras fuentes que pidieron anonimato recalcaron su molestia con la selección de los invitados que él tuvo a cargo. 

Reynaga se defiende brevemente en diálogo con Sudaca. “Después de las elecciones internas, los que perdieron saboteaban a los ganadores. Y los ganadores estaban más concentrados en [las municipales del] 2022. El compromiso de hacer campaña no estaba ahí”, dice sobre el fracaso electoral fuera de Lima.

Jon Reynaga (el segundo de la izquierda) junto a otros tres socios fundadores de Tiny Horse, la empresa estadounidense que vendieron el año pasado.

La grieta de origen

Si el barco morado hoy se hunde, es porque se empezó a agrietar hace varios meses. Según lo que explicó en el Zoom de anoche Salcedo, exmiembro del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) y de la Comisión Política, Guzmán tomó junto a su círculo cercano la decisión de separar al gobierno de Sagasti de la bancada y la militancia apenas este asumió. En lugar de abrazar su rol como partido que gobierna, buscó que los posibles errores del presidente no afecten la campaña morada. Obtuvo 2,3% de los votos. 

La grieta entre el Ejecutivo morado y el partido del mismo color se agrandó en diciembre, cuando Sagasti firmó dos decretos supremos que autorizaban a una minera fantasma a adquirir derechos mineros en la convulsionada zona de frontera de Tambogrande, en Piura. La congresista morada de esa región, Angélica Palomino, movió a su bancada para solicitar en conjunto la derogación de ambas normas. 

El gobierno cedió y anuló los decretos luego de unos días. Sin embargo, Palomino se sintió desairada por el presidente, a quien pensó poder llegar con mayor facilidad. El trato que recibió en el interín, cuentan dos fuentes cercanas a ella, la hizo tomar una actitud casi de oposición de allí en más. Un congresista de su región confirma que se sentía defraudada porque esperaba ser recibida con más amabilidad por un presidente de su partido.

Según dijo Salcedo en el Zoom, el gobierno quedó desamparado políticamente ante sus adversarios. En tienda morada tienen especialmente presentes los ataques de programas como el de Beto Ortiz, en Willax TV. Fuentes del partido alegan que, de haber tenido un aparato institucional como respaldo político, el gobierno habría podido responder con más contundencia a sus ‘informes’ sobre la vacuna de Sinopharm, que retrasaron el proceso de inmunización. 

En el Zoom de anoche, Salcedo aseguró que el gobierno ha podido conversar con sus congresistas en los últimos seis meses apenas de forma individual, como en los casos de Olivares y Gino Costa, pero no con la bancada como un bloque. Fuentes cercanas a la presidencia de la República confirman que incluso el vínculo entre Sagasti y Guzmán se ha resquebrajado. 

Tras el desastre electoral del último 11 de abril, y pese a la retórica de distanciamiento que intentaron poner en medio, el guzmanismo ha hecho circular en la interna una explicación sobre la derrota que tiene como pilar la baja aprobación de Sagasti. Así lo confirma a Sudaca Rodolfo Pérez, quien atribuye la mala performance electoral a tres factores: “un serio problema de posicionamiento político”, los ataques de Willax y compañía, y el gobierno de Sagasti. 

Pérez dice que a Sagasti hoy “no le ayuda que su asesor principal [Carlo Magno Salcedo] esté tomando este protagonismo político” y acusa a Gamio de esgrimir un “revanchismo infantil” por perder en las internas. Asegura que no entiende a los firmantes del comunicado, porque ya hay un proceso interno de reestructuración, en el que primero se está escuchando a la militancia y “analizando los errores”. Pero el presidente sigue siendo el mismo que perdió. «No hay voluntad de enmienda», reclama Gamio.

La gota que terminaría hundiendo al barco que Guzmán se niega a abandonar cayó el último lunes 10. Según tres fuentes, Salcedo −quien intentó regresar a los espacios políticos del partido en las últimas semanas− fue expectorado de un Zoom partidario en que estaba Reynaga. Este niega haberlo sacado de la reunión virtual, pero con ese confuso incidente la grieta terminó de quebrarse. 

Salcedo, quien presidió la Secretaría de Doctrina, fue el enlace entre el descontento regional y el nacional, confirman sus firmantes. Así fue que se terminó alumbrando el comunicado que señala: “denunciamos la decisión manifiesta de la mayoría de la dirección nacional de no asumir responsabilidades, de no rectificar y, por lo mismo, liquidar a una organización política que estuvo llamada a hacer la diferencia en el país”. 

Pérez, del ala guzmanista, y Zenaida Solís −quien tuvo un choque con Sagasti recientemente por la promulgación de la Ley Antimonopolio− han asegurado que lo que le ocurre al Partido Morado no es una rotura. A menos que tengan éxito en una eventual impugnación, la próxima tarea que tendrán para reflotar el barco es la reinscripción partidaria.

Además de los 14 dirigentes que firman el comunicado, han renunciado ya Raúl Salazar, socio de Macroconsult y exjefe del plan de gobierno y Marco Zevallos, ex personero legal. El columnista de este medio Daniel Parodi también ha manifestado su alejamiento. La mayoría de ellos había abandonado al guzmanismo. Y aún más: ahora el PM podría quedar solo con invitados en el nuevo Congreso. 

Tocará ver si Guzmán asume la responsabilidad en la derrota política o se coloca nuevamente al frente del nuevo partido cuando se reinscriba, que probablemente tenga el mismo nombre porque él lo ingresó bajo su titularidad en Indecopi. Lo que sí es claro es que será un proyecto distinto al que está naufragando. 

 

Fotoportada: Leyla López

 

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