Trabajo en equipo

Tener buenas habilidades sociales y poder trabajar bien en equipo son actitudes bien valoradas en el trabajo y demandadas ampliamente en los procesos de selección. Sin embargo, estas habilidades son solo unas pocas características de lo que, actualmente, se denomina inteligencia emocional, y que cada vez está siendo más requerido en el ambiente laboral como una capacidad integral.

En líneas generales, la inteligencia emocional es un conjunto de habilidades para identificar y gestionar las emociones propias y las de los demás. Si bien algunas personas la tienen naturalmente, es una habilidad que puede desarrollarse y mejorarse. En la forma definida por el creador del concepto, el psicólogo Daniel Goleman, comprende hasta 12 características entre las que se cuentan la adaptabilidad, la empatía, el trabajo en equipo o la orientación al logro.

En una entrevista con BBC Mundo, Goleman consideró que las principales cualidades para tener éxito en el trabajo son las habilidades de orientarse al logro, la empatía y la influencia. “Escogería la orientación al éxito, entendida como la capacidad de seguir esforzándome para conseguir los objetivos a pesar de los obstáculos. En estos tiempos esto parece muy importante”, aseguró.

Así como la orientación al logro puede ser de utilidad en un contexto desafiante como la pandemia, Goleman explica que la empatía y la influencia -entendida como la capacidad de transmitirle un argumento a las personas clave de manera convincente- son características importantes para el nuevo ambiente de trabajo al que los trabajadores se enfrentan. 

El nuevo entorno y la inteligencia emocional

Un artículo de La Tercera de Chile recuerda que, durante el teletrabajo, la capacidad de adaptación se ha puesto de manifiesto. Lo mismo ocurrió con otras habilidades de la inteligencia emocional, por ejemplo, expresar empatía por una colega que trabaja y al mismo tiempo cuida de sus hijos. Incluso el autocontrol ha sido útil cuando el teletrabajo nos abruma.

Paola Rubio, especialista y docente de Aprende Institute, indicó a El Economista que, a pesar del trabajo remoto, la inteligencia emocional cobra relevancia por la necesidad de seguir fortaleciendo las relaciones interpersonales. “Sobre todo en el contexto actual, con clases y jornadas laborales remotas desde casa, la estabilidad emocional, la flexibilidad psicológica y capacidad de adaptación a nuevos escenarios, tolerancia a la frustración y manejo de la incertidumbre son esenciales”, aseguró.

Entre los beneficios de contar con inteligencia emocional en el equipo de trabajo, se cuenta el tener una mayor productividad y crecimiento. Además, los costos asociados a la rotación y el ausentismo laboral se reducen. Esta capacidad también tiene la ventaja de potencial el liderazgo, ya que permite alcanzar metas e influir en otras personas para que, de manera voluntaria, se comprometan con el logro de objetivos comunes.

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Inteligencia Emocional, Trabajo, Trabajo en equipo

Un informe del Harvard Business Review explica el alto nivel de frustración que genera el lidiar con personas desorganizadas y desordenadas. Abordar este problema puede ser difícil, pero es necesario para que la productividad del equipo mejore. “Primero es importante explicar a qué nos referimos con desorden. Si, por ejemplo, se trata de una desorganización de agendas, o no estar a tiempo para reuniones de trabajo”, señala Gonzalo Rossi, CEO de Whalecom y experto en neuroliderazgo y gestión del cambio.

Cuando el desorden está vinculado al incumplimiento de procesos, el líder tendrá que ver hasta qué punto esa falta tiene que ver con el estilo de trabajo del compañero o si se debe a una sobrecarga de trabajo. También existe la posibilidad de que la persona no cuenta con las competencias necesarias para realizar las tareas que conllevan su posición. “En el primer caso, el líder tiene que poder dar feedback. En el segundo ejemplo, son pocos los jefes a los que les resulta fácil reconocer que alguien está tapado de trabajo. En el tercer caso, el líder debe saber hasta dónde puede dar un colaborador. Si el desafío está muy por encima de las capacidades de esa persona, se puede generar mucho estrés o desorganización en esa persona”, explica Rossi.

Lidiar con el desorden

Por otro lado, Alejandro Melamed, director General de Humanize Consulting, explica algunos consejos para lidiar con los compañeros desorganizados. Es importante escucharlos, transparentar el problema, fijar fechas precisas para determinados objetivos y mostrar las consecuencias concretas del desorden. Además es necesario que la persona entienda por sí misma porque es necesario que cambie sus pautas de trabajo.

Como el cambio de hábitos no es algo que ocurra de un día para el otro, el líder puede cambiar algunas reglas de juego para impactar en el comportamiento del trabajador. Por ejemplo, si un trabajador desorganizado suele entregar los informes a último momento y esto no le permite al líder prepararse correctamente para estudiarlo e integrarlo en una presentación a sus superiores, ese jefe puede cambiar la fecha límite de entrega de esos reportes para minimizar el impacto negativo.

Una de las características más comunes de los trabajadores desorganizados es la incapacidad de asignar adecuadamente su tiempo a tareas particulares. “No pueden priorizar porque ni siquiera saben por dónde empezar. Si este es el caso de su empleado, ayúdelo a aprender a dividir sus tareas en partes más pequeñas”, señala el informe de Harvard Business Review.

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Empresa, Trabajo en equipo

En las empresas, tradicionalmente, los trabajadores empezaban en puestos “junior”, después de ganar experiencia iban por puestos “senior” y, finalmente, entraban a la plaza de un jefe. Sin embargo, con el auge de las compañías tecnológicas, no es poco común encontrarse con directores ejecutivos como Mark Zuckerberg, CEO de Facebook, que a los 24 años ya era uno de los empresarios más reconocidos del mundo.

Aunque parezca un caso aislado, las probabilidades de tener jóvenes en altos cargos son cada vez mayores, dada su participación en la fuerza laboral. Según Deloitte, en diez años, los “millennials” (nacidos entre 1980 y 1995) representarán el 75% de la fuerza laboral del mundo.

Para el portal Infojobs existen algunos rasgos comunes entre los jefes jóvenes, que pueden explicar la apuesta de las compañías por ellos. Por ejemplo, la forma práctica que tienen de trabajar, la forma en que amplían su formación continuamente, su búsqueda de una evolución constante, su apuesta por nuevos modelos de negocio, dominio de las nuevas tecnologías, sus competencias interculturales y las distintas formas que tienen de medir el éxito.

Para Augusto Cáceres Rosell, decano de la Facultad de Negocios de la Universidad Privada del Norte, un jefe joven debe transmitir que el éxito del equipo será beneficioso para todos. Aconsejó eliminar el “usted” en el trato diario. “Las estructuras horizontales son las más efectivas hoy en día. Una organización debe basarse en la confianza y cercanía”, agrega.

Estrategias de jefes jóvenes

Ian Altman, asesor en estrategia empresariales y negocios B2B, recuerda en un artículo de Forbes su propia experiencia siendo un jefe joven y recomienda no esconder la posición de autoridad que se tiene y, si es necesario, pedir ayuda.

“Las habilidades de liderazgo son las mismas independientemente de la edad relativa de los miembros de su equipo. Como líder, su trabajo es crear una visión de hacia dónde quiere ir y luego apoyar a su equipo para que lo haga. Mi trabajo no consistía en decirles cómo hacer su trabajo. Más bien, mi trabajo consistía en confirmar que teníamos una visión compartida y luego ver cómo podía ayudarlos a alcanzar nuestros objetivos comunes”, comenta.

De acuerdo a Rachel Katzman, fundadora de Cuvee Beauty y directora ejecutiva de P.volve, con 27 años, la clave es reconocer la experiencia de los demás. En declaraciones a Fast Company, dijo que sus equipos de trabajo tienen una edad promedio de 46 años y eso le permite beneficiarse del liderazgo de quienes conocen bien la industria.

“Soy muy consciente del hecho de que estoy sentada a la mesa con mujeres fuertes y muy capaces que han dirigido empresas en el pasado y que han vivido tremendos éxitos y fracasos”, dice. “Mi equipo sabe que, si bien la experiencia es esencial, la pasión y la visión son igualmente importantes. Solo quiero trabajar con personas que vean ambos lados de esa poderosa ecuación”, agrega.

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edad, Jóvenes, Liderazgo, Trabajo en equipo

Conseguir un ascenso es siempre una buena noticia para quien lo recibe, pero no necesariamente para el entorno. Según un estudio de Udemy, plataforma de aprendizaje en línea, sobre la experiencia del trabajador, el 56% de los trabajadores cree que en las compañías se asciende demasiado rápido. “Y, precisamente, al ascender, los empleados reconocen que lo más complicado es ser visto como el jefe entre sus anteriores compañeros”, explica Llibert Argerich, vicepresidente de marketing de Udemy.

 

Entonces, ¿cómo podemos manejar un posible ascenso y tener una buena dinámica con los ex compañeros de trabajo? Expertos de Nexian, plataforma de recursos humanos, recomienda lo siguiente:

 

Conversa con cada trabajador: Ten en cuenta que el nuevo puesto puede suponer la supervisión y valoración de su trabajo, por lo que en esta conversación es importante dedicar tiempo a escucharles y aprovechar la antigua relación para construir una nueva dinámica de trabajo, estable y saludable.

 

Enfrenta el reto con seguridad: Es frecuente que antiguos compañeros se muestren a la defensiva y puede que algunos de ellos consideren una injusticia que la empresa no les haya propuesto a ellos el ascenso. Para contrarrestar este conflicto, es importante definir y compartir con el equipo nuevas metas y distribuir objetivos que permitan a cada profesional crecer.

 

Aprovecha tus vínculos: No olvides que el conocimiento de las fortalezas y debilidades de los antiguos compañeros, es una importante ventaja que debe servir para gestionar el equipo y obtener lo mejor de cada uno de ellos. Usa esto para motivar y reconocer los aciertos.

 

Construye tu propio estilo de liderazgo. No te dejes amilanar por dinámicas pasadas. En lo personal conviene estar atento al propio comportamiento, para cuidarte de no hacer grandes cambios. Sii antes los lunes comentabas el partido o la escapada de fin de semana, ahora no sería natural levantar un muro entre tus antiguos compañeros y tú.

 

No abuses de tu poder y autoridad. Es muy importante mostrar sencillez y humildad en el trato con el equipo. Cuando creas que puedes perder los papeles, recuerda que tú también fuiste parte del equipo, y que todos los puestos tienen un periodo de prueba.

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Compañeros de trabajo, Nuevo jefe, Trabajo en equipo