Regiones

Así de ridículo suena y así de grave es la situación de nuestro país.

En la historia reciente del Perú, desde que regresamos a la democracia en 1980 e incluso un poco antes con la Constituyente del ‘78/’79, el ejercicio de la política estaba limitado a los partidos políticos y a sus representantes tanto en el poder ejecutivo como en los gobiernos locales y a la academia.

En ese entonces, los medios se limitaban en sus noticieros a informar sobre los acontecimientos nacionales y mundiales, incluyendo en su programación espacios políticos, deportivos, de espectáculos y las siempre vistas telenovelas. El poder judicial, siempre con sus cuestionamientos de probidad, aplicaba la ley sin hacer notar una preferencia política, al menos, de manera pública. De los fiscales y procuradores, ni sabíamos quiénes eran.

Cuando Alberto Fujimori se convierte en presidente del Perú en 1990 y para, desde su punto de vista, combatir al terrorismo y la hiperinflación, y luego, mantenerse en el poder, es que comienza la politización de la política, que como bien lo define la Real Academia de la Lengua Española significa, en su primera acepción, es :  “ Dar orientación o contenido político a acciones, pensamientos, etc., que, corrientemente, no lo tienen.”

En la década de los 90’s la política entró en el Ministerio Público con aquella vocecita casi imperceptible y celestial de la fiscal Blanca Nélida Colán que terminó presa, el recién formado Tribunal Constitucional que se armó a la medida del régimen fujimorista y con Vladimiro Montesinos que cerró el círculo comprando al poder judicial y a los medios de comunicación. 

Han pasado más de 23 años desde que renuncia Fujimori y llega Toledo luego de la transición con Paniagua, y la verdad, estamos peor que antes.

La política está ahora en todas partes, incluso en aquellos lugares e instituciones donde no debería estar.

Los fiscales son ahora vedettes que salen a declarar a medios afines y se despachan a diestra y siniestra sin ninguna vergüenza ni ética profesional de guardar reserva en sus investigaciones. Ya no tienen sangre en la cara para expresar condenas a colegas o incluso dejar entrever sus preferencias políticas. La guerra del trono actual por el control de la fiscalía es un claro ejemplo de ello.

La Junta Nacional de Justica, creada políticamente por Martín Vizcarra, tiene el desparpajo de emitir opiniones ex ante como en el caso de la fiscal Zoraida Avalos y de establecer un procedimiento ad-hoc para destituir a la fiscal de la nación Patricia Benavides, con cronometrada coordinación con cierta prensa cómplice.

Tenemos jueces que dan cautelares como el árbitro argentino Javier Castrilli sacaba tarjetas rojas, permitiendo el enfrentamiento de competencias entre instituciones cuando el Tribunal Constitucional ya tiene este tema oleado y sacramentado.

Que los medios tengan sus programas políticos, por supuesto, y que sus conductores tengan afinidad con ciertas ideologías está bien, para eso son programas políticos. Pero cuando la ideología o los intereses de los propietarios de esos medios son también llevados al resto de su programación como noticieros y espectáculos, se está dando contenido político a entornos que no deberían tenerlos. Politizando la política.

La política debería estar concentrada, primariamente, en aquellas instituciones donde los funcionarios son electos por voto popular y a esto me refiero a partidos políticos, poder ejecutivo, gobiernos locales y congreso. Como ciudadanos, ya sea de manera colegiada o individual, también podemos y debemos ejercer política constructiva que sea alimento de los partidos políticos y de los funcionarios electos.

Pero el resto de las instituciones deben regresar a su esencia y trabajar no en función de intereses mercantilistas o ideológicos, sino en función del bienestar de los ciudadanos. 

Basta de fiscales vedettes y magistrados en la televisión, basta de periodistas que fungen de voceros de fiscales en base a posiciones ideológicas, basta de noticieros que chancan día a día y sistemáticamente la labor del congreso cuando deberían individualizar responsabilidades. Basta de doble raseros fiscales como el allanamiento a Juan Carlos Tafur que dignamente responde de inmediato a las preguntas mientras que cuando se allana a Gorriti, éste agarra el celular y llama al fiscal Pablo Sánchez para que le paren el procedimiento.

Si no detenemos esta vorágine de abusos y de enfrentamientos sin pensar en el bien común, y siendo laxos con amenazas latentes como la de Antauro Humala, ya atenuada por algunos periodistas que dicen que será controlado por el congreso o por políticos como Marisol Perez-Tello que ante un escenario Keiko-Antauro en la segunda vuelta votaría en blanco, pues vamos directo hacia la autodestrucción.

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Congreso, Ejecutivo, Fiscalía, Medios, Perú, Poder Judicial, Política, Politización, Regiones

Como está el país ahora de enardecido, no es momento de pensar en una reformulación de la relación entre las regiones con el Ejecutivo. Sin embargo, un tema clave es ordenar en el futuro esta relación fomentando que exista un alineamiento entre las políticas nacionales y regionales, con el único objetivo de beneficiar a la población con, por ejemplo, hospitales completamente implementados (tanto en equipos como en personal), colegios con toda la infraestructura necesaria para darle educación de calidad a toda la niñez y adolescencia y vías de comunicación modernas que reduzcan los accidentes. 

Para ello, una alternativa es que los gobernadores regionales sean designados por el Ejecutivo, de esta manera se orienta esta relación nacional-regional en el aspecto técnico-político para que puedan confluir tantos las necesidades nacionales como las regionales y alinear las políticas públicas. Será también importante, para mantener ese nexo entre estas necesidades, que el Consejo Regional siga siendo conformado por elección popular para que lleve al gobernador las demandas y prioridades que la población espera que sean resueltas por sus autoridades.

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Gobierno peruano, Lima, Regiones

Acá tenemos a las regiones alejadas del poder central; aquellas han desarrollado mecanismos eficaces de protesta, entre los cuales el bloqueo de carreteras se destaca entre todos por su inevitable eficacia. Acá tenemos, reitero, centrifuguismo, distancia, conciencia de sí de las regiones, la que puede ser políticamente canalizada. La rivalidad entre el centro y la periferia nunca ha sido más real, máxime cuando el centro ingresó en un espiral de crisis política desde 2016, y, desde hace 5 años nos ha “regalado” 6 presidentes y 3 Congresos.

En su texto, que trata del neorepublicanismo, Sergio Ortiz Leroux coloca a la sociedad civil como un cuarto poder eventual, al lado de los tres poderes del Estado, aquel se autoconvoca y moviliza cuando los otros tres se desvían notablemente del bien común. Con esto, ciertamente, ni justifico violencias, ni niegos infiltrados, pero tampoco podemos terruquear las protestas sin observar en ellas el hartazgo del Perú provinciano frente al Perú central, con notables toques identitarios, que dan para otra columna.

El poder político central, y todo lo que se mueve a su alrededor no maduraron los últimos 22 años: involucionaron. Regresó la democracia, pero en su versión informal, sin partidos políticos, es más, sin políticos, con pillos, en su mayor parte, con lobistas, desapareció la mínima huella republicana de lo que significa la búsqueda del bien común, prevalecieron los extremos, de la derecha y de la izquierda. Por ello, las regiones piden otros gobernantes al centro del poder y, cada vez más, imponen la agenda de una nueva constitución, o al menos su refrendo. Las cartas están sobre la mesa.

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Izquierda, Partidos políticos, Regiones

¿Pudo Keiko Fujimori ganar en las urnas lo que hoy pretende su staff de abogados ganar en la mesa? Al cierre de esta nota, con el 99.440% de actas contabilizadas, la diferencia entre ambos candidatos era de 173.707 votos en territorio nacional y 71,455 si contamos los votos del extranjero. Ambas cantidades representan menos del 10% de las personas que no votaron en las regiones en las que el fujimorismo tuvo mayoría.

 

En Tumbes y Piura, por ejemplo, donde el fujimorismo alcanzó las preferencias de más del 60% de la población, aproximadamente 378.000 personas no acudieron a las urnas. Una cifra que está lejos de los más de 594.000 que faltaron en las regiones de Lambayeque y La Libertad, donde Fuerza Popular alcanzó más del 50% de las preferencias.

Lima y el Callao merecen una mención aparte. En ambas regiones el fujimorismo arrasó, pero ¿pudo ser aún más importante este bastión para los intereses de Fuerza Popular si las más de 1.800.000 personas que se ausentaron acudían a votar?

Mientras los ausentes en regiones donde ganó Fujimori sumaron 3.332.139; en las del profesor suman 2.434.480. Es decir, 897.659 personas menos. ¿Cuántos votos pudo haber sumado Castillo si los más de 492.000 votantes ausentes de Puno, Huancavelica y Cusco, por ejemplo, donde el candidato sacó más del 80% de las votaciones, hubiesen acudido a las urnas?

Como fuese, el mapa del Perú se tiñó de rojo. Pedro Castillo venció en un mayor número de regiones y obtuvo un porcentaje contundente en varias de ellas, como ya hemos mencionado.

Por el lado de Keiko Fujimori, si bien no alcanzó a pasar el 70% de los votos en ninguna región, logró obtener el 64.60% en Lima, el equivalente a 3.965.876 votantes. Un número significativo que influyó en que la segunda vuelta terminara siendo bastante apretada. Su bastión, cómo no, fue San Isidro, donde obtuvo el más del 88% de las preferencias. Pero en San Juan de Lurigancho, el distrito más poblado de la capital, la cosa fue más reñida. Keiko obtuvo el 58% de los votos, mientras que Castillo, poco más del 41%.

 

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ausentismo electoral, Elecciones 2021, mapa del peru, Regiones, resultados segunda vuelta

La crisis económica por la pandemia ha hecho que surjan muchos emprendimientos por necesidad. En el norte del país la situación ha sido muy similar con algunas características propias de regiones como Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad, Cajamarca, San Martín y Amazonas.

Según Eddie Valdiviezo, director del HUB UDEP, la incubadora de emprendimientos de la Universidad de Piura, muchas familias se ven en la necesidad de emprender y en esa necesidad de diferenciarse están tratando de innovar en sus procesos y digitalizarse.

“La virtualidad ha permitido romper el esquema de solamente vender en Piura o en el norte. Se va rompiendo ese esquema mental y se vende más ahora a nivel nacional e incluso se exporta, lo vemos más en los pequeños emprendedores. Además, por el mismo contexto, en el norte, se ven mucho los emprendimientos basados en productos agroindustriales y agrícolas”, precisa.

La capacitación como un desafío

El especialista considera que la conectividad y la implementación de los pagos digitales no solo les ha permitido evitar la pérdida de ventas entre el público bancarizado, sino que también terminan por incrementar la inclusión financiera de los propios emprendedores. De esta manera, el principal desafío para su crecimiento está en el acceso a financiamiento y en las capacidades de gestión desarrolladas por los empresarios.

“(El acceso a créditos) sigue siendo complicado por los flujos de caja pequeños que tienen y que tratan de mantener para seguir operando. Hay una necesidad de mejorar el acceso a financiamiento, pero también hay un tema de educación. Es importante tener una mayor proyección de para qué quiero el financiamiento, un plan de negocios sobre el cual apalancarse para seguir creciendo ordenadamente”, comenta.

Asegura que el nivel de formalidad también ha ido presentando mejoras, pero también requiere de un esfuerzo educativo de parte de las autoridades para explicar adecuadamente las oportunidades que se obtienen a partir de la formalización, por ejemplo, el acceso a nuevos mercados con créditos más accesibles.

A nivel nacional, el estudio “Perfil del Emprendedor Peruano del Bicentenario”, encargado por el Programa Contigo Emprendedor BCP, encontró que el 92% de los emprendedores busca capacitarse y tiene una alta disposición para adquirir conocimientos.

Otro de los resultados indica que el 56% de los empresarios de la microempresa son de provincia, y un 44% son de Lima. Asimismo, el 48% de las microempresas se dedican al rubro del comercio, principalmente a la compra y venta de bienes (al por mayor y menor).

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Emprendedores, emprender, Regiones

Todos los días, de lunes a viernes, Alexandra Ames, David Rivera y Paolo Benza discuten los temas más importantes del día por Debate. En nuestro episodio número 119: Keiko pide que Castillo no se corra del debate. Este propone debatir en Puña, Cajamarca. La segunda tiene un exceso de muertes de 900 al día. ¿Y se vienen más audios de Hinostroza?

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